ú n i c o
Kookie es un lindo chico nacido con vagina, una muy linda y apretada, sus labios rosas simulaban pétalos de una flor, o era al menos lo que su madre le decía.
Para su buena o mala suerte su primera menstruación había llegado a los 10 años, o sea hace dos años atrás (casi tres) por lo que había desarrollado unas tetas grandes y redondas para cualquier persona de su edad, siendo la envidia de la clase, solo él y unos cuantos compañeros más contaban con tales atributos.
A Jungkook le encantaba llamar la atención así, se podría decir que era una putita nata, desde pequeño le gustaba la atención, más aún si venía de hombres, hombres mayores, mejor aun.
En la escuela recibía comentarios y toques indecentes, lejos de molestarle le hacían sentir halagado y su coño babear de gusto.
Nunca ha tenido sexo, pero sabe lo que es, no es nada inocente. Se ha dejado comer el coño o chupar las tetas por algunos profesores, hasta profesoras o el conserje de la escuela con tal de conseguir lo que quería.
Hoy era uno de esos días.
Los dedos de sus pies se rizan de gozo, tiene las piernas bien abiertas, los calzones tirados por algún lugar del suelo del baño y sus tetas adolescente están fuera de su corpiño, con los pezones hinchados, anteriormente fueron chupados hasta dejarlos rojizos. Está sentando sobre los lavamanos, con la puerta asegurada.
“Mmm que rico” gime como toda una puta cuando el señor encargado de la limpieza succiona su clítoris con fuerza y tres dedos están enterrados en su vagina apretada “cómame más, por favor”
Rueda los ojos hacia atrás, sintiendo tan caliente con su orgasmo cerca.
El señor que le come el coño es un adulto de unos 45 años aproximadamente, a Koo le encantaba ser comido por el, le hacía chorrear mucho jugo de su vaginita y siempre le mamaba el clítoris tan deliciosamente.
“Así, así, no pare”
Los movimientos del señor se aceleraron, creando un sonido húmedo gracias a su boca pegada al clítoris del adolescente y sus dedos golpeando fuertemente su interior, su lubricante natural abundaba y algunas gotas caían al suelo.
“Mmm… cómeme el coño así, hazme venir muy fuerte”
“¿Te gusta, putita? ¿como me como tu coñito húmedo?”
“Sí, señor, que rico me comes” gritó lleno de extasía.
Su estómago dio un apretón, sus paredes calientes se apretaron a los dedos del conserje y segundos después se corrió, temblando fuertemente, cerrando las piernas alrededor de la cabeza calva del señor.
“P-pare” pidió con la voz cortada gracias a la sobreestimulación “mi co-coñito duele”
Fue ignorado, aquel señor le siguió comiendo esa vaginita dulce hasta hacerlo correr por segunda vez, Jungkook lloro de placer apretándose los pezones fuertemente.
“Que puta más mala, te daré una lección” el viejo apartó sus piernas, dejando aquel coño brillante de jugos y saliva a su disposición.
Tenía el clítoris hinchado de tanto ser mamado, su entrada vagina se notaba levemente abierta por sus dedos, tenía todo su coñito rojo por el abuso, pero a Koo le encantaba tener su coño así, incluso algunas veces pedia al conserje que lo fotografiara para luego venderlas por internet, anónimamente.
“Sí, castígueme” él sabía lo que venía.
Una palmada llegó a su coño, haciéndolo vibrar por completo. Amaba que le abofetearan el clítoris, el a veces lo hacía en casa con algunos objetos pesados, quedaba tan rojo y lastimado que a veces debía usar alguna crema para la irritación, nada grave.
Seis palmadas recibió su conchita, dejándola más que sensible, se corrió botando humedad desde su cavidad vaginal.
El conserje masajeó suavemente su clítoris abusado.
“Déjalo salir”
Koo asintió, mordiéndose el labio, dejando salir su chorro de orina caliente, sabía que de todos modos el conserje lo limpiaría después. Jungkook orinó mientras tenía otro orgasmo, había sido excelente, de las mejores veces que el señor se lo había comido.
Tiempo después está saliendo de la escuela, sus piernas se sienten como gelatinas pero está feliz, su coño sensible aún está húmedo gracias a los recuerdos que acababa de vivir.
Hoy no tuvo dos clases, por lo que se divirtió un poco más con el conserje, aún así iba temprano hacia casa.
Hacía unos meses atrás él y su madre se habían mudado a casa de su abuelo debido sus padres se divorciaron, desconocía las razones pero para él estaba bien, nunca fue del todo cercano a su padre de todos modos, todo el tiempo era su madre la que lo acompañaba.
Además el abuelo era agradable, a su madre y a él los trataba bien. Especialmente a su madre, porque bueno, era su hija. Incluso dormían en la misma habitación, Jungkook agradecía tener la suya propia con su privacidad, así podía experimentar con su coñito tanto como quisiera.
Saludó y se despidió del señor del autobús con un beso en los labios, sucio, era eso o tener que pagar su boleto.
Al llegar a casa, abrió con la llave que su madre le había dado, sin tratar de hacer tanto ruido porque seguramente su abuelo se encontraba durmiendo la siesta.
“Ahhh, que rico me coges” fue lo primero que escuchó al entrar a la casa, era la voz de su madre.
Asombrado por eso, Koo dejó su mochila en el sillón y sin hacer ruido caminó a la planta de arriba hacia donde vino la voz de su madre, acompañada de más gemidos y gritos de placer.
Lejos de asquearse, la escena que encontró le hizo mojar sus calzones.
Su madre saltaba sobre la polla de su abuelo, rodeada de algunos pelos blancos, con las bolas colgantes pero firmes, llenas de esperma lista para salir disparada a la vagina de su hija.
“Así, que rico ¿te gusta el coño de tu hija, mmm?” su madre se apretó las tetas algo caídas por la edad, sin dejar de brincar sobre la verga que la había creado.
“¿Mamá?” Koo habló, temblando, no de miedo, sino de exitación ante tal escena.
“Oh, Koo, llegaste temprano, bebé” la mujer habló, sin dejar de rebotar en aquella polla gorda.
“Invita al niño a divertirse” el viejo dice, apretando los senos de su hija.
La mujer asiente, sacándose el pene de su vagina algo aflojada.
Caminó hacía Jungkook, invitándole a pasar. El adolescente babeó de ambos lados al ver la polla vieja de su abuelo, bien parada.
“¿Quieres unirte, Koo?”
Jungkook asintió en silencio. Claro que quería, si era sincero muchas veces se había masturbado pensado en su madre, en como sería comerle el coño, que sabor tendría o volver a chupar de sus tetas como lo hizo cuando fue pequeño. Había tenido tantos orgasmos con la imagen de ambos coños chocando entre sí.
“Ven, Kookie ¿por qué no pruebas la polla de tu abuelo?”
“Primero pongámoslo cómodo” el viejo habló, poniéndose de pie.
Su madre le desabotonó la falda escolar, después bajándole los calzones llenos de flujos, totalmente empapados.
“Mira nomas, la conchita de Koo está mas que húmeda y lista. Es una putita tan cachonda” su madre apuntó “apuesto que tu coñito sabe tan rico”
Mientras su abuelo le quitó la camiseta, después su corpiño, dejando al aire su par de tetas redonda de adolescente.
“Pero que tetas, son idénticas a las de tu madre a tu edad”
La madre gimió de sorpresa.
“Mmm cuando comenzaste a follarme”
“Ahora haré lo mismo con Koo”
“¿No crees que es increíble, Kookie? tienes tanta suerte que tu abuelo te ame tanto como lo hace conmigo”
Jungkook asintió, recibiendo un beso de su madre en los labios, poco a poco la lengua de la mujer entró a su boca, haciendo que este beso se volviese uno más fuerte y húmedo, a Koo le estaba encantado.
Los dedos de su abuelo recorrieron sus pliegues mojados, explorando su conchita.
Fue acostado en la cama de su abuelo, olía a él y a su madre, a Jungkook le gustaría saber cuantas veces habían follado ahí sin parar, a él le gustaría ser parte de eso desde ahora.
Su madre le abrió las piernas, para ver su coño brilloso.
“Pero que conchita más rica” la mujer halagó, pasando los dedos por el clítoris sensible.
“Se ve tan deliciosa, quiero probarla ya”
“Sí, abuelo, cómeme el coñito, por favor” casi lloró con la excitación a flor de piel.
El viejo se acomodó y sin perder más tiempo, hundió su boca en la intimidad de su nieto, succionando de su bolita de nervios con hambre, lamiendo cada pliegue, besando y succionando por completo.
“Sí, así, cómeme abuelo, comete el coño de tu nieto”
Si madre jugó con sus pezones, tirando de ellos, acercando su rostro para chupar de ellos como si fuese un bebé hambriento, pasándose de uno a otro.
“Ahhh, más, más” gimió con los ojos en blanco “mamá, quiero comerte el coño”
“Lo que mi bebé pida”
La señora se posicionó sobre el rostro de su hijo, montándolo pero sin aplastarlo.
Jungkook no perdió el tiempo y comenzó a lamer y succionar la rica vagina de su madre, usando una mano para abrir su cavidad y la otra sobre el cabello de su abuelo, evitando que se alejara.
Todo estaba increíble, Koo jamás se hubiese imaginado estar así con su madre y su abuelo, pero le encantaba y esperaba que fuese así siempre.
“Tu coño sabe delicioso, mamá” de alejó un segundo para hablar.
“Y tú lo comes muy bien, Koo, comes tan bien el coño de mamá” la señora movió sus caderas, follándose con la lengua de su hijo.
Al tener la boca ocupada, Jungkook no pudo avisar cuando su orgasmo llegó, de todos modos su abuelo de tragó toda su corrida mas que feliz.
Pocos segundos después, su madre hizo lo mismo en su boca, Koo se tragó todo lo que pudo, volviéndose casi adicto al sabor del coño de la señora.
“Mmm, Kookie, has hecho tan feliz a mamá” ella de bajó, llegando a los labios de su hijo para besarlo, sintiendo su sabor en la boca de este.
Siguieron besándose mientras el viejo penetraba ambas conchitas con sus dedos. Gemían y gritaban en los labios del otro, disfrutándose del los toques del abuelo.
“Quiero la polla del abuelo” pidió cuando llegó al clímax, tuvo cuatro dedos en su interior, dejándolo abierto “la quiero dentro de mi”
“¿Eso quieres, bebé? ¿quieres que el abuelo te rompa tu lindo coñito?” su madre metió un par de dedos en él.
“¿Es tu primera vez?” su abuelo masajeó su polla lista para desvirgar a su nieto.
Koo asintió, abriendo las piernas y mordiéndose el labio, su vaginita de abría y cerrada a la nada, como su estuviese hambrienta de comerse a esa verga dentro de ella.
“Por favor, métemela, cógeme con esa polla gorda”
“Que lindo, mi Koo, igual de putita que yo a esa edad” tenía cuatro de dedos dentro de la vagina de su hijo, buscando abrirlo lo más posible para que tomase la polla del viejo “yo también rogaba por ser follada por papá, siempre me ha cogido tan bien, nadie más te cogerá como el abuelo”
“Sí, mami, quiero que el abuelo me folle y deje mi coñito tan abierto como su polla”
“Que puta más necesitada de mi verga” el viejo se burló, palmeando su polla sobre la conchita de Koo.
La madre ayudó a su hijo a tener las piernas abiertas para que el viejo pudiese entrar en él.
Poco a poco su abuelo fue entrando en él, sintiendo cada centimetro penetrarlo, mientras el viejo gruñía en voz baja, el calor y la presión de la vagina de su nieto eran increíbles, casi sentía el orgasmo cerca.
“Que conchita más apretada y caliente”
“Duele. Mi coñito duele” lloró suavemente.
“Shhhh” su madre lo arrulló, frotándole el clítoris “ya pasará, Koo, verás que rico se siente”
Su abuelo comenzó suavemente, extasiado por las suaves pareces del adolescente, le chupaban la polla, tragándosela entera, sus bolas colgantes chocando con las nalgas blancas de Koo.
Los labios vaginales del adolescente se encontraban abiertos alrededor de la circunferencia del pene del viejo, Koo apretaba su vaginita.
Poco a poco las embestidas de su abuelo fueron aumentando hasta que se lo estuvo follando duro, creando un sonido húmedo gracias al fluido que la vagina codiciosa de Koo soltaba, bañando por completo el eje.
“Que rico, abuelo, más, cógeme más duro”
Perdido en el placer Koo se prendió de una teta de su madre, tirando de sus pezones que sabían tan rico para él. Gimió de sorpresa cuando sintió el sabor de la leche salir del pecho de madre, complacido siguió bebiendo mientras su abuelo se follaba su agujero.
“Me está rompiendo el coño”. Koo gimió “me va a dejar abierto”
“Si, bebé, el abuelo tiene una polla gorda” su madre no dejaba de estimular su clítoris gordo e hinchado.
El abuelo salió de la vagina de su nieto, viendo que había quedado abierta, justo del tamaño de su polla gorda, al ser un hombre grande estaba algo cansado así que prefería seguir sentando en la cama.
Su madre lo ayudó a subirse sobre su abuelo, guiando el pene de su padre hasta la entrada de Koo, quien siseó bajamente ante la intromisión nuevamente.
Al ser inexperto, la madre lo ayudó a montar la polla del viejo, sintiéndola tan dentro de él, la cabeza follandose su cervix.
“Sí, sí, dame tu leche. Llévame de tus bebés” rogó, brincando, con sus tetas rebotando de arriba abajo.
El abuelo gruñó fuerte cuando su esperma comenzó a salir desde su uretra hasta la cavidad de su nieto, llenándolo de su caliente crema.
“¡Me corro, me corro!” anunció Koo, viniéndosela a chorros de semen y orina gracias a la estimulación en su vagina y su clítoris, apretando sus paredes, ordeñando hasta la última gota de semen de la verga vieja de su abuelo. “mmm que rico”
Unos segundos después, Jungkook se sacó la polla flácida de su abuelo, sintiéndose triste de estar vacío. Se sentó en la orilla de la cama, de cuclillas, pujando todo el semen fuera de su vagina, su madre esperaba en el suelo, con la boca abierta, deseando esa rica leche desde la vaginita de su hijo, no fue tan difícil debido a que estaba muy abierto, el semen salió fácilmente de él.
Su madre se lo bebió todo lo que pudo, incluso metiendo su lengua tratando de conseguir más crema, después subió hasta los labios de su hijo y compartieron un sucio beso lleno de fluidos, gimiendo de gusto ante el sabor.
“Abuelo, tu lechita sabe muy bien”
“¿Te gusta? desde ahora te daré más seguido”
Jungkook aplaudió feliz, abrazando a su abuelo y besándolo.
Desde ese día, todo se volvió y exquisito secreto entre los tres, donde se follaban entre todos cada vez que podían. Incluso unas semanas después creyeron que era inútil usar ropa dentro de casa, comenzaron a andar desnudos y tomarse cuando se les antojara.
Jungkook no podía estar más de haber llegado temprano a casa