Chapter 1
Cuando la Van estaciona frente a un complejo de departamentos bastantes rurales y avejentados, Jungkook no está convencido si planear un viaje al exterior, junto a su familia, o parte de ella, su esposo e hijo de sólo seis meses fue la mejor idea.
Observa a su esposo y cuñado mayor tomar fotografías del lugar como si enserio estuviesen sorprendidos.
Oslo era hermoso, aunque la parte más aislada no tuviese una agradable vista para él, sus padres siempre habían sido buenos eligiendo sus destinos de viajes y el no dudaría que el lugar era de los mejores en Noruega.
Sonríe y besa la cabeza de su pequeño bebé Min que se mueve en el porta bebés que trae colgado al pecho.
Su hijo era una preciosura de cachetes regordetes. Con una mata de cabellos azabaches, ojos enormes como los suyos y tan oscuros como la noche, con pestañas largas y onduladas como las de Jimin. La nariz era pequeña, abotonada y los labios tan gruesos como su otro padre.
Era una perfecta combinación de ellos dos.
— ¿No es bello, amor? — pregunta Jimin, viéndolo con los ojos brillantes — Ven, colócate en la entrada para tomarles unas fotos a Min y a ti — lo toma por el brazo y lo acerca a la puerta enorme de madera oscura.
Jimin se encarga de tirarle montones de fotos en todos los ángulos, para luego, por supuesto, postearlas en su Instagram y que sus fanáticos se volvieran como locos.
Si, Park Jimin el cantante e influencer de los últimos tiempos.
Ellos se habían conocido por terceras personas, y desde el momento en que se vieron, la atracción había sido mutua e intensa.
Luego de que se graduara como Especialista Neonatólogo, y Jimin hiciera algo de tiempo en su súper cargada agenda de Idol, ellos habían empezado a salir formalmente.
Y, seis años después de mucho amor y momentos inolvidables, habían decidido tener un bebé. Bebé que por supuesto, les costó un poco de trabajo y aceptación, sobre todo mucha aceptación de la familia Park.
El pequeño Min había nacido un noviembre, trayendo demasiada alegría a él y a su padre Jimin quien se recuperaba poco a poco de una larga y trabajosa cesárea.
— ¡Colócate junto al tío Kook, Seok! — su pequeño sobrino de siete años se coloca a su lado, tomándolo de su mano y sonriendo a las cámaras con su sonrisa toda brillante y los huecos de sus dientes caídos.
— Bien, eso es bebé. Eres el bebé más bello de todos después del pequeño Min — por supuesto que ese tenía que ser su cuñado SeokJin tomando los mofletes rosados de mi hijo.
— Vamos dentro chicos, la temperatura aquí no es buena — dice Nam, arrastrando consigo dos maletas, su esposo dos más, y Seok su maleta de ruedas forrada con estampados del Universo de Marvel.
— ¡Hyung, vamos adentro! — Jungkook grita a la sonriente pareja que sigue tomándose selfies en medio de la ruidosa calle.
Tomando la mano de su esposo, ellos se adentran al interior, y para su sorpresa, en el interior es más bello y acogedor que lo que la fachada pintaba.
— Aquí adentro es mucho mejor, parece más privado y acogedor — dice, y todos asienten mientras observan con interés.
El edificio, de colores pasteles en su mayoría constaba de tres plantas. En el medio había una enorme plazoleta al aire libre, con una mesa del té en el centro y varios sillones acolchados a su alrededor, con jarrones de porcelana con arte abstracto en ellos.
— Buenos días — de un rincón en el primer piso sale una mujer, con ligeros rasgos asiáticos — Es un placer recibirlos en mi cuidad — hace una reverencia — Mi nombre es Michelle y estoy para servirles en su estadía aquí —.
Jungkook agradece internamente que la mujer hablara en su idioma, sino estuviesen muy jodidos.
Todos agradecen y hacen una reverencia.
Jimin pidió cargar a su bebé por un rato en lo que la mujer continuaba explicándole a sus hermanos y cuñados algunas cosas del hotel.
Min se fusionó a los brazos de su esposo, descansando la cabeza en el hueco del cuello y automáticamente comenzó a balbucear cosas sin sentido.
A veces envidiaba la manera en la que Min y Jimin se unían, era tan diferente a cuando tenía al bebé en los brazos.
Min podía relajarse a su alrededor, incluso cuando lo cargaba podía sentir como se acurrucaba en contra suya, pero era tan diferente con Jimin. Con Jimin solo bastaba que le hablara para que Min quedase embobado, Min lloraba cuando intentabas alejarlo de los brazos de Jimin, Min parecía percibir más el calor de Jimin que el suyo propio.
Dejando atrás esos pensamientos, intentó distraerse con las risas de sus mayores.
— Por favor, ¿cómo quisieran compartir las habitaciones? — preguntó la mujer.
— Por favor, si pudiesen ser tres estaría perfecto — dice Namjoon, tomando en brazos a Seok que comenzaba a ponerse intranquilo.
— Nosotros estaríamos bien con una en el tercer piso, por favor — pidió Taehyung, sosteniendo las maletas y su teléfono móvil.
— Si, ustedes necesitan estar alejados de nosotros, no quiero que atormenten a mi hijo — dice el menor de los hermanos, Jungkook.
— Mira quien habla, - yo tengo que vivir aparte porque Jimin y yo necesitamos privacidad- el señor puritano, conservador y maniático del control — sale a la defensiva Hoseok, visiblemente sonrojado.
— Púdrete hyung — Jungkook le saca el dedo del medio, recibiendo risas de sus hermanos.
— Ya déjalo amor — Taehyung toma por el brazo a Hoseok y lo acerca a él — Por favor, si fuera tan amable de indicarnos donde queda nuestra habitación — le dice a la mujer.
— Si, claro. Síganme por favor — ella sonríe, mostrando su perfecta cajetilla de dientes perlados.
Maletas en manos, la pequeña familia se dirige a subir las escaleras.
— Cuidado — le dice Jungkook a Jimin en lo que este cambia de posición al bebé — Dame tu maleta — le pide, dejándolo subir delante suyo y él cargando las dos maletas.
— Este es el segundo piso, en esta planta hay dos habitaciones, así que pueden quedarse el resto de ustedes. La de la derecha es más espaciosa que la otra, pero la de nuestra izquierda es más silenciosa — señala a ambos lados la mujer.
— Nosotros nos vamos a quedar con la de la izquierda, Namjoon hyung — dijo Jungkook
— Creo que Seok podría aprovechar más el espacio y sería justo que no tuvieran una mala noche por si Min se despierta en medio de la madrugada — acaricia la mata de pelo negra de su hijo, quien lo ve con curiosidad.
— Oh por Dios. ¿A quién quieres engañar con eso de que Min se despierte en medio de la noche?. Todos sabemos porqué elegiste esa habitación — murmura Hoseok.
Jimin se sonroja al escuchar lo que su amigo dice, y que todos ahí pudieron oírlo también.
— Deja de decir tonterías. Min está aún muy pequeño para que duerma toda la noche. Y aparte, Jungkook y yo siempre terminamos agotados como para pensar en eso — balbucea, muerto de la vergüenza mientras arrulla disimuladamente a su hijo.
— Si, como digas — dice el otro, tomando su maleta y junto a su novio y la mujer subir el resto de los peldaños.
— No sé cómo tu hermano puede estar todo el tiempo con él, es agobiante — suspira Jimin, entrando a lo que sería su habitación por unos días antes de viajar a la próxima ciudad.
La habitación era espaciosa, toda de blanco, y limpia. Con una enorme alfombra grisácea recubriendo todo el suelo, unos ventanales gigantescos, hasta la lámpara colgante en el centro. Al fondo se observaba el cuarto de baño echo en su totalidad de cristales.
Había un pequeño minibar en un rincón, junto a un televisor plasma en la pared. Un poco más alejada estaba la cama, una bastante grande y cómoda. Con un espejo reluciente en el techo que Jimin juraba que en otro momento hubiese sido lo mejor en esas cuatro paredes.
Ahora ya no lo era, ciertamente que desde que Min había nacido, ellos no tenían ni el tiempo ni las suficientes ganas como para tener relaciones. Al principio si, en ocasiones ellos terminaban enredados en lo que su bebé dormía plácidamente, pero el tiempo fue pasando y con ellos la exigencia con su bebé fue creciendo.
Ahora Min necesitaba más atención y lo otro cuestionable eran sus desvelos continuos en la noche. Ellos habían asistido a una consulta de pediatría de un amigo de Jungkook, pero el hombre les había dicho que su bebé estaba en perfecto estado y que era muy normal que los bebés a medida que fuesen creciendo, aumentaran sus ganas de seguir recibiendo el calor con el que fuesen tratados durante las horas anteriores.
Era el instinto, había dicho Jungkook cuando sus noches de llanto ya eran preocupantes, pero el temía que fuese algo peor.
— ¿Te gusta, Min? — pregunta Jimin al bebé.
En respuesta, Min balbucea algo a la vez que comienza a patalear en los brazos de su papá.
— Pues parece que si — ríe Jungkook acariciando los puños pequeñitos de su hijo al aire — Todos estamos contentos — sonríe acariciando la espalda de su esposo y cuando Jimin se gira a verle, comparten un beso rápido.
— Serán las mejores vacaciones de la historia — Jimin dice, meciendo a un emocionado Min.
Jungkook quiere pensar que si, la verdad.
Cuando sus padres habían creado este plan, él no estuvo muy convencido si era una buena idea, pero luego de que sus hermanos mayores le prometieran que todo estaría bien con Min, el desistió de que podría ser una pesadilla lo del viaje.
Hola!.
Estoy de vuelta con este fanfic que me está gustando un montón escribir.
Gracias por leer.
Si hay algún error, perdonen.
Diana los ama.