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H!bottom (Omega) L!top (Alfa)
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Harry se removió entre las cobijas al sentir un terrible malestar en su pancita.
A pesar de que una risita salió de sus labios tras escuchar los soniditos que su estómago hambriento hacía, formó un puchero.
¡Estaba demasiado cómodo para abandonar su nido!
Trató de ignorar el sentimiento, pero este se volvió más demandante, por lo que, de muy mala gana tuvo que levantarse.
Sus pies tocaron el frío suelo cuando el ruido de las manecillas del reloj inundaron sus sentidos.
Movió sus ojitos curiosos por su habitación, centrándose específicamente en un cajón bajo cerradura al otro lado de la cama.
Sus labios se curvaron en una maliciosa sonrisa.
Louis tardaría una hora más en llegar.
Tenía tiempo suficiente para robar algún insignificante dulce y eliminar la evidencia.
Rápidamente caminó con pasitos largos hasta la ropa de su alfa, comenzado a urgar en busca de una llave.
-Chocolates, chocolates.- Canturreó.
Finalmente, cuando la encontró, abrió el cajón mientras soltaba una risita triunfal.
Chilló de emocion cuando un par de cajas de chocolates de distintos tipos saltaron a su vista.
El olor a licor inundó sus sentidos. Ugh, los dulces de Louis eran asquerosos.
Apartó de su vista los chocolates del mayor y tomó la caja de madera con su nombre grabado.
Quitó la tapa y sonrió marcando sus hoyuelos.
Relamió sus labios ansioso y mordió una pieza de chocolate con leche.
El delicioso sabor acariciando su lengua le hizo soltar un gemido de alegría y saltar en su lugar.
Continuó lambiendo sus labios y soltando gorgoritos de felicidad hasta que escuchó el sonido de la puerta principal siendo abierta, seguido de unas fuertes pisadas que conocia a la perfección.
-Estoy en casa, omeguita.- Retumbó la voz lejana de Louis.
-Mierda.- Maldijo en voz baja.
Metió el restante del chocolate a su boca, chillando en el proceso por no haberlo disfrutado debidamente.
Cerró el cajón y trató de correr hasta el baño, pero su plan falló cuando al salir de la habitación chocó con una figura alta que rápidamente le sujetó de la cintura.
Tragó con nerviosismo antes de sonreír con inocencia fingida, escuchando un pequeño gruñido formándose en el pecho del hombre con aspecto cansado al frente suyo.
-¡Llegaste antes, papi!
Besó las mejillas infladas del mayor, y soltó su aroma a leche en un intento de distraerlo.
Louis lo apartó despacio.
-¿Qué hablamos sobre hurtar dulces, omega?
-¿Qué dulces?
Louis respiró hondo. Le rogó a la luna por paciencia.
-Lo repetiré una vez más, Harry ¿Qué te dije sobre hurtar dulces?
La barbilla del rizado comenzó a temblar, anunciando que se vendría un estruendoso llanto.
Louis simplemente apretó los dientes para no caer en los encantos del bonito chico y su aroma dulzón.
-Lo siento, papi. Tenía muchas ganas de un dulcesito.- Chilló.
El mayor relajó sus facciones dispuesto a consolar al lobito.
Tal vez era algo débil cuando se trataba de su Harry.
-Si me hubieras esperado, yo mismo te habría dado el chocolate que comiste, cariño. Pero preferiste hurtarlo.- Susurró.
-¡Lo siento mucho, papi!
Dejó que un par de lágrimas falsas escaparan de sus ojitos.
Louis tarareó en desacuerdo, borrando las gotas saladas con sus pulgares.
-No llores, Harry. No hay razón para hacerlo.
El aludido bajó su mirada. Ahora sus pies parecían muy interesantes.
-Sabes por qué hay un límite con los dulces, ¿Cierto?
-Lo sé.- Murmuró.— Si como muchos, uhm, mi cabeza duele. Papi los guarda por mi.
Louis asintió satisfecho.
-¿Podrías recordarle a tu alfa la regla número cinco?
Harry abrió sus ojitos entendiendo lo que vendría.
-Si desobedezco a papi, seré castigado.
Louis asintió con tranquilidad antes de alejarse de su omega para entrar a la habitación y despojarse de su saco.
-Por ahora tendrás un par de palmadas. Después decidiremos tu castigo.
Harry parpadeó despacio mientras que su mente comenzaba a llenarse de todos los posibles castigos que podría recibir.
-Uhm, ¿Papi?- Llamó.
El mayor estaba quitando sus zapatos.
-¿Si?
-¿Será un castigo bonito o feo? Preguntó sintiendo su voz más aguda de lo normal.
Louis rió.
-Ve a la cama, Hazzie. Sobre tus manos y rodillas.
El rizado soltó un gimoteo por la falta de atención, pero igualmente adoptó la posición solicitada y se aseguró de manterner una buena postura.
Buscó con la mirada a Louis, quien tecleaba veloz en su teléfono mientras que su ceño se fruncia.
Probablemente algo iba mal en el trabajo.
Harry decidió apartar su mirada, dejando que su imaginativa mente ganara y lo inundara de posibles maneras de conseguir más azotes o tal vez un castigo interesante.
-¿Omega?- Llamó finalmente.
-¿Si, papi?
-Sobre mi regazo. Sube tu falda.
Harry se tomó unos segundos antes de apartar su faldita, dejando expuesto su trasero cubierto por tan solo un par de braguitas.
Se acomodó en el regazo de Louis, poniendo su pancita sobre sus muslos mientras que sus codos y rodillas se posaron a los lados.
Inclinó un poco su trasero creando una fugaz fricción entre su abdomen y el gran miembro de su alfa.
-No te muevas.- Gruñó. -No podrás correrte, lo sabes.
Harry sonrió al idear un plan.
-Mkay, papi.
Las manos heladas de Louis se posaron con fuerza en sus caderas y acariciaron con cariño.
Tomó ambos brazos para posicionarlos detrás de su espalda baja, haciendo que perdiera el equilibrio y su rostro quedara enterrado en las sábanas.
-Contarás y me agradecerás después de cada azote.
-S-si.- Balbuceó
-Si, ¿qué?
-Si, papi.
El mayor pareció satisfecho.
Continuó con las caricias mientras se aseguraba de grabar en su mente el color blanquecino de la piel a su disposición antes de dejar caer una de sus manos sobre esta.
Una mancha carmín se instaló en la piel de porcelana.
-Mhm...uno. Gracias, papi.- Soltó abochornado.
Louis sonrió como un desquiciado.
-D-dos. Gracias, papi.
Su espalda se arqueó.
Un delicioso escor atravesó su piel.
-¡Tres!
Louis pellizcó uno de sus muslos al no escuchar la siguiente parte de la oración.
-¡Ay, papi!
Balanceó sus caderas hacia al frente, rozando su miembro con los muslos debajo suyo.
La polla de Louis dió un salto.
Harry sintió su piel erizarse ante el delicioso ardor generado por la cuarta palmada.
-C-cuatro, papi gracias.
Sintió como de su entrada comenzó a brotar una gota de lubricante.
Salió de su cúspide de placer en cuanto un gruñido retumbó por toda la habitación.
Intentó mirar hacia Louis, para descifrar que le había hecho... ¿molestarse?, pero no fue necesario.
La respuesta estaba debajo de su pancita, en los pantalones de papi.
Una erección prominente se clavaba en su piel, rogando por ser liberada. Parecía dolorosa.
El omega relamió sus labios, comenzando a serpentear sus caderas para generar un poco de fricción.
Unas fuertes manos se posicionaron en su cintura, deteniendo sus movimientos de inmediato.
-No. Te. Muevas.
Aprisonó con una sola mano ambas muñecas, aún sobre su espalda, y se dispuso a seguir con los azotes.
-Gracias, papi. Cinco.
El ardor se apoderó nuevamente de su trasero. Su vista se nubló por las pequeñas gotas saladas a los costados de sus ojos.
-S-seis, papi. Gracias.- Lloriqueó.
Había valido la pena robar ese jodido chocolate.
El dolor era un alivio para el rizado.
Y Louis lo sabía.
Conocía tan bien al chico sobre su regazo que podría apostar con completa seguridad que su faldita estaba a punto de ser manchada por su esencia.
-¡Siete! Oh, papi.
Su agujero estaba boqueando y sus muslitos estaban pegajosos por su lubricante.
Un familiar burbujeo se instaló en su vientre, y de manera inmediata humedeció su ropa con tiras calientes y espesas.
Sus ojitos se cerraron por el éxtasis de su orgasmo.
Louis sonrió con malicia, dispuesto a comenzar con el castigo real.
-Arriba.
El omega acató órdenes, luchando con los fugaces espasmos como secuela de su clímax.
La mano del mayor hizo un movimiento que fue acompañado por un suave chasquido, indicándole que tomara su posición de sumiso.
Harry se dejó caer de rodillas con gracia, inclinando su cabeza, mostrando su marca y colocando sus manos detrás de su espalda, como si fueran aprisionadas por un par de esposas imaginarias. Comenzaba a sentirse vulnerable.
-Esta mañana llegó un paquete desde Suiza a mi oficina.- Bramó rompiendo rompiendo silencio.
Harry tragó saliva audiblemente.
-¿Tienes alguna idea de lo que puede ser ese paquete, omega?
Miró fugazmente su rostro inclinado antes de caminar hasta el maletín que había dejado a un lado de la puerta.
Se arrodilló frente a su chico, ahora con el maletín entre sus manos esperando una respuesta que nunca llegó.
Finalmente tomó el mentón de Harry con fuerza, obligándole a mirarle a los ojos.
-Si te pregunto algo, tú respondes. Murmuró contra sus labios.
-Y-yo no lo sé, papi.- Lloriqueó.
Louis giró los ojos para después soltar violentamente al rizado y alejarse de este.
Harry sintió sus piernas temblar.
-A la cocina. En tres minutos. Desnudo.
Harry se levantó rápidamente, sintiéndose orgulloso de sí mismo por hacerlo sin tambalearse, aún estando aturdido por su reciente orgasmo.
Perdió de vista al mayor, sabiendo que eso significaba que su tiempo había comenzado, y él ciertamente no quería hacer esperar a papi.
El rizado bajó a tropezones por las escaleras para dirigirse hacia la cocina, donde había escuchado la voz de Louis unos segundos antes.
-¿Papi?- Llamó para anunciar su llegada.
El mayor sacó sus manos con su pantalón para después recorrer las mangas de su camisa hasta sus codos, y finalmente prestar atención al precioso cuerpo desnudo de su omega, a excepción de un par de medias blancas con un pequeño listón.
Se acercó a pasos lentos al chico ansioso por aprobación.
-Y-yo dejé mis medias porque...uhm, me habías dicho que te gustaban y pensé que tal vez t-tú...
Los nervios se apoderaron de su lengua, debido a la cercanía entre él y Louis.
Podía sentir el aliento fresco contra sus párpados.
Las manos heladas estrujando sus caderas.
-¿Te permití hablar acaso?- Murmuró sobre sus labios.
Harry chilló, negando con la cabeza efusivamente.
-Inclínate en la mesa.
El rizado acató órdenes sin más.
Louis desapareció unos segundos antes de volver con un objeto entre sus dedos.
Parecía ser de cristal.
Estaba empañado y tenía un par de gotas al rededor.
-Ábrete para papi.- Ordenó.
Louis tragó saliva al ver un par de manos temblorosas apretar las mejillas aún rojizas y separarlas dejando expuesto un rosado botón fruncido a su espera.
Bajó su rostro a la altura del trasero para dejar una suave mordida y un lametón en la entrada.
Harry se quejó por el contacto. Sus manitos debilitaron su agarre, haciendo que el alfa tomara sus muñecas con fuerza y las regresara a su posición inicial.
El botón latente saltó de nuevo a su vista, pareciendo tan dulce como su dueño, orrillando a Louis a dejar un beso más en este, sintiendo como se contraía sobre sus labios, degustando el dulce elixir que desprendía.
-Precioso omega, tan mojado para tu alfa.
-P-papi- Lloriqueó.
Un gruñido de advertencia vibró sobre su entrada.
Se arqueó cuando sintió la espesa saliva del mayor mezclándose con su lubricante.
Louis succionó los bordes y movió su lengua con mayor facilidad en el húmedo lugar, sintiendo con frecuencia los fugaces espasmos.
Llevó uno de sus dedos junto a su boca. Lo movió en círculos y finalmente la punta abrió paso e intercambió lugares con su lengua.
Podía escuchar a lanlejanía los lamentos ahogados de Harry.
Tomó sus rizos en un puño y tiró.
El omega gimió vergonzosamente cuando el dígito del mayor entró en él por completo.
Sus piernas temblaron.
Louis se sintió terriblemente excitado por los sonidos provenientes del menor.
Tuvo la necesidad de darle otro orgasmo y deleitarse con los gestos en su rosto al alcanzar el éxtasis.
Cerró los ojos con fuerza e introdujo un dígito más al caliente interior de su pareja.
Harry se limitó a retorcerse sobre la mesa.
Louis levantó su rostro hasta su espalda baja y se encargó de repartir besitos por toda su extensión, aún con sus dedos moviéndose hacia todas direcciones en el apretado espacio.
Las sedosas paredes se envolvieron con fervor en sus dedos, indicándole que el rizado terminaría en cualquier momento.
Detuvo abruptamente sus movimientos para después retirar sus dígitos.
Ignoró los gimoteos en desacuerdo de su lejanía, y buscó con la mirada el tapón anal botado en la mesa.
Acarició con cariño la espalda del menor para comenzar a meter la punta del objeto en su agujero.
Harry chilló al sentir el cristal helado introduciéndose torturosamente lento a su húmeda entrada.
-Eso es, buen chico.- Murmuró.
Subió su mirada hasta el rostro de Harry, y sonrió al ver sus labios mordisqueados, soltando suspiros cansados.
Acarició una vez más sus caderas para después alejarse e ir hasta el otro extremo de la mesa.
Esta vez tenía la vista perfecta del rostro de Harry. Podía ver con claridad el puchero en sus labios y su ceño fruncido.
Estaba a punto de llorar.
Solo para llamar su atención.
Como una perra necesitada.
-Si una sola gota sale de tus ojitos, dormirás en otra habitación y el juego terminará ahora.
Harry se tragó un sollozo, obligándose a retener sus lágrimas.
El mayor asintió satisfecho antes de tomar asiento con una postura impecable.
-Sirve mi cena, muero de hambre.
Miró fugazmente al pequeño rizado que portaba una mueca de confusión en su bello rostro, sintiendo una repentina presión en su pecho.
Se removió en su lugar, tratando de mantenerse firme.
-¿Qué esperas, perra?
Harry se irguió de imediato. Sus piernas tardaron en responder, por lo que un pequeño gemido escapó de sus labios.
Sus paredes palpitaron por la atención a penas dio un paso.
Caminó lo más rápido que pudo para evitar ser reprendido, y se permitió bajar la mirada hasta su entrepierna cuando estuvo lo suficientemente lejos.
Su polla estaba teñida de tonos rojizos, erguida y húmeda.
Le gustaba.
Fijó su atención al cartón de pizza en la encimera y dejó escapar el aire retenido.
Para su buena suerte no tendría que cocinar.
Finalmente sirvió dos rebanadas en un plato para Louis, olvidando por completo calentarla.
Camino a pasos lentos hacia el mayor, dejando que sus manos temblorosas pusieran la comida al frente de este.
Louis reprimió una sonrisa al ver los trozos de comida fría sobre la mesa, sintiéndose extrañamente enternecido.
Harry bajó su mirada, sabiendo que no tenía permitido ver a papi a los ojos.
Esperó una orden, la cual llegó en forma de chasquido, indicándole que debía tomar su posición de sumiso.
Cayó con sobre sus rodillas y sonrió satisfecho por lo limpio que había sido su movimiento.
El mayor se levantó para ir en busca de algo.
Harry frunció su ceño curioso por la siguiente acción del mayor, quien había sacado el contenido de lo que parecía ser una envoltura.
Sus ojitos se abrieron con sorpresa cuando una caja repleta de chocolates suizos perfectamente acomodados fue puesta al frente de él.
Tragó saliva al percibir el delicioso aroma dulce que desprendía aquellos dulces.
Formó un puchero mientras cerraba sus ojitos, debatiendo consigo mismo acerca de las posibles consecuencias que le traería hacer un berrinche por aquellos dulces.
-Se ven delicios, ¿cierto, Hazzie? Dijo con burla.
El rizado asintió relamiendo sus labios, dándole la razón al mayor.
De pronto su pancita volvió a tener malestares.
-¿S-son para mi, papi?— Preguntó a pesar de saber la respuesta.
-Oh, cariño. Lo eran.
Sonrió burlonamente para después regresar a su asiento en la mesa y continuar con su cena.
-No puedes comer ninguno, Harold.
Harry chilló remarcando aún más su puchero.
Louis se tomó su tiempo para disfrutar de cada bocado.
El omega solo pudo contar los segundos hasta que su tortura terminara.
El mayor pudo escuchar al rizado suspirando con alivio en cuanto dió el último mordisco.
Rió por aquello.
-Llévate mi plato, he terminado.— Demandó.
Harry tardó unos segundos en reaccionar para levantarse sin usar sus manos, esta vez haciéndolo de manera torpe.
Sintió el escor en sus piernas como secuela de la inmovilización de al menos treinta minutos, cerrando sus ojos con fuerza mientras caminaba hasta Louis.
El mayor le miró detenidamente, admirando la saliva seca en su mentón acompañando sus mejillas abochornadas.
Admiró el desnudo cuerpo de su chico, amando como se marcaban sus rollitos a los costados de su abdomen en el cual posaba su pene erguido con orgullo.
Se tomó un par de segundos más para analizar la polla palpitante y rosada rogando por atención. Relamió sus labios al notar el pre-semen brillante en la punta.
Harry finalizó su tarea, sintiéndose adolorido, mareado y hambriento por todos los acontecimientos pasados.
Se paró al frente de Louis con la mejor postura que pudo soportar su espalda mientras tenía la mirada clavada en sus pies cubiertos por el par de medias.
Saltó con sorpresa al sentir una respiración en su cuello, preguntándose como es que el alfa se había escabullido tan hábilmente.
Un par de labios acariciaron sus hombros y espalda.
Suspiró gustoso por la atención y mostró su marca platinada como muestra de su sumisión.
El alfa gruñó posesivamente por aquella acción, logrando que su omeguita temblara y soltara su aroma.
Louis llevó su atención a la preciosa marca para comenzar a morder y chupar entre besos.
Posó sus manos en la pancita del menor y acarició de arriba a abajo, disfrutando como la piel se erizaba bajo sus dedos.
El omega mordió su labio inferior con fuerza, tratando de callar los lamentos que comenzaban a picar en su lengua, pero no pudo resistirse a lloriquear al sentir una mano áspera tomando su polla.
Sus ojos se volvieron blancos y su espalda cayó al pecho detrás suyo.
Se sentía exahusto con tan solo un par de toques.
Su nube de placer se desvaneció cuando el cuerpo reconfortante de su alfa se alejó después de asegurarse de que no cayera.
Louis hizo un sonido con su boca para indicarle al menor que le siguiera hasta su oficina.
Tomó asiento en su sillón de cuero y le ordenó a Harry que se acomodara en su regazo con un movimiento de mano.
-No moverás tu precioso culo de aquí hasta que me hayas hecho venir, ¿entendido?
Harry tragó saliva con dificultad, sintiendo un burbujeo caliente extenderse en su vientre.
Asintió despacio.
Posó sus manitos sobre el pecho cubierto por una camisa de seda, quitando los botones de esta para descubrir la piel de caramelo.
Al deshacerse de la camisa fijó su mirada en el par de botones marrones erectos, esperando a ser estimulados.
Se removió en su lugar ansioso, lloriqueando cuando el tapón en su interior cepilló con fuerza.
-¿Puedo besarte, papi?- Preguntó en un hilo de voz.
El mayor se limitó a atacar los labios rosados y mallugados de su chico, degustando el sabor metálico que acompañaba las pequeñas heridas en estos.
Un gemido escapó de sus labios al sentir un par de suaves dedos haciendo presión en uno de sus pezones.
Las caderas del rizado comenzaron a moverse sobre la erección del mayor, creando una deliciosa fricción en su interior.
Harry rosó con su lengua los dientes de Louis, para después terminar el caliente beso con una mordida en su labio inferior.
Sus labios bajaron con necesidad hasta el cuello de Louis, donde se dedicó a delinear las sobresalientes venas palpitantes y succionarlas con fervor hasta dejar hematomas.
Acarició el torso con delicadeza, delineando los preciosos tatuajes en su piel, hasta llegar a su abdomen y sentir como este se contraía por el tacto.
Bajó hasta la cremallera del pantalón, buscando torpemente quitar aquella prenda.
Tan pronto como fue desabrochado, Louis tiró su cabeza hacia atrás.
Un par de deditos curiosos danzaron con gracia sobre su enorme miembro, ahora descubierto, mientras que una esponjosa lengua se dedicó a estimular uno de sus pezones.
El omega movió sus caderas hacia arriba en busca de mayor fricción pero en su lugar consiguió un apretón en la base de su polla y un suave tirón en sus rizos.
Suspiró con fuerza, tratando de callar los suaves ruiditos que salían de su boca con cada saltito que daba sobre el regazo de papi.
Continuó con su tarea de aprisionar los pezones entre sus dedos y boca, y aceleró el movimiento de su muñeca.
Dejó un par de apretones en la base de la chorrante polla a su disposición.
Paseó uno de sus pulgares por la hendidura de la punta y sonrió gustoso cuando el cuerpo debajo suyo se retorció.
Llevó el otro pezon a su boca solo unos segundos, para después soplar en este y admirar como la piel se erizaba.
Sus miradas se conectaron por un momento, ambos pares de ojos brillantes con pupilas dilatadas escondiendo los vibrantes colores detrás suyo.
Harry sonrió ladinamente.
-¿Puedo comerte, papi?
El alfa tragó saliva.
-Arrodillate.
El rizado concedió la orden, dejando que sus rodillas cayeran sobre el frío piso al frente del sillón individual.
Louis parpadeó despacio antes de comenzar a despojarseor completo de su pantalón y ropa interior, quedando tan solo en su camisa abierta.
Se inclinó lo suficiente para tomar el mentón del bonito rizado y acariciarlo con cariño, mientras que este se inclinaba hacia su toque.
Llevó uno de sus pulgares hacia los labios rosados e hinchados a su espera, dejando que Harry lamiera la punta de este con su esponjosa lengua para después chuparlo con esmero.
-Vas a tomar mi polla en tu preciosa boquita. Quieres eso, ¿Uhm?
Harry chilló gustoso.
Louis tarareó satisfecho antes de retirar su pulgar y llevar su mano hasta su erecto miembro, comenzando a acariciarlo y pasear su dedo húmedo por la hendidura en la punta.
Los ojitos de Harry brillaron ante tal imagen.
Louis tomó con su mano libre un puñado de sus rizos para impulsarlo hasta su entrepierna.
Harry cedió de inmediato.
Se encargó de dejar un par de besitos fugaces por toda la extensión del miembro para después dejar lemetones, asegurándose de repasar una y otra vez la punta húmeda, tomando las gotas de pre-semen en esta.
-Buen omega. El mejor para tu alfa.
El menor ronroneó ante el halago.
Envolvió entre sus labios la punta de la polla mientras que sus manitos acariciaban el resto.
Chupó con esmero, saboreando las gotas saladas de fluidos acariciando su lengua.
Louis no paraba de soltar gruñidos al aire.
Harry soltaba suspiros satisfechos.
El menor posó una de sus manitos en la cintura pronunciada del hombre mayor, dejando caricias delicadas desde su ombligo hasta su pelvis.
Sintió a Louis retorciéndose debajo suyo, moviendo sus caderas en busca de su garganta.
Estaba follando su boca.
Las embestidas se convertían en saltos sobre el objeto dentro suyo, haciéndole delirar.
—Eso es, eres una buena chica uhm.
Acarició con pereza los muslos de Louis antes de pasar su manito por debajo de uno de estos, para tener acceso a su trasero.
Masajeó a su gusto, mientras que su lengua continuaba delineando cada una de las venas palpitantes.
Uno de sus deditos hizo lugar entre ambas mejillas, rosando el orificio fruncido de Louis, quien gimió con sorpresa.
Cuando sintió su manito doler por el peso en esta, sacó la polla de su boca para tomar aire y hablar.
-Papi, podrias...puedes, uhm...inclinarte para...es que y-yo Tropezó con sus propias palabras.
Louis rió.
-¿...Tú?
-Folla mi cara, papi. D-déjame comerte.- Lloriqueó anhelando tener una respuesta positiva.
-Perra codiciosa, no te fue suficiente tomar mi polla. Necesitas todo de tu alfa, ¿no es así?
-L-lo necesito, papi. Por favor déjame hacerte sentir bien.
Louis tembló en sus adentros.
Supo disimularlo.
Se inclinó en el sofá. Puso sus brazos en el respaldo y dejó que sus rodillas descansaran en el asiento.
Arqueó su espalda con orgullo al escuchar un gemido de parte de su omega, quien observaba embelesado su cuerpo repleto de curvas, prestándole mayor atención al esponjoso trasero adornado con un par de hoyuelos.
-Ahora.
-S-si, papi, lo siento- Balbuceó.
Posó su manitos temblorosas en sus caderas y se dispuso a acariciar con cariño.
Quería sentir cada poro de su piel.
Dejó un camino de besitos desde su espalda baja hasta una de las mejillas para después hacer lo mismo con la otra.
Succionó una porción de piel hasta dejar un pequeño moretón.
Separó con sus pulgares la carne, dejando expuesto el fruncido orificio a su merced.
Lamió sus labios con desespero y dejó un húmedo beso, sintiendo bajo sus labios la piel contraerse.
-Eso es, zorrita- Murmuró en un jadeo.
Alejó solo un poco su rosto para soplar sobre el apetitosos agujero, provocando que el alfa dominante generara exquisitos sonidos.
Acarició una vez más las caderas de caramelo para despues llevar su lengua cargada en saliva hasta el botón ahora hinchado y dar rápidas lamidas sobre la latente carne.
Harry cerró sus ojitos, disfrutando el sabor de Louis.
Podría jurar que su esencia era un elixir de lo dioses.
Se sentía dichoso de ser el que tomaba todo de papi.
-Oh, Harreh.
Escondió su rostro entre sus temblorosas manos.
Harry adentró todo lo que pudo de su esponjosa lengua al apretado interior.
Acarició las paredes de seda como si su vida dependiera de ello, asegurándose de sostener entre sus deditos las caderas firmes del ojiazul.
Lamió, saboreó y mordió el esfinter que se encargaba de apretar con fuerza su lengua.
Una de sus manitos se movió de lugar, llegando hasta el abdomen de Louis y bajando a su erecta e hinchado polla.
-Mierda.‐ Jadeó. -Eres una puta codiciosa.
Harry gimoteo, enviando suaves vibraciones al interior de Louis, el cual comenzaba a palpitar sin piedad.
Apretujó la viscosa polla en su mano y frotó con desespero asegurándose de tomar las cantidades exorbitantes de pre-semen brotando por la punta de este y acunar el nudo que comenzaba a incharse en su base.
Gimió con fuerza al sentir las paredes de seda fundiéndose con su lengua.
Aceleró los movimientos de su mano y lengua para ayudar a papi a llegar.
El dolor en su muñeca y mandíbula no eran relevantes, solo lo era Louis.
Un grito ahogado inundó la habitación, seguido de un par de tiras espesas y blanquecinas empapando la mano del rizado.
Harry dejó un besito en una de las nalgas del ojiazul antes de apartar su mano y llevarla hasta su rostro para limpiar la esencia con su lengua, bajo la atenta mirada de papi.
Louis jadeó ante la erótica escena, sintiendo el alivio como una droga.
Una voz cortada y rasposa intervino en su cúspide de placer. -Repítelo.- Bramó intentando recuperar el aliento.
-F-fóllame, por favor.- Chilló en un hilo de voz. -He sido un buen omega, papi. Fóllame.
Louis le miró con una ceja alzada.
Estaba devuelta en su sillón con una postura impecable.
Lucía intimidante a pesar de estar completamente desnudo y vulnerable tras su orgasmo.
-¿Acaso no te bastó frotarte en mi regazo como una zorra en celo? ¿No te fue suficiente comerme?
El menor gimoteó sin contestar, logrando que Louis tomara sus rizos en un puño para levantar su carita de tu tirón.
-¡Papi!- Lloriqueó
-Cuando pregunto algo, tú respondes.
Harry asintió efusivamente, sintiendo cada una de las palabras del mayor colándose en sus huesos.
-Q-quiero tu polla, quiero sentirme llenito. P-porfavor.
Un par de lágrimas de excitación pura mojaron sus mejillas rosadas.
El deseo en su interior burbujeó con fuerza, arremetiendo contra sus sentidos.
Louis llevó su mano libre a uno de los pómulos del omega para acariciarle y comunicarle seguridad.
Apartó su mano unos segundos después para escupir en ella y llevarla hasta su erecta polla.
-Manos y rodillas. Ahora.
Harry acató órdenes de inmediato, ronroneando como un gatito en cuanto una gran mano acarició una de sus nalgas.
Miró sobre su hombro a la imponente figura de papi, quien seguía masturbando su erección con la vista del esbelto cuerpo a su merced.
Sintió una fugaz presión dentro suyo, seguido de un par de movimientos circulares que le hicieron quejarse.
De pronto se sintió vacío.
Louis sonrió en grande al ver el húmedo botón estirado de su chico, boqueando ansioso por su polla.
-Necesitado, ¿Uhm?
Harry hizo un sonidito.
Louis acarició esta vez con ambas manos la cintura y nalgas del rizado para después separar las dulces mejillas y llevar su hinchado miembro en medio de estas rosando torturosamente la entrada de su chico.
Entró en una fuerte estocada, sin piedad alguna, logrando que el fino cuerpo debajo suyo se retorciera por la conocida sensación de placer y dolor.
-¡Alfa!
Su voz salió aguda, más de lo que le gustaría admitir.
Tomó un fuerte respiro antes de sus caderas con necesidad y fracasar en el proceso, puesto que una mano protectora sobre su cintura se aseguraba de dejarle inmóvil.
Louis comenzó con suaves y profundas estocadas, asegurándose de tener el control sobre el cuerpo del rizado.
Cerró sus ojos con fuerza, deleitándose con la deliciosa fricción en su virilidad.
El abrumador sentimiento de estar lleno hizo que las piernas de Harry se debilitaran.
-P-por favor.
El mayor siseó cuando pudo mover sus caderas y sentir a su lindo chico quien soltaba los soniditos más exquisitos que podría imaginar.
Dejó besitos en la espalda de Harry.
Como una muestra de amor.
El dulce aroma de ambos combinado junto con un suave chapoteo era lo que inundaba sus sentidos.
-Más.- Rogó.
Louis salió por completo de él, para después entrar con fuerza.
Dejó caer su mano en un fuerte azote para seguir con sus duras embestidas carentes de piedad en el sensible agujero del bonito rizado que hipaba entre sollozos.
Su cabeza cayó hacia atrás, una ola de placer recorriendo desde la punta de su miembro hasta su pecho, ganando mayor sensibilidad para sentir el caliente interior de Harry apretándole con gracia.
Sus caderas rodaron hacia arriba en una de sus estocadas, dando justo en el punto dulce del pequeño que se retorcía debajo suyo.
La entrada del omega chorreaba cantidades exorbitantes de lubricante, lo cual empapaba las bolas del alfa con cada embestida.
-¡Ahí, papi ahí!
Cerró sus ojitos e hizo puño sus manitos.
El escor en sus antebrazos y el fugaz hilo de dolor atravesando su columna le hicieron lloriquear desesperado por su liberación.
Chilló cuando una mano tomó con violencia sus rizos, para juntarlos en una coleta desalineada y jalar de estos al ritmo de las embestidas.
Sintió un tirón que le hizo gritar y someterse al movimiento, el cual le hizo subir su rostro hasta el punto en el que su cuello comenzó a doler.
Su nuca estaba descansando en el hombro de Louis.
Abrió su boquita entendiendo de inmediato que sucedería y recibió gustoso el hilo de saliva del mayor.
Louis soltó con violencia a Harry, dejando que cayera débil sobre el piso, para después tomar con fuerza sus caderas y voltearlo para ponerlo encima de su regazo, aún sin salir de él.
-Oh, papi.
Se quejó por el repentino dolor.
Delicioso dolor.
Abrió su boquita al sentir el miembro del hombre mayor enterrándose aún más en él, clavado directamente en su punto.
Louis sonrió ladinamente antes de enterrar sus tobillos en el piso y reanudar sus arremetidas contra el pequeño cuerpo que ahora yacía en su regazo.
Los movimientos eran torpres y desordenados, ambos buscando su propia liberación entre pegajosos cuerpos y fluidos esparcidos por todos lados.
Un golpe particularmente fuerte en el interior de Harry le hizo lloriquear.
Un nudo se formó en su vientre.
Junto a las mariposas que no paraban de revolotear.
-P-papi...¿Puedo correrme?
-Después de mi.– Gruñó distraído.
Tomó las mallugadas caderas entre sus dedos, amando el color carmesí que se formaba en estas, deseando ver el resultado al día siguiente.
Un rugido llenó el lugar cuando sintió un conocido cosquilleo atravesar su interior.
Azotó con fuerza una de las mejillas que chocaban contra sus muslos antes de correrse dentro del rizado.
-Carajo.-Susurró.
Mordió uno de los hombros del pequeño que aún saltaba en su polla, sintiéndose jodidamente dichoso.
Las paredes de Harry apretaron ansiosas por el caliente y espeso líquido derramándose dentro suyo y el enorme nudo expandiendo bestialmente su interior.
Un mano torpe tomó su polla para comenzar a bombearla con destreza y otorgarle el orgasmo que llegó junto a un grito.
-¡Papi!
Blanquecinas tiras de su esencia mancharon la mano del mayor, quien seguía con sus movimientos para alargar el placer del bonito rizado.
-Muérdememuérdeme.‐ Susurró
El alfa acunó el rostro de su amado para después cumplir su petición y enterrar sus filosos colmillos en su marca.
Harry logró correrse una vez mas mientras que su alfa se encargaba de limpiar su herida recién abierta.
Louis acurrucó al cuerpo del menor contra el suyo, sintiéndose demasiado agotado como para salir de él.
-Mi omega, mío.- Gruñó.
-t-tuyo.- logró pronunciar con un hilo de voz.
-Eres un buen chico, ¿uhm? Cumpliendo tus castigos.
-Soy un buen chico.- Canturreó al momento que sus ojitos comenzaron a cerrarse por el cansancio.
Louis sonrió con sufiencia para después besar con cariño el rostro adormilado de su Harry.
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Recordatorio: ¡Esto es solo ficción! Siempre usen preservativo :).








