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Yoongi realmente no estaba seguro de qué esperar cuando su madre le dijo que su tío Jimin vendría a quedarse con ellos por un tiempo.
Lo único que sabía sobre su tío era que el parecía ser la cagada de la familia, y solo recordaba vagamente haberlo visto una vez cuando era pequeño. El tenía diecisiete años en ese momento, diez años mayor que él y, francamente, pensaba que era raro.
En su defensa, solo tenía siete años y ni siquiera conocía el término "gótico". Todo lo que sabía era que estaba de mal humor, vestido como si estuviera de luto o algo así, y maldecía mucho.
Yoongi tenía ahora diecisiete años y, como la mayoría de los chicos de su edad, estaba en la edad de estar interesado en los chicos. Pero ellos simplemente no parecían tan interesados en él.
Para ser perfectamente franco, era algo así como un nerd. Con poco más de 1.79, era pálido y delgado, con cabello negro grasiento, y tenía que usar anteojos porque estaba medio ciego sin ellos. Realmente no tenía un sentido del estilo, prefería jeans y camisetas la mayor parte del tiempo, y pasaba la mayor parte del tiempo jugando videojuegos.
Su madre soltera tenía un muy buen trabajo, y ella compensaba el hecho de que siempre estaba trabajando mimándolo. Tenía un sistema de juego de última generación, completo con una silla de juego, conexión a Internet y una pantalla plana de cincuenta pulgadas en su dormitorio.
Estaba jugando World of Warcraft con los auriculares puestos cuando la puerta se abrió de repente, derramando luz en la habitación. Se dio la vuelta, esperando ver a su madre, pero en cambio era su tío, jimin.
-Tu mamá me dejó una llave debajo del tapete, así que solo entré– le dijo después de que él se quitara los auriculares. -Eres Yoongi, ¿verdad? La última vez que te vi, eras solo un pequeño cachorro.
-Lo recuerdo– Yoongi asintió aturdido, sin saber qué más decir. Era tan hermoso que bien podría haberlo golpeado en la cabeza con un palo.
Con una estatura de aproximadamente 1.74, con una figura esbelta pero con curvas, acentuada por un par de jeans de cuero increíblemente ajustados y una camiseta sin mangas tan estirada. apretado apenas cubría sus pechos perfectamente redondeados. Eran unas masas perfectas para sus manos, y sus senos hacían ver más apetitoso su pequeño cuerpo. La mitad de su deriva quedó al descubierto, revelando su ombligo perforado, y la parte superior de una especie de tatuaje tribal sobresalía de su cintura, arrastrándose hasta su abdomen.
Parecía tener bastantes tatuajes y piercings. Sus orejas estaban perforadas varias veces, tenía un aro en la fosa nasal izquierda y parecía que incluso tenía un aro en la lengua. Había una cruz estilizada envuelta en alambre de púas en la parte superior de su brazo derecho, y en su pantorrilla izquierda estaba lo que parecía ser Harley-Quinn besándose con el Guasón.
Sus ojos eran pequeños, oscuros y seductores, con pestañas gruesas y cejas cuidadosamente cuidadas. Tenía una boca carnosa y sensual con lápiz labial de color púrpura intenso que enmarcaba sus labios, y su cabello negro azabache estaba salpicado de mechas del mismo color. El proyectaba un aura de sexualidad cruda, y él ni siquiera se dio cuenta de que lo estaba mirando hasta que el lo llamó.
-El Doc hizo un buen trabajo, ¿no?– jimin se rió de él. -Cinco de los grandes y nunca adivinarías que solía tener el pecho plano.
-¿Q-qué?– Yoongi tartamudeó mientras se sonrojaba de color rojo brillante.
-No te preocupes por eso– le ofreció una sonrisa juguetona. -Si no quisiera que llamaran la atención, no habría pagado por ellos.
Yoongi parecía no poder encontrar ninguna palabra.
-¿Pero qué hay de ti?– Dio la vuelta al foco. -Tu mamá me dijo que te compró un auto el año pasado, entonces, ¿qué demonios haces sentado en tu habitación jugando videojuegos un sábado por la noche? ¿Por qué no estás persiguiendo chicos?
-Todos parecen más rápidos que yo– no pudo No creo que realmente se le ocurriera algo inteligente que decir. Y luego, mejor aún, se las arregló para sacarlo sin estropearlo.
-¿No eres tan bueno con los demás?- El preguntó con simpatía.
-Esa es una forma de decirlo– respondió con tristeza.
-Podría ser capaz de ayudarte con eso, si estuvieras dispuesto a ayudarme– ofreció.
-¿Qué clase de ayuda?– Preguntó dudoso.
–Se supone que debo comenzar un nuevo trabajo esta noche- le dijo. -Necesito que me lleves hasta que pueda hacer otros arreglos. Haz eso por mí y te ayudaré a tener sexo.
-¿En serio?- La boca de Yoongi se abrió de sorpresa.
-No eres un niño mal parecido– se encogió de hombros. -No debería ser tan difícil. He visto a algunos tipos bastante feos conquistar a algunas chicas muy calientes, así que créanme, nadie es una causa perdida.