Único.
Ambos se besaban intensamente, estaban en su último horario de clases, el último día y el último año en donde asistirían a la escuela, dando paso a una nueva etapa de sus vidas.
Se supone que deberían estar en el salón, en la convivencia con sus demás compañeros, comiendo y despidiéndose de cada uno.
Pero ahí estaban, en el baño de chicos besándose de manera desenfrenada.
No sabían si los estaban buscando, pero no les importaba en absoluto.
Ellos se habían conocido allí en la escuela cuando apenas tenían 13 años, y ahora con casi 19 años, podían decir que habían tenido una increíble relación y que extrañarian muchísimo el lugar en donde se enamoraron.
Era nostálgico de alguna manera, pero no querían ponerse tristes ese día. Pues también era bueno. No más tareas, no más uniformes, etc.
La puerta fue cerrada con llave, no querían interrupciones.
— Te amo.— Murmuro el más alto besando el cuello de Jimin mientras sus manos sujetaban con fuerza sus caderas. Escuchando los jadeos del más bajo, logrando que la polla de sus pantalones comenzará a despertar
Las emociones de ambos inundandolos como un tsunami
— Te amo más.— Murmuro Jimin sintiendo sus bragas mojarse. Su coño palpitante a espera de lo que pasaría.
Ambos muy calientes.
Sin darse cuenta, ambos chocaron con la pared por la intensidad de todo. Jungkook no podía despegarse de Jimin y viceversa. Ambos se necesitaban urgentemente y lo dejaron saber al quitarse la ropa que en esos momentos, era realmente molesta.
Los pantalones de ambos terminaron en el suelo, y las camisas fueron quitadas con velocidad, sintiendo el sonido de rasgamiento. Una de sus camisas se debió haber roto, pero no les importó.
Solo quedaron en ropa interior, las cuales sentían muy apretadas, sobretodo Jungkook.
Su erección chocaba con sus boxers sin descanso, y eso dolía demasiado. Jimin lo podía notar, así que con delicadeza, comenzó a bajar los boxers de Jungkook mientras se agachaba en el suelo.
La polla del más alto quedando a su vista, haciéndolo salivar.
El presemen adornando la virilidad del más alto era adictiva, y ya la había probado antes. Muchas veces le había llenado con su semilla y estaba ansioso de que eso pasara de nuevo.
Abriendo su boca, metió la polla de Jungkook dentro suyo como si fuera una paleta. Su novio le dejaba caricias en el cabello logrando que se sintiera amado y también deseado.
Se había vuelto un experto en mamadas con el tiempo y lo podía confirmar con los jadeos que soltaba el más alto. Jadeos que lograban mojarlo, y la prueba eran sus bragas, las cuales sentía muy húmedas y molestas.
Quería tener algo dentro suyo, su coño se lo rogaba a gritos.
— Oh, cariño, tu boca es tan deliciosa. Me chupas tan bien.— Un beso fue dejado en el glande de Jungkook y Jimin lo miró con una sonrisa arrogante. Porque el ya sabía eso.
Ambos eran unos dioses en la cama. Ambos vieron el avance de mejora del contrario, pues habían sido la primera vez del otro y con tantos años de noviazgo, era algo obvio que pasarían a ser buenos en la cama.
La práctica hace al maestro dicen por allí.
Y ellos no eran la excepción.
Jungkook lo levantó con cuidado, tomándolo debajo de sus axilas para recargarlo en los lava manos. Este hizo una mueca al sentir el frío de la cerámica, pero fue momentáneo al sentir los dedos de Jungkook por encima de su braga. Acariciando sus labios vaginales atraves de la tela, y sintiendo la humedad de esta.
Leves gemidos salieron de sus labios, le gustaba la sensación de placer que Jungkook siempre le producía y era increíble lo mucho que podía mojarlo.
Lo torturó levemente con las caricias, sin llegar a meter nada en su agujero, el cual se cerraba al aire buscando algo para su placer. Jimin se quejo con un gemido que hizo reír al más alto.
Pero este solo tomo las bragas en sus manos, moviendolas para que rozaran con su vagina. Haciendo que se mojara aún más si era posible.
— Kook, por favor. Necesito tu polla dentro.— Susurro coqueto. Una mano apretó sus muslos, para luego bajar sus bragas y tirarlas muy lejos
Sus piernas fueron abiertas por el más grande, dejando a la vista su entrada que se hallaba chorriante y ansiosa.
Jungkook tomó su polla entre sus manos pasándola por los labios vaginales de su novio, viendo cómo su líquido preseminal manchaba la zona y el como el coño de su pareja trataba de chuparlo.
Le encantaba esa visión. Ver el como su novio estaba desesperado por su polla, con las piernas abiertas esperando a que hiciera lo que quisiera con el. Llenándolo con su semilla y marcandolo de todas las maneras posibles.
Y eso haría.
Con una lentitud tortuosa para ambos, comenzó a entrar. Viendo perfectamente el como su polla entraba, aún cuando lo había visto varias veces. Le gustaba y no era ningún pecado que le gustara.
Jimin también tenía su vista fija en su entrepierna, sintiendo la polla de su novio entrar en el. Sintiendo cada curva y vena hinchada chocando con sus paredes.
Era exquisito.
Ambos gimieron al mismo tiempo cuando Jungkook estuvo completamente dentro, esperando adaptarse a las sensaciones que tan bien conocían. Pero era primera vez que follaban en la escuela y sería la última vez también.
De hecho, en esa leve pausa se dieron cuenta de lo que estaban haciendo.
Teniendo sexo en los baños del colegio cuando deberían estarse despidiendo de sus compañeros y profesores.
No les podía importar menos.
Jungkook comenzó a moverse con rapidez, y el sonido húmedo más los choques de cadera resonaron en el baño. Si alguien pasaba fuera de estos, notaria de inmediato lo que están haciendo.
Jimin se movía gracias a la embestidas, y tuvo que sujetarse de la cerámica con algo de dificultad, para no chocar con el vidrio que estaba a sus espaldas.
Jungkook podia ver su reflejo y rostro concentrado en las embestidas.
El como el sudor bajaba por su frente y el leve ceño fruncido, como si se estuviera desahogando.
Jimin abrió la boca de golpe cuando sintió la polla de Jungkook casi en su cuello uterino. Cerrando los ojos para concentrarse en el placer que estaba sintiendo.
Jungkook aprovechó aquello y lamió sus labios, llamando la atención del más bajo, el cual sacó la lengua, dando una invitación a que ambos las juntaran y así fue.
Ambos comenzaron una guerra de lenguas que Jungkook por supuesto, ganó.
— Oh Kook, eres tan grande.— Las manos del peli negro estaban quedando marcadas en su cadera, y su coño comenzó a apretarse al rededor de la polla de este. Jimin no sabía si abrir más las piernas y enredarlas en la cintura del contrario.
Pero amaba ver sus piernas abiertas mientras su novio lo follaba con fuerza, viendo los abdominales de este tensarse.
La figura de Jungkook era de envidiarse.
Siempre se sentía pequeño al lado del más alto, pero eso le gustaba. Amaba la sensación de Jungkook dominandolo y haciéndolo suyo.
— ¡Mierda!— Grito cuando Jungkook dio una embestida directa en su punto g, además de comenzar a tocar su clitoris con una de sus manos.
Si ponía la suficiente atención, podía ver como la polla de Jungkook se veía gracias al bulto que comenzó a verse en su estómago, demostrando lo profundo que estaba llegando.
— Falta poco. Voy a llenarte tan bien.— Murmuró el más alto entre jadeos, Jimin solo pudo asentir varias veces, estando de acuerdo con ello.
Quería sentirse lleno una vez más.
— Llename Kookie.— Contesto sintiendo su coño apretarse aún más, dispuesto a tener un orgasmo.
Y así fue, mojando la polla de su novio y la cerámica debajo suyo. Tendrían que limpiar luego, pero en esos momentos, no era algo que les importara.
Jungkook apreto sus caderas muy fuerte, para luego de 3 embestidas, terminarse corriendo dentro suyo, llenando su útero completamente.
Sintiendo la calidez de la corrida y lo hinchado que se sentía.
Tocando su vientre aún distraído por el placer que ambos tuvieron, pudo sentir su estómago algo tenso. Era obvio considerando que tenía dos semanas de embarazo.
Algo que ambos ya sabían y estaban muy felices al respecto.
— Vaya manera de despedirnos de la escuela, ¿No crees cielo?— Jimin solo pudo gemir para luego asentir ante las palabras de Jungkook.
De seguro sus compañeros y profesores habían notado su ausencia y deberían estarlos buscando. Si es que no los habían escuchado ya.
Cuando volviendo completamente en si, se levantaron, viendo la corrida de Jimin en el lava manos. Tuvo que limpiarlo con un papel, pues sería muy descortés de su parte dejarlo allí.
Mientras que Jungkook recogía sus prendas de ropa, notando que la camisa que se había roto, había sido la suya.
Encogió sus hombros desinteresado, no era tan grande, solo se habían descocido un par de botones, y quedaban menos de dos horas para que ambos volvieran a sus casas.
Cuando estuvo completamente vestido, le pasó las prendas a Jimin, quedándose con las bragas de este.
— ¿No me las devolveras?— Pregunto curioso y algo burlón. Su novio negó con una sonrisa juguetona.
— Quiero que sientas mi semen escurrir por tus muslos.— Menciono con arrogancia. Jimin solo bufo poniéndose sus pantalones, sin las bragas, las cuales Jungkook guardo en sus bolsillos.
Jungkook estaba en lo correcto, podía sentir el semen de este saliendo por su coño, pero en vez de incomodarlo, se sentía pleno.
Ya estaba acostumbrado, así que no era ninguna molestia.
La prueba era su embarazo, el cual recién estaba comenzando, y del cual se había dado cuenta de manera muy rápida.
Jungkook estaba feliz y el también.
Ambos serían padres y aunque eran jóvenes, tenían la edad suficiente para sobrellevarlo. Y no tendrían más clases que pudieran molestarlos.
— Mis bebés.— Murmuro Jungkook mientras abrazaba a su pequeño novio. Jimin pudo respirar la Colonia del más alto sintiéndose completo.
No podía pedir más.
— Vamos a despedirnos de los demás.— Ambos se miraron a los ojos y con cautela, salieron del baño para dirigirse al salón.
En el cual notaron las miradas de sus amigos y el leve susurro de Taehyung diciendo "Me traumaron de por vida", dejando en claro que este los había ido a buscar y los había terminado escuchando.
Ellos solo rieron con un leve sonrojo, para luego contarles a sus amigos que serían padres, escuchando los gritos de celebración y felicitaciones.
El último año escolar por fin había terminado.