Corrí, aunque el corcel que traía pues me impedía realiza lo que más quería, sentía como sus botas chocaban con el lodo haciendo hacia un ruido sólido. Sabía perfectamente que correr no me funcionaría de mucho, no cuando ellos me seguían como si ese fuera el fin, hacía que hice lo correcto, me escondí detrás
de uno de los árboles que avía en el bosque, tenía miedo todos esperaban de mí algo en particular, era más que una Milady jugando a tratar de ser una guerrera, era la hija del mejor guardia que tuvo la corona, el ya no está, vivió para la corona y dejo todo por la corona.
Me vestido era un obstáculo así que tire de la tela quedando solo con los forros de abajo, mi cabello que se si tenía por algunas ligas logre sentir como algunos mechones rojos rebeldes caían si piedad de mi cabeza, tire la tela sobrante del vestido hacía una de las ramas haciendo así que se encachara.
- ve tú por la derecha, no podemos dejar que una Milady nos gane.
Aunque fue más un susurro logre escucharlo, sonrió como la botas de aquel joven se pegaban al lodo de la tierra. No tenía nada de Milady aquella etiquetas se avían perdido cuando mi madre nos dejó, cuando tenía ocho años y ahora era yo una guerrera dispuesta a luchar.
Desenvaine la espada y antes de obtener el primer golpe, ya me encontraba luchado, solo lograba escuchar el eco de las esperas siendo golpeadas y la pesada respiración de ambos. Siento como el filo de su espada corta mi brazo y como las gotas de sangre manchan mi vestido. Solo tenía una forma de ganar y era tumbándolo al piso, era la regla el
Que cae primero pierde. Logre sostener su cuello y con un pie introduje el mío entre los de él y con toda
Mi fuerza logre hacerlo caer boca arriba, me subí encima de él y teniendo aún mi espera en su cuello.
- Alanís es suficiente - la voz rasposa de mi tío me hizo entender que están perdido la
Cordura, y que aunque peleada sigo siendo una Milady