Play With Me đŸŽ¶JiKookđŸŽ·UL

Summary

Sinopsis Tatuajes, arreglar coches y su saxofĂłn. Esas son las Ășnicas cosas que le importan a Jimin Abernathy: ser el mecĂĄnico de coches tatuado de dĂ­a y el sensual saxofonista de una banda de jazz de noche. Pero todo cambia cuando un camarero de ojos grandes capta su atenciĂłn y se niega a dejarlo ir. Ahora, en lugar de un pĂșblico, Jimin sĂłlo quiere tocar para y con JungKook. Volver a casa, empezar de nuevo y recuperarse. Tras una ruptura que deja a JungKook Morgan mĂĄs aliviado que herido, vuelve a casa con la cuenta bancaria vacĂ­a y un nuevo trabajo. Volver a encarrilar su vida es su principal prioridad, pero el destino le ha puesto en el camino pura tentaciĂłn. ÂżEl Ășnico problema? Kook nunca habĂ­a estado con un hombre. Ahora, quiere que Jimin cambie eso. Play With Me es una historia con mucho calor y poco estrĂ©s, llena de situaciones adultas. °Libro Unico: Juega Conmigo °Personajes: Jimin Abernathy (Mecanico, Saxofonista), apodo Sax Man -hombre del Sax JungKook Morgan (Camarero) AdaptaciĂłn *Esta historia es una adaptaciĂłn del libro original solo por entretenimiento sin fines de lucro. *La historia no es de mi pertenencia por lo tanto Todos los creditos a su Autora Original. đŸ”žđŸš«đŸ“ŽđŸ‘Ź *Prohibida su copia, otras adptaciones pedir permiso.

Status
Complete
Chapters
30
Rating
4.9 16 reviews
Age Rating
18+

Ep 01đŸŽ·â€ïžâ€đŸ”„

JUNGKOOK


Sonríe mucho. Haz uno o dos guiños.
Coquetea, pero no demasiado. Llena los bolsillos de propinas.
Esas eran las reglas que se repetĂ­an en mi mente mientras aparcaba el coche y me dirigĂ­a a la puerta trasera de Clancy's.
Eran las reglas que Mina, la asistente del gerente, me había dicho en mi primera noche allí. Ella fue la pobre alma a la que engañaron para que me entrenara cuando empecé la semana pasada, pero bajo su atenta mirada y paciencia, estaba mezclando bebidas y sacando cervezas en poco tiempo.
Pero no me pidan que haga ningĂșn truco de bar, porque no estaba allĂ­, todavĂ­a.
ÂżMina, por otro lado? PodĂ­a decir que sus habilidades se desperdiciaban en Clancy's.
Era un lugar discreto con un pĂșblico tranquilo que elegĂ­a beber whisky mientras escuchaba el jazz suave de cualquier banda que estuviera tocando. Y cuando por fin le preguntĂ© por quĂ© preferĂ­a quedarse allĂ­ en lugar de ir a otro sitio donde pudiera mostrar su habilidad para voltear botellas y preparar bebidas, se encogiĂł de hombros y me preguntĂł por quĂ© creĂ­a que debĂ­a hacerlo.
En realidad, no era una respuesta, pero al ver la forma en que interactuaba con los clientes y seguĂ­a metiendo dinero en el tarro de las propinas, finalmente lo entendĂ­.
Se sentĂ­a cĂłmoda allĂ­ y tenĂ­a una fĂĄcil camaraderĂ­a con los clientes.
Me alisé la camisa negra abotonada con el nombre de Clancy cosido en hilo blanco sobre el bolsillo derecho del pecho y me aseguré de que estuviera bien metida en mis pantalones negros de vestir. Me pasé la mano por el pelo, alisando los mechones ondulados en su sitio, y luego abrí la puerta.
Era muy diferente ver el local totalmente iluminado mientras lo preparĂĄbamos.
Las cabinas negras, las sillas y los taburetes de respaldo alto que en ese momento estaban vacĂ­os, pronto se llenarĂ­an de clientes que bebĂ­an sus preocupaciones, cotilleaban con sus amigos o venĂ­an a disfrutar la mĂșsica.
Pronto, las luces se atenuarĂ­an, la charla interminable llenarĂ­a el aire, y cualquier banda que estuviera en marcha proporcionarĂ­a la mĂșsica de fondo perfecta para completar el ambiente que era Clancy's.
Sólo teníamos que pasar las siguientes horas hasta que abriéramos y entraran los primeros clientes.
DespuĂ©s de fichar en el ordenador, me lavĂ© las manos y me dirigĂ­ a la barra donde trabajaba Mina. Su verdadero nombre era Rumina, y la Ășnica razĂłn por la que lo sabĂ­a era porque la vi cuando estĂĄbamos fichando mi primera noche allĂ­.
Me había amenazado con un daño físico, que sabía que cumpliría, si alguna vez usaba su nombre completo, así que nunca la llamé de otra manera que no fuera Mina.
— Justo a tiempo — gritó cuando me vio.
Podía ver por qué los hombres se sentían atraídos por ella.
Con su pelo rojo rizado recogido en una coleta baja, era absolutamente impresionante. Y su amable sonrisa hacĂ­a resaltar aĂșn mĂĄs su belleza natural.
LĂĄstima que sĂłlo tuviera ojos para una persona: su novia, Érica, que trabajaba como agente inmobiliaria, y que llevaban tres años juntas.
— La puntualidad es mi segundo nombre— bromeĂ©.
— ÂżJungKook Puntualidad?, A tus padres les deben de gustar los nombres Ășnicos—dijo con sorna.
— No tienes ni idea.
Mina se rió y juntos nos dedicamos a llenar los estantes con los vasos que el lavavajillas había limpiado la noche anterior, aseguråndonos de que las botellas estuvieran abastecidas y las cajas de refrescos estuvieran llenas. Una estaba casi vacía, así que recuperé una de repuesto del almacén y la coloqué detrås del mostrador para cuando llegara el momento de sustituirla.
— Hay una nueva banda que viene esta noche — me informó Mina.
—No los he escuchado tocar, todavía, pero George me dijo que vienen muy bien recomendados.
George era el dueño de Clancy's y mi nuevo jefe.
Evidentemente, el bar llevaba el nombre de su padre, Clancy Hobart, y era un gran
amante del jazz. Ese amor fue algo que se arraigĂł en el ADN de George desde su nacimiento.
— Incluso en el poco tiempo que llevo aquĂ­, sĂ© que George es muy exigente con quiĂ©n deja tocar. Si permitiĂł que Shapiro Entertainment los contratara, entonces deben ser buenos.
Mina me informó que la mayoría de los actos se contrataban a través de una agencia, y que Shapiro Entertainment era la que mås utilizaba George. Una vez que encontraba algo que le gustaba, se quedaba con ello, así que permitir la entrada de un nuevo acto significaba que debían ser estelares para que él se arriesgara. Y aunque yo era mås bien un tipo de rock suave, empezaba a apreciar los sonidos relajantes que ofrecía el jazz.
Pero, de nuevo, tenĂ­a que hacerlo ya que era mi trabajo.
— ÂżEstĂĄ George aquĂ­? — preguntĂ©, porque apenas vi al escurridizo dueño del bar.
Ya que fue él, el encargado de entrevistarme.
Después de darme un repaso a fondo y de mirarme con una astucia en los ojos que
me hizo retorcerme, me habĂ­a sorprendido al decidir arriesgarse conmigo, a pesar de mi
falta de habilidades.
— Me gustas. No sabes una mierda de camarero, pero algo me dice que lograras
aprender. ÂżPuedes empezar mañana por la noche? — me preguntĂł despuĂ©s de estar seguro de que habĂ­a fracasado en la entrevista.
Estaba agradecido porque necesitaba un trabajo después de una complicada ruptura con una ex-prometida y una mudanza a casa para lamer mis heridas.
Se suponĂ­a que sĂłlo serĂ­a temporal, hasta que encontrara un trabajo mĂĄs estable de nueve a cinco con beneficios y un plan de jubilaciĂłn. O, al menos, hasta que pudiera mudarme de mi horrible apartamento a algo mĂĄs grande que una caja de zapatos.
Pero cancelar una boda y mudarse de un estado a otro no era barato, y como todo estaba a nombre de mi ex desde que nos habĂ­amos mudado por su trabajo, mi cuenta bancaria estaba vacĂ­a y yo estaba desesperado por conseguir cualquier tipo de trabajo para alimentarla y alimentarme a mĂ­ mismo.
Por suerte, George vio algo en mĂ­; de lo contrario, todavĂ­a estarĂ­a peinando los anuncios de bĂșsqueda y rellenando solicitudes.
— Creo que eso es todo. — dijo Mina una vez que le dio una mirada crítica a la habitación.
Me di cuenta de por qué George la contrató como asistente de gerente. Era eficiente, minuciosa y tenía la paciencia de un santo. Tuvo suerte de tenerla, y esperaba que se diera cuenta de ello. Entonces miró su reloj.
— Todavía tenemos un rato antes de abrir, y la banda debería llegar en cualquier
momento para prepararse.
Justo en ese momento, oímos el chirrido de la puerta trasera al abrirse, seguido de voces profundas que se acercaban. Mina me dejó detrås de la barra para recibir a la banda, y yo me aseguré de tener trapos para limpiar el mostrador, comprobé tres veces los vasos y las bebidas, e hice cualquier otra cosa que pudiera encontrar para mantenerme ocupado.
Ella no necesitaba mi ayuda con la banda, y me sentĂ­ raro simplemente de pie allĂ­ sin hacer nada.
No me pagaban por apoyarme en el mostrador, aunque aĂșn no hubiĂ©ramos abierto y me viniera bien el tiempo para relajarme. AdemĂĄs, relajarme me daba el espacio para pensar en el desastre en que se habĂ­a convertido mi vida, y habĂ­a mucho tiempo para hacerlo cuando estuviera solo en casa.
Acababa de darle al bar otra limpieza, que no necesitaba, cuando oí la cacofonía de los instrumentos siendo afinados y revisados. Me estremecí ante el sonido, pero traté de no juzgar. Tuve que recordarme a mí mismo que ese no era su conjunto actual, sino una råpida prueba de sonido antes de empezar, y que, si George les permitía tocar, debían ser buenos.
Ademås, ¿cómo podría ser atractivo para el oído golpear unas cuantas teclas o rasgar unas cuantas cuerdas cuando no se trataba de tocar una melodía? ¿Y qué diablos sabía yo realmente de jazz? No mucho, aparte de los grupos que solía tener Clancy's, e incluso sus pruebas de sonido eran sólo ellos tocando una canción. Cada una era diferente, y tenía que tenerlo en cuenta.
— JungKook, creo que el mostrador está lo más limpio posible. — dijo Mina a mi lado, y pude oír la sonrisa en su voz incluso antes de que mirara en su dirección.
— SĂłlo quiero asegurarme de que todo estĂ© listo. — dije antes de meter la toalla en la cintura de mis pantalones.
Tuve que alzar la voz para que me escuchara por encima de la banda, pero Mina estaba lo suficientemente cerca como para oĂ­rme bien.
— Así es. Voy a abrir.
Las camareras, el lavaplatos y el cocinero se arremolinaban en la cocina, y el portero estaba parado junto a la puerta esperando a que Mina abriera. Podría haberlo hecho fåcilmente él mismo, pero se apartó para dejar que ella lo hiciera. Lo que me demostró que no sólo la respetaba a ella, sino también a su posición como asistente.
No perdĂ­ de vista a Mina mientras la veĂ­a atenuar un poco las luces y encender el interruptor del letrero de neĂłn que indicaba que estĂĄbamos abiertos antes de desbloquear la puerta.
Ted, el portero, dejó caer su trasero en el taburete junto a la puerta, lo que resultaba casi cómico, ya que su enorme tamaño intimidaba y me preguntaba cómo el pequeño mueble soportaba su peso. Pero lo hizo, y fue un espectåculo impresionante de ver. Y luego ella se dirigió detrås de la barra mientras esperåbamos a que entrara nuestro primer cliente.
No tuvimos que esperar mucho.
Clancy's tenía bastante clientela, algo que yo no sabía porque no había entrado hasta mi entrevista inicial. Solicitar el trabajo había sido un capricho, pero estaba agradecido de que hubiera salido así. Hasta ahora me había gustado mucho trabajar allí, y las propinas habían sido increíbles. Cuando Mina me informó de que nos dividíamos las propinas, pensé que no me merecía ninguna porque ella hizo la mayor parte del trabajo mientras yo me quedaba mirando, pero ella había insistido. Y después de volver a casa la primera noche con un buen fajo de dinero en el bolsillo, sentí que la presión de mis pulmones se aflojaba un poco.
Las cosas por fin estaban mejorando, y desde el fiasco de Jennifer, por fin tenĂ­a la esperanza de que todo irĂ­a bien.
Mina me vigilaba mientras sacaba la primera cerveza del grifo, instruyéndome sobre cómo sostener el vaso justo para reducir la espuma. Y entonces oí los suaves sonidos de las baquetas de la batería antes de que se uniera el piano seguido del bajo vertical.
La Ășnica razĂłn por la que conocĂ­a alguno de esos instrumentos era porque pensĂ© que tenĂ­a que saber al menos un poco de jazz si iba a trabajar en Clancy's. AsĂ­ que aprender los nombres propios de los instrumentos que se tocaban me ayudĂł a apreciar mĂĄs lo que estaba escuchando.
Mina y yo trabajamos juntos para servir a unos cuantos clientes mĂĄs a medida que iban entrando, y pronto toda la zona principal se llenĂł de gente repartida mientras tomaban las bebidas que llenĂĄbamos y las camareras les llevaban los diferentes platos que pedĂ­an.
Todo el tiempo la banda tocaba una mĂșsica suave que de alguna manera proporcionaba el compĂĄs perfecto para mantener nuestro ritmo.
— Lo estás haciendo muy bien. — me animó Mina con su amplia sonrisa antes de dirigir su atención a un grupo de mujeres que acababan de acercarse.
Aunque no estaba versado en la mezcla de numerosos brebajes, podĂ­a preparar bebidas mĂĄs sencillas como margaritas, daiquiris o agitar un Martini.
Poco a poco fui aprendiendo todo lo demĂĄs. Si tenĂ­amos una gran cantidad de gente, Mina me delegaba las mĂĄs fĂĄciles, y si sĂłlo tenĂ­amos un cliente o dos, me permitĂ­a mezclar las mĂĄs difĂ­ciles. Sin embargo, George tenĂ­a razĂłn, estaba aprendiendo. Y aĂșn no habĂ­a tenido ningĂșn fracaso Ă©pico.
La siguiente hora pasĂł volando, y aparte de algunos vistazos a la banda, realmente no tuve mucho tiempo para prestarles atenciĂłn. El pĂșblico crecĂ­a, y Mina y yo estĂĄbamos demasiado ocupados preparando bebidas y tomando pedidos como para que me importara realmente su aspecto. Pero la mĂșsica que ponĂ­an era buena, y los clientes parecĂ­an disfrutarla tambiĂ©n.
— ÂżEste pĂșblico te parece mĂĄs grande? — le preguntĂ© cuando se inclinĂł sobre mĂ­ para coger una botella de tequila del estante superior.
— Es por ellos. — contestó e hizo un gesto con la cabeza hacia la banda.
Mis cejas se alzaron con sorpresa. Vale, puede que tuvieran seguidores, y el bar abarrotado lo demostraba. Pero lo utilicĂ© a mi favor. Guiñé el ojo hasta que se me crisparon los pĂĄrpados. SonreĂ­ hasta que me dolieron los labios. Y coqueteĂ© hasta que tenĂ­a un bolsillo lleno de nĂșmeros. No es que vaya a usar ninguno de ellos.
HabĂ­a pospuesto las citas en el futuro inmediato, y no importaba cuĂĄntas de las mujeres del bar eran mi tipo. Simplemente no estaba interesado. Al menos, no hasta que pusiera en orden mi desastrosa vida.
Pero eso no me impedía coquetear y guiñar el ojo para conseguir algunas propinas, y con suerte en el proceso hacía que las mujeres se sintieran deseables por los pocos segundos de atención que les dedicaba.
Estaba agitando un Martini cuando un sonido que sólo podría describir como sexo puro llenó el aire. El sensual sonido hizo que todo el mundo se detuviera para prestar atención, y todas las miradas se dirigieron a la fuente, incluida la mía. Con la mano congelada a medio camino, giré la cabeza hacia el escenario para encontrar el origen del seductor sonido.
Las luces se habĂ­an atenuado, algo de lo que apenas me habĂ­a percatado ya que ocurrĂ­a a menudo y me habĂ­a acostumbrado a ello durante la semana, con un foco que iluminaba al saxofonista.
La luz brillaba en el saxofĂłn dorado que tenĂ­a en sus grandes manos, cubiertas de tatuajes. Llevaba el pelo recogido en un moño desordenado, con algunos mechones sueltos y sudorosos pegados a las mejillas. Su camisa blanca abotonada estaba remangada hasta los codos y dejaba al descubierto aĂșn mĂĄs tatuajes, ya que la tela se pegaba a su piel sudorosa y mostraba mĂĄs tinta debajo.
Y tenía los ojos cerrados mientras tocaba con una pasión que sólo podía suponer que le salía del alma. Incluso los miembros de la banda se habían girado en sus asientos para mirar, completamente cautivados mientras todo su cuerpo se movía de una manera tan tentadora que la señora de la barra dejó escapar un gemido bajo que era puramente animal, y no podía decir que la culpaba.
Mis ojos estaban pegados a él, como una polilla a la llama, y todo lo demås, incluida la bebida que estaba preparando, se había ido al olvido.
Nunca en mi vida había pensado que un instrumento fuera sexy. Pero mientras seguía viéndolo tocar, no pude evitar preguntarme si era el instrumento en sí, o el hombre tatuado que lo tocaba.
Y de repente me estaba cuestionando todo lo que sabĂ­a de mĂ­ mismo.