bath time (boypussy)

Summary

jinmin • De ahora en adelante Jimin ama los baños con mamá

Genre
Erotica
Author
🪲
Status
Complete
Chapters
4
Rating
5.0 6 reviews
Age Rating
18+

01

Mimi se había divertido tanto hoy, por fin había conocido la playa y fue lo mejor.

Pasó todo el día jugando con su madre, haciendo castillos de arena y nadando con ayuda de ella y sus flotis de barbie, ambas vestidas con unos bikinis amarillos con flores azules a juego.

Después de eso, habían vuelto a la habitación del hotel para poder tomar una ducha, limpiarse toda la sal del cuerpo y una vez limpias, ir por algo de cenar.

Así que Seokjin metió a su bebé a la bañera con él para que todo fuese más rápido. Conservó la parte baja de su traje de baño, su hijo nunca había visto su parte íntima, solo sus tetas de las cuales aún bebía leche.

—¿Podemos tener helado hoy, mami?

—Lo que quieras, amor.

Seokjin sonrió, viendo a su linda Mimi jugar con su nuevo barquito y unos peces que flotaban a la hora del baño. Enjabonó su cuerpo tostado por el sol, asegurándose de limpiar con sumo cuidado, tomándose su tiempo con los muslos y el trasero. Por último, su lindo cabello rubio.

—Mimi ¿puedes sentarte ahí? mamá necesita revisar que tu flor esté limpia.

Indica la orilla de la bañera.

Todo el día estuvo jugando con la arena, con su dulce coño pegado a esta, lo más probable es que esta se hubiese colado dentro de este. La parte baja de su bikini le quedan algo grande e incluso algunas veces cuando se sentaba pudo observar el coñito de su bebé salirse de este.

—¿Qué harás, mami?

—Lavaré tu flor, no quiero que la arena se te quede ahí, podrías enfermarte de ahí, bebé.

Rápidamente, posicionó su pequeño cuerpo en la orilla de la bañera, abriéndose de piernas para que su mami pudiese limpiar mejor.

Seokjin observó el coño de su hijo con mayor atención, tragando saliva. Era un pequeño coño gordo, tan gordo y rosado, libre de vello por la edad, lucía brillante.

—¿Puedes abrirlo para mamá? necesito ver bien.

Las tiernas y gordas manos de Mimi tomaron sus gordos labios, separándolos para que su madre pudiese ver, le limpiaría y así él no se enfermara de su flor.

—Mami ¿que es eso? —asombrado de, por primera vez, observar su coñito de esa manera.

—Es tu coñito, amor. Así luce cuando lo abres.

—¿Y esto? —con su dedito señaló su lindo clítoris, asombrado de tener esa bolita ahí—. ¿Mimi de enfermó su flor?

—No, amor. Ese es tu clítoris, todas las mamis tenemos uno.

—¿Tú tienes uno? ¿puedo ver?

Seokjin suspiro, desatando los cordones de la última pieza de su bikini, sintiéndose repentinamente caliente. Su coño maduro comenzaba a gotear con la idea de exponerlo, hacia tantos años que nadie más que él mismo veía su coño, desde que Mimi había nacido.

Extendió sus labios, que también eran algo gordos, mostrándole su clitoris a su hijo.

—¡Mami, tu flor es más grande y tiene pelitos!

Una capa de vello reciente adornaba el coño de Seokjin.

—Es que mamá ya es grande, en unos años el tuyo también será así. Pero necesito lavarte, Mimi.

Volviendo a la posición anterior, el niño nuevamente volvió abrir los labios de su coñito para que su mami pudiese ver y limpiarle mejor.

Seokjin comenzó a observar entre los pliegues, efectivamente tenía algunos granos de arena metidos ahí. Tomó el jabón líquido para comenzar a lavar el gordo coño de su hijo.

Paseó el dedo índice por los pliegues de Mimi, buscando llevarse la mayor cantidad de suciedad.Por último, vio ahí el clitoris rosa, tan pequeño, luciendo dulce como si le estuviese llamado, preguntado como se vería este rojo y maltratado.

—Mami, estoy cansado de sostenerlo —se quejó, apartando las manos, haciendo que su coñito volviese a cerrarse.

—Mimi, mamá tendrá que limpiar de otra manera ¿si? más profundamente, tienes el coño muy sucio —mintió, echándole agua para eliminar cualquier rastro de jabón.

—Sí, mami, limpia el coñito de Mimi para que no enferme —eso sonó tan sucio y enfermo que a Seokjin le encantó, sintiendo como sus jugos comenzaban a salir de su propio agujero, anticipando lo que iba a suceder.

—Cualquier cosa que pase, recuerda que mamá solo está limpiándote ¿si?

Mimi asintió con una sonrisa. Confiaba tanto en su mami.

Seokjin se acercó, posicionándose entre las piernas de su hijo, abriendo por el mismo su coñito. Miró una vez más la cara de su bebé, quien estaba expectante y al mismo tiempo emocionado por lo que su madre iba hacer.

Dejó un beso en el centro, Jimin suspiró. Siguió besando al rededor de su clítoris y un poco en los muslos, antes de por fin pasa la punta de su lengua desde su entrada hasta el clítoris, sintiéndolo duro contra el músculo. Repitió la acción un par de veces hasta que en una de esas, saboreó el jugo que comenzaba a salir de Mimi.

Succionó suavemente su bolita de nervios, estimulándolo con la lengua.

—M-mami ¿qué h-haces?

—Te estoy limpiando amor ¿te gusta?

Jimin asintió, gimiendo bajamente y avergonzado cuando su madre lamió repetidas veces esa bolita que me hacía sentir gracioso en la panza.

—A Mimi le gusta mucho, mami.

Seokjin sonrió había su bebé, ayudándolo a abrir aún más las piernas, quedando abierto para que su mamá tuviera mejor acceso a su coño.

Mimi sintió la lengua en la parte baja de su coñito, paseándose por sus gordos labios y sus pliegues, su mami era tan buena, limpiándole tan bien y tan rico.

Sus piernitas temblaron, casi cerrándose pero su madre lo impidió, comenzando a succionar duramente el clítoris del niño, usando el meñique para burlar la goteante entrada.

—M-mami, limpia a Mimi muy bien, que su coñito que muy muy l-limpito.

Jimin gemía fuerte, sosteniendo las hebras de su madre, pegándolo a su parte íntima, quería que su limpieza nunca terminara. La lengua de su mami era tan buena, limpiándole por todos lados, haciéndole sentir rico y chupando su clítoris, como él habla dicho que se llamaba.

Seokjin se separó de su hijo un rato, observándolo. Los ojos cristalizados, lagrimas amenazando con salir de ellos. Su gordo coló hinchado y rojo, por las lamidas y succiones, húmedo y goteante de su lubricación.

—Mami sigue limpiando a mimi, aún no flor está sucia —él solito abrió sus labios, incitado a su madre a seguir con eso tan bueno que hacía. Su entradita apretándose a la nada.

Sin pensarlo dos veces, Seokjin arremolinó la lengua en el punto de nervios de su bebé, sintiéndolo vibrar bajo su boca, gimiendo abiertamente por lo rico que sentía en su coñito siendo abusado así.

—A-algo está pasado, m-mami. M-mi pancita…

—Si, amor, déjalo salir, no te contengas mamá quiere sabotearte más.

Con la lengua amenazando con entrar en su vagina y el pulgar frotando en círculos el clítoris del menor, oyó a Jimin largar un gemido mientras un chorro salía de él, empapando la cara de Seokjin quien tomó todo lo que pudo, disfrutando de es sabor dulce que salí del coño de su bebé.

Lamió aún más su entrada, con Mimi sollozando por la sobreestimulación después de su primer orgasmo, cerrando las piernas, aplastando la cabeza de su w quien parecía no querer dejar de comerle el coño gordo.

—O-otra vez sucederá —avisó Mimi, reconociendo ese sentimiento en su barriguita.

Un chorro más fue expulsado y esta vez Seokjin pudo tomar todo el jugo de Mimi.

Besó una vez más su coñito mojado y sucio de sus fluidos, alejándose de él, viéndolo tan rojo y sensible.

—¿Te gustó, Mimi?

—S-sí, mami —contestó aún con espasmos por su segunda corrida—. Mimi quiere que le limpies así todos los días.

—Todo lo que mi bebé quiera —sonrió, acercándose a besar sus regordetes labios.

—¿Puedo tener un poco de teta ahora?

Sonó somnoliento, frotándose un ojito, olvidándose completamente de su helado.

—Claro, mi amor.

Tomó una de sus gordas tetas, acercándosela a la boca a su hijo. Lo abrazó, entrando nuevamente a la bañera, pronto este comenzó a quedarse dormido de agotamiento, succionando de los pezones de su madre.