Suknė

Summary

Jimin solo quería morir de vergüenza con un sonrojo que no desaparecería en toda la mañana. Jungkook no podía parar de mirar las piernas y trasero del mejor amigo de su hermana en esa pequeña falda. 🖤 Completa. 🖤No copias ni adaptaciones sin mi permiso. 🖤HISTORIA 100% MÍA 🖤Avisar de alguna copia. 🖤Esta historia se encuentra editada, si tiene algún error ortográfico, por favor me lo hacen saber. 🖤CONTENIDO EXPLÍCITO 🖤ChicoXchico 🖤JungKook top 🖤 Jimin bottom

Status
Complete
Chapters
2
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Unique.

Dos amigos caminaban por la calle riendo y jugando como un par de adolescentes que eran, la chica de cabellos castaños saltaba de un lado a otro contando chistes y jugando con su falda de cuadros del uniforme de la escuela haciendo que el menor de cabellos rosados carcajeara hasta que le doliera el estómago.


—HyeJin, cálmate, me va a dar un infarto de tanto reír. — dijo un poco más calmado.


—Bien, bien. Pero solo por qué no me haría cargo de tu funeral. — carcajeo.


Siguieron caminando hasta llegar a la casa de la menor, entraron y dejaron sus chaquetas y bolsos en los percheros, se quitaron los zapatos y fueron directo al cuarto de la chica, cuando llegaron se sentaron en la cama.


—Dime, JiMin. — dijo llamando la atención del pelirosa que estaba con su teléfono — ¿Cuando te le vas a confesar a tu crush?


—H-hwasa, ¿Que cosas dices? — tartamudeo sonrojado.


—Oye, si nunca le dices a JungKook que te gusta. ¿Cómo sabrás que no es mutuo?


—Es tu hermano, me da una vergüenza quedar como un estúpido adolescentes enamorado del hermano mayor de su mejor amiga. — miro a otro lado — y si no es mutuo sería peor tener que verlo cada vez que venga. ¡Me ha visto en mi pijama de patitos!


La chica rio por las estupideces que decía el mayor.


—No te hagas una película de terror, Jimin, si no le dices jamás lo sabrás.


Es mutuo, se dijo a si misma la chica.


Ella siempre llenaba de preguntas a su hermano mayor, sabía por la forma en la que miraba a su amigo que se moría por el y viceversa, las veces en las que hacía pijamada con el pelirosa su hermano quería estar siempre presente, miéntras veían películas dejaba que jimin se acurrucada en su pecho y la única excusa era que lo veía incómodo y dejaba que lo usará de almohada.


—Oye. — le llamo el chico — ¿Puedo probarme una de tus faldas?


—¡Claro que sí! Te verás tan lindo y adorable. — la chica se emociona — yo te la escojo.


—Bien.


HyeJin se levantó corriendo hasta su closet y de este saco tres faldas de distintos tipos, tamaños y colores, camino hasta jimin y las puso sobre su cadera viendo cual quedaría mejor escogiendo una blanca con un mini broche de color dorado que ajustaría su cintura.


—JiMinie, colócate la falda y ya regreso, voy a buscar algo de comer.— dijo mintiendo descaradamente con una gran sonrisa.


—Esta bien, me traes un vaso de jugo por favor. — le sonrió mientras achicaba los ojos en medias lunas.


La chica asintió y salió de la habitación.


JiMin se miro unos segundos al espejo indeciso, jamás se había puesto una de esas prendas tan femeninas por miedo a que dirían los demás, pero siempre quiso usarlas como las chicas para ir a clases o para salir a fiestas.


Saco sus zapatos y luego su pantalón quedando en unos boxers negro ajustados de encajé con unas medias negras igual, paso una pierna y después la otra por el medio de la falda, la abrochó en su cintura y se miro al espejo otra vez.


La imagen le saco una sonrisa, sus blancas y largas piernas quedaban tan bien en esa mini falda pues gracias a su voluminoso trasero le quedaba un poco más arriba de sus rodillas, guío una mano a su cintura posando delante del espejo como si estuviera modelando. Se dió la vuelta y tomo su teléfono para sacarse una foto, se subió un poco su camisa haciéndole un nudo para que no se bajara mostrando su estómago y ombligo pero sin abdominales. A punto al espejo y saco una foto.


sonriendo por su magnífica travesura.


☆゜・。。・゜゜・。。・゜★


Por otro lado la pelinegra bajaba las escaleras dando pequeños saltos mientras ingeniaba su plan, si su hermano y mejor amigo no querían dar el paso pues ella los empujaría.


Al llegar a la cocina se encontró con su hermano tomando un vaso de agua. Y lo escaneo de pies a cabeza.


Llevaba su cabello largo atado con una liga negra dejando que algunos mechones caigan por su frente, su mandíbula marcada y labios finos de color cereza, ojos de color azul oscuro dándole un toque hermoso, tenía una camisa suelta negra sin mangas y unos pantalones deportivos mientras el sudor se escurría por su gran cuerpo dándole a entender que estaba llegando de hacer ejercicio.


No sabía que le había visto jimin a su hermano si era un ser tan molesto. Pero cada quien con sus gustos.


Entonces llevo acabo su plan.


—Hola, hermanito, ¿Cómo estás? — dijo mientras se apoyaba de la encimera de la cocina.


—Pues estaba en paz hasta que llegaste, ¿Que quieres, gusano? — contesto de forma divertida.


—¡Oye! No me digas así, apestoso. — carcajeo.


—¿Pero si puedes llamarme "apestoso"? — arqueó su ceja intimidando a su hermana


—No me mires así, parece que me vas a regañar. — se cruzó de brazos — pero, si necesito que hagas algo por mi.


—¿A quien tengo que matar?


—Basta. — rieron juntos — JiMin está en mi habitación.


—¿Y ahora me lo dices? Voy a saludarlo. — iba a caminar hacia las escaleras pero una mano en su brazo lo detuvo.


—Escucha primero, Jeon, voy a salir a comprar unas gomitas, sabes que le encantan, así que toma. — abrió la nevera sacando una jarra con jugo de fresas que había hecho espacialmente para su amigo, busco un vaso y vertió el jugo en este. — dáselo y cuídalo mientras no estoy, voy a tardar máximo una hora.


Le dió un beso en su mejilla y salió corriendo por la puerta.


—¿Quien se tarde tanto en una tienda? — se pregunto a si mismo mientras subía las escaleras con el vaso en su mano.


Cuando estaba por llegar escucho risitas del mejor amigo de su hermana en la habitación de esta y sonrió inconscientemente, ¿Cómo se había enamorado de ese chiquillo así de la nada? Tanto tiempo ocultando todo eso para que la amistad de jiMin y HyeJin no se dañara por su culpa, pero lo que le daba miedo en realidad era que jiMin jamás quisiera verlo de nuevo.


Ese pelirosa era tan amable y lindo que no pudo evitar sentir algo por él, se lo había confesado a su hermana y ella no le dijo si tenía oportunidad con Jimin o no, solo dijo que debería de preguntarle a él, pero Jungkook era un cobarde.


Desde la primera vez que lo vio en una fiesta, quedó rendido a sus pies, su perfecto cuerpo y rostro parecían esculpidos por los mismos dioses del Olimpo, tenía unas piernas tan largas y hermosas, sus muslos gruesos y un trasero bien formado, su torso lo había visto unas cuantas veces por ir a nadar con él y su hermana y era tan blanco y brillante, de segura también su piel sería suave.


No le gustaba solo su cuerpo, también su forma de ser, la amabilidad que tenía, su honestidad siendo directo pero no cruel, y esas ganas que siempre tenía por ayudar al que lo necesitará lo hacían suspirar como un gran enamorado que era.


JiMin escucho como abrían la puerta así que pensó que sería su amiga, posando en el espejo sin fijarse de quién se tratara pregunto.


—¿Que tal me queda, cariño? — dijo con burla en su voz.


—Se verían mejor con unas medidas más largas — contesto una grave voz masculina.


JiMin se congelo y dejo de sonreír, esa voz, él conocía a la perfección la voz del hombre en la habitación. Y se maldijo a si mismo por su mala suerte, se volteo lentamente mientras se sonrojaba de manera exagerada.


Sacándole un suspiro al mayor.


Este no sabía que pensar, JiMin se veía tan caliente con esa falda que su polla quería estallar por estar pensando cosas indebidas con aquel chiquillo, pero, ¡Maldición! Se ajustaba tan perfecto en su diminuta cintura haciéndole pensar que si ponía sus dos manos en ella la rodearía por completo, y que hablar de su gran trasero, se veía tan bien levantando esa tela blanca.


Deja de pensar eso, regaño su consciencia.


—K-kookie... — pronunció avergonzado el menor.


Y maldición, ese apodo sonaba tan malditamente exitante de esa manera.


—Te ves tan caliente así, JiMinie — dijo con sus ojos llenos de lujuria.


—¿Que dices? — respondió atónito.


Pov's JungKook.


Y es que, joder, esa falda le quedaba tan malditamente bien, con esos jugosos muslos gruesos y su culo, ese hermoso y redondo culo que levantaba de más su falda dejándome ver parte de su bóxer de encaje.


Mi polla palpitaba.


Mordí mi labio inferior mientras subía mi mirada a su torso, ya no tenía la chaqueta de su escuela, pero se había amarrado la camisa blanca dejando ver su blanco y plano abdomen, y su pequeño ombligo... Cuánto daría por pasar mi legua por ahí. Sus caderas grandes y cintura pequeña para ser un hombre me hacía delirar y que decir de su rostro.


Labios gruesos y rojizos, mechones rosas reposando en su frente, nariz de botón y esos lindos ojos oscuros.


Me tiene colado aquel chico.


Tomando todo el atrevimiento del mundo y aprovechando nuestra soledad lo sujete de la cintura descubierta, cosa que lo sorprendió y lo hizo jadear obscenamente.


Otra sacudida en mi polla.


—¿Q-que haces, Jungkook?


—Lo que he imaginado hacer desde que llegué.


Lo empotre contra la pared y arremeti contra sus grueso labios, Jimin gimió en respuesta colgando sus brazos alrededor de mi cuello. Lo acerqué que más a mi tomando su cintura con más fuerza, supongo que se le harán marcas de mis manos en esa zona tan sensible.


Nuestros sexos se rozaron haciendo que jadearamos en la boca del contrario, sus gruesos labios chuparon mi legua como si de una paleta se tratara, bajo sus manos hasta mi culo y lo apretó haciéndome saltar, nos separamos por falta de aire y unimos nuestras frentes.


—¿Que estamos haciendo?


Pregunto él, con su respiración acelerada.


—Nos deseamos, JiMin, te deseo desde la primera vez que te vi bailar en el salón de mi casa, el como te movias, de como tú hermosa y respingado culo — mi mano se metió por su falda, llegando hasta su mejilla izquierda y azotarla con fuerza, el gimió — desde que ese hermoso culo tuyo, se restregó en mi polla en aquella fiesta.


—Kookie, ¿Que hay de tu hermana? Ella pensará que yo... Que yo solo estoy con ella por ti. — sus ojos se cristalizaron.


Hay estaba aquél chiquillo asustadizo, mierda, estoy tan locamente enamorado de él.


—Muñeco, se lo explicaremos después... Disfrutemos ahora.


Sacándolo de la habitación de HeyJin, lo lleve a la mía, en medio del pasillo antes de llegar, él me empujó contra la pared, metió una de sus piernas entre las mías y colocó sus manos en el cuello de mi camisa.


—Espero y sepas mover bien esas caderas, porque quiero que me hagas gritar y ver las malditas estrellas. — susurro sobre mis labios.


Y eso mando un toque de lujuria que pasó por todo mi cuerpo hasta llegar a la cabeza de mi pene, cuál sacudió contra su muslo y eso lo hizo sonreír.


—Entonces, déjame jugar.


—¿Jugar?


—Muñeco, esto lo haremos a mi manera.


Tome la parte interna de su muslo y lo alcé, el enrolló sus piernas en mis caderas y sus brazos sobre mi cuello, el cual incline para que pasara su sedosa, caliente y rosada lengua por toda mi base, desviando mi camino, baje las escaleras, llegando a la cocina justo cuando llegó a mi lóbulo para morder lo.


Jadeó.


Lo senté en la encimera y él protesto por la lejanía.


—Espera, nené, quiero jugar.


—¿Me follaras justo aquí? — gimió.


—Te comeré, justo aquí.


Abrí el refrigerador sacando una cubeta de hielo. Él me miró arqueando una ceja, se recostó hacía a tras sin dejar de mirarme, su pequeño cuerpo no era ni la mitad de grande que aquél mesón, en dónde, sin pensar en su falda, abrió las piernas en una silenciosa invitación, la cual acepte gustoso.


—¿Que me harás? — susurro pasando la punta de su dedo índice desde el ombligo, hasta llegar a su boca y meterlo allí.


Y está faceta tan descarada de él, me encantó, jamás lo había visto de esta manera, tan necesitado de mi, de mi polla la cual estaba malditamente dolorosa y para lo que esa blanca falda dejaba ver, JiMin está igual que yo.


Sacando uno de los hielos cuadrados, lo metí a mi boca y lo mastique, mis manos recorrieron su abdomen plano y se quedaron justas en su pequeña cintura.


—Quiero, que grites para mí, Minnie.


Y pase mi lengua fría por su vientre.


Gimió arqueando su espalda.


—K-kookie, dios...


—Tambien puedo ser tu dios, muñeco.


Mi lengua recorrió todo su abdomen y me detuve sobre su ombligo, el cual no pude evitar chupar y mordisquear. Me separé para buscar otro hielo a ciegas, mi niño jalo mi rostro para besarnos, un beso demandante y lleno de dominación en el cual uno de los dos trataba de llevar la delantera. Al encontrar el cubo frío lo metí en mi boca, sosteniendo lo con mis dientes. Y al volver a besarnos, el fue quien lo comió está vez.


—Date la vuelta — le ordené.


Cuando me dió la espalda, mi boca se hizo agua, su espalda bien formada la cual aún seguía tapada por aquella camisa, está estaba lo suficientemente arriba para que su espalda baja estuviera a la vista en dónde se hayan sus hoyuelos de Venus, seguía su hermoso culo tapado en esa pequeña falda. JiMin se giró y me miró sobre su hombro.


—¿Te gusta lo que ves?


Mi polla salto, sus labios estaban entre abiertos e hinchados, quería poner esa linda y sucia boca sobre mi pene.


—Amo lo que veo, Muñeco.


Mis manos se apoderaron de sus globos, tan firmes y suaves, levanté la falda viendo su bóxer de encaje color negro, azote sus nalgas con fuerza, dejando mi mano marcada en esta.


—¿Te gusta? — susurré con mi voz gruesa inclinando un poco la cabeza hacia su oído.


—¡S-si! Más, kookie, más...


—Como órdenes, cariño.


Mi mano impactada sobre su glúteo tantas veces como para contarlas, cuando las ví completamente rojas, acerqué mi rostro hasta ellas y las recorrí con mi lengua. Busque otro cubo frío y lo metí en mi boca, mientras que con mis manos, quite su bóxer dejando sus nalgas expuestas completamente para mí.


—¿Q-que haces? Koo- ¡Ahh! — gimió cuando separé sus mejillas y pase mi lengua por sus pliegues.


Sabía tan bien, pasaba mi lengua de arriba hacia abajo, hasta que la tentación me lleno por completo y separando más sus nalgas, mi lengua se adentro a él.


—¡S-si, tan bueno, t-tan rico! — grito con su voz entrecortada.


Alzó su culo pegándole más a mi rostro para que fuera más hondo, si era posible, sus gritos y gemidos se escuchaban por toda la casa, la temperatura se volvía más calienta a pasar los segundos y mis manos recorrían y apretaban todo lo que podrían tocar, baje mi mano derecha hasta llegar a su rojo y necesitado miembro y lo bombee.


—V-voy a- ¡Ahh! ¡C-correrme!


Me separé de su pequeña y rosada abertura ganando me un gemido de protesta.


—No te correrás aún...


Con delicadeza lo voltee para quedar cara a cara, su rostro estaba completamente sonrojado, jadeaba con sus labios más hinchados que antes, sus ojos estaban oscuros llenos de lujuria y su cabello rosa estaba revuelto y pegando a su frente por el sudor.


¡Tan caliente!


Jale sus tobillos hasta que su pelvis desnuda chocó contra la mía, la falda se corrió hacia delante tapando su pene rosado, recorrí mis manos por sus piernas y di falsas embestidas haciéndole gemir fuerte volviendo sus ojos blancos del placer.


—Voy a llevarte a mi habitación y te voy a coger tan fuerte que me rogaras que me detenga. — gimió sobre mis labios.


Estábamos tan metidos en nuestra burbuja de lujuria que no note la puerta siendo abierta. Ni los pasos que se acercaba a nosotros.


—Estarás tan sobre-estimulado que tus piernas van a temblar como gelatina. Y me gritarias que soy tu Papi. ¿Quieres eso, muñeco? — di otro falsa embestida hablando fuerte.


—¡Ah! ¡S-si! Quiero que tú polla este dentro de mi, kookie — sollozó desesperado — quiero que me ahorques, quiero que me llenes — movió sus caderas contra mi polla, haciéndome gruñir. — quiero que me lo hagas tan malditamente salvaje y desesperado.


—Oh, nené, me pones tan duro — metí mi mano dentro de su falda para tocar su falo y pasar mi pulgar por su glande, el gimió de nuevo sobre mi boca — Tan húmedo y solo para mí, ¿Verdad, muñeco?


—Solo para ti, kookie, húmedo para ti...


—¡Jeon Jungkook! ¿Que mierda? En mi propia casa.


JiMin y yo nos miramos asustados, nuestros ojos abiertos de par en par, mi mano salió de su falda y metí dos de mis dedos llenos de pre-semen en mi boca para limpiarlos mientras daba la vuelta encontrando me con tres adultos frente a nosotros.


¡Oh mierda! Me van a matar y a mi niño lo van a descuartizar.


Frente a mi, estaban mis padres... Y el padre de JiMin.


Saqué los dedos de mi boca y les sonreí nervioso.


Mire hacía atrás, JiMin seguía recostado en la encimera, yo seguía entre sus piernas haciendo que no pudiera cerrarlas, gracias a dios que mi cuerpo es grande y logro taparlo.


Bueno, hasta que se levantó para mirar quien nos había encontrado en pleno momento, estoy seguro que escucharon todo lo que decíamos. JiMin al levantarse salió de mi espalda pero cuando sus ojos vieron a los tres adultos y ellos a él se tiró hacia a tras de golpe.


Aquí viene, su padre va a castrarme.


—¡¿Que coño?! Jeon Jungkook, ¡eres un maldito hombre muerto!


—¡Señor Park, p-puedo explicarle! —tratre de retroceder pero pegué mi cuerpo más a la encimera, mire hacía atrás, lágrimas corrían por los ojos del pelirosa y yo no lo dejaría llorar a menos que fuera de placer


No puedo dejar que llore, no puedo hacerle esto, no puedo ser un cobarde.


—¡Explicar! ¿Que cosa? El como ibas a desvigar a mi único hijo, ¡Que es menor que tú por tres años!


—Escuche, su hijo no es un bebé, tiene 16 años.


Bueno, si era un niño, pero ¡Yo igual! Más o menos.


—¡Levántense y vengan a la sala! — hablo mi padre — ¡Rápido!


Los dos hombres salieron de la cocina, dejándonos a mi madre, JiMin y a mí solos.


—Chicos... Está vez no puedo hacer nada. — nos miro enojada con sus brazos cruzados en su pecho. — y no dejen a la vista eso — señaló el boxer de encaje de jimin que estaba tirado en el suelo.


Y se dió la vuelta y se fue.


—Oh, JungKook, ¿Que haremos? — Escuché a jimin sollozar, y está vez no fue de placer.


—Minnie, le diremos la verdad, tu y yo nos gustamos ¿Cierto? — tome su rostro entre mis manos. El asintió — entonces les diremos eso, dos personas que se gustan, confían el uno en el otro, así que solo tenemos que esperar que no van a preguntar.


Me separé de él para recojer su ropa, cuando volví él estaba sentado esperándome, le pase su bóxer por las piernas y antes de subirlo, lo baje del mesón y se los termine de colocar, dejando un apretón en su nalga derecha, lo escuché jadear.


—Jeongguk, no, nos están esperando. — beso castamente mis labios, limpio sus mejillas, acomodó su falda y medias negras y salió de la cocina.


Dios, este niño va a matarme.


Cuando llegue a la sala, mis padres y el padre de JiMin estaban sentado en el sofá más grande, dejando que JiMin y yo compartiéramos el que estaba justo al frente de ellos.


—Papi... Yo puedo explicarte...


—JiMin, cállate. — respondió el señor Park — ¿Papi? ¿Así no es como gritarias esta noche?


Abrí mis ojos aturdido.


—¿Disculpa? — mi voz salió gruesa, este hombre está apunto de pasar la delgada línea de enojado a extrangulado.


—¡No puedo creerlo! ¿Dónde está HyeJin? — hablo mi madre.


—Ella salió hace más o menos unos treinta minutos.


—JungKook, ¿Acaso tú no piensas? — mi padre me miró, su vena de la frente estaba más marcada que nunca. —¿Te lo ibas a follar y después lo botarias?


—¡No! Yo lo quiero, padre.


—Minnie, cariño, ¿Que paso por tu mente? Escuché todo lo que hablaron, ¡Jesucristo! — el padre de JiMin se levanto del sofá y paso su mano por su rostro. —¿Que te ahorcara? ¿Que coño? ¿Eres una puta? Con esa falda... Tan obsceno.


JiMin tembló a mi lado.


—NamJoon, Wheein — les llamé a mis padres por sus nombres, ellos me miraron atónitos — Yo estoy enamorado de JiMin, no voy a dejarlo después de "follarlo" — hice comillas con mis dedos — y Chanyeol, vuelve a llamar de esa forma a mi nene, y juro que va a morir antes de tiempo.


Me levanté del sofá y le tendí mi mano a JiMin el me miró con sus ojitos brillantes y se levantó, antes de que tomara mi mano, lo cargue estilo nupcial haciéndolo jadear y lo bese, fuerte y demandante, chupe sus labios y los mordí antes de separarme.


—Ahora, si me lo permiten, llevaré a mi bebé a terminar lo que habíamos empezado.


—No lo llevarás a ningún lado, maldito.


Ignorando las palabras de Chanyeol, subí hasta mi habitación y cerré la puerta con llave, deje a jimin el la cama y me desate mi cola, quite mi camisa quedándome solo en mis pantalones y zapatos deportivos.


—Nene, ¿Quieres terminar lo que empezamos?


—Claro que si, kookie — abrió sus piernas, mirándome fijamente.


Gruño de satisfacción y al mismo tiempo por los golpes a mi puerta.


—Vamos a darle un espectáculo a esos bastardos, bebé, te haré ver las estrellas.


Y salte devorando sus labios.


Narrador omnisciente.


Su beso fue desgarrador, la saliva se corría por sus mandíbulas y los jadeos eran fuertes y exitantes. Tras la puerta estaba el señor Park, con los padres de Jungkook tocando tan fuerte la puerta que parecía que pronto caería.


Eso los exitaba más.


—Oh Minnie, que rico, agh — gimió él pelinegro ya que él menor estrujaba su erección con fuerza, pero no tanto para lastimarlo.


—Quitate la ropa, kookie.


Y así lo hizo, se levantó de la cama saco sus zapatos y medias para después quitar su pantalón y con ello sus boxer. Jimin miro el miembro de su mayor y jadeó, tan grande y grueso como lo había sentido, las venas marcando toda la base y el glande rojo con el pre-semen escurriendo de el.


Jungkook al notar la mirada de su niño, bombeó su pene caminando hacia la cama.


—¿Quieres comerme la polla, nene?


—¡Mierda que abran la puta puerta! — grito la madre del pelinegro, los adultos escuchaban perfectamente todo lo que sucedía allí dentro.


Eso era tan exitante.


JiMin gateo respingando su culo, con su mirada oscura ya se encontraba frente al pene del mayor, el cual restregó su glande en el labio inferior del pelirosa.


JiMin se sentó sobre sus tobillos y con sus regordetas manos tomo el pene de Jungkook, y metió la punto en su boca, succionando fuerte.


—Oh, dios, esa boca... tu boca tan divina lo chupa de maravilla, Minnie. — el mayor miro hacía abajo, en dónde JiMin lo miraba dando lamidas por su base, haciendole gemir más fuerte cuando lo metió toda en su boca, sin arcadas llegando hasta la raíz. — ¡Que garganta! ¡Profunda y caliente!


—JiMin, cariño, abre la puta puerta. — el padre de Jungkook estaba desesperado.


El pelinegro rio, sabía que el señor Park y sus padres lo estaban escuchando, a sus gruñidos y gemidos al igual que el sonidos de las succiones del menor. Paso sus manos por su cabello llevándolo hacia atrás.


Quería correrse, pero no dentro de la boca de su menor, lo quería hacer dentro de él, con las paredes de JiMin apretándolo fuerte.


Con un "pop" el pene de Jungkook salió de la cavidad bucal de JiMin.


—Quitate la camisa y las medias, amor.


JiMin, acatando la orden, se paró en medio de la cama y sin despegar la vista de los ojos azules que lo miraban con lujuria se quitó las medias, llevo sus manos dentro de su falda y saco su bóxer de encaje arrojando lo al pelinegro quien los tomo y los acercó a su nariz, respirando profundamente y cerrando sus ojos. Bajo la atenta mirada del pelirosa.


—Tu ropa interior huele tan rico, bebé, las guardaré para mí placer. — dándose la vuelta se agachó para guardarla en la mesita de noche.


Jimin rápidamente se quitó la camisa, quedando casi desnudo, a excepción de la falda, que su Jungkookie no le había ordenado quitar. Se acostó en la cama, con sus piernas abiertas, dejando ver su flexibilidad y su dedo índice dentro de su boca.


—Te ves tan... Exitante. — la gruesa voz de JungKook lo hizo jadear.


—Házme gritar, kookie.


—Sus deseos, son órdenes. — Jungkook se posicionó arriba de jimin mostrándole tres dedos los cuales Jimin llevo a su boca de inmediato. — eso nene, chupa.


La lengua de jimin enrolló sus dedos con placer, mirando discretamente hacia la puerta que seguía siendo tocada, sonrió por la travesura. El mayor saco sus desde y los guío al agujero apretado del menor.


—Va a doler, pero después será placentero. — Jungkook juntó sus labios para distraer a su pequeño.


El primer dedo entro, el pelirosa cerró su ojos con fuerza mientras lágrimas traicioneras salían de sus ojos. Jungkook lo trato con sutileza y cuidado, para no lastimarlo.


—Relajate...


—Duele, duele...


—¿Quieres que lo saqué?


—No... Yo... Mete otro.


Alzando sus cejas, el mayor metió su dedo corazón dentro de JiMin quien gimió fuerte contra su boca. Jungkook movía sus dedos en forma de tijera para expandir su entrada lo más que podía, sintiendo como el menor dejaba de llorar empezando a gemir más fuerte.


Metiendo el último dedo empezó dando embestidas con estos y cuando JiMin grito arqueando su espalda supo que había encontrado su próstata.


—¡Más, Jungkookie, más!


—¡Busca una puta llave, Wheein! — el grito de NamJoon logro escucharse pero ellos los ignoraron.


Jungkook saco sus dedos del interior de JiMin, este protesto sintiéndose vacío, abrió sus ojos viendo a Jungkook levantarse de la cama y llegar a su armario donde saco un pote de lubricante de color rojo.


—Este nunca lo he usado, se dice que es para la estimulación y que prolonga un orgasmo durante 15 minutos, ¿Quiere probarlo?


—S-si. — respondió él menor con la anticipación marcada en su tierna y sensual voz.


Jungkook asintió quitando el envoltorio y la tapa, se arrodilló entre las piernas de JiMin y esparció el lubricante sobre su pene, hecho en sus tres dedos y los introdujo de nuevo en él menor, quien gimió encantado. Los saco para alinear su glande en el orificio de JiMin.


—¿Quieres que pare, bebé?


—No, m-metela ya.


Y de un sola estocada, entro en el menor, este gimió sintiendo un poco de dolor, pero el placer era mucho más grande.


Jungkook espero unos segundos antes de que JiMin moviera sus caderas buscado mas placer. Las manos de Jungkook fueron a parar en la cintura de JiMin sosteniendo lo con fuerza y aremetío con fuerza dentro de JiMin.


—¡Me aprietas tan fuerte, nene! — grito con su voz gruesa besando los labios de JiMin.


—¡Me encanta tanto, q-que quiero gritar más fuerte!


Las estocadas eran rápidas y fuertes, dando con certeza dentro del menor quien no podía para de gemir y girar sus ojos hasta tornarlos blancos, su boca tan abierta formando una "o" perfecta, gritando y gimendo por más.


La cama empezó a rechinar miéntras chocaba contra la pared, el fuerte agarre de Jungkook prometía marcas rojas en su cintura. Los dos gemían.


—¡Más duro, kookie!


Y tal como pidió, el mayor aceleró sus estocadas, los sonidos de sus pieles chocando se adueñaba de la habitación, el pelirosa bajo su mirada a su vientre en dónde el pene de Jungkook sobresalía dejando un bulto.


—M-mira... V-vas a romperme ¡Ah! ¡Ah ¡Ah!


Jungkook bajo la mirada, sonriendo por lo bien que se veía, soltando su cintura una mano se colocó sobre aquel bulto y lo presionó.


Jimin tembló.


Los abrazos de jimin estaban sobre su cabeza tocando la pared, las estocadas de Jungkook eran tan fuertes que los empujaba hacia arriba y llenaba tan bien a JiMin.


—¡Oh, papi, que rico! — grito nublado en placer y empuñando su pequeña mano en el largo cabello del mayor.


Jungkook sintió como si pudiera estar más duro, esa palabra lo había calentado tanto que lo poco que quedaba de juicio en su mente se nublo, salió del interior de JiMin mientras esté protestaba.


—Montame, Min, cabalgame.


Jungkook se recostó del espaldar de la cama, palmeando sus muslos para que jimin se sentarán es esto, cuando lo hizo alineó el pene de Jungkook y bajo de una estocada apretando sus paredes.


—¡Ohmm si! Salta, Minnie, salta.


El nombrado comenzó a saltar con rapidez y fuerza, acercó su rostro al de Jeon y se besaron entre jadeos, el pelirosa guío las manos de su mayor a su trasero para que lo azotará y estrujara.


Separaron sus bocas para gemir, bajando la cabeza JungKook mordió y chupo los pezones erectos del menor.


—Kookie, e-estoy cansado.


Sacando su pene de JiMin, se levantó y le arrancó la falda rompiendo el cierre de esta, la tiró lejos y le ordenó al menor que se coloca de rodillas y sus codos en la cama, dejando sus nalgas rojas en una perfecta posición para Jungkook.


Entro en él, está vez más profundo que antes y con un JiMin lloriqueando de placer, azotando sus nalgas y mirándolos rebotar contra su pelvis.


—¡Grita mi nombre! ¡Que todos se enteren de que eres mío! — gruño fuerte el mayor.


—¡Jungkook, oh, soy tuyo! ¡Más, quiero más!


La mano derecha del mayor bajo hasta el pene goteante del menor, lo masturbo mientras arremetia contra su ano y este de corrió gritando el nombre de Jungkook mientras dejaba caer su pecho a la cama. Jungkook buscando su liberación aceleró sus estocadas.


—¡Jeongguk, para, es mucho placer!


—¡Espera un poco más, bebé! ¡Dios aprietas tan bien mi polla!


Las piernas de JiMin temblaban, la sobre-estimulación lo estaba cegando otra vez, poniéndose duro nuevamente.


Jungkook salió de jimin para darle la vuelta y quedar frente a frente, entrando al instante y dando estocadas rápidas.


—¡Tan rico, tan bueno!


Separó las piernas del menor y las coloco alrededor de su cintura, pero estás cayeron a los lado de su cadera, temblaban rudamente.


—¡Para, no puedo, no puedo!


—¡Oh bebé, mira como me succionas!


Se miraron a los ojos gimiendo la mano derecha de Jungkook se levantó y como jimin le había dicho antes, la enredo por su cuello fuertemente.


Y el menor se corrió otra vez.


Apretando tan fuerte a Jungkook que podría ser hasta doloroso, con sus piernas dando espasmos al igual que su cuerpo. Cuatro, cinco y seis estacadas más y Jungkook se corrió dentro de él gimiendo fuerte sobre el oído del menor, moviendo sus caderas para que el perfecto orgasmo durará más.


Jimin sollozó cuando Jungkook salió de el cayendo a su lado. Este lo atrajo a su cuerpo y lo abrazo, Jimin aún temblaba por el potente orgasmo que había tenido.


—eso fue... Alucinante.


—creo que voy a quedar ronco. — Jimin rio junto a JungKook.


—Minnie...


—¿Si?


—Se que te mereces algo mejor y juro que te lo daré, pero, ¿Quieres ser mi novio?


Jimin sonrió.


—¡Claro que sí, kookie!


Se besaron felices.


Después de descansar unos minutos, se bañaron entre risas y juegos, Jungkook le prestó una camisa ancha y un boxer a JiMin, la camisa le llegaba más abajo de sus rodillas así que no usa nada más que el boxer.


—¿Bajamos?


—Si, lo más probable es que ya estén muriendo de la irá. — dijo Jungkook riendo.


—No importa, valió la pena. — sonrió tiernamente JiMin.


—Te quiero, muñeco.


—Y yo a ti, novio.


Se besaron, de manera tierna y sin segundas intenciones.


Solo les quedaba enfrentar a sus padres, pero ellos se tenían el uno al otro.


Todo, gracias al estúpido plan de HeyJin y esa Falda.


Fin.


☆゜・。。・゜゜・。。・゜★


5371 Palabras.