Don't wanna feel another touch OS ||KM||

Summary

< Quisiera disculparme por haber sido tan poco, por haberle dado tan poco, por no haber confiado más en lo que teníamos, por no haberme dejado amar. Quisiera decirle que no quiero que otras manos me toquen, que no quiero otros labios más que los suyos, que no quiero a nadie más riendo o llorando conmigo. Por Dios, quisiera tenerlo tan cerca y poder disculparme tantas... >. ~~~~~~~~~~~~~~~~ Advertencia. • One Shot. • Park Jimin solo;;; Jungkook maknae de BTS.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Parte Única.

Cuando las luces del Roundhouse, Londres, se apagaron, Jimin pasó la lengua por los labios resecos y agrietados.


Debían ser la media noche o un poco más, por lo que no se sorprendía si llevaba más de tres horas cantando sin haber tomado un poco de agua.


El lugar era enorme, él incluso se sorprendió cuando el día anterior había aparecido para las pruebas de sonido y escenografía. Su equipo se había entusiasmado bastante en crear la atmósfera perfecta para un regreso tan esplendido y esperado por la audiencia luego de dos años de inactividad.


Por Dios, a veces se preguntaba en qué momento el tiempo pasó así de rápido y le dejaron fuera de su ambiente, tan incómodo y de vuelta a los primeros tiempos, donde se sentía tan inseguro y no merecedor de tantas personas apoyándolo en el mundo entero.


Podía escuchar perfectamente la incredulidad en el público, uno que otro móvil prendido y eso le hizo sentir más humano. Él estuvo extrañando eso.


Era el momento de ser sincero consigo mismo, y de paso, con todas esas personas que esperaban por él. Personas que bien pudieron estar reuniendo duramente esos dos años que había decidido dejarlo todo de lado, incluso más tiempo, para asistir a uno de sus conciertos, y él definitivamente, no lo jodería. Personas que debieron dejar su hogar, su familia, recorrer algún camino peligroso y solas, para poder ir a verlo en persona.


Él lo haría lo mejor que podía.


— Supongo que se deben preguntar el por qué las luces de pronto fueron apagadas, pero yo les voy a decir ahora — suspiró contra el micrófono en sus manos, el cual emitió un ruido parecido a un resoplido.


La tensión se disparó en el aire, como la sangre en sus venas enfriándose de pronto. Podía sentir las gotas de sudor bajando por su espalda hasta perderse en la tela de su camisa negra casi traslúcida, y agradeció estar sobre una silla lo bastante cómoda como para sostenerlo por todo el tiempo que hablaría y que también sostuviera el peso sobre sus hombros.


— Es más cómodo hablarles así, sin estar viendo el rostro confuso de ustedes en el público, e incluso el de mi equipo. Así me siento más cómodo conmigo mismo. Me siento más seguro —.


< Antes que todo, quiero agradecer a todas las personas que me han seguido a lo largo de mi carrera. Solo Dios sabe que nada compensará el apoyo de todos, incluso en algún momentos donde no lo merecí.>


< Yo conocí a una persona que me hizo dar vuelta a mi mundo, creo que eso lo saben. Él se volvió mi único cable a tierra cuando la música no quiso atarme aquí. Él siguió viendo las cosas buenas que yo creí inexistente en mi vida>.


Sus ojos se aguaron al terminar de decir esas palabras, haciendo una mueca mientras alejaba el micrófono de sus labios y tomaba un poco de aire.


Estaba siendo más difícil de lo que creía. Eso estaba superándolo.


< Ustedes saben que mi madre logró hacerme pedazos ante las cámaras, haciendo mierda mi carrera cuando era lo único que tenía, lo único bueno. El abandono de mi hermano me golpeó más fuerte de lo que hubiese querido, y cuando todos comenzaron a hablar mierda sobre mi persona, las cosas se fueron desmoronando tanto, que lo único que me pareció bien, fue desaparecer de todo. Desaparecer a donde nadie pusiese hacerme daño. >


La lagrimas saltaron junto con el sollozo que se disparó, y apoyando las manos temblorosas en sus rodillas, tomó varios segundos recomponerse.


Tragando grueso y con el corazón en la boca, se dijo así mismo que le debía esas palabras a la gente allí, a su gente, y a todo el que le vería desde casa. Le debía esas palabras a él.


< Ojalá tuviese la oportunidad de verlo de nuevo. Ojalá pudiese decirle que no quería decirle adiós, que no quería que se fuera.>


Los temblores lo golpearon, junto con el llanto quejumbroso y medio silencioso.


< Quisiera disculparme por haber sido tan poco, por haberle dado tan poco, por no haber confiado más en lo que teníamos, por no haberme dejado amar. Quisiera decirle que no quiero que otras manos me toquen, que no quiero otros labios más que los suyos, que no quiero a nadie más riendo o llorando conmigo. Por Dios, quisiera tenerlo tan cerca y poder disculparme tantas... >.


Cuando el llanto se volvió incontrolable y las palabras no fueron suficientes para describir todo el sentimiento que albergó por tanto tiempo. Cuando nada fue suficiente para expresar todo el amor que vivió en esos dos años, y cómo todo se fue a la mierda porque sencillamente el no era el chico adecuado para ser la pareja del tan mencionado maknae de la boyband BTS, el público estalló en gritos de apoyo, repitiendo como un arrullo su nombre.


Él no lo culpaba. Es más, el siempre esperó eso de todas las personas a su alrededor, incluso su propia madre no le tenía ni un ápice de amor, qué pretendía encontrar en la multitud.


Pero la vida fue tan hija de puta en hacerle coincidir con un atractivo chico que le volvió el mundo al revés. Para luego de vivir lo más soñado por Jimin cada noche, se lo quitara.


Que la vida era eso, que te daba para quitarte.


Él no culpaba a la madre de Jungkook por haber querido para su hijo a una hermosa chica educada y con estudios terminados, o incluso un chico universitario o hasta uno de sus compañeros de banda, todos ellos serían mejor opción que uno desalmado, medio huérfano y que en sus tiempos estuvo consumiendo drogas porque éste mundo era demasiado cruel con un niño de 15 años.


Ellos habían construido la relación más bella que Jimin pudo apostar con todo el dinero que ganó en sus años de carrera, por todo lo soñado cuando aún era un niñito, que nada de eso se comparaba a la realidad.


Los sentimientos, el cariño, el trato, la pasión, el amor, todo lo que una persona normal anhelaría encontrar en su pareja de vida, o al menos, lo que la mayoría de ellos.


Por eso cuando la señora Jeon lo había citado para hablar de todo el asunto, el no pudo revertir las palabras de ella. Él no tenía la base, ni muchos menos intentaba buscarla. Nadie querría a alguien tan tóxico alrededor suyo.


Incluso cuando conoció a los compañeros de banda de su chico, ellos habían socializado con él por la sencilla razón de que Kook se mostraba lo tan enamorado a su alrededor como para notarlo, pero él, que había usado máscaras durante toda la vida con tal de encajar aquí y allá, no necesitaba abrir mucho entre ellos para saber que no era buena influencia para su amigo.


Suspirando, pidió a banda en la parte trasera que podrían continuar y pasar al cierre del concierto.


Las luces se alzaron en secuencia, para evitar la incomodidad y la ceguera al público.


Bajándose de la asiento en alto, comenzó a arreglar su camisa un poco sudada y que se pegaba a su cuerpo cuando sintió un bullicio formarse en un rincón del público.


El se giró, viendo en dirección de la multitud gritando y tomando fotos con los teléfonos móviles algo que desde su posición no podía identificar.


— Ey, el chico guapo está aquí, creo que quien sea que esté en medio del público está robándose la atención de mis chi.... — riendo junto a las palabras, mientras caminada hacia adelante e intentar ver mejor, se detuvo en seco cuando la conocida cabellera negra con rizos sobresalió entre la gente.


Él reconocería esa cabellera y esa figura en cualquier lugar. De pie, a uno de los asientos más cercanos al escenarios estaba Jeon Jungkook, el chico al que había dedicado todas las palabras anteriores.


Jeon vestía un enorme abrigo negro a juego con unos pantalones cargo, y un cubrebocas del mismo color, a lo que Jimin apostaba que no debió ser reconocido por la audiencia entre las penumbras y el calor del momento.


Sus manos temblaron violentamente cuando sus ojos se encontraron, en esa conexión inexplicable que siempre hubo desde el primer momento, esa sensación de estar en casa, rodeado de todo lo que necesitaba para estar bien, para ser feliz. Ese sentimiento tan profundo de sentirse amado y protegido, anhelado.


Dejando el micrófono a sus pies, junto con el audífono que se conectaba entre sus cabellos de la nuca y terminaba en uno de sus bolsillos de su pantalón engomado y saltó bajo el escenario.


Justo a tiempo en el que los de seguridad retuvieron a todos los que intentaron tirase encima suyo o de Jungkook, dejándolos libres en medio de tanto escándalo y alboroto.


Sus oídos estaban entumecidos para cuando los verdaderos gritos eufóricos reventaron el lugar al momento en que su cuerpo fue estrellado contra el más alto y fornido de Jungkook, de vuelta a los únicos brazos de los que no saldría nunca, a los únicos que lo habían protegido de todos a su alrededor.


Él no quería que otros brazos se sintieran como los de Jungkook apretándolos, de una de sus manos presionando su nuca contra su cuello para obtener todo el olor de su cuerpo fresco y calmarse como tantas veces había echo en el pasado.


Él no quería otra nariz rozando su mejilla, ni otra voz susurrándole que todo estaría bien, que estaba de vuelta, que lo amaba y que nadie se interpondría entre ellos nunca más.


Él solo necesita a Jeon Jungkook en su vida. Solo a él y todo lo que involucraba una vida juntos.






























Bueno, aquí dejo esto y me voy.
Espero que les guste, porque son las putas 1 de la madrugada y mis ojos quieren cerrarse.

Si encuentran algún error, por favor, háganmelo saber.

Dianita los ama.

Cuídense.