Único☆
El estruendoso sonido de un impacto contra el suelo provocó que de forma brusca todos los chicos detuvieran su labor en la sala de estar.
En silencio, comparten una mirada de sospecha y confusión, pero la misma se torna una cómplice y rendida al aquellas familiares risas hacerse presentes segundos después, junto a unos murmullos para nada entendibles.
Y que, por supuesto, era obvio que provenían de la cocina y por parte de los mismos de siempre.
Bangchan es el primero en suspirar de irritación, a la vez que daba un pequeño rastreo por toda la sala, terminando por fulminar a aquel pelicastaño al identificarlo, quien ahora lo veía rascando su nuca y bufando con una actitud avergonzada, mientras sostenía una escoba en su mano.
— Tae, ¿qué haces barriendo? ¿Qué no se supone que te habíamos mandado de vigilante de aquellos dos en lo que nosotros terminábamos de limpiar aquí?
— Y precisamente, por eso te dije que no era una buena idea. — Yoongi niega con la cabeza entre risas mientras seguía echando más vasos desechables y usados en las bolsas de basura.— Además del hecho de que Kim, de todos nosotros, es el que le ríe todas las gracias a aquellos dos cuando están en esas condiciones, no ayuda mucho tampoco.
— ¡Oye! Eso no es verdad.— Taehyung se defiende, frunciendo el ceño con fingida indignación. — Solo aproveché unos minutos para hacer otra cosa, porque parecían haberse quedado bien dormidos en la hamaca que está en el balcón.
— Pues ya viste que no era así.— Jihyo termina de limpiar la mesa de centro, para mirar al chico burlonamente.— Ahora quién sabe qué se jodió en la cocina por ellos andar de chicles, torpes y para colmo, borrachos y solos.
Y la cuestión es que, de cierto modo, los chicos no estaban para nada ajenos a situaciones como esas.
Pero para nada.
Las versiones borrachas de Jimin y Jungkook eran unas que sus amigos llevaban conociendo a fondo desde que todos habían cruzados sus caminos durante la secundaria, y donde tomaron la costumbre de hacer fiestas donde solo ellos asistían y se divertían de forma muy privada, simple pero que no carecía de nada más. Y dichas versiones adquirieron más soltura desde que la ahora pareja había decidido confesarse durante la preparatoria aquellos sentimientos que por años reprimieron, negaron y hasta trataron de disolver, debido a aspectos más que nada sociales, culturales y hasta cierto punto, internos.
En sus estados de sobriedad, sus muestras de cariño hacían que su relación se distinguiera por ser -sobretodo- sana y empalagosa en su mayor esplendor ( y teniendo métodos muy particulares, según los chicos.) Ya que así como siempre estaban presentes sus apodos cariñosos, tampoco podía faltar entre ellos un "cabrón" o un "imbécil" de vez en cuando.
Eran todo un espectáculo por admirar.
Y a pesar de que el mero hecho de haberse criado y tener su vida hecha hasta el momento en Corea del Sur le trajera a su relación una gran cantidad de factores que para muchos imposibilitarían una como la de ellos, los que los conocían habían presenciado cada una de las altas y bajas que les tocó experimentar en sus primeros años juntos, donde a ambos les costó en demacía adaptarse al hecho de que estar juntos de la manera que querían, debía limitarse meramente permitirse tal libertad dentro de cuatro paredes donde no hubieran extraños a la vista.
Por lo que por obviedad, era de todo menos fácil.
Aún así, con el tiempo, nunca dejaron de hacer evidente que el peso de su amor mutuo sobrepasaba cada uno de esos obstáculos, mostrándose diariamente dispuestos a luchar en las cantidades que fueran necesarias, aunque eso significara hacerlo a escondidas del mundo.
Y aunque los padres de ambos terminaron por darles las espalda ante ello, sus amigos fueron todo lo contrario, ya que ellos apoyaban la teoría de que seres más compatibles que Jimin y Jungkook eran difíciles de que se encontraran. Y que ambos fueran hombres, no llegaba a distorsionar ese dato de ninguna forma.
Y que conste que, cuando dicen que son compatibles, se refieren en todos los aspectos posibles.
Especialmente, cuando estos se emborrachaban juntos a más no poder, como lo habían hecho en las reuniones anteriores y como hoy lo habían vuelto hacer, como parte de celebrar que finalmente todos se habían graduado de la universidad.
¿El problema?
Que cuando algo así pasaba, eso solo significaba caos.
Aunque no por motivos malos, precisamente.
Sino más por lo románticamente babosos que ambos comenzaban a actuar con el otro, casi como si fueran dos adolescentes coqueteándose como dos calenturientos e incapaces de dejar de moverse por el lugar, sin que al menos dejaran pasar comerse la boca en todas las esquinas existentes.
Y bregar con ellos en ese estado, era todo un caso extremadamente especial.
Ya que si especialmente se quedaban solos como Tae lo había permitido, y perdidos en su mundo con alcohol en su sistema y sus sentimientos saliendo a flote al triple, las cosas podían llegar un extremo algo desastroso.
Las dos sillas rotas de comedor, la mesa con ahora solo 3 patas, el lavamanos roto anterior al que estaba ahora y la pequeña grieta en la encimera –todo en la casa de Bangchan–, eran algunas de las cosas que lo evidenciaban todo.
Aunque también eran más que suficientes.
Por lo que ante el repentino silencio que ahora había por parte de la pareja desde la cocina luego del misterioso ruido de hace un rato, es el mismo dueño de la casa el que decide tratar de volver a hacer de la situación una un poco más estable.
— ¿Nena?— Jihyo levanta la mirada hacia su novio.— ¿Podrías ir un momento a echarle un ojo a aquellos dos a ver qué hacen ahora? Tanto silencio de su parte me tiene nervioso.
La chica ríe antes de asentir, pasándole su bolsa de basura a Seokjin, para que éste terminara por ella su tarea.
Bangchan suelta un suspiro de cansancio viendo a su pareja adentrarse en la cocina, para así continuar más tranquilo con la limpieza que le tocaba.
— ¿Y...si a lo mejor por fín se quedaron dormidos, ahora sí de verdad?— sugiere Namjoon curioso.
— Sí, claro.— Hwasa emplea sarcasmo mirando a su prometido.— Como si no fuese más probable que estaban a punto de follar y se desmayaron a mitad del proceso, como la última vez, por ejemplo. Agradece que llegamos a tiempo.
— ¿Podrías no recordarlo, por favor?— Hoseok suelta risas burlonas.— Suficiente tuve con todos los regaños que me dieron cuando fui yo el que me descuidé y por poco tuvimos que presenciar a nuestros casi hermanos coger frente a nosotros.
Todos comparten una mueca incómoda ante el pensamiento, antes de romper en más carcajadas. Pero es entonces, que terminaron por verse interrumpidos.
Aunque esta vez, no fue por otro estruendo más.
— Chicos...
Ante el llamado musitado, todos dirigen su mirada instantáneamente hacia Jihyo, quién ahora volvía a aparecer y les observaba con una expresión peculiar, que aunque no representaba alerta alguna, no supieron descifrar con exactitud en el momento.
— ¿Qué pasó? ¿Se durmieron por fín o hicieron algo peor?— Tae es quien se atreve a indagar.
— ¿No rompieron nada, verdad, amor? Dime que no, por favor.— ante el ruego desesperado de Bangchan, la chica ríe suavemente.
— No, bebé. Nada de eso. Lo que tumbaron horita por lo que ví solo fue uno de los calderos ya limpios del fregadero. Aunque ahora...— los chicos le miran intrigados y expectantes, esperando que continuara.— Creo que deberían verlos ustedes mismos.
— ¿No andan queriendo follar, verdad?— en el rostro de Namjoon se hace presente una expresión de temor.
— Nop. Afortunada y sorprendentemente. Es... algo más conmovedor, mejor dicho.— añade la chica con una pequeña sonrisa, todos ahora sintiéndose más confundidos para entender de qué podía estar hablando.— Por eso, creo que deberían verlos ustedes mismos. Aunque procuren no hacer ruido, para no romperles su burbuja.
Compartiendo una última mirada entre todos, detienen todas sus tareas haciéndolas a un lado, para ahora seguir cuidadosamente y en silencio a la chica en dirección a la cocina.
Y cuando por fín se encontraron con la escena, podían decir que aunque no les causó sorpresa alguna, sí fue una que no les permitió moverse de su sitio, todos ahora sintiendo el ambiente cómicamente romántico.
Stand by Me de Prince Roy resonaba en el área en un tono no muy alto desde un teléfono colocado sobre la mesa, mientras que eso la complementaba la torpe y ebria pareja que (intentaba) bailar al ritmo de la suave y movida música. Ambos reían melodiosamente con el otro sin detener sus pasos, los cuales por obviedad no eran los más precisos.
Aún así, eso no disolvía el hecho de que se notaba a leguas la gran alegría y euforia que ambos sentían al compartir un momento como ese, donde no dudaban en besarse varios segundos de vez en cuando, para luego terminar riendo una y otra vez; solo se separaban de vez en cuando para darle vueltas al otro.
Era verdaderamente algo digno de contemplar.
— ¿Y desde cuando saben bailar bachata?— asombrado, Hoseok se dirige hacia los chicos. Todos seguían mirando algo anonadados al par de enamorados.
— El alcohol, hermano.— Bangchan le responde entre un suspiro, sin despegar su mirada de la situación.— El alcohol y el amor juntos te provocan hacer muchas cosas que ni siquiera conoces o ni pensabas que podías hacer.
— Pero no pueden negar que se ven súper bonitos así.— Jihyo opina sonriente.— Y que esto es mil veces mejor a que anden de calientes por la casa y destruyendo todo a su paso.
— Bueno...eso sí.
Pero es entonces que su conversación se ve interrumpida con algo que ahora sí no podían negar que los estaba sorprendiendo a un nivel exhorbitante.
¿Qué... carajos?
— And darling, darling, stand by me... oh, stand, by me... oh stand junto a mí; junto a mí...~ — la voz suave del rubio se hace presente por encima de la canción, comenzando a cantar con una sorpresiva habilidad, su frente unida a la de Jimin, quien le admiraba su canto con la sonrisa más boba plastada en la cara.
Los dos estaban tan fundidos en su mundo que aunque les era fácil descubrir a los espías, ninguno tenía el interés de mirar algo que no fuese el otro.
Era algo... muy de ellos.
— Joder... esto es...— Hwasa bufa con sorpresa. — Al parecer, Minie no mentía cuando decía que Jungkook tenía talento para cantar. ¿Por qué entonces siempre lo niega?
— Porque posiblemente debe de ser algo que hace sola y exclusivamente para Jimin.— deduce Taehyung, viendo la escena con ternura.— Recuerden que Jungkook sigue teniendo su lado introvertido y tímido. Así que, si frente a nosotros solo sigue demostrando el gran baloncelista y fotógrafo que es, posiblemente cantar para él es algo más íntimo y especial como para hacerlo frente a cualquiera.
Todos sin darse cuenta, hacen una expresión de acuerdo ante el análisis, viendo ahora como ambos chicos ya no bailaban tanto, sino que se mantuvieron abrazados, mientras que Jungkook ahora seguía cantando contra el oído del pelinegro. Jimin, por su parte, se dejaba deleitar con ello, manteniendo sus ojos cerrados mientras que se entretenía acariciando el largo cabello suelto del contrario.
Y aunque normalmente, sus amigos andarían quejándose diciendo que todo era demasiado cursi, seguía siendo algo que a pesar de los años de amistad, no recordaban haber presenciado antes, ni siquiera por accidente.
— Pues... ¿no creen que andamos como que muy presentados mirándolos sin que ellos lo sepan?— sugiere Seokjin.— Parecemos mal tercio.
— Tal vez. Aunque creo que con no mencionárselos cuando ya no estén borrachos y evitar grabarlos ahora, pues...— Bangchan se calla un momento, al voltear a un lado y encontrarse con una escena que iba totalmente encontra con lo que decía.— Kim... guarda el maldito celular.
Taehyung, quien se había mantenido en silencio, es tomado de la guardia baja mientras grababa en dirección a la pareja. En su rostro se hace presente una expresión de susto y ofensa.
— Ay, vamos. No tiene nada de malo. — se excusa, sin dejar de grabar.- Es un buen recuerdo para añadirlo a toda la bonita colección que ya tenemos de ellos. Ya verás que me lo van a agradecer cuando nos sirva para las sorpresas que les daremos en su próximo aniversario.
Todos niegan y rodan sus ojos, ya rendidos y acostumbrados a la actitud de Taehyung.
Pero un cambio en la escena, dejó el asunto de la grabación en un segundo plano.
Ya que ven como arrastrando un poco sus pasos pero manteniéndose soprendenetemente aún bastante estable, Jungkook se dirigió a detener la música, intentando de inútilmente apartar los largos mechones de cabello sobre sus ojos algo pesados, peinándolos constantemente hacia atrás.
Pero aunque parecía que ambos chicos habían decidido detener cualquier otro tipo de actividad más, ven como Jimin es cargado entre risas, golpes juguetones y ciertos tropiezos – estos por parte de Jungkook–, quien en menos de nada logró posar el cuerpo entre sus brazos sobre la encimera. El pelinegro, por su lado, no duda en dejarle al contrario un espacio entre sus piernas, de forma que le permitió acomodarse entre ellas y que lo envolviera por la cintura.
— Mmm... Park...— Jimin ríe bajito ante los besos ruidosos dejados en su cuello.
— Mmm...¿sí, Jeon?— ante el tono burlón del mayor, la pareja termina por romper en más carcajadas suaves.
Un pequeño silencio se forma segundos depués, antes de que fuese Jungkook quien lo rompiese.
— ¿Puedes....hacerme un moño? El pelo me está estorbando ahora que quiero contemplarte.— con un puchero exagerado y ojos rojos y vidriosos, su típico destello de enchule resalta al posar su mirada en el rostro del mayor.
Los amigos desde su escondite, comparten una mirada cómplice, negando con la cabeza y aguantando el soltar unas risas.
— Ya empezaron...— Yoongi musita, haciendo que todos rieran, sin aún delatarse.
— Claro.— Jimin acepta apartando los mechones que cubrían la frente del chico.— Aunque creo que te hubiese creido más si me hubieras pedido que solo quieres que te acaricie el pelo.
— Mmm bueno. Eso también.— termina admitiendo encogiéndose de hombros, para echar su cabeza un poco hacia al frente y hacia abajo, dando mejor acceso a su cabello.
Jimin ríe ruidosamente, antes de usar la liga que ya traía en su muñeca, para acomodar (de forma un poco torpe) las largas hebras de su novio en una coleta un tanto desorganizada pero decente, igual a como Jungkook siempre solía llevarla.
Pero para el proceso, el pelinegro también se tomó el tiempo en ir recogiendo el pelo entre sus manos de forma que Jungkook obtuviera un poco de cariño en su cuero cabelludo, provocando así que éste soltara pequeños suspiros arrastrados, manteniendo sus ojos cerrados. Su rostro fue invadido por una expresión de satisfacción y dulzura mientras se dejaba hacer, ahora encarando nuevamente al mayor.
Jimin solo se mantuvo concentrado y callado continuando con su labor, sonriendo vagamente ante la reacción tan familiar que obtenía por parte de su novio ante las obvias caricias.
Aunque en segundos, Jungkook termina por dejar que la comisuras de sus labios se elevaran en una sonrisa traviesa, por lo que al instante los chicos se mantuvieron alertas a lo que sea que se aproximase entre ambos.
— ¿En qué tanto piensas, señorito Cheshire?— Jungkook carcajea un poco ante la pregunta.
— Mmm... ¿Ésto no te trae recuerdos?
— ¿Como cuáles?— el pelinegro le sigue el juego con una sonrisa curiosa, terminando su tarea y llevando sus manos tatuadas al rostro del hombre.
— Pues... como cuando fue nuestro primer beso, ¿quizá...? — canturrea con dulzura sobre aquellos labios voluptuosos, sus firmes brazos terminando por adueñarse de la espalda del mayor con suavidad.
Jimin le dedica una sonrisa ladeada y conmovida, envolviéndole aún más con sus brazos y eliminando todo espacio entre sus cuerpos.
— ¿Cómo olvidarlo?....— la pareja, aún ajena a su alrededor, no notaron como sus amigos estaban con las orejas aún más alzadas ante dicha conversación iniciada.
Al ser una de la que anteriormente no habían sido informados.
Sí. Ya sabían que a este punto, estaban siendo bastante metidos.
》 Luego de que terminara el torneo de esa tarde, como buen capitán que era, te llevé hasta la enfermería para que te atendieran la herida en tu mejilla y en tu ojo que te hizo el envidioso de Johnson con el balón.— continúa Jimin, soltando un suspiro risueño, dejando ahora varias caricias en el pecho de su novio.
— ... pero como toda una historia de libro cliché y romántico, la enfermera de la escuela no estaba por ningún lado. — Jungkook sigue la historia, aún sonriendo.— ...así que no te quedó de otra más que ser tú quien tuviera la inicitiva de atender mis heridas, aún y cuando todavía decías que no me soportabas ni en pintura.— los enamorados ríen ante el recuerdo, sin notar que su grupo de amigos andaban en las mismas.
— Y que conste que eso solo pasó porque crecí en una familia llena de médicos y de paso, soy alguien muy servicial. Así que conclusión: fuiste todo un suertudo.— Jungkook carcajea melodiosamente tallando un poco sus ojos agotados.
— Tal vez. Aunque sigo pensando que aún cuando eso no hubiera sido así, igual te hubieses quedado para ayudarme como fuese posible. Sé que sí.— Jeon asegura uniendo ambas frentes; un fuerte rubor se apodera de las mejillas del mayor, aunque no dejó de rodar los ojos. — Porque no solo ya sentías algo por mí como yo contigo, sino que también hubieras buscado cualquier excusa para cumplir tu deseo de tocar mi cabello. Nunca fuiste bueno para disimular cuando solo me decías que apostabas lo que fuese que mi cabello era más suave que el tuyo, muñeco.
Jimin le fulmina con fingida indignación, antes de brindarle un débil golpe en el pecho.— Eres un egocéntrico de mierda.
— Pero así te encanté. ¿O me equivoco?— con una sonrisa pícara, Jeon le proporciona una mordida cariñosa al lado del pequeño tatuaje en forma de luna en su mejilla.
— Lamentablemente...— Jimin niega con la cabeza, cerrando sus ojos y reposando su cabeza en el hombro de Jungkook, tratando de retener y ocultar una sonrisa.
— Pero tampoco me voy a hacer el ingenuo. Yo también quería tener ese tipo de confianza contigo. Tus manos tienen una dualidad tan increíble que siempre supe que eran excelentes para todo tipo masaje.— ido en el alcohol, Jungkook opta por tomar una de las manos tatuadas del mayor, llevando los dedos de esta a su boca para morderlos con malicia.
— ¡Cabrón, eso duele!— con un fuerte grito, Jimin se aleja un poco de su carcajeante novio, dándole un manotazo en el abdomen, el cual no hizo más que incrementar sus risotadas.— Siempre aprovechas cada oportunidad para ser todo un salvaje. Deja de actuar como si quisieras comerme todo el tiempo.
— Oh no. Eso ya es un hecho, cariño. Un hecho bastante evidente.— con la mirada juguetona, Jungkook lo acerca nuevamente a su cuerpo, aún ante los intentos torpes y débiles de Jimin en impedirlo.— Porque ese fue uno de los motivos por los que tampoco me contuve en besarte esa vez, como tantas veces lo imaginé, aunque pensaba que nunca podría volverse una realidad.— el pelinegro detiene todo movimiento, su ojos ahora fijados con los verdosos del rubio.
》...porque caí totalmente con la forma en que sin pensarlo mucho ni esperar por nadie más, decidiste curarme cuando sabías perfectamente que podía hacerlo yo mismo. — un espasmo recorre la columna de Jimin, al tener a Jeon nuevamente a centímetros de su rostro.— Y caí un poco más cuando con una expresión de angustia y preocupación, me ataste el cabello sin dudarlo para accesar mejor a mis heridas y me preguntabas a cada rato si no me dolía nada más.
A este punto, Jungkook musitaba embelezado sobre los labios de Jimin, quien solo podía dejarse hacer ante las caricias dadas en sus muslos. Decidido, el mayor llevó una de sus propias manos a una de las mejillas del contrario, para acariciarla con devoción. El recuerdo del relato mostrándose intacto en sus mentes, casi como si al contarlo, lo estuviesen experimentando una vez más.
Sus amigos, solo continuaron admirando y escuchando todo en silencio, sintiéndose cada vez más impresionados con el nuevo relato, aunque de sus rostros cada vez se apoderaba otra sonrisa enternecida.
》...pero terminé por caer completamente cuando te tuve tan cerca de mí, bellamente sudado por el reciente juego y con el sonido de tu corazón a millón resonando una y otra vez. Aún recuerdo el sentimiento perfectamente...— Jeon se detiene un poco, para supirar de forma soñadora.— ....aunque en ese momento, no supe distinguir si estabas así solo por la euforia de la reciente victoria de nuestro primer campeonato o...
— ... o porque presentías que yo estaba igual de nervioso que tú al estar a nada distancia de tus labios. Lo sé, siempre me lo has dicho.— al Jimin completar la frase por Jungkook, ambos se dedican una sonrisa suave y melancólica.— Y sé que aunque nunca te lo llegué a confirmar o negar, has llegado a conocerme bastante bien como para lograr descifrar la respuesta.
— Totalmente. — el menor asiente, rozando su nariz con la de su pareja.— Porque aún y cuando y me dejé llevar ante mis impulsos en ese entonces y recibí tremendo empujón después de que te dieras cuenta que también terminaste por comerme la boca un rato, ...— Jimin le proporciona una pequeña patada en la pierna, riendo en el proceso.
》...fue un riesgo que decidí tomar, y que me trajo como resultado no solo el abrirme a la posibilidad de ya no querer seguir ocultando lo que por años sentía por el guapo y popular capitán del equipo de baloncesto de la escuela, sino que también fuese ese mismo hombre el que ahora sea y siga siendo el único amor de mi puta vida.
Como si fuese un switch que pudiese ser manipulado al momento, aquel familiar y puro sentimiento de amor se adueña de la mirada de Jimin en dirección a su novio, haciendo a un lado su actitud algo ruda y tosca de hace un rato.
Claro, en parte por el alcohol. Pero sus amigos tampoco podían desacreditar el peso que sabían tenían las palabras de Jungkook, aún y en el estado en que se encontraban.
Y para comprobarlo aún más, lo estaba la forma en que los chicos apreciaron con las cejas alzadas y miradas conmovidas la forma en que Jimin acunó entre sus manos el rostro de Jungkook para acortar la distancia entre ellos. Y tratando de combatir la gran sonrisa formada en sus rostros entre cada contacto, se entregaron en un beso lento y delicado, nulo de segundas intenciones.
— Quién lo diría, mhm...— aún sobre los labios del rubio, Jimin musita.— 8 años desde ese primer e inolvidable beso y...
— ...y contando.— Jungkook le interrumpe suavemente brindándole picos sutiles sobre sus labios.— 8 años y contando, muñeco. Que por cierto, son bastantes los que faltan por contar, por no decir...infinitos, ¿tal vez?
Jimin ríe derretido y negando con la cabeza, sin apartar su mirada de él.— Y contando, cariño. E infinitamente, claro. — el más bajo rodea la pequeña cintura de Jungkook.— Y... ¿Kook?
— ¿Mhm?
— También eres el hombre y amor de mi puta vida. Y aunque me hubiese gustado que muchas cosas hubiesen sido diferentes en el proceso, al final no cambiaría nada si pudiera hacerlo. Absolutamente nada. Aún y cada tropiezo, terminó valiendo la pena. Tú vales la pena, bebé.
Jungkook, aún y cuando terminó por contemplar en silencio unos segundos el rostro de Jimin con ojos brillosos, opta por devolverle a éste una bella sonrisa, para seguida e inesperadamente volver a besarlo, solo que esta vez de forma hambrienta y desesperada, ambos soltando un prolongado suspiro ante ello y comenzando a tocar sus cuerpos como si no hubiese un mañana.
Sus amigos abren los ojos como platos observando el cambio de golpe tan drástico de ambiente entre la pareja, algunos llegando hasta rodar los ojos ante ello y soltar varios silbidos incrédulos.
— ¡¿Pero y qué pasó?! ¿Cómo pasaron tan rápido de algo adorable a algo todo hot?— Namjoon parpadea atónito.
— Son Jimin y Jungkook. ¿Por qué te sorprende? Y que no se te olvide: siguen borrachos.— Hwasa ríe alzando sus cejas y cruzándose de brazos.
— Por lo menos, solo son besos, bueno, "grajeos", mejor dicho. — Yoongi se auto corrige, haciendo a todos reir.— Pero hasta ahora no parecen querer intentar hacer algo más allá, así que creo...
— Joder, muñeco...
El suplicante y fuerte gemido de Jungkook interrumpe rápidamente la conversación, haciendo que todos posaran nuevamente sus miradas en la situación y notando que en su corto despiste, la pareja ya se encontraba sin camisa e inquieta en su mundo de toqueteos. Jimin aún estaba sentado en la encimera, solo que Jungkook ahora lo tenía envuelto de forma posesiva entre sus trabajados brazos; los besos entre ellos parecían no dejar de aumentar en intensidad.
Aunque los chicos no evitaron boquear un poco, ya que la cantidad de arañasos algo recientes que notaron en la espalda ahora descubierta de Jungkook eran bastantes. Demasiados, mejor dicho.
Alerta 1
— Puñeta. ¿Pero qué tigre pasó por la espalda de Jk?— Tae suelta, sonriendo ladinamente ante la obvia respuesta.
— Uno muy rudo, tatuado y que con solo una bola de baloncesto, te parte hasta la madre.
Todos carcajean ante lo dicho por Seokjin, pero por supuesto las risas no pudieron extenderse por un poco más de tiempo.
— Kook, bebé...— Jimin jadea sofocado, permitiéndole su cuello al pelinegro para que este fuese atendido. Sus ojos se encontraban acuosos y perdidos ante el placer que recibía.— Mierda, te juro que... si no me follas ahora, me va a dar algo.
Alerta 2
— Chan...
— Tranquilo. Aún no hacen nada.
...
— Lo que mi hyung me pida.— el rubio dedica una leve lamida a sus labios ahora hinchados por los besos.— Solo si me prometes hacerme tuyo después, mhm...— Jungkook canturrea halando con juego el piercing que decoraba el labio inferior de Jimin, arrancándole un gemido necesitado.
— Si me lo haces contra la pared, hecho.— ante ello, Jeon le sonríe pícaramente para luego volver a ahogarlos en otro beso, sus manos comenzando a tantear en el cierre de los pantalones del mayor.
Y por supuesto, esa fue la última y verdadera alerta que los chicos necesitaron para intervenir de una vez por todas.
— Bueno, fue todo muy bonito y conmovedor mientras duró. — Bangchan suspira, comenzando a adentrarse en la cocina junto a Jihyo para detener las intenciones de la pareja.— Gracias por echarle mal de ojo al asunto, Min.
— ¡Hey! ¡A mi no me vengas a culp...!
¡Crack!
El sonido de algo rompiéndose y cayendo contra el suelo resuena en la cocina, frizando las reacciones de los chicos y todos mirando en dirección de dónde provino el mismo.
Bangchan, al observar mejor, no evitó en ser el primero en entenderlo todo, suspirando frustrado y tapando su rostro.
— Ahora sí se terminó de joder.— Taehyung susurra rompiendo el silencio, reprimiendo una fuerte carcajada.
Por su parte, Jimin ahora era sostenido por Jungkook con fuerza contra su cuerpo, quien al parecer aún y borracho había logrado reaccionar a tiempo, impidiendo que el pelinegro hubiera caido al suelo junto a la mitad de la tabla rota de madera que conformaba la encimera.
La pareja, con la calentura ahora dispersa, conecta sus ojos con los fulminantes de su amigo y dueño de la casa. Y seguido de una pequeña y simple sonrisa de disculpa de parte de ambos, provocan que finalmente todos rompieran en fuertes carcajadas.
— ¿Ups?
¿Reir o llorar? Al final, Bangchan sabía que ni una ni la otra cambiarían lo que ya había ocurrido.
Así que ¿otra memoria más y catastróficamente romántica propiciada por el alcohol para
recordar junto al día de su gradución universitaria?
¿Por qué no?
(...)
¿Cómo habrá quedado esto?
Ni siquiera sabría decirlo yo misma, así que me encantaría saber que les pareció a ustedes. :")
Esta fue una idea que llegó a mí gracias a un TikTok que me apareció hoy en mi fyp y que me pareció sumamente bello. En mi muro les dejaré el link por si quieren ir a verlo. ♡
Espero que hayan disfrutado de la lectura tanto como yo al escribirla, lo cual tan solo logré en 2 horas y media, apróximadamente. Es el one- shot que más rápido he escrito de todos los que he publicado en esta plataforma, así que espero que haya quedado al menos decente y entretenido. Un abarazo a donde que quiera que estén y gracias por leer <3