𝐋𝐀 𝐎𝐁𝐑𝐀♥︎ᵎ Kookmin

Summary

*•.* ↳ Jimin y Jungkook deberán actuar en una obra juntos. Ó Jungkook recibe un castigo por algo que no cometió, pero cuando lo incluyen como protagonista en la próxima obra de su instituto, está completamente seguro de ser el peor día de su vida... hasta que nota a cierto rubio que también forma parte de la obra. Jungkook, sintiéndose atraído hacia Jimin desde hace años, tomó aquella oportunidad para acercarse a él y por fin poder darle a su corazón lo que tanto anheló. Porque mirarlo desde la lejanía ya no era tan interesante... Necesita más de Park Jimin. : Scopaesthesia: La capacidad y habilidad para presentir que alguien nos está observando desde lejos o cerca. : » Extensión: 6 capítulos » Kookmin | Jk!Top ; Jm!Bottom | » Historia corta

Genre
Romance
Author
Indecisxx
Status
Complete
Chapters
6
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
16+

𝐄𝐥 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐨

Cuando la gente menciona la vida y su existencia, generalmente responde con un eufórico "hay que vivirla", "debemos disfrutarla al máximo"; incluso hay algunos desdichados que, sin temor, mencionan su deseo por que ésta misma acabe.


Sin embargo, para Jungkook la vida no era más que una fase, creyendo firmemente que había algo mucho más grande, más espectacular. O tal vez simplemente era su resentimiento porque aún no había sucedido nada interesante en su vida.


"Si esto es todo, sería una gran decepción". Pensaba mientras su maestro de filosofía contaba la famosa alegoría de la caverna, donde los prisioneros tenían la opción de salir y conocer un nuevo mundo, pero la comodidad de su ignorancia misma fue la que los condenó a ver las sombras de las llamas, creyendo que eso era todo lo que podría encontrarse en el exterior.


A pesar de su falta de atención, ya conocía aquella historia de memoria. Aunque nadie podía culparlo por su incapacidad de concentración, en lo único que podía pensar era en la tarde de ayer, la cual lo condenó a lo que pasaría dentro de veinte minutos.


Cuando se encontraba con los que consideraba amigos hasta ayer. Aunque Jungkook sabía cuáles serían las consecuencias de sus actos, jamás pensó que lo abandonarían. Ni siquiera había sido él quién rayó las paredes del instituto, siquiera era capaz de dibujar una cara sonriente sin que un ojo quedara más grande que él otro; pero cuando Jongin le entregó la lata de spray, tuvo la desdicha de ser atrapado, los demás logrando huir.


Y aunque lo hayan traicionado, él no haría lo mismo. Sin embargo, no estaba dispuesto a recibir un castigo por algo que no hizo.


"Ser cómplice es igual de malo que ser el que lo hizo. No lo hiciste, pero no lo detuviste. Y si no me dices quién lo hizo, solo me deja una persona como culpable... tú". Mencionó el director, siguiendo con un discurso del cual ya olvidó casi por completo.


Pero cuando le mencionó su castigo, lo único que logró hacer fue reír con amargura. Pues esperaba barrer la escuela, incluso una suspensión o repintar la pared. Pero era algo completamente distinto.


"Participarás en la obra de la escuela".


Se repetía en su cabeza una y otra vez, mientras sus ojos se clavaban en el reloj, viendo como quedaban solo cinco minutos para su destino final. Definitivamente esa no era la vida que planeaba vivir, sus padres enfadados con él por meterse nuevamente en problemas, sus amigos dejándolo solo. Aunque eso no le importaba realmente, en lo único que pensaba era en los dioses -los cuales no creía-, y rezaba por obtener el papel más irrelevante de la obra, de la que ni siquiera sabía cuál era.


Jamás fue alguien interesado en esos tópicos, la música clásica, danza, obras de teatro, galerías de arte; eran cosas que podrían hacerlo dormir, aunque podía recordar a alguien con esos gustos, pero no eran cercanos.


Cuando el reloj dio las cuatro en punto, el profesor dio por terminada la clase y los despidió. Los alumnos comenzaron a irse, en cambio, Jungkook se mantuvo en su asiento hasta que la sala se vació. Una vez solo, dejó caer su cabeza contra la mesa tratando con todas sus fuerzas que el tiempo dejara de avanzar.


Pero cuando dieron las cuatro con diez decidió levantarse, sabía que debía cumplir el castigo si no quería recibir otro adicional.



(...)



Cuando entró a la sala de teatro de su escuela, solo vio un montón de gente que no conocía. No lograba reconocer ni una sola cara, pues su grupo de amigos compartían el mismo desinterés por las actividades extracurriculares, al igual que él.


Pero, como obra del destino, cuando miró hacia una esquina, reconoció a alguien. Un chico, no cualquier chico, era el chico más

bonito

que había visto.


Su cabello rubio cubría su frente y sus ojos pequeños y achinados sonreían con alegría, su piel blanca estaba cubierta por la baja temperatura.


A pesar de nunca haber hablado con él, Jungkook sabía cuál era su nombre.


Park Jimin.


Tal vez era todo lo que sabía, o tal vez un poco más. Sabía que Jimin participaba en una escuela de danza, que era bastante popular entre los jóvenes y que vivía frente a su casa.


Hace mucho que no lo veía, y es que compartían grupos completamente distintos, pero eso no era un impedimento para que Jungkook lo mirara, o sintiera algún tipo de atracción hacia él. Pues la sentía, desde hace varios años, aunque nunca fue algo que no lo dejara dormir por las noches, tampoco se volvió un acosador que buscaba unos binoculares para observarlo desde su casa; por el contrario, si lo veía en la lejanía lo observaba solo unos segundos, esta era la primera vez que duraba más de diez segundos mirándolo.


Algo bastante desafortunado para él, cuando Jimin le devolvió la mirada, no hizo más que girarse en ciento ochenta grados y maldecirse internamente.


Bien hecho, jodido imbécil.


Decidió ignorar por completo a Jimin, concentrándose en su móvil hasta que la maestra los invitó a acercarse.


—Como sabrán, este año interpretaremos «La celestina», un clásico que todos amamos. —la mayoría sonrió o apoyó el comentario de la maestra. Jungkook simplemente miró a Jimin, quien se mantenía junto a la otra persona que Jungkook reconoció.


Taehyung.


Sabía de la amistad de ambos, más no que tan cercanos eran; aunque podía adivinar que mantenían una relación cercana puesto que lo había visto entrar y salir de la casa de Jimin durante años.

—El año pasado nos fue muy bien con "El principito". Pero este año hemos hecho un par de cambios, —una chica comenzó a entregarles los guiones. — en los mismos guiones podrán leer cuál será su papel.

Aterrado, Jungkook buscó su nombre en el papel. Y no pudo evitar sentir un revoltijo cuando leyó la hoja.

«Calisto: Joven de "buena familia", inseguro y capaz de hacer lo que sea por el amor de Melibeo. [Jeon Jungkook]».

Claro, a pesar de su ignorancia con respecto a la obra, sabía muy bien que estar de los segundos en la lista significaba ser un protagonista. Pero aquello no fue lo que bajó su presión, fue la siguiente línea la que erizó sus cabellos y apretó su estómago.

«Melibeo: Hijo único, de clase alta, puro e inocente. [Park JiMin]».

Sin siquiera pensarlo, se acercó a la maestra con su brazo extendido y el papel colgando en el aire.

—No soy actor, no quiero serlo tampoco. Estoy aquí cumpliendo un castigo, podría ponerme como parte del staff, ya sabe, los que arreglan el escenario cuando se apagan las luces o se cierra el telón. —vociferó con su voz, para muchos, demasiado firme y ruda; aunque para su maestra, sin importar cuan grande fuera su cuerpo, ni su vestimenta negra con grandes botas, ni voz gruesa; seguía siendo un niñato inconforme.

—Créame Jeon, es el mejor castigo que podría haber recibido.

Es lo único que dice antes de dejarlo. Para Jungkook por supuesto que no lo era, no solo debía actuar, sino que de protagonista, y más aún, debía actuar enamorado de la persona de la cual podría decir estar «enamorado». Aunque no lo estaba.

Para enamorarse debía conocerlo, y jamás tomó aquella opción como una verdadera opción. Prefería quedarse en su mundo y que Jimin se quedara en el suyo, ambos completamente distintos y lejanos entre sí.

Pero ahora ambos mundos se habían enlazado. Como si fuesen el sol y la luna, lejanos, pero a la vez cercanos... hasta que un día ocurre un eclipse.

¿Acaso este era su eclipse?

Para ese momento los nervios de Jungkook estaban a punto de saltar de su cuerpo mismo. Pero cuando sintió como alguien tocaba delicadamente su hombro, todo se cuadriplicó.

— ¿Jungkook? —el nombrado no hizo más que mirarlo. Jimin, el mismo que veía desde la lejanía, se encontraba frente a él.

Luce aún más bonito de cerca.

Era todo lo que pensaba Jungkook.

—Si... ¡Si! ¡Lo siento! Dime. —rascó su cuello, sonriendo torpemente, dejando caer su fachada de chico malo que por tantos años lo había caracterizado.

Jimin podía notar su nerviosismo, eso le causó una sonrisa que enrojeció las orejas de Jungkook, aquella era la primera vez que Jimin le sonreía.


Por su parte, Jimin solo podía pensar en lo tierno que en realidad era, creyendo anteriormente que era alguien serio, un hijo de puta sin escrúpulos, por las pocas veces que lo había visto.

—Somos los protagonistas. —Jimin dijo. Para Jungkook era una voz bastante linda, aunque, para ser claros, todo lo que provenía de Park Jimin sería considerado lindo a través de los ojos de Jungkook.

—Sí, eres mi enamorado... ¡No! —movió exageradamente sus manos, provocando una sonrisa en Jimin. — Me refiero a la obra.

Esta era la primera vez que ambos compartían miradas, era la primera vez que se sonreían, era la primera vez que hablaban. Todo aquello convenció a Jungkook de que su castigo no era tan malo como pensaba. Aún odiaba la idea de actuar, pero saber que estaría cerca de Jimin no era más que un regalo para él.

— ¿Qué te parece si nos juntamos en las tardes para ensayar? —Jimin preguntó, pero apenas mencionó la pregunta, Jungkook ya se encontraba asintiendo. — Bien, podríamos irnos juntos a partir de ahora, es decir, somos vecinos.

Sabe que somos vecinos. Jungkook repetía en su cabeza, una y otra vez.

—Tendremos ensayos generales pero aún faltan así que estaría bien que ensayemos juntos por nuestra cuenta.

Jungkook, creyendo que esto era lo que buscaba en su vida, le sonrió y asintió. —Me parece genial.

Jimin, aun sonriente por las reacciones Jungkook, se despidió con un "Bien, mañana comenzamos", para volver con su amigo y el resto de los chicos.

Esta fue la primera vez, en toda su vida, que Jungkook creyó que la fase más allá de la vida, era aquí mismo, con él. Fue la primera vez que se dio cuenta de su real atracción por Jimin.

Este era definitivamente el mejor momento de su corta vida, más aún que cuando fue al centro comercial por ropa y terminó comprando su play station en rebaja. Creyendo que ese sería su momento mágico, pero se había equivocado.

Este era el verdadero momento mágico.

Jimin era su serendipia.