cᴀᴘíтuʟo 1
¡¿Treinta y siete centavos?!
Jimin miró su estado de cuenta bancaria con incredulidad. No había manera de que fuese a sobrevivir a la semana. Los niños tenían más en sus alcancías de lo que él tenía en su cuenta. Era embarazoso, ser un lobo crecido y contemplar comer ramen de nuevo.
Tiró su teléfono barato a un lado y se pasó las manos por el pelo largo y castaño. Piensa, Jimin. Piensa. La galería de arte le enviaría un cheque en unos pocos días por la pintura que vendió la semana anterior, por lo que estaría bien después de eso. Era sólo cuestión de asegurarse de que podía comer hasta entonces.
Mirando hacia arriba hacia el calendario, sintió que su cara se ponía pálida. Mierda, entraría en calor esa semana, también. Y eso significaba quedarse dentro, a menos que pudiera permitirse las píldoras supresoras que tomaba para no perder la cabeza con la lujuria. Lo cual no podía. Mierda.
Excavó alrededor del sofá hasta que encontró su teléfono, llamando a un número conocido.
—¡Hermanito! ¿No deberías estar trabajando a esta hora? —La voz de su hermana cantó a través del teléfono, una alfa mandona.
—Hola a ti también, Jiyeon. Mira, no me gusta pedirte esto, pero necesito un poco de ayuda.
Prácticamente podía ver su linda cara con el ceño fruncido. — ¿Que está pasando? ¿Todo está bien?
—La galería no va a enviar mi cheque hasta dentro de unos días, así que…
Ella lo interrumpió enseguida. —¿Necesitas dinero? ¿Cuánto? Puedo hacer que mi asistente te deje un cheque esta tarde.
Maldita sea. Él sabía que su hermana tenía buenas intenciones, pero no lo hacía bien del todo. —No quiero tu dinero, hermana. ¿Me preguntaba si sabías de alguien que pudiera tener algún trabajo para mí? Sólo por unos días, nada grande.
La oyó teclear con sus largas uñas en su escritorio. —Hmm. Déjame pensar, —murmuró. —. Aunque la verdad es que desearía que me dejaras ayudarte, Jimin. Eres muy obstinado para el dinero.
Jimin suspiro. —Sé que sólo soy un Omega, pero puedo cuidar de mí mismo.
—No digas eso, Jimin —replicó ella. —. Los omegas son importantes también. ¡Y - Oh! Tengo una idea. ¿Si no vas a tomar mi dinero, podrías trabajar para ello? Tengo una fiesta esta noche y podría utilizar algo de ayuda para limpiar y recoger después. ¿Estarías interesado?
—¡Sí! Eso sería perfecto —dijo, sentándose-. ¡Podría sobrevivir a la semana después de todo!
—Va a ser una fiesta de lujo, así que lleva algo decente, no cubierto con pintura, por favor — dijo Jiyeon, aunque podía oír la sonrisa en su voz. —. Ah, y asegúrate de tomar tu píldora supresora de calor que va a haber un montón de Alfas.
—Por supuesto —Jimin mintió alegremente—, no hay problema. Nos vemos esta noche, Jiyeon. ¡Y gracias!
Sintió una punzada de culpa cuando colgó el teléfono por mentir, pero su sentido de auto conservación ganó. Su calor no empezaba hasta unos días después, y él se escondería en la parte posterior durante la fiesta, por lo que debía estar bien. Jimin se puso de pie, quitándose la camisa salpicada de pintura y arrojándola a un lado. La vida de artista muerto de hambre no era tan glamorosa como una vez había pensado.