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Park Jimin de tan solo veinticinco años había experimentado el miedo varias veces en su vida, pero esta hizo que todas las otras veces palidecieran. Él sabía que en todos los trabajos se corrían riesgos. Conducir era peligroso, un coche te puede golpear al cruzar una calle e incluso podrías morir desangrado si te cortas con los cristales rotos de una ventana.
“Así es la vida”. Se había convertido en su lema. Pero realmente nunca creyó que su trabajo sería realmente peligroso. En realidad, no. ¿Qué cosa le podía pasar sirviendo comida y bebida? Hizo una lista mentalmente.
Podría resbalar y caerme o quemarme con la comida caliente. En el peor de los casos alguien podría dispararme en una fiesta pandillera. Pero esas posibilidades eran casi nulas cuando vivías en una pequeña ciudad en el norte de Anyang. Sin embargo... estaba aterrorizado. Ni en un millón de años, incluso con su salvaje imaginación, se había visto en esta situación.
Él se quedó inmóvil, no importaba cuán fuerte le gritara interiormente a su cuerpo que se diera la vuelta y que corriera. Nop. Su cuerpo se negó a responder. Todos sus mejores intentos de enfrentarse a cualquier cosa, habían huido con su coraje. Se quedo inmóvil como una estatua. Con la boca abierta, pero sin gritar. Ni siquiera gimió. Nada. Su corazón latía con rapidez y casi no podía respirar. ¡Esto es una mierda!
Había oído que tu vida pasaba ante tus ojos cuando estabas a punto de morir. Él no la estaba viendo. Nop. Sus ojos permanecían fijos en la mirada de un hombre bestia que le gruñía. Él no era un hombre del todo, tenía dientes afilados y sus gruñidos eran parecidos a los de un animal. Era hermoso y al mismo tiempo era feroz. Era muy musculoso y media casi un metro ochenta.
Sus brazos eran extremadamente musculosos y su pecho era muy ancho. Su piel tenía un bronceado dorado, pero era su pelo el que lo hacía tan hermoso. Era de un color rojizo anaranjado con mechas rubias. Le llegaba hasta los hombros.
Su rostro casi parecía humano. Sus ojos eran del color del oro fundido, con super largas pestañas y tenían la forma de los de un gato. Su nariz era ancha y más plana de lo que había visto nunca. Sus pómulos eran prominentes y su mentón fuerte. Sus labios carnosos estaban separados y revelaban sus dientes blancos y puntiagudos.
—Aléjate de él Jimin, le grito su jefe, Lee Jang Hyuk. —No hagas ningún movimiento brusco y ven hacia mí. Hazlo ahora.
¿Espera que me mueva? Comenzó a respirar de nuevo cuando sus pulmones se quejaron de la falta de oxígeno. Quería girar la cabeza para mirar a Jang Hyuk, pero no pudo. No podía apartar la mirada del e hombre bestia que lo estaba acechando con esos grandes y hermosos ojos de gato. Estaba enojado y le estaba gruñendo.
—Maldita sea, Jimin. Retrocede lentamente. Mira al suelo y ven hacia mí. Puedes hacerlo.
Ojalá pudiera hacerlo. Su cuerpo se negaba a cumplir sus órdenes. La única parte de su cuerpo que se movía era su pecho, al respirar.
—Jungkook dijo otro hombre en voz alta. —Cálmate y aléjate del humano. No te está retando. Esta cagado de miedo. La nueva voz tenía un tono fuerte, profundo y parecía enfadado.
El hombre bestia gruñó otra vez y dio otro paso hacia Jimin.
Quería correr, pero parecía que sus piernas estaban clavadas en el suelo. Trató de apartar la mirada de esos ojos dorados, pero no pudo romper la conexión. Todo el mundo había oído hablar de las nuevas especies. Cualquier persona que hubiera leído un periódico o hubiera visto la televisión sabían que los humanos que habían trabajado en New Specie habían experimentado con ellos. Y que los sobrevivientes de las instalaciones habían sido liberados.
Mierda, pensó. Obviamente es una nueva especie.
Él sabía que hombres y mujeres habían sido alterados físicamente con ADN animal.
El hombre que lo estaba acechando no era normal. Tenía el aspecto de un hombre... pero no lo era.
—Que alguien traiga una pistola de tranquilizantes. dijo una mujer que parecía asustada. —Ahora. Moveos.
—Jungkook, dijo un hombre nuevo con voz profunda. —Escúchame, hombre. Él no tenía intención de traspasar tu territorio. Se perdió porque alguien se equivocó al darle el mapa. Sabes que Namjoon ha contratado una empresa de catering. Él sólo vino aquí para servir la comida. Esta aterrorizado. No te está retando. Él no puedo apartar la mirada de ti porque está congelado por el miedo.
Cálmate y da marcha atrás para que él se vaya.
Kim Namjoon era el líder de la Organización de las Nuevas Especies. Había comprado el antiguo balneario y todas las tierras a su alrededor para que su pueblo viviera. Ahora se llamaba La Reserva. También era su portavoz y el que hacía todas las entrevistas en la televisión. Había contratado el servicio del catering de Jang Hyuk para la Reserva y así es como Jimin había terminado en el lugar equivocado.
Tragó saliva, al menos su mente seguía funcionando y podía seguir la conversación de la que dependía su vida.
—¿Me oyes, Jungkook? ¿Sabes lo molesto que Namjoon estará si lo hieres? Se supone que debemos hacer que las personas que viven en la ciudad se sientan cómodas con nosotros aquí. Nos culparan a todos nosotros si atacas a uno de ellos. suspiró el hombre de la voz profunda. —Déjame entrar a por él. ¿De acuerdo? ¿Puedo entrar en tu jardín para llevármelo?
—No, gruñó el hombre bestia. Echó hacia atrás la cabeza y un rugido ensordecedor retumbo por todo el bosque.
Jimin se movió finalmente hacia la puerta por donde había entrado. En sus prisas, tropezó y cayo de rodillas. Había reconocido su rugido. Estaba seguro de que esa nueva especie era un gran felino. Por el color de su pelo, su nariz ancha y esos los dientes afilados, supuso que era un león. Mierda. Él se quedó de rodillas en el suelo, mirándole completamente aterrorizado.
—Mantén la calma, ordeno el hombre de voz profunda. —Háblame, Jungkook. De lo contrario alguien te va a poner un tranquilizante en el culo y sé lo mucho que eso te va a cabrear.
El hombre bestia tenía un nombre. ¿Quién le habrá puesto ese nombre? Él sabía que debía moverse y ser valiente. Deseó realmente no haber entrado allí.
Jungkook aparto la mirada de Jimin, para mirar a alguien que estaba detrás de él. —Que no me disparen. El tono amenazante en su voz era fuerte y claro.
Hubo un profundo suspiro. —Vamos, deja que se vaya. ¿Qué te hizo él? ¿Te dijo algo antes de atravesar tu puerta? Él no sabía que esta es tu casa. Se le dio mal el mapa. Estoy seguro de que lo único que hizo fue salir de la camioneta y caminar hacia la puerta de tu casa. ¿Porque estas tan enfadado?
—Él está aquí, Taemin. Eso es suficiente. Jungkook gruñó.
—Fue un accidente. Taemin trató de ser lógico.
—Alguien de los nuestros se ha equivocado. Es nuestro error. No nos dimos cuenta de lo que había pasado hasta que él apareció. Él llego antes que Lee Jang Hyuk, sabes que él se encarga del servicio de catering. Él ha estado aquí un par de veces antes y se dio cuenta de que el mapa estaba equivocado cuando le echó un vistazo. Llamamos a la puerta de inmediato, pero me informaron que la furgoneta ya la había atravesado. Ahora todos estamos aquí. Vamos Jungkook, ya lo has aterrorizado lo suficiente. ¿Recuerdas la charla de Namjoon acerca de intentar encajar en este mundo? Dios sabe que tenemos que hacerlo. No es muy educado asustar a los seres humanos.
—En realidad no lo va a lastimar, ¿Lo hará? dijo Jang Hyuk en voz alta. Él supo en ese momento que las cosas pintaban mal, ya que su jefe nunca perdía la calma. —Quiero decir, ¡Jesús! ¿Era una broma?
Taemin suavemente maldijo. —Estoy seguro de que estaba bromeando. El tono de su voz no convenció en absoluto a Jimin. —Entonces, ¿qué dices Jungkook? Él podrá salir si tu retrocedes un poco. ¿Me dejas entrar a por él? Sólo será un segundo. Entrare, lo agarrare y saldremos.
Jungkook volvió a gruñir y su mirada volvió a Jimin. Él tragó saliva y parpadeó. Respiró nuevamente. Sus piernas se negaban a responder. El hombre bestia se detuvo a unos metros de él y sólo lo miraba. Eso es un progreso, ¿no? Dios, eso espero.
Él abrió la boca para intentar pedirle disculpas por entrar sin su autorización, pero ninguna palabra salió de sus labios. Maldita sea. Siempre había pensado que reaccionaria de otra forma. Siempre había sido un sabelotodo que tenía respuestas para todo. Se había ganado la reputación de ser un bocazas. Obviamente, estaba equivocado. Jamás se habría imaginado que estaría frente a un hombre bestia con dientes afilados y ojos de gato que, además, rugía.
—Quédate ahí, amenazó Jungkook. Inhaló lentamente, su mirada aún clavada en Jimin. Dio otro paso hacia él.
—Jungkook Taemin, el hombre de la voz profunda, gritó. —Déjalo. No te acerques más. Maldita sea, no hagas esto.
Jungkook giró la cabeza hacia un lado, le mostró los afilados dientes y gruñó amenazadoramente y se centró de nuevo en Jimin.
—Ve a por él, exigió Jang Hyuk. —Eres casi tan grande como él. Sácalo de ahí.
Taemin soltó una palabrota. —No puedo. Me mataría en un latido del corazón. Es uno de los hijos de puta más fuertes que tenemos en la reserva. Por eso está aquí y por eso Namjoon compró este lugar. Hay unos cuantos de los nuestros que no son precisamente amables. Las cosas se pondrán peor si entro ahí, nos matara a los dos.
—Sedarlo, susurró una mujer en voz baja.
—No puede explicó un varón. —No han traído todavía la pistola de los tranquilizantes.
—Usad vuestras armas ordenó la mujer, más fuerte. —No podemos permitir que lo mate. ¡Dios mío! ¿Puedes imaginarte lo que esto nos hará públicamente?
—No se le va a disparar a nadie dijo Taemin. —Jungkook, lo llamo—. Dime por qué estás tan enojado con el chico. Es pequeño. ¿Lo ves como una amenaza? Es un humano inocente. Él no quería insultarte o invadir tu espacio. Habla conmigo, maldita sea. Sólo dime que está pasando dentro de tu cabeza.
Jungkook volvió la cabeza y aparto, una vez más, su intensa mirada de Jimin. Cerró los ojos y respiró profundamente. Los abrió de golpe y miró fijamente a alguien que estaba detrás de Jimin. —No lo voy a matar.
—Gracias a Dios, dijo Jang Hyuk y gimió.
—¿Sólo querías asustarlo? El alivio era evidente en la voz de Taemin. —Bueno, hiciste un buen trabajo. Déjalo ir ahora la mirada exótica Jungkook se clavó de nuevo en Jimin mientras inhalaba de nuevo. Él gruño bajo en su garganta y desvió la mirada de nuevo a Taemin. —No. Él se queda. Tú te vas.
—Sabes que no puedo hacer eso, dijo Taemin con calma. —¿Qué pasa hombre? ¿Cuál es el problema?
Jungkook gruñó otra vez y dio un par de pasos hacia Jimin. Él dejó de respirar. Esos ojos de gato volvieron a fijarse en él. De pronto se puso a cuatro patas delante de él, olfateó de nuevo e hizo un sonido que no había oído antes. No era exactamente un gruñido, se parecía más a un brusco ronroneo.
—Oh mierda, maldijo Taemin. —Jungkook. No lo hagas, hombre.
Jungkook miro amenazadoramente a Taemin. Jimin pudo oler su olor masculino ya que él estaba lo suficiente cerca. Respiro profundamente y aguanto la respiración, ya que no lo estaba mirando. Él bajó la mirada. Era grande, incluso estando agachado frente a él. Llevaba vaqueros y una camiseta, pero no llevaba zapatos. El tipo tenía las manos y los pies enormes. Él se acercó más a él. Él podría tocarle si moviera una mano, pero no lo hizo. Se quedo inmóvil sobre sus rodillas.
—¿Qué está haciendo ahora? la voz de Jang Hyuk reflejaba su pánico.
—No preguntes, dijo Taemin. —Jungkook, vamos hombre. ¿Qué estás haciendo? Sé lo que estás pensando. No te gustan los seres humanos y menos los hombres, además, él es muy poca cosa.
Jungkook parpadeó. —Él está en celo.
—Oh maldito infierno, maldijo Taemin. Jungkook gruñó. —¡Hijo de puta! Maldijo Taemin más fuerte.
—Jang Hyuk, te dije que te asegurases de que ninguno de tus trabajadores estuviera en ciclo hormonal. Maldita sea. No me extraña que él esté tan loco.
—¿Cómo iba yo a saberlo? Farfulló Jang Hyuk. —¿Sabes cuántas demandas por acoso sexual me pondrían si les pregunto sobre eso? Vamos. ¿Y cómo en el infierno él puede saberlo Taemin? ¿Cómo?
Taemin maldijo de nuevo. —Lo sabemos, Jang Hyuk. Te dije que podemos olerlo a un kilómetro de distancia y te dije que algunos de nuestros hombres reaccionan mal a ese olor. Estoy en contra del viento, así que no puedo olerlo. Pero si él dice que está en su ciclo hormonal, confía en mí, lo está. Es un problema. No me extraña que él esté actuando de esta manera, hizo una pausa. —¿Quién estaba de guardia cuando él entro?
—Leeteuk. Dijo un hombre en voz baja. —Es primate y su sentido del olfato no es tan bueno. Obviamente, él no lo olio.
—¿Qué pasara si está en si clo hormonal? ¿Es por eso que él quiere matarlo? dijo la mujer. —¿Se vuelve loco como los tiburones con la sangre?
Taemin se quedó en silencio durante unos largos segundos. —Él no está herido. Él está su ciclo hormonal. Él no quiere matarlo. Él quiere criar con él.
—Gracias a Dios. La mujer se echó a reír. —Yo pensé que lo iba a hacer pedazos.
—Ji Ho gritó Jang Hyuk. —¿Cómo puedes reírte de esto? No es gracioso. Estamos aliviados porque no esté pensando en matarlo, pero ¿has oído lo que dijo Taemin? Tenemos que sacarlo de allí.
—¿Está casado?, Preguntó Taemin.
—No. Jang Hyuk vaciló. —Espera un minuto. No va a pasar nada entre ellos. Sácalo de ahí.
Jimin se quedó mirando el perfil de la nueva especie. No quería matarlo. Quería criar con él. Él todavía estaba en shock. Dejó que su mirada recorriera al hombre bestia, desde la cabeza hasta las rodillas y se estremeció. Él había sido horrible con las matemáticas en la escuela, pero sabía sumar dos más dos.
El cuerpo del chico era más grande que él y no había manera de que una relación física fuera posible entre ellos. Y además de eso. ¿En qué diablos estoy pensando? Quería gritar para pedir ayuda, pero nada salió de su boca. ¡Estoy jodido! ¡NO! No digas eso. Estoy en un buen lío. Si. Eso está mejor.
—No puedo, explicó Taemin. —Él lo protegerá, si uno de nosotros intenta acercarse a ellos. Un animal realmente protegería a su juguete favorito. Bueno, eso es lo que tenemos aquí.
Taemin permaneció en silencio durante un minuto entero. Nadie habló. Por último, decidió enfocar la situación de otra forma.
—Jungkook. Puedo encontrar a otra persona que esté dispuesta a ocupar su lugar. Tienes que dejarlo ir. Él no es una nueva especie, es humano y frágil. Mira que poca cosa es. Es insignificante, es un chico realmente pequeño. Me doy cuenta de que huele muy bien e infiernos también es atractivo, pero él es humano. Hace unas semanas, mientras nos tomábamos unos refrescos, estuvimos hablando de lo frágiles que son. Nosotros no lo hacemos con ellos, ¿recuerdas? Déjalo que se vaya y llamare a una de nuestras hembras. Una de ellas estaría más que feliz de ocupar su lugar.
—Mío, gruñó Jungkook.
—Mierda. gimió Taemin. —¿Dónde está ese tranquilizante? Vamos a necesitarlo rápidamente.
—Ya voy, Jimin, gritó Jang Hyuk.
—No, le gritó Taemin. Él te destrozara.
—¡Pues haz algo!, exigió Jang Hyuk. —No voy a quedarme mirando mientras esa... persona lo viola.
Jungkook volvió la cabeza. Su cara estaba cerca de la de Jimin. Él le miró a los ojos. A corta distancia era increíblemente hermoso. Él vio los remolinos de color oro en el interior de sus ojos. Sus pestañas eran muy gruesas, de color naranja rojizo y largas. Jungkook estaba sobre sus manos y rodillas, Jimin estaba de rodillas sobre la hierba y, aun así, sus caras quedaron a la misma altura. Jungkook tenía la boca cerrada mientras inhalaba otra vez. Un suave ronroneo salió de su garganta. Él solo lo miraba.
Muévete, maldita sea. Ordenó a su cuerpo de nuevo, pero no le hizo caso. Jungkook alzó una de sus grandes manos y él vio sus uñas. Eran más gruesas de lo normal, pero del tamaño de un humano. Muy lentamente sus dedos le apartaron el pelo de la mejilla. Sus dedos acariciaron su rostro. La punta de los dedos era dura. La piel del cuerpo se le puso de gallina. Su tacto se sentía raro, pero no era desagradable. Le acaricio el pelo y después deslizo su mano hasta su cintura.
—Hermoso, gruñó en voz baja. —Tan hermoso.
Él tragó saliva. —Esto… Su voz se quebró. —Gracias, consiguió decir en un susurro.
No sabía que era lo que le resultaba hermoso a él. ¿Su pelo o su cara? No importa, al menos había sido capaz de hablar, aunque apenas fuera un susurro. Esperaba ser capaz de gritar cuando lo necesitara. Y eso sería pronto, ya que este chico grande, quería tener sexo con él.
Jungkook cerró los ojos y respiro profundamente. —Hueles tan bien. A fresas y a miel. Me encantan, gruño suavemente en su garganta. Abrió los ojos. —No tengas miedo. Nunca te haría daño Jimin. Él se acercó más a él.
A Jimin le latía el corazón muy rápido, cerró los ojos cuando su pelo le rozó la cara y se puso rígido cuando le rozo la mejilla con la suya. Su piel se sentía caliente y su aliento le acaricio el cuello.
¿Qué está haciendo ahora? Parte de su miedo disminuyo cuando le dijo que no iba a hacerle daño.
Él se sobresaltó un poco cuando él lamió el cuello.
—Uh, es lo único que consiguió decir.
La sensación era diferente a lo que antes había experimentado. Su lengua tenía una textura ligeramente rugosa, pero no era áspera. Era extrañamente erótico. Su cuerpo tembló cuando sintió sus dientes afilados rozándole la piel. Esta sensación era extrañamente seductora.
—Tranquilo le susurró mientras su lengua y sus dientes jugaban con la curva de su hombro. —No voy a hacerte daño.
—¿Qué está haciendo? dijo Jang Hyuk bastante alarmado. —Haz que se detenga.
—¿Dónde está la pistola de tranquilizantes? dijo Ji Ho.
—Que todo el mundo cierre la boca exigió Taemin. —Él no va a lastimarlo. Vamos a hacerle enojar si no guardamos silencio.
El sonido de un vehículo que se aproximaba rompió el silencio. Un gruñido salió de los labios que estaban sobre al cuello de Jimin. Él abrió los ojos. Jungkook giro la cabeza hacia el vehículo y mostró los dientes afilados. Él gimió al verlos. Lo agarro de la cintura más fuerte, pero sin hacerle daño.
Él jadeó de repente cuando envolvió a su alrededor el otro brazo y se puso de pie. Lo mantuvo apretado contra su pecho y sus rostros quedaron a la misma altura.
Jimin miró al hombre, parecía estar muy enojado y de repente otro rugido salió de sus labios. Él lo sostuvo contra su cuerpo y huyó del jardín.
Mío. Rugía Jungkook una y otra vez en su cabeza. Mío. Mío. Mío Se movió más rápido para llevarlo al interior de su casa. No iban a apartarlo de su lado. Lucharía hasta la muerte por mantenerlo a su lado y mataría a cualquiera que tratara de arrancarlo de sus brazos. Su aroma le inundó la nariz. Su cuerpo lo necesitaba y nada más le importaba.
Él es humano. Él no es el compañero que tenía en mente o el que pensé que quería. Las cosas cambian. No importa. Él es todo Mío.
Echó un vistazo a Taemin y a las dos especies que estaban con él, para asegurarse de que no invadirían su territorio. El macho humano tenía la cara roja y estaba agarrado a la valla, como si quisiera saltarla. La mujer estaba con la boca abierta, como si fuera a gritar. Sabía que él los horrorizaba, pero le importaba un comino. Ellos no representaban ninguna amenaza para él. Tendría que luchar con las nuevas especies, si le atacaban. Él lo haría. No iba dejar ir al chico. ¡Mío!
Su brazo se apretó alrededor del chico, con cuidando de no aplastarlo. Él no luchaba. Casi parecía dócil entre sus brazos, como si también supiera que él le pertenecía. Tenía la esperanza de que le deseara tanto como él lo deseaba a él. Sabía que no estaba siendo razonable, pero no le importaba. Él olía maravillosamente y quería poder mirar su rostro delicado para siempre. El sostenerlo entre sus brazos hizo que su determinación por mantenerlo a su lado se volviera más fuerte.
La imagen de él desnudo en su cama y de poder explorar cada centímetro de su piel hizo que su pene se endureciera dolorosamente.
Podre hablar con él, podre abrazarlo. Lo convenceré de que seremos felices juntos. Puedo hacerlo. Él querrá quedarse. Él tiene que hacerlo. No quiero seguir estando solo. Mío. Mío. Mío. Él me pertenece.
No tenía ni idea de cómo conseguirlo. Pero era un hombre fuerte, decidido y sabía que podría conseguir cualquier cosa ahora que era libre. Se había pasado toda la vida, encerrado en una húmeda celda, sufriendo la mayor parte del tiempo y siempre tan solo. La idea de tener una pareja, alguien con quien poder hablar, con quien compartir su vida, se había convertido en su último sueño.
Lo abrazó con más ternura y juro protegerlo con su vida. No permitiría que nadie lo alejara de él. No tenía por qué tener sentido. Él estaba en sus brazos y él no estaba dispuesto a soltarlo.
De alguna manera, lograría convencerlo de que él era su hombre.
Una vez había soñado con vivir fuera de esas cuatro paredes hormigón y lo había conseguido. Cualquier cosa era posible. Inhaló su maravilloso aroma y lo apretó más firmemente contra su cuerpo. Solo una palabra se repetía en su cabeza.
¡Mio!
Pd: Este tercer libro es del personaje Wonho del segundo libro, los que hacían de Jimin y Jungkook pasan a ser Hoseok y Taehyung y la pareja del primer libro seria Tao y Kris.
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