KM ✦яєɢℓαѕ єη ℓα ριѕ¢ιηα✧ ᴬᴰᴬᴾ

Summary

Jeon Jungkook es un nadador becado en la universidad durante el año escolar y un salvavidas en la piscina comunitaria durante el verano. Es guapo, es responsable, tiene confianza, es distante... nadie sabrá nunca que está completamente loco por el pequeño alborotador al que tiene que reprender constantemente. El estudiante de último año de secundaria, Park Jimin, es solo unos años más joven que el atleta universitario, pero bien podría ser una década. Él es todo lo contrario de Jungkook. Es temerario  y despreocupado que no podría evitar problemas si su vida dependiera de ello. Lo que Jungkook no sabe, sin embargo, es que la mitad de las acrobacias de Jimin son solo para llamar su atención, ya que Jimin está enamorado de Jungkook desde que eran niños juntos. Un día en la piscina, Jimin desobedece a Jungkook y casi se lastima. ¡El salvavidas decide que ha tenido suficiente con la desobediencia de Jimin con las reglas de la pisicina y decide que es hora de enseñarle a su enamorado una lección que no olvidará pronto! ADAPTACIÓN | Relatos cortos 2 |

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

único


El alto y hermoso socorrista se inclinó hacia adelante desde el puesto de salvavidas. Colocó su mano en su frente, bloqueando el reflejo del Sol, así podría explorar la multitud en busca de su objetivo. Él no pensaba buscarle, pero se había convertido en un hábito.

Cada tarde alrededor de esta hora, el joven muchacho venía con sus amigos a la piscina de la comunidad. Jungkook nunca admitiría eso, pero verle era suficiente para dar un toque de luz a su día.

Entrecerró sus ojos mientras buscaba.

Quizás él no vendría hoy aunque… ¡Ah!, no importaba, allí estaba.

Jungkook no pudo evitar sonreír ampliamente al ver al objeto de su obsesión.

Cuando se dio cuenta de que el chico le estaba observando, rápidamente se puso sus gafas de sol, estilo aviador. Así podría mirar todo lo que quisiera y nadie lo sabría.

Oculto y seguro detrás de los cristales reflectantes, sus ojos oscuros dibujaron el adorable cuerpo del muchacho. Jungkook no podía evitar admirar todo sobre él. El modo en que su pelo rubio y brillante estaba enredado torpemente, sus bonitos labios separados en una perpetua sonrisa soleada, su magnífica y suave piel, el pequeño cuerpo apretado y su perfecto, delicioso y redondeado culo de burbuja.

Ese culo. Vaya...

Jungkook se contuvo de soltar el silbido obsceno que se elevaba a sus labios cuando el chico se inclinó para dejar su toalla. Ese relleno y firme trasero había sido su obsesión durante años.

El hermoso muchacho se sacó su camiseta con impaciencia y la lanzó sobre una silla de la piscina, sin prestar atención, revelando aún más de su perfecta piel, estrecha cintura y rosados pezones apretados.

A Jungkook no le gustaban mucho los caramelos, pero esas atractivas piezas parecidas a pequeños caramelos le atraían. Él realmente, quería lamerlos, chuparlos, tal vez morderlos un poco y hacerle chillar.

Como si sintiera sus pensamientos, en ese mismo instante, el chico rubio se estiró y arqueó su espalda sugestivamente. Sus ojos rastrearon cada movimiento, Jungkook se movió incómodamente en su asiento. El cabello oscuro cerraba el campo visual del salvavidas cerrándolo sobre el bonito muchacho con el apretado bañador azul. Si alguien más hubiera estado ahogándose en aquel particular momento, ellos habrían sido totalmente desafortunados.

Finalmente, cuando Jungkook sintió que comenzaba a endurecerse, arrancó sus ojos lejos del objeto de su deseo y los movió a un anciano gordo que tomaba el sol a un lado de la piscina. El hombre mayor había embutido su gran cuerpo en un diminuto bañador. Su curtida piel estaba cubierta por las manchas de la edad y lunares peludos.

¡Eso es!

Sintió su floreciente erección disminuir casi inmediatamente.

Siempre se encontraba luchando una batalla con el apretado de su bañador... siempre que ese chico en particular venía a la piscina. Su nombre era Park Jimin. Y era unos años más joven que Jungkook, y esa era la razón, por lo que su atracción era tan claramente inadecuada. Jungkook una vez había sido la niñera de Jimin. Ellos en realidad no estaban muy lejos en edad, solo era que Jungkook había sido notablemente responsable y maduro para los siete años y la madre de Jimin a menudo lo dejaba de responsable, del exuberante niño de cinco años cuando ella visitaba a la madre de Jungkook.

Jimin, había sido un pequeño niño hermoso, rubio y frágil con la cara de un ángel y una gran habilidad para encontrar problemas.

A veces se subía a la parte alta de un árbol del que no podía bajar o se caía en una charca intentado coger un pez. Jimin fue la primera persona a la que Jungkook alguna vez había rescatado del agua. Desde entonces, él siempre había sido particularmente protector con el pequeño rubio. Ellos habían crecido, pero Jimin todavía era tan encantador como lo había sido de niño, e igual de propenso a las desgracias.

Jungkook estaba en la universidad ahora, y Jimin estaba en el último año de instituto, pero todavía se veían el uno al otro cada verano, porque cada verano Jungkook conseguía un trabajo en la piscina de la comunidad como socorrista y allí era donde a Jimin le gustaba pasar sus días. Lo que estaba bien, porque eso quería decir que Jungkook podía vigilar al travieso adolescente.

La cara del chico mayor cambió mientras el pequeño rubio tocaba la superficie resbaladiza y perdía el equilibrio. En lugar de la bomba que él obviamente quería hacer, él dio un panzazo y golpeó su cara contra el agua primero, consiguiendo su boca llena de la repugnante agua de la piscina. Jungkook estaba seguro de que estaba cerca del punto en el que los niños pequeños habían hecho pis antes. La gente siempre pensaba que nadie notaría si hacían pis en el agua, pero ninguno podía engañar a los socorristas.

Con inquietud miró el punto donde esa cabeza rubia se hundió, hasta que el muchacho finalmente resurgió de nuevo.

Jimin escupió agua, mientras se partía el culo de la risa. Sus amigos se reían también. Jungkook pensó que no era gracioso en absoluto. Jimin podía haberse hecho daño.

El sobreprotector socorrista frunció el ceño con ira, tensando y poniendo el silbato en sus labios. Él sopló con fuerza y mucho tiempo.

—¡FWEEEEEEEEEET!

Los hermosos y grandes ojos azules le echaron un vistazo por encima de sus largas y mojadas pestañas inocentemente como si dijera, ¿Qué he hecho? Era adorable y completamente falso.

—¡NO SE CORRE POR EL BORDILLO! —Jungkook gritó enfadado a Jimin. Su carácter ardió incluso más por la mirada desafiante que obtuvo en respuesta. Él señaló sus ojos y de vuelta al pequeño rubio de modo amenazador, indicando que él lo estaba mirando.

No es que eso importara.

Park Jimin no tenía ningún sentido de auto preservación. Él no tenía el sentido común que Dios le daba a un mosquito.

El pequeño mocoso parecía vivir con el objetivo exclusivo de causar un infarto a Jungkook antes de tiempo. Y él nunca escuchaba ni una palabra de lo que Jungkook decía. Obviamente pensaba que el socorrista era todo ladrar y nada morder.

Los ojos de Jungkook se estrecharon con irritación. Él había soportado hasta aquí, el constante desafío de Jimin hacia las reglas que estaban ahí para mantenerlo seguro.

Desde el otro lado de la piscina, Jimin hizo rodar sus ojos y volvió al agua para que el rubor de sus mejillas, no fuera atrapado por la atención del socorrista.

Jeon “Jodido” Jungkook, el chico mayor pensaba que era como “El Dios de la Piscina” o algo así.

Él pensaba que era tan guay, con su uniforme de socorrista, su silbato y sus gafas de sol de aviador. Jimin odiaba esas gafas de sol. Le hacían sentirse paranoico porque nunca podía decir cuando Jungkook realmente le miraba. A veces él sentía que Jungkook siempre le estaba mirando, pero probablemente era solo su optimismo. A Jimin le gustaba mirar a Jungkook, siempre que pensaba que podía escaparse sin que el chico mayor lo notara.

Le había conocido desde que eran niños, pero Jungkook se había marchado a la universidad como un alto y desgarbado adolescente y volvió viéndose como un caliente deportista. Sus años con el equipo de natación del instituto habían dado resultado. Músculos ondulaban bajo la tersa y bronceada piel. Él tenía hombros anchos y un pecho perfectamente bien desarrollado para su edad, y una estupenda tabla de lavar por abdominales.

A Jungkook, le gustaba hacer largos durante sus descansos y eso era todo lo que Jimin podía hacer para ocultar el engrosamiento que él inevitablemente tenía al mirar su poderoso cuerpo deslizándose sin esfuerzo por el agua.

Las chicas estaban locas por el socorrista caliente, mientras Jimin estaba loco por los celos. Sabía que no tenía ningún derecho a reclamarle ni nada, pero Jimin tenía algún tipo de sensación, como si Jungkook fuera suyo de algún modo. Él había tenido un terrible enamoramiento por el chico mayor desde niño y siempre hacía cosas estúpidas para conseguir que Jungkook le rescatara (es decir notara).

Por el rabillo del ojo, Jimin vio al socorrista dar a otra desgraciada víctima una conferencia sobre la seguridad en la piscina. Jimin las había tenido tantas veces que él prácticamente podría recitarlas de memoria. Desde zambullirse hasta el fondo, a correr por el borde, Jungkook odiaba absolutamente que la gente no siguiera las reglas.

Habiendo soltado su discurso, a su víctima meticulosamente intimidada y reformada, Jungkook se giró y comenzó a hacer su camino de vuelta a su puesto, Jimin no pudo evitar notar el oscuro rastro de vello que conducía hacia la cintura del bañador. El modo en que sus musculosos muslos llenaban ese bañador rojo y el bulto entre sus piernas era prácticamente obsceno.

Jimin frunció el ceño con resentimiento. No había modo alguno de que realmente pudiera ser tan grande. Jungkook probablemente rellenaba el frente de sus pantalones con una bola de calcetines, así él podía tener toda la atención de las chicas de la piscina.

No es que él no tuviera su atención de todos modos, todas las chicas estaban enamoradas de Jungkook. Él era el estereotipo de “caliente chico de universidad” que todas las chicas de instituto querían en ese momento. Ellas constantemente se desmayaban “Agotadas por el calor” o se ahogaban falsamente ellas mismas para intentar y conseguir el boca a boca del viril socorrista.

La estratagema más común era perder la parte de arriba de sus bikinis, pero solo en la zona de visión del puesto del socorrista.

Lamentablemente, a pesar de sus entretenidas payasadas, Jungkook siempre parecía tener un ojo sobre Jimin, debido a lo cual él nunca podía salirse con la suya. El demasiado celoso socorrista tomaba su trabajo demasiado en serio. Siempre golpeaba el culo de Jimin y nunca le dejaba tener ninguna diversión.

Incluso cuando Jungkook no estaba en la piscina, siempre que Jimin tenía una gran idea, como el rodillo corriendo por la escarpada colina hacia la avenida central o el monopatín que se colocaba sobre la cima de la alta pared que rodeaba la escuela o el relleno de las latas de basura con agua y el intento de saltar desde la azotea a ellos, Jungkook aparecía de ninguna parte y le ponía término. Cuando Jungkook había obtenido el trabajo como socorrista, Jimin sabía que era el final para cualquier diversión que él pudiera tener en la piscina de la comunidad. Aunque eso no le paró de seguir yendo.

Minutos más tarde, Jimin había olvidado todo sobre la mirada fija del caliente socorrista sobre su piel y armaba jaleo con sus dos amigos.

Los tres muchachos estaban intentando ver quién podía empujar primero bajo el agua a los demás cuando de repente.

—¡FWEEEEEEEEEET! ¡SIN JUEGUECITOS! —El socorrista bramó hacia ellos como un nubarrón.

Jimin gimió.

15 minutos más tarde….

—¡FWEEEEEEEEEEET! ¡SIN SALTAR!

10 minutos más tarde…

—¡FWEEEEEEEEEEET! ¡NO SE HACE EL PINO BAJO EL AGUA!

5 minutos más tarde…

—¡FWEEEEEEEEEEET! ¡NINGUNA PELEA DE GALLOS!

3 minutos más tarde…

—¡FWEEEEEEEEEEET! ¡SIN COMPETICIÓN DE SALTOS TAMPOCO!

Con el sexto grito del ultrajado socorrista, Jimin se paró en el borde de la piscina donde había estado a punto de golpearse la cara antes, en lo que había sido una panzada realmente magnífica. Se congeló con sus brazos extendidos, sus pequeños dedos del pie rodados colgando sobre el borde y frunció el ceño con frustración. ¡Jungkook estaba arruinándolo TODO!

Antes de que él pudiera detenerse, él golpeó con una mano uno de sus bíceps y cerró la otra en un puño, alzándolo en la dirección de Jungkook, y haciéndole un perfecto corte de mangas. Sus amigos jadearon con horror por el gesto ordinario.

Lo lamentó al instante.

Las cejas de Jungkook se alzaron frunciendo el ceño intimidatoriamente y comenzó a bajar del puesto de socorrista, avanzando siniestramente hacia Jimin. Él parecía un enorme, bronceado y cabreado Hulk.

Jimin dijo un pequeño —¡Eew— de terror y comenzó a correr en la otra dirección, pero resbaló sobre el cemento liso y se cayó hacia atrás.

Aterrizó principalmente sobre su pequeño y redondo culo, y golpeando su cabeza un poco sobre el hormigón.

Se quedó allí sobre su espalda, atontado mientras sus oídos zumbaban.

—¿Cuántas veces te he dicho que no corras por la piscina Jimin?

Él gimió y alzó la vista hacia un muy irritado Jungkook, mientras este se inclinaba sobre él. El chico mayor se colocó con una pierna a cada lado de Jimin y frunció el ceño hacia él con sus manos sobre sus caderas. Esta no era la mejor posición para que Jimin estuviera considerando su homosexualidad completamente enterrada en el armario y el hecho de que el tipo más caliente que había visto nunca estuviera sobre él sin camiseta.

Jimin enrojeció por la vergüenza y contempló pedir perdón por transgredir las reglas y prometer que él nunca lo haría otra vez… pero los dos sabrían, que aquello era una mentira. Jungkook siguió mirando fijamente sin inmutarse hacia él. —Levántate, —ordenó.

Si Jimin se sentaba, su cara quedaría justo delante de ese bulto tan impresionante, obviamente no podía hacer eso con la entrepierna de Jungkook en su cara, así que él esperó a que se moviera. Jungkook no lo hizo, en cambió, cruzó los brazos sobre su musculoso pecho y siguió frunciendo el ceño hacia el chico tumbado. La luz del Sol resaltaba su piel bronceada. El socorrista parecía un Dios dorado. El chico más joven solo podía mirarle embobado como un idiota.

—No me hagas decírtelo otra vez.

Jimin tragó el nudo de su voz y finalmente rodó saliendo de debajo de Jungkook, deshaciéndose en disculpas todo el tiempo. Jungkook podía prohibirle la entrada en la piscina si él quisiera.

Una vez que él estuvo de pie, frotó su dolorida cabeza y trató de alejarse. Jungkook inmediatamente agarró su muñeca, lo bastante fuerte como para hacerle daño y dando un tirón a Jimin para colocarlo de pie delante de él. Su aliento se quedó atrapado en su pecho al ver aquella enorme mano rodeando su diminuta muñeca. El otro chico era mucho más grande que él, no era mucho mayor, pero la diferencia de tamaño era enorme.

Jungkook estaba sobre los seis pies de sólido músculo. En comparación, Jimin era sólo de cinco pies de alto y su cuerpo flacucho todavía se parecía al de un niño pequeño. Así que no era nada asombroso, que Jungkook le viera como un niño. Todo era tan horriblemente, injusto.

Así que, sintiéndose estúpido, infantil y humillado, Jimin miró ásperamente hacia arriba. —¿Qué? Dije que lo sentía, —espetó.

Su labio inferior salió en un pequeño puchero y Jungkook simplemente le gruñó de vuelta. Él agarró su cabeza con ambas manos y tiró adelante. Jimin se congeló mientras Jungkook examinaba su espalda, sondeando la magulladura con sus dedos para evaluar el daño. Jimin silbó de dolor y Jungkook le liberó.

—Tú no estás cerca de sentirlo tanto como lo estas de ser un mocoso, —él se inclinó, siseando en el oído de Jimin y luego le gritó a otro socorrista—. ¡Eh! ¡Vigila la piscina por mí!

El otro socorrista asintió desde la otra torre donde estaba sentado. Él agitó su mano perezosamente y luego volvió al libro que leía.

Jungkook se giró y comenzó a arrastrar a Jimin fuera de la piscina en dirección al vestuario reservado solo para los socorristas. Jimin nunca había estado allí y eso le puso nervioso. También le puso nervioso el estar así de cerca de Jungkook. Ellos no habían estado a solas juntos desde que eran niños y Jimin se había pasado la mitad de su adolescencia totalmente obsesionado con el chico mayor, y evitándole con la misma intensidad.

Él fue prácticamente empujado dentro del vestuario.

El rubio dio varias vueltas alrededor con inquietud cuando oyó cerrarse la puerta y la cerradura detrás de ellos. No había ninguna ventana ni otras puertas aparte de la que ellos habían atravesado y Jungkook estaba bloqueándola. Jungkook se apoyaba siniestramente, contra la única salida, las piernas abiertas, los fuertes brazos cruzados.

Jimin comenzó instintivamente a alejarse de la mirada depredadora de aquellos ojos dorados. Él conocía al otro chico lo bastante bien para saber que cuanto más tranquilo parecía, más enfadado en realidad estaba. Concedido, Jungkook siempre parecía estar enfadado con él, pero esta vez había algo más.

—Debería patearte fuera de la piscina, sabes, —dijo con una voz baja.

Jimin mordió su labio con preocupación mientras miraba con los ojos muy abiertos hacia Jungkook. La culpa estaba escrita por todas partes de su bonita cara, y el remordimiento. La idea de pasar un verano sin ser capaz de refrescarse en la piscina era demasiado horrible de pensar. Su familia no tenía ni aire acondicionado.

El socorrista siguió reprendiéndole —Te he dicho que no corras por la piscina tantas veces. Podrías haberte hecho daño de verdad. Pero tú no me escuchas. Nunca escuchas.

—Lo sé. Lo siento, —dijo Jimin suavemente. Él lo quería decir. Realmente lo hacía. Él simplemente a veces no pensaba. Y él definitivamente no quería que le prohibieran entrar en la piscina.

—Se que lo haces. Ahora mismo. ¿Pero y dentro de cinco minutos? —Jungkook sacudió su cabeza antes de continuar—. Dentro de cinco minutos tú probablemente, ni tan siquiera recordarás esta conversación.

Jimin enrojeció fuertemente y se frotó la nuca por la vergüenza. Él no se molestó en negarlo. Sabía que podía ser un poco ligero de cascos. Sus padres y profesores, no le habían apodado “El maravilloso hombre Pizarra Mágica” sin razón.

—Así que voy a hacer un trato contigo. Tú me permitirás que te administre castigos para ayudarte a recordar las reglas o te prohibiré la piscina para el resto del verano.

Los ojos de Jimin se ampliaron ¿Castigos? Él jadeó. —¿Qué tipo de castigos?

Jungkook sacudió su cabeza. Su pelo negro cayó un poco sobre su hermosa frente y eso hizo que pareciese un apuesto pirata. —No, eso dependerá de lo que yo decida según la infracción. Tú no los conocerás antes de tiempo, —dijo enigmáticamente.

Jimin mordió su labio un poco mientras reflexionaba. Por un lado, él definitivamente no quería que le prohibieran la piscina por el resto del verano ¡solo estábamos en junio! Pero por otra parte, ese destello en los ojos de Jungkook le ponía muy nervioso. ¿Qué tipos de castigo podría pensar?

—¿Tienes miedo?

Jimin alzó la vista hacia el otro chico. Aquellos ojos dorados parecía que se burlaban de él. Jungkook definitivamente estaba sonriendo.

—¡No!

—Bueno, ¿Entonces? ¿Cuál será?

—Tomaré el castigo, —Jimin cerró sus pequeños puños a un lado y miró a Jungkook tercamente. Estaba seguro de que no había nada que Jungkook pudiera anunciar que él no pudiera recibir. Pero entonces, el chico alto recorrió con sus ojos el cuerpo semidesnudo de Jimin de una manera que nadie había hecho alguna vez. No pudo evitar tragar saliva y retroceder un paso cuando Jungkook dio un paso en su dirección.

Jungkook pasó a su lado y se dirigió a los bancos de madera frente a la fila de taquillas, en donde tomó asiento. Se dio unas palmaditas en la rodilla y le ordenó a Jimin que se inclinara sobre ellas.

Jimin lo miró confundido, —¿Qué? ¿Por qué?

—Lo que necesitas es una buena y dura zurra que te ayude a recordar las reglas Jimin, las reglas te mantendrán a salvo.

—¿Qué? —Chilló, sus mejillas inmediatamente se sonrojaron en un rosa brillante.

Cuando dijo castigo, pensó que Jungkook tenía la intención de ponerlo a limpiar los baños o fregar las losas con un cepillo de dientes o algo así, no que le daría unos azotes, eso era ridículo. Dejó de ser un niño hacía tiempo. Jamás volvería a ser un crío.

—¡Tú… no puedes azotarme! —Gritó Jimin indignado.

Jungkook arqueó la ceja inquisitivamente, —¡Oh! ¿No? Tú acordaste someterte al castigo de mi elección, Jimin. ¿O preferirías pasar el verano fuera de la piscina?

—No, —murmuró de mala gana.

—De acuerdo. Ven aquí, —Jungkook le hizo un gesto con el dedo. Jimin podría haber jurado que vio una leve sonrisa cruzando la cara de Jungkook cuando comenzó a acercarse. Terminó de pie a regañadientes entre las piernas extendidas de Jungkook.

—Vuélvete hacia alguno de los lados e inclínate Jimin.

Se inclinó un poco, torpemente apoyando sus manos en el banco fuera del muslo de Jungkook. El socorrista musculoso no estaba de acuerdo con la postura, así que, lo empujó hacia abajo y Jimin perdió el equilibrio, cayendo sobre el regazo de Jungkook soltando un chillido.

Se recostó boca abajo sobre la rodilla de Jungkook, pero muy elevado.

El otro chico rápidamente envolvió su brazo sobre la espalda de Jimin y lo hizo apoyarse por debajo de su estómago. Lo acababa de poner en la posición correcta para poder atrapar con su enorme brazo la estrecha cintura de Jimin.

Jimin jadeó mientras luchaba en vano. Se dio cuenta de que Jungkook lo tenía completa y absolutamente atrapado sobre sus rodillas. No había escapatoria para él ahora. El chico más grande tenía atrapado todo su cuerpo fácilmente con un solo brazo, era mucho más fuerte que Jimin.

Se retorció incómodo al sentir que Jungkook le palmeaba el trasero y justo cuando miraba hacia atrás, Jungkook bajó su bañador hasta las rodillas. Expuso su blanco y pálido culo. El resto de su cuerpo estaba bronceado, a excepción de su culo que brillaba bajo la tenue luz del vestuario. La boca de Jimin se abrió en estado de shock. Estaba demasiado sorprendido como para decir algo. Él no podía creer que Lance azotase su culo desnudo.

¡Azote!

Sintió que una mano gigante lo tenía atrapado sobre su estómago, el agarre apretaba sobre su espalda con tanta fuerza que no podía evitar gritar por el dolor. Instintivamente, comenzó a patear con las piernas mientras intentaba escapar del fuerte agarre que lo mantenía en esa posición horrible, vulnerable y expuesto.

¡Azote!

Cuando lo sintió nuevamente, comenzó a saltar y agitarse en el regazo de Jungkook. Ahora fue cuando luchó realmente por escapar, pero Jungkook movió su pierna derecha para atrapar las dos piernas de Jimin, inmovilizándoselas también. Jimin se aferró al musculoso muslo de Jungkook mientras esperaba tensamente para recibir el próximo golpe.

¡Azote!

—Hoy fuiste un chico malo, ¿verdad Jimin? —Le preguntó Jungkook, su voz baja y ronca.

Su rostro se sonrojó por la vergüenza de ser tratado como un niño. Por supuesto que él no iba a responderle. Los puños del chico más joven golpearon el muslo de Jungkook, —¡No puedes HACERME esto a mí Jungkook! ¡Deja que me vaya gran idiota!

—¡Oh, demonios no! Finalmente te tengo justo donde te quiero. Y me has estado pidiendo esto por años, —Jungkook se rió de él. Sus risitas se filtraron en la cabeza de Jimin y lo atormentaron sin dejarle procesar el orgullo velado del chico más joven.

Su mano voló y aterrizó bruscamente sobre la carne regordeta de las nalgas de Jimin. Un agudo quejido resonó entre las taquillas de metal, el sonido se amplificó. Se retorció salvajemente, pero no obtuvo ningún resultado. Más azotes se sucedieron rápidamente y el sonido rebotaba alrededor de las paredes, combinándose maravillosamente bien con los gritos conmocionados de Jimin.

Jungkook finalmente hizo una pausa y pasó su mano sobre el rubor que cubría las nalgas de Jimin, contemplándolo, igual que un artista aprecia su trabajo. Jimin podría decir que estaba disfrutando esto. La voz de Jungkook fue baja y siniestra cuando habló nuevamente, —No respondiste a mi pregunta. Has sido un niño travieso, ¿verdad?

—Jódete, —murmuró Jimin en voz baja, apenas audible. Se empujó con fuerza contra el banco lo que hizo que se elevara y fue a echarse hacia atrás, pero el grueso bíceps y la pesada pierna de Jungkook lo inmovilizaron en su lugar con una facilidad exasperante. Jungkook ignoró sus luchas por completo. Dio una serie de palmadas agudas y dolorosas en el culo de Jimin, hasta que este dejó de forcejear y se quedó quieto sobre su regazo. Yacía allí jadeando por el esfuerzo y el dolor.

¡Azote!

—¡Respóndeme Jimin!

Podía sentir la mano de Jungkook retroceder, revoloteando sobre su trasero para otro duro azote. Su culo realmente estaba comenzando a palpitar ahora. Llegados a este punto, sabía que debía estar de color rojo brillante.

—¡Sí! ¡Sí! ¡FUI MALO! —Confesó con enfado y después se tensó esperando otro golpe.

El toque suave de Jungkook lo sorprendió. Su cálida y gentil mano frotó suavemente la zona adolorida de las azotadas nalgas de Jimin. Sus dedos se deslizaron sobre la curva y rozaron la grieta de su culo. Pero después, de la nada, lo azotó nuevamente.

¡Azote!

Sobresaltado, Jimin se sacudió salvajemente y luego intentó frenéticamente poder cubrirse el culo con su mano, pero Jungkook la apartó con enfado.

—Si quitas tu mano de mi pierna otra vez, te amarraré.

Puso su mano sobre el muslo de Jungkook, agarrándolo con más fuerza en represalia, deseando no haberse mordido las uñas para poder habérselas clavado también. El otro chico ni siquiera se inmutó.

—¿Cuántas veces te he dicho que no corras junto a la piscina Jimin?

Sacudió la cabeza refunfuñando enfadado, —No lo sé.

¡Azote!

Jimin se puso rígido por el dolor, su pobre culo resentido por la zurra.

—¿Cuántas veces? —El gruñido de Jungkook fue bajo, amenazante, intimidante y horrible. Horriblemente sexy.

—¡No lo sé! ¡Muchas! —Jimin lloró, aún tratando de aferrarse en su enfado para ocultar el hecho de que estaba comenzando a reaccionar ante la proximidad de su enamorado. El hecho de que la mano de Jungkook hubiera comenzado otra vez a acariciar su trasero, lo hacía insoportable.

Lo frotaba, lo acariciaba y apretaba su carne desnuda y sensible. Jimin gimió cuando deslizó los dedos arriba y abajo de su hendidura. La grieta aún estaba mojada con agua de la piscina. La punta de uno de sus dedos se enganchó en el borde del culo de Jimin y se presionó contra el aterciopelado esfínter. La caricia, aparentemente accidental en su lugar íntimo hizo que el chico se estremeciera. Todo su cuerpo se tensó cuando un rayo caliente subió por su espina dorsal e hizo que los dedos de sus pies hormigueasen.

La voz de Jungkook retumbó profundamente en el estómago de Jimin mientras continuaba. —Así es Jimin, muchas veces. Te lo he dicho una y otra vez. Correr por la piscina es peligroso, pero sigues haciéndolo. Y hoy te hiciste daño. Y eso, eso es inaceptable para mí. No volverá a suceder. Te protegeré y te mantendré a salvo, incluso de tu propia necedad. ¿Me entiendes?

El pobre muchacho apenas escuchaba lo que el socorrista le estaba diciendo en ese momento. Toda su atención se concentró, en no tener una erección. Porque el muslo de Jungkook estaba presionando contra su entrepierna y si tuviera una erección, Jungkook lo sentiría instantáneamente y eso sería malo, ¡eso sería muy pero que muy malo, realmente, malísimo!

Casi como si sintiera su tormento, Jungkook comenzó a empujar un poco la rodilla. La fricción donde su pierna se frotaba con su pene era demasiado, Jimin estaba mortificado, sintió su carne llenándose y engordar, presionando la pierna de Jungkook de manera vergonzosa.

Gimió un poco por la humillación, antes de darse cuenta de que algo estaba presionando en su propio estómago, sobre el que yacía en el regazo de Jungkook, algo grueso, duro y muy grande.

Algo que definitivamente no era un rollo de calcetines.

Sus ojos se abrieron con sorpresa. ¿Se empalmó Jungkook? ¿Por él? ¿Por golpearle? ¡El muy pervertido!

La idea de que el chico más popular de la ciudad tuviera problemas porque Jimin lo llevase al borde. Su propia erección se irguió al completo y presionó aún más fuerte contra la pierna de Jungkook. Gimió un poco, de un modo que definitivamente no era dolor, pero Jungkook no dijo nada.

—¿Por qué sigues desobedeciendo Jimin? Si querías llamar tan desesperadamente mi atención todo lo que tenías que hacer era hablarme.

La autoridad en la voz del socorrista ya no era molesta, de hecho, ahora estaba consiguiendo poner a Jimin, muy caliente.

Se retorció un poco, distraído por la sensación de su polla frotándose contra el duro muslo de Jungkook. Cada movimiento enviaba chispas a su cerebro. Le hizo olvidar su vergonzosa posición y el hecho de que Jungkook acababa de hacerle una pregunta. Jungkook interpretó su silencio como un desafío.

Su mano cayó en cascada sobre el trasero desnudo de Jimin, otra vez, la carne rosada se volvió roja brillante cuando Jungkook lo azotó a unos centímetros de su entrada. El sonido de su mano golpeó la carne desnuda haciendo eco en el vestuario y se mezcló con los arrepentidos aullidos de Jimin.

¡Azote!

¡Azote!

¡Azote!

¡Thwaack!

—¡Oooooowwwww! —Jimin gimió lastimosamente. El último fue el más fuerte. Realmente hizo más daño en su culo y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—¿Vas a seguir desobedeciéndome? —Jungkook gruñó siniestramente sobre los gemidos de Jimin, dándole otra serie de azotes antes de que pudiera responder.

¡Azote!

—¡Noooo!

Jungkook lo corrigió. —No, Señor. Me llamarás así cuando recibas un castigo de mí, ¿lo entiendes?

Ni siquiera le dio a Jimin la oportunidad de responder antes de golpearlo de nuevo.

¡Azote!

Estaba tan aturdido que accidentalmente soltó, —¡No, hombre!

Fue la respuesta equivocada.

¡Azote!

—Quiero decir, ¡Sí Señor! ¡Lo entiendo, SÍ, SEÑOR! —Jimin gritó, llegados a este punto, su culo se sentía en llamas y sus terminaciones nerviosas estaban enviando una mezcla confusa de placer y dolor a su cerebro. La confusión provenía del calor de su culo y el constante roce de su polla donde estaba inmovilizada contra la pierna de Jungkook. A pesar del dolor, en realidad sentía como si estuviera a punto de correrse. Sus bolas estaban apretadas y había un trozo de los pantalones cortos de natación de Jungkook, donde su polla había estado babeando.

—¿Has sido suficientemente castigado Jimin?

—Sí, señor, —dijo humildemente. Su voz sonaba extraña en sus propios oídos. Su garganta se sentía espesa y su nariz estaba obstruida por las lágrimas derramadas que apenas podía retener.

La voz de Jungkook sonó un poco ronca también cuando respondió.

—Mmmm...No, dulce muchacho. No creo que hayas recibido tu castigo, te has estado portando mal durante años, mi pequeño.

¡Azote-azote-azote-azote-azote!

Golpeó el culo de Jimin rítmicamente con la palma de su mano. No lo estaba golpeando con fuerza, pero todavía dolía porque el trasero de Jimin ahora estaba muy expuesto y demasiado sensible. Jungkook cubrió sus mejillas blandas con los pequeños azotes. Sentía cada centímetro de su pobre trasero y ahora estaba pasando por los mismos puntos nuevamente.

Jimin sollozaba, no tanto por el dolor, sino por la indignidad de todo. Él mordió su labio cuando lágrimas gruesas cayeron por sus mejillas y aterrizaron sobre el banco.

No podía evitar mover sus caderas hacia adelante con cada golpe y los golpes rítmicos en su culo estaban obligando a su polla a rozarse contra la pierna de Jungkook. A la misma vez, su estómago estaba frotando adelante y atrás la gruesa longitud que palpitaba y se presionaba con fuerza contra su vientre. Era inevitable que se fuera a correr, y se humillara totalmente frente a su socorrista. Protestó ruidosamente, pateó con los pies lo mejor que pudo y luchó para evitar el inminente desastre, pero solo aumentó la fricción contra su pobre pene palpitante.

—¡Ugh! ¡Ugh! ¡Na-Oh! ¡Jungkook! ¡POR FAVOR! ¡DETENTE! ¡P-POR FAVOR! Sentía que todo su cuerpo estaba encendido con el mismo fuego que ardía en la piel de sus atormentadas nalgas. Se sintió casi febril cuando su orgasmo se abalanzó sobre él. Apretó sus dientes, agarrando la pierna de Jungkook con sus dedos, presionando sus propios muslos para detenerse, antes de humillarse a sí mismo.

Fue demasiado tarde.

Jimin se corrió con un grito estrangulado, se arqueó espasmódicamente, chorros espesos, pegajosos y calientes derramándose desde su interior, mientras el muslo de Jungkook prolongaba el tiempo que duró el orgasmo más increíble de su vida.

Ni siquiera tuvo la oportunidad de recuperar su ingenio antes de que lo levantara completamente y dejara al descubierto su vientre, alejándolo de su apoyo sobre el banco de madera. Se quedó allí, pasivamente, mientras estaba en estado de shock, su culo elevado al aire. Sus cachetes fueron abiertos por los dedos de Jungkook, permitiendo que su entrada rosada, quedase expuesta entre sus ardientes mejillas enrojecidas.

Entonces Jungkook solo lo sostuvo de esa manera, sus partes privadas abiertas y expuestas. Jimin miró a Jungkook con perplejidad desde su posición boca abajo, con la nariz casi rozando el suelo del vestuario.

Su mandíbula cayó cuando, con su mano libre, Jungkook sacó su dura polla del traje de baño. Era más grande que cualquier cosa que Jimin hubiera visto o imaginado. Podría jurarlo, era tan gruesa como una botella de coca-cola y más larga. Era obvio que Jungkook tenía un secreto para meter eso tan grande en su corto bañador de natación.

Jungkook agarró su enorme polla y era obvio que él también había estado al borde del orgasmo, porque después de unas cuantas caricias duras, se corrió con un fuerte gruñido.

Cuando se corrió, posicionó su polla justo entre las nalgas de Jimin, presionando contra su pequeña entrada, Jimin se puso rígido cuando lo tocó íntimamente y gritó cuando sintió que Jungkook lanzó esperma caliente entre sus cachetes y contra su entrada. Se sentía como si hubiera disparado toda su carga contra él, aunque la mayoría de su semilla resbalaba por su canal y se deslizaba por su costado y sus muslos.

Se quedó allí tumbado, inclinado y humillado con su trasero cubierto por el semen de Jungkook. El líquido burbujeó desde su agujero y goteó lentamente entre las piernas de Jimin, literalmente, no tenía ni idea de qué hacer en ese punto, por lo que simplemente se quedó allí, con las piernas abiertas en su aturdida confusión.

Jungkook, se cernió sobre él, acariciando suavemente los rastros de su semen que cubrían su parte inferior de sus muslos y pasaba sus dedos sobre los rojos y brillantes montículos de su culo. Agarró uno y lo apretó.

La voz de Jungkook fue suave como un día de verano cuando preguntó calmadamente, —¿Qué es lo que le pasa a los chicos malos que rompen las reglas Jimin?

—Ellos… ¡Ellos reciben unos azotes Señor! —Su voz tembló un poco cuando intentó responder, intentando procesar lo que acababa de suceder, pero ahora sabía que no debía ignorar las preguntas de Jungkook.

—Eso es correcto.

¡SHHMACK!

Jimin aulló cuando sintió esa última palmada. La mano de Jungkook crujió, su semen salpicó por todo el culo con el último azote que había sonado a húmedo, después envolvió esas manos gigantes alrededor de su cintura y alzó a Jimin hasta el banco. Él era tan fuerte, que parecía que no hacía ningún esfuerzo.

Lo giró para enfrentarlo pero Jimin no pudo soportar levantar la vista en ese momento. Mantuvo sus ojos avergonzados sobre el suelo, sin decir una palabra, Jungkook lo sostenía en posición vertical mientras temblaba. Si lo hubiera soltado, probablemente Jimin habría caído sobre su cara.

Jungkook esperó pacientemente hasta que Jimin pudo ponerse en pie solo y después se arrodilló gentilmente, cogió el bañador de Jimin desde donde había caído hasta sus tobillos. El chico hizo una mueca cuando lo subió suavemente para cubrir nuevamente su culo y Jungkook le ató el cordón con doble nudo, tal y como se habría atado los zapatos, ya que Jimin no parecía capaz de hacerlo.

Su pobre culo se sentía como un auténtico lío, en carne viva, hinchado y palpitante. Sus mejillas picaban aún. Su bañador estaba lleno de esperma, por toda la parte delantera y el interior de sus muslos y nalgas. Jimin gimió suavemente, adolorido por donde había recibido las nalgadas todo el tiempo que duró el castigo. Su cara se sonrojó en un color rojo brillante mientras se frotaba el trasero muy, muy adolorido.

Podía sentir el semen de Jungkook en la raja de su culo. Su labio inferior temblaba de manera adorable y de vez en cuando sollozaba, conteniendo las lágrimas.

Jungkook se erguía sobre él con las manos en las caderas. Si Jimin hubiera levantado la vista, habría visto la ternura en sus ojos, pero no lo hizo.

—Creo que has aprendido tu lección por hoy. De aquí en adelante, Jimin, este será tu castigo por romper las reglas.

Jungkook inclinó su masculino mentón y fijó su mirada en Jimin, abrumado y con los ojos llenos de lágrimas. Se alzó amenazadoramente sobre el chico más joven, pero sus ojos estaban llenos de calidez cuando acarició la barbilla de Jimin y con su pulgar recorrió el tembloroso labio inferior.

De repente, Jimin ya no tenía miedo.

Levantó la barbilla para el beso que supo que venía y cerró los ojos.

La boca de Jungkook cubrió la suya.

A diferencia de todo lo demás que le había hecho el socorrista con confianza, besó a Jimin con cautela, casi tímidamente, como si temiera que, en cualquier momento, el otro chico pudiera reaccionar con repugnancia y horror. Jimin no reaccionó así. En cambio, se aferró desesperadamente a su amor de la infancia para que Jungkook se moviera y lo atrapara entre sus brazos. Dobló la cabeza del rubio hacia atrás, sujetando su peso con su antebrazo y besó a Jimin intensamente. Parecía que habían pasado horas y sin embargo, fue demasiado pronto cuando se apartó.

Se miraron el uno al otro, fascinados, hasta que finalmente Jungkook preguntó —Ahora, Jimin, ¿romperás nuevamente las reglas?

La hermosa cara de Jungkook sonrió un poco, pero en sus ojos había escrito una afección que Jimin nunca había notado antes. Jimin tomó una respiración y negó con la cabeza vehementemente, su hermoso cabello rubio ondeó sobre sus ojos por el entusiasmo de su negación. Sonrió maliciosamente mientras le prometía a su futuro novio.

—¡No, señor! ¡No volveré a romper las reglas!

Pero ambos sabían que él lo haría nuevamente…


Fin