único
Jungkook estaba saliendo de su oficina, fue un día muy agotador y tuvo que lidiar con sus empleados incompetentes.
Solo quería descansar en su cómoda cama con su esposo, Yoongi.
Abrió la puerta de su hogar siendo recibido por los llantos de su pequeño hijo que resonaban por toda la casa.
— ¿Qué está pasando? — se preguntó a sí mismo mientras subía a su habitación, encontrándose a Jimin su empleado, tratando de darle al pequeño bebé leche de su biberón.
— ¡Ohh! Señor Jeon, buenas noches, puede ayudarme por favor, el pequeño Jiwon no deja de llorar y solo usted sabe calmarlo— Dijo el joven Jimin mientras sostenía a la pequeña criatura en brazos.
— Claro Jimin— Jungkook tomó al pequeñín y lo meseo de forma calmada.
Jimin limpió la mesa que estaba sucia por las pequeñas gotas de leche y restos de papilla, ya que estuvo alimentando al primogénito de la familia Jeon.
Los sollozos del bebé fueron disminuyendo hasta que quedó completamente dormido en el pecho de su padre.
— Una pregunta, Jimin.
—Dígame.
—¿Sabes dónde está mi esposo?
—Él señor Jeon estuvo conmigo tratando de calmar a Jiwon pero se alteró y comenzó a llorar, creo que está en la habitación del bebé — dijo Jimin de forma calmada mientras acomodaba la ropa.
Jungkook preocupado llevó a su bebé hacia su habitación para colocarlo en su cuna y pueda dormir de forma tranquila y cuando abrió la puerta se encontró a Yoongi durmiendo en el sofá que había en la habitación de jiwon, con las lágrimas secas que habían en su rostro.
Salió despacio sin hacer ruido para no despertar a su hijo y a su esposo, cerrando la puerta lentamente.
Dió un suspiro y regresó a su habitación para descansar, Jimin aún se encontraba ahí limpiando unos cajones del armario
Jungkook se sentó en la orilla de su cama con la cabeza gacha pensando en sus problemas, cuando sintió unos suaves muslos colocándose arriba de sus piernas y unas delgadas y pequeñas manos tomando delicadamente su rostro.
— Señor Jeon ¿Porqué se ve tan deprimido?— dijo Park frotando delicadamente el cabello del mayor —No es la primera vez que Jiwon se pone así, no tiene por qué preocuparse, después de todo, es un bebé.
Jungkook acercó su rostro hacia los suaves y grandes pechos de Jimin, que estaban cubiertos por tela mientras soltaba suspiros
—No es por Jiwon, es Yoongi, éstos días estuvo muy deprimido y no puedo ayudarlo por culpa del trabajo, creí que contigo en casa le daría un poco de tiempo para él pero sigue igual, a veces lo escucho llorando mientras se repite a sí mismo que no es un buen padre y que me extraña.
Jimin lo escuchó atentamente mientras se quitaba el vestido que tenía puesto bajó la penetrante mirada de Jungkook.
—Oh, usted debe estar muy estresado también, veo que se levanta todas las noches a cuidar a su hijo y además se levanta muy temprano para ir al trabajo — opinó el rubio, quitándole la corbata al azabache y sacándole la camisa, dejando ver esos deliciosos pectorales en donde Jimin dormía cada vez que Jungkook le hacías visitas nocturnas en su habitación de empleado.
— Tienes razón, necesito relajarme— dijo Jungkook para después chupar las tetas del joven en sus piernas.
Lamió sus pezones dando suaves mordidas mientras sentía a Jimin removerse y tratando de no hacer ruido.
Llevó sus dedos hacia la mojada entrada y frotó, robándole gemidos al pequeño encima de él.
— Kookie~ te extrañé demasiado— meneó sus caderas en la erección del mayor.
—Pero si anoche montaste mi polla, cariño — profano la apretada vagina de mimi con sus dedos, que lo hizo casi gritar.
El joven niñero empujó a Jungkook a la cama para sacarle la polla de sus pantalones desesperadamente y meterse el duro miembro en su boca.
Volteando sus ojos y dando suspiros, el rubio sintió unas manos en su cabello que lo hacían mover más rápido su boca.
—Eso es, eres demasiado lindo cuando tienes mi pene en tu boca—Mimi tenía los ojitos llorosos y su coño cosquilleaba necesitado.
Jungkook vio que Jimin intentaba darse placer y lo regresó a su regazo
—Hyungg~ quería que te corrieras en mi boquita
—Voy a hacer algo mejor — dijo el mayor, acostando a Jimin en la cama para lamer y besar sus muslos.
Bajo a su coño y vió su clítoris hinchado asomarse en sus labios vaginales, dándole ternura y frotando la bolita de placer.
—¡Ah! Kookie~ si si dios ah!— recibió una palmada en su coño
—No hagas ruido pequeño— dijo el mayor mientras seguía lamiendo la vulva del menor.
—P-Perdón.
Jungkook sacó un condón y lubricante, al lado de su cama y se lo colocó rápidamente, necesitaba estar dentro de la deliciosa y cálida vagina de Jimin y escuchar sus gemidos ahogados bajo la almohada.
—Jungkook~ Entra ya, mi coñito estuvo esperando todo el día— Mencionó Jimin, separando sus labios.
Sin más, Jungkook penetró de forma profunda y rápida.
A Jimin le encantaba la polla de su jefe, era tan gruesa y larga que lo hacía ver estrellitas por cada estocada, sacó su lengua y Jungkook escupió en su boca, mientras tragaba todo.
—Jungkook, bésame p-porfavor — Este hizo caso metiendo la lengua en la cavidad de Jimin, mientras frotaba su coño. El rubio no aguantó más y se corrió.
Las caderas de Jungkook no paraban de moverse, sentía que su Jimin lo apretaba más y siguió penetrando su coño, hasta que él también se corrió dentro del condón.
Ambos regularon sus respiraciones y luego se acomodaron la ropa.
—¿Quiere que haga algo más por usted, señor Jeon?— Dijo Jimin, mientras se ponía sus húmedas bragas.
—Por ahora no, Jiminie.
—Perfecto, bajaré a la cocina para hacer la cena y creo que debería de hablar con el Señor Yoongi, no quiero que después nos interrumpa con sus llantos — Dijo lo último para sí mismo.
—Tienes razón, en la noche te veo para dormir —Se acercó a Jimin, para darle un último beso y se dirigió al cuarto de su hijo.
Cuando entró vió a Yoongi, aún dormido en el sofá de la habitación.
—Amor... Despierta, mi vida— Dijo Jungkook, mientras abrazaba a Yoongi por la cintura.
—Oh, Jungkook. Ya estás aquí.— Se acurrucó en el pecho de su marido y sintió besos en su cabeza, soltando un bostezo.
—¿Cómo te fue hoy?— Preguntó el mayor, mientras besaba las mejillas sonrojadas de su esposo.
—Fue muy cansado, nuestro pequeño Jiwon no paraba de llorar, no se como logras calmarlo, pero no te preocupes, Jimin-ah me ayuda siempre, fue buena idea contratarlo, hace muy bien su trabajo.
Jungkook sonrió mientras tomaba la mano de su esposo— Si, fue una muy buena idea, vamos a la cocina, Jimin está preparando la cena y tal vez podemos ayudarlo.
—Está bien Jungkook, vamos.
Mientras tanto en la cocina, se encontraba un Jimin feliz, porque hoy en la noche volvería a tener el delicioso miembro del señor Jeon, penetrando su codicioso coño.