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Summary

Siempre escondiendo su pasado atormentado y su cuerpo lleno de cicatrices, a Park Jimin le resulta difΓ­cil mantener un trabajo. Hasta que finalmente la suerte llama a su puerta en forma de un trabajo como cocinero en un rancho en Montana, donde conoce al increΓ­blemente hermoso Jeon Jungkook

Genre
Romance/Other
Author
Soue
Status
Complete
Chapters
17
Rating
5.0 8 reviews
Age Rating
13+

CapΓ­tulo 1

Β«Unas manos lo agarraban. Sus ropas fueron despojadas de su cuerpo, rasgadas cuando los hilos cedieron por los fuertes y violentos tirones. Su sΓΊplica para que se detuviera inundΓ³ la sala, y tras ella, sus gritos de agonΓ­a al sentir cΓ³mo lo violaban.

El olor a almizcle del sudor y el alcohol, llegΓ³ a su nariz, mientras permanecΓ­a debajo de Γ©l, amordazado, y el hombre se empujaba en su cuerpo. Su mente se cerrΓ³, y no sintiΓ³ nada, no oyΓ³ nada, no era nada. Los dedos se clavaban profundamente en su carne, provocΓ‘ndole moretones. De repente, el calor caliente inundΓ³ su interior y el cuerpo del hombre colapsΓ³ encima del suyo.

Antes de que pudiera tratar de moverse, un dolor punzante azotΓ³ un lado de su cara, y volviΓ³ a gritar cuando la sangre se derramΓ³ por su rostro, llenando su nariz y su boca, ahogando sus gritos. TosiΓ³ una y otra vez, tratando de impedir que el lΓ­quido cobrizo llenara sus pulmones.

β€” Β‘Ahora, nadie te querrΓ‘! Β‘SerΓ‘s mΓ­o para siempre!Β»


Park Jimin se estirΓ³ en la cama, jadeando para respirar, su cuerpo sudando profusamente y empapando las sΓ‘banas. El terror lo golpeΓ³ al recordar lo que habΓ­a intentado olvidar, pero era demasiado difΓ­cil.


Sus ojos de color violeta deambularon por el apartamento en mal estado de una sola habitaciΓ³n que habΓ­a alquilado, en busca de cualquier demonio oculto en las sombras. Se desplomΓ³ sobre la cama, luchando por controlar su respiraciΓ³n y frenar la ola de terror. Los eventos de ese dΓ­a, habΓ­an abierto la puerta a sus recuerdos.


TenΓ­a diecinueve aΓ±os, vivΓ­a solo, y hoy lo habΓ­an despedido de otro trabajo. La causa de que lo despidieran siempre terminaba siendo que no podΓ­a controlar sus ataques de pΓ‘nico por el miedo a los hombres grandes.


Suspirando, Jimin se pasΓ³ una mano delgada y temblorosa por su rostro. Sabiendo que no serΓ­a capaz de volver a dormir, se levantΓ³ de la cama para prepararse una taza de cafΓ©. EncendiΓ³ una luz y se acercΓ³ al fregadero para llenar la cafetera con agua. La puso a hervir, y se sentΓ³ a esperar encendiendo un cigarrillo.


El apartamento en el que vivΓ­a era todo lo que podΓ­a permitirse, sucio y pequeΓ±o, con una sola habitaciΓ³n en la que coexistΓ­an la cocina y el dormitorio, y un pequeΓ±o cuarto de baΓ±o contiguo en el que apenas se podΓ­a dar la vuelta.


LevantΓ³ su mano para trazar la fea cicatriz que discurrΓ­a haciendo una curva desde su ojo izquierdo hasta la esquina de su boca. Debido a su cara, nadie querΓ­a contratarlo para algo mΓ‘s que trabajo duro. La mayorΓ­a de la gente encontraba difΓ­cil no mirarlo, y se hacΓ­an preguntas o se disgustaban y se marchaban. MaΓ±ana tendrΓ­a que volver a la agencia de empleo y ver si habΓ­a otra cosa para Γ©l. El director tenΓ­a que estar cansado de Γ©l, pero no podΓ­a cambiar el profundo miedo asentado en su interior que le debilitaba las rodillas.


Cuando el cafΓ© estuvo listo, apagΓ³ su cigarrillo, agarrΓ³ la ΓΊnica taza que tenΓ­a, la enjuagΓ³, y la llenΓ³ del humeante lΓ­quido. Lo oliΓ³ apreciΓ‘ndolo y tomΓ³ un sorbo vacilante, haciendo una mueca cuando se quemΓ³ la punta de la lengua.


Siempre habΓ­a sido delgado y en cierto modo casi femenino. Su pelo negro hasta los hombros, dispuesto alrededor de su cara, le daba un aspecto aun mΓ‘s femenino. AtraΓ­a a hombres que no querΓ­a. PodΓ­a ser pequeΓ±o, sΓ³lo cinco pies y seis pulgadas, pero era fuerte fΓ­sicamente, debido a los muchos trabajos que habΓ­a realizado que requerΓ­an levantar objetos pesados. A pesar de la musculatura que habΓ­a adquirido debido a ello, todavΓ­a se acobardaba cuando se enfrentaba a los machos dominantes. A pesar de la inestabilidad emocional de todo lo que le habΓ­a sucedido en su vida, hacΓ­a su mejor esfuerzo para no dejar que los pensamientos y los recuerdos lo controlaran.


El amanecer se extendΓ­a por el cielo, por lo que Jimin subiΓ³ a ducharse y vestirse con uno de los pocos conjuntos que tenΓ­a. BloqueΓ³ su puerta, con cerrojo incluido, y bajΓ³ por las escaleras, teniendo cuidado con el vagabundo borracho que estaba al fondo. El Γ‘rea donde residΓ­a no era considerada como la mΓ‘s higiΓ©nica ni la mΓ‘s segura, pero era barata y lo ΓΊnico que podΓ­a permitirse.


El trΓ‘fico comenzΓ³ a fluir pesadamente en las calles de Nueva York mientras Γ©l recorrΓ­a poco a poco su camino entre la multitud de transeΓΊntes hacia la agencia de empleo. Cuando llegΓ³, le dio a Terry Reynolds, el director, una sonrisa tentativa.


β€” No sΓ© quΓ© voy a hacer contigo, muchacho β€” advirtiΓ³ Terry en voz baja. No conocΓ­a la historia del chico, pero sabΓ­a que algo le habΓ­a sucedido, ya que la mirada atormentada en los ojos del joven le decΓ­a mucho.


Β»β€” ΒΏCuΓ‘ntos empleos en tres semanas? ΒΏCinco? Vamos a ver si tengo otra cosa β€” dijo con un suspiro, y Jimin le dio una mirada de agradecimiento, dejΓ‘ndose caer en una de las agrietadas sillas de vinilo de la oficina, mientras Terry iba a otra habitaciΓ³n.


Pasaron treinta minutos antes de que Terry volviera a la oficina. TenΓ­a una gran idea, por lo menos esperaba que Jimin lo viera asΓ­.


β€” Escucha, Jimin, ΒΏestarΓ­as dispuesto a salir de la ciudad?


β€” ΒΏQuΓ©? β€” preguntΓ³ Jimin, su voz ronca. No le importaba mucho. No tenΓ­a amigos y tenΓ­a miedo a los extraΓ±os, lo que lo mantenΓ­a en silencio una buena parte del tiempo.


β€” Bueno, sΓ© que tienes problemas con los grupos de muchas personas, pero mi primo necesita ayuda para cocinar y limpiar en su rancho en Montana. ΒΏSabes cocinar?


Jimin lo mirΓ³ con sorpresa. Era un excelente cocinero, o al menos asΓ­ lo creΓ­a Γ©l. Le encantaba cocinar y lo llevaba haciendo desde que tenΓ­a doce aΓ±os.


β€” Yo... β€” no sabΓ­a lo que pensarΓ­an β€”. Me gusta pensar que soy un buen cocinero, pero... ΒΏMontana? β€” La idea de repente lo llamΓ³, salir de la ciudad y alejarse de las grandes multitudes de personas.


β€” Pero sΓ³lo es por tres meses. DespuΓ©s de eso, tendrΓ­as que buscar otra cosa. HabrΓ‘ muchos mΓ‘s trabajadores y ayudantes de los habituales viviendo en el rancho durante los prΓ³ximos meses debido a la temporada de rodeo, asΓ­ que necesita alguien que pueda cocinar y limpiar. ΒΏPuedo confiar en ti para hacerlo? β€” Terry le preguntΓ³ en voz baja.


Jimin asintiΓ³ y luego mirΓ³ sus manos. β€” ΒΏQuΓ© pasa con mi casa?


β€” TendrΓ‘s que dejarla. Pero en todo caso, cuando los tres meses acaben, puedes quedarte conmigo hasta que encuentres otra β€” ofreciΓ³ Terry con entusiasmo.


β€” ΒΏLe importarΓ‘ a tu primo que yo sea... gay? β€” preguntΓ³ Jimin en voz baja.


β€” Ya lo he llamado. Sabe lo que eres y no le importa mientras cocines. No es como si fueras a dormir con Γ©l, ni nada parecido.


La cabeza de Jimin se disparΓ³ y sus ojos se abrieron con pΓ‘nico, las palabras de Terry se hundieron en Γ©l, pero asintiΓ³. β€” EstΓ‘ bien. Supongo que estarΓ‘ bien.


β€” Bien. SaldrΓ‘s maΓ±ana. HabrΓ‘ un billete de aviΓ³n esperΓ‘ndote en el aeropuerto β€” le dijo Terry.


Se levantΓ³ bruscamente, sin saber en quΓ© diablos se habΓ­a metido, y se dirigiΓ³ a su apartamento a recoger las pocas pertenencias que tenΓ­a. Solo tenΓ­a unos pocos artΓ­culos personales, ya que el apartamento estaba parcialmente amueblado cuando lo alquilΓ³. Lo ΓΊnico que tenΓ­a que llevarse eran varios artΓ­culos de ropa, la cafetera, y los diarios en los que escribΓ­a letras de canciones.


Le gustaba escribir canciones, hermosas y desgarradoras canciones. Dejaban salir sus temores y reflejaban su deseo de ser amado, aunque sabΓ­a que nunca sucederΓ­a debido a las cicatrices emocionales y fΓ­sicas que llevaba.


Al dΓ­a siguiente, mientras esperaba en la cola del mostrador, su bolsa de lona en el suelo junto a Γ©l, Jimin sintiΓ³ las miradas curiosas hacia la cicatriz de su cara y se mordiΓ³ los labios para evitar gritarles a los extraΓ±os que dejaran de mirarlo. Siempre ocurrΓ­a asΓ­, no importaba dΓ³nde fuera, la gente se quedaba mirando su grotesco rostro.


La fila se moviΓ³, y llegΓ³ al mostrador para obtener su billete. MostrΓ³ su identificaciΓ³n y momentos mΓ‘s tarde se sentΓ³ a esperar en la puerta asignada a su vuelo hasta que lo llamaran. SacΓ³ su cuaderno en blanco y negro que estaba bastante estropeado de tanto uso, y comenzΓ³ a escribir. Casi habΓ­a terminado la canciΓ³n en el momento en que llamaron a su vuelo, y la completΓ³ durante el viaje a Montana. TerminΓ³ durmiΓ©ndose para ser despertado a mitad de su sueΓ±o por una de las asistentes de vuelo, que le movΓ­a el hombro porque habΓ­a empezado a llorar en su sueΓ±o. Le dirigiΓ³ una sonrisa dolida y negΓ³ con la cabeza cuando ella le preguntΓ³ si necesitaba algo.


Cuando llegaron, Jimin saliΓ³ en el aeropuerto y mirΓ³ a su alrededor, para localizar la zona de equipajes. Dio unos pasos hacia adelante y localizΓ³ su bolsa de lona azul. OyΓ³ una voz detrΓ‘s de Γ©l llamarlo por su nombre en el momento que la bolsa llegΓ³ hasta Γ©l. La cogiΓ³ y se volviΓ³ para encontrarse con un hombre un poco mΓ‘s bajo que Γ©l, mirando a su alrededor en el aeropuerto.


β€” Soy Park Jimin β€” dijo mientras se acercaba al hombre, esperando ver la misma mirada curiosa hacia su cicatriz, pero para su sorpresa, eso no sucediΓ³. En cambio, el pequeΓ±o hombre le dirigiΓ³ una sonrisa, haciendo que su bronceado y curtido rostro lleno de arrugas y sus ojos azules brillaran alegremente.


β€” Soy Charlie, el capataz de Jungkook. ΒΏEs eso todo lo que tienes? β€” le preguntΓ³, frunciendo el ceΓ±o hacia la bolsa que Jimin tenΓ­a en sus manos.


β€” SΓ­ β€” dijo sin ninguna explicaciΓ³n.


β€” EstΓ‘ bien. PongΓ‘monos en marcha. AsΓ­ que, ΒΏhas tenido problemas en el vuelo? β€” El hombrecillo lo llevΓ³ hacia una destartalada camioneta roja aparcada fuera de las puertas del aeropuerto.


Jimin tirΓ³ la bolsa en la parte trasera de la camioneta y se deslizΓ³ en el asiento del pasajero. β€” Todo bien.


β€” No eres muy hablador, ΒΏeh? Eso es bueno, supongo, ya que estarΓ‘s solo en la casa la mayor parte del dΓ­a β€” dijo Charlie arrancando la camioneta.


El viaje desde el aeropuerto hasta la hacienda los llevΓ³ entre unos cuarenta y cinco minutos a una hora. Jimin escuchaba al hombre divagar mientras conducΓ­a, y aΓ±adΓ­a una o dos frases, o una palabra aquΓ­ y allΓ‘.


β€” Ah, ya estamos aquΓ­ β€” cantΓ³ Charlie entrando por un camino de tierra que conducΓ­a al rancho.


Jimin mirΓ³ a su alrededor con curiosidad, preguntΓ‘ndose quΓ© tipo de hacienda era. Blancas cercas bordeaban la carretera de tierra, y pudo ver a varios hombres en la distancia, algunos a caballos y otros a pie. El miedo se atorΓ³ en su garganta al ver a tantos hombres, pero tosiΓ³ y alcanzΓ³ a preguntar: β€” ΒΏVacas o caballos?


β€” Vacas. Jungkook tiene caballos para el rodeo, pero crΓ­a novillos. Ah, ahΓ­ estΓ‘, en aquel corral. β€” Charlie seΓ±alΓ³ a un hombre alto con una camisa de mezclilla, pantalΓ³n vaquero desteΓ±ido y un sombrero vaquero negro, de pie de espaldas a la entrada. Jimin tragΓ³ nerviosamente cuando vio lo grande que era el hombre, incluso desde allΓ­.


Poco a poco saliΓ³ de la camioneta, sacando su bolso de la misma. Hizo una mueca cuando escuchΓ³ a Charlie gritar: β€” Β‘Jungkook! Β‘Hey, Jungkook! β€” Charlie agitΓ³ su sombrero de vaquero para conseguir llamar la atenciΓ³n del cowboy, y Jungkook fue hacia ellos.


Su ansiedad se multiplicΓ³ por diez cuando el hombre estuvo mΓ‘s cerca. Era por lo menos un pie mΓ‘s alto que Jimin, lo que hizo que su corazΓ³n golpeara duramente contra su caja torΓ‘cica cuando se dio cuenta que tenΓ­a que mirarlo.

ΒΏQuΓ© demonios habΓ­a estado pensando?

El hombre rezumaba sexualidad y peligro, con una increΓ­ble construcciΓ³n musculosa, deslumbrantes ojos verdes y cabello rubio arena, con un corte desigual, como si se lo hubieran hecho con un par de tijeras de punta roma. Su piel parecΓ­a casi tan bronceada como el cuero de las botas, con finas lΓ­neas alrededor de las comisuras de sus ojos y a lo largo del dorso de sus manos. TenΓ­a una gran zancada debido a sus largas piernas, que se comieron el suelo y el espacio entre ellos en cuestiΓ³n de segundos.


β€” Eres una cosita pequeΓ±a, ΒΏverdad? β€” Jungkook arrastrΓ³ las palabras mientras se acercaba. Le tendiΓ³ la mano para saludarlo β€”. Jeon Jungkook β€” FrunciΓ³ el ceΓ±o ante la mirada de angustia en los ojos de chico, y como le llevΓ³ al joven un momento responder. Sus ojos fueron atraΓ­dos de inmediato a la cicatriz de su cara, incapaz de imaginar quΓ© podrΓ­a haber dejado esa marca en la suave y blanca piel.


Jimin, poco a poco y de mala gana, colocΓ³ su mano en la de Jungkook. SintiΓ³ como si la mano del hombre prΓ‘cticamente se lo tragara entero y se echΓ³ hacia atrΓ‘s rΓ‘pidamente. β€”P... Park Jimin.


β€” Vamos, te mostrarΓ© la casa. β€” Jungkook se dirigiΓ³ a los escalones del porche, pensando por quΓ© un adolescente delgado como este muchacho, estarΓ­a interesado en enterrarse en un rancho durante tres meses. Su primo no le habΓ­a dicho mucho, sΓ³lo que el adolescente necesitaba desesperadamente el trabajo, por lo que Γ©l solo dijo:

'De acuerdo'.


β€”Espero que sepas cocinar, porque de lo contrario, tendrΓ‘s a todo un grupo de hombres furiosos detrΓ‘s de ti β€” bromeΓ³ con el niΓ±o intentando que se relajase.


Un pequeΓ±o sonido de terror escapΓ³ de Jimin antes de que pudiera detenerlo, y Jungkook se detuvo de golpe y se volviΓ³ a mirarlo. β€”Fue una broma, muchacho β€” dijo con dulzura, sus ojos recogiendo el autΓ©ntico pΓ‘nico que habΓ­a en la cara del joven. β€” ΒΏSabes cocinar?


Jimin asintiΓ³, relajΓ‘ndose un poco. β€” SΓ­. Cocino desde que tenΓ­a doce aΓ±os.


Jungkook le dio un corto asentimiento de cabeza antes de continuar hacia la casa. Jimin vacilΓ³ en seguirlo. β€” Esta es la cocina. Todos los alimentos estΓ‘n en la despensa que hay allΓ­. Ahora bien, hay veinte hombres en el rancho, y tendrΓ‘s que preparar lo suficiente para alimentarlos a todos. ΒΏEntiendes?


β€” SΓ­. β€” A la menciΓ³n del nΓΊmero de hombres en el rancho, Jimin se reprendiΓ³ una vez mΓ‘s por haber sido tan estΓΊpido para venir a un lugar como Γ©ste sin conocer a nadie. Aunque realmente tampoco es que conociera a nadie en Nueva York, con excepciΓ³n de Terry


β€” Bueno. Ahora, cada vez que necesites reponer, simplemente haz una lista y enviarΓ© a Charlie a la ciudad para conseguirlo todo. Hay muy poco que hacer aquΓ­ por la noche, asΓ­ que espero que no te moleste esa tranquilidad. Te voy a mostrar donde dormirΓ‘s. β€” Jungkook seΓ±alΓ³ para que Jimin lo siguiera y lo condujo por un pasillo en el primer piso hasta una habitaciΓ³n en la parte posterior.


Los ojos de Jimin se abrieron completamente en estado de shock, ya que el cuarto era aproximadamente del mismo tamaΓ±o que su anterior apartamento, y el baΓ±o era de al menos tres veces el tamaΓ±o del 'sello de correos' que habΓ­a tenido que utilizar allΓ­.


β€” Wow β€” dijo con asombro, sin darse cuenta de la pequeΓ±a sonrisa de Jungkook por su reacciΓ³n.


β€” TendrΓ‘s que preparar el desayuno, almuerzo y cena. El desayuno es a las 5 de la maΓ±ana, y tendrΓ‘s que preparar los almuerzos y empaquetarlos, ya que los hombres almuerzan fuera. Excepto maΓ±ana, que todavΓ­a estaremos marcando y castrando a los novillos. La cena suele ser alrededor de las seis. AsegΓΊrate de tenerlo todo listo para entonces. El almuerzo de hoy ya estΓ‘ hecho, por lo que no tendrΓ‘s que hacer nada mΓ‘s que la cena de esta noche. Te sugiero que empieces cuando hayas guardado tus cosas, ya que son alrededor de las dos.


Jungkook observΓ³ al chico deambular por la habitaciΓ³n mirΓ‘ndolo todo. Divertido, pero triste al mismo tiempo, parecΓ­a que habΓ­a pasado mucho tiempo desde que el chico habΓ­a estado en un lugar agradable. Este hecho le dio un tirΓ³n de simpatΓ­a y compasiΓ³n a su corazΓ³n.


β€” Tengo que regresar al trabajo, pero volveremos a las seis.


β€” EstΓ‘ bien β€” respondiΓ³ Jimin viendo salir al alto hombre.


GuardΓ³ rΓ‘pidamente la poca ropa que tenΓ­a y la bolsa de lona que todavΓ­a contenΓ­a la cafetera, la puso en el armario, y dejΓ³ su cuaderno en la cama antes de cerrar la puerta y salir hacia la cocina.


La despensa contenΓ­a mΓ‘s alimentos de los que hubiera visto en toda su vida fuera de una tienda de comestibles, y vagΓ³ por la habitaciΓ³n mirando por encima de los contenidos. DespuΓ©s de decidir quΓ© serΓ­a mΓ‘s fΓ‘cil de preparar en gran cantidad, se perdiΓ³ inmediatamente en el amor que sentΓ­a por la cocina.


Sobre las cinco y media, la mesa estaba cubierta con enormes platos humeantes de pollo frito y tres canastas de galletas. ColocΓ³ tres platos de purΓ© de patatas y gigantes y un gran bote de salsa, en el aparador situado al lado de la mesa del comedor. TambiΓ©n habΓ­a hecho un enorme de pastel de manzana para el postre, que todavΓ­a estaba en el horno para que mantuviera el calor. Se puso tenso al oΓ­r el sonido de las voces de los hombres que se acercaban a la casa, y se escondiΓ³ en la cocina, tratando de permanecer oculto.


Jungkook se preguntaba cΓ³mo le habrΓ­a ido al chico, que era evidente que le tenΓ­a miedo. En el momento en el que llegaron cerca de la casa, su boca comenzΓ³ a salivar por el olor de la comida que esperaba por ellos. Sus ojos se abrieron de sorpresa al ver los humeantes montones de comida en la mesa del comedor, y el resto de los hombres dejΓ³ de hablar cuando entraron en la casa, todos con la boca abierta. β€” Whoooweeee. Β‘Mirad eso!


Jimin sonriΓ³ por las palabras del hombre, pero se quedΓ³ detrΓ‘s de la puerta, escuchando los sonidos de las sillas raspando el suelo de madera y los cubiertos golpeando los platos. Una vez que los hombres se hubieron sentado a comer, Jimin abriΓ³ el grifo, dejando que el fregadero se llenara y apilΓ³ las ollas y sartenes a un lado.


Jungkook entrΓ³ en la cocina para ver a Jimin junto al fregadero. β€” Enhorabuena, chico. β€” Le dirigiΓ³ una amplia sonrisa, lo que hizo que la desconfianza inundara rΓ‘pidamente la cara del niΓ±o β€”. Yo... eh... creo que... vamos a trabajar muy bien juntos. ΒΏPor quΓ© no te sientas a la mesa con nosotros?.


El joven negΓ³ con furia deslizΓ‘ndose lentamente por el pasillo que conducΓ­a a su habitaciΓ³n. β€” Hay pastel de manzana en el horno, para que mantenga el calor. Uh... no tengo mucho apetito en estos momentos. TomarΓ© algo un poco mΓ‘s tarde. β€” De repente, el joven desapareciΓ³, y Jungkook suspirΓ³ de frustraciΓ³n.


PreparΓ³ un plato para su confuso cocinero, y lo envolviΓ³ con una servilleta, dejΓ‘ndoselo en el microondas para mΓ‘s tarde antes de tomar su propia comida. Los hombres prΓ‘cticamente habΓ­an lamido los platos cuando la cena terminΓ³. SacΓ³ el pastel de manzana y cortΓ³ dos trozos, uno para el chico y otro para Γ©l, antes de colocarlo en la mesa del comedor.


β€” Jefe, no sΓ© donde encontrΓ³ a esta persona, pero es la mejor comida que he probado desde que vivΓ­a con mi mamΓ‘ β€” dijo un vaquero, lamiendo con entusiasmo el tenedor.


Jungkook se rio y asintiΓ³. Le sorprendΓ­a que alguien tan joven pudiera cocinar asΓ­, pero lo mataba no poder hacerle preguntas acerca de su pasado. Terry no sabΓ­a mucho sobre Γ©l cuando le preguntΓ³, antes de que estuviera de acuerdo en contratarlo.


Los hombres llevaron sus platos a la cocina, apilΓ‘ndolos ordenadamente junto al fregadero para que los lavaran. Jungkook esperΓ³ hasta que saliΓ³ el ΓΊltimo hombre antes de caminar hacia la habitaciΓ³n del chico y tocar ligeramente la puerta. OyΓ³ sonidos apagados de movimiento dentro, antes de que la puerta se abriera. Jimin parpadeΓ³ hacia Γ©l, la cautela seguΓ­a al acecho en sus preciosos ojos de color violeta. No sabΓ­a por quΓ© le molestaba tanto que el chico lo temiera, pero le dolΓ­a ferozmente.


β€” Se han ido. Te he guardado algo de comida porque sabΓ­a que no durarΓ­a mucho tiempo entre los hombres.


β€” Gra... gracias β€” tartamudeΓ³ Jimin, sorprendido de que el hombre hubiera pensado en Γ©l β€”. Voy a lavar los platos primero


β€” No, come primero β€” insistiΓ³ Jungkook, girΓ‘ndose y yendo hacia la cocina.


HabΓ­a guardado su porciΓ³n del pastel de manzana para comΓ©rselo con el adolescente, y asΓ­ tener una excusa para hablar con Γ©l. OyΓ³ que Jimin lo seguΓ­a lentamente por el pasillo


Β»β€”. Tu plato estΓ‘ en el microondas.


Jimin sacΓ³ el plato y se sentΓ³ a la mesa, y casi gimiΓ³ consternado cuando Jungkook sacΓ³ el asiento frente a Γ©l. QuitΓ³ la servilleta, y la dejΓ³ a un lado, cogiendo un trozo de pollo, y comenzando a comer con delicadeza. TratΓ³ de ignorar al hombre mΓ‘s mayor, pero no tuvo mucho Γ©xito.


Jungkook observaba la forma en la que el chico comΓ­a, la pequeΓ±a lengua rosa se movΓ­a rΓ‘pidamente para atrapar los pequeΓ±os restos que se pegaban a sus labios. Lo estaba poniendo muy caliente, lo que lo confundΓ­a aΓΊn mΓ‘s. Nunca antes se habΓ­a sentido atraΓ­do por un hombre, y siempre habΓ­a sido capaz de conseguir a cualquier mujer que quisiera. De hecho, la noche del viernes tenΓ­a una cita con Helen, que trabajaba en el salΓ³n de belleza local. Aunque nunca tuvo la intenciΓ³n de casarse, rechazaba la idea del matrimonio, ya que desde los cinco aΓ±os habΓ­a observado a sus padres tener pelea tras pelea.


β€” Entonces, Jimin, ΒΏpor quΓ© decidiste venir a trabajar aquΓ­? β€” preguntΓ³ con curiosidad, apoyando su barbilla en la mano. Por la rigidez de Jimin, sabΓ­a que este querΓ­a decirle que se metiera en sus propios asuntos.


β€” Necesitaba un trabajo. Este era el ΓΊnico disponible.


β€” Estoy seguro de que podrΓ­as haber encontrado algo en la ciudad. No hay mucho que hacer por estos lares β€” Jungkook arrastrΓ³ las palabras, sin darse cuenta de que Jimin se empezaba a agitar.


β€” No busco ir de fiesta β€” dijo Jimin poniΓ©ndose bruscamente de pie para ir a lavar los platos.


β€” No querΓ­a molestarte β€” se disculpΓ³ Jungkook vacilante al ver la rigidez en los hombros y la postura del adolescente.


β€” No soy fiestero, Sr. Jeon. Vine a hacer un trabajo. β€” Jimin hizo ruido con los platos cuando los reorganizΓ³, apilΓ‘ndolos en funciΓ³n del tamaΓ±o antes de lavarlos. ApretΓ³ los dientes en una lΓ­nea firme, reprimiendo su enojo porque el vaquero creΓ­a que le gustaba ir de fiesta.


β€” Mi nombre es Jungkook. Odio que me llamen Sr. Jeon. Me recuerda a mi padre. β€” Jungkook hizo una mueca ante la idea y se puso de pie, caminando hasta Jimin para poner su plato en el fregadero.


Jimin sintiΓ³ llegar el hombre y por reflejo dio un respingo, lo que hizo que se le cayera el vaso que tenΓ­a en su mano, mirando con horror cuando se hizo pedazos en el fregadero.


β€” Yo... lo siento. Lo siento β€” se lamentΓ³ de inmediato, cubriendo su cabeza con sus brazos.


Jungkook se quedΓ³ en estado de shock por la reacciΓ³n del chico, pero en vez de comentar nada, decidiΓ³ que por el momento lo mejor serΓ­a hacer caso omiso de la situaciΓ³n, y comenzΓ³ a recoger los pedazos.


β€” EstΓ‘ bien. De todos modos son vasos baratos.


La sorpresa atravesΓ³ a Jimin. Jungkook no parecΓ­a estar molesto. β€” Pero... se rompiΓ³ β€” dijo confundido, dejando caer los brazos a los lados mientras observaba a Jungkook recoger los pedazos.


β€” Eh, yo he roto casi uno por dΓ­a desde que tengo memoria β€” bromeΓ³ Jungkook, arrojando las piezas en la basura y abriendo el grifo para tirar los fragmentos pequeΓ±os por el desagΓΌe β€”. Yo seco mientras tΓΊ lavas, ΒΏde acuerdo?


Jimin asintiΓ³ y se moviΓ³ para terminar de lavar los platos. Su cabeza daba vueltas con todos los eventos del dΓ­a. Se las arreglΓ³ para relajarse un poco y trabajΓ³ codo a codo con Jungkook. HabΓ­a estado tan seguro de que el hombre le pegarΓ­a por romper el vaso, que el hecho de que se hubiera mostrado tan indiferente y despreocupado al respecto, profundizΓ³ su desconcierto.


El estΓ³mago de Jimin se retorciΓ³ dolorosamente, y terminΓ³ de lavar los platos antes de huir de la cocina, dΓ‘ndole las buenas noches en un murmullo al alto hombre.