Furia 1 - Saga Nuevas Especies

Summary

Jimin ha descubierto que la compañía farmacéutica para la que trabaja está haciendo experimentos ilegales. Los científicos de la empresa habían mezclado ADN humano y animal para crear nuevas especies. Uno de estos "experimentos" ha capturado su corazón y hará cualquier cosa por salvarlo. Aunque él lo odie por ello. Jungkook nunca ha conocido la compasión o el amor. Ha pasado toda su vida en una celda, encadenado y sufriendo los abusos del hombre. Y la única persona en la que confía, le traiciona. Ahora es libre y solo piensa en vengarse de esa persona que lo traiciono. Quiere matarla y cuando por fin la encuentra. Matar es la última cosa que quiere hacerle a ese humano tan sexy. Jungkook no puede resistirse al tacto de Jimin, ni a su cuerpo. Está obsesionado con su olor. Jimin desea a Jungkook, siempre lo ha hecho. El ansía su cuerpo grande y poderoso y quiere sanar su corazón desolado. Pero la pasión es una cosa... y la sumisión es otra. _________ … _________ • KookMin • Jungkook Activo / Jimin Pasivo • Menciones de otras parejas NamJin VHope • Esta es una adaptación solo para entretenimiento y sin fines de lucro • La temática y los personajes no me pertenecen, los créditos son para su autor original • La historia tiene variaciones en su trama original

Genre
Romance
Author
Juliana
Status
Complete
Chapters
22
Rating
4.9 27 reviews
Age Rating
16+

Prólogo

—Mierda, murmuró Jimin en voz baja mientras observaba al hombre encadenado a la pared de la habitación de al lado.

Cada vez que entraba en la sala de observación se deprimía, pero no podía evitar entrar en ella. Él sabía que él no podía verlo a través del cristal y sin embargo parecía que lo miraba directamente. Su mirada bajo a su pecho desnudo, los músculos de su físico estaban muy bien definidos. Sus grandes bíceps estaban sujetos por cadenas y la rabia era evidente en su rostro, mientras luchaba contra ellas. El sentía simpatía y compasión por él. La agresividad que mostraba era normal ya que había sido despojado de su libertad y de su dignidad.

Su mano se levantó para tocar el marco de madera que rodeaba el cristal. Deseaba poder calmarle y demostrarle que había alguien que se preocupaba por él. Pero lo que más deseaba, era sacarle de la prisión infernal que lo contenía. Se merecía ser libre. Un movimiento en la esquina de la habitación desvió su atención lejos del hombre al que perseguía durante el día y que llenaba sus pensamientos de noche. El miedo hizo que su corazón se acelerase cuando un técnico entró en la habitación. Bae Soo Bin era uno de los monstruos más insensibles que trabajaban para Industrias New Species. Él realmente disfrutaba del dolor en las pruebas que ejercía sobre los sujetos.

Estaba seguro de que esta vez le haría las pruebas con crueldad. Un mes antes, el hombre encadenado a la pared le había roto la nariz cuando Soo Bin se había acercado demasiado para realizarle una prueba en el codo.

Sabía que se lo había merecido. La contusión aún ensombrecía el rostro de Soo Bin mientras dirigía una sonrisa maligna hacia su víctima. Él planeaba ocasionarle mucho dolor con las pruebas.

—Hola 0613., Se río Soo Bin y fue un sonido desagradable. —He oído que has cabreado al doctor Sung Rok. Sabes lo que eso significa ¿verdad? Soo Bin colocó una bolsa en la esquina de la mesa de examen. Lo hizo con un golpe fuerte. — Significa que tengo que hacerte algo que he deseado durante mucho tiempo. Hoy vas a sufrir. Miró hacia la cámara de seguridad de la esquina e hizo con su mano un corte en su garganta.

—Mierda, mierda, mierda—dijo Jimin en voz baja mientras el pánico se apoderaba de él.

Había oído hablar de las torturas a las que sometían a los presos cuando realmente enfurecían a uno de los médicos. Soo Bin obviamente no quería que se grabara lo que había planeado para el 0613. Tenía que ser muy malo.

Soo Bin ladeó la cabeza y siguió mirando hacia la cámara, luego sonrió antes de volver a mirar hacia el 0613. —La cámara está apagada. No habrá ningún registro de esto. El doctor Sung Rok no sabe que vas a tener un horrible accidente, monstruo. No debiste meterte conmigo. Debiste pensar en lo que te pasaría. El cogió la bolsa que había llevado a la habitación. — Nadie me rompe la nariz y sigue con vida. Sabía que sólo era una cuestión de tiempo el que fueras castigado. Sólo espere mi momento. Sacó una jeringuilla. —Vas a morir hijo de puta!

Esto no puede estar pasando, pensó Jimin. No había estado luchado continuamente en los dos últimos meses sólo para perderle ahora. Él había vivido con el temor constante de ser descubierto, pero el 0613 le había dado fuerzas para continuar. Por él, él se había enfrentado peligrosos riesgos con el fin de reunir las pruebas suficientes para liberarle a él y a los otros prisioneros.

De hecho, el medio esperaba que los guardias de seguridad vinieran a por el en cualquier momento. Estaba tan desesperado por recoger una prueba real de lo que ocurría en el centro de investigación que media hora antes había cometido una locura. Había robado la insignia de un médico para colarse en su oficina y descargar los archivos de su ordenador. Si la seguridad revisaba las cintas de vigilancia, estaría atrapado. Ellos lo detendrían inmediatamente y harían su destino tan sombrío como el del 0613. Ambos estarían muertos al final del día.

El vaciló entre hacer algo increíblemente estúpido para intentar salvarlo o seguir las órdenes de su verdadero jefe de nunca interferir. Por fin había obtenido suficientes evidencias irrefutables para poder liberar a los sujetos. Tendría la oportunidad de enviar las pruebas al final de su turno si seguía con la cabeza baja, con la boca cerrada y no llamaba la atención de nadie. Esto significaba no hacer nada mientras Soo Bin asesinaba al hombre restringido a la pared. Su mirada se fijó en el 0613. De todos los presos, él era al que más quería liberar.

Desde que había sido trasladado a la zona de investigación de Industrias New Species, el 0613 había llenado sus noches. Se había convertido en la última imagen que veía antes de dormirse cada noche. A veces, era el principal protagonista de sus sueños.

Ya había tomado su decisión. No podía aceptar que eso sucediera porque le rompería el corazón. Ya que no podría vivir con el mismo si no intentaba salvarlo.

—No serás capaz de pelear conmigo esta vez. Estarás indefenso. Quiero que sepas que vas morir. la voz de Soo Bin sonó dura. — Pero no antes de que te lastime animal. Jimin se dio la vuelta desesperado por salvar al 0613, aunque no tenía un plan en mente.

El huyó de la habitación y se obligó a frenarse cuando salió al pasillo, era consciente de las cámaras de seguridad ubicadas allí y se detuvo en la sala de suministros para agarrar un kit de pruebas. Levantaría sospechas si entraba en la celda sin una razón. Tiró la caja de plástico que envolvía el kit y trató de no parecer tan frenético como se sentía cuando entró en el pasillo otra vez. Sabía que tenía que apresurarse a la celda del 0613 antes de que Soo Bin tuviera tiempo de hacerle algo horrible.

—Jimin

Se quedó inmóvil con los ojos muy abiertos y luego se volvió lentamente. El Médico Shin salió de una de las habitaciones de gráficos, era un hombre alto y pelinegro.

—¿Sí?

—¿Conseguiste la muestra bucal del 0321?

—Lo hice. Se mantuvo tranquilo a pesar de que quería girar y huir.

—Bien. ¿La dejarás en el laboratorio?

—Por supuesto.

Alzó su mano libre para frotarse la parte posterior de su cuello. —Un día largo ¿verdad? ¿No estás ya deseando marcharte ya para descansar todo el fin de semana? Yo lo estoy.

Cierra la boca se ordenó en silencio, así podrás irte. Él se encogió de hombros. — Me gusta mi trabajo. Hablando de eso, tengo que tomar una muestra de sangre. Es una orden de Kang.

—Si. Claro. paseo su mirada por su cuerpo. —¿Quieres ir a cenar conmigo mañana por la noche?

Le sorprendió por un segundo que él le pidiera una cita no se veía como si le gustaran los chicos.

—Tengo novio mintió fácilmente. La idea de salir con alguien que trabajara en New Species, le daba náuseas. — Pero gracias por preguntarme.

Su boca se tensó y la luz en sus ojos verdes se enfrió. —Ya veo. Bien. Me voy. Tengo que actualizar unos informes. Él se encamino en la dirección opuesta y se alejó. — tengo demasiado papeleo se quejó antes de desaparecer por una esquina.

Las cámaras están mirándome, se recordó Jimin mientras resistía el impulso de recorrer el pasillo a toda velocidad. El llego hasta la celda del 0613 como si no estuviera preocupado. Al menos esperaba haber dado esa impresión.

Querido Dios, oró en silencio, que haya llegado a tiempo. Sus dedos temblaban mientras pulsaba el código digital de la puerta. Emitió un pitido cuando aceptó su cogido y las barras de acero que la bloqueaban, se deslizaron hacia un lado y la puerta se abrió. Entró en la habitación rápidamente.

El forzó una sonrisa que no sentía. —Estoy aquí para tomar una muestra de sangre.

La puerta se cerró automáticamente tras él, las barras de acero volvieron a su lugar y un zumbido fuerte sonó para recalcar este hecho.

Su mirada se quedó fija en la escena que tenía delante, se quedó sin aliento ante el horror puro de lo que estaba presenciado.

El 0613 no estaba encadenado a la pared. Estaba tirado boca abajo en el suelo duro y frío de cemento. Las cadenas ahora estaban fijadas a sus muñecas, y estas habían sido bloqueadas en uno de los pasadores cementados en el suelo, tenía los brazos estirados por encima de su cabeza y las piernas encadenadas y abiertas. Soo Bin le había quitado los pantalones. Su ropa era solo un montón blanco en el suelo. Soo Bin estaba de rodillas entre las piernas obligadamente separadas del 0613.

Tardó sólo unos segundos en darse cuenta de la horrible situación que había interrumpido. Soo Bin se sentó sobre los talones congelado, estaba sorprendido por su repentina aparición, pero él se recuperó lo más rápido que pudo. Dejó caer lo que parecía ser uno de los palos de los guardias en el suelo de hormigón y trató de levantarse. Tenía desabrochado su pantalón y maldiciendo, trato de cerrarlo.

Jimin le grito. —¡Eres un maldito cabrón enfermo!

El entró en acción antes de pensarlo, agarro el estuche de plástico con tanta fuerza, que se lo clavo dolorosamente en la palma y le golpeo con toda la fuerza que pudo reunir. Se lo estrelló contra la cara. Él se tambaleó hacia atrás y gritó, pero Jimin no se detuvo hasta que cayó en el suelo. Él se sentó a horcajadas en su vientre y con su cuerpo lo mantuvo abajo, cogió el estuche con ambas manos y le golpeo en la cara con rabia. Él trató de cubrir su cara, pero después de unos cuantos golpes las manos cayeron al suelo, inertes.

—Eres un monstruo, jadeó y lo golpeó otra vez. Cuando observo que su rostro estaba ensangrentado se detuvo, todo su cuerpo temblaba mientras miraba con horror al técnico. Su mirada se levantó al kit y al ver las manchas de sangre lo dejó caer al suelo, en estado de shock se levantó de encima del hombre caído. Su pecho no se movía. —Oh Dios, jadeó. Alargó la mano hacia su garganta con un gemido de miedo y le buscó el pulso. El no pudo encontrarlo. —Oh Dios, Oh Dios, Oh Dios, estaba seguro de que lo había matado.

Se dio la vuelta y miró fijamente al 0613. Él lo miró, sus ojos estaban abiertos y parpadeó, su mejilla estaba contra el suelo y había visto lo que había hecho. Le temblaron las manos y bajó la mirada hacia ellas.

Había matado a Soo Bin. Su mirada se desvió de nuevo al horrible monstruo al que había atacado en un ataque de pura rabia. Se lo merecía. Trató de calmar su pánico. Piensa. Van a venir a buscarlo. Ellos sabrán que lo maté. Me van a llevar a rastras, me torturan para saber por qué intervine y me mataran. Las pruebas nunca llegarán a la policía.

Piensa Jimin, maldita sea. Miró a la cámara. Por lo general una luz roja parpadeaba, pero ésta no lo hacía. La cámara no estaba en marcha. El guardia había seguido las instrucciones de Soo Bin. Nadie más que el 0613 era testigo de lo que había pasado realmente. No tenía ni idea de cuánto tiempo las cámaras permanecerían apagadas, pero suponía que lo estarían hasta que Soo Bin les ordenase iniciarlas de nuevo. Tragó saliva y se puso de rodillas. Toda su atención se centró en el hombre que lo miraba con tanta atención y que estaba indefenso en el suelo.

—Vas a estar bien — le susurro a él.

Los sujetos eran peligrosos. Había sido advertido mil veces de que las cadenas podían romperse. Industrias New Species había alterado ilegalmente ADN humanos con ADN animal para crear hombres más fuertes. Incluso su apariencia era distinta. Algunos de los asistentes y algunos médicos habían sido asesinados por la gente que habían creado. Esa noticia lo motivo a investigar, pero luego, acabo odiando a todos los que trabajaron en los experimentos ilegales. Entro en Industrias New Species como un simple enfermero y se encontró con que la compañía era capaz de hacer cualquier cosa por conseguir uno cuantos wons.

Observó cautelosamente al 0613 mientras dejaba vagar su mirada por encima de su cuerpo desnudo. Su espalda subía y bajaba con una respiración intermitente, pero no se movía. Se dio cuenta de que tenía una herida en un lado. Al tener los brazos estirados hacia arriba, pudo verla con claridad.

Jimin dudo. Podría matarlo si él rompía una cadena. Pero por él valía la pena arriesgarse. Se lo repitió un par de veces mientras se acercaba. Ya había decidido poner su vida en peligro cuando acepto trabajar para la policía y sabía que existía la posibilidad de que no consiguiera sobrevivir. Demasiadas barbaridades se cometían en esta compañía que sólo se preocupaba por el dinero. Tenía que detenerlos.

—No voy a hacerte daño, le prometió. Su mano rozó el lado de la herida y se agito con ira. Soo Bin le había clavado con fuerza una aguja y le hizo un orificio del tamaño de una moneda pequeña. Su mirada se dirigió a su cara. —¿Él te ha drogado?

El hombre no le respondió, pero él no esperaba que lo hiciera. Él sabía que podía hablar, había oído a algunos de ellos maldecir y amenazarlo cuando les habían sacado sangre, pero éste nunca le había hablado. Las veces que había entrado en su celda, ni siquiera gruñía. Siempre se mantuvo en silencio. De vez en cuando lo olía, pero su mirada marrón siempre se quedó fija en cada uno de sus movimientos. El volvió a tragar saliva y cuando noto su piel caliente se dijo que a lo mejor estaba enfermo.

—Vas a estar bien. Él está muerto y ya no podrá hacerte daño nunca más.

La mano de él se arrastró un poco más abajo. Hizo una mueca al ver lo que Soo Bin le había hecho. Su culo estaba rojo por los golpes del palo. Soo Bin le había golpeado las nalgas, los muslos y la parte posterior de las piernas. El apretó los dientes. Él no había llegado a tiempo para evitar este horror. La sangre cerca de su entrada le afirmo lo que había supuesto. Lo que Soo Bin le había hecho.

Había utilizado el palo para violarlo analmente. Lleno de rabia le lanzo una mirada asesina al hombre muerto. Sus pantalones estaban abiertos y su polla flácida estaba cubierta con un condón. No vio sangre en él. Eso lo alivio, al menos había llegado antes de que lo hubiera violado con su pene. Un gruñido emanó del 0613.

—Tranquilo, le susurro él. —Estás sangrando. Déjame echarte un vistazo. Soy enfermero.

No se molestó en ponerse un par de guantes. No estaba seguro de cuánto tiempo tenía. Con sólo una ligera vacilación levantó su pierna para tener una mejor vista y miró su culo redondo. Sus manos le tocaron suavemente, le extendió las nalgas para poder comprobar los daños.

—Estoy muy apenado por lo que te hizo. Parece que él —Su voz se apagó. Decirle que Soo Bin no le había penetrado profundamente le sonaba horrible. Esto no debería haberle ocurrido. —Vas a estar bien. Por lo menos físicamente, se corrigió. Sus manos soltaron su culo.

Se movió de entre los muslos para arrastrarse al lado de su cuerpo y se inclinó para examinarlo. Él lo miró y vio la rabia en su mirada. Sus labios se abrieron y revelaron unos colmillos afilados. Él le gruñó un poco más fuerte que antes. Pero su cuerpo no se movió.

Querido Dios, tenía caninos. Podía verle los dientes muy de cerca. Eran iguales que los de un perro o un vampiro. Supuso que probablemente le habían inyectado ADN de una raza canina. Eso podría explicar el gruñido terrorífico que surgió desde el fondo de su garganta y que extrañamente se parecía al de un perro. El vaciló, tenía miedo de que lo mordiera con esos dientes afilados si se acercaba demasiado.

—Tranquilo, le pidió de nuevo. —No voy a hacerte daño. Le dijo mirándole a los ojos. Sus pupilas estaban inusualmente grandes y parecía un poco confundido. Soo Bin evidentemente le había drogado, pero no tenía ni idea de lo que había utilizado.

El poderoso hombre tumbado en el suelo, no se podía mover. Pero estaba seguro de que habría luchado cuando Soo Bin le había asaltado. Ahora estaba dócilmente tumbado junto a él, pero sus ojos eran vivaces y otro gruñido salió de sus labios ligeramente entreabiertos. El trató de no estremecerse ante la vista de sus colmillos afilados.

—¿Te hizo algo más? ¿Mencionó el medicamento que te dio?

El 0613 dejó de gruñir, pero no dijo nada. Se pregunto si la droga era lo que estaba impidiéndole hablar. Sabía que tenía que revisarle rápidamente y buscar la manera de salir de este lío. Las cámaras de seguridad lo habrían grabado cuando entro en la habitación.

Abrió el pasador metálico cementado en el suelo para liberar las cadenas de los brazos que lo mantenían en el suelo y gruñó mientras empujaba al gran macho sobre su espalda. Era muy alto y tenía que pesar por lo menos 70 kilos o más. El trato de no mirar boquiabierto su ancho pecho o cualquier otra parte de su cuerpo desnudo.

Jimin noto que su piel estaba muy blanca. Seguramente seria su tono natural, pensó, ya que lo mantenían bajo tierra. El pelo rubio oscuro largo y el profundo color chocolate de sus ojos le decían que tenía que ser un hombre fuerte. Por supuesto, era más grande que cualquier hombre promedio que había visto. Supuso que tendría ascendencia de una persona alta.

Era guapo en el sentido convencional, sus facciones cinceladas le hacían ver muy varonil. Algunos no le considerarían bien parecido, pero era bastante exótico. Supuso que su estructura ósea era causada por la alteración genética que habían usado en él. Su mirada no era completamente humana. El odio en sus ojos y su mandíbula tensa, le daba un aspecto de gruñón.

Le gruño de nuevo en el momento en que se acercó más y lo hizo detenerse, el corazón le latía con fuerza y el miedo lo atravesó. Él lo miró ásperamente proyectándole lo peligroso que podía ser. Le molestaba encontrarlo en este momento extremadamente atractivo. Pero no podía negar que le atraía su cuerpo musculosamente masculino. Si él recuperaba el movimiento iba a morir. Él lo sabía y aun así deseaba tener sus manos sobre él.

El miró al otro lado de la habitación y observo la pintura blanca en el suelo a lo largo de la habitación. El personal la llamaba la línea de la muerte. Todos los sujetos de pruebas eran encadenados allí por sus extremidades. A veces eran lo suficientemente fuertes como para romper las cadenas. Pero no podían con cuatro a la vez.

Ahora estaba sentado en el interior de una línea de la muerte, con un hombre enfurecido y cuyos dos enormes brazos estaban encadenados, pero no estaban sujetos a nada.

Esa realidad lo hizo querer arrastrarse lejos de él, pero resistió el impulso. Tenía que salvarlo. Si. Él necesitaba su ayuda. Haría lo que pudiera por él y oraría porque no entrara nadie. El sólo podía esperar que los fármacos no desaparecieran inmediatamente.

Probablemente le rompería el cuello antes de que pudiera suplicar por su vida. Él odiaría a todos los que trabajaban en New Species y tenía una buena razón para hacerlo. Su mirada se posó en el cadáver de Soo Bin y con los dientes apretados se obligó a volver la mirada al 0613.

Tenía marcas rojas en el estómago. Sus dedos trazaron la prueba de que Soo Bin le había golpeado allí. El palpo su caja torácica y comprobó que no tenía huesos rotos. Su vientre tenía los músculos firmes, incluso eran duros mientras yacía laxo, pero no sintió nada que le pudiera sugerir que sufría una hemorragia interna. Trató de ser profesional, pero sus dedos se demoraron demasiado en sus músculos. El tocarle le afectaba y él era peligrosamente sexy.

Su mirada bajó a su área pélvica. Era incapaz de no mirar a este hombre que encontraba tan atractivo y jadeó.

Antes de pensarlo, se movió y agarro su verga que estaba un poco hinchada. Trató de ser cuidadoso. Soo Bin le había envuelto, unas cuantas veces, una gruesa liga alrededor del pene. Se las arregló para soltarla y la tiro tan pronto como se la quito. Masajeo suavemente la piel enrojecida antes de darse cuenta de lo inapropiado de su acción. Su mirada se quedó allí y se dio cuenta de que era impresionante. Al no llegarle la sangre al eje se le había dilatado, dolorosamente.

—Ese hijo de puta—murmuró él y maldijo a Soo Bin por haberle hecho esa cosa tan horrible y cruel. Sus mejillas se calentaron cuando se dio cuenta de lo que había hecho. Más se avergonzó cuando se dio cuenta de cómo su cuerpo había respondido al tocarlo. Él había tocado su pene, aunque sólo fuera para eliminarle de la tortura.

El 0613 gruñó. Su mirada se desvió hacia su cara. Él lo miró con ojos oscuros y furiosos y se dio cuenta de que aún le agarraba el pene, lo soltó rápidamente. — ¡Lo siento! Tenía que quitarte eso. El bajó la mirada hacia su miembro y vio que la marca de la liga todavía estaba roja y se cabreo. —Estoy seguro de que estarás bien.

Eso esperaba. Era evidente que Soo Bin había querido hacerle mucho daño. Si hubiera tenido demasiado tiempo esa liga la falta de sangre en su pene le habría dañado gravemente. Aunque, ese bastardo había planeado matarlo, también quiso desfigurarlo.

Era un hombre muy sexy y ese pensamiento le dio ganas de gemir y lo hizo más consciente de como su cuerpo respondía al macho desnudo tumbado delante de él. El sacudió mentalmente ese pensamiento. No podía permitirse el lujo de ir por ahí, tenía que dejar de mirar su cuerpo desnudo.

Se mordió el labio, tenía que pensar en cómo salir de este lío. También necesitaba terminar su turno para poder entregar los datos que había robado para la investigación.

Su mirada se desvió hacia el muerto una vez más. Seguía donde lo había dejado, le había matado al golpearle fuertemente con el kit en la nariz. Y se parecía al golpe de un puño.

Su estómago se retorció.

—Mierda. Sólo veo una manera de salir de esto. —Viendo la mirada enojada del 0613 dijo. —Lo siento. No tengo otra opción.

El dudó, quería decirle quién era en realidad, pero no se atrevió. ¿Y si lo contaba? Él podía delatarlo. No tenía ninguna razón para confiar en alguien que trabajase para New Species. Estaba seguro de que sólo obtendría lo peor de él, aunque él no le hiciera ningún daño.

El pánico le sacudió de la cabeza a los pies cuando él se disculpó por sus intenciones. Trató de moverse, pero su cuerpo se negó. Podía mover los ojos, parpadear y tragar. Unos cuantos gruñidos le habían salido, pero no podía hablar. ¿Vas a matarme ahora? ¿Entonces por qué mataste al técnico que me atacó? pensó frenéticamente.

Aspiró el olor del joven que nunca dejó de agitar su cuerpo. Jimin siempre vino a él con dulzura, su tacto fue suave y su mirada amable mientras tomaba las muestras de él. Había sido el único ser humano que le había dado una honesta y cálida sonrisa e incluso le había mirado con interés las veces que entro en su dominio.

Había confiado en que él no le lastimaría. Era el único que podía caminar dentro de su celda sin que él se tensara ante la anticipación del temor, del dolor o de la humillación. Vio con miedo lo que estaba pensando en sus hermosos ojos cafés y eso le partió un poco de su corazón. Él nunca lo habría amenazado por acercarse. Hasta hoy.

La idea de aterrorizarlo antes le habría hecho sentirse mal. Habría perdido su sonrisa, una que había llegado a apreciar. El no llevaba trabajando aquí mucho tiempo. Y aunque él no tenía ningún concepto del tiempo, sabía que él no había sido parte de su vida hasta hace poco.

Su cuerpo comenzó a responder a su presencia y su pene se movió. Le dolía por lo que ese hombre le había hecho, pero no pudo hacer ningún otro movimiento que le diera la esperanza de que el resto de su cuerpo se estaba recuperando también. Jimin le hacía desear cosas. Deseaba tocar su pelo rubio o presionar la nariz contra su cuello para inhalar su maravilloso aroma. A veces soñaba con tenerlo desnudo bajo él y sin estar atado por las cadenas. Tenía ganas de tocarlo y saborear cada centímetro de su cuerpo. Escuchar su voz y aprender todo lo relacionado con ese joven que tanto le fascina.

El sonido de su voz siempre fue música para sus oídos. Quería ver su sonrisa y escuchar su risa. Quería respuestas sobre el joven que había capturado su alma. Su piel parecía increíblemente suave y olía tan bien, demasiado bien.

Pero ahora él le había revelado que estaba planeando hacerle daño. Y esa traición tan cruel y dolorosa rugió en su alma.

También sintió vergüenza por lo que él había presenciado. Él le había salvado de ser violado por ese hombre muerto y ahora conocía el sufrimiento que le había costado. La indecencia que había padecido por la crueldad de un ser humano. Le dolía saber que cuando le mirara, tendría esa imagen en sus recuerdos. Le dolía y eso le enfureció.

Eso había conseguido sacarlo de su fantasía sexual con él. Le gruñó otra vez para asustarlo e impedirle que hiciera lo que había planeado. Su cuerpo se negó a cooperar ya que sus miembros no le respondían. No lo mataría, aunque consiguiera moverse, evitaría la tentación de lo que su instinto le exigía. La forma en la que lo quería no era aceptable entre un recluso y su captor.

Vio cómo se puso de pie y se apartó de su línea de visión. Cuando él lo había vuelto sobre su espalda le había bloqueado la visión del hombre muerto. Intentó volver la cabeza, pero no pudo. Pero lo escuchó, lo olio y escuchó unos extraños ruidos. ¿Qué estaba haciendo? No tenía ni idea y eso le asustaba. Todos los seres humanos eran crueles. Ellos no tenían piedad.

Todavía le sorprendía que hubiera matado a su atacante, por dos razones. En primer lugar, que consiguiera detener a su asaltante y, en segundo lugar, porque él no era grande.

Había derribado a un hombre alto. Tal vez, lo había sobrevalorado. Pensó que él era delicado y pequeño, pero había atacado a un macho adulto salvajemente. Su corazón se aceleró. Trató desesperadamente de mover sus miembros, pero permanecían insensibles.

—Eres un hijo de puta sin valores. Te odio y quiero que lo sepas —susurró Jimin.

El dolor se apoderó de él cuando su mente registro esas palabras, aunque no se sorprendió por ellas. Conocía a todos los que trabajaban en el interior de estas instalaciones de pruebas. Ellos solo sabían abusar de sus prisioneros. ¿Por qué había pensado que el sería diferente? había sido un error por su parte.

Un error estúpido e imperdonable. La furia se apoderó de él y movió un dedo. Movió la boca y lanzo un gruñido silencioso que prometía venganza. Se vengaría del joven que había conseguido engañarlo haciéndole creer que era diferente.

—Eres un hijo de puta sin valores. Te odio y quiero que lo sepas. — El sólo esperaba que Soo Bin pudiera escucharlo dondequiera que estuviera después de su muerte. Él quería que él supiera lo que pensaba de él. El no sentía el haberle matado. Y aunque eso perturbara un poco su mente, sabía que lo superaría pronto. No se merecía que se sintiera culpable por su muerte.

Jimin limpio el kit, lo observo detenidamente y no detecto rastros de la sangre de Soo Bin. Estaba un poco abollado, pero nadie se daría cuenta de inmediato. Escondió la tela que había utilizado para limpiarlo dentro del kit.

Tuvo que tocar su cuerpo para tirarle un poco de los pantalones y exponer completamente el condón. Eso no dejaría ninguna duda sobre cuales habían sido sus intenciones. Jimin trató de calmar el pánico que crecía dentro de él. Su mirada se desvió al 0613 que aún estaba en el suelo. No se había movido, gracias a Dios y aún respiraba. Y sólo pudo rezar para que su plan funcionara y para que creyeran lo que les diría.

Él era demasiado valioso para matarlo. Los médicos y el personal siempre abusaban de él, pero Soo Bin había planeado matar al 0613 contra las órdenes de doctor Sung Rok. Él iba a estar bien. Tenía que creer eso.

Sacó otra gasa del kit y se limpió la sangre aún fresca. Se volvió hacia el 0613. ¿le odiaría por hacerle esto? Probablemente. Pero no tenía otra opción. Ellos nunca le permitirían salir de la instalación subterránea si era sospechoso de la muerte de Soo Bin.

Ni siquiera se atrevía a decirle al 0613 lo que pensaba hacer. Si se lo decía, tal vez nunca conseguiría alcanzar la superficie. Y él tenía que evitar cualquier sospecha para poder salvarlo a él y a todos los demás.

El encontró la aguja que Soo Bin había utilizado. Por suerte la había cubierto de nuevo después de pinchar al 0613. Odiaba correr el riesgo de provocarle una infección al 0613, pero no tenía más remedio que volver a utilizar la aguja. Esperaba que Soo Bin no hubiera tocado nada con ella antes de taparla.

Jimin dudo. Una vez hecho esto ya no habría vuelta atrás. Así que se movió con rapidez antes de cambiar de opinión. Se agachó junto al 0613 y paso la servilleta ensangrentada sobre sus nudillos y la sangre de Soo Bin mancho sus manos.

Se negó a mirarle a la cara mientras le inculpaba del asesinato. El simplemente no podía. Ellos no lo matarían. A veces algunos técnicos eran asesinados, otras atacados, pero ellos no mataban a los sujetos de prueba. Eran demasiado valiosos. Él estará bien, pensó.

Se levantó, elimino la última gota de sangre en el kit y destapo la jeringa. Se volvió. Odiaba hacerle daño. Las lágrimas llenaron sus ojos. Seguía indefenso. Él quería abrazarlo, aunque él quisiera verlo muerto. Quería mostrarle algo de compasión, pero no podía en este momento.

Él 0613 tendría que asumir la culpa de la muerte de Soo Bin y él tenía que conseguir entregar las pruebas de la investigación. Una vez entregadas, un juez podría emitir la orden de registro. Los sujetos quedarían libres e Industrias New Species seria juzgada por los secretos sucios que escondía al mundo.

Él se inclinó sobre el 0613. Su hermosa mirada estaba enojada, pero centrada en él. La rabia ardía en su mirada. Se tragó la bilis que se le subió a la garganta al pensar en lo que iba a hacer con él —Lo siento. En serio. Tengo que hacer esto por ti.

—Te voy a matar —le dijo con voz áspera. Movió la mano en el suelo junto a él. —¡Lo juro! gruño en su garganta. Te matare con mis propias manos.

El miedo se apoderó de él. Obviamente él había comenzado a recuperar el control de su cuerpo. Miró hacia donde Soo Bin le había inyectado y le clavó la aguja un poco más abajo.

Luego se levantó sobre sus pies sin mirarle y mientras que él gruñía por el dolor infligido, se estrelló contra la pared. El dolor explotó en su mejilla. Sus rodillas amenazaron con doblarse y la sangre llenó su boca.

Esta sala no tenía espejo como la sala de observación. ¿Pero y si lo había visto alguien? No, pensó, porque si ese fuera el caso, la seguridad ya habría inundado la habitación para arrestarlo.

Esperaba que su cara se viera tan mal como se sentía. Sus dedos temblaron mientras introducía el código de la puerta. Cuando la puerta se abrió tiró desesperadamente de él. Salió de la habitación y la puerta se cerró automáticamente bloqueándose detrás de él.

Se dejó caer de rodillas en el pasillo, volvió la cabeza para la cámara de seguridad y gritó.

—¡Ayuda! ¡Oh Dios! ¡Ayuda!

Pasaron unos segundos y el sonido de unas botas corriendo llego hasta sus oídos. Cuatro guardias de seguridad aparecieron corriendo por el pasillo. Los hombres jadearon cuando pararon y lo miraron con confusión.

—Entré en la habitación para tomar una muestra de sangre, sollozó. — Soo Bin estaba agrediendo sexualmente al sujeto de prueba. Él me atacó. Subió la mano a la contusión en su cara. — Creo que me desmaye y cuando me recupere vi como el 0613 rompía la cadena de un brazo. Soo Bin le inyecto algo, pero los efectos no fueron lo suficientemente rápidos. ¡Creo que está muerto! Creo que el 0613 le mato antes de desplomarse en el suelo.

Que Dios me perdone, rezó en silencio. Los guardias de seguridad agarraron sus armas Taser. Uno introdujo el código para abrir la puerta y luego los cuatro se precipitaron al interior de la celda 0613. La puerta se cerró detrás de ellos. Otro equipo de seguridad llegó junto con una parte del personal médico.

El doctor Shin lo curo en una de las habitaciones de los empleados. Lo miró ceñudo mientras limpiaba su boca. —Vas a estar bien.

El asintió con la cabeza. —¿Qué van a hacerle al 0613? Lo que Soo Bin le estaba haciendo está mal.

La ira domino la cara del médico. —Lo sé. Hacemos esto para encontrar una cura a enfermedades a la que los animales son naturalmente inmunes o resistentes. Y para evitar que las enfermedades de los animales pasen a los seres humanos. ¿Sabes cuánto dinero nos costó crearlos? El personal debería utilizar a las putas para follar.

Jimin tuvo que cerrar su boca y bajar la mirada para no mostrarle cómo le disgustaba, horrorizaba y enfurecía su fría evaluación de la vida. Esos sujetos a los que él se refería tenían conciencia.

—Ahora tenemos que hacer un montón de pruebas a esos monstruos con las drogas que hemos preparado para mejorar las habilidades militares. Se giró para quitarse los guantes. —¿Ves que grande es lo que hemos hecho? ¿Qué importante? Los usamos para saber cuánto daño podrá recibir un ser humano y con qué rapidez se curarán. ¿Sabes cuántos miles de millones de wons en contratos estamos consiguiendo? ¿Cuánto dinero hemos hecho hasta el momento? Ellos son nuestros prototipos. Ellos muestran como de fuertes y letales pueden ser con nuestros fármacos. Todos quieren comprar lo que hemos conseguido. Ese maldito Soo Bin podría habernos costado mucho dinero. El 0613 es demasiado valioso para perderlo.

Cerró los ojos para ocultar sus lágrimas de alivio. No lo matarían. Había tomado la decisión correcta. Puede que llegue a odiarlo por inculparle del asesinato, pero viviría. Ahora sólo tenía que terminar su turno y salvarlo de la única manera que podía. El llevaría a Industrias New Species ante la Justicia.

—Hey, suspiró el doctor Shin. —Lo siento. Estoy hablando de dinero y tu acabas de sobrevivir a una experiencia traumática. ¿Por qué no te vas a casa? Tomate el resto del día libre. Diablos, debes de sentirte enfermo.

El abrió los ojos y le miró ocultándole lo mucho que le odiaba. —Gracias. Su voz tembló. —Estaba asustado.

Él lo agarró del brazo, se lo frotó y le sonrió. — Puedo ir a visitarte a tu casa más tarde. Su mirada bajó a su cuerpo. —No deberías estar solo.

—Tengo novio, mintió de nuevo.

Él lo soltó. — Está bien. Márchate. Le diré a seguridad que te envió a casa temprano. Se dio media vuelta y se dirigió al teléfono mientras Jimin lo observo. Y el esperaba enviarlo derechito a la cárcel.