El otaku sexy - Kookmin three shot

Summary

🚫 clasificación +18 🚫 no apto para menores de edad. lees bajo tu propia responsabilidad. "¿Cómo es que uno de los chicos más populares de la universidad sabe el nombre del otaku marginado?" Pregunta jeongguk con descaro y una sonrisa burlona. Jimin no sabe como responder a esa pregunta. • Three shot + Extra • Lemon, fluff, comedia • No se permiten copias ni adaptaciones • Kookmin | jeongguk activo *disclaimer* SI no te gusta este ship o el contenido de esta historia, por favor ahórrate entrar y comentar cosas negativas. Todos los comentarios negativos serán borrados. 🚨Esta historia fue escrita en 2020, tiene bastantes faltas de ortografía y redacción ya que fue una de mis primeras historias. Sin embargo, dudo corregirla en algún futuro cercano (al menos los errores de redacción) pues considero que muestran mi progreso como autora. Espero que les guste aún con esas fallas.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

uh oh

El era... todo un adonis. No sabía que era exactamente, si sus facciones duras pero adorables, o su cuerpo grande y fuerte pero delgado. No sabía lo que era, pero le encantaba ese chico.

Lo veia todos los dias, caminando por los pasillos con su cara seria y su aura dominante. Amaba verlo en clase y perderse imaginando esas grandes manos pasarse por su culo y aquellos labios finos besar cada centímetro de su cuerpo. Le encantaba verlo haciendo cualquier cosa, estaba coladísimo por el.

Había algo que no entendía y era, ¿porque nadie le ponía atención? Nadie hablaba nunca del adonis de jeongguk, pero si que hablaban de los jugadores feos del equipo de fútbol. Era algo que no le cabía en la cabeza. Si, jeongguk era un otaku, pero era uno sexy y que olía rico. No entendía como nadie se daba cuenta de su sensualidad pero si se daban cuenta de sus mangas y sus camisetas con personajes de anime.

Eran todos unos estúpidos, menos el. Ese día era EL día, al fin se le acercaría a hablarle al chico sexy que lo traía loco. No le importaba lo que sus amigos le dijesen o como se vería dañada su reputación de chico popular. Lo que quería era acercarse y conseguir una noche con ese otaku sexy.

Pero... había un problema, no sabía como acercarse, ni que decirle, ni si el chico iba a querer acostarse con el. El era popular y sabía que era guapo, además de tener un cuerpo de infarto. Pero no sabía si al chico le gustaban como el, ni siquiera sabía si le gustaban los chicos. Estaba jodido y ya no tenía tiempo de hablarle ese día. Cambio de planes, mañana sería EL día.

Tratando de idear un plan, caminaba por los pasillos de la universidad a la hora de salida. Iba en su propio mundo hasta que siente como choca contra algo duro y cae al suelo.

— ¡Maldita mierda! Estas son de colección— Escucha como la voz de sus sueños húmedos exclama mientras el sigue en el suelo.

Ve como el chico se le acerca para ayudarlo a levantarse, una vez de pie solo puede quedarse mirando esos lindos ojos grandes.

— Hey, ¿estas bien? ¿te has hecho daño? — Pregunta el más alto con clara preocupación en su rostro.

Jimin se queda estático, esta enfrente del chico más guapo que ha visto y lo único que puede hacer es balbucear cosas incomprensibles como un estúpido.

— Y-yo, y-yo... Ehh s-si yo c-claro. — Balbucea sin saber que decir.

—Oye tranquilo, no me has hecho daño si es lo que te preocupa rubiecito. — Contesta el alto con una sonrisa despreocupada en su cara.

—Aah si, eh siento mucho haber botado tus mangas jeongguk, iba muy distraído. — Puede contestar al fin con su voz temblorosa y sus mejillas rojas por el apodo de jeongguk.

—No te preocupes bonito. Ahora dime, ¿como es que uno de los chicos más populares de la universidad sabe el nombre del otaku marginado? — Pregunta jeongguk con descaro y una sonrisa burlona.

Jimin no sabe como responder a la pregunta. Se queda estático sin saber como decirle que le encanta y por eso sabe su nombre completo. Luego cayó en cuenta del otro apodo, “bonito”. ¿Osea que era bonito para jeongguk? Eso no se lo esperaba.

Estaba otra vez en sus pensamientos hasta que siente como el azabache lo jala de su cintura y lo pega a el.

—Bueno, no me sorprende tomando en cuenta lo mucho que me miras todo el tiempo. — Dice con sus labios rozando los del rubio. —La pregunta real sería ¿tanto te gustó jimin? —Vuelve a preguntar con su voz grave y ronca, poniendo los vellos de jimin de punta.

Esta cagadísimo ¿como es que el azabache sabe que lo ve todo el tiempo? El creyó que era discreto pero ahora sabía que no. Estaba en evidencia y lo único que pudo hacer fue levantar la mirada.

Toma valor, y enreda sus brazos en el cuello de jeongguk para decir —¿Y que si es así? ¿esta mal que me parezcas sexy? — Su tono es un poco más pícaro aunque aún se oye tembloroso.

Jeongguk sonríe y no puede evitar tirarse a los labios del bajito con desesperación. Ese chico lo trae loco y sabe que el rubio tiene interés en el también.

Sus labios chocan con ganas y los chasquidos se escuchan en los solitarios pasillos de la universidad. El alto comienza a morder el labio inferior de jimin haciendo a este gemir por la sensación. Luego de un tiempo, saca su lengua e intenta meterla a la boca del rubio, lo consigue sin esfuerzo y ambos comienzan una batalla de dominación.

El azabache baja sus manos de la cintura al culo redondo de jimin para comenzar a apretar y acariciar este. El rubio suelta un gemido por tener las grandes manos del chico en sus nalgas, como había soñado despierto tantas veces.

Estaban en su burbuja sin preocuparse por el tiempo o quien pudiera verlos. Por suerte a esa hora ya no quedaba nadie en la universidad.

Se separaron con un leve chasquido juntando sus frentes y respirando aceleradamente.

—Bueno precioso, me has sorprendido. ¿Te apetece ir a mi casa a terminar esto? —Comento jeongguk viendo directamente a los ojitos cristalizados de jimin.

Este aún no se lo cree, se han besado y era mucho mejor de lo que imagino. Sin dudarlo asiente repetidas veces.

—Si, si quiero. Vamos por favor. — Dice como un desesperado y sigue a jeongguk al estacionamiento. Al llegar se encuentra con nada más y nada menos que una motocicleta.

El chico podría ser un otaku, pero también tenía la apariencia y el vehículo de un bad boy. Recibe el casco que el alto le da y espera a recibir indicaciones.

—Jimin súbete y agárrate fuerte, no quiero que caigas en medio del camino— Comentó el azabache, sintiendo los brazos de el rubio enredarse en su cintura. Arrancó la motocicleta, y condujo en dirección a su casa.

Luego de unos minutos, habían llegado al apartamento de jeongguk. Están en el elevador besándose y tocándose, cuando ese se abre salen igualmente pegados y se dirigen a la puerta. El azabache saca sus llaves y trata de encajarlas desesperadamente. Cuando entran solo pueden seguir besándose y caminar a tropezones hasta la habitación. Están por la sala cuando...

—¡¿JEON JEONGGUK QUE HACES?! — Se escucha la voz de una mujer muy indignada. Ambos se separan del susto.

Jeongguk se voltea para ver a su madre sentada en el sofá con una expresión sorprendida.

—¿MAMÁ? ¿QUE HACES AQUÍ? NO ME DIJISTE QUE VENÍAS. — Exclamó el alto con sorpresa y enojo. No lo malententiendan, el ama a su madre, pero encontrarla en su apartamento de sorpresa y el con una erección y un chico bonito abrazado aún por la cintura, no era algo que quería que su madre viera.

— Cariño, no creí que fuera necesario, lamento no haberte avisado pero quería venir de sorpresa. Siento mucho interrumpirte con tu novio. — Comenta la mujer con un tono de arrepentimiento.

Jimin estaba que se moría. Además de pasar vergüenza por comerse al hijo de la señora en sus narices, también lo estaba por las palabras dichas por esta. “Novio” no era exactamente la definición de su relación.

— Entiendo ma, siento haberte gritado. —Dijo jeongguk mucho más calmado.

—Ay no te preocupes mi niño, si quieres me puedo ir. Te he dejado un pie de cereza en el refri. — Contesta la señora viendo a su hijo con cariño.

Jimin sabe que quedaría como un maleducado si deja que la mama del chico se vaya. Queria acostarse con el caliente jeongguk, pero decide hacer lo correcto.

— Señora, ¿como cree? El que debe irse soy yo. Disculpe la escena que hemos hecho, pasen feliz tarde ambos. — Dice educadamente con los ojos de jeongguk pegados a el.

— Ay cariño, si quieres te quedas y comes pastel con nosotros, después de todo eres el novio de mi hijo— Responde la señora encantada con el jovencito que su hijo tiene de novio... Si supiera.

— Ehh, tu que dices mi amor, ¿quieres que me quede?— Pregunta jimin a un jeongguk aún en shock por las palabras de su madre y por el mote cariñoso de jimin. Sabía que era solo para aparentar, pero se oía muy lindo saliendo de sus labios.

—Ah, si claro que si quiero bebé. Ella es mi madre, Nayoung, ma el es mi novio jimin. — Los presentó. Para ese punto, sus erecciones había desaparecido por completo.

— Es un gusto señora jeon— Comento jimin con una sonrisa.

— Lo mismo digo cariño, ahora comamos pastel. — Contesto la señora con amabilidad.

Pasaron a la mesa y jimin ayudo a la señora jeon a partir el pie. Se sentaron a comer en un ambiente, sorpresivamente cómodo.

— Dime jeongguk, ¿porque no me habías comentado sobre tu novio? ¿acaso le has dicho a tu padre y no a mi? —Pregunto la señora jeon con su ceño fruncido.

— No mamá, no se los había dicho porque... es algo un poco reciente. — Se invento jeongguk volteando a ver a jimin disimuladamente.

— Ah, entiendo. Bueno y díganme, ¿como se conocieron? — Pregunto de nuevo la señora con interés.

No sabían como contestar, ¿que le decían? Apenas hoy habían hablado. Así que jimin dijo lo primero que se le ocurrió.

—Nos conocimos en una convención de anime— Dijo luego de un rato.

— Oh claro, no me sorprende. A mi jeongguk le ha gustado en anime toda la vida— siguió hablando la señora jeon, contando uno montón de anécdotas y haciendo avergonzar a el pelinegro.

Pasaron toda la tarde hablando hasta que la señora tuvo que irse. Despidiéndose de ambos y besando las mejillas de jeongguk, haciéndolo pasar aun más vergüenza, se fue del apartamento, dejándolos solos.

—Bueno, yo creo que ya no tienes ganas de hacer nada ¿cierto? — Espetó jeongguk cerrando la puerta y acercándose lentamente a jimin. Eran las siete treinta y las luces de las lámparas estaban encendidas, creando un ambiente cálido y pasional.

—No se si es buena idea, acabamos de despedir a tu madre y me sentiría un poco incómodo— Dijo el rubio tranquilo cuando el azabache estuvo frente a el.

Jeongguk tomo el mentón de jimin para inclinarse y besar sus labios con suavidad, sin ninguna intención de ir más allá. Jimin siguió el beso enredando sus manos en el cabello largo y oscuro.

Se separaron con cuidado pegando sus frentes. Las mejillas de ambos estaban sonrojadas y sonrisas tímidas adornaban sus rostros por haber compartido un beso tan romántico.

—Bueno rubiecito, en ese caso ¿quieres quedarte a cenar? Prometo llevarte a casa luego. — Pronunció jeongguk con la esperanza de que jimin aceptara.

— Claro, me encantaría. — Respondió el rubio con una sonrisa coqueta.

Esa noche cenaron y hablaron de cosas irrelevantes, sintiéndose cómodos con el otro. Lo que al principio era un acostón de una noche, se convirtió en una cena calida con dos personas que querían seguir viéndose y tal vez llegar a algo romántico.

💕