꒰🌷꒱ one.
• . * ˗ ˏˋ TWITTER HATE ˎˊ˗ * . •
Una vez más, los chicos llegaban cansados del, ya último concierto, de la gira mundial. Había sido una última parada en la ciudad que les vio crecer; Seúl, y fue extraordinario, tanto emociones como sentimientos reunidos durante los previos días de ensayos generales y, finalmente, conciertos.
Estaban exhaustos. Todos y cada uno de los miembros. Y la pareja que se encontraba en ese momento entrando al departamento que ambos compartían no iban a ser la excepción.
— Creo que, definitivamente, me pasaré toda la noche llorando. —Afirmó le más bajo alzando su mentón para ver a su compañero—. ¿No lo crees? Soy un llorón sin remedio.
Yoongi rió.
— Puedes hacer lo que desees en cuanto atravesemos esta puerta —acercó su pulgar al lector de huellas y abrió en cuestión de segundos, dándole paso al rubio—, mi amor.
Jimin volteó con una sonrisa y esperó a que Min cerrara la puerta tras sus espaldas para abrazarle con todos los sentimientos recargados durante la noche. Siempre era así, fingían que nada pasaba, pero dentro de esas cuatro paredes lo eran todo. Y Yoongi no se hizo de menos al, como de costumbre, llamarle «amor» una vez sentía la calidez y privacidad de su vivienda.
— ¿Quieres leer algunos comentarios en Twitter de A. R. M. Y.?
Yoongi alzó la mirada y asintió quitándose la molesta chaqueta de promoción que llevaba. Se acercó a Jimin y dejó un beso en su frente.
— Iré a tomar una ducha, puedes ir viendo algunos. Te espero en la cama.
• . * ˗ ˏˋ TWITTER HATE ˎˊ˗ * . •
La recién llegada pareja se encontraba ya en la cama. Jimin entre las piernas de Yoongi y éste último atento a los comentarios que su chico elegía para leer. Ambos relajados después de tomar una ducha, tranquilos y aseados tras un duro día. Jeon se encontraba sin camiseta mientras Jimin se encontraba sin pantalones, como si se hubiesen intercambiado.
— Taehyung se veía muy feliz, su sonrisa le delataba. —Leyó de un usuario de Twitter—. También lo creo. Hoseok estuvo molestándole un rato pero eso a él no le importó, nadie le quitó la sonrisa.
Min asintió de acuerdo con el chico entre sus piernas y señaló un nuevo comentario.
— Siento que el Yoonseok estuvo alejado, como si hubiesen tomado espacio entre ambos. Tal vez estén pasando por un mal período en su relación y se hayan tomado un tiempo. Ánimo y fuerzas, el amor lo puede todo. —Yoongi fingió una arcada al acabar—. ¿Qué amor? Entiendo que la mayoría de gestos se los crean porque estamos obligados por nuestro contrato pero... definitivamente no. —Negó aterrado, sacándole una risa al más bajo.
— ¿Por qué no, Gigi? Hoseok es muy lindo. —Cerró sus piernas, haciendo muecas con sus ojitos.
— Es muy lindo pero no es mi tipo. Somos muy... activos ambos juntos. —Rió—. Y él es heterosexual, creo recordar.
— ¿Entonces quién es tu tipo? —Mantuvo la mirada, relamiendo su labio inferior.
Yoongi sonrió en grande y tomó su mentón para bajar su cabeza y fundir sus labios con los de su pareja, tomando el inferior tras finalizar el corto beso.
— Ya sabes quien es mi tipo. —Acarició sus cabellos mojados, ocasionando un sonrojo en el chico.
Sonrojo que no tardó demasiado en irse al leer el siguiente comentario. Como siempre, estaban acostumbrados al odio hacia sus personas, pero nunca iban a terminar de acostumbrarse del todo a los comentarios artificiales.
— Todo muy lindo, pero... ¿acaso no notan que todos los chicos llevan pantalones apretados y muestran sus entrepiernas mientras que a Jimin ni siquiera se le hace bulto? —Frunció el ceño—. Doy todo a que nos lleva engañando desde los principios y es transexual. Puede haberse operado los pechos tiempo antes del debut y por eso no sube demasiado su camiseta, para no mostrar sus cicatrices. —Siguió leyendo—. Sus facciones son demasiado femeninas, la curva de su cintura grita «mujer». No estoy loca, piénsenlo y no sean estúpidas. Toda la empresa nos está engañando.
Jimin dejó caer el teléfono tras acabar de leer ese comentario. Recogió sus piernas y las apegó a su pecho sintiéndose mal de la nada. Sus ojos vacilaron tristes y sus labios se abultaron inconscientemente.
— Hey, nene. —Habló Yoongi con tono suave—. No le tomes importancia, ¿está bien? Recuerda que ellos no saben de ti y eso no puede afectarte.
Asintió apenado, levantando la mirada llorosa para ver hacia los ojos de Yoongi, quien le sonrió cálidamente.
— ¿Y sabes qué es lo mejor, uhm? —Amplió su sonrisa—. Que ellos no saben que... —Su mano viajó de su mentón hasta su torso, bajando paulatinamente hasta su ombligo y más tarde hasta la tira de su ropa interior— ... aquí hay algo mejor que cualquier polla.
Relamió sus labios ansioso y sintiéndose ligeramente sofocado y angustiado. El tacto de Yoongi siempre iba a quemar en su piel, así que sólo apegó su espalda al pecho contrario y entreabrió sus labios.
— ¿No lo crees? —Murmuró Yoongi cerca de su oído, provocándole escalofríos—. Yo digo que sí. Mucho mejor.
No podía responder, su boca y garganta se habían secado y sus ojos amenazaban con cerrarse. Yoongi aprovechó su ligera inestabilidad para adentrar la mano en su ropa interior y palpar por encima de su intimidad.
— Te encuentras realmente mojado y no te toqué aún. —Dijo con burla, una risa ronca escapando de sus labios.
Tampoco pudo responder. Llevó una de sus manos para detener la mano que continuaba explorándole, más no pudo cuando los dedos contrarios jugaron con sus rugosos y húmedos pliegues y trataron de separarlos. No pudo hacer más, un gemido estruendoso y ahogado salió de su garganta y apretó el agarre en la muñeca del más alto.
— Yo-Yoongi. —Titubeó, mirándole avergonzado desde abajo.
— Juguemos un rato, Mimi. —Sonrió de lado—. De todos modos, ya te encuentras mojado y no podría dejarte así. —Sus dedos no dejaron de jugar con sus pliegues, tirando levemente de ellos y apartándolos de su objetivo—. Sería un muy mal novio.
Jimin bajó la mirada hasta su entrepierna, la mano tatuada y venosa se perdía dentro de su ropa interior. Suspiró impaciente y abrió sus piernas en una clara aceptación. Yoongi sonrió a sus espaldas y juntó dos de sus dedos para acariciar de manera delicada toda la extensión. Sus dedos se mojaron al instante con el lubricante natural que Jimin estaba comenzando a escurrir. No lo pensó demasiado antes de sacar su mano y llevar su mano a su boca, chupando sus dedos ansioso.
— Delicioso, como siempre. —Relamió sus labios.
Volvió su mano a su primer lugar, manteniendo su mirada en el movimiento de ésta. Una vez se perdió de nuevo, Jimin respiró hondo y sujetó su antebrazo ante el tacto repentino. Sus dedos le acariciaron con delicadeza, de arriba a abajo antes de golpear suavemente, haciendo cerrar sus piernas por impulso a Jimin y jadear bajito. Rió la ver su expresión y trató de pasar sus dedos de nuevo por toda la extensión, llegando al principio de esta para palpar con su índice su ansiado punto de placer.
Jimin juró ver las estrellas en el momento en el que Yoongi reposó su dedo sobre su escondido e hinchado clítoris. Se tragó un ruidoso gemido y abrió sus piernas de nuevo. Yoongi continuó frotando esa pequeña protuberancia escuchando los melodiosos gemidos de su chico, estremeciéndose y pegando su cuerpo al del contrario para hacer notar su dura erección.
Su mano libre logró escalar por el torso del rubio hasta enredarse en el cuello, apretando ligeramente antes de que sus dedos se perdieran en su interior, adentrando dos al mismo tiempo en la cavidad de su vagina. Se ahogó un gemido que tapó Yoongi inconscientemente al apretar más el agarre de su cuello. Esos dedos comenzaron a moverse, saliendo, haciendo ligeros círculos sobre su clítoris y entrando de nuevo hasta los nudillos para luego ser curvados y tocar diferentes puntos de placer en las paredes interiores del chico.
Pasó pocos minutos cuando Jimin ya estaba comenzando a temblar entre los brazos de Jimin. Tumbado por completo sobre el menor, dejándose a su disposición. Su clítoris era frotado y maltratado cada vez que Yoongi tenía ocasión y sacaba sus dedos, para luego volver a meterlos y maltratar du interior.
— Yo-Yoongi. —Gimió agudamente. Sus manos se volvieron hacia atrás para tomar los cabellos del chico tras él y atraerle a él, su cuello estirándose con ese bonito colgante de la mano de su chico—. Vo-Voy a ve-venirme. —Susurró sobre sus labios, alcanzando su nuca para unirse ambos en un beso ansioso y desesperado.
Los gemidos de Jimin eran amortiguados contra la lengua de Yoongi, y éste aprovechaba ciertos momentos de debilidad para acelerar el movimiento de sus dedos. Jimin se estremecía por completo, temblando en intensidad. Cuando la respiración de éste se agitó con violencia, Yoongi supo que Jimin estaba llegando a la coma de su orgasmo, así que no paró sus movimientos y roces delicados y, a la vez, feroces.
— Uhgm. —Sollozó el rubio sobre sus labios, deshaciéndose en gemidos penosos—. Gigi... Gi-Gigi... a-ahg... n-no pa-pares...
Y Yoongi no lo hizo, sus piernas fueron más abiertas y cerró sus ojos antes la intensidad con la que el orgasmo le golpeaba. Se dejó llevar y en cuestión de segundos, los dedos de Yoongi se encontraron más mojados que anteriormente, sus paredes vaginales contrayéndose alrededor de ellos.
— Buen chico. —Apremió con una sonrisa, sacando su mano para subirla a sus labios y chupar sus dedos como había hecho anteriormente—. Ahora voy a limpiarte como mereces.
Dejó el cuerpo dócil de Jimin tumbado en la cama, asintiendo avergonzado y abriendo sus piernas para que el menor quitase su ropa interior y pudiese hacerlo mejor.
No esperó, definitivamente, que Yoongi se encargara de limpiarle con su lengua.
En cuanto sintió ese cálido miembro chocar contra su punto sensible, soltó un sonoro gemido y llevó sus manos hasta el chico de cabellos azabaches que hacía travesuras en su entrepierna. Juró escuchar una risa ronca de Yoongi.
— ¡Yoongi! —Chilló ridículamente—. ¡Estoy m-muy sensible!
— Ya lo sé. —Alzó la cabeza de manera divertida, sus labios mojados de su viscosidad transparente y sedosa—. ¿Qué te parece si te hago venir de nuevo con mi lengua, uhm?
Un asentimiento desesperado fue lo que recibió de parte del chico a su disposición. Lo tomó con delicadeza, abriendo sus piernas tensadas para colocarse entre ellas y dar una lamida en toda la extensión tratando de tomar el exceso de lubricante. Sintió al rubio estremecerse, más su lengua no dejó de trabajar en una buena limpieza. Paseaba su lengua por sus sensibles pliegues, succionaba sus labios y tomaba entre sus labios su clítoris antes de pasar la lengua repetidas veces por él.
Jimin se sentía tan sensible y mojado, que en poco tiempo volvía a temblar, sollozando de placer y tirando de los cabellos de su chico. Yoongi era realmente bueno y no era la primera vez que lo podía confirmar con claridad. Su mente se encontraba en otro universo paralelo mientras era succionado en su parte más sensible, sus piernas tensas de nuevo y su boca entreabierta para dejar escapar todo tipo de maldiciones.
— Oh, fuck, Yoongi. —Gimió, arqueando su espalda—. Si-Sigue así y n-no tardaré en venirme de n-nuevo.
Y Yoongi no iba a ser nadie para hacer rogar al mayor, así que siguió con su tarea, chocando la punta de su lengua contra su delicado punto de nervios, duro, rojizo e hinchado por el roce. Dejaba salir de sus labios suaves gruñidos de satisfacción, succionando por toda la extensión de piel disponible.
— ¡A-Ahg! —Jimin gimió, tirando más fuerte de sus cabellos antes de jadear ruidosamente, su cuerpo temblar en intensidad y dejarse ir de nuevo sobre el rostro de Yoongi, importándole bien poco a éste último. Lamió y tomó todo su jugo antes de relamer sus labios y subir hasta estar frente a frente.
— ¿Fue bueno?
Jimin le tomó de la nuca para volver a unir sus labios, un beso tan desesperado como intenso, sus lenguas enlazándose, sabores mezclados y dientes mordiendo labios inferiores. Un labio sucio que hacía escurrir la saliva de ambos por las comisuras de sus bocas. Park lo tomó de los hombros para voltearlo y subirse sobre su regazo de manera instantánea, moviendo su cadera al mismo tiempo que lo hacía para crear fricción con la dura entrepierna del menor.
Yoongi dejó escapar un gruñido antes de bajar sus manos de manera instantánea a su trasero, apretando y amasando a su gusto mientras sacaba algún que otro jadeo al mayor. La humedad de éste volvía a sentirse sobre la ropa del pantalón de Yoongi, pegado éste a la intimidad chorreante del rubio. Tomó su cintura con precisión y lo balanceó sobre su erección, jadeando bajito.
— Mételo. —Rogó el rubio—. P-Por favor, mételo.
Asintió, no era nadie para negarle cualquier cosa al mayor. No le tomó ni dos segundos deshacerse de su única prenda, porque sí, Yoongi no usaba ropa interior en casa. Sujetó al rubio de la cadera y ajustó su agarre cuando el rubio tomó su adolorido miembro para frotarlo contra su entrada mojada, lubricarlo con su humedad y, poco tiempo después, empalarse en él y dejarse caer con un gemido ensordecedor.
— Uhgm, m-mierda... demasiado grande. —Sollozó en berrinche, sacando una risa al menor.
— No es la primera vez, puedes con esto. —Acarició su mejilla con precisión—. Móntame.
Ante la orden de Min, Jimin no se hizo y comenzó a balancear su cadera sobre ese palpitante y grueso miembro. Su boca se encontraba entreabierta y sus labios entrecerrados para enfocar su mirada en Yoongi. Éste recostaba su espalda en el respaldar de la cama y movía su cadera con precisión, en un vaivén lento y profundo contra el chico que le montaba. Su cadera parecía danzar circularmente, un movimiento que siempre había vuelto loco a Jimin.
Park mordía su labio, intentando no gemir demasiado alto y ser escuchado, sujetándose de sus hombros para recostar su cabeza en el principio de su cuello y seguir el ritmo profundo de sus embestidas, gimiendo ahogadamente con cada pequeño brinco que daba. Su boca estaba seca, chorreaba lubricante y su clítoris se encontraba adolorido ante los saltos.
Yoongi no tardó en llevar su mano hasta la unión de ambos y frotar su punto de nervios al mismo ritmo que las embestidas, haciéndole lloriquear.
— ¡Pa-Para! ¡Me ven-vendré de nuevo! —Avisó en un chillido patético—. ¡P-Por favor!
— Oh, nene, me encantaría eso. —Sonrió—. Ansío verte venirte por mi polla esta vez, ¿me regalas esa imagen?
— Pe-Pero... —Cerró sus ojos, respirando pensadamente para retrasar su orgasmo—. ¡Yoongi! Tú... t-tú...
— No importo yo. —Relamió sus labios, aumentando el ritmo de sus embestidas desde abajo—. Estoy seguro de que me vendría solo con verte, puedes hacerlo cuando quieras, lo sabes.
El rubio le miró no muy seguro, pero la embestida que le azotó más tarde le dejó sin aliento, y las próximas le hicieron desestabilizare, sollozando ahogada y agudamente, cual animal en celo. Lloriqueaba de placer, sintiéndose lleno y abierto, muy abierto por esa gloriosa polla que obtenía su compañero.
No pudo aguantar más, se dejó ir una última vez, mojando al chico bajo él y gimiendo fuerte y alto. Pocos segundos después y tras notar como Yoongi miraba todas y cada una de sus expresiones, sintió su cálido y espeso semen llenarle por completo. Se dejó caer cansado sobre el pecho del azabache, quien acariciaba sus cabellos mojados.
— Deberíamos tomar una ducha. —Habló una vez tomó oxígeno suficiente. Yoongi asintió dejando un beso en su cabeza.
— Está bien. —Tomó su mentón y lo alzó—. Y recuerda... no importa lo biológico de una persona para sentirte bien con quien eres. —Sonrió—. Todo esta aquí... —Llevó su mano a su cabeza— ... y aquí. —Señaló su corazón.
Jimin le abrazó emocionado y llenó su rostro de besos.
— Te amo.
Y no mentía.