ΰΉ. PRΓLOGO
Hace cinco aΓ±os
βΒΏEscuchΓ³ lo que acabo de decir, Sr. Adams? βPreguntΓ³ el Dr. Mitchell.
Jimin se hundiΓ³ en su asiento, aΓΊn incapaz de procesar las palabras. Se quedΓ³ mirando el escritorio del mΓ©dico frente a Γ©l y tamborileΓ³ con los dedos sobre el sillΓ³n, esperando despertarse pronto de cualquier pesadilla que fuera. Una pesadilla que era eso. Tarde o temprano, se despertarΓa a la realidad y sus peores temores nunca habrΓan sucedido.
ClavΓ³ las uΓ±as en la madera del sillΓ³n. Tarde o temprano, una astilla quedarΓa atrapada debajo de su uΓ±a. Su lobo Omega se despertΓ³ dentro de Γ©l, vigilante, desconfiado de su mitad humana. A los Omegas masculinos se les habΓa enseΓ±ado que solo tenΓan un propΓ³sito en su antigua manada, dar a luz. Jimin se hizo una promesa silenciosa a sΓ mismo, a los padres y compaΓ±eros de manada que solo lo veΓan como un criador, que nunca darΓa a luz, que nunca les darΓa esa satisfacciΓ³n.
MΓralo ahora. Justo cuando pensaba que finalmente se habΓa arreglado, logrΓ³ ganar una vida digna e incluso considerar tomar clases en el colegio comunitario cercano este otoΓ±o, Jimin tuvo que llegar a un obstΓ‘culo una vez mΓ‘s.
El doctor lo intentΓ³ de nuevo.
βFelicidades. Si no tiene ninguna otra pregunta, tengo otros pacientes que atender, βdijo suavemente.
Jimin se puso de pie, pronunciΓ³ un βgraciasβ antes de salir, como un borracho. TenΓa un horario que seguir, necesitaba comprar algunos muebles para su nuevo departamento, antes de dirigirse al club para su turno.
Esos planes volaron por la ventana despuΓ©s de que el Dr. Mitchell arrojΓ³ esa bomba sobre Γ©l. Jimin ni siquiera quiso ir a la clΓnica de shifters en primer lugar, pero el instinto le dijo que le estaban ocurriendo cambios en su cuerpo.
De alguna manera, logrΓ³ salir de la clΓnica, subirse al autobΓΊs y regresar a su vecindario. Jimin casi perdiΓ³ su parada, pero logrΓ³ bajarse del autobΓΊs, sintiΓ©ndose un poco claustrofΓ³bico. El aire frΓo golpeΓ³ su rostro y aspirΓ³ dentro y fuera, inhalando los aromas familiares de la ciudad, la contaminaciΓ³n, el humo y la basura mezclados en un desastre desagradable.
Su lobo anhelaba Γ‘rboles, aire fresco de montaΓ±a, hogar. Excepto que ese lugar nunca habΓa sido hogar, sino una prisiΓ³n. AΓΊn asΓ, necesitaba ayuda. Jimin entrΓ³ en su edificio, cauteloso con el grupo de adolescentes fumando hierba en el vestΓbulo. IgnorΓ‘ndolos, entrΓ³ en el ascensor rociado con graffiti que olΓa ligeramente a orina.
βNo puedo criar a un niΓ±o en un lugar como este, βse encontrΓ³ susurrando para sΓ mismo.
Puede que Jimin no haya planeado quedar embarazado, pero ΒΏcΓ³mo podrΓa no amar al cachorro creciendo dentro de Γ©l? No importa el padre. Jimin solo se culpΓ³ a sΓ mismo.
Fred podrΓa haberle avisado de que los otros bailarines del club obtenΓan sus extras teniendo sexo con los clientes, pero habΓa estado tan desesperado por hacer que las cosas funcionen, por demostrar a los viejos compaΓ±eros que un Omega solitario podrΓa sobrevivir solo. Sin protector.
AdemΓ‘s, un poco de sexo con clientes guapos no hizo daΓ±o. La primera vez que ganΓ³ su extra, Jimin sintiΓ³ que estaba drogado. La combinaciΓ³n de joder con extraΓ±os al azar junto con la promesa de dinero en efectivo despuΓ©s, resultΓ³ ser una oferta intoxicante.
Jimin podrΓa culparlo de su estricta educaciΓ³n. Toda su vida, habΓa sido entrenado para ser obediente, sumiso hasta que un lobo dominante en la manada lo eligiera como su compaΓ±ero, lo convertirΓa en el compaΓ±ero domΓ©stico perfecto que mantendrΓa la casa. Le habΓan enseΓ±ado a seguir las reglas, asΓ que cuando se fue, romper todas las reglas le provocΓ³ una emociΓ³n.
Ya no. Solo Γ©l tenΓa la culpa de su situaciΓ³n actual.
Dios, pero Jimin nunca se habΓa sentido tan solo en toda su vida. Las puertas del ascensor se abrieron de golpe. El pasillo olΓa a humo. Le tapaba la garganta y le hacΓa toser. Jimin encontrΓ³ su llave, entrΓ³ y recordΓ³ asegurar las cinco cerraduras.
El horror lo invadiΓ³ ante la imagen de criar a un niΓ±o o niΓ±a en un lugar como este.
Incapaz de contener su desesperaciΓ³n por mΓ‘s tiempo, Jimin se derrumbΓ³ en el suelo, su espalda golpeΓ³ la puerta. Se acurrucΓ³ en posiciΓ³n fetal, mirΓ³ el estudio que alquilΓ³, el ΓΊnico que podΓa pagar. Una cucaracha se escabullΓ³ de una esquina del sofΓ‘ al papel de la pared despegado. Las tablas del suelo tambiΓ©n crujieron.
Jimin habrΓa estado contento de vivir aquΓ solo, no le importaba, sabiendo que si ganaba lo suficiente podrΓa mudarse a un lugar mΓ‘s grande, mejor y mΓ‘s seguro. RecordΓ³ estar tan orgulloso de sΓ mismo cuando el gruΓ±Γ³n propietario le entregΓ³ las llaves grasientas.
La manada Hollow Forest habΓa sido un fanΓ‘tico de las tradiciones, incluso vivΓan en un complejo ubicado lejos en el bosque, lejos del centro de la ciudad, como si se trataran de que las Guerras sobrenaturales volvieran. Colocaron a todos los Omegas en una sola casa, por lo que nunca tuvo su propia habitaciΓ³n. Tener su departamento hacΓa que se sintiera como una victoria personal.
βSi solo pudieran verme ahora, βsusurrΓ³, y luego se riΓ³ amargamente.
Jimin sacΓ³ su telΓ©fono celular, sus dedos comenzaron a temblar. Su salida de la manada habΓa sido todo un escΓ‘ndalo.
NingΓΊn Omega en la historia se habΓa exiliado voluntariamente. Deslizando la pantalla, buscΓ³ un nombre en particular, el de su madre. Maldijo en voz baja. Su mamΓ‘ y su papΓ‘ nunca le hablaron, ni siquiera lo despidieron cuando saliΓ³ del complejo. Para ellos, Jimin estaba muerto, pero aquΓ estaba, lo suficientemente desesperado como para alcanzarlo.
βNo puedo hacer esto por mi cuenta.
ArrojΓ³ su telΓ©fono celular a un lado de cualquier manera. El orgullo siempre se interpuso, pero si los llamaba, ΒΏquΓ© le pasarΓa a su cachorro? Por experiencia personal, habΓa visto algunos de los Omegas avergonzados que de alguna manera quedaron embarazados por accidente. Fueron tratados como parias por el resto de sus vidas, al igual que sus hijos.
Al menos, sin embargo, sus cachorros tenΓan un techo sobre sus cabezas, comida y los otros hombres lobo para enseΓ±arles a los cachorros cΓ³mo controlar a su animal interior.
No. Llegar a sus padres serΓa la ΓΊltima opciΓ³n, decidiΓ³ Jimin.
ΒΏNo habΓa encontrado el coraje de irse solo, decidir su propio destino? A pesar de haber crecido en un complejo aislado toda su vida, logrΓ³ ahorrar para un boleto de autobΓΊs de ida, para encontrar un trabajo en una ciudad extraΓ±a por su cuenta. Jimin tambiΓ©n podrΓa criar a su propio bebΓ©, pero no aquΓ, no en una ciudad que podrΓa masticar a un solo padre de adentro hacia afuera.
Cualquier hijo suyo merecΓa experimentar la naturaleza, los bosques cercanos para dejar que su lobo salga a correr, deambular y jugar. Necesitaba mudarse, encontrar un nuevo hogar para ellos. Jimin lo hizo una vez, podrΓa hacerlo de nuevo.
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Pobre Mimi π€§