intro
Antes de comenzar: recuerden que todo lo escrito aqui es ficción, y dentro de la ficción todo puede pasar.
Hola, me presento: me llamo Jeon Jungkook, tengo 25 años y soy un omega. Vivo solo desde que terminé la universidad, bueno, del todo solo no, vivo con mi gran amor Bam, mi perrito (nada chiquito). Es un tierno dóberman café, juguetón. Mis padres me lo dieron unos cuantos años atrás después de verme tan triste, creyeron que un chachorro mejoraría mi estado de ánimo.
Claro que Bam llegó para alegrarme la vida.
Tiene 3 años y ya es todo un perro adulto, fuerte, casi tan alto como yo al pararse en dos patas y sobretodo, protector conmigo, su perra.
Llámeme enfermo o como ustedes quieran, pero yo sé que entre Bamie y yo hay algo especial. Estoy completamente seguro de que él me ama tanto como yo a él.
Les cuento, todo comenzó una tarde de hace unos meses atrás cuando yo entré en celo, no quería nada más que un gran nudo atorado en el fondo de mi coño, preñandome con grandes cargas de semen caliente.
Para mi suerte, el único macho con el que contaba esa tarde fue mi Bam, me cogió como nunca, me hizo tan feliz. Me comió el coño como nadie lo había hecho jamás, después de folló rudamente para terminar anudando dentro de mi, llenando mi útero de su espesa leche. También había orinado sobre mi, marcando su territorio y a su perra.
Yo, lejos de sentirme asqueado, me sentí totalmente deseado y sexy. Bam es un pero muy guapo, siempre que salimos al parque recibo halagos de otros dueños de perros. Decidí no mutilarle la cola y las orejas, lo que le daba un aspecto tierno pero al mismo tiempo muy seguro de sí mismo, lo que lo hacía diferente a otros dóbermans.
Desde ese día, pertenezco totalmente a mi perrito, soy su perra, estoy a su completa disposición.
Cada vez que él quiere comerme el coño, cada vez que quiere cogerme o cada vez que quiere que le chupe su verga yo lo hago como la buena perra que soy.
Él y yo somos muy felices así.
Hoy es otro de esos días en el mes donde mi celo debía llegarme, estaba esperando a que mis calores llegaran y así poder coger tan rico con mi Bamie hasta que me llenara de su caliente crema.
Sin embargo, el momento nunca llegó, pasaron horas y horas, mi amor se notaba ansioso, aullaba triste al no tener respuesta de su puta (yo) y dejarse coger. Podía notar su polla de perro roja y brillante, ansiosa por entrar en mi pero yo en serio quería esperar hasta que el coño babeara tanto que pareciera que estaba orinando.
Claro que estaba húmedo, cuando se trata de mi Bam siempre estoy con el coño mojado, pero ustedes entienden, quiero que la espera valga la pena.
Para las 12 pm, lo que indicaba casi un nuevo día, comencé a preocuparme.
Soy un omega muy regular con mis celos, cada 2 meses sin falta me llegaban y me dejaba anudar hasta que ambos quedáramos secos, hacíamos el amor tantas veces que la casa quedaba impregnada de nuestros olores a sexo por días.
Me quedé después yo hasta tarde esa noche, cerca de las 3 am, mi amor se había enojado conmigo debido a que no le di atención, más que unas cuantas caricias en la cabeza.
Me paré frente al espejo de mi cuarto, era de cuerpo entero, a través de él vi a Bam dormir en nuestra cama, acurrucado cerca de mi almohada. Después mire mi cuerpo desnudo.
Mis tetas son grandes y pesadas, a mi Bamie le gusta lamerme los pezones o mordemos suavemente, yo le había enseñado a como succionarlos como si fuese un cachorro amamantando de su madre, a él le encantaba todo eso. Me los toqué y los sentí más duros que nunca, probablemente era por el celo próximo a llegar, pellizqué mis pezones, mi areola se notaba levemente más expandida. Seguí apretando mis pezones, comenzado a sentirse excitado cuando de repente, un chorro de leche salió de ellos.
Lo primero que hice fue asustarme, nunca me había pasado algo así, la única manera que podría pasar sería que yo estuviese preñado o algún desorden hormonal.
Me paré de perfil, mirando mi estómago no tan plano y jadeé.
¿Podía ser posible? que mi perrito me haya dejado preñado después de tanto anudarme ¿podría pasar? no estaba seguro si la reproducción entre especies podía pasar pero la idea me emocionó mucho.
¿Un bebé producto de nuestro amor?
Yo amo a Bam, y él me ama a mi, sé que él también estaría feliz de haber dejado a su perra preñada con sus cachorros.
Aunque, si recordaba también, las últimas veces que salimos al parque, mi amor no había ido corriendo a jugar con los otros perros como solía hacerlo, prefería quedarse a mi lado y gruñirle a cualquier macho que pasara cerca. Ya sea perro o humano. Seguramente protegiendo a su perra preñada.
Tan lindo mi Bamie como siempre.
Suspirando enamorado, decidí que lo mejor sería acostarme a dormir con mi dulce amor y descansar, mañana mismo iría a la farmacia a comprar algunas pruebas de embarazo para confirmar mis sospechas.
Así, sin ropa, decidí meterme a la cama. Acaricié el cuerpo de mi Bam, sintiendo su caliente pelaje bajo mi tacto, lo amaba tanto a mi perrito.
Besé su rostro y me dispuse a dormir a su lado.