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Estaba ebrio y es demasiado obvio por su comportamiento. Hace cosas que no podría hacer en sus cinco sentidos. Por eso no le es alarmante el estar burlándose (estarse burlando) de la manera en la que el chico frente a él habla.
—¿De qué te ríes, Harry?— preguntó su mejor amiga extrañada. Abrió los ojos cuando el rizado se acercó peligrosamente al ojiazul de nombre Louis.
—De Louis— dice mientras ambos se miraban fijamente. Louis abre la boca apunto de decir algo pero es interrumpido por el dedo de Harry puesto en sus labios.
—Sabes lo que estás haciendo, ¿no?— susurró en su oído, haciéndolo sentir escalofríos. "Dios, qué voz" pensó el rizado.
—¿Q-qué?
—Estás provocándome, ¿seguro que no buscas algo conmigo? Lo siento, no me van si están fuera de sí— Harry se sonrojó haciendo sonreír al ojiazul, quien puso ahora el dedo sobre los labios del rizado.
—Eres tan estresante, Tomlinson.
Después de eso, cada quien tomo su camino buscando alejarse del contrario sintiéndose extremadamente acalorados. ¿Qué rayos pasó ahí? Ninguno de los dos podría soportarse en alguna situación normal, pero ellos realmente acaban de tener una especie de coqueteo que los dejó queriendo más.
Un trago, dos tragos, tres tra... Perdió la cuenta de cuánto había estado tomando tratando de olvidar la manera en la que el rizado pronunció su apellido. Probablemente sea por el alcohol en su ser, pero estaba deseando tanto besarlo debido a lo bien que sonó.
Miró a la pista y su mirada chocó con la del rizado, una mirada tan desesperada por tener algo más que contacto visual. El rizado apartó la mirada haciéndolo sentir algo desesperado, aún más cuando lo vio moverse tan bien contra otra persona.
¿Por qué estaba sintiendo esos malditos sentimientos quemando su interior? ¿Por qué le picaban las manos por querer ir y separarlos? ¿Por qué le importa lo que Harry hace cuando ellos ni siquiera se soportan?
No se avergonzó de la sonrisa victoriosa cuando ambos se separaron y vio al rizado caminar hacia su mesa. Sus miradas conectaron nuevamente y Harry se sonrojó haciendo ensanchar su sonrisa.
—Dios, tengo tanta sed— mencionó sirviéndose un trago sintiendo cómo sus manos temblaban al sentir la penetrante y azul mirada de Louis.
—No se notó cuando estabas en la pista— rió secamente.
Harry se decidió por ignorar a Louis y todas esas sensaciones que le estaba provocando desde aquella interacción. Llevó el vaso hacia su boca remojando sus labios en el alcohol. Tosió abriendo los ojos.
La mano del ojiazul se sentía tan cálida sobre la de él, se sonrojó. Intentó disimular pero Louis decidió dejar suaves caricias sobre su dorso, provocando que comenzara a hipar.
—¿Estás bien, Harry?— preguntó su mejor amiga y sólo pudo asentir haciendo sonreír a Louis.
—Probablemente sea tanto alcohol— el rizado bufó. "Yo también puedo, Tomlinson" pensó y entrelazó sus manos.
Ahora fue Louis quien comenzó a hipar, haciendo reír por lo bajo a Harry— ¿Qué pasa, Tomlinson? ¿Tú también has tomado tanto alcohol?
Louis se sintió abrumado al punto de pararse de golpe y dirigirse hacia el exterior del lugar. "Aire, necesito aire fresco" mencionó antes de salir. Harry sintió una pequeña punzada en el pecho, preocupándose. "¿Fui demasiado lejos?" pensó negando inmediatamente. "Él inició" se consoló mentalmente.
Afuera se encontraba un muy confundido Louis, fumando un cigarrillo. Antes de esa fiesta había detestado la manera en la que el rizado había acaparado toda la atención cuando fue a su clase por orden del profesor de literatura. Odio cómo con sólo sonreír ya tenía a todos bajo sus encantos, por suerte él nunca cayó (o eso creyó).
—Fumar es malo, Tomlinson— escuchó aquella voz haciéndole sentir el corazón acelerado.
—¿Qué eres? ¿Doctor?— rió secamente.
—Qué gracioso— dijo sarcásticamente— Lo digo en serio.
—Bueno, es mi problema si me muero por esto— alzó el cigarrillo, guiñándole el ojo .
—Ahora es el mío también.
—¿Qué?— se acercó hacia el rizado.
—D-digo, estoy aquí y he l-leído que daña aún más a quien no está fumando.
—Oh, ¿en serio, Styles?— recibió un asentimiento en respuesta.— Siendo así...— lo apagó acercándose a sus labios— No queremos que te pase algo, ¿verdad?
Harry no pudo responder, sus mejillas rojas delataban cuán nervioso lo tenía el ojiazul. Pudo escuchar cómo dio un trago en seco.
—L-louis.
—¿Mh?— ambos se miraban fijamente y por primera vez, desde el momento en el que se conocieron, notaron lo lindas que eran sus miradas.
—¿Puedo besarte?— habló demasiado rápido haciendo que el ojiazul casi no entendiera.
Pero lo hizo, por eso no dudó en posar sus labios en los del rizado, quien colocó sus manos sobre los hombros de Louis. Sentían como si sus labios encajaran a la perfección, como si por fin tuvieran lo que habían esperado durante tanto tiempo.
Por primera vez Louis se sintió feliz de que Harry fuera tan atrevido y por su parte Harry por fin se alegró de que Louis fuera tan increíblemente guapo. Estaban felices porque por primera vez podían aceptar sus sentimientos, ya no necesitaban esconderlos al sentirse correspondidos.
Harry subió sus manos hacia el cuello de Louis y se separó debido a la falta de aire. Sus mejillas estaban aún más sonrojadas. Se aclaró la garganta para poder hablar.
—Creo que después de esto ya no debería seguir fingiendo odiarte. Me gustas mucho, aún cuando no te conocía como lo hago hoy. Fui muy tonto al actuar como si no me sintiera así porque créeme que después de tocar tus labios no quiero dejar de hacerlo. Tal vez lo sientas ridículo, pero podría huir contigo con tal de verte y sentirte así de cerca.
—Creo que no podré igualar tu confesión, pero déjame decirte que tú también me gustas y mentiría si dijera que no me siento jodidamente feliz en estos momentos. Hasta hace unos minutos creí que sólo quería besarte desde que mencionaste mi apellido hace rato, pero después de hacerlo confirmé que he querido estar así desde que te vi sonreír.