Capítulo 1
—¿Quieres venir? —Joder, sólo decir las palabras tenía a Jimin medio duro. Había vivido al lado de Jeon Jungkook durante dos años. Sus apartamentos compartían una pared común, porche y patio trasero. Jimin diría que eran amigos. Al igual que hoy, podrían sentarse en el porche, beber cerveza en una fresca tarde de otoño, pero nunca habían salido de fiesta o habían hecho cualquier otra cosa.
Jimin lo entendía. Jungkook era hetero. Tal vez se sentía incomodo saliendo con un hombre gay públicamente—. ¿Sobre las diez?.
—No sé. —Jungkook levantó su cerveza a la boca y bebió un sorbo. Sus labios se cerraron alrededor de la botella y el estómago de Jimin se apretó. La mano de Jungkook sombreaba su barbilla. Cejas delgadas y largas pestañas enmarcando los ojos negros más seductores que hubiera visto. Profundos ojos negros para ahogarse dentro.
—. ¿Quién estará allí? Jimin sonrió.
—Un grupo mixto. —Había reservado el club de los apartamentos para una fiesta privada de Hallowen. Los compañeros de trabajo y amigos—. Y sí, habrá mujeres allí. —Se rio Jimin—. Pero te advierto, que algunos serán hombres vestidos de mujer.
—Y con el cuerpo caliente de Jungkook que se veía como un modelo de GQ, ninguno de los hombres, disfrazado de mujer o simplemente gay, que tuvieran trato con Jimin lo rechazaría.
—Creo que sería capaz de ver la diferencia entre una mujer y un hombre vestido de mujer. Jimin enarcó una ceja.
—Te lo prometo, hay alguien que nunca imaginarías. Soltando un bufido Jungkook le dio otro trago a su cerveza.
— Incluso usando gafas negras y con mucha cerveza, sería capaz de decir si una mujer tiene polla. Jimin golpeó su botella de cerveza contra la de Jungkook.
—Eso sonó como un reto. Ven a la fiesta esta noche. Habrá hombres allí, que te proporcionarán, hermano hetero, una erección. Jimin estaba de pie en el porche.
—No sé. —Se estiró. Jimin se apoyó en la barandilla. Su mirada viajó hasta las largas piernas de Jungkook y cayó sobre la bragueta de sus jeans. Una camiseta ceñida abrazaba su torso. Brazos fuertes y manos agradables. Era un jodido hombre, y Jimin se podía imaginar ser su hembra.
—Bueno, si decides venir, ven. —Jimin meneó las cejas—. Oh, y es una fiesta de disfraces.
—Sí, en cierto modo tenía esa impresión. —jungkook puso los ojos en blanco, y girándose entró en su apartamento. Jimin se quedó mirando la puerta cerrada. ¿Por qué siempre tenía que codiciar a los chicos heterosexuales? Tenía un montón de amigos gays, había salido y jodido con unos pocos de ellos. Aún no encontraba a esa persona especial que disparara su interruptor, pero eso no quería decir que había dejado de buscar. Sólo tenía que dejar de mirar hacía al lado. Suspirando se levantó.
Jungkook era el material de novio ideal… aunque si sólo fuera gay. Con una última mirada de añoranza a la puerta de Jungkook, se fue a preparar para la fiesta.
Jimin inspeccionó la sala. La fiesta de Halloween se encontraba en pleno apogeo. Columnas de vapor de humo gris salían del caldero grande y negro. El hielo seco burbujeaba en el embriagador brebaje de la bruja. Brochetas de frutas alineadas en una fuente y barras de caramelos en miniatura llenaban un cuenco. Ensalada de patata, patatas fritas, salsas y otros canapés se asentaban en las largas mesas de banquete cubiertas con manteles negros. Telas delgadas y oscuras se extendían por la parte frontal. Mesas redondas con sillas estaban situadas en grupos alrededor de la gran sala. Los ventiladores circulaban el aire desde el alto techo abovedado. La iluminación era lo suficientemente baja como para dar un ambiente misterioso. Drag Queens, monstruos, gatitos sexuales de ambos credos, merodeaban por la habitación, mezclándose y charlando. La música, con un ritmo duro, bombeaba a través de los altavoces y varias parejas bailaban en el centro de la sala.
—Por favor, ¿puede alguien explicarme cómo puede Chimmy caminar en tacones de doce centímetros y medio? Tiene mejores piernas que yo. —Haneul apoyó una mano en su cadera y miró airadamente a Jimin, Chimmy en su porte travestido.
—Cariño, él es una mujer mejor que la mayoría de las que están en esta sala. —La sofocante voz profunda de Suga contradecía su aspecto femenino. El pelo rojo apilado en lo alto de su cabeza y el exceso de maquillaje transformaban al bróker en una hermosa diva de negro. Diamantes de imitación colgaban de sus orejas, cuello y muñecas.
Un vestido rojo, con un corte alto en el muslo, moldeaba su hermoso y pequeño culo.
—No Suga. Ella es toda una mujer. —Jimin pasó un brazo alrededor de Haneul. Era pequeña, la parte superior de su cabeza apenas llegaba a su hombro cuando él llevaba tacones altos.
—Gracias Chimmy. —Sonrió mirando hacia arriba. –Pero todavía tienes mejor figura que yo. Dios, me pone enferma. —Le pellizcó la nariz—. Si calentaste a mi cita, te voy a patear el culo.
—Puede ser pequeña —dijo Suga sonriendo—. Pero tiene más huevos que la mayoría de los hombres. Jimin sonrió entre dientes.
—He visto lo que tienes —le dijo a Haneul—. No tienes de qué preocuparte. —Dio un manotazo al rabo blanco del conejito playboy de Haneul— .Indiana Jones es caliente, pero no estoy interesado en tu cita. Su látigo me asusta.
—Dios Santo, ¿quien es ese? —Suga indicó la posición del pirata cerca de la puerta. Un parche cubría uno de sus ojos, pero Jimin reconoció al instante el negro penetrante de sus ojos y la hermosa nariz que tanto amaba. Jungkook llevaba una vaporosa camisa blanca desabrochada hasta el ombligo. Jimin había visto antes el torso marcado de Jungkook y como ahora, su boca se quedo seca.
—Joder, y yo que pensaba que Jack Sparrow era caliente y obsceno. —Haneul chasqueó la lengua y miró a Jimin—. ¿Vas detrás de algún botín pirata, Chimmy?.
—Sería del capitán Jeon Jungkook. —Apretados pantalones de color gris oscuro moldeaban sus caderas, ingle y gruesos muslos. Un machete colgaba de una banda borgoña atada a la cintura y negras botas hasta las rodillas ciñendo sus pantorrillas.
Suga se río. —¿El vecino que has estado persiguiendo? — Suga silbó—. Maldita sea, ahora sé por qué has estado guardándolo todo para ti. Lo has estado ocultando de nosotros.
Sí, pero no por las razones que Suga asumía.
—Él es hetero.
—¡Tomala! —Haneul dio unas palmadas.
—Atrás —espetó Jimin—. O se lo diré a Indiana y permitiré que te azote por traviesa.
Jimin se alejó de Suga y Haneul. Su estómago se estremeció, las rodillas le temblaban. ¿Cómo reaccionaría ante Jungkook cuando lo viera vestido de mujer?.
Jungkook miró alrededor de la habitación. ¿Qué demonios estaba haciendo allí? Sabía antes de llegar que la fiesta sería predominantemente gay. Eso no le molestaba. Lo que le molestaba era su fascinación cada vez mayor por cierto vecino. Mierda. Una mujer esbelta cruzó la habitación, sus hermosas piernas cubiertas de seda y tacones de aguja, devorando la distancia entre ellos como una hermosa mujer en la pasarela. Una sonrisa separaba sus deliciosos y gruesos labios pintados. Pestañas largas, brillante piel de porcelana y un jodido cuerpo caliente. Su figura no era un reloj de arena, pero tenía esbeltas curvas. Caderas estrechas, barriga plana y los pechos pequeños. Los hombros curvados en unos brazos bien musculados. Tenía líneas y curvas que tentaban a un hombre. Kohl delineando sus ojos color café intenso y una cortina de pelo negro cayendo hasta la cintura. Su mirada nunca se agitó mientras se acercaba. Y su boca, con una inclinación seductora, insinuaba un perverso placer.
El corazón de Jungkook golpeó y la conciencia sexual se deslizó sobre su carne. La presión apretaba sus testículos y calentaba su polla. Joder. Se estaba poniendo dura… ¡por Jimin!.
—Me alegro de que hayas venido. Jungkook tragó saliva. La voz de su vecino no coincidía con el encanto femenino de la mujer de pie delante de él. Jimin era alto pero no tanto como el y los tacones lo convertían una preciosidad escultural. El corpiño blando brillante del vestido moldeado a su pecho, rozando sobre sus caderas como una segunda piel y sólo le llegaba hasta los tonificados muslos. Ajustar su mente en torno a la transformación de Jimin fue difícil. En algún lugar bajo el vestido estaba la caliente polla de Jimin.
El pecho de Jungkook se oprimió y la respiración se hizo difícil.
— Hola, Jimin… estupendo traje. Jimin sonrió.
—Te ves muy bien, también. Me encanta el machete.
—¿Sí? —Jungkook miró hacia el machete que se curvaba alrededor de su flanco izquierdo—. Gracias. O era Jack Sparrow o Elizabeth. Me alegro de no ser Elizabeth. Yo sería una mujer muy fea. —A diferencia de Jimin que parecía impresionante. Finos diamantes brillaban en sus orejas y una cadena de plata con un diamante de lágrima envolvía su cuello. Su piel era perfecta y el sutil aroma de su perfume se filtró en Jungkook.
—¿Puedo ofrecerte un trago? Jungkook asintió. Extraño, pero se sentía como si tuviera que estar escoltando a Jimin a través de la sala. Sin embargo, se recordó que no era una mujer. No tenía que jugar el papel de caballero.
Capítulo 2
—¿Un poco de ponche o cerveza? El ponche te pateará el culo pero pasarás un buen rato después de una copa.
—Me tomaré una cerveza —dijo Jungkook—. No necesito estar borracho para divertirme. —Y lograr emborracharse en una sala llena de hombres, uno en particular mirando insistentemente a una mujer que no le causara ninguna reacción física, sería un error monumental.
Jungkook no se sentía incómodo entre hombres, ya fueran gays o heteros, al menos no usualmente. Jimin comenzaba a causarle cierta preocupación, nunca antes Jungkook se había sentido atraído por un hombre, ni siquiera por uno vestido de mujer. Las caderas de Jimin se balanceaban con cada paso. Jungkook gimió. Tal vez debía beber el ponche. Necesitaba embotar sus sentidos.
—Chim, preséntanos a tu amigo. —Un hombre muy palido, bajo y delgado, más apropiado para Drag Queen, brillaba en lentejuelas y plumas.
—Jungkook, esta es Suga. Una extraordinaria diva. —Jimin agarró una cerveza de una bañera de acero sobre el suelo.
—Aquí, dame eso. —jungkook tomó la botella de cerveza de Jimin antes que las gotas de agua helada mojaran su vestido. Jungkook le entregó a Jimin una servilleta de una mesa. ¿Qué tomas tú? — preguntó.
—Ponche.
—¿Suga? —Jungkook metió la cuchara en la bebida y le sirvió una taza llena a Jimin. Luego sirvió una segunda taza para Suga.
—Gracias. —Suga aceptó la copa y le guiñó un ojo a Jimin—. Chimmy, has traído un caballero a nuestra fiesta.
—Técnicamente no lo traje. —Jimin sonrío—. Pero lo invité a la fiesta. —Dijo deslizándose más cerca de Jungkook. La sala se puso más caliente. —Solo estoy bromeando —dijo Jimin a Jungkook—. Cuando entraste, dejé claro que no eras mi cita. —Dijo encogiéndose de hombros—. Todos estamos decepcionados porque eres heterosexual. —Señaló a Haneul—. Acepta al conejito playboy que está al lado de Indiana. Haneul es una mujer. Sin embargo, te advertiré que Indiana lleva un látigo. No lo conozco personalmente, pero he oído que sabe usarlo. —Arqueó las cejas—. No estoy en el dolor… solamente placer.
—Agarró una brocheta de frutas y envolvió sus labios rojos y brillantes alrededor de un trozo de piña —Mmm buena. —El jugo relucía en su labio inferior. Deslizando la lengua entre sus labios, lo saboreó.
—Convertirme en tu cita está sonando cada vez mejor. — Jungkook quiso hacer un chiste, pero las palabras sonaron duras.
—Oh, esta conversación está a punto de ponerse interesante, pero debo mezclarme. —Suga saludó a un hombre vestido del Zorro y corrió por la sala. —No te burles de mí. —Jimin puso una mano sobre el brazo de Jungkook—. Por que yo, siempre me enamoro de hombres heterosexuales. —Agitó sus largas y ligeras pestañas—. Creo que es una maldición. Ahora vamos a mezclarnos. Te presentaré a Haneul.
Las palabras de Jimin rebotaron alrededor de los pensamientos de Jungkook. ¿Estaría Jimin interesado en él? Hombres habían tropezado sobre él antes, pero nunca Jimin.
—Me parece bien. —Se llevó la cerveza a los labios—. El traje de conejita es lindo.
—Bueno, ella puede parecer inocente, pero dio a entender que tal vez le gustaría poner sus uñas en tu espalda.
—Es bueno saberlo. Mantendré mi distancia. —Por no decir, que otra hermosa mujer/hombre tenía su atención—. Entonces, ¿de donde viene Chimmy? Las mejillas de Jimin se sonrojaron y una tímida sonrisa se dibujó en sus labios.
—Suga. —Sonrió—. Cuando comenzamos a hacer funciones.
En la universidad?.
—Oh, Dios, no. —Jimin se río. Era profesor de teatro en la universidad. No podía imaginárselo enseñando delante de la clase como Chimmy. Joder, apenas podía concentrarse en pie a su lado. Sensual y seductora, todo en lo que podía pensar era en las traviesas cosas eróticas que podían hacer. Negó con la cabeza. Maldita sea, tenia que recordar que bajo el maquillaje, el pelo y la sensualidad de Chimmy estaba Jimin.
—Hacemos shows en bares, fiestas, eventos de la comunidad, ese tipo de cosas. No muy a menudo, pero aún así necesitaba un nombre artístico. A Suga se le ocurrió Chimy. Porque decía que le recordaba a un osito. Pero en mi caso, Chimmy no es para niños. —Jimin tomó un sorbo de su ponche—. ¿Estás listo para conocer a mis amigos? Te advierto, que pueden ser unos burros. No hagas caso de todo lo que digan que pueda avergonzarte… o cualquier cosa negativa de mí. Jungkook se rió entre dientes.
—Puedo manejarlo. —Descansó su mano en el bajo de la espalda de Chimmy. Su palma encontró suave piel desnuda. El vestido caía hasta abajo en la espalda, a sólo una pulgada del culo de Jimin. Jimin se puso rígido a su lado y luego se relajó. Jungkook mantuvo la mano en su lugar mientras la escoltaba a través de la sala. Al cabo de una hora, la sala estaba llena de gente. Jungkook se relajó en la camaradería reconfortante entre Jimin y sus amigos.
Haneul también trabajaba en la universidad. Indiana tenía un gran sentido del humor. Suga parecía revolotear por la sala, charlando y riendo, casi como el líder de su grupo de amigos. Jungkook no pudo evitar ser arrastrado por las risas. Chimmy se inclinó y le susurró. —¿Quieres que te traiga otra cerveza? — Ella tomó su botella vacía.
—Si, gracias.
—Estaré de vuelta en unos minutos.
—Cuidaremos bien de él por ti —dijo Haneul con voz burlona—. No te apresures. Indiana le pasó un brazo alrededor de su cintura.
—No te preocupes, Chimmy. Tu hombre está a salvo. Voy a atar a Haneul arriba si tengo que hacerlo.
—A Jungkook podría gustarle frotar mi cola de conejo para la buena suerte. — Haneul le guiñó un ojo a Jungkook.
—Es una pata de conejo de la suerte —dijo Indiana—, no una cola.
—Frota mi cola y tal vez tengas suerte. —Ella se acercó más a Indiana—. Y tú sabes que yo sólo me estaba burlando de Chimmy. —Ella sonrió—. Es muy divertido.
Jungkook miró a Jimin. Haneul le había dicho su hombre. La lujuria se enredó en sus entrañas. Podía imaginar el largo pelo oscuro extendido sobre la almohada, sus fuertes y turgentes piernas envueltas alrededor de sus caderas mientras golpeaba contra el, hundiéndose en su culo. Su polla se hinchó en los estrechos confines del pantalón de su traje. Se movió, ajustando su banda para cubrir la dura cresta de su erección.
—¿Hace mucho tiempo que conoces a Chimmy? —preguntó Indiana una vez que éste se hubo marchado.
—Solo son amigos —aclaró Haneul a Indiana—. Debes haberte perdido el memorándum. —Ella le dio unas palmaditas en el brazo.
—Oh, lo siento, no quise dar a entender nada.
—No te preocupes. —Cristo, Indiana asumió que él y Jimin eran novios. Pensó en la impresión que le había dado. Jimin no se movió de su lado en toda la noche. Y joder, Jungkook no lo había querido.
—Sois vecinos, ¿no? —Haneul tomó un sorbo del ponche.
—Sí. Desde hace dos años.
—Así que ¿alguna vez has visto a Chimmy actuar? —preguntó.
—No. —Se volvió mirando alrededor de la sala hasta que la encontró. Estaba de pie junto a la mesa del buffet, charlando con unos amigos. Su cabello negro le llegaba hasta la curva de su culo, A partir de ahí, era toda perfección. Con una mano sostenía la botella de cerveza y con la otra, mientras hablaba, hacia gestos como una mujer. Jungkook se pasó la mano por la mandíbula barbuda falsa, bajo el cuello y alrededor de la nuca. ¿Qué estaba haciendo? Por su aspecto exterior, podía ser una mujer. Como si sintiera su mirada, ella se apartó el pelo y se volvió en su dirección. Una suave sonrisa curvó sus labios.
—Suga y Chimmy hacen actuaciones de playback —dijo Haneul—. Pero Jimin puede cantar. Él es realmente bueno. Eso Jungkook no lo dudaba. Jimin no sólo enseñaba teatro, había estado en el teatro local en varias producciones. Le había pedido que asistiera, incluso le llevó entradas. Pero Jungkook nunca fue. La culpa se asomó en sus pensamientos. ¿Por qué no había ido? ¿Incluso entonces había estado preocupado de que alguien tuviera la impresión equivocada? ¿Verían ellos lo que Jungkook no estaba listo a admitir?
—Pero como Chimmy, bueno, ella es increíble —continuó Haneul. En ese momento, Suga se unió a su conversación.
— ¿Quién es increíble? ¿O no tengo que preguntar, ya que todos estáis mirando fijamente a Chimmy? —Él chasqueó la lengua—. Pero ella parece tener ojos sólo para ti esta noche —le dijo a Jungkook.
—Jungkook no ha visto nunca vuestra función. —Haneul agarró el brazo de Suga—. ¿Nos entretienen? Suga soltó un silbido ensordecedor. Jimin miró por encima de su delgado hombro, levantando un dedo.
—Si lo hacemos, ¿que hay para nosotros? —Nuestro amor y adoración —dijo Haneul.
—Cariño, ya tengo eso. —Suga meneó su cadera.
—Siento haber tardado tanto tiempo —dijo Jimin mientras se acercaba—. Cahnyeol, el bombón con el sombrero vaquero, tiene un nuevo hombre en su vida. Y maldita sea, él es lindo. Es el policía con las esposas. —Le entregó la cerveza a Jungkook—. ¿Me has echado de menos?.
—¿Qué pasa si te digo que sí? —Dijo deslizando sus dedos sobre su espalda, peligrosamente cerca de su culo.
—Yo diría que bien. Dejó caer la mano en la curva de sus nalgas.
—¿Y si te dijera que estaba celoso? .
—Diría que tenemos que hablar porque ya estoy confundido. —Jimin se alisó el pelo sobre su hombro—. No sé qué pensar. —Ella dejó caer la barbilla y bajó las pestañas—. Has tenido tus manos sobre mí toda la noche. —Inclinó su cabeza hacia un lado, encontrándose con su mirada—. Yo no me quejo. No estoy seguro de que pensar acerca de las demostraciones de afecto en público. Hasta esta noche estaba seguro que no estabas interesado. —Deslizó su dedo por el frontal abierto de la camisa de Jungkook y trazó el surco del músculo que separa los pectorales con la punta de los dedos—. ¿Estas interesado?.
El corazón de Jungkook latía con fuerza. Las endorfinas apoderándose de su sistema. Tenía escalofríos. Aterrorizado por lo que significaba decir que sí, y no podía decir que no. Que se joda, él estaba interesado. No se olvidaba que era Jimin. No había olvidado que bajo el atractivo vestido, el maquillaje y el pelo, estaba su amigo.
—Estoy interesado. —Acarició su mejilla con su pulgar—. Estoy interesado en oírte cantar.
Jimin le sonrió y vio al hombre y a la mujer. Un amigo… pero... ¿podría ser él algo más?.
—Queremos que cantes. —Haneul le dio una cursi sonrisa a Jimin—. Todavía estamos esperando escuchar lo que quiere Suga como pago. No creo que tengamos que preguntar que es lo que quieres tú. —Levantó la frente hacia Jungkook—. Adivino que el pago estará sobre ti.
—Voy a preparar la música. —Suga se apresuró a través de la sala. —Voy a cantar para ti. —jimin miró a Jungkook fijamente. Algo cálido, íntimo y silencioso pasó entre ellos. Ya sea declarada o no, Jungkook se había convertido en su cita para esta noche.
—¿Listo? —Suga se apresuró desde el otro lado de la sala. —Retrocedan todos. —Haneul empujó a la multitud varios metros para hacer un espacio escénico. Poco después, el ritmo intenso de Bad Romance de Lady Gaga, resonó en la sala.
Jungkook se deslizó a lo largo de la pared y encontró una vista sin obstrucciones. La canción comenzó y Suga empezó a imitar las palabras y los movimientos de Lady Gaga. Jimin se adaptaba perfectamente en la coreografía de los pasos de baile de Suga. A medida que ellos se imitaban el uno al otro, la multitud rugió. Mientras la canción continuaba, los numeritos se hicieron mas exagerados. Su talento era inconfundible.
—Te dije que eran fabulosos. —Haneul estaba junto a Jungkook— . Actuaron en un concurso en Las Vegas, quedaron en primer lugar y cada uno volvió a casa con diez de los grandes.
Jungkook, junto con todos los demás, aclamaba la función. La canción llegó a su fin y Suga se dejó caer en una profunda reverencia. Jimin lanzó besos a la multitud, luego se volvió hacia Jungkook. Ella lo miró un momento, y volviéndose le susurró algo a Suga. Los delgados labios de Suga formaron una O. Asintiendo con la cabeza hizo su camino contoneándose hasta el estéreo. El vestido apretado abrazaba cada una de sus curvas—.
¡Jimin va a cantar! —Dijo gritando mientras cambiaba la música. Le entregaron una servilleta a Jimin y se limpió el sudor de la frente con ella. Jungkook oyó que le pedía al vaquero, Chan, una copa. Él se acercó hasta donde estaba ella y le ofreció un trago de su cerveza.
—Si no quieres un poco de esto, te conseguiré ponche.
—Creo que he tenido suficiente ponche. —Vacilante tomó la botella, se la llevó a los labios, y cerró su boca alrededor de la abertura. Inclinó la cabeza hacia atrás, y tomó varios tragos. Jungkook no podía apartar la mirada de los movimientos en su cuello. Quería su boca allí, saboreando el sudor salado de su piel, sujetándola con fuerza contra él, y pasando sus manos sobre cada centímetro de su expuesta y reluciente piel.
Capitulo 3
Hola, aquí volví con un nuevo capítulo, muchas gracias por leer y votar. 💖
Capítulo 3
Gracias.
Jungkook tomó la cerveza de entre sus dedos.
—¡Está bien! ¡Está bien! Callaos todos porque Chimmy no tiene micrófono. —Revoloteaba Suga aproximándose. La música comenzó—. Jungkook, cariño, debes apartarte.
Varias personas se rieron entre dientes. Jungkook regresó a su lugar junto a Haneul. La música empezó y Jimin rodó sus hombros. Escuchó la música, cerró los ojos y empezó a balancearse. Su largo cabello cambió con cada latido. Con el vestido abrazando las ligeras curvas de su cuerpo, ella se contoneaba y giraba, como si estuviera haciendo el amor. Cristo, Jungkook no podía apartar la mirada de ella. Lamiéndose sus suculentos labios, respiró hondo y las primeras letras sensuales de Shiver de Coldplay salieron por su boca.
Pues yo miro en tu dirección. Pero no me prestas atención, ¿verdad?.
Sé que no me escuchas, Por qué dices que ves a través de mí, ¿no es cierto?.
Jimin no necesitaba un micrófono. Su voz llegaba a todos a causa del tiempo que había pasado en los escenarios. Su voz era mágica. Las palabras salieron de sus labios y se filtraron en Jungkook. Chimmy era hermosa y glamurosa. Ella destilaba atractivo sexual. Infierno, él quería acostarse con ella. Quería agarrar un puñado de su brillante pelo negro en su mano, tirar fuerte mientras la llenaba con su polla. Pero la voz era la de Jimin. Las palabras eran las de Jimin.
—Está cantando para ti —susurró Haneul.
—Lo sé. —Jimin miró a Jungkook mientras seguía cantando, su voz llenando toda la sala.
Y así… desde el momento que despierte, Al momento en que me acueste, Yo estaré a tu lado, Solo intenta detenerme.
Estaré esperando en fila, Solo por si te interesa.
Chimmy se movió al otro lado de la sala acercándose a Jungkook, con su mirada firme. Jungkook gimió y cambió de postura para ocultar su erección. Sus labios formaban las palabras y su voz era como de terciopelo.
¿Querías que yo cambiara? Bueno, cambie para bien. Y quiero que sepas. Que será como tú quieras… Quería decirte… ¿Es que no tiemblas? ¿…tiemblas? ¡…Cántalo fuerte y claro! Siempre estaré esperando por ti.
Joder, él se estremeció. Se estremeció de deseo. La canción era una seducción verbal y el tono ronco una caricia auditiva. Jungkook apoyó las manos en las caderas de Chimmy mientras ella ponía sus brazos sobre los hombros y deslizaba su cuerpo a lo largo de él. Las palabras se suavizaron en un susurro y Jungkook tembló de nuevo.
Los silbidos de la multitud no la detuvieron. Presionando aún más, Chimmy terminó su canción.
—Oh Dios mío —dijo Haneul junto a ellos—. Ustedes dos son tan calientes.
Chimmy sonrió cuando la canción terminó.
—¿Y bien? —Increíble. —Jungkook deslizó sus manos sobre su culo y la atrajo hacía sí, presionando su polla en su ingle—. Entonces, ¿que es lo que quieres de pago por tu actuación? Ella se chupaba el labio inferior entre los dientes.
—No estoy seguro de lo que debería pedir.
—Ah por favor, pídelo —pidió Haneul. Chimmy fijó su mirada en Haneul.
—Hey, quédate aquí conmigo. —Jungkook ahueco su mejilla—. ¿Qué es lo que quieres, Chimmy? Tragó saliva y se humedeció el labio inferior.
—Un beso.
Su pelo era como seda fluyendo a través de las manos. Jungkook cerró los dedos alrededor de su cuello y movió su cabeza. Su cálido aliento sopló sobre sus labios un momento antes de que su boca cubriera la de ella. El beso comenzó suave. Un encuentro de labios. El corazón de Jungkook se aceleró y sentía un hormigueo en sus manos. La sangre rugía en sus oídos, ahogando los murmullos y susurros de los que les rodeaban. El calor subió por su ingle y su polla se meció dentro de ella. Chimmy gimió, agarrándose a él. Abrió la boca y Jungkook deslizó su lengua dentro. Apretó su agarre, colocando sus brazos alrededor de ella. Pensar lo tenía mareado. El aliento se congeló en sus pulmones.
Ella olía como una mujer, sabia como una mujer. Oh Dios, Chimmy se sentía como una mujer mientras deslizaba sus manos sobre la piel desnuda de su espalda hacia abajo, para acariciar su culo y levantarla contra él. La ingle de Jimin estaba dura, tan caliente, construida como un hombre. Con cada burla de la lengua de Jimin al deslizarla, Jungkook pasaba más olímpicamente del género y sólo pensaba en lo bien que se sentía besarla. Ella gimió, clavándole sus uñas para acercarse. Jungkook giró, empujando su espalda contra la pared, metiendo su muslo entre los suyos. Se separó de su boca y la besó probando a lo largo de su mandíbula. Lamió y chupó su camino hacia su cuello.
Las manos de Chimmy estaban en el culo de Jungkook, empujando sus caderas, acuñando entre ellos y ahuecando sus pollas.
—Parece que se ha perdido el memorándum —le dijo Indiana a Haneul.
—Entonces adivino que puedes dejarlo pasar. —Haneul rió.
—¿Dejarlo pasar? Vete a la mierda, yo me estoy poniendo duro. Ven aquí. —Haneul chilló, luego su voz se perdió en el fragor de la habitación. Jimin jadeó en busca de aire. Jungkook bruscamente inhaló. El calor hervía en sus pelotas y su polla luchaba contra la parafernalia de sus pantalones.
—Por un bis, tal vez puede follarla —dijo una voz desconocida. Jungkook gimió y redujo la marcha de sus manos. Jimin se movió y Jungkook rió entre dientes cuando echó lejos a quienquiera que hizo el comentario.
Esos serían los comentarios a ignorar. —Sus palabras fueron susurradas al lado de su oído. A continuación ella mordisqueó y chupó el lóbulo con su boca. —¿Qué harías por cantar un bis? —Cristo, que nada le encantaría más que levantarle el vestido, y hundirse en ella. No había olvidado que había estado besando a un hombre, no había olvidado lo que las relaciones sexuales significarían entre ellos.
—No quiero dejar de besarte el tiempo suficiente para cantar otra canción. —Sus manos vagaban sobre los hombros de Jungkook, hasta la nuca y el pelo. Tiró de él para pegar sus labios a los suyos. Jungkook gimió y comió su boca, sumergido en el húmedo calor. El beso era salvaje y erótico. Estaba sin aliento, pero encadenado tan fuerte que podía encajar su polla con el menor contacto. El vestido era estrecho y llevaba tacones altos, pero no tenía nada que ver con el mareo de Jimin.
Tenía calor, dolor y estaba listo para saltar sobre Jungkook. Le estaba besando. El itinerario de las manos de Jungkook era su espalda, caderas y su culo. Y gloriosamente la dura polla de Jungkook estaba clavándose en él. La suya estaba palpitando. Podía sentir los fluidos que escapaban por su ranura. Sus pelotas estaban calientes y latiendo. Ah, pero deseaba a Jungkook, lo deseaba mucho.
Pero Jungkook era hetero. Y mientras Jimin se hacia pasar por una atractiva mujer, con tacones y un vestido que sólo acentuaba sus distintas cualidades masculinas. Esta noche, a causa de los tacones, era más bajo que Jungkook al menos cinco centímetros. ¿A cuántas mujeres conocía Jungkook? Dios, ¿por qué se preocupaba de lo que motivaba a Jungkook? Jimin siempre se había sentido caliente por su vecino, pero Jungkook no había insinuado que querría otra cosa que no fuera una casual amistad, estrictamente platónica. Jimin no tenía costumbre de ir tras hombres heterosexuales, simplemente los deseaba desde la distancia.
Jimin deslizó la palma de su mano por el frente abierto de la camisa de Jungkook. Las puntas de sus dedos encontraron caliente y suave carne. Los pezones de Jungkook eran granos redondos. Jimin rozó con su pulgar a través de la punta. Jungkook gimió, moliendo su dura polla contra Jimin.
—Perdón. —Suga tocó el hombro de Jungkook—. Si pudieras darme un momento par usar su boca para hablar. —Sonriendo se metió entre ellos—. Chimmy, alguno de tus amigos se van y los que no, están encendidos. Y cariño, no tengo condones suficientes para todos.
—Mirando por encima del hombro le dijo a Jungkook—. ¿Podrías dejarnos un momento a solas?
—Claro, yo, eh, iré a tomar una copa. —Su mirada pasó de Suga a Jimin. Un aleteo se arremolinó en su intestino. Los penetrantes ojos negros de Jungkook se oscurecieron con lujuria. ¿Qué reclamaban las manos y la boca de Jungkook, que suplicaba su mirada?.
— ¿Puedo ayudarte en algo?.
—Estoy bien. Jimin y Suga lo vieron alejarse. —No diría que estás bien —espetó Suga—. No a menos que seas estúpido. ¿Qué estás haciendo?
—Aprovechando lo que se llama oportunidad.
—¿Y cuando él cierre la puerta de golpe sobre Jimin porque su polla está dura por Chimmy? Jimin dejó esos pensamientos a un lado.
—No es como si no supiera quien soy. Me he corrido moliendo mi polla contra la suya. —Jimin se estremeció con el recuerdo—. Joder, es grande y duro. Suga, quiero su polla.
—Nunca vas a aprender. —Suga abrió su vestido por la ranura—. Te lo juro, no protegerás tu corazón, pero puedes proteger tu polla, o más bien tu culo. —Suga rodó sus ojos—. Porque está claro que vas a ser jodido esta noche. Espero que él sepa lo que está haciendo, pero si no, son extra lubricados. — Sacó un condón del elástico de sus medias de muslo alto—. Espero que tú sepas lo que estas haciendo. —Ella sacudió el condón entre los dedos.
—Gracias, Suga. — Dijo Jimin tomando la goma de su mano.
—Al menos uno de nosotros va a tener sexo. —Suga se alisó el pelo mientras miraba alrededor de la habitación—. Bueno, después de tu pequeña exhibición con Jungkook, sospecho que aquí todo el mundo va a tener sexo, menos yo. —Resopló y Jimin se echó a reír.
Jungkook volvió poco después. —¿Es seguro volver? —Sonrió y Jimin agarró el condón más fuerte.
—Sí, estás a salvo. —Suga frunció el ceño hacia Jimin—. Gracias a mí.
—¿Haneul salió? —preguntó Jimin, cambiando de tema antes que Suga tuviera alguna oportunidad de asar a la parrilla a Jungkook sobre prácticas de sexo seguro.
—No, pero Chan y su nuevo hombre se marcharon. — Suga miró hacia abajo al delicado reloj de diamantes que envolvía su delgada muñeca—. Es tarde. ¿O debería decir temprano? —Echó un vistazo a la mesa del buffet. Los fiesteros habían arrasado con los alimentos y el ponche. Botellas de cerveza y platos de papel llenaban los botes de la basura.
—. Te ayudaré a limpiar este lugar.
—No te preocupes por el desorden. He pagado el depósito, así no tenía que hacer la limpieza.
—Hey —dijo Haneul apresurándose hasta donde ellos estaban—. Nos vamos. —Ella se lanzó a los brazos de Jimin.
—. Nos vemos mañana. Jimin la abrazó con fuerza, levantando sus pies del suelo.
—Sí. Pero no estaré hasta última hora de la mañana, tal vez, incluso después del mediodía. Tengo que dormir.
Y no estaba seguro de lo que el resto de su noche incluía, pero si tenía a Jungkook en su cama, de ninguna manera iría corriendo a la universidad al despuntar el amanecer. Después abrazó a Suga.
—Estuviste fabuloso —dijo con una sonrisa.
—Por supuesto. —Suga besó el aire junto a su mejilla—. Ahora dile a Indiana que tenga cuidado con el látigo. —Fue un placer conocerte —le dijo a Jungkook—. Espero que nos veamos de nuevo.
—El placer fue mío.
—Adiós. —Saludó con la mano y enlazó su brazo con el de Indiana.
—Gran fiesta —dijo Indiana, dándose la vuelta y saliendo.
—Supongo que yo también debería irme. —Suga cambió su mirada de Jungkook a Jimin—. A menos que me necesites.
—No, estoy bien —dijo Jimin. Pero no podía apartar la mirada de Jungkook—. Hablaré contigo mañana.
Suga se volvió batiendo las palmas.
—¿Alguien necesita dar un paseo? —Dijo pavoneándose por la sala—. Este autobús abandona la estación y todo el mundo necesita estar en él o en su propio vehículo.
—Me divertí —dijo Jimin.
—Yo también —Jungkook se apoyó en la mesa del buffet cruzando los pies por los tobillos—. Tienes grandes amigos. — Sonrió y el pulso de Jimin se aceleró.
—Tú también les gustaste. —Jimin metió su pelo tras su oreja—. Y a mi también. —Maldita sea, su corazón latía con fuerza. El sudor le corría a lo largo de su columna vertebral.
—Yo no esperaba que… esto… sucediera. Jimin cabeceó.
—La atmósfera de la fiesta, el alcohol, las cosas pueden suceder.
—No estoy borracho y me importa un bledo la fiesta. Todo en lo que puede pensar es en ti. Jimin exhaló lentamente.
—He estado pensando en ti durante un tiempo. Jungkook se enderezó y se sentó en la mesa. Juntó las manos entre los muslos extendidos.
—¿Puedo hacerte una pregunta? ¡Si! , Oh, si, jódeme. —¿Por qué lo hiciste? —La mirada de él se paseaba a través de la figura de Jimin, abrasándolo en el camino.
Jimin quería que las manos y la boca de Jungkook siguieran el mismo rastro. Y mientras Jungkook trazaba el mapa de su cuerpo con caricias y besos, Jimin quería ser empujado de rodillas. Dios, quería hacer que Jungkook volara. Apretó sus puños para impedir tomar lo que tan desesperadamente necesitaba.
—¿Por qué? Jungkook asintió. —Debido a la forma en que me miras.
—Eres hermosa. El vestido y el maquillaje no cambiaban su género.
—Pero sigo siendo un hombre.
—Lo sé. Jimin cambio su postura.
—¿Qué hacemos?.
—¿Quieres que me vaya? Jimin no sabía leer a Jungkook. Una mirada hambrienta no quería decir que estuviera listo para más. Ellos se habían besado, atrapados en el momento.
—Tal vez deberíamos irnos. Todo lo que queda es apagar las luces.
—Prefiero dejar las luces encendidas. —jungkook agarró la muñeca de Jimin acercándolo. Jimin tropezó un paso, cayendo sobre él. Apoyó las manos sobre sus hombros. Las manos de Jungkook se deslizaron sobre las caderas de Jimin.
—¿Qué es lo quieres, Jungkook?.
—¿Qué puedo tener? —Dijo mirando de arriba abajo a Jimin.
Jimin pasó los dedos por el pelo y la sien de Jungkook. Sus labios estaban llenos y tentadores. Sus ojos negros expedían un calor que se deslizaba sobre la carne de Jimin.
—¿Quieres besarme otra vez?
—Sí.
Jimin se inclinó y rozó sus labios con los de Jungkook. Este gimió y abrió la boca. Las lenguas se unieron, probando, explorando, prometiendo más.