¿Y a ti te da igual?

Summary

Park Jimin es un famoso actor de Hollywood acostumbrado al glamour y a la fama que su trabajo le da. Durante la promoción de su última película viaja a Corea del Sur donde, por avatares del destino, y tras un secuestro que acaba resuelto por el Grupo Especial de Operaciones de la Policía, se reencuentra con Jeon Jungkook, un joven al que conoció años atrás en Las vegas... y al que esperaba no volver a ver jamás. Jungkook, que en la actualidad trabaja como GEO, está acostumbrado a toda clase de peligros y a la discreción que le exige su profesión. Por eso, cuando la estrellita de Hollywood intenta ponerse en contacto con él, lo rechaza. Lo que menos desea es que la prensa averigüe lo que ocurrió entre ellos en el pasado. Pero el empeño de Jimin y la confabulación del destino hacen que sea inútil que se resista a la tentación. Jungkook terminará dándose cuenta de que al corazón no le valen las órdenes, y todavía menos si ya no te pertenece. …………………… • KookMin / temática m-preg • Jungkook Activo / Jimin Pasivo • Menciones de otras parejas NamJin VHope • Esta es una adaptación solo para entretenimiento y sin fines de lucro • La temática y los personajes no me pertenecen, los créditos son para su autor original • La historia tiene variaciones en su trama original

Genre
Romance
Author
Juliana
Status
Complete
Chapters
66
Rating
5.0 13 reviews
Age Rating
16+

1

Las Vegas, 11 de junio de 2000

Un divertido grupo de jóvenes amigos, todos coreanos, entraron en el hall del impresionante Hotel Caesars Palace de Las Vegas. Sus caras al ver la majestuosidad de todo lo que les rodeaba hablaban por sí solas.

—Wow hombre ¡esto es genial! —gritó Yugyeom, el joven más alocado del grupo.

Todos asintieron boquiabiertos. La recepción de aquel lugar era alucinante. El mármol color marfil y las esculturas romanas eran tan increíbles que parecían estar en la Antigua Roma. Mingyu, Yugyeom, Namjoon y Jungkook que habían viajado desde Seúl para celebrar la despedida de soltero más sonada de todos los tiempos sonrieron divertidos. Habían planeado minuciosamente aquel viaje y allí estaban, dispuestos a disfrutarlo.

Namjoon se casaba el primero de julio y sus amigos de toda la vida habían decidido darle aquella sorpresa. ¡Las Vegas!

Un lugar del que habían hablado mucho durante su adolescencia y al que habían prometido ir juntos alguna vez. La ocasión se presentó y allí estaban.

—Hombre... ¿has visto a la chica esa? Por favor, ¡qué cuerpo! —soltó Mingyu.

Sin perder un segundo, todos miraron en dirección a una muchacha impresionante. Era una rubia escultural que iba vestida de Cleopatra. Esta, al pasar junto a ellos, les guiñó un ojo y se marchó con dos tipos que la esperaban vestidos de romanos.

El futuro marido y Jungkook, los más sensatos, al ver a aquella mujer alejarse sonrieron, mientras los otros dos silbaban como locos.

—Recuerda lo que hablamos —murmuró Namjoon a Jungkook—. No me dejes hacer ninguna tontería que como se entere mi amorcito cuando llegue a Gwonseon-gu ¡me mata!

Jungkook sonrió al oír aquel comentario y fue a contestar a su mejor amigo, cuando el Yugyeom, que también lo había escuchado, dijo colgándose de su cuello:

—Aprovecha tus últimos días de solteroooooooo y no me seas aburrido. Hombre, que estamos en LAS VEGASSSSSSSSS. Nos rodean personas preciosas y sexys, y hemos prometido que lo que pase aquí, aquí se quedará.

El Yugyeom era el típico amigo divertido pero problemático. En un principio pensaron viajar sin él, pero su amistad desde niños y el cariño que le tenían, al final consiguió que no le dejaran de lado. Sin embargo, todos sabían que había que andarse con cuidado. A Yugyeom le gustaba demasiado la fiesta, la bebida y las drogas y era un especialista en liarla en cualquier momento.

—¡Joder! —gritó el Mingyu—. ¿Habéis visto qué culo tiene ese chico?

Jungkook sonrió. Sus amigos eran un caso aparte, pero los quería. Nada tenían que ver con él, ni con su manera de ser, pero para él eran los mejores del mundo, aunque también fueran los más escandalosos del universo. Por ello, y consciente de que los cinco días que iban a estar allí iban a ser gloriosos, cogió su bolsa de deporte y dijo antes de que alguno comenzara a gritar burradas:

—Venga, vamos a buscar la llave de nuestra habitación para dejar el equipaje.

Yugyeom cogiendo su mochila le siguió e indicó:

—Por Dios hombre. Tu amiguita de la agencia de viajes nos ha buscado un hotel fantástico. Recuérdame que le lleve un souvenir de agradecimiento.

—Eui Jin es la mejor en su trabajo — asintió Jungkook divertido.

—Y está muy buena —apostilló el Mingyu—. ¿Sales con ella?

—¡Ja! Ya quisiera ella —se burló Namjoon que conocía a fondo de la vida de su amigo.

—¿No estás liado con la preciosidad de la agencia? ¡Pero si esta buenísima! —exclamó Yugyeom sacando una botellita de whisky que había comprado al taxista.

—No... No estoy liado con ella —respondió Jungkook dejando sobre el mostrador su pasaporte—. Estoy ocupado con las pruebas para entrar en la policía. ¿Lo recuerdas?

—Sinceramente, creo que te falta un tornillo —se burló el Yugyeom—. Y no lo digo porque quieras ser policía, sino por no estar enrollado con esa chica tan sexy.

Tras soltar una carcajada, Jungkook miró a sus amigos y exclamó:

—¿Queréis dejar de hablar idioteces y sacar vuestros pasaportes?

Si la entrada del hotel, el hall y la recepción les pareció alucinante, cuando llegaron a su habitación, se asomaron al balcón y vieron las enormes piscinas fue como ver el paraíso. Aquella tarde la dedicaron a jugar en las máquinas del hotel, y cuando se enteraron de que en la sala de espectáculos actuaba la cantante Britney Spears, no se lo pensaron y fueron allí a cenar.

La actuación fue impresionante. Britney Spears estuvo magnifica y ellos se divirtieron a rabiar, y más cuando descubrieron en la mesa de al lado un grupo de dos chicas y dos chicos dispuestos a pasarlo también como ellos.

Como era de esperar, el Yugyeom, que iba más bebido que ninguno, se levantó y se dirigió a la mesa del grupo de jóvenes.

Dos segundos pues regresó con las cuatro.

—Amigos, os presento a Yessi, Na Eun, Jimin y Kyung. ¡Son universitarios!

—¡Wow! —exclamaron al oír su efusión.

Los chicos les saludaron y pocos segundos después estaban sentados con ellos. Una vez acabó el espectáculo de Britney Spears, un dj comenzó a tocar y al poco tiempo los chicos les invitaron a bailar. Yugyeom y Mingyu aceptaron. Namjoon y Jungkook se limitaron a ver bailar a sus dos amigos con los chicos, que parecían muy animados.

—Creo que voy a recordar este viaje toda mi vida — sonrió Jungkook al ver a Yugyeom con una peluca a lo Elvis Presley bailando con los chicos. Aunque su mirada se detenía una y otra vez en el rubio llamado Jimin. Sus ojillos llenos de vida y esa sonrisa descarada le atraían... y mucho.

Namjoon, que conocía bien a su amigo, al ver como aquel miraba al joven se acercó a él y le susurró:

—¿Es solo cosa mía o el de camisa roja te gusta?

Jungkook sonrió. Bebió de su cerveza y, por su gesto, su amigo le entendió.

—La verdad es que tiene unos ojazos azules impresionantes —asintió de nuevo Namjoon.

Una hora después, los ocho salieron de Caesars Palace dispuestos a vivir la noche de Las Vegas. Primero pasaron por uno de los cientos de casinos donde tomaron unas copas y jugaron unas partidas al blackjack. Allí, de nuevo, Jungkook volvió a fijarse en Jimin y comprobó cómo controlaba y ganaba en aquel juego. Con las ganancias, todos se dirigieron a una sala de fiestas donde en ambiente era bueno y la gente bailaba.

En esta ocasión, y con unas copillas encima, todos saltaron a la pista, incluido Jungkook, quien demostró ser un magnifico bailarín, y a quien se le resecó la boca en exceso cuando el chico de los impresionantes ojos azules se le acercó y se contoneó bailando delante de él mientras le cogía de la mano. Lo siguió como pudo y comprobó lo fácil que era bailar con él. Media hora después, sudorosos y sedientos, los dos se dirigieron a la barra para pedir unas copas.

—Jimin, tu acento no es tan marcado como el de tus amigos, ¿por qué? —preguntó Jungkook.

—Mi padre es coreano, pero mi madre es estadunidense —cuchicheó este—. Físicamente he salido a la familia de mi padre.

Jungkook sonrió y volvió a preguntar:

—¿Dónde vives?

—En Los Ángeles, pero pase muchas de mis vacaciones en Corea con mis abuelos.

—¿En dónde? —dijo sorprendido.

—En Busan.

—¿Y cómo terminó tu papá viviendo en Estados unidos? Retirándose con coquetería el pelo de la cara, mientras llamaba al camarero para pedirle otras copas el joven murmuró:

—El amor. Conoció a mi mamá, se enamoró de ella, y cuando este tuvo que regresar a su país, se casaron y luego de un tiempo regresaron a vivir acá.

—Sé que te estoy acribillando a preguntas, pero, ¿qué estudias?

El joven tras ver que el camarero preparaba sus bebidas le miró y respondió con seguridad.

—Publicidad. Me gusta mucho ese mundo. —Y dando un giro a la conversación preguntó—: ¿Y tú de qué lugar de Corea eres?

—Vivo en Seúl. Pero mi familia es de un lugar de Suwon llamado Gwonseon-gu. Donde, por cierto, hay un maravilloso castillo que es una auténtica preciosidad.

—¿Un castillo? Adoro los castillos. —Sonrió encantado— En uno de los viajes que tengo planeado hacer luego de terminar mis estudios quiero conocer muchos de ellos.

—Corea está lleno.

—Lo sé. Mi abuela siempre me habla de sus castillos y de su historia, aunque nunca me llevaron a conocer ninguno.

Su gesto aniñado al escucharle, sus ojazos azules y sus bonitos labios enamoraban a Jungkook, y pasándole la mano por el fino óvalo de su cara le susurró:

—Si alguna vez vienes a Corea, yo mismo te los enseñaré ¿de acuerdo nene?

—¡¿Nene?! —rio el joven con las pulsaciones a mil—. Así me llama mi abuela

Ambos rieron y se miraron a los ojos deseosos de intimidad. Pero los dos sabían que sería una locura. Por ello, para romper ese momento mágico, Jimin preguntó:

—¿Estudias o trabajas?

Jungkook sonrió. Ahora era él el que preguntaba.

—Me estoy preparando para ser policía. Bueno, en realidad, Namjoon y yo nos estamos preparando para ser policías.

Sorprendido por aquella contestación el asintió y sin darle tiempo volvió a preguntar.

—¿Y qué hacen unos futuros policías coreanos en Las Vegas?

Dando un trago a su cerveza, Jungkook se acercó un poco más a él y, decidido a dejar de imaginar para pasar a la acción, le respondió con voz ronca:

—Divertirse. ¿Y vosotros?

Jimin al sentir su cercanía, olvidó sus precauciones y, acercando sus labios a los de él, susurró cautivado:

—Divertirnos.

Dejando su cerveza sobre la barra, Jungkook se acercó más al chico para tomar con avidez aquellos labios tentadores. Él era dulce, suave y olía a sensualidad, una sensualidad que a Jungkook le volvió loco. Tras ese beso cálido y sensual, llegaron muchos otros, regados con alcohol y diversión. La noche enloqueció, llena de colores, música, risas, bebida y descontrol. Por primera vez en su vida, Jungkook, el chico que siempre controlaba sus actos, bebió tanto que llegó un momento en que perdió la razón y la noción del tiempo.