𝐄́𝐭𝐞𝐫 ➺𝐨𝐦𝐞𝐠𝐚𝐯𝐞𝐫𝐬𝐞

Summary

Tres coronas, el reino de Goyang-i bajo el dominio de la dinastía Min, el reino Dolgorae bajo la dinastía Park y el reino Dogsuli bajo la dinastía Jung. Por falta de recursos económicos, la Corona Park, decide casar a su hijo menor – Park Jimin – con los herederos de los reinos vecinos. ¿Qué pasará cuando el joven rey del reino Dogsuli, quiera apoderarse de los tres reinos?, por medio del engaño y aún peor… la magia oscura.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝕮𝖆𝖕𝖎́𝖙𝖚𝖑𝖔 𝕴

𝓔́𝓽𝓮𝓻: 𝓛𝓪 𝓮𝓷𝓮𝓻𝓰𝓲́𝓪 𝓭𝓮𝓵 𝓮́𝓽𝓮𝓻 𝓮𝓼 𝓵𝓪 𝓯𝓾𝓮𝓻𝔃𝓪 𝓺𝓾𝓮 𝓯𝓵𝓾𝔂𝓮 𝓬𝓸𝓷𝓼𝓽𝓪𝓷𝓽𝓮𝓶𝓮𝓷𝓽𝓮 𝓭𝓮𝓼𝓭𝓮 𝓵𝓪𝓼 𝓹𝓻𝓸𝓯𝓾𝓷𝓭𝓲𝓭𝓪𝓭𝓮𝓼 𝓭𝓮𝓵 𝓤𝓷𝓲𝓿𝓮𝓻𝓼𝓸, 𝓾𝓷𝓲𝓮𝓷𝓭𝓸 𝓪𝓵 𝓱𝓸𝓶𝓫𝓻𝓮 𝓬𝓸𝓷 𝓵𝓪 𝓒𝓻𝓮𝓪𝓬𝓲𝓸́𝓷.

Era un día bonito, la primavera acababa de llegar, y Jimin disfrutaba del sol tenue en su tez, totalmente apacible enfundado en esas ropas de seda, donde los colores blanco y celeste predominaban, su corazón latía pausado. Le gustaba el jardín del Palacio Serendipia, su hogar y su prisión. Jamás había salido del castillo, únicamente se había asomado al balcón real, cuando su padre daba anuncios importantes... Como cuando su hermano se desposo. “Jin Hyung... Cuanta falta me haces” fue el pensamiento de Jimin.

Una pequeña brisa se levantó, acariciando su cara: “Allí viene Jungkook”, Jimin se sobresaltó... ¿Qué había sido aquello?, últimamente escuchaba muchas cosas, como si hubiera voces por todos lados, es decir, siempre había oído cosas pero últimamente se había intensificado aún más. Giró a su derecha, allí estaba el guardia escolta, aquel que le revolucionaba todo su ser, con esa sonrisa perlada de conejito, con aquellos ojos castaños como el color de su cabello.

- Joven Park...- la voz de su caballero escolta rompió con el silencio.

- Jungkook-ah... sabes que me puedes decir Jimin- murmuró el pequeño joven rubio, mirando al menor que era mucho más alto y robusto, un alfa sin duda.

- Lo sé Jiminssi, pero no sabía si la señora vagaba por aquí - miro a sus espaldas - tenga... cartas, de su hermano mayor.

- ¡Las estaba esperando! - sonrió con un brillo especial en sus ojos- lo extraño demasiado, ¿crees que su marido lo deje venir a vernos?

Sin esperar respuesta del menor, abrió delicadamente el sello de cera blanca que tenía una pequeña flor, una lavanda preciosa, y sacó la carta del sobre:

Mi pequeño y amado Jiminnie:

¿Cómo estas, querido? Espero que estés bien, saludable y comiendo bien.

Yo estoy extasiado, mi esposo es amable conmigo, quiso conocerme, hablamos durante largas horas, pasando incluso noches en vela hablando únicamente. Siento... mucha paz y calidez a su lado ¿Será esto amor? ¿Cómo de aquellos cuentos que te leía?

Namjoon (Sí, me deja tratarle por su nombre, dijo que nosotros somos iguales) es muy dulce, dice que adoraría conocerte, porque le hablo maravillas de ti.

¿Cómo van tus clases? ¿madre es muy dura? ánimo pequeño, pronto te casarás y oraré porque te toque un esposo que sea tan dulce como el mío.

Prometo iros a visitar, y te haré un postre delicioso de los que te gustan.

Con mucho amor en mi corazón, se despide.

Kim SeokJin

PD: Suena incluso más bello mi nombre, con su apellido.

La carta tenía un deje de olor, que la naricita del omega pudo notar, era el dulce aroma a tarta horneada de su hermano, mezclado con otro, madera, suponía que de su esposo.

Jimin sonrió feliz por lo enamorado que se leía su hermano, y estaba aún más feliz porque pronto lo vería nuevamente, suspiró dejando caer su cabeza en el hombro del guardia escolta, inundándose de su olor a lavanda: - Jungkook – murmuró con su corazón en su mano.

La dulce voz del omega, despertó los sentidos del guardia, aspiro por su nariz, el aroma a mar lo recibió, aquel olor que lo hacía sentir en casa, lo conocía de pequeño, y había estado enamorado del joven principe durante tanto tiempo que había perdido la cuenta. Pero... Jimin era un principe y él un simple guardia... Aunque no supiera que Jimin sentía exactamente lo mismo que él.

- D-Dígame...- balbuceo como pudo, rogando porque el chico a su lado no escuchara su corazón latir con intensidad.

- Espero... algún día sentir el amor como Jin Hyung – Se levantó para mirarle con las mejillas sonrojadas - ¿C-Crees que alguien logre enamorarse de mí?

- Cualquiera... llegaría a amarlo, Jimin – Balbuceó cerca del rostro del joven príncipe.

Jimin sonrió ampliamente. Jungkook sintió como el color subía a su rostro y orejas y de la nada, vio una rama de helecho plantarse entre ellos, giro a ver... ¿Cuándo eso había estado ahí? Jimin soltó una carcajada, por el extraño evento, siendo apagada por un grito de su madre.

- ¡Jimin! ¡Los príncipes omegas no sonríen así... te saldrán arrugas y nadie querrá ser tu esposo! - automáticamente su sonrisa se borró, dejando sus labios inexpresivos- Ven, hoy aprenderás a bailar.

Ambos se levantaron de golpe, Jungkook se recargo en una rodilla mostrando respeto hacia loa Reina, la omega sol de Dolgorae. Park Hyesun, tiro a su hijo de un brazo, ignorando la presencia de Jungkook. Sin duda era una mujer inexpresiva, firme y solemne, solo que hoy no dejaba de repetir “Falta poco, y no hay tiempo”. Jimin se sentía confuso.

Lo llevo al salón de baile, donde los reyes invitaban a sus amigos y personas importantes a cenas, donde se hablaban asuntos importantes para el reino.

- Hijo, cuando te cases, debes bailar con tu futuro marido, si lo haces mal, él te entregará nuevamente y nunca podrás casarte - su madre llamo a Lee Taemin, el conocido instructor de baile del pueblo - Taemin te enseñará a bailar - extendió su mano en dirección al chico, quien beso está inclinado, en más profundo respeto al Sol de la nación.

- No se preocupe mi señora...- sonrió- le enseñaré todo al joven príncipe, será alguien digno de desposar.

- Eso espero, señor Lee- camino haciendo resonar sus tacones, sentándose en una silla, planchando su vestido verde olivo con una mano, aplaudió una vez - Chaeyoung - la pequeña niña, hija de la cocinera apareció por una puerta haciendo una reverencia - enciende la música querida.

Una lúgubre melodía, compuesta por violines y piano sonaba por toda la habitación: - Mi príncipe - el instructor llamó su atención - primero, partiremos con el saludo, el joven alfa, se acercará a usted y le tenderá su mano derecha así - Lee le extendió la mano - y usted le extenderá la suya - Jimin hizo caso a la orden - cuando me incline a besarla usted dará una reverencia de igual manera.

Siguiendo todas las órdenes, logro hacerlo bien, con unos cuantos pisotones hacia Taemin, rojo de vergüenza por lastimarle los pies al chico, fue arrastrado por su madre quien lo tuvo durante todo el día corriendo y viniendo, con libros en la cabeza para “corregir la postura”, enseñándole a servir el té, mostrándole como debía comer correctamente, atándole a una silla.

Para cuando Jimin pudo respirar, la luna estaba en su punto más alto, era hora de dormir.

- Un príncipe, Jimin, debe ser delicado, grácil, bello y siempre... - su madre se detuvo para tomarlo por los hombros - debe complacer a su marido, si no se irá con otro, u otra. Debes ser obediente y hacer todo lo que te diga, debes ser sumiso y atenderlo, en todo momento.

- Madre, ¿y él me amará? - pregunto con inocencia.

- Quítate esas ideas, el matrimonio es una alianza, es por el bien del reino que hacemos esto, no por cosas tan superfluas como el amor - lo dejo en su cuarto - debes comenzar a madurar, tienes 16 años, en algún momento te casaras y entenderás todo esto. - Cerrando la puerta tras de sí, la reina se perdió por los pasillos de piedra, dejando a un Jimin solo.

Procedió a desvestirse, mirando su cuerpo delgado en el espejo, él solía ser más relleno, pero su madre lo sometió a dietas estrictas, con la excusa de que debía ser más delgado para gustarle a un futuro marido, por lo que Jimin se cuidaba mucho, comiendo raciones pequeñas. Cubrió su cuerpo con un pijama y encendiendo una vela, se sentó en su escritorio. Espero pacientemente, al toque característico en su puerta, sonrío abriendo la puerta.

La escritora del Palacio Serendipia Ahn Whee In, sonrió cargando con pluma y tinta: - ¿Esta listo para sus clases de escritura?

Jimin asintió y la dejo pasar mirando a ambos lados, asegurándose que su madre no estaba cerca, vio a Jungkook al final del pasillo, le guiño un ojo, sonrió más ancho: - Quiero escribirle al principe SeokJin.

- ¡Estupendo! – sonrió Whee In – Redactaremos una carta informal – La omega dejo las cosas sobre el escritorio e invito al joven principe a sentarse. – Empiece por el Saludo.

Luego de una hora, algo de batallar con las palabras y la estructura del texto, Jimin pudo escribir:

Mi adorado SeokJin hyung:

Gracias por escribirme, últimamente pienso mucho en ti, te extraño mucho... estay bien (es estoy), Madre últimamente está más estrigta (perdón estricta, Whee me esta ayudando), pero ya sabes como es... Aunque esta repitiendo mucho “Falta poco” y no se lo que quiere decir.

Me encantaría conocer a Lord Kim Namjoon, ¿Tan amable es? ¿Te hama (ama)? Madre dice que el matrimonio es una aliansa (Alianza, perdón) y que el amor no es importante.

Whee In, me viene a ayudar con la escritura, aunque me cuesta aún... Jungkookie, nos ayuda trayendo libros, madre los prohibió para mí, dice que a los alfas no les gustan los omegas que leen y piensan, pero a mi me gusta mucho, me leí uno de plantas y también... uno que hablabaa sobre hamor (amor, lo siento) una joven princesa enamorada de un sirviente... ¿puedes creerlo? ¡Ah, si la vida fuerA así!

Se despide tu hermano menor.

Park Jimin

PD: Las voces y sueños han aumentado... espero no esté perdiendo la Rason (razón, lo siento).

Luego de agregar esa “post-data”, guardo la carta en un sobre, sellándolo con un pétalo de rosa blanca que Jungkook le entrego antes de escoltar a Whee In a sus aposentos. Jimin apagó la vela y se acostó en su cama, con mantas que lo protegían del frío, cerro sus ojos, suspirando antes de sumirse en un sueño.