Corazón intacto

Summary

Park Jimin había dedicado toda su vida a proteger a otras personas, pero ahora era su propia vida la que estaba en peligro. El abogado pensaba que era imposible que las cosas se complicaran aún más...hasta que acabó en la cama con Jeon Jungkook. Aquel hombre era su compañero de trabajo, su amigo, no podía permitirse que hubiera nada entre ellos. Pero él estaba arriesgando mucho por protegerlo, sin importarle poner su propia vida en riesgo. Sin embargo, lo que a Jimin le preocupaba no era sufrir un daño físico, sino como podía seguir entregando su cuerpo a aquel hombre y mantener intacto su corazón.

Status
Complete
Chapters
53
Rating
4.8 13 reviews
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18+

Capítulo 1

"Descansen en paz". Aquellas palabras de serenidad le parecieron una burla a Jimin. Había habido poca paz en las vidas de Denise y Bryan, e incluso menos en la forma que sus existencias les habían sido arrebatadas. De repente, trágica e innecesariamente.


Jimin se alejó del entierro. El pequeño grupo que había venido a decir adiós no lo notaría. Él no era un familiar, ni tampoco un amigo. No había razón alguna para quedarse más tiempo, ni nada que pudiera hacer en aquel momento.


De todas formas, miró hacia atrás de nuevo, sin saber por qué echaba aquella última mirada. Sabía que nunca olvidaría la imagen de aquellos dos ataúdes de madera brillando bajo el sol de los últimos días de septiembre. Uno de ellos no medía más de un metro.


Nunca olvidaría que había sido el responsable de que estuvieran allí.


Caminó rápidamente, como si pudiera poner distancia entre él y sus pensamientos, su pena y su sentimiento de culpabilidad. Se detuvo al salir por las puertas del cementerio y se puso las gafas de sol. Los lentes oscuros lo protegieron del sol de la tarde y disimularon las lágrimas que le ardían en los ojos. Intentó desesperadamente pensar en otra cosa que no fueran la madre y el hijo a los que pronto enterrarían.


Se encaminó a la cuidad y sus pasos se hicieron más lentos cuando divisó parte del tejado del tribunal. Era un edificio con muros de piedra y altísimos pilares blancos. A Jimin lo impresionaba más lo que había dentro del edificio que su arquitectura. La ley era una complicada maquinaria que funcionaba sin descanso, y no siempre con éxito.


El edificio era un símbolo visible de la interminable lucha por la verdad y la justicia. Jimin le había dedicado su vida a aquella causa, e incluso su propia oficina estaba bajando la calle del juzgado. Desde ahí veía el tejado del tribunal con sólo asomarse a la ventana. Algunas veces aquella visión era todo lo que necesitaba para recordar porqué se había convertido en un abogado especializado en asuntos de familia, para luchar por las mujeres y los niños que no podían hacerlo por sí mismos.


Aquel día se sentía devastado y no podía volver a la oficina. Necesitaba unos minutos para abandonarse a la pena, para asimilar aquella impotencia abrumadora. Encontró sitio en un banco bajo unos robles y se sentó, confiando en que estaría bien escondido de la gente que pasaba. Allí, aunque no encontrara consuelo, al menos tendría soledad.


Inclinó la cabeza hacia atrás y se quedó mirando fijamente el cielo. No había ni una sola nube, e incluso a través de las gafas se veía su color azul. Era un día precioso...o lo habría sido, si pudiera olvidar, aunque fuera sólo un minuto, la escena de la que acababa de salir en el cementerio, y su responsabilidad en que aquella madre y su hijo estuvieran allí.


Notó que una lágrima se le derramaba por la mejilla y se la secó con impaciencia. Había aprendido hacía mucho tiempo que las lágrimas eran inútiles y que llorar era un signo de debilidad, pero en aquel momento no podía evitar sentirse indefenso e incapaz.


- ¿ Jimin?


Se puso tenso al oír el sonido de una voz familiar. Lo último que quería en ese instante era compañía. Especialmente, la compañía de Jeon Jungkook. Fingió no escucharlo con la esperanza de que siguiera de largo.


Porsupuesto que no lo hizo. Cualquiera habría respetado su deseo de privacidad, pero no él. Jimin lo había conocido ocho años antes, cuando su prima se había casado con su hermano y Jimin había bailado con Jungkook en la boda.


Había sido el baile obligatorio entre los padrinos del matrimonio, y sin embargo, Jungkook había despertado sentimientos que había enterrado hacía mucho tiempo. Incómodo por todo eso, Jimin se mantuvo apartado de él, lamentablemente para su desgracia, Jungkook también era abogado, lo que significó que volvió a topárselo, tanto en el ámbito personal como profesional.


- Por favor vete- su tono de voz no fue tan firme como hubiese querido.



Jungkook no le hizo caso y se sentó a su lado. No había duda de que creía que tenía el derecho, o quizás la obligación de entrometerse en su dolor.