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Su falda color celeste hechizaba a cualquiera que se le acercaba, además de que le quedaba tan bien gracias a sus lindas y blanquecinas piernas. Su lindo suéter blanco tenía un pequeño moñito en la parte superior, aquella prenda era grande y por ello sus pechos casi no se podían ver.
Todos se preguntaban "¿Cómo mierda podía ser tan hermoso?". Jimin era único, inigualable, precioso y atractivo, siempre llamando la atención de otros y recibiendo algún que otro insulto, pero poco le importaba.
Estaba llendo camino a su escuela donde pasaría las siguientes cinco horas estudiando. Hubiera preferido faltar, inventar alguna escusa para que su padre lo hiciese no ir, pero no podía ya que echaría a perder todo su plan.
Para Jimin, era bastante fácil tener chicos que le follaran, que lo llenará de satisfacción, pero ahora estaba decidido a dejar ése pasado atrás. Quería tener una relación con alguien, y ya sabía con quién.
El chico más inteligente de su grado (y el más asocial) había enamorado a Jimin sin siquiera darse cuenta. Éste solía ser muy amable con las personas que llegaban a él con buenas intenciones, y eso hizo que Jimin sintiera un pequeño amorío con el chico.
Min Yoongi era su nombre, un joven apasionado del arte y ¿ya dije inteligente? Siempre se veía adorable usando ropa ancha y teniendo esos lentes. Algunos decían que era horrible, un adolescente feo, pero Jimin sabía que no era así.
Al fin y al cabo, siempre defendería al amor de su vida.
Jimin mayor de edad
Yoongi menor de edad