a real bitch (boypussy)

Summary

jungkookXbam • Jungkook está aburrido y caliente, por suerte cuenta con su lindo perrito

Genre
Erotica
Author
🪲
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
18+

único

La primera vez que sucedió un acercamiento fue un sábado por la noche mientras Jungkook veía películas de romance aburridas en su sillón, sentando tan cómodo con las piernas abiertas, simplemente vestido con una de sus camisetas grandes y sus calzones cómodos de algodón. Ese mismo día había decidido no tomar una ducha porque 1) hacía frío y 2) era demasiado flojo para eso.

Bam se había acercado, caminando perezoso al igual que el estado de ánimo de su amo. Primero olisqueó las piernas blancas de Jungkook, reconociendo su aroma corporal que tanto amaba, incluso lamió un par de veces estas para hacerle saber a su dueño cuando lo quería y que estaba enamorado de él, pero era un perro y Jungkook jamás lo entendería. Sin embargo, siguiendo con su tarea de oler, llegó a la entrepierna del humano, metiendo la nariz y el hocico.

Jungkook lo apartó con las cejas fruncidas.

“Basta, Bamie no seas un chico sucio”

Jungkook creyó que todo había sido obra del tener el coño sucio, si bien no olía mal a simple olfato, no podía comparar el suyo al de su perro. Decidió dejarlo así, de todos modos el can desistió y mejor se subió al sofá junto a su amo.

La segunda vez fue algo diferente.

Semanas después, Jungkook había estado tqm ocupado y estresado con el trabajo que necesitaba aunque sea unos cinco minutos de relajación, por lo que decidió usarlos para atender su necesitado coño de puta.

Hacía meses alguien no se lo follaba tan bien gracias a sus ocupaciones que no tenía otra opción que recurrir a darse placer por sí mismo.

Así que, con un consolador enterrado en su vagina, tragándoselo como si fuese una boca hambrienta, y una balita vibradora sobre su clítoris, explotó en un orgasmo (el tercero de la tarde) tan fuerte que acabó siendo un squirt.

Un grueso chorro salió de él, gritando de placer y volteando los ojos hacia atrás, dejándolo con la respiración irregular, sus piernas temblaban y su coño se apretaba al pene de plástico aún adentrado en él.

Bam, al escuchar aquel grito del humano que tanto amaba, corrió hasta donde se encontraba, lo vio y estaba sonriendo, eso significaba que estaba bien. Pero él decidió investigar más. Usando su nariz olisqueó alrededor y sintió algo bajo sus patas.

Con la lengua curiosa lamió el sueño, no sabiendo que estaba tomándose la corrida de su humano.

Jungkook gimió por eso, sacándose el objeto del coño, acercándoselo a Bam, quien primero olió y después comenzó a lamer el plástico más que gustoso.

Le acarició las orejas, negando divertido.

“¿Te gusta el sabor de mamá?” preguntó tontamente.

Pero Jungkook olvidó todo eso por completo, guardándolo en lo más profundo de su cabeza, ignorando completamente el hecho de que a su perrito le gustaba el sabor y olor de su coño.

Es viernes por la noche y para mala suerte de Jungkook, sus amigos han cancelado sus planes con él, dejándolo plantado.

Decidió cenar algo, aún con aquel vestido revelador, dejando casi nada a la imaginación. No llevaba ropa interior debido a que su atuendo se vería mal si la usaba. Además de que tenía una par de tetas grandes y bastante firmes. Siempre que iba a discotecas los chicos tiraban de sus pezones o acariciaban su coño húmedo debajo de su vestido cuando pasaban cerca de él. Le encantaba.

Su madre muchas veces le regañó por no usar está con sus vestidos, además de sentarse con las piernas abiertas, alejando que alguien podría verle el coño. Y exactamente eso era lo que Jungkook quería.

Recuerdo la última navidad, había usado un vestido tan corto que terminaba apenas después de sus redondas nalgas. Recuerda que su abuelo había estado embobado por aquel coño joven y brillante de jugos.

Jungkook sonríe cuando a su memoria vienen aquellos recuerdos de su abuelo comiéndole el coño hasta hacerlo chorrear.

Dejando su cena a un lado, decidió abrir las piernas en su silla y comenzar a tocar su clítoris levemente húmedo. Lo frota suave durante unos segundos y suspira, no estaba sintiéndose bien, sería mejor si alguien lo hiciera por él.

Pero ¿quién?

Justo en ese instante su dóberman ladró, entrando a la cocina con un hueso de juguete en el hocico, decidido a jugar. Dejó el juguete en el muslo de su dueño, indicándole que se lo lanzara para que fuese por él.

“No, bebé, mamá no quiere jugar ahora” sacó sus pesadas tetas de su vestido.

Bam olisqueó, reconociendo ese olor que tanto le gustaba. Pronto acercó su nariz y hocico hasta donde provenía, dando un largo lametazo.

“N-no, Bam, chico ma-ah” antes de terminar su regaño perro acabó lamiéndole otra vez, justo en su clítoris encapuchado que comenzaba a quedar duro.

Jungkook lo pensó solo dos segundos. Incluso si era enfermo, en serio estaba caliente y la áspera lengua de su perro se sentía increíble sobre su coño necesitado.

“Sí, Bamie, juega con el coñito de mamá”

Rascó detrás de las orejas de Bam y eso hizo que el perro se sintiera feliz, por lo que siguió moviendo la lengua por todo ese sucio coño. Su baba de perro se combinaba con la humedad chorreante de su amo.

Jungkook gemía en alto, su perro se lo estaba comiendo como nadie más lo había hecho antes. Parecía todo un experto, tratando de meter su lengua dentro de su vagina, moviéndola de adentro hacia afuera y en círculos, Jungkook era un total manojo de placer.

“Mmm me comes tan rico, bebé, mi coño de puta se siente bien contigo”

Bam se movió, haciendo caer el hueso de juguete al suelo, cosa que llamó la atención del chico.

Tratando de no interrumpir a su perrito en su tarea de comérselo, abrió más piernas más grandes, una poniéndola sobre la mesa, incluso así Bam podía comérselo ahí mejor.

Jungkook volteó los ojos, llegando a su primer orgasmo sin previo aviso, chorreando jugos en la larga lengua de su perrito. Chilló, apretándose uno de sus grandes pezones.

“Buen chico” besó la cabeza del perro “te gusta el sabor de mamá ¿mmm?”

Bam ladró feliz de recibir la muestra de afecto de su amo, moviendo la cola.

Nuevamente, tomó el hueso de juguete en su hocico para dárselo a Jungkook.

“No, Bamie, mejor hazme correrme de nuevo así de rico” acercó el hocico del can quien no tardó en volver a lamer.

Esta vez se concentra en el clítoris que le llamó la atención. Jungkook tiene la boca abierta pero no sale nada de ella, esta sintiendo tanto que nada sale de él. Solo leves temblores que su cuerpo da, haciendo vibrar sus grandes tetas.

Tomando el hueso de plástico que Bam dejó en su muslo otra vez, comenzó a rozarlo con su entrada, se sentía tan vacío que esta misma se apretada a la nada, necesitada de tener algo dentro.

Poco a poco fue adentrando el juguete a su cavidad, siseando de lo bien que se sentía que algo lo penetrara. La saliva del perro, su anterior corrida y la humedad que seguía escurriendo de él ayudó mucho a que entrara fácilmente.

Comenzó a mover la mano de adelante hacia atrás, metiendo y sacando aquel hueso que pertenecía a su perro desde que era un cachorro, es por eso que no era tan grande, simplemente perfecto para hacerle hormiguear el coño de placer.

Sus movimientos se aceleraron buscando llegar pronto a su liberación, sabía que iba a ser buena.

El perro se alejó, llamándole la atención esos movimientos que su dueño hacía con su juguete favorito.

“Mmm mira B-Bamie, mamá se folla con tu juguete” el perro ladró “¿te gusta? ¿ver a mamá follándose con tu huesito?”

El can siguió sus movimientos con fascinación.

Jungkook adentro todo el hueso hasta hacerlo desaparecer en su interior, complacido de sentirse así de lleno gracias al juguete.

Bam ladró al verlo desaparecer, queriendo buscar a donde se había ido lamió el coño de Jungkook una vez más a ver si así volvía aparecer su preciado juguete.

“Bam, aquí”

Jungkook tomó una de sus tetas acercándola a la boca de su perro, obediente el lamió sus pezones encantando con eso nuevo, parecían ser juguetes divertidos, mordisqueándolos suavemente, sin lastimar a su amo simplemente haciéndolo disfrutar.

Pujó y el juguete salió de él, por lo que siguió follándose con él lo más rápido que podía al mismo tiempo que jugaba con su clítoris y Bam lamía sus tetas con gusto.

“¡Bamie, que rico!” gritó arremolinando sus dedos en su clítoris.

Sus movimientos se tensaron al sentir su estómago y vejiga apretarse, intentó cerrar sus piernas pero luchó contra él mismo.

“Bebé, a-aquí”

Las caderas de Jungkook tartamudearon y el perro bajó nuevamente frente a su coño.

Sacó el hueso de juguete y se corrió con un chorro acompañado de un poco de orina, en la cara del perro quien hizo todo por beber lo que salía de su dueño. Lamió los muslos húmedos de fluidos, la silla y el suelo, sedicente del sabor de su amo.

Tratando de recuperarse Jungkook miró su coño desordenado, rojo cereza, palpitante y abierto, aún con un poco del hueso de juguete dentro de él.

Bam sacó aquel hueso de él, bruscamente llevándoselo a la sala para jugar.

Jungkook gimió, chorreando un poco más, dejándose caer en su silla con una sonrisa en el rostro.

Después de ese día, todo era como una increíble rutina para Jungkook y Bam.

Su perro le lamía el coño todos los días, más de una vez, dejándolo totalmente satisfecho. Incluso dos viernes se negó a salir con sus amigos con tal de pasar tiempo con Bam. También le lamía los pezones, aquellas protuberancias le parecían fascinantes al can, y a Jungkook le encantaba, siempre terminada con el clítoris destruido y tres dedos en su interior.

Hoy Jungkook llegó del trabajo, otro viernes más donde decidió que no saldría con sus amigos porque quería probar otra cosa con su dóberman.

Jungkook quiere ser la perra de su perro.

Ha visto la gran polla que este se carga y Jungkook no puede evitar calentarse, sentir su coño palpitar de necesidad cada vez que la recuerda. Es grande, ancha y de un color rojizo, siempre se ve resbaladiza y en serio quiere que Bam anude en él.

Leyó en varios blogs sobre gente que follaba con sus mascotas, incluso hombres se follaban las vaginas de sus perras, alegando que ellas lo disfrutaban y chorreaban bastante por eso, palpitando y apretando a su alrededor. Jungkook se centró más en leer las experiencias de personas con vaginas como él, decían que después de haber follado con sus perros no necesitaban a nadie más que ellos para complacerlos, que sus vergas eran tan grandes y cogían tan bien que nadie podría igualarse a lo que ellos les hacían sentir.

Muchos de ellos subían fotos con sus perros, o cortos videos con los caninos follándoselos tan duro que Jungkook sintió envidia en ese momento. Él quería hacerlo con Bam, estaba decidido, sería una real perra por su perrito.

Como todos los días, Bam lo recibió, asaltándolo en la puerta, parándose en sus dos patas y acercando el hocico hacia las tetas de Jungkook, tratando de encontrar aquellas bolas que le gustaba lamer y mordisquear.

“Tan desesperado, Bamie. Siempre queriendo las tetas de mamá ¿mmm?”

Se quitó el saco ejecutivo, debajo su camisa blanca de botones de la cual sobresalen sus pezones erectos, no se molestaba en llevar sostén al trabajo.

En casa había dejado de usar ropa, a veces solo usaba sus panties pero a Bam parecía molestarse eso ya que no tenía acceso rápido a su coño para lamerlo como le gusta.

Jungkook desabotonó un par de botones y sacó su par de tetas frente al rostro de su perro, los ojos de este brillaron, sacando la lengua. Pronto comenzó a lamer, recibiendo caricias detrás de su orejita como recompensa.

“Buen chico, mi amor”

No quería sonar tan enfermo pero… Jungkook se sentía enamorado de su perro. Era tan atento con él. Cuando salían a dar una vuelta por el parque este lo protegía de todo, estando siempre alerta cuando sentía peligro alrededor de Jungkook, él lo premiaba dejándole comerse su coño cuando volvían. Además de eso, Bam le daba tanto placer hasta que su boca babeaba y soltaba incoherencias, perdido en el placer.

Jungkook los guió a su sillón como pudo.

Mientras Bam se entretenía en lamer los duros pezones, Jungkook se quitó la demás ropa, como pudo.

“Hoy haremos otra cosa, cariño” habló el joven a su perro, este no entendía nada, pero al escuchar la voz de su amo y su tono meloso, paró las orejas, atento “aquí, aquí”

Frotó su clítoris unos segundos antes de guiar por completo el rostro del can hacia su coño húmedo. Usó sus dedos para abrir sus pliegues y este pudiese lamerlo de mejor manera.

Como siempre, Bam lamió todo su gordo coño, no dejando ningún rincón de este libre de su saliva. Estimulo a Jungkook de una manera deliciosa. Bebió sediento el liquido transparente que brotaba del agujero de su amo, su sabor le encantaba y el perrito de estaba volviendo adicto a él, así como su dueño a ser comido por Bam.

“¡Mmm, Bamie, tan bueno!”

El perro usaba su lengua para penetrar la vagina de Jungkook, tratando de obtener mas de ese dulce sabor que salía justo de ahí. Jungkook mismo jugó con su bolita de nervios sintiéndose tan caliente y tan cerca.

“Así, Bam, estoy cerca bebé”

Siguió lamiendo hasta que una ola de abundante líquido se sintió en su larga lengua, movió la cola feliz cuando su dueño le dio más de ese jugo que amaba.

Nuevamente, lamió el coño entero para limpiarlo después de hacer venir a Jungkook como siempre lo hacía cuando acababa de correrse.

“Ven aquí, bebé”

Tomando sus patas delanteras, Jungkook las puso sobre el sillón, poniéndolo encima suyo. Observó como Bam ya tenía su polla de perrito fuera, lista para impregnar alguna perra en celo.

Hoy era su día de suerte, tenía a su perra justo frente a él.

Jungkook la acarició, al fin sintiéndola en su mano y como imaginó, era resbaladiza, también caliente, su puño apenas podía cerrarse alrededor de ella. Mierda, era gorda y larga, sabía que esto iba a ser bueno. En verdad quería quedar abierto, justo del mismo grosor que la polla de su perro.

Al sentir algo a su alrededor, Bam comenzó a mover las caderas, follándose la mano de Jungkook, haciéndolo reír.

“Tranquilo, cariño, ahora te vas a follar el coñito de mamá”

Tiró un poco más de su cuerpo para abajo y movió al perro más cerca suyo, si bien no era la posición más cómoda, quería ver como la verga de Bam entraba en él.

Según los blogs que leyó la posición más apropiada era a cuatro patas, tal cual un perro, pero Jungkook quería ver esa gran polla entrar y salir de su apretado agujero necesitado.

Aún con la polla del dóberman en la mano, comenzó a guiarla hasta su vagina que se apretada en anticipación. Bam aulló al sentir que la calidez de las paredes aterciopeladas de Jungkook comenzaba a rodearle, era la primera vez que sentía algo así. Jungkook siempre había sido muy celoso con su perro, jamás había dejado que se apareara con otra perra de su especie. Ahora lo tenía a él.

Por instinto, Bam comenzó a jorobar dentro de su amo, importándole poco si estaba acostumbrado al grosor de su gran polla.

“B-Bam, espera, e-espera…” chilló fuerte por el brusco movimiento que el perro arremetía dentro de él.

Entraba y salía de su húmedo hoyo, resbaladizo, entrando tan profundo y abriéndolo. Golpeó en aquel punto dentro de él que lo hacía sentir increíble y gimió en la boca abierta.

“Sí, sí, folla a tu perra, más más” rogó.

Brindó atención a su clítoris que palpitaba por atención, con las bolas del perro impactando en sus nalgas, apostaba que quedarían rojas por los duros golpes.

Bajó la vista hacia donde todo sucedía. Pudo ver como la verga de Bam entrada y salía de él, una y otra vez, con una velocidad increíble. Al parecer su perrito también deseaba esto tanto como Jungkook.

Apretó sus grandes tetas, pellizcando de sus pezones, arqueando la espalda cuando la cabeza de la polla de Bam golpeó su punto G, su coño se cerró alrededor del perro, haciéndolo aullar.

“¿Te gusta, amor? ¿te gusta follarte el coñito de mami, mmm? A mi me encanta, ah, eres taaan grande” casi babeó, con los ojos en blanco.

La parte baja de su vientre se alzaba levemente cuando la polla del can llegaba hasta ahí.

Lo estaba follando tan bien, nunca se había sentido así, los del blog tenían razón, ahora no necesitaría a nadie más que a su lindo Bam.

“Fóllame, fóllame duro” balbubecó, totalmente perdido en el placer “arruíname el coño, es t-todo tuyo, mi amor”

Rodó su clítoris para hacerse venir. Los movimientos de cadera de Bam comenzaron hacerse erráticos, Jungkook sabía que estaba pronto a llegar.

“Córrete, amor, lléname de tu crema y tus bebés”

Gritó, corriéndose alrededor de la gorda polla de Bam.

El perro ladró, deteniéndose en su lugar, Jungkook sintió su caliente semen golpeando por dentro, su estómago hinchándose por las grandes cantidades de semen que comenzaban alojarse en su útero, buscando ser fecundado, el nudo en la base de la polla de Bam se hinchó, haciendo gritar a Jungkook, con los dedos de los pies enrollados.

Abrió más las piernas para que su perrito se acomodara mejor. Lamió el rostro de su dueño con admiración, haciéndole saber que lo quería. Jungkook lo aceptó, abriendo la boca y sacando la lengua.

Sus lenguas chocaron y el chico jadeó, encantando, Bam la siguió lamiendo con gusto, explorando la boca entera de Jungkook.

Jungkook frotó un poco más su clítoris, teniendo otro orgasmo con el nudo de Bam dentro suyo, sacando un largo chorro que manchó en pelaje café del perro.

Lo felicitó por haber sido tan buen perrito, besando su rostro y permitiendo que sus lenguas se chuparan juntas.

Unos cuantos minutos pasaron, Jungkook tenía el estomago hinchado, lleno de la leche de su perro y el nudo bajo. Bam comenzó a salir, pero dejó la cabeza de su polla dentro de Jungkook, comenzando a orinar dentro de él, marcándolo como su territorio, su perra.

Se sintió caliente, siendo llenado de aquel liquido que se fugaba de su coño, atacó su bolita palpitante, bastante sobre estimulada. No tardó mucho en llegar gracias a sus orgasmos anteriores.

Cuando Bam salió de él, sus flujos y demás orina también lo hicieron, chorreando fuera de Jungkook.

Se puso de cuclillas sobre el suelo con las piernas abiertas, pujando hacia fuera, viendo como salían gruesas gotas de crema, cayendo en el suelo, metió dos dedos dentro y apenas lo sentía de tan estirado y abierto que estaba.

Tenía en coño rojo furioso, su entrada tan abusada y sucia, le encantaba. Llevó sus dedos hacia su boca y saboreó, cerrando los ojos, succionando la suciedad.

Ahora era la perra de Bam y no podía estar más que feliz con esa idea.