KooK 🐲 Kookmin 🐲 L1

Summary

Sinopsis Hay sólo un lugar para tener un feliz para siempre garantizado... JungKook, un shifter dragón, odia tener que ir a la agencia de emparejamiento Faeted, pero el tiempo para encontrar compañero se le acaba, y él no quiere ir a cualquier otro sitio. Él sólo tiene unos pocos meses más antes de entrar en la siguiente etapa de su vida, y está desesperado. La tradición del dragón afirma que debe tener un compañero para ayudarle a la transición de la independencia de su clan. Un amigo con beneficios sería suficiente, pero Kook no tiene ninguno. Faeted es su última esperanza. Jimin esperaba que Faeted lo acoplara con alguien divertido y sexy, pero nunca esperó un dragón. Jimin es un shifter águila, un dragón sería un buen partido para él, puesto que ambos son nacidos para volar. Kook es mucho más cauteloso de lo que Jimin espera que sea un dragón, pero sabe que puede hacer que Kook se relaje. L1: Kook ° Serie: Predestinados Parejas Actuales: JungKook Landeskog (Dragon) Jimin (Aguila) Adaptación *Esta historia es una adaptación del libro original solo por entretenimiento sin fines de lucro. *La historia no es de mi pertenencia por lo tanto Todos los creditos a su Autora Original. 🔞🚫📎👬 *Prohibida su copia, otras adptaciones pedir permiso.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Ep Unico

Mis padres y los ancianos de mi clan de dragones habían decidido que tenía que ir a la Agencia de Emparejamientos Faeted.

Su decisión me molestó, porque significaba que había fracasado en mis propios intentos de encontrar un vínculo con alguien.

Yo lo había intentado, en varias ocasiones, pero la conexión con otra persona era difícil.
¿Encontrar a alguien con quien tener relaciones sexuales? Eso fue la parte fácil.

Lo que le gustaba al día siguiente, o la semana siguiente, era casi imposible para mí. Yo sólo no funcionaba así. Todo el mundo con el que había estado había sido molesto de alguna manera poco después de que el sexo terminara. Odiaba no poder encontrar a alguien para establecerme y compartir mi vida, como todo el mundo que yo conocía había hecho.

Ellos hacían que pareciera fácil, tan fácil que estaba volviéndome loco.

Me sentía como si mi vida de alguna manera se hubiese jodido desde el principio y tenía
miedo de estar solo en la parte más importante de mi vida dragón donde cambiaría de un joven en un adulto. Esperaba tener una relación duradera pronto.
Y si me gustase la compañía de mujeres, me dirían sobre tener hijos enseguida y una casa –grande -porque, por supuesto un dragón no podía tener algo inapropiadamente pequeño.

Pero antes de todo eso, tenía que encontrar a alguien con quien tener aventuras, alguien con quien pudiera estar a salvo, que me ayudara a pasar este período de transición en mi vida, dejarme vivir y ser libre.

Y él tendría que hacer todo eso mientras se aseguraba de tener el tiempo de crecer y ser
adulto.
Eso me llevó a la Agencia de Emparejamientos Faeted. Yo no quería estar allí, pero el juego de palabras “fae” y “destino” en el nombre de la agencia me hizo sonreír-sólo un poco.

Todavía estaba muy molesto con toda la situación cuando entré a través de sus puertas de vidrio con frágiles mangos de madera. No podía haber hierro alrededor de los fae, ya que muchos de ellos tenían problemas para tolerarlo.
A mí mismo, y aquellos como yo... nos gusta jugar con él: verlo fundirse y convertirse en líquido bajo el calor de nuestra respiración.
Incluso habíamos tomado clases enteras siendo niños. Habíamos ganado trofeos y pequeñas medallas. Tenía toda una pila de premios en mi escritorio en casa de mis padres.
Tan pronto como podíamos hacer fuego, estábamos jugando con el metal y, a menudo nos metíamos en problemas al incinerar cosas que no debíamos. Pero revivir mis aventuras seria para otra ocasión, porque justo ahora necesitaba presentarme a la ninfa sentada en el escritorio frente a mí.
Sus pies descansaban en una gran vasija de agua. Tenía la piel azul pálida y las orejas ligeramente puntiagudas. Tenía el cabello recogido hacia atrás dejando expuestas las escamas verdosas ocultas en el costado de su cabeza bajando por su cuello. No había visto muchas ninfas del agua antes, ya que generalmente no estaban fuera de las aguas poco profundas que llamaban hogar. Por lo que yo sabía, no había manera de que un pozo de agua mantuviera a una ninfa por mucho tiempo. Les encantaba el agua como me encantaba el cielo. Yo no sería capaz de quedarme en tierra para cualquier cosa. “Ella debe amar su trabajo”.
La ninfa levantó su mirada azul marino y me dijo.
-Hola, y bienvenido a Faeted, donde ayudamos a que todos hagan sus sueños realidad. ¿Tienes una cita?
Yo dudaba de que ella -o cualquier otra persona en esta agencia - pudiera hacer mucho para ayudarme, en lo que era una idea loca, y realmente no estaba lejos de serlo. Yo había tenido algunas ideas muy locas en mi tiempo.
Conseguir una cita en Faeted no era raro. Casi se había convertido en lo último.
¿Problemas en tu vida amorosa? Ven a ser emparejado. ¿Tú novio te dejó? Ven a Faeted. Parecía que todo el mundo quería ser emparejado o que conocían a alguien que lo hacía.
Y yo necesitaba una ayuda seria si iba a terminar con alguien que podría estar durante el cambio que venía en mi vida.
La tengo. Mi nombre es JungKook Landeskog. Estoy aquí para ver...
-Lo tenía en la punta de la lengua, pero, de repente, el nombre del hombre se me
había escapado.
Bajó la vista hacia un cuaderno que tenía una cursiva y delicada escritura manuscrita en cada minúscula línea, y ella pareció leer las palabras allí durante unos segundos antes de mirarme con una sonrisa brillante.
Me sorprendió que ella no utilizara una tablet o un ordenador, o, diablos, incluso su teléfono, para comprobar las citas. Tal vez era una cosa de los Fae.
A los dragones les encantaba la tecnología.
A menudo se derretía cuando estábamos enojados o por accidente… pero nosotros amábamos nuestros aparatos y nuestros teléfonos de todos modos.
-Ah, aquí está. Sr. Dyslander Elderwald.
Él es uno de los mejores. Usted estará en buenas manos. Por favor, siéntese aquí en este vestíbulo. Hay té a su izquierda, junto con algunas galletas si tiene hambre.
-Gracias. -Di un paso fuera de la oficina y encontré una silla de aspecto cómodo para sentarse. No había ninguna otra persona en la sala de espera, así que era agradable.
No era bebedor de té y tampoco realmente comía galletas. Me gustaba el alcohol y el jugo de naranja. Esperé tan silenciosamente como pude y traté de no sentirme totalmente desesperado mientras pensaba en lo absolutamente inútil que esta agencia probablemente sería para encontrarme a alguien antes de cumplir veinte años, y eso sería en sólo dos meses.
Se necesitaría un milagro, y yo definitivamente tomaría cualquiera que me dieran.
Necesitaba que Faeted encontrara para mí alguien compatible, porque no quería que los ancianos -o mis padres- encontraran a alguien para mí que ellos pensaran que era apropiado. Sus intenciones eran buenas, pero no sabían mis gustos cuando se trataba de otras personas. En realidad, ¿cómo podrían, cuando yo incluso no los conocía? Lo que sí sabía, era que me
gustaban los hombres y me gustaban cerca de mi edad.
Yo quería un tipo que pudiera volar, o, al menos, no tuviera miedo a las alturas. Tendría que lucir bien y disfrutar del sexo. Quería que fuera agradable, pero no demasiado. Yo no quería que besara el trasero de todo el mundo -sólo el mío- y sólo si estaba tocando fondo. Suspiré y quise golpear mi cabeza contra la pared. Aparte de eso, yo estaba sin ideas para cómo
describir a mi tipo perfecto.
El señor Elderwald tardó diez minutos en salir de su oficina e irme a buscar al vestíbulo.
Yo estaba feliz de dejar la habitación, que estaba todavía vacía, aparte de mí y la ninfa de agua. Pero dar el siguiente paso al ir a su oficina significaba estar un paso más cerca de él diciéndome que no había nadie allí que estuviera interesado en alguien como yo.
Nosotros los dragones, simplemente no éramos del tipo adorable, con todo eso de quemar lugares, descuartizar vacas fuera de los campos y comerlas en pleno vuelo, o el hecho de ser bastante posesivos y territoriales de nuestras cosas, nuestras casas y la gente que nos interesaba.
Encontrar a alguien fuera de los dragones no era exactamente mal visto, pero probablemente estaba destinado al fracaso a los ojos de todos los que conocía. Sólo que no quería compartir mi vida con otro dragón. Había crecido alrededor de dragones.
La mayoría de los que conocía muy bien era un dragón. Todo el mundo con el que había tenido relaciones sexuales era un dragón.
Yo sabía lo que eran los dragones. Sabía lo que querían y sabía cómo actuaban.
Después de un tiempo, todos llegaron a ser los mismos.
Yo quería conocer a alguien diferente y nuevo, para ver cómo vivían y lo que hacían por diversión, incluso si eso no implicara la destrucción de cosas, ni de encender fuego con un solo aliento ardiente.
Podía manejar hacer algo nuevo con alguien, siempre y cuando no fuera vegetariano o no pudiera volar. Y que no le tuviera miedo al fuego. Eso sólo no sería bueno.
Me gustaba encender fuego. Los dragones eran increíbles acampando porque siempre teníamos la fogata lista a los pocos minutos de llegar, entonces podríamos ir a coger una vaca para los filetes. -JungKook, por favor, siéntate.
Y me puedes llamar Dyslander, si estás cómodo con eso -dijo señalando la silla. Asentí, luego me senté. La silla chirrió, pero era bastante cómoda.
-De acuerdo. -¿Qué te trae hoy por aquí?
-Él sacó su propio cuaderno, que tenía garabatos mucho menos legibles, más cerca de él, luego sostuvo una pluma por encima de la página como si estuviera esperando tomar notas cuando hablara.
Lo miré durante unos segundos mientras trataba de recoger mis propios pensamientos dispersos de las profundidades de mi preocupación.
No tenía idea de cuánto de mi cultura sabía, así que empecé desde el principio.
-En el momento en que alguien como yo: un dragón, llega a sus veinte, se supone que debemos encontrar a alguien que nos ayude en la siguiente fase de nuestra vida donde nos convertimos en adultos y nuestros padres se unen con los ancianos.
No he encontrado a nadie. Se supone que nos ayudará a ir desde el lugar donde somos totalmente dependientes de nuestros padres hacia el mundo, donde tenemos nuestras propias casas y puestos de trabajo, cuentas bancarias y cosas por el estilo. Ese amigo me ayudaría a llegar a ese lugar, y yo quisiera saber si puede ayudarme a encontrarlo.
Lo único que sabía con certeza en este punto era lo absolutamente vital que esa persona era para mí. Los necesitaba y lo necesitaba rápidamente.
Esto era más o menos la última oportunidad que tenía, aquí en la oficina de Dyslander, necesitaba desesperadamente su ayuda.
Otras personas habían utilizado amigos, si tenían a alguien lo suficientemente cerca de ellos para llenar ese papel. Pero yo no tenía a ninguna persona. Tenía un montón de amigos, pero ninguno que yo habría considerado como compañero en los próximos meses o años.
Todo dependía del tiempo que me llevara alcanzar mi propia madurez.
-Sin embargo, todavía no has encontrado a nadie -me corrigió, levantando la vista de su cuaderno y los garabatos en su interior.
Él había tomado un montón de notas mientras yo había estado hablando -ninguna que pudiera leer al revés, por desgracia. Tenía curiosidad acerca de lo que había escrito. Con suerte, no había escrito algo como “completamente sin esperanza”, “sólo debe renunciar” o “imposible de ayudar”, “el peor dragón para emparejar”.
-Hemos ayudado a dragones en tu situación, pero se acercaron buscando a su alma gemela, un compañero para siempre. ¿No estás interesado en ese tipo de relación con la persona que te reunirás a través de esta agencia?
pareces estar más interesado en encontrar a alguien que sólo te ayude a través de tu transición. Si todo lo que quieres es un amigo, por qué te molestaste en venir aquí, donde nos especializamos en un tipo más "para siempre" de asociación.
Me encogí de hombros. Honestamente, no sabía lo que quería o a quién.
Sólo tenía que tener una opción en la materia y terminar con alguien que no
fuera un dragón. -Si algún tipo de relación duradera pasa, no estoy en contra de ella, pero no estoy buscando amor. Si la persona que piensas que me gustaría...si es un buen partido para mí, entonces yo estoy abierto a esa posibilidad. Él me dio una brillante sonrisa.
-Bueno. Eso es lo que nos gusta escuchar.
Si hubieras dicho que sólo estabas buscando algo platónico, yo habría dicho que no podíamos ayudarte. Pero una relación agradable y lenta con un potencial serio es algo que podemos hacer absolutamente. También podemos encontrar a alguien que se mueva rápido, si es que está pensando en ir tan rápido como los dragones suelen hacer cuando se trata de asuntos del corazón. Sin embargo, encontrar amigos para los clientes, por desgracia, no está en nuestra lista de servicios. Ahora dime, ¿qué te gusta hacer? Estoy seguro de que tenemos a alguien aquí que coincida contigo y que también esté interesado en cosas similares. Tenemos una gran cantidad de personas para elegir, un montón de personas muy diferentes. ¿Qué es lo que más disfrutas hacer? No necesitas ser demasiado específico. Solamente necesito una de idea de tu potencial y perfecto partido aquí en Faeted Eso era mucho pedir. ¿Qué me gustaba?.
Me gustaba lo que cada dragón en la historia de dragones había querido. Teníamos un nivel de competencia bastante limitado porque éramos demasiado grandes para la mayoría de las cosas y demasiado aterradores para otros.

La mayoría de nosotros trabajamos en seguridad por eso. -Um... ¿Encender las cosas en llamas? -Comencé. Yo era un dragón.

No había nada mejor para nosotros que eso. ¿Destruir cosas?
Se echó a reír y golpeó su lapicero contra el cuaderno, justo encima de sus notas.

-Hare esto más fácil para ti. No sólo lo que te gusta hacer, sino ¿qué te da placer?
Eso no era hacerlo más fácil de responder en absoluto, pero trataría. Comencé a usar mis dedos para marcar las cosas. -Sexo, volar, pelear con otros dragones... tesoro.

A todos nos gustan las cosas brillantes.

Y, supongo, las vírgenes. Tenemos algo por ellos. Es un poco raro.
Dyslander sacudió la cabeza y parecía que estaba tratando de no reír. -No es raro en realidad. ¿Alguna vez has jugado a un juego llamado 'Capturar la Virgen'? Tengo un evento mañana.

No hay reglas de combate, a menos que se maten entre sí, y el jugador que llega a la virgen primero gana el juego. Es un evento para solteros, y hay alguien que va a estar allí que creo que puede gustarte, si no lo mutilas accidentalmente.
Sonreí y me incliné sobre la mesa. -Parece que podría ser mi tipo de juego.
Incluso si yo no le gustaba a nadie, todavía podría luchar y volar. Además, habría implicado una virgen, o al menos alguien que pretende ser uno con el fin de interpretar el papel.

Eso fue lo suficientemente bueno para conseguir mi interés. Yo había querido ir a estos eventos y me preguntaba por qué nadie me había introducido en este juego anteriormente.

La forma en que Dyslander hizo que sonara, me hizo imaginar que probablemente había perdido algunas grandes cantidades de diversión últimamente.
Dyslander asintió y anotó algo más en su libro. -Pienso que te gustara. He conocido dragones en el pasado que lo disfrutaron.

La persona que pienso que podría interesarte estará allí... Su nombre es Jimin. Él está sobre tu edad y es divertido. Creo que ustedes dos lo harán bien. Podría ser tu tipo. -¿Dónde estará en el juego, y qué aspecto tiene? -pregunté con ansiedad.
Pero él solo sacudió su cabeza hacia mí y me dirigió una pequeña sonrisa secreta. -Yo no voy a decírtelo, JubgKook. Tendrás que encontrarlo. A los dragones les gusta cazar. Piensa en esto como un juego de caza. Él vale la pena el esfuerzo. Lo prometo.
Yo no estaba conforme con ese plan, pero si así es como las cosas serían, no había mucho que pudiera hacer. -¿Entonces mañana?
-Estaba casi rebotando emocionado por el próximo partido. -Sí, a las diez de la mañana. ¿Sabes dónde está el campo de vuelo en la ciudad? Te puedo dar un mapa si no lo sabes, a pesar de que no es difícil de encontrar, especialmente si lo estás buscando desde el aire.
Por supuesto que sabía dónde estaba el campo. Yo había caído allí hace una hora, razón por la que estaba actualmente usando ropa que el centro me había entregado, en lugar de algo mucho más cómodo. Cuando los dragones cambiamos estamos desnudos, y la gente fuera del campo de vuelo generalmente fruncía el ceño a cualquiera que estuviera desnudo en la ciudad.
-Lo conozco. ¿El juego será allí? -No. Seria interrumpido constantemente si lo fuera. Hay una franja de color verde hacia el sur, verás banderas cuando llegues mañana más allá de la tierra en el campo de vuelo.
Ese es el marcador más fácil de seguir a fin de que puedas encontrar fácilmente tu camino. Puedes venir como un dragón o como estas ahora. No hay ningún otro dragón en la lista, por lo que serás reconocido y no tendrás que identificarte.
Me sorprendió que él no supiera algo tan fundamental acerca de nosotros como la facilidad de comunicarnos. Sin embargo, Dyslander parecía saber muchas otras cosas sobre nosotros.
Tal vez él simplemente lo había olvidado. -Todavía podemos hablar cuando somos dragones.
A veces las palabras no son claras, pero no son imposible de entender.
-Bueno, entonces es práctico.
Yo no sé mucho sobre tu especie. Voy a tener que añadirlo a las notas que guardo en cada tipo de Fae y cambiaformas.
Estoy reuniendo toda una biblioteca de información, para mis propios fines de investigación, por supuesto. Gracias por aclarármelo.
Asentí y me pregunte si era realmente calificado para ayudar a un dragón, ya que él ni siquiera sabía cómo nos comunicamos. -¿Estás seguro de que sabes lo que estás haciendo aquí? -le pregunté.
Era casi mi última esperanza de llegar a estar con alguien a quien realmente quisiera, y ni siquiera sabían cómo hablábamos el uno al otro. Vi cualquier oportunidad que tenía de tener un futuro feliz con una pareja escapar, como los minutos que habían transcurrido desde que había entrado en su oficina increíblemente ordenada.
-Estoy bastante seguro de que voy a ser capaz de encontrar a alguien que sea compatible.
-Me aseguró con calma.
Todavía no lo creía, asentí de nuevo, y luego empujé mis dedos por el borde de su escritorio mientras pensaba en el mañana y cómo mi vida podría ser completamente diferente después de un juego rápido, siempre y cuando este Jimin también me gustara. Ese fue un gran "sí" en mi mente.
Y nisiquiera sabía qué aspecto tenía.
Prometí no molestar a nadie demasiado mañana, en caso de que esa persona terminara siendo Jimin. Una vez que lo encontrara, todas las apuestas estarían hechas. Realmente me gustaba pelear, después de todo. -¿Y cuál es su pago por este servicio? Mis padres me dijeron que viniera a esta reunión. Ellos no mencionaron lo mucho que costaría encontrar a alguien que me lleve a través de los tiempos difíciles por venir. Tengo dinero, si usted está preocupado por eso. El dinero no es realmente un problema, cuando eres un dragón y te gusta acumular tesoros tanto como lo hacemos.
-Esa es una pregunta difícil, ya que nuestro pago habitual es que traiga a su primer hijo para que coincida con alguien en el futuro. Es genial para la repetición de negocios, y estoy seguro de que puede adivinarlo. Pero ya que no tendrás niños debido a las personas por las que estas atraído, he trabajado algo más con tus padres.
Parpadeé lentamente a medida que sus palabras cayeron en su lugar. -¿Has unido a mis padres? -Lo hice.
Eso fue noticia para mí. -¿Y qué te prometieron esta vez? -Habrá un niño nacido de otro dragón que no podrá cuidarlo. Les pedí que lo criaran como si fuera suyo y me lo trajeran antes de su tiempo, para que pudiera aparearlo a alguien maravilloso. Estaban felices de estar de acuerdo.
Me dijo todo esto con una expresión nula, como si hiciera este tipo de cosas todo el tiempo y ver en el futuro no era nada nuevo. Tal vez fuera por él, pero yo nunca había conocido a un vidente antes, y no podía evitar mirarlo. Me lamí los labios y me obligué a apartar la mirada. -¿Lo ves todo? -pregunté en voz baja, mientras miraba mis manos y la tierra atrapada bajo mis uñas.
Tal vez debería tratar de limpiarlas antes de conocer a Jimin mañana, en caso de que me rechazara basado en el estado de mis uñas. Dyslander sacudió la cabeza. -No, no todo.
Veo destellos, flashes realmente. Otras veces tengo sueños, que me dan pistas, pero nunca soy capaz de ver el cuadro completo. Sé que te encontrarás con Jimin mañana y que él será bueno para ti, pero sí estarán o no juntos en diez años está más allá de mi vista. Espero que seas feliz. Es gratificante tener clientes felices aquí en Faeted.
Sonreí. Por supuesto que lo era, me vio como un cliente y no una persona desesperada que sólo quería terminar feliz. En su lugar, podría terminar desgraciado, atado a alguien que no conocía, todo por hacer las cosas más fáciles los próximos meses y apaciguar a mis padres y los ancianos. No tenía perspectivas y todas mis miserables esperanzas descansaban en alguien llamado Jimin, al que no conocía de absolutamente nada.
Estaba listo para empezar a revolcarme en lo miserable que era la oportunidad que tenía de terminar feliz, cuando Dyslander se levantó de su escritorio y me mostró la salida de la oficina. La ninfa en el frente me saludó con la mano y me metí los pulgares en los bolsillos de los pantalones evasivamente mientras bajaba por una calle adoquinada de regreso al campo de vuelo.
Empecé a perder mi ropa incluso antes de haber conseguido llegar a mi destino. Algunos de los duendes que trabajaban en el centro me sonrieron mientras se llevaban mi ropa, pero yo estaba demasiado distraído para notar si alguno de ellos era lindo o no.
Pensé en lo que iba a decir mañana cuando conociera a Jimin. ¿Me las arreglaría para sonar inteligente? ¿Podría ser gracioso también? Realmente quería que él tuviera una bonita sonrisa y hoyuelos, eso no haría daño. Tal vez él no me encontrase atractivo, sin embargo. Yo estaba delgado para ser un dragón, y probablemente podría haber trabajado mis músculos un poco más.
Volar realmente no construía una gran cantidad de músculo. Había un gran lago en medio del campo de vuelo, y me sumergí debajo de la superficie.
El agua me ayudó a cambiar, aunque pertenecía al cielo. Había algo en estar suspendido, sin peso, cuando cambie miré hacia el cielo despejado desde debajo de la superficie del fresco lago. Cambiar no dolía tanto, se sentía como cuando te estiras y flexionas de nuevo casi como un viejo juguete de goma que yo había tenido cuando era un niño. Salí a la superficie y respiré
profundamente a través de mis fosas nasales. Mis músculos estaban doloridos mientras caminaba -ahora en cuatro patas- con mi cola arrastrando tras de mí.
No pude despegar en esa posición, ya que necesitaba un poco de velocidad en primer lugar, pero unos pocos pasos rápidos fuera del agua me tuvieron en el aire, luego solo era que mis alas tiraran de mí en el cielo. Respiré profundamente, forzando a entrar el aire caliente en mis pulmones. Una vez que estaba libre de la ciudad, rodé, aflojando los músculos, antes de subir aún más.
Los dragones no eran las únicas criaturas en el cielo, pero ser una de las más grandes, era agradable, porque significaba que casi todo el mundo se quedaba bien lejos de nosotros. Yo no tenía que prestar tanta atención cuando tomaba un poco de corriente ascendente y montaba en las nubes.
Me encantaba volar, lo cual era probablemente normal para un dragón, pero
prefería estar aquí todo el tiempo si pudiera. No era sólo la libertad de volar, era el silencio de estar solo en lo alto del cielo.
Esta era la única clase de paz que realmente sabía cómo conseguir y, tanto como amaba a mi familia, a los ancianos y al resto de mi clan, en ocasiones necesitaba desesperadamente alejarme de ellos.
Me estaba hospedando en el Tower Hotel. Estaba lleno de gente como yo, de los que podían volar. Creo que si alguien realmente hubiera tenido miedo a las alturas, no hubiese llegado a una milla de la alta montaña. Mi habitación estaba por lo menos a 200 metros de altura desde el valle, dándome una gran vista y una pista de aterrizaje. Más gente -elfos esta vez, me dieron la ropa mientras me movía de vuelta para poder caminar por los pasillos estrechos para llegar a mi habitación.
Sólo me puse los pantalones grises, luego les devolví la camisa y las sandalias, antes de atar el cordón con fuerza alrededor de mis caderas. Maldita sea, estaba delgado. Esperaba que a Jimin les gustaran los chicos que pudieran darse grandes comidas. Tal vez agarraría una vaca antes de ir a jugar el juego mañana.
Mi habitación estaba a unos pasos, y pasé unas cuantas personas en los pasillos. Cuando no estaban cambiados, no podía decir lo que eran, pero realmente no importaba. No había hostilidad aquí en las ciudades centrales. No tenía absolutamente nada de qué preocuparme.
Bueno, eso no era del todo cierto. Mi clan. ¿Cómo iba a pasar el estar solo por primera vez en mi vida? Después estaba pasando por este rito y si Jimin me querría o no.
Eran todas las cosas grandes que me preocupaban. Al estar en una montaña pude conseguir lujo, y mis padres habían elegido un gran espacio para mí. Incluso tenía un balcón para saltar, por lo que no tenía que caminar los cinco minutos hasta la pista de despegue en la parte superior de la montaña. Mis padres sabían lo flojo que podía ser.
Me dejé caer sobre mi espalda en la cama mullida. Yo por lo general no usaba colchones blandos -o un millón de mantas como esta cama parecía tener, pero que estaba bien. Solamente estaría allí para unas cuantas noches más. Seguí tirando de las mantas dejándolas en el suelo, siempre entraba alguien en mi habitación para arreglarla después de que me iba todos los días cada mañana. Había estado en la capital durante dos días, pero el primero me lo pasé en su mayoría sólo volando alrededor. Mañana sería mi primera reunión con Jimin, y el resultado me destruiría o me salvaría.
O bien, pensé con una sonrisa maliciosa, tal vez me follen y salven. Mi última vez con alguien fue hace más de un mes, nos estábamos quedando sin gente disponible en mi clan. No era que no pasara el rato con otras personas. Era más bien con dragones, en general, no estaba en lo social.
Tal vez yo era una excepción, pero la mayoría de las personas que conocía le gustaba destruir cosas, festejar y tener relaciones sexuales. En realidad, ahora que lo pienso, yo no era gran parte de una excepción, ya que me gustaban todas esas cosas. Salí de la cama, tome las mantas y luego las tiré a la misma esquina que antes. En pocas palabras, pensé en cambiar y en ir a lo más alto que pudiera con las mantas en mis brazos.
Entonces podría dejarlas caer y disparar sobre ellas. Mantas asadas. Ese pensamiento me hizo sonreír. Pero a mis padres le cobrarían por ello, estaba seguro, y terminaría con nuevas mantas de todos modos, junto con un sermón acerca de lo grosero que era destruir la propiedad del hotel sólo porque no me gustaba. Me puse de nuevo en el colchón cubierto de sabanas, sin siquiera una almohada esta vez, y trate de relajarme y no pensar, o preocuparme, sobre la búsqueda de Jimin mañana. Realmente no ayudó. Me costaba pensar en la posibilidad de conocerlo. Si realmente era perfecto para mí, como Dyslander parecía pensar que era, entonces teníamos que ser bastante similares.
Me preguntaba lo que haría cuando tuviéramos relaciones sexuales, si él gritaría o si era el tipo de hombre tranquilo. Realmente necesitaba descubrir eso y pronto. No sabía nada de Jimin prácticamente me estaba matando aquí.
Estuve temprano en el campo de vuelo a la mañana siguiente, y no me molesté en cambiar mientras aterricé al lado del lago. Los duendes me ofrecieron ropa de repuesto, pero sacudí la cabeza y pasé junto a ellos.
Yo no era muy agraciado en la tierra, parecía un hurón rebotando en lugar del mayor depredador que era. Pero lo hice y esperé como el demonio que Jimin no estuviera alrededor viendo como un montón de duendes seguían empujando la ropa hacia mí como si tuvieran miedo de que fuera a cambiar en cualquier momento y asustar a la gente del pueblo con mi cuerpo desnudo. Caminar alrededor de la capital desnudo no era una opción, pero realmente no planeaba cambiar hasta después del juego, tampoco. Realmente no necesitaba la ropa, sin embargo tomé un conjunto de ropa con mi boca, ganando una sonrisa de un duende en agradecimiento mientras se volvía rápidamente a dar prendas a otras personas y dejándome solo. Dejé caer la camisa y los pantalones justo dentro de la entrada del juego. Las brillantes pancartas doradas hacían que fuera fácil decir adónde debía ir.
Dyslander se quedó allí con un portapapeles y me hizo un gesto con la cabeza cuando me acerqué. Fue allí donde el camino de tierra que conducía al juego hizo un cuello de botella, con él bloqueándome de ir más lejos. -Hola, JungKook. Qué bueno que vino a unirse a nosotros.
¿Dónde más creía él que estaría? Bajé la cabeza un poco para no estar sobre él.
-¿Jimin ya está aquí? -le pregunté, mi voz áspera sonando mucho como un gruñido.
No pude ayudar a mi dragón a trabajar sus cuerdas vocales. Sólo me alegré de poder hablar cuando estaba en esa forma, a diferencia de lo que Dyslander había supuesto. Me dirigió una pequeña sonrisa, seguida de un guiño. -Él lo está, y podrás verle pronto. Lo prometo.
Tenía la clara impresión de que un hombre como él siempre cumplía sus promesas.
Mi corazón estaba acelerado, aunque no sólo por volar. Se ralentizó una fracción cuando supe que no había sido plantado por mi única cita en Faeted.
Asentí hacia él y se trasladó a un lado, marcando la casilla junto a mi nombre ahora que yo había llegado. Una vez que atravesé el cuello de botella formado por las paredes altas, aunque enteramente temporales, me encontré en un gran campo. Un poste estaba en una colina en medio del campo circular, y apenas podía distinguir la visión de un hombre atado con las manos a la espalda.
Él era la virgen, asumí. Había algunos árboles entre él y yo y un par de colinas para que la gente se pudiera ocultar, pero yo no tenía la intención de estar en el suelo mucho tiempo.
Me acerqué a donde estaban reunidas otras personas. Algunos de ellos empezaron a susurrar cuando me acerqué. Todos se alejaron del camino. -Hola, le dije a un centauro cerca de mí, con el cuerpo de un hombre bien construido hasta la cintura, y luego el cuerpo de un semental, me miró, pero no dio ninguna indicación de querer hacer nada más que eso, y nadie más me respondió. Era típico para los no-dragones, y me alegré de que Jimin no fuera el centauro.
Yo no estaba seguro de cómo tener relaciones sexuales con uno de ellos. Pero, en serio, nosotros los dragones no solo salíamos a comernos a todos o destruir sus casas, pero el temor pasó después de un tiempo.
Yo no era capaz de ver a todos en mi forma actual, pero traté de dar algún vistazo.
Unas cuantas personas se unieron a nosotros. Había una dríada con una flor en el pelo. El no representaba cualquier tipo de competencia para mí, sobre todo porque no podía volar.
Dyslander se acercó a nuestro pequeño grupo de diez después de unos minutos.
-Bienvenidos todos esta tarde al juego de Capturar la Virgen. Ya que siempre se ha hecho, cada uno está por su cuenta. No hay equipos. El que desate primero a la virgen -no el que llega primero, gana el juego.
Cualquier cosa por debajo de matarse unos a otros está muy bien. No se permiten armas, pero estoy seguro de que todos saben que no necesitan ballestas para poder hacerse daño entre sí.
Por supuesto, muchos de ellos se volvieron a mirarme. Tal vez ser la persona más peligrosa tiene sus ventajas, después de todo. -¿Alguna pregunta? -Dyslander habló.
Estaba demasiado ocupado tratando de averiguar cuál de ellos era Jimin ahora que sabía las reglas. Realmente no quería hacerle daño por accidente. -¿Alguno de ustedes se llama Jimin? -pregunté a todos ellos.
Unas pocas personas negaron. La mayoría me ignoró. Reprimí un suspiro y volví para seguir a Dyslander mientras caminaba entre todos nosotros.
-Ahora, cuando cuente hasta tres, pueden ir por la virgen. Ah, y no lo maten, aunque tradicionalmente un beso es dado al ganador, si están interesados.
¿Por qué ese Dyslander estaba mirando directamente a mis ojos al decir eso? Tal vez fue sólo mi imaginación. Tenía que ser.
-Uno...
La gente empezó a agacharse. Yo los necesitaba fuera del camino antes de llegar a la velocidad suficiente para elevarme al aire. Las personas que pasan sobre otras generalmente son mal vistas, en la capital y probablemente durante lo que supuse es un juego relativamente amigable.
-Dos...
Tenía una línea clara de la virgen, suponiendo que no había nadie más rápido que yo para llegar a él. No quería mucho el beso, ya que estaba bastante seguro de que Jimin estaba en algún lugar alrededor de mí, pero era competitivo y realmente quería ganar. Tal vez Jimin me vería y pensaría que era estupendo por atrapar a la virgen. Realmente quería impresionarlo. -¡Tres!
Todo el mundo se lanzó hacia delante alrededor de Dyslander. ¿Yo? Me contuve, dándoles a todos un poco de espacio antes de cargar a través. Dos grandes saltos más tarde, y estaba alejado de ellos. Había unas pocas personas que maldijeron cuando gritaron hacia mí.
Me reí. Esto era demasiado fácil. Era…
Me golpeé con fuerza contra un árbol cuando algo me golpeó por el lado.
Nada se rompió -excepto el árbol, y yo sólo estaba aturdido por un segundo mientras miraba hacia el grifo que me había atacado. Tenía alas doradas enormes, las patas delanteras de un león y la cabeza con plumas de águila.
Tenía la impresión de que se estaba riendo de mí cuando agitó sus alas un par de veces por encima de mí, burlándose de mí antes de despegar en la dirección que estaba yendo. ¡Cabrón! La virgen era mía. Estaba de vuelta en el aire unos segundos más tarde, pero todavía estaba un poco mareado.
Me encontré con el grifo con facilidad.
Era tal vez dos tercios de mi tamaño con sus alas llenas de plumas haciendo comparación con las mías correosas.
Volé por encima de él y luego lo golpeé en la espalda con mi cola.
Cayó al suelo con un golpe seco, eche un vistazo para asegurarme de que no le había hecho nada realmente serio. En cambio, él sólo me miró a través de sus garras antes de que se hubiese desenredado de sus alas pesadas de nuevo. En el momento en que consiguió elevarse, yo me acercaba a la virgen.
Sólo unas pocas yardas y aterricé torpemente en la colina al lado de mi premio.
Estaba momentáneamente distraído por la virgen, tenía una sonrisa hermosa y una cabeza llena de pelo rubio dorado, llegué detrás de él y, con una de mis largas garras, corte limpiamente a través de las cuerdas que ataban sus manos a su espalda.
-Gracias. Supongo que ganaste -dijo la virgen mientras se frotaba las manos.
Un cuerno sonó desde los bordes del campo de alrededor al mismo tiempo. Pensé que debía ser la señal de que el juego había terminado. Yo había ganado. Eso se sentía increíble. Ahora sólo tenía que encontrar a Jimin en la multitud de personas que comenzó a ponerse de pie alrededor del campo. -Entonces, ¿cuál es tu nombre? -me preguntó.
Miré de nuevo a él, lo que me saco de la distracción momentánea de tratar de averiguar cuál de estas personas era Jimin. Las mujeres no estaban claramente entre ellas. Tenía la esperanza de que Jimin no fuera el grifo que había estrellado contra el suelo. Eso podría tomar algo de suavizado, si lo fuera. Nada que una buena mamada no podía solucionar, lo imaginaba, pero no era la mejor forma de entablar una relación.
-JungKook -le respondí antes de que volver a mirar a los otros de nuevo.
En realidad, nadie parecía un Jimin -cualquiera que fuera la forma en que Jimin
se viera. Inesperadamente la sonrisa de la virgen cambió hasta que estaba sonriendo directamente a mí. -Nunca pensé que Dyslander me conectaría con un dragón.
Qué cosa más caliente.
Cambié sin pensar en mi propia desnudez. Este tipo de revelación no necesitaba tener un dragón por el momento para que yo pudiera hablar con él con mis palabras, y no ser posiblemente mal entendido. -¿Tú eres Jimin? -pregunté con incredulidad.
De hecho, lo miré en esta ocasión. Me detuve en sus suaves ojos verdes, las pequeñas arrugas alrededor de los ojos que me dijo que le gustaba reír, y luego mi mirada fue a la deriva más abajo. Él estaba sin camisa, y yo no pude evitar lamer mis labios cuando vi los pezones oscuros, de repente quería pasar mis uñas por ellos. Tal vez le gustaría. Tal vez podríamos probarlo ahora.
Talvez debería haberlo dejado atado al poste para poder jugar con él mientras se retorcía, incapaz de escapar.
Levanté la vista cuando su olor cambió de algo que podría haber sido como la diversión, a la excitación.
Él estaba mirándome, sin embargo, cuando fui capaz de ver sus ojos, me encontré con su atención centrada exclusivamente en mi pene. Me reí y acerque mis labios para un ligero beso. -Tradicionalmente, la virgen se supone que besa al ganador -me dijo, apartando su mirada hasta encontrarse con la mía. Yo era mucho más alto así que tenía que tirar la cabeza hacia atrás para mirarme, así que cuando él expuso su garganta para mí, sabía cuál era la invitación y ansiosamente bese su garganta.
Después saque mi lengua para probar su cuello, moví mi mano a la parte posterior de su cabeza y lo incline en el ángulo correcto para un beso de verdad. Él trató de tomar posesión de mi boca y, en un principio, incluso le permití tener dominio, sus dedos se acercaron a clavarse en mis hombros, deslizó sus manos entre mis piernas, extendí mis muslos para darle un mejor acceso.
Era áspero, mientras tomaba mi pene y los testículos.
Estaba ansioso también, jadeante contra mí.
-Joder, te necesito -se quejó. -Yo también.
Empujé sus manos, mis bolas eran más pesadas mientras envolvía sus dedos con fuerza alrededor de mi eje, dando la ilusión de un túnel perfecto para follar mientras yo le di un beso y me imaginaba que en realidad estaba dentro de él. Ese fue el mayor control de esta situación ya que estaba dispuesto a dejar que lo tomara, sin embargo, antes tenía que sacarlo de allí, lo hice girar contra el poste de madera donde había sido atado unos pocos minutos antes.
Llevó las manos por encima de la cabeza, cruzando los brazos en sus muñecas, y se limitó a mover las manos durante un minuto o dos, en total confusión. Nadie había hecho eso para mí tan fácilmente o tan rápidamente, antes. Normalmente tenía que decirles a los chicos lo que quería, y la mitad no entendía. Jimin estaba esperando que yo tomara el control con una sencilla muestra de sumisión. -Vamos, JungKook. No me dejes colgado aquí. Dime que te gusta un poco rudo. ¿Por favor? -Él prácticamente me rogó mientras arqueó su espalda y comenzó a frotar su culo contra mi pene expuesto.
Maldición. Cubrí sus manos con las mías e incliné mi cabeza hacia adelante para hundir mis dientes en su hombro. Oí un grito y ni siquiera tuve que mirar hacia abajo para saber que yo estaba extremadamente duro, dolorosamente duro. Lo necesitaba. Teníamos audiencia -y aun así no me importó. No me importó que estuviéramos afuera donde todo el mundo pudiera vernos.
Ser un exhibicionista nunca había sido lo mío, pero, justo en ese instante, yo estaba dispuesto a hacer una excepción con mucho gusto, con tal de tener a Jimin exactamente como lo quería, en ese mismo momento. Realmente no podía esperar más que eso.
No había pasado tiempo suficiente besándolo para tener mi ración de él, y lo necesitaba de rodillas pronto. Pero, por mi vida, yo no podía ser más lento bajando sus pantalones por sus caderas, dejando al descubierto un culo perfecto en el proceso.
Él lo tenía firme y redondo, y no podía mirar hacia otro lado mientras acariciaba con mi mano libre sus curvas, apretándolo en la palma de la mano mientras lo agarraba.
-¿Que eres? -le pregunté mientras empujaba mi pierna entre sus muslos, para poderlo tener como quería.
Jimin me volvió a mirar por encima del hombro, pura lujuria en sus ojos verdes.
-Un águila.
Su admisión me hizo sonreír. El cielo sería nuestro. -No puedo esperar para volar contigo.
Tenía las mejillas enrojecidas por el deseo.
-¿Tú sabes cuánto se quiere joder después de un vuelo? -susurró, su aliento caliente sobre mi hombro.
Asentí. Yo era un dragón. Por supuesto que sabía.
Él añadió: -Quiero aterrizar a tu lado y que me tomes, sin una palabra, justo después de que cambiemos, sólo porque me necesitas tanto. Me esforzaba para mantener algún tipo de control mientras mojaba mis dedos con mi propia saliva y, sin previo aviso, deslice uno en su agujero. Su voz salió en un gemido por la garganta y cerró los ojos, manteniendo la cara vuelta.
Debería haber ido más lento, más cuidadoso con él, pero no dijo una palabra de objeción en cuanto bombeé un dedo en él y luego otro, extendiéndolo tan rápidamente como pude.
Se inclinó hacia mí, dejando caer su pelo enmarañado sobre su espalda.
Apreté los labios en su columna vertebral mientras me movía más cerca de su agujero.
-¿Dime que no eres realmente virgen, por favor? -De repente tuve el pensamiento, preocupado de que estaba tomando su primera vez.
Jimin rio. -No, no lo soy. Pero podemos jugar a que lo soy en otra ocasión, si lo deseas.
Yo estoy muy corto de paciencia en este momento. Una chica se acobardó y Dyslander me pidió que tomara su lugar.
A las águilas no nos da miedo ser capturados por grandes dragones.
Sabiendo que no tenía que preocuparme por él, me empujé a mí mismo dentro con una fuerza de empuje que me dejó gimiendo mientras se ajustaba a mí alrededor.
Se mantuvo inmóvil por un segundo, y me preguntaba si tal vez había hecho algo malo.
¿Había ido demasiado rápido? ¿Lo asustó mi ansiedad? Sin embargo, en cuestión de segundos, él estaba allí conmigo, retorciéndose en un intento de conseguir que me moviera en su contra. Puse mi mano libre en su cadera y detuve sus movimientos. Apreté mi otra mano alrededor de sus muñecas. -No te muevas, le ordené.
Él asintió, con el cabello dorado cayendo sobre los ojos mientras bajaba la cabeza un poco. Empuje más, ansioso por ir más rápido, pero con ganas de disfrutar de cada pulgada de él.
En el silencio entre nosotros, escuche cada suave jadeo, cada respiración profunda que daba, y me encantó cada pequeño segundo de ello. Era hermoso en su placer y absolutamente increíble incluso en esta ligera prueba de sabor que estaba dispuesto a ofrecerme.
Besé su hombro, pasando mis labios sobre sus músculos, mientras que empecé a empujar con más fuerza contra él.
Tomé el control de su boca. Él fue el primero en meter la lengua entre los labios, se hizo cargo, y dio un paso a mí mientras jadeaba. Cuando choque contra él, sus jadeos se convirtieron en gritos, cada uno alimentando mis ganas de ir aún más rápido. Lo acaricié, necesitando todo lo que parecía dispuesto a darme tan fácilmente.
Con la cabeza hacia atrás y apoyada en mi hombro, llegué a ver hasta la última gota de placer en él, tan claramente expuesta a mi punto de vista. Besé su barbilla, la nariz, la frente, y en cualquier otro lugar que pudiera llegar. No estaba dispuesto a dejarlo ir, incluso cuando sentí mi excitación aumentar y mi orgasmo construyéndose por mis terminaciones nerviosas.
Tendría contusiones en la cadera desde donde lo estaba agarrando. Lo sabía, y no podía sentir pena por él. De hecho, no podía esperar para verlo tendido debajo de mí en esa cama suave y ridícula en el hotel mientras exploraba cada pulgada de él. Quería marcarlo, poseerlo tan completamente como pudiera. Debía haber algún nivel de locura al caer por alguien que no conocías. Y no había manera en el infierno de llamarme cuerdo al sentir una ola de placer atravesándome y escucharle gritar un ruido demasiado estridente que nada más que un águila podía hacer.
El placer en su rostro estaría grabado en mi mente para siempre, no podía refrenarme un segundo más, mi dragón rugió antes de presionar los labios a un lado de su cuello.
Lo mordí, haciéndolo mío. Jimin era mío.
Él siempre lo sería.
No pude evitar que orbes de luz bailaran delante de mi mirada. Cerrar los ojos era más fácil, moví la mano que había estado sosteniendo la cadera de Jimin para envolver su cintura, apoyándolo. -Eres tan hermoso -susurré contra su piel caliente.
Se rio entre dientes. -Tú tampoco estás mal, JungKook. ¿Estás lo suficientemente listo para volar?
Yo no sé lo que tenía en mente, pero sabía que podía tomar vuelo si tuviera que hacerlo.
Una parte de mí sólo quería dormir, con él a mí alrededor.
Por qué quería hacer algo tan intenso como volar en ese momento estaba más allá de mí.
Pero me tire hacia atrás, poniendo un poco de espacio entre nosotros, a pesar de que realmente no quería hacerlo.
Me quedé mirando su culo mientras deslizaba mi pene de su agujero.
Maldición. Él era la perfección. Sonreí a su espalda y liberé sus manos. Tan pronto como estuvo libre, se volvió hacia mí y nos miramos uno al otro. Tenía poco vello, sólo unas salpicaduras de vellos negros alrededor de la base de su pene. Me puse de rodillas y lentamente le lamí limpiándolo. Con su semen cubriendo mi lengua, cerré los ojos y suspiré en la dicha de probar su sabor por primera vez.
Jimin puso su mano contra la parte posterior de mi cabeza, apoyándose a sí mismo, pero sin precipitarme en absoluto.
Cuando terminé y él estaba completamente limpio, miré hacia arriba para encontrarlo mirándome. Su sonrisa era suave, gentil y parecía contento. Me sentía más ligero por el
hecho de saber que lo había hecho feliz, me puse de pie delante de él. Se quitó los pantalones totalmente. -Quiero que me lleves como estoy, entonces cuando estés tan alto como puedas ir, quiero que me dejes caer.
Estaba loco si pensaba que iba a estar de acuerdo con eso. -No. -Negué. Odiaba la idea. Podría ir tan alto que una caída desde esa altura lo mataría al instante.
Era inconcebible. Y él era un idiota suicida sipensaba que iba a suceder. No había manera en el infierno. No permitiría que algo le sucediera. Nunca. Jimin era mío ahora.
Yo cuidaría de él. Lo protegería.
Yo… -¿Se te olvidó que soy un águila? -preguntó, una luz de burla en sus bellos ojos verdes, brillaban más que el reflejo del sol sobre el lago detrás de nosotros.
-Estoy buscando la emoción de la caída, no la parte en que me aplasto contra el suelo y muero. Vamos, JungKook. Confía en mí o no lo haces...
-¿Confiar en que no te mates?
Me sonrió, del mismo modo que cuando dijo mi nombre, y tenía una fuerte sospecha de que yo haría casi cualquier cosa por él, siempre y cuando se mantuviera sonriéndome como si nada. -Confía en mí -añadió. Asentí. Confiaría en él. Increíblemente, estúpidamente, confiaba en él. -¿Confías en que no te mate?
Se rio y sacudió las dos manos por el cabello, levantando su rostro mientras miraba hacia el cielo sin nubes por encima de nosotros. Era un cielo perfecto para un vuelo... y una caída.
-Sí. Confío en ti. Llámame loco después, cuando estés debajo de mí y yo dentro de tu culo.
Ahora, sin embargo, quiero estar ahí arriba. Y quiero que mi compañero este allí conmigo.
Se me olvidó cómo respirar cuando me llamó su compañero, como si fuera fácil para él.
Como si el pensamiento no le aterrorizara como lo hizo conmigo. Sin decir una palabra, cambio y una gran águila de color dorado oscuro al igual que una puesta de sol sobre un campo de heno, donde las vacas que cazaba pastaban se puso delante de mí.
No estaba cerca de mi tamaño si yo cambiaba. Lo supe al instante mientras caminaba hacia él y le pasé las manos por las finas plumas de su cuello. Era apenas de diez pies de altura cuando se levantó tan alto como pudo. Estaba más cerca de treinta pies si estiraba el cuello hacia arriba.
-Impresionante. -Respiré. Volvió la cabeza para mirarme y lentamente parpadeó.
-¿Pensé que ibas a estar en esta forma? -Indiqué mi propia forma pálida y carnosa.
Resopló y erizó algunas de sus plumas del cuello, como si le molestara. Eso me hizo sonreír.
-Te estaba tomando demasiado tiempo. -Su voz era más aguda como un águila, pero todavía podía oír a Jimin debajo del grito del águila que flotaba sobre cada una de sus palabras -Aléjate lo más que puedas. Cambiaré y estaré allí en un segundo. -Me alejé de él, dándole espacio.
Tenía la necesidad de ir detrás de él, podríamos haberlo hecho juntos pero quería verlo volar. Quería verlo con estos ojos, no como un depredador, mientras se deslizaba sobre las corrientes de aire caliente y se elevaba hacia el cielo.
No estaba dispuesto a dejar que se alejara demasiado de mí, por lo que tan pronto como él estuvo a cincuenta pies por encima de mí, cambié. Mis huesos se rompieron en su lugar y, agotado como estaba, salté a través del campo y me levante en el aire.
Él podía flotar a la deriva por el aire con el mínimo esfuerzo. Tuve que agitar mis alas con ferocidad tan pronto como llegué cerca de los árboles. Yo era más grande y más pesado de lo que eran las nubes. Me miró y juro que estaba sonriendo cuando se acercó, bailando a mí alrededor en el aire de la tarde. Sentí las plumas más largas de su ala izquierda en mi hombro, un segundo despuésse había ido y algo cayó contra mi espalda. Caí diez pies por el sobresalto, antes de sentir a Jimin envolver sus piernas alrededor de mí y tomar mis hombros.
-Eres más suave de lo que pensaba.
De alguna manera, pensé que serías blindado. -Jimin me gritó por encima del ruido del aire que corría alrededor de nosotros. -¡Estás loco! -Gruñí.
Se rio, y yo miré hacia atrás para ver que estiraba los brazos a los lados con la cabeza echada hacia atrás. Estaba sonriendo, y no podía evitar ver su sonrisa. Si quería caer, podía hacer eso por él, en especial si se quedaba con seguridad en mis hombros.
-¿Estás listo para caer? -pregunté.
-¿Recibiste la idea de que puedo volar? -respondió.
Hice un trompo, poniendo a prueba su equilibrio. Él ni se movió. -Tal vez. ¿Estás listo?
-Siempre, nene.
¿Un compañero tan salvaje como yo en el aire? Era demasiado bueno para creerlo, pero no sentí ninguna duda en mi interior cuando baje la cabeza, metí mis alas en contra de mis lados y luego giré hacia abajo. Todo lo que oí fue su risa, casi completamente ahogada por el sonido del viento que soplaba en espiral a medida que la hierba se acercaba a nosotros. Un impacto desde esa altura nos mataría, y no tardé en tirar hacia arriba antes de que fuéramos a cualquier lugar cerca de entrar en contacto con el suelo. Pero cuando empecé a levantarme de nuevo, Jimin no estaba en la espalda.
Presa del pánico, miré hacia abajo, esperando ver al idiota en la hierba, pero sólo vi un águila, sus plumas brillando con la luz del sol sobre la espalda y los hombros.
Él estaba más cerca de las copas de los árboles de lo que yo me atrevía, y me preocupé mientras me cernía sobre él. Inclinó la cabeza mirando hacia mí.
Mi compañero sin miedo. Me arriesgué a acercarme, queriendo estar más cerca y aborreciendo aun la corta distancia entre nosotros. Cuando estuve lo suficientemente cerca que podía haber bajado la cabeza para tocarlo, él se alejó de mí, y fue a mi lado.
Y, por un breve instante, la punta del ala rozó la mía. Lo miré y lo encontré mirándome también. Entonces, sutilmente, se levantó a sí mismo sólo un poco más alto que yo.
Lo sentí caer sobre mis hombros un momento más tarde, y nos hice subir lejos de los árboles. -Entonces... ¿cómo estuvo? -Podía oír la risa en su voz sin tener que mirarle.
-Intenso, confesé.
Ahora él se rio mientras se inclinaba sobre mi cuello y pasó las manos por mis escamas.
-Eso es. Ese es mi compañero.
El elogio de su voz me hizo sonreír. Y cuando empecé a ir en dirección hacia el hotel, la idea de ser su compañero era menos aterradora y se transformó en algo hermoso, algo digno de mirar con interés. Aterrizamos y nos fuimos rápidamente a mi habitación.
-¿Crees que deberíamos regalarle algo a la gente en Faeted por unirnos?
¿Un presente de agradecimiento?-pregunté cuando estábamos en mi habitación de hotel y yo cambié para ser capaz de hablar de nuevo con normalidad.
Tan pronto como cambié, entró en mis brazos y fácilmente cubrí con mis manos sus hombros mientras nos frotábamos entre sí.
-No necesariamente. Pienso que darles a mi hijo es agradecerles lo suficiente dijo Jimin.
Deje de moverme y mis manos se apretaron sobre sus hombros. Se veía tan serio.
Por lo tanto completamente honesto. -¿Tienes un hijo?
Jimin asintió lentamente. -Lo tengo.
Tiene cinco años, su nombre es Lex.
Él… -Una sonrisa se rompió a través de su expresión seria. -Tienes que coger cuando estoy bromeando. Sé que acabamos de conocernos, pero, maldición. No somos tan ingenuos.
Me encontré capaz de respirar de nuevo.
-Mierda. No hagas eso.
Jimin se rio y se inclinó para darme un beso de apaciguamiento en mi mandíbula.
-Sin niños. Tal vez deberíamos darle a la gente de Faeted algunas bayas de fuego.
Son un afrodisíaco, ya sabes.
Yo sabía. Había crecido con campos de bayas de fuego cerca de mi clan.
Crecían alrededor de los dragones, como si fueran atraídas por nosotros.
Él se retiró de mis brazos, pero no antes de darle a mi trasero un fuerte apretón.
Jimin se dio la vuelta, me dio una visión completa de él y me lamí los labios, con ganas de saborear cada pulgada de su piel dorada. Afrodisíacos eran inútiles a su alrededor. Yo no creía que eso disminuyera estando con él durante años. Se dejó caer sobre la cama e hizo una mueca. -¿Qué diablos es esto? ¿Una nube? -Se preguntó con amargura.
Negué y me uní a él. -¿Raro, verdad? Mi colchón firme es mucho mejor.
¿Dónde… -Me di cuenta de que no sabía nada acerca de las águilas.
-¿Duermes? ¿Vives? ¿Trabajas?
Sonrió por encima de mí, como si pudiera decir cómo era yo cuando estaba con él.
-¿Jodo? Su expresión se volvió hambrienta, y me acerqué a lamer su hombro.
-Sí. Eso también. -Froté la mejilla contra su hombro desnudo y él se inclinó para pasar la mano por mi espalda como si no pudiera dejar de tocarme. -Compañero.
-Respiré contra el calor de su piel. -Mío, dijo, clavando sus dedos en mi columna vertebral, sentía la picadura de pequeñas garras y sonreí. El calor siguió a los arañazos que dejó
en mi espalda, y abrí la boca para alargar los dientes y marcarlo como mío, también.
Mi mordida fue suave, pero todavía lo suficientemente fuerte para marcarlo.
No se alejó. En todo caso, parecía que le gustaba aún más cuando sus respiraciones se volvieron más superficial.
Vi el deseo en su mirada mientras retraje mis dientes y miré. -Tuyo. -Estuve de acuerdo con él. -Y tú eres mío.
Él asintió y se dio la vuelta hasta quedar sobre mí, sujetándome a la maldita cama incómoda.
-Siempre. -Me tomó de las manos y las mantuvo por encima de mí, exactamente como yo hice con él contra el poste. Sólo que esta vez estaba frente a él, y pude sentir su estómago frotándose contra mí.
Estaba listo para él de nuevo, y no tenía necesidad de mirar hacia abajo para ver que también él lo estaba. Me dio una sonrisa y luego se inclinó para reclamar mi boca, pidiendo todo lo que tenía que ofrecerle.
No tenía necesidad de preguntarme. Yo era suyo, de buena gana y sin ninguna reserva, desde el primer momento en que nos conocimos hasta siempre.

FIN