'Till I collapse

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Hasta que mis piernas se rindan, no puedo cerrar la boca

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n/a
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18+

Till' I collapse

El sonido de algunos vasos removiendose era lo único que se escuchaba en ese momento, el chico de tez pálida daba los últimos tragos al líquido incoloro e insípido. Estaba demasiado cansado como para hacer algo elaborado, además su estómago estaba lo suficientemente lleno gracias a los alimentos consumidos en el avión del que se había bajado hace unas horas. Lo único que quería en ese momento era su cómoda cama junto a las sábanas tibias. Fue lo que hizo, no tardó mucho tiempo en caminar a pasos perezosos hasta su habitación donde cierto canino peludo le seguía entre los pasos que daba, no le sorprendería si algún día llegaba a caerse al caminar en su casa.


Al momento de tocar la acolchonada superficie su teléfono comenzó a sonar, decidió ignorarlo ya que era demasiado tarde como para estar platicando como si de la hora del almuerzo se tratase, habían pasado a la empresa una vez habían salido del aeropuerto así que dudaba que se tratara sobre algo del trabajo.


A los pocos segundos que la llamada había sido perdida, el sonido nuevamente inundó la habitación por lo que con el ceño fruncido y un bufido de por medio tomó el celular y deslizó su dedo pulgar hasta el ícono de color verde, notando de inmediato el remitente de aquel llamado. Se llevó el móvil al oído y suspiró antes de contestar.


—¿Si te haz dado cuenta de la hora?


—Buenas noches a tí también, Yoon.


Un sonido se escuchó al otro lado de la línea, seguramente refunfuñando por el tono que había empleado.


—Ya, lo siento, estaba a punto de dormir, más vale que sea algo importante.


—¡Pero claro que lo es! Voy en camino a tu departamento.


—¿Qué? ¿Ya viste la hora qué es? ¡Es plena madrugada, JiMin!


—¿Y...?


—De acuerdo, te esperaré afuera.


Es así como el mismísimo Min YoonGi, rapero, modelo, bailarín, productor y orgullo del país se encontraba abrazándose a sí mismo debido al frío mientras estaba recargado en el marco de la entrada esperando por cierto chico de mejillas rellenitas. Ese mismo que estaba entrando a lo que respecta su garage, hasta su querido y peludo hijo comenzó a ladrar de la emoción por ver aquella silueta acercarse.


Sin poder reprimir una sonrisa se acercó y extendió sus brazos para atrapar el fino cuerpo de su pareja, disipando un poco el frío que su cuerpo tenía.


—Hyung.


—Mocoso, me hiciste salir del calor de mi casa.


Aún así dió un par de besos a las sonrosadas mejillas, aunque grande fue su sorpresa de ser correspondido con uno en los labios mucho más intenso, uno donde la juguetona lengua de encargó de entrar a la cavidad contraria mientras abrazaba por la cintura al pálido chico un poco más alto que él.


Un par de segundos y los dos pares de labios se separaron, manteniendo el aliento entre ellos mientras se daban una mirada fugaz.


—Vamos adentro, en verdad quiero dormir.


Tomó una de las manos que descansaban en su cintura para caminar hacia el interior de la casa, siendo recibido por los saltos y correteos del canino café, en específico al bajito de ahí.


—Oh –expresó un tanto sorprendido pero sin sonar disgustado– ¿Holly está aquí?


—Sí ¿Por?


Le extrañaba a YoonGi el hecho que preguntara eso cuando generalmente lo recibía con abrazos y mimos, olvidándose un momento de él, pero aún así siguieron el camino a la habitación.


—Pensé que estaba con GeumJae hyung.


—Sí, pero lo pasé a recoger cuando venía de regreso.


JiMin solo atinó a asentir al comprender la llegada de la dulce mascota de su novio, su conciencia tendría cargos pero tampoco pensaba cancelar su plan, ya estaba ahí después de todo.


Perdóname, Holly bebé, pero tampoco creo soportar otro día más.


Se repitió en la mente del joven castaño y luego de eso solo cerró la puerta que dividía el pasillo y la habitación del de tez clara. Puso el pestillo y se giró, teniendo la mirada confusa de su novio que estaba a medio acostar en la cama con sábanas revueltas.


—Holly quedó afuera, sé que a veces se sube a dormir entre nosotros y amaneces con alergias pero ya he hablado con él y… –Mientras el azabache hablaba y hablaba, el castañito solo aprovechó esa distracción para caminar hasta él y gatear entre el corto trayecto de telas para quedar sentado en esas delgadas pero fuertes piernas– ¿Minnie qué…?


Nuevamente interrumpido pero esta vez por el par de esponjosos y rosados labios que el bajito poseía, moviéndolos contra los más delgados mientras la punta de su rosacea lengua empujaba a la boca contraria en un intento de meterla a esa caliente cavidad, sin embargo fue apartado antes de siquiera intentarlo.


—¿Yoon?


—Minnie, estoy cansado, te lo recompensaré otro día.


haciendo el cuerpo a un lado con cuidado, se acomodó en el colchón y trató de cubrirse con las sábanas, sin embargo el fino cuerpo nuevamente lo impidió al subirse de nueva cuenta al regazo del azabache mientras le regalaba una sonrisa bastante coqueta a la par que sus caderas se mecían en un vaivén hasta sentir aquel gran pene aún flácido entre las estorbosas prendas de la pijama.


Las grandes y venosas manos se posaron a cada lado de las caderas, el castañito con esperanza en que había aceptado se inclinó un poco, pero nuevamente fue regresado a un costado del cama en un golpe nada fuerte debido al material suave de dónde estaban acostados.


—JiMin, enserio estoy cansado. Solo duerme.


—Pero hyung~ ni siquiera quiso hacerlo durante el vuelo ¿Hace cuánto no lo hacemos? ¿Tiene idea de lo mal acostumbrado que me tiene?


Aquella voz ahogada tenía ese toque coqueto que era ya natural en él, con gran dramatismo en cada palabra como si de mil años de tortura se tratase.


—Si mal no recuerdo, fue unos días antes de viajar, estamos en fechas importantes y debemos descansar, ahora cierra esa boquita y duerme.


Le aventó una de las almohadas junto a una porción de la colcha para después solo darse media vuelta, dándole la espalda para que el chiquillo no pudiera subirse de nuevo.


—¿Y si no cierro esta boquita qué? ¿Qué me va a hacer, uhm?


Claro que la coquetería estaba en todo su esplendor en aquella oración dada, los juguetones labios se pasearon por el lóbulo de la oreja de su novio ante el intento de provocarlo, casi seguro que esta vez si caería. Nuevamente falló al recibir un manotazo que le hizo regresar a su lugar sin problema.


—¡Hyung!


Se sintió un leve movimiento acompañado de un sonido en seco causado por las patadas que había dado el menor ante el berrinche amenazante.


—Tu niño molestoso ¿Es qué a caso no te cansas? Duerme, joder.


El mencionado solo repitió la misma oración pero remplazando las vocales por la “i” junto a una mueca de fastidio. Su hyung siempre ha sido difícil de convencer, tanto que a veces llegaba a darse por vencido, siendo esta una de las ocasiones.


—Descanse.


Fue lo que dijo con un mohín en labios, no se necesitaba verlo para saber cuándo hablaba con uno. Es que estaba indignado y no porque lo haya rechazado para tener sexo ¡Ni siquiera un beso de buenas noches! Bueno, madrugada en todo caso, pero se entiende el punto.


Tallando con fuerza sus ojos se dió media vuelta para quedar boca abajo y ahogar un grito en la almohada, aunque no tenía mucho caso ya que la persona durmiente estaba a su lado.

Decidido a no soportar otro día más, se puso de pie y caminó hasta uno de los muebles que habían en la habitación, abrió uno de los tantos cajones y sacó la botella de lubricante –la cual estaba casi nueva por la poca disponibilidad de tiempo que han tenido– junto a un pene de plástico que su querido YoonGi le había regalado como consuelo cuando le tocó hacer un viaje individual. Vaya que sería de consuelo y eso que tenía a su novio ahí.


—Tu y yo vamos a divertirnos.


Le susurró a aquellos dos objetos como si fueran a responder o siquiera escucharle, regresó a su lugar de la cama pero no se subió, no por el momento. Dejó las cosas en la cama y comenzó a quitarse el suéter para dejarlo en un rinconcito, así sería más fácil recogerlo una vez habría terminado; continúa con su camisa, pero en ese instante el cuerpo que yacía acostado se movió un poco de forma en la quedó frente a él mientras uno de los brazos buscaba algo, seguramente a él pero solo pudo quedarse quieto cuando sintió la almohada, seguro ni cuenta se había dado. Incluso en sus sueños lo buscaba.


Esperando a que no hubiera más movimiento prosiguió a quitarse la camisa, dejando ver una fina capa de encaje cubrir parte de su pecho y abdomen, una brisa caló en su cuerpo y solo pudo jadear ante lo que en su mente rondaba. Ese cuerpo dormido tan pacífico es el mismo que lo hace llorar al tenerlo en cuatro en la habitación, el que lo maltrata de la forma más sucia cuando le hace rogar por su palpitante erección.


Oh, la hombría del castañito comenzaba a endurecer.


Como si de manifestación se tratara, la ronca y adormilada voz retumbó hasta en el más profundo rincón de sus oídos y mente, la adrenalina subió por su cuerpo cuando notó como los gatunos ojos del mayor comenzaba a buscarlo a su lado hasta dar con él.


—JiMinie, amor… ven a dormir.


Con un suspiro tembloroso, no se detuvo, solo prosiguió a bajar los pantalones de chandal, de forma lenta y sin prisas, se agachó un poco para poder sacarlo por completo. Se irguió nuevamente para modelar inconscientemente el sexy conjunto de encaje que se ajustaba al curvilíneo cuerpo, sin ser nada ostentoso, un boxer de encaje color vino cubría su semi erección de forma elegante mientras que al dar la media vuelta dejaba notar como aquella tela se perdía entre sus glúteos.

En ese momento el sueño y cansancio de YoonGi pareció irse de vacaciones pues sus ojos estuvieron atentos a cada movimiento que el castaño hacia. Como se daba la vuelta dejando ver las fases lunares en todo lo largo de su espalda dándole solo el toque sensual gracias a la luz tenue de la habitación. Cada dibujo luciendo de forma sibarítica gracias a la fina figura que su cuerpo es.


Totalmente espectador de como las pequeñas manos daban un recorrido totalmente obsceno por sus muslos y el interior de ellos, siendo oyente de los jadeos que la dulce boca expulsaba y conteniendose de bajar su mano a su entrepierna la cual comenzaba a cosquillear. Lo admitía, él también extrañaba tanto intimar con su novio, besar cada rincón del suave cuerpo y escuchar su nombre entre gemidos, decirle lo mucho que lo amaba mientras su pene era envuelto por las calientes paredes del interior de su chico.


Mientras el castañito estaba de lo más perdido en su mundo, tocando sus caderas aún por encima del encaje, subiendo por todo su abdomen hasta detenerse en sus pezones los cuales frotó entre sus dedos y terminó por jalarlos, acción que le hizo gemir en alto, no le importaba mucho llegar a despertar a su novio ya que éste no había querido atenderle así que seguro y le ignoraba. Sin siquiera saber de como a su espalda el azabache estaba que miraba hasta su alma debido a la penetrante mirada que tenía en ese momento.


Posó su antebrazo en aquel mueble alto de madera y su frente encima de éste, su rostro estaba mirando hacia el suelo, notando a la vez sus temblorosas piernas mientras seguía jalando cada vez más fuerte aquellos montículos morenos. Su hombría comenzaba a palpitar por atención, encerrada en aquella tela que hasta cierto punto, con el movimiento creaba cierto fricción estimulante que sus caderas se movieron inconscientemente para poder percibir más de aquello.


Pronto los dedos que apretujaban sus pezones fueron subiendo hasta su boca, sus cortas falanges fueron envueltos a la perfección con su hábil lengua, succionando hasta crear un sonido chicloso con su boca, la mano que estaba recargada en el mueble comenzó a apretar la orilla de la madera, imaginando que sus dedos era el pene de su mayor, ese que es tan grueso y venoso, de una longitud que llegaba hasta su garganta cuando lo engullía todo y recibía como recompensa los roncos gemidos de su novio.


Oh Min YoonGi estaba tan celoso en ese momento de los cortos dedos del castañito, destapó un poco de su cuerpo ya que juraba la temperatura ahí había subido espontáneamente. Con una erección entre sus piernas y sin poder más ante la imagen frente a él, su mano bajó a la altura de esta y comenzó con un par de apretones por encima de la tela, remarcando perfectamente su larga longitud cada que su mano la rodeaba. Disfrutando de los sonidos morboso que JiMin daba se atrevió a soltar el primer jadeo que fue combinado con el del mencionado, inhaló de manera profunda y mordió de sus labios al ver como un líquido un tanto espeso caía por el piso en un fino hilo.


La mano de JiMin fue hacia atrás y se metió poco a poco entre esa ajustada ropa interior que cubría toda su zona íntima, el dedo índice se coló entre sus bien formadas nalgas y la punta rozó el palpitante agujero que rogaba por atención también. Al hacer una ligera presión sus piernas temblaron y algo parecido a un sollozo se escuchó, sus piernas querían juntarse y caer de rodillas pero sabía que no sería de lo más cómodo así que tomó aire y se compuso nuevamente. El primer dedo entró pero de la misma forma volvió a salir, causando un sonido lastimero aún cuando él mismo llevaba el control. YoonGi estaba tan exitado con la imagen.


El cuerpo recargado contra el mueble se enderezó un par de segundos para bajar un poco la prenda que era estorbosa en ese momento y jaló de la botella de lubricante para destaparla y dejar caer directamente entre sus glúteos una cantidad considerable, tanto que el espectador sentía salivar de más. De la misma forma lo dejó en su lugar y volvió a meter su dedo de una forma más fácil, tanto que sin problema lograron entrar dos.


—Suga~ sí, sí.


El castaño sabía cuanto le encantaba a su novio que le llamara de esa forma mientras lo preparaba, en especial cuando usaba esa caliente lengua. Claro que ese repercutió en el azabache que hasta el momento se mantenía observando y medio estimulando su erección.


Con cuidado se levantó, tomando asiento por el momento, llevando su cuerpo ligeramente hacia atrás, apoyándose en sus brazos y dejando nuevamente que el ligero dolor punzante recorriera toda su zona baja, dejando sus piernas abiertas luciendo con orgullo aquella carpa que entre sus piernas resaltaba.


JiMin movía con desespero su mano, sin llevar un ritmo lento en ningún momento debido a la urgencia de poder sentir algo en su cálido interior, deseaba tanto que fueran los largos dedos de su novio que lo preparan, más debía conformarse con los suyos que son pequeños. Su otra mano libre apretaba la madera al punto en el que sus nudillos llegaban a ser blancos y las venas de las manos y brazos resaltaban de más haciendo que diera una caliente vista desde la perspectiva del azabache.


Un tercer dedo irrumpió y fue totalmente visible al estirar el pequeño agujero y el lubricante escurriera por el interior de sus piernas, todo estaba tan resbaloso que supo era suficiente a lo que prosiguió a tomar aquel pedazo de plástico y colocó el suficiente lubricante a su alrededor, para comenzar a esparcir como si estuviera masturbando aquel falo plastificado, lo dirigió luego a su palpitante ano y comenzó a hacer presión con el fin de poder meterlo, llenando de gemidos aquella habitación. YoonGi no permitiría aquello, no mientras el estaba ahí.


Ya harto de estar solo mirando, se puso de pie y jaló de la cintura a su sensual novio, fue tan rápido la acción que el pálido terminó sentado en la cama nuevamente pero ahora con su lindo chico en su regazo, el cual gimió en alto ante el impacto que recibió su sensible cuerpo al caer de sentón directo en la enorme erección que su novio tenía, gemido que YoonGi también compartió debido a la estimulante presión.


—Hyung…


Susurró con voz temblorosa, sus manos apretando ahora los fuertes brazos que lo rodeaban, su pecho subía y bajaba aún estando perdido en los toques que le eran proporcionados y la dureza colada entre sus glúteos, podía sentir la longitud bien definida frotándose sin descaro contra él.


—¿Así que pensabas hacerlo aún cuando yo estaba a tu lado? –la traviesa lengua rondó por el cuello hasta llegar al lóbulo de la oreja y lamer, llevando consigo también los jalones de sus pendientes– Eres tan descarado.


—Yoon~ no, no- ¡ah!


La cadera de YoonGi se impulsó hacia el cuerpo del castañito, recibiendo directamente una embestida contra su palpitante agujero el cual escurría todo el lubricante y mojaba justamente aquel bulto debajo suyo.


—¿No? ¿Vas a tener la osadía de negarlo cuando ví como preparadas ese maldito juguete?


Una de las grandes manos fue a parar al muslo izquierdo del menor, arrancándole un grito de paso mientras sus caderas comenzaban un ligero vaivén ya que era sostenido por el pálido que mordisqueaba su cuello.


Su cabeza a estaba totalmente recargada en el hombro del azabache mientras éste se entretenía jugueteando con el sensible pene de su novio, riendo sin gracia alguna por los ligeros temblores que su novio tenía cada que apretaba ligeramente el glande totalmente húmedo. Dando uno que otro golpe a los gruesos y suaves muslos ante algún movimiento brusco que daba.


—Amor, por favor, por favor.


—Cierra esa dulce boquita, lo haré cuando yo quiera y hasta que quede satisfecho de llenar este lindo culo.


—Sí, sí~ usame, hyung, lléname de todo tu semen.


El azabache sabía a la perfección cuanto exitaba a su pareja que le hablaran de la forma más denigrante posible, que lo maltrara de la forma más sucia y que lo dejara agotado sin poder mover un solo músculo.


Sonrió con sorna y posó ahora su mano en los pezones un par de segundos, frotandolos hasta hacerlos arder debido al exceso de calor y dejarlos casi rojos e hinchados. Subió luego a su boca y sin cuidado alguno metió dos de sus largos y huesudos dedos, embistiendo la caliente boca mientras el castaño hacia todo lo posible por lamer y succionar de forma desesperada mientras un par de lágrimas resbalaban por sus sonrosadas mejillas. Los fuertes brazos lo tenían apresados y eso solo hacían más difícil el querer mecerce sobre la erección de su hyung, solo podía conformarse con el tacto duro de esta.


Las arcadas atacaban de vez en cuando al menor y eso solo hacia que el causante de eso aumentara el movimiento en su mano, hasta el punto en que la saliva escurría al el desnudo pecho decidiendo que era suficiente y de la misma forma en que metió sus falanges los sacó, haciendo que un gemido lastimero saliera de los rechonchos labios. Su mirada vidriosa repercutieron hasta en la última fibra del azabache, haciendo que su rosacea lengua recorriera el húmedo camino de las saladas lágrimas de su lindo novio.


—Oye bien, me vas a desnudar, me vas a masturbar entre tus ricas nalgas y vas a dejarte follar todo lo que yo quiera, no quiero ni una maldita palabra de piedad después de estar insistiendo por esto, sabes que no tendré piedad de tí después de estar de revoltoso.


La gruesa y ronca voz susurrando cada palabra a su oído, como si alguien más fuera a escucharlos, le hicieron gemir mientras asentía desesperadamente y sollozaba del placer que invadía su sistema.


—¿Si desobedezco algo, qué? –entre suspiros logró pronunciar entre suspiros, dejando escapar una sonrisa juguetona que solo hizo al azabache gruñir.


—Creeme, amor, no quieres descubrirlo.


Soltando el esbelto cuerpo, dejó que éste se diera la media vuelta acomodándose bien, dejando cada pierna a su lado casi rodeandolo con estas, las suaves manos fueron subiendo la orilla de la camisa hasta lograr quitarla dejando a la vista el blanquecino y fuerte pecho con una fina capa de sudor, muriendo por pasar su lengua ahí, aunque sabía por la mirada que le dedicaba su novio que no lo tenía permitido, pero sin importarle solo le dió una sonrisa de medio lado antes de sacar la juguetona lengua y la deslizó entre los pectorales, deleitando su paladar con aquel salado sabor y disfrutando el par de segundos antes de ser tomado por los cabellos sin piedad y jalado de igual forma, riendo bajo ante la dura mirada.


—Una más, Park JiMin, una más.


Solo se encogió de hombros sin borrar su sonrisa, alzó un poco sus caderas para poder sacar el pantalón y ropa interior de una sola, gimiendo al instante en que la hinchada erección salió de aquella aprisionadora tela, dejándose ver orgullosamente lo erguida, una considerable cantidad de pre semen salió de su pene de solo ver lo hinchado que el pene de su novio estaba.


Una necesidad enorme de tenerlo entre sus labios apareció y casi quiere llorar al no poder hacerlo. Alzó la mirada para conectarla con la oscura del azabache para hacerle un gesto tierno, intentando convencerlo aunque no sirvió de mucho pues se negó. A pesar de ser unos salvajes a la hora de tener sexo, ambos sabían de los cuidados que debían de tener, sin mordidas, ni marcas, y sobre todo, no abusar de la profunda garganta del castañito, mucho menos ahora que estaban en fechas de comeback, su voz debía funcionar a la perfección y ya la estaba gastando bastante con los altos gemidos que daba.


Con una mueca de disgusto tuvo que conformarse con tocar un par de segundos al masturbar con el fin de esparcir todo el líquido preseminal, estaba totalmente duro y caliente, con algunas venas resaltando y el poco vello púbico le daban un aspecto tan jodidamente caliente que no dudo más y se sentó nuevamente pero esta vez dejando la hombría entre sus redondos glúteos.


Mordió de sus labios con solo sentir el tacto, algo en él palpitaba a parte de su corazón. Comenzó a menearse con total necesidad gimiendo junto a su novio quien llevaba la cabeza hacia atrás, solo un poco.


—YoonGi, ah~… se siente bien.


—Se sentirá mucho mejor, cariño. Oh mierda.


La caliente y suave piel de JiMin es como una manta demasiado agradable para el pene de YoonGi, es por eso que disfrutaba cada segundo de eso.


La piel del falo subía y bajaba, manchando los glúteos a su paso y siendo un total desastre las piernas de ambos.


Sin poder aguantar un poco más tomó la dura carne entre sus manos nuevamente pero estaba vez posicionando la punta en el palpitante anillo de músculos ya estirado y preparado para ser llenado por una buena polla. Sin perder más tiempo fue bajando poco a poco mientras tiraba su cabeza hacia atrás y los agudos gemidos salían con libertad acompañado de los roncos del mayor, un contraste de melodías totalmente precioso.


Cuando las húmedas nalgas chocaron contra los delgados muslos y parte de los genitales, supo que estaba listo por lo que, comenzando con movimientos circulares para amoldar su interior y acostumbrarse, llevó sus manitas a las mejillas del mayor para acercarse e iniciar un candente beso dónde los chasquidos de ambas lenguas sonaban. La punta de sus narices se rozaban al ladear sus rostros al lado contrario para lograr un tacto más profundo mientras los pequeños dientes del mayor atacaban los rechonchos belfos de su chico; suaves, húmedos, perfectos, estiró hasta provocar un jadeo de dolor en el bajito y fue en ese momento que lo soltó, pero solo para volver a atraparlo aunque para chuparlo y dejarlo cosquilleando.


Entre besos y mordidas, el cuerpo del menor comenzó a moverse en movimientos de arriba hacia abajo, viéndose en la obligación de separarse del beso para jadear a gusto y solo así comenzar a aumentar la velocidad. Las manos del mayor se ajustaron a la perfección en la fina cintura de JiMin, mientras éste se sostenía de los anchos hombros para darse impulso y lograr más precisión en sus saltos. La dura carne se friccionaba entre las paredes calientes y humedad de JiMin que incontables gemidos salían de amaba bocas gracias al exquisito placer que provocaba, agregando que el agarre se iba intensificando. El chapoteo pronto comenzó a escucharse añadiendo más erotismo a la situación, el menor lo montaba como si no hubiera mañana, empalandose solo con la gorda polla de su hyung justo como había estado deseando todo el día.


—¡Hyung! ¡Hyung! Ah~


Las manos del azabache se estampaban contra el culo de su novio para animarlo a ir más rápido mientras él solo impulsaba sus caderas hacia arriba de vez en cuando para más profundidad, haciendo también que sus duros testículos chocaran con las húmedas nalgas.


—¡Mgh~! Mierda, YoonGi.


Sus cabellos se encontraban pegados a la sudorosa frente y esos ojitos llorosos solo daban el toque más sexy posible a lo que el mayor sin poder resistir más a ese ritmo que su novio llevaba, sin esfuerzo lo coloco contra la cama y él encima suyo, tomó su erección entre sus mano para volver a introducirse en el menor mientras le regalaba una sonrisa burlona a ese cuerpecito bajo suyo que movía sus caderas y chillaba para no hacerlo desesperar.


—¿Qué sucede, amor?


JiMin conocía ese tono, lo estaba llevando al límite para hacerlo rogar, pero no pensaba acceder, podía invertir los papeles. Pero cuando la polla de su hyung comenzó a golpetear su agujero sintió que no podría, que nuevamente terminaría rogando.


—Estás tan desesperado por ser llenado, no te importaría si viene siendo ese pene de plástico ¿No es así? Con tal de tener tu maldito culo lleno.


Ingresó el glande que sin esfuerzo entró, pero de igual forma lo volvió a sacar, haciendo que el menor soltará una queja pues hasta la voz temblorosa tenía. Su mano sin lastima la llevó hasta uno de los glúteos, provocando un sonido exquisito.


—Responde, maldita puta. Es así ¿No? Solo buscando que algo te llene de semen.


Tomó la erección de su novio entre su mano y masturbó con fuerza haciendo temblar al menor, sus manitas inquietas hasta arrugar las sábanas y su llanto por la estimulación apareció nuevamente.


—Sí, sí. Solo quiero que- ¡Ah!~ me… me llenes de tu semen, quiero que me folles sin cansancio ¡YoonGi!


—Es lo que haré, zorrita, de eso no te preocupes.


Dió un último apretoncito al hinchado glande del menor y golpeó nuevamente el muslo inquieto, solo intensificando más el volumen de gemidos. A lo que, nuevamente volvió a frotar su punta en el dilatado esfínter del menor y se fue abriendo paso sin dificultad, estampando su pelvis a las nalgas, sin esperar a que se acostumbrara comenzó a embestirlo sin piedad, abriendo las piernas de JiMin a cada lado para tener más espacio, así sus caderas tenían toda la libertad del mundo.


—¿Es así como te gusta, no, jodida perra?


Una vez sintió las arremetidas, sus gemidos salieron por si solos, aunque aún podía callar algunos, no pudo ni siquiera responder, las palabras quedaron atoradas y en cambio salió un gemido más fuerte. Su cuerpo se zarandeaba por los movimientos, cosa que indicaba lo bien que se movía el mayor. Todo era interrumpido en cada palabra por un agudo gemido. Se sentía tan bien, sus piernas comenzaron a temblar. Al mismo tiempo que una de sus manos jugaba con su pezón.


—Yoon~


Era lo único que podía pronunciar entre tanto balbuceo. Su anatomía era removida una y otra vez debido a las embestidas que le proporcionaba, sus gemidos eran el jodido paraíso. Eran como una invitación a que lo penetraran una y otra vez. La sonrisa ladina que mantenía el mayor en su rostro daba a demostrar lo mucho que lo disfrutaba, la sensual forma en que mordía de sus labios ligeramente, tomó las gruesas piernas para apretarlas un poco, moviendo su pelvis frenéticamente.


—Eres una zorra tan escandalosa.


Relamió de sus labios inclinándose un poco, de esa manera logró quitar la mano pequeña que estimulaba el morenito pezón y lo llevó a su boca para succionarlo. Los sonidos que salían de la dulce boca iban al compas de cada embestida, dejandose llevar por el sentir de aquel frío y húmedo músculo.


—Mierda~... ¡YoonGi!


Se retorcía de puro placer, literalmente.


La mano que quedó libre se fué a los cabellos del mayor y apretó estos en cada grito que daba por el choque contra su punto más sensible, sentía su pene gotear, mismo líquido que era esparcido por toda su extensión al masturbarse.


Ahí se podía ver a Park Ji Min disfrutando de la follada que le estaban dando, era una imagen tan excitante. La garganta de ambos raspaban, se escapaban gemidos.


Las manos del mayor pronto tomó las más pequeñas y las llevó hacia arriba de la cabeza que estaba bajo suyo, quitando toda estimulación que su chico se estaba dando, riendo ligeramente contra la piel. Se irguió y sus testículos pronto comenzaron a chocar con ese gordo culo mientras el mayor tiraba su cabeza hacia atrás y un par de gruñidos eran acompañados de los gemidos.


—Tan estrecho para la puta que eres.


—¡Yoon! ¡YoonGi~!


Se escuchaba a la perfección el llanto agudo que el menor tenía, tan exitado que su espalda se arqueaba, su cuerpo temblaba y fuertes espasmos le recorrían todo el cuerpo. Su estirado agujero era maltratado al antojo del mayor y no podía estar más a gusto con aquello. El sonido de la madera pronto comenzó a escucharse y a eso solo se le añadió la suave piel del menor siendo golpeada salvajemente por la palma del mayor, muslos, glúteos y hasta a las húmedas mejillas llegaban a parar.


Alguien externo los llegaba a escuchar y pensaría que se trataba de algún asesinato o tortura por la forma en que se oía, pero solo era una buena sesión de sexo para la parejita de enamorados.


Lo que llevó al límite al menor fue la mano que se posó en su cuello y apretó hasta hacerle virar los ojos y su boca se abrió en busca de aire, fue que todo en el bajito se sacudió y terminó por eyacular, manchando todo su abdomen y parte de su pecho ante la abundante cantidad de semen.


—¡YoonGi!


Dicho orgasmo repercutió en el mayor ante la estrechez abrupta que el interior del menor se convirtió, incluso sus embestidas se hicieron más difíciles, pero eso solo sirvió para embestir más duro y rápido al punto en el que menor lloró de forma intensa por la sobre estimulación a su próstata, sus manitas se hicieron puños al tenerlas inmovilizadas y sin poder soportar más, tuvo un segundo orgasmo. Se corrió dos veces seguidas y solo así pudo sentir como su interior era llenado de un espeso líquido.


—Maldita sea.


Gruñó el mayor, pegando su pelvis al cuerpo del menor para que ninguna gota de semen saliera y fuera almacenado en el interior de su novio.


La habitación quedó en un abrupto silencio, bueno, solo las respiraciones agitadas de ambos chicos. Ambos manteniendo una gran sonrisa.


Aunque ni bien el pálido se había recuperado, soltó las manos del menor para voltearon y hacerle quedar boca abajo, alzando bien ese pomposo trasero mientras el bajito volteaba su rostro un tanto confundido, mirando la sonrisa coqueta de su novio.


—Pediste una buena sesión de sexo, amor, te la daré. Así que sé obediente y alza éste bonito culo o te esposaré a la cama hasta hacerte llorar de la desesperación ¿De acuerdo?


El solo asentimiento tembloroso del menor le fue suficiente. Sería una noche ¿Madrugada? Divertida para la parejita.





































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¡Hola! Es otro intento de smutt, la idea fue tomada del grupo

Yoonminas sectarias: el arte de la manipulación.

Así que espero les haya gustado, Saluditoooos;)






















¿Debería hacer un extra?