Prólogo
—Ya no quiero estar contigo… —Es lo primero que dice después del silencio tan abrumador. Mi garganta se hizo un nudo y aparto la mirada de ella.
—Creí que estábamos bien, Lyla.
—Pues no, Aiden. Creí que podría después de todo, pero no. Ya no puedo estar contigo…
Asiento. No hay nada que pueda hacer. Ella llevaba semanas enteras distante conmigo, aun cuando yo trataba de solucionar nuestros problemas.
Tal vez ese fue el problema, que no seguí mi instinto que me decía que jamás dejaría a Harvey.
—No intento ser la mala, pero ya no puedo seguir contigo si no siento nada por ti.
—Está bien.
—Vamos, relájate un poco. —Ríe—. ¿O tú jamás conociste a nadie aparte de mí? Con lo aburrida que era la relación, me sorprende que no.
¿Cómo puede ser tan perra en un momento como este, y conmigo que no he hecho nada malo?
—Conocí a alguien —le aseguro, aunque realmente es una vil mentira—. Pero yo sí te respeté.
—Eso es lo malo. Reprimes tus sentimientos por los sentimientos de otros. No lo hagas, Aiden. O solo estarás dando vueltas en círculos en un solo lugar.