𝐙𝐎𝐎𝐌 ♄ᔎ Kookmin

Summary

*‱.* ↳ Jungkook se folla a Jimin en medio de su clase por Zoom. 
 » ExtensiĂłn: 1 capĂ­tulo » Kookmin | Jk!top ; Jm!bottom | »Lemon explĂ­cito » 100% de mi autorĂ­a ~Gracias por leer~

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5.0 2 reviews
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18+

Zoom

Jimin corrió råpidamente hacia su habitación una vez alcanzó la hora de su móvil y notó que faltaban sólo dos minutos para que su clase comenzara. Detestaba las clases por zoom, siempre terminaba distrayéndose con cualquier otra cosa, su móvil, alguna mosca pasando o -el favorito de Jimin- su novio.

Hace poco mås de cinco meses que habían comenzado a vivir juntos, ambos simplemente lo encontraron adecuado luego de cuatro años de relación, ademås del hecho de que las clases eran virtuales y así podían pasar mås tiempo juntos, lo que tenía completamente encantado a Jimin. Amaba con todo su corazón a Jeon Jungkook, desde la primera vez que lo había visto, en su primer año de universidad, supo que traería algo con él, aunque nunca se esperó a que Jungkook se fijara en él, principalmente porque creyó que no le iban los chicos.

Ahora se burlaba ruidosamente se ese pensamiento, en especial cada vez que tenĂ­a la lengua de su chico en su garganta o su polla en su culo.

—Maldición. —murmuró entrando al enlace de invitación, impacientándose a cada segundo que el maestro no le permitía entrar. Finalmente dejó salir un largo suspiro cuando ingresó y la clase apenas había comenzado.

Con rapidez se tirĂł en su cama, boca abajo y dejando el computador portĂĄtil frente suyo, prestando atenciĂłn. RecargĂł sus manos sobre sus palmas, sus codos hundidos en el colchĂłn mientras ponĂ­a de su mayor esfuerzo por no voltear a su mĂłvil que le gritaba por atenciĂłn.

Principalmente lo quería para preguntarle a su novio si tardaría mucho, ya que había ido por la cena que pidieron a favor de no cocinar. Pero antes de siquiera poder levantar el teléfono, la puerta de entrada se oyó al abrirse y luego cerrarse. Una sonrisa curvó los labios de Jimin cuando oyó la preciosa voz de Jungkook buscåndolo.

—Oh, mierda, ¿Estás en clases? —preguntó Jungkook cuando entró por la puerta y lo vio.

Jimin asintiĂł con un bufido, —Si
 ÂżQuĂ© nos compraste?

Jimin querĂ­a pollo, Jungkook pescado.

—Pollo, por supuesto. —Jungkook dijo, quitándose su chaqueta y dejándola caer en los pies de la cama.

Jimin sonrió victorioso. Podía oír a su maestro explicar sobre el funcionamiento de las måquinas y su fabricación, mås no prestó real atención, su mirada perdida en el hombre que recorría la habitación quitåndose la camiseta negra, dejando al descubierto aquel cuerpo fibroso que por años había deseado. Sin importar la cantidad de veces que lo ha lamido, tocado o mirado, siempre tiene el mismo efecto en él.

—ConcĂ©ntrate en tu clase. —oyĂł decir a Jungkook, y aun cuando su cuerpo le daba la espalda, Jimin supo que una sonrisa de suficiencia atravesĂł la cara de Jungkook, su voz impostada sonando tan arrogante como solo Jeon Jungkook sonaba cada vez que Jimin se encontraba babeando por su cuerpo.

—Me distraes. —contestĂł, oyĂł la risa de Jungkook mientras cubrĂ­a su torso con otra camiseta mĂĄs delgada que la anterior, girĂĄndose hacia Jimin y llegando hasta sus pies, donde tomĂł sus tobillos y pasĂł con lentitud sus manos sobre la superficie de sus pantorrillas, estremeciendo la sensible piel desnuda de Jimin, quien volviĂł su vista a su clase, intentĂł hacer caso omiso a las caricias de su novio, mordiendo su labio con fuerza cuando las gruesas y callosas manos de Jungkook tocaron con fuerza sus muslos, llegando hacia sus glĂșteos y dejĂĄndolas ahĂ­, apretando y masajeando en sus empuñadas manos.

Jimin cerrĂł sus ojos, incapaz de concentrarse en una sola palabra que su profesor decĂ­a, tomando una calada profunda de aire y soltando un jadeo ahogado cuando sintiĂł a Jungkook morderle la nalga izquierda. Se girĂł sobre su hombre y lo encarĂł, su respiraciĂłn acortĂĄndose al ver al hombre mĂĄs hermoso que habĂ­a visto sonriendo lascivamente, sus ojos brillando en un peligroso fuego que ardiĂł en la piel de Jimin.

—Mira tu clase. —ordenó Jungkook, apuntando la laptop con su mentón, su voz cargada de demanda. Jimin no tardó en volver su vista a su maestro, su polla palpitando al oír la ronca voz de Jungkook, aquella voz que le derretía las piernas y sacaba gritos y suspiros.

Por un momento creyĂł que eso serĂ­a todo, y cuando se encontrĂł realmente oyendo las palabras que profundizaban la materia que veĂ­a en aquel momento, el gran peso de Jungkook cayĂł encima de Ă©l, sacĂĄndole un quejido que terminĂł casi como gemido al sentir como Jungkook hundĂ­a su polla semi dura en su culo. Sus fuertes manos se sostuvieron a cada lado de los hombros de Jimin, levantando unos centĂ­metros su torso de la espalda de Jimin e inclinĂĄndose hacia su oreja, deslizando suavemente su labio inferior por la hondura de esta antes de ronronear: — ÂżQuiĂ©n fue el mocoso que me hizo perder en el LOL ayer?

Una risa traicionó a Jimin, recordando la tarde de anteayer, cuando Jungkook se encontraba concentrado en su escritorio jugando League of Legends, sus audífonos en sus oídos y moviendo con agilidad sus largos dedos. Jimin estaba aburrido, así que decidió ir a entretenerse con su novio, sentåndose en su regazo con cada pierna a cada lado de las caderas de Jungkook, abrazåndolo por el cuello mientras Jungkook reía por su inconveniencia, mas no dejó de jugar. Jimin quería la atención de Jungkook, así que optó por usar una de sus armas, lamer y morder la extensión del cuello de Jungkook. Puedo sentirlo estremecerse pero eso no quitó su concentración del juego. Cuando comenzó a mover sus caderas encima de Jungkook, moliendo sus pollas, creyó que lo lograría. Y por supuesto que jadeos salían de la boca de Jungkook, su polla endureciéndose a cada roce, pero el cabrón seguía sin darle la atención que Jimin quería.

Finalmente terminó por levantarse de las piernas de Jungkook, separar sus rodillas y arrodillarse, fue la primera mirada que Jungkook le dio, y Jimin mordió su labio porque supo que ahora obtendría su atención. Chupó su polla dura y humeante, tragåndola hasta la empuñadura, apretando en su mano sus bolas llenas, haciendo gemir ronco a Jungkook, quien quitó con rapidez sus audífonos y concentró toda su mirada en la obscena vista de los labios de Jimin siendo estirados por su gran polla, gemidos amortiguados por su boca llena y su lengua haciendo un excelente trabajo. Terminó empuñando las hebras rubias de Jimin entre sus dedos, manteniéndolo quieto mientras folló su boca hasta correrse.

PerdiĂł la partida.

Jimin no creyó que le importaría, le había dado una buena mamada. Pero ahora, con la polla de Jungkook moliéndose en su culo y su ronroneo ronco, supo que Jungkook traía algo en mente.

—Estoy en clases. —susurró Jimin, aplastando su labio entre sus dientes con fuerza, suprimiendo el impulso de alzar sus caderas para chocarlas contra la polla de Jungkook.

Jungkook lo ignoró y llevó una de sus manos hasta el hueso de su cadera, donde apretó con fuerza antes de tomar la cinturilla de los shorts de Jimin y bajarlos, Jimin sin poder evitar alzar sus caderas para ayudarle. Una arrogante risa salió de Jungkook, sabiendo exactamente que Jimin también quería ser desvestido y follado, que su clase aparentemente no era tan importante como para detener las traviesas manos de su novio.

DejĂł al descubierto su culo y se levantĂł de encima de Jimin, —Separa las piernas. —Jungkook ordenĂł ronco, llevĂĄndole a Jimin menos de cinco segundos cumplir. Con sus shorts a mitad de sus muslos, sabĂ­a que estaba con su culo al aire, no llevaba ropa interior y Jungkook no puedo evitar gruñir por ello, amaba cuando Jimin no se ponĂ­a ropa interior.

—Buscas provocarme. —murmuró Jungkook, y Jimin iba a girarse y contestarle con su ágil coqueteo, pero el fuerte impacto de la mano de Jungkook en una de sus mejillas traseras le sacó un grito e interrumpió sus acciones. — Por tu culpa perdí ayer, mereces ser castigado.

Otra nalgada le impactĂł, su mejilla hormigueando y de un tono rojizo con las huellas de Jungkook en ella. Jimin apresĂł con extrema fuerza su labio, dejĂł caer sus brazos al colchĂłn y apoyĂł su frente en Ă©l. — MĂĄs. —pidiĂł bajo, pero por la risa ronca y sorna que oyĂł, supo que Jungkook le habĂ­a oĂ­do muy bien.

—No se supone que lo disfrutes, cariño. —dijo, pero no esperĂł mĂĄs y volviĂł a azotar a Jimin, una y otra vez, en ambas mejillas. Su mano pesada impactando con fuerza, sacĂĄndole gritos sordos a Jimin, sus ojos lagrimeando y sus glĂșteos entumecidos. — ÂżEstĂĄs bien?

El pecho de Jimin se llenó de calidez al oír la suave voz de Jungkook, siempre demostråndole su preocupación. Porque no importaba que tan dominante fuera a la hora del sexo, Jungkook siempre se aseguraba de darle la mayor comodidad a Jimin, incluso cuatros años después de una alocada y lujuriosa relación, donde ambos conocían a la perfección cada espacio del cuerpo del otro, cada punto débil; Jungkook seguía aseguråndose de escuchar la aprobación de Jimin antes de seguir.

Jimin asintió, girando encima de su hombro y clavando su mirada con la de Jungkook, un brillo hermoso en sus ojos erizando la piel de Jimin. Había completa lujuria en los oscuros ojos de Jungkook, pero también había un inmenso cariño y amor que siempre se encontraba ahí, incluso cuando discutían, ese brillo jamås se iba.

—Estoy bien. —respondiĂł, sonriĂ©ndole y gimiendo cuando Jungkook le dio una Ășltima nalgada antes de inclinarse hacia sus glĂșteos y lamer su piel ardiente y sensible, dĂĄndole besos suaves. — Jungkook
 —gimiĂł, apoyĂł su mejilla en el cobertor y alzĂł sus caderas cuando la lengua de Jungkook lamiĂł la grieta de su culo.

Su cuerpo ardiendo, su polla dolorosamente dura siendo aplastada deliciosamente contra el colchĂłn, las manos de Jungkook recorriendo sus muslos y su lengua trazando su piel caliente. Todo era tan ardiente para Jimin, que sus ojos vidriosos y sus oĂ­dos zumbados por la sangre que subiĂł a su cabeza olvidaron la laptop, su clase, su maestro, absolutamente todo.

—Deja mi trasero, debo prestar atención. —Jimin murmuró, su razonable parte del cerebro reluciendo un segundo antes de ser nublado nuevamente por el deseo de ser poseído por el gran cuerpo de Jungkook. Quería tanto ser tomando con fuerza, que la polla de Jungkook se enterrara en su interior y lo jodiera sin piedad.

—No es tu trasero, es mĂ­o. —espetĂł Jungkook, amasĂł una mejilla en su gran mano y la soltĂł, tomando el dobladillo de la camiseta de Jimin y alzĂĄndola hasta sus omoplatos, dejando al descubierta su lechosa piel de la espalda. — Tu cuerpo es mĂ­o, tus labios son mĂ­os. TĂș eres mĂ­o.

La polla de Jimin se sacudió con las palabras de Jungkook, porque adoraba esa posesividad que tenía, jamås siendo extremista al grado de prohibirle cosas. Ambos tenían muy en claro los límites de una relación, pero Jimin amaba cada vez que Jungkook se refería a él como suyo, así como también amaba cuando Jungkook le decía jadeante mientras lo embestía con fuerza que él le pertenecía a Jimin. Ambos se pertenecen el uno al otro.

—Lo soy, me encanta que me lo recuerdes.

Jungkook sonrió, tomando con fuerza sus caderas y dejando que su lengua recorra la espina dorsal de Jimin, llegando hasta sus omoplatos donde volvió a dejar caer su peso sobre Jimin, su polla dura cubierta con sus pantalones moliéndose en el culo de Jimin, fingiendo embestidas que lo hacían gemir en gruñidos bajos. Jungkook mordió su cuello, lo lamió y chupo para dejar la mayor cantidad de marcas, Jimin sabía cuånto Jungkook amaba dejarle chupones. Siempre lo hacía, incluso cuando se sentaban en el sofå de la sala a ver una película, la espalda de Jimin recostada sobre el pecho de Jungkook, Jungkook dejaba al menos una o dos marcas en su cuello.

Jimin gimió cuando Jungkook bajó su cremallera, sacando su dura y roja polla caliente. Apenas Jimin la sintió contra su culo, soltó un gemido largo, haciéndole saber a Jungkook que ansiaba el contacto.

—Quiero que me folles. —susurrĂł. — FĂłllame, bebĂ©.

Jungkook sonriĂł y mordiĂł su mandĂ­bula, —Te joderĂ© tan bien, voy a llenar tu culo con mi polla y te harĂ© correrte tan fuerte que antes de que grites mi nombre, activarĂ© el maldito micrĂłfono para que todos escuchen lo bien que te complace tu novio. Pero cuando yo lo diga, nene. —el pene de Jimin se crispĂł, su cuerpo estremeciĂ©ndose cuando el glande de la polla de Jungkook jugĂł en su grieta. — MĂ­rame.

Jimin obedeció, girando su cara hacia Jungkook, recibiendo el salvaje beso que le sacó un suspiro de alivio. Los labios de Jungkook eran su adicción, tan suaves y dominantes, calientes en su boca. Ambos se devoraron con vehemencia, sonidos obscenos saliendo de entres sus bocas chispeantes, sus lenguas enredåndose en la boca del otro, recorriéndose con deseo.

—Te amo
 Ah. —Jimin gimió cuando separaron sus bocas jadeantes.

Jungkook le mordió el belfo inferior, —Yo te amo jodidamente más. —su voz se suavizó, al igual que su mirada. Pero solo duro unos segundos, el deseo volviendo a cubrir su rostro antes de levantarse del cuerpo de Jimin y tomar sus caderas, las alzó hasta dejarlo con las rodillas apoyadas en el colchón.

Jimin llevó su mano hacia su propia polla, tan adolorida que fue un alivió cuando la tocó, gimió con fuerza mientras movió su mano para trabajarse a sí mismo. Pero Jungkook agarró su muñeca antes de llegar mås lejos, y antes de que pudiera protestar, Jungkook reemplazó su mano por la suya, masturbando a Jimin con rapidez, sacåndole gemidos descontrolados mientras intentaba aspirar aire para sus pulmones.

Una voz comenzĂł a venir a su cabeza, tan familiar como molesta. Pero cuando se aclarĂł mĂĄs, alzĂł su mirada del colchĂłn hacia la laptop.

— ¿Park Jimin? —preguntó su maestro. Cuando volvió a su mente la realidad, los nervios lo recorrieron. Siempre prestó atención en sus clases, y ahora no podía siquiera mirar a un solo lado sin gemir o rodar los ojos.

—Contesta. —iba a protestar, Jungkook adelantándose. — Contesta, nene.

AsintiĂł apenas y llevĂł su temblorosa mano hacia el cursor de la laptop, guiando la flecha hacia el audio y activĂĄndolo. Por un momento creyĂł que Jungkook se comportarĂ­a y lo dejarĂ­a hablar.

Ingenuo.

— ÂżSi? —respondiĂł dĂ©bil, pero se enorgulleciĂł de no haber sonado peor, como alguien desesperado por la polla de su novio.

Vio borroso al hombre asentir, y sabĂ­a que algo le preguntarĂ­a, pero la lengua de Jungkook lamiendo su entrada distrajo todos sus sentidos, y si gimiĂł fuerte o emitiĂł un sonido, ni siquiera pudo saberlo, su cerebro fundido y un mareo atravesĂĄndolo. Alzo sus caderas, buscando mayor contacto con la lengua de Jungkook que arremetĂ­a contra su agujero tan deliciosamente.

— ¿Joven Park? —preguntó el maestro, confusión pura en su voz.

Jimin sintiĂł su voz desvanecerse a cada lamida, como la lengua hĂșmeda y caliente abrĂ­a sus pliegues y se metĂ­a en su interior, follĂĄndolo. Los dientes de Jungkook casi haciĂ©ndolo gritar. Sus piernas temblaban y las manos de Jungkook estabilizaron sus muslos.

Cuando halló un atisbo de su voz, contestó: — Disculpe
 Po
 podría repetir
 —abrió grande su boca, aspirando aire cuando un grueso y largo dedo se metió en su entrada. — Repetirme la
 pregunta, por favor.

Podía sentir a Jungkook mofarse de él, pero eso solo lo excito de sobremanera, moviendo sus caderas para tener mås contacto, apresó su labio para evitar cualquier sonido. Jungkook se inclinó encima de Jimin, su dedo saliendo y entrando, moviendo hasta que un toque en la próstata de Jimin casi lo hizo gemir fuerte, sus ojos virando hacia el interior de su cabeza en puro placer. Jungkook apoyó su pecho en su espalda, tomó el hombro de Jimin con sus dientes y lo mordió, marcando un camino lento hacia su oído.

— ÂżQuieres mĂĄs? —le susurrĂł, consciente del micrĂłfono activo del maestro, quiĂ©n al perecer repetĂ­a la pregunta que le habĂ­a hecho a Jimin.

“Fabricación
 Válvulas
 Motor” Fue todo lo que oyó Jimin, queriendo gemir y gritar con fuerza mientras el dedo de Jungkook se movía en su interior. No tardó en suplicarle por más, mirándolo con sus ojos vidriosos, y Jungkook lo complació justo como quería.

Sintió como se levantó de encima y con su mirada entornada lo vio tomar el lubricante, antes de darse cuenta ya lo tenía encima nuevamente, dos dedos estirando su agujero -bañados del lubricante que siempre tenían en la mesita de noche junto a la cama, junto con sus provisiones-, y haciéndole arquear la espalda, su cerebro buscando trabajar en la pregunta de su maestro.

Pudo recordar vagamente algo sobre las vĂĄlvulas de motor, asĂ­ que tomĂł una gran bocanada de aire y hablĂł.

—El proceso de
 fabricaciĂłn de una vĂĄlvula de un
 motor. —aspirĂł, tres dedos moviĂ©ndose rĂĄpido dentro de Ă©l, sus caderas sacudiĂ©ndose en busca de mĂĄs, nublando su mente que solo pensaba en la polla de Jungkook y lo desesperado que estaba por tenerla dentro suyo. — El proceso de combustiĂłn interna
 se hace una perforaciĂłn con
 con la- ah
 —gimiĂł suave, su prĂłstata siendo arremetida y sus ojos girando de satisfacciĂłn, ni siquiera podĂ­a pensar. — Forja
 dora de rodillos, si, asĂ­. —jadeĂł, su respiraciĂłn trabajosa ante los maravillosos dedos.

— ¿Se encuentra bien, joven Park? —pudo oír a su maestro preguntarle.

—Dile que sí, que estás muy bien mientras te follo con mis dedos. —Jungkook dijo en su oído. — Voy a joderte duro, mi amor. —Mordió su lóbulo. — Y sabes que no me gusta que te contengas.

Dicho eso se enderezó. Jimin volvió a llevar su mano hacia su polla, estimulåndola antes de responder un trémulo Si a su profesor.

—ContinĂșe. —pidiĂł el hombre.

El glande caliente y gordo de Jungkook embadurnado con lubricante entrando en su agujero lo hizo temblar, soltando su polla o se vendría ya mismo. Sintió cada centímetro de la polla de Jungkook meterse en su interior, y suspiró de alivio cuando Jungkook se hundió entero en él, sintiendo su carne caliente contra su propio interior ardiendo.

Jimin enloquecía cuando Jungkook lo llenaba sin condón, lo que nunca fue un problema para ninguno de los dos, ambos perdieron la virginidad juntos así que sabían que estaban limpios, ademås de los exåmenes que también se hacían por precaución. Jimin amaba cuando lo jodía sin condón, y Jungkook amaba ver su propio semen resbalarse en sus muslos, era la imagen mås caliente que siempre le hacía saltar la polla aun cuando acababa de eyacular.

—La perforaciĂłn se hace por electrorecalcado. —continuĂł Jimin, su voz echa un desastre mientras Jungkook se mantuvo quieto en espera. Pero sentirse tan lleno de Jungkook, lo hizo perderlo finalmente, sin importarle que estuviera en medio de una clase o su maestro en espera de su respuesta. — Ya, muĂ©vete. Quiero sentirte. —gimiĂł.

Jungkook gruñó, sintiendo el mismo deseo desesperado por unirse a Jimin. Sacó su pene hasta dejar la cabeza y se volvió a engullir con fuerza, sacåndole un lloriqueo a Jimin que lo avergonzaría una vez su libido se calmara.

Ambos estaban ridículamente calientes, Jungkook movió con fuerza sus caderas, estrellåndose contra el culo de Jimin, sintiéndose tan jodidamente bien al ser succionado de tal manera, gimiendo en cada estocada. Jimin arqueó su espalda, soltando gemidos fuertes que amortiguaban la voz inentendible de su maestro, o las voces de sus compañeros. Nada de eso importaba ahora, solo la deliciosa y gruesa polla de Jungkook follåndolo duro.

SuplicĂł por mĂĄs entre sus jadeos, las manos de Jungkook clavĂĄndose en sus huesos de la cadera y dĂĄndole a su chico lo que pidiĂł. AcelerĂł sus movimientos, clavĂĄndose salvajemente dentro de Jimin, casi de manera primitiva, sus embestidas desordenadas y desesperadas mientras ambos gemĂ­an y se derretĂ­an contra el otro. Jimin ni siquiera prestĂł atenciĂłn a su polla dura y hĂșmeda del presemen, todo en lo que pensaba era en lo bien que se sentĂ­a ser jodido por Jungkook, el exquisito sonido de sus pieles encendiĂ©ndolo mĂĄs.

PodĂ­a sentir la aspereza de la ropa de Jungkook aun puesta, ambos aĂșn estaban vestidos y eso le pareciĂł completamente excitante.

— ¡Ahí! ¡Si! Jungkook-Ah. —gimió alto, balbuceando entre medio y soltando un par de lágrimas cuando la punta de la polla de Jungkook golpeó sin piedad su punto dulce. — Más, más, más
 —repetía una y otras vez, casi como un sollozo.

Ni siquiera sabĂ­a sin aĂșn estaba en la reuniĂłn, ni siquiera le importĂł. Todo lo que querĂ­a era venirse, sintiendo que morirĂ­a si no se corrĂ­a pronto.

—Di que te gusta mi polla. —dijo Jungkook, sus gemidos roncos erizando toda la piel de Jimin. Sabía que a Jungkook le gustaba que lo halagaran cuando follaban, y Jimin simplemente adoraba gritarle todo lo bueno que lo hacía sentir.

—Me encanta tu polla. La amo. —Jimin dijo, un gemido gutural dejando su garganta cuando Jungkook lo hundió en la cama, aplastando su cuerpo como estaban en un inicio. Soltó sus caderas para separar sus mejillas y seguir embistiendo con fuerza, su venosa polla enterrándose profundamente, dándole un escalofrío por la columna a Jimin al sentirla tan gruesa y caliente en su interior, Jungkook respirando con dificultad, su mandíbula se apretó y un mareo lo golpeó al sentir la profundidad y estrechez de Jimin. Golpeó con fuerza en su interior, acomodándose de horcajadas sobre Jimin y arremetiendo con violencia en su entrada, moviendo ambos cuerpos y chocando el respaldo de la cama contra la pared de cemento.

Jungkook se inclinĂł y mordiĂł su nuca, viajando hasta el lunar en el cuello de Jimin y dejĂĄndole un chupetĂłn en esa zona, —Di que te encanta como te jodo. —pidiĂł, mordiendo el mentĂłn de Jimin, sus caderas moviĂ©ndose con desespero y su pene enterrĂĄndose tan adentro de Jimin lo sintiĂł en todas partes, su cuerpo vibrando mientras su propia polla rozaba el cobertor y le daba aĂșn mĂĄs placer.

— ÂĄMe encanta como me jodes! Me encanta que me folles, siempre. Lo quiero siempre. Tu polla naciĂł para estar dentro de mĂ­. —balbuceĂł en respuesta a cada penetraciĂłn de Jungkook, quien gruñó y fue mĂĄs profundo, sus pieles rojizas y adoloridas.

Jimin se retorció debajo de Jungkook, sintiéndose al borde, gritando el nombre de Jungkook una y otra vez mientras movía sus caderas para sentirlo mejor, hasta que su vista se nubló, sus oídos sufrieron sordera y su cuerpo recibió la eléctrica explosión, sus huevos duros por fin siendo liberados mientras su polla soltaba tiras de semen que debieron pegarse en la colcha. De inmediato se sintió deshuesado, casi flotando, aun soltando ligeros jadeos al sentir la erección de Jungkook buscar su liberación con fuerza.

Jungkook fue cada vez mås desordenado hasta que dio una fuerte embestida y detuvo sus movimientos, soltando un fuerte y ronco gemido que erizo los bellos de la nuca de Jimin. Gimió largo cuando se sintió llenado por Jungkook. Sintiéndose tan malditamente bien, el cuerpo de Jungkook encima de él, sus labios cansados besåndole la nuca, como siempre hacía después de venirse, su boca buscando la piel de Jimin a toda costa.

—Quiero besarte. —susurró Jungkook, y Jimin sonrió antes de unir sus labios en un beso lento y cansado, tan agotado como sus propios cuerpos se sentían. — Creo que te oyeron.

Jimin agrandĂł sus ojos, mirĂł la laptop donde lo habĂ­an sacado de la reuniĂłn. Maldijo, sabiendo que deberĂ­a conversar con su maestro, pero en ese momento no pudo importarle menos, aĂșn tenĂ­a el pene dormido de Jungkook dentro, mientras este le llenaba la mejilla y labios de besos castos.

—Creo que te interrumpirĂ© cuando juegues mĂĄs seguido. —murmurĂł Jimin, cerrĂł sus ojos sintiendo las caricias de Jungkook antes de echarse a reĂ­r.

Jungkook finalmente se salió de él, mirando durante unos segundos como su semen colgaba por los muslos internos de Jimin. Una vez satisfecho con la imagen, giró el cuerpo entumecido de Jimin y lo abrazó, apoyåndolo sobre su pecho y acariciåndole el cabello.

Ambos aun tocåndose suavemente, besåndose y sintiéndose.

—Y yo creo que interrumpirĂ© tus clases mĂĄs seguido. —Jungkook susurrĂł sobre los labios de Jimin antes de morder dĂ©bilmente el inferior.

Jimin sonrió, sintiéndose tan lleno de todas las formas posibles.

AgradeciĂł de que las siguientes clases fueran online, asĂ­ Jungkook podrĂ­a follarlo cuantas veces quisiera.

—En una hora tengo otra clase. —dijo, movió sus cejas y se volvieron a besar.

Ansiosos por la siguiente clase de Jimin por zoom.








| Gracias por leer, sé que no fue lo mejor pero agradezco mucho el apoyo <3