Único.
A Jimin no le dio tiempo a apartar sus cortos dedos de las hojas de su cuaderno de matemáticas, cuando el mismo fue cerrado bruscamente pillándoselos.
-Ay. -Gimoteó ligeramente adolorido, formando una mueca seria en su cara y con algo de miedo por ver quién le había hecho aquello, se atrevió a mirar al que lo hizo.
Al subir su mirada, unos ojos oscuros le recibieron.
Jungkook había sido el que le había pillado los dedos al haberle cerrado el cuaderno de esa forma tan tosca.
Sin poder evitarlo, formó un diminuto puchero en sus preciosos labios y seguidamente, centró toda su atención en un aburrido Taehyung que tenía sus grandes manos escondidas en su sudadera negra. El mismo estaba como siempre a un lado de Jeon.
Tras unos segundos, a su adorable nariz llegó cierto olor a cannabis, por lo que bufó rodando sus ojos tras haber interceptado aquello.
Porque había estado esperándoles como todos los días en la sala de estudio con mucha ansía, y aquellos habían tardado por fumarse un porro.
Vaya par de novios desconsiderados. Pensó, aunque por supuesto no se atrevió a protestar, solamente siguió buscando la mirada de Taehyung para ver si aquel reñía a Jeon por lo que le había hecho a sus deditos.
Pero de repente, una gran mano tatuada se ciñó en su barbilla obligándole a prestar de nuevo atención al pelinegro, y ante la mirada llena de maldad que el mismo le dedicó, solamente pudo bajar sus ojos al gran tatuaje de dagas que se hallaba en el cuello del mismo.
-Park, mírame a mí que soy el que quiere tu atención. -Jungkook siseó acercando su rostro al suyo, provocando que su aliento ligeramente mentolado combinado con el aroma a tabaco abanicara su rostro.
Al instante, Jimin se metió en su papel y fingió estar asustado, ya que pudo percatarse de que varios pares de ojos de varios alumnos que también se hallaban estudiando durante el descanso, se habían posicionado sobre ellos.
Simplemente no podía permitir que un mínimo rumor de que él tenía algo amoroso con sus dos mayores se expandiera, por ello debía fingir que realmente aquellos dos eran sus acosadores escolares.
Algo que realmente odiaba, pero que no le quedaba de otra si no quería tener problemas con sus estrictos padres religiosos.
-N-no sé qué quereis. -Fingió un temblor en sus prominentes labios y parpadeó intentando que sus ojillos brillaran.-Pero no me hagáis nada por favor. -Suplicó metido en su falso papel de víctima.
El mismo papel que odiaba hacer, porque Taehyung y Jungkook eran básicamente las personas que le habían enseñado a amar de verdad.
Pero desgraciadamente, no podían confesar frente a los demás el amor que se tenían los tres, y ese sentimiento ardía como el puto infierno.
Jeon apartó su mano de su barbilla con un leve gruñido porque tanto a él, como a Kim, les jodía muchísimo el no poder tocarle por mucho tiempo cuando estaban en público.
El de ojos redondos pero oscuros iba a hablar, pero esbozó una socarrona sonrisa cuando Taehyung justo a su lado, dio una potente patada a una silla del lugar dirigiéndola a un grupito de chicos que no paraban de mirar la escena.
Taehyung detestaba la atención y ahí estaba la prueba.
-¿Qué miráis tanto hijos de puta?, meteros en vuestros asuntos si no queréis que os estampe la cara contra la mesa. -Amenazó ronco y exasperado de que aquellos estuvieran tan atentos.
Ante ello, los cuatro chicos miraron por última vez a Jimin con mucha lástima y con cobardía, recogieron asustados sus cosas en sus mochilas para finalmente, huir despavoridos de la sala dejando a los tres solos.
Jimin mojó sus labios y suspiró cambiando su voz a una más segura y natural, ya no tenía que fingir.
-Tengo las llaves. -Anunció.
Los dos tatuados entendieron a qué se refirió, y sonrieron orgullosos.
-Buen chico. -Jeon alabó.
Su corazón incrementó sus latidos y en su estómago mariposas revolotearon sin cesar, estaba muy enamorado de aquellos dos chicos que eran muy diferente a él, pero igualmente le tenían completamente embelesado.
Park comenzó a recoger sus cosas metiéndolas en su mochila celeste con dos diminutos peluches de un conejito y de un osito que estaban enganchados en dos cremalleras de la misma.
Aquellos se los habían regalado sus mayores en su primer aniversario de novios.
Una vez listo, salieron del lugar para dirigirse con urgencia a uno de los baños de la segunda planta.
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Jimin notaba como a leves empujones le dirigían hacia las escaleras que les llevaría al destino que querían.
Concretamente era empujado por Jungkook de forma continua y demandante, sintiendo su escueto cuerpo ser movido bajo la merced del otro.
Notó como varios estudiantes miraron la escena con temor, pero enseguida Taehyung que también iba al lado de ellos dos y que supuestamente era su otro matón, fulminó con una mirada amenazante y extremadamente fría a los cotillas.
Cosa que hizo que rápidamente aquellos estudiantes del instituto masculino, dejaran de mirar con mucho miedo.
Tras dos minutos y por fin haber subido las escaleras, entraron en un cuarto de baño vacío de la segunda planta del instituto para seguidamente echar el pestillo para que nadie molestara.
Jimin rápidamente dejó de ser empujado debido a que ahora los tres estaban a solas y sintió su boca salivar deseoso de comenzar con la acción.
El baño era de profesores, pero Park con su fama de niño bueno, se las había arreglado para robar la llave del mismo cuando fue a una tutoría para preguntarle a la profesora de química "dudas", que en realidad lo único que hizo fue distraer a la profesora para robarle una de la copias de las llaves que se encontraba sobre el pupitre de la docente.
Así iban a tener ahora un sitio más amplio que los cubículos individuales de los baños de estudiantes para realizar sus acciones subidas de tono.
Tras unos segundos, Park esperó deseoso porque alguno de los dos se pronunciara para obedecer justo como al trío le gustaba.
-Ven. -Habló Jungkook que se encontraba en el centro del baño.
Obediente y totalmente emocionado, Jimin se dirigió al de pelo negro y ropa completamente negra. Ambos unieron sus bocas en un suave, pero ardiente beso.
Jeon movió sus labios demandante dejando probar el cielo a un bonito Jimin que solamente se dejaba llevar por los labios del otro.
Pronto el menor sintió unas manos grandes colarse por su espalda, justo por debajo de la camisa blanca de su uniforme de instituto, las de Taehyung.
Al instante el de sonrisa angelical arqueó su espalda como acto reflejo cuando sintió que las manos del rubio tras él estaban frías y éstas tocaban la piel de su espalda en suaves caricias que le hizo jadear.
Y debido al jadeo, cortó el beso con el pelinegro frente a él. Primer fallo.
-Parece ser que un alguien no está siendo bueno... -Se burló Jungkook cuando el beso fue cortado por su culpa.
Seguidamente aquel llevó una de sus manos a su nuca y volvió a unir sus bocas esta vez con hambre, dándole así una segunda oportunidad.
En medio del beso, Jungkook se permitió parar por unos segundos para morder levemente su rellenito y rojizo labio inferior para estirarlo un poco juguetonamente. Y así de paso dejarle recuperar momentáneamente el aliento.
Por otro lado, Kim estaba repartiendo suaves besos en su cuello desde atrás. Pero no pretendía dejar chupetones porque era peligroso si los padres de Park se llegaran a enterarar de lo que su hijo solía hacer todos los días en el instituto en vez de estudiar, porque aquel pueblo rural era católico y todos los habitantes eran jodidamente homófobos.
Por ello, todo esto era un secreto escondido bajo una falsa fachada.
-A-ah, umh~. -Gimió cortando torpemente el beso con el pelinegro de nuevo. Segundo fallo.
Aquello fue debido a que sintió como Taehyung metió una de sus manos bajo sus pantalones perfectamente planchados de uniforme y dio un pellizco en la zona alta de su trasero.
Jeon se separó de Jimin y éste se quejó al haber dejado de sentir los continuos besos que se estaban dando.
-¿Qué pasa cuando te portas mal, bonito? -Inquirió Jungkook divertido, joder, aquel le había cortado dos besos y no le dejaría pasar ni una más.
-Q-que el juego se para. -Jadeó algo inestable cuando sintió que el rubio tras él ajeno a la conversación, comenzó a besar de nuevo su cuello, pero esta vez de forma húmeda, sintiendo la fina lengua del otro chupar la longitud de su nuca y el costado de su cuello de forma obscena.
-Kim, para, ¿no ves que no se está portando bien? -Mencionó el pelinegro juguetón, no obstante el mencionado no paró, y ni siquiera le contestó.
El rubio sabía que a Jeon le gustaba jugar a estúpidos juegos de límites y órdenes, pero a él eso le importaba una verdadera mierda, porque iba a lo suyo.
Así que frente a los ojos del otro tatuado, giró al peligris hacia sí mismo encarándole, porque ya estaba cansado de haberlo tenido de espaldas.
Pronto el rubio comenzó a torturar deliciosamente los labios del otro rozando sus labios y llenando con su lengua la cálida cavidad bucal de Jimin.
Jeon rió ante la escena con sorna, ese idiota de Taehyung iba a lo suyo y le importaba una mierda sus juegos. Así que simplemente alzó una ceja divertido y se sentó sobre la tapadera cerrada del váter con sus piernas separadas.
Sacó un paquete de cigarrillos de sus jeans negros, ya que no llevaba puesto el uniforme reglamentario del instituto, de hecho el único de los tres que lo llevaba puesto era Jimin.
Tomó un cigarrillo y notó sus labios secarse levemente ante la candente escena frente a él de la que no quitó el ojo ni un segundo.
Prendió un cigarro y lo llevó a sus labios inhalando del filtro con ganas, su mandíbula contrayéndose ante el gesto.
Sonriendo cuando Taehyung silenció con besos lascivos los agudos gemiditos que emitía el menor.
Siguieron un poco más y todos sus sentidos se nublaron cuando vio a los dos comenzar a frotar sus pelvis entre sí en un cachondo movimiento.
-L-los dos. -Lloriqueó Park de repente, sintiéndose correr.
Jimin quería también a Jungkook complaciéndole.
Así que el tatuado se levantó de nuevo divertido por lo necesitado que se había escuchado el falso angelito y bueno, en realidad era totalmente normal, porque era lunes, y desde el viernes pasado no se habían vuelto a ver los tres.
Ya que los padres de Jimin, eran tan posesivos y restrictivos con su pequeño (no tan pequeño, porque ya era mayor de edad con diecinueve años de edad), que no le dejaban salir a la calle para hacer nada más allá que no fuera ir a la iglesia todas las mañanas de domingo durante el fin de semana.
Por ello, solamente podían hacer estas cosas durante los descansos del instituto y en total secreto.
Tras unos segundos, el peligris sintió a Jeon posicionarse a sus espaldas y un suave suspiro se le escapó de sus pomposos labios cuando notó una nube de humo formarse justo a un lado de su oreja, ya que esta flotó desde su cuello donde Jungkook le había soplado, hacia arriba.
Y es qué, el menor adoraba ser soplado con humo en varias partes de su cuerpo, una parafilia muy rara, pero muy ardiente para él.
-Mira lo mojado que estás, bonito. -Habló de forma grave Taehyung palmeando sobre sus pantalones de pinza su pequeño miembro.
Los labios del que estaba en medio de los dos chicos, se vieron secos cuando Kim masajeó con suavidad su creciente erección.
Jungkook tiró con rapidez el cigarrillo al agua del váter y volvió a los otros dos para seguir deleitándose de placer.
El sucio juego siguió entre ellos tres un poco más, con Jimin siendo mimado ardientemente por los dos, hasta que todos sintieron sus miembros palpitar en placer y algo de dolor.
Primero se encargaron de desnudar entre los dos con suavidad casi tortuosa al peligris y luego, los tatuados se desabrocharon las braguetas de sus pantalones que no eran de uniforme sino de ropa de calle. Y sus atuendos les hacian ver como los malotes del instituto, ya que nunca se ponían la ropa reglamentaria del mismo.
Una vez tuvieron sus miembros desprovistos de ropa interior, Jungkook y Taehyung se pusieron frente a él y éste los observó con emoción, sus ojitos abiertos al máximo con expectación.
-De rodillas. -Mencionó Jeon con voz grave y rápidamente obedeció.
Tras haberse posicionado, tomó las longitudes, una con cada una de sus diminutas manos y comenzó a masajearlas con placentera parsimonia.
Entonces el rubio metió uno de sus largos dedos en su boquita y se deleitó cuando comenzó a chuparlos con lascivia.
Entonces Jimin notó como sus problemáticos novios, ya estaban ciertamente complacidos con sus manos y querían pasar al siguiente nivel, así que comenzó a chupar con experiencia y alternamente los miembros de los contrarios dejando de lado los dedos tatuados de Kim.
Entonces gruñidos graves salieron de los labios de los dos que estaban de pie.
Y él siguió un poco más chupando desde abajo, mirando alternativamente a los ojos de los mayores con los suyos propios sumergidos en lágrimas.
-Ya basta. -Siseó uno de ellos y entonces él hizo caso.
Pronto los dos tatuados sacaron condones de sus bolsillos de sus vaqueros oscuros y se los pusieron bajo la atenta mirada lujuriosa del peligris.
Enseguida se levantó del suelo sin permiso y de su mochila sacó un pequeño botecito de lubricante que los mayores le habían comprado porque él no había podido.
Ya que sus pesados padres no le dejaban ni un segundo solo cuando estaba fuera del instituto, así que sus tatuados se habían encargado de ir a una farmacia por él para comprarlo y se lo dieron para que lo tuviera en su mochila para cuando lo necesitaran.
Le pasó el botecito a los otros dos y notó como Jungkook tomó su menudo cuerpo sin problemas para posarlo sobre el váter, aunque al instante se quejó un poco debido a lo frío que se encontraba el váter de porcelana contra su piel totalmente desnuda.
-Jodido bruto. -Gruñó Kim a Jeon a la vez que le pasó el bote de lubricante.
Acto seguido el que gruñó, tomó el cuerpecito de Park para tenerlo en brazos y que no sintiera el frío mármol, y el menor pasó sus brazos por el cuello del rubio para no caer.
Dándole las gracias en bajito por haber tenido ese detalle, aunque de todas formas no se había enfadado con Jungkook ni nada parecido, porque a veces este podría llegar a ser algo tosco, pero era bueno con él en muchos otros aspectos.
Por otra parte decir que la longitud de Taehyung ya estaba lubricada, aún así escupió en sus dedos y los metió posteriormente en la boca del que estaba en sus brazos sujeto y éste enseguida chupó sus dedos lubricándolos con lascivia.
Así que Kim lo preparó con sus dedos ahora húmedos por sus dos salivas acompañadas del lubricante y tras unos minutos, llegó a meter tres de sus largos dedos con cuidado. Y cuando se percató de que ya fue suficiente, metió su miembro en la entrada ya preparada con suavidad para no hacerle daño, aunque Jimin ya estaba acostumbrado su tamaño y el de Jungkook de todas las veces que ya lo habían hecho.
-U-umh. -Gimió totalmente ido el peligris.
Y cuando las caderas de Taehyung comenzaron a realizar un movimiento cada vez más rápido y firme, Jimin volteó sus ojos hacia atrás dejándolos en blanco cuando notó su próstata ser alcanzada.
Gimiditos llenaron el baño mientras arañó levemente la espalda del mayor y entonces, Taehyung salió de él para pasarle a Jungkook al precioso Jimin que se encontraba sumergido en desastrosos gemidos.
Ahora quedó en los brazos del pelinegro y éste lo sostuvo con fuerza justa de sus preciosos muslos para que no cayera y el otro enrolló sus brazos en el cuello de Jeon tal y como hace unos minutos con Kim.
Sus gemidos pronto se hicieron más aludibles cuando el tatuado comenzó a embestirlo con firmeza y algo más de rudeza que Taehyung.
-M-más lento, uh, joder. -Gimoteó, pero cuando escuchó gemidos roncos por parte de los dos tatuados, se quedó embelesado y su próstata fue alcanzada placenteramente.
Justo al lado, el rubio observaba gustoso la escena mientras mordía sus propios finos labios y masajeaba su miembro, para seguir estimulándolo por sí mismo.
Finalmente y antes de que Jungkook se viniera en el condón, dejó con suavidad a Jimin en el suelo de rodillas.
Y ambos se quitaron los condones para correrse en su cara mientras éste último bombeaba su propia erección llegando enseguida al placer.
Pronto los mayores se limpiaron a sí mismos y rápidamente ayudaron a su adorable novio a incorporarse y limpiarse.
Finalmente, entre los dos vistieron a Jimin con muchísimo cariño con su uniforme de instituto.
Los tres intercambiaron besos entre sí durante varios minutos.
Los tatuados se sentaron en el váter manteniendo el equilibrio porque apenas cabían los dos a la vez y Jimin se puso a horcajadas metiendo sus piernas entre las de los mayores, terminando a horcajadas de los dos. Su trasero ahora algo dolorido, se encontraba sobre los fuertes muslos de los mayores.
La boca de los tres comenzaron a unirse de nuevo entre sí en besos desordenados a la vez que necesitados.
Llegando a un punto donde Taehyung escupió en la boca de Jungkook, y este último no lo tragó, sólo acumuló más saliva para finalmente ceñir su gran mano tatuada en las acaloradas mejillas de Jimin para que abriera su boca, y una vez lo hizo, recibió gustoso la combinación de salivas de los mayores una vez el pelinegro le escupió.
Siguieron tentándose los tres, pero cuando tocó el timbre que daba por finalizado el descanso, un inevitable sentimiento de molestia se instauró en ellos.
Desgraciadamente, todo debía terminar ahí por ese día.
Y finalmente... los tres volvieron a ser tres desconocidos una vez salieron del baño.
Desconocidos que fingían ser enemigos frente a todos y amantes no muy convencionales a escondidas.
✎
Jimin fue cambiado de instituto.
Sus padres se habían terminado enterando de lo que su hijo hacía en los recreos debido a que un día encontraron un botecito de lubricante en su mochila.
Y el menor era tan bueno y dócil, que terminó confesando.
Iban a llevarle al extranjero, a Estados Unidos más concretamente para alejarle de esos dos demonios como los llamó sus padres.
Lo que no sabían ellos, es que los dos "demonios" fueron a escondidas a casa del menor, se colaron por la ventana de su habitación y se despidieron de él.
Pero no de una forma carnal ni lujuriosa.
Sino de una forma cariñosa y llena de aprecio.
Simplemente Taehyung y Jungkook abrazaron con cariño a Jimin, mientras éste sollozaba triste de no volverles a ver.
Y sus mayores le dieron ánimos con su nueva etapa de vida en el extranjero.
Etapa de vida en la que ninguno de ellos dos estaban incluidos.
Pero años después, Park Jimin volvió en busca de sus mayores a Busan y afortunadamente, los encontró.
Tras meditarlo, pudo hacer frente a sus religiosos padres para decírles que realmente quería pasar lo que restaba de su vida junto a Taehyung y Jungkook, y aunque costó mucho, finalmente se fugó con ellos a Seúl en busca de un nuevo comienzo y felicidad.
Y fue en la capital donde los tres pudieron encontrar trabajo para finalmente vivir juntos y ser felices.
Ya siendo mayores, adoptaron a un niño llamado Hoseok y los cuatro fueron una familia muy feliz, un poquito loca, pero extremadamente adorable.
✎
Park Jimin: 28 años.
Kim Taehyung y Jeon Jungkook: 30 años.
El pequeño Hoseok de cinco añitos, lloraba porque ninguno de sus tres papás habían acudido a recogerle del colegio.
Sus manitas temblaban sujetando su adorable sudadera de jirafitas y sus cortos pantalones naranjas estaban levemente llenos de tierra, ya que su amigo Yoongi le había empujado sin querer jugando al pilla pilla durante el recreo.
Por ello en ese momento, se encontraba en la secretaría de su centro escolar con su tutora de clase esperando porque uno de sus padres fuera a recogerle.
-Cariño, no llores más por favor, ya he llamado a tus papás y al final es tu papi Jimin el que va a venir a por ti. -Anunció la docente algo extrañada, ya que al pequeño Hoseok siempre llegaba uno de sus tres padres a recogerle puntualmente.
Pero aquel día, parecía haber sido la excepción.
-Y-yo quiero con mis papás a-ahora mismo. -Lloriqueó el menor no estando acostumbrado a que tardaran en recogerle, ya que siempre tenía a papá Tae, Kook o Minnie esperándole en la puerta del colegio.
-D-disculpe, ¿secretaría? -Una voz suave y agitada resonó en el pasillo después de haberse escuchado pasos apresurados.
Hoseok se levantó de la silla tomando entre sus bracitos su mochila con estampado de ositos, la misma que tenía dos peluchitos de cremallera que su papi Jimin le regaló y que le dijo que sus otros dos papás le habían dado cuando aquel era más joven.
-¡P-papi! -Gimoteó con lagrimitas en sus ojillos.
Sus pequeñas gafas se movieron cuando se unió en un efusivo abrazo con uno de sus padres.
-Bebé, perdona, a tu padre Kookie no le ha dado tiempo a llegar a tiempo porque el motor de nuestro otro coche se ha estropeado. -Jimin habló mirando a la profesora y agachándose para abrazar a su precioso hijo.-Y disculpe profesora, de verdad que esto no volverá a ocurrir a no ser que suceda algo como esto.
-Señor Park, no se preocupe, sólo ha llegado quince minutos tarde y los tutores siempre estamos atentos de los niños y de llamar a los padres y madres cuando estos tardan en llegar. Lo que pasa es que el pequeño Hoseok se ha puesto especialmente nervioso porque no es normal que ustedes lleguen tarde. -Informó la mayor con una diminuta sonrisa que arrugó levemente sus ojos.
Jimin tomó en brazos a su solecito y el menor se aferró a su chaqueta de vestir, ya que había salido corriendo del banco donde trabajaba, excusándose de que debía ir a por su hijo, ya que Taehyung estaba liado en su trabajo de policía.
Tras unos minutos, Hoseok se tranquilizó y llegaron a casa en el coche que principalmente usaba Jimin.
Una vez allí, Jungkook llegó dos horas después, una vez la grúa había solucionado el problema y se quedó al cuidado de Hoseokie, mientras que Jimin tuvo que volver al trabajo para compensar el haber salido ese día más temprano de lo que le correspondía debido al imprevisto de la avería del coche.
Jungkook se encargó de los quehaceres del hogar y del pequeño. Con él jugó, le dio de comer y finalmente el menor cayó ante los brazos de morfeo en una siesta.
-Ya estoy en casa. -La voz grave de Taehyung resonó en el cálido hogar.
Los dos al verse, se contaron qué tal había ido el día y qué tal les había ido en sus respectivos trabajos.
-Y pensar que has pasado de ser perseguido por la policía en tu juventud, a ser uno. -Jeon habló divertido cuando el otro le contó una de sus vivencias del día.
-Totalmente, pero bueno, menos mal que no me hice tatuajes visibles fuera del uniforme, sino, no podría haber entrado. -Kim habló dirigiéndose a la nevera para hacerse algo de comer, ya que no había sobrado nada del almuerzo y claramente no iba a decírle a Jungkook que le hiciera algo, cuando este también había trabajado durante toda la noche y parte de la mañana en la lonja.
Y es qué, generalmente el trío era muy unido y se desvivían por atender lo máximo posible al pequeño Hoseok. El mismo al que adoraban con todo sus corazones, pero entre ellos eran ciertamente independientes en cuanto a las tareas del hogar.
Aunque bien era cierto que por ejemplo, en los fines de semana, entre los tres limpiaban la casa y si podían, hacian comidas para dejarlas en la nevera y que sirvieran como salvavidas para la semana si alguno de ellos no tenía ganas de hacer de comer.
Simplemente se complementaban a la perfección y tenían algo muy importante que les unía, un amor muy puro y realmente fuerte.
Y aquello sobretodo para Jimin era fundamental después de haber dejado a toda su familia en Busan, mientras que Taehyung y Jungkook también dejaron atrás a sus familias, pero aquellas eran tan problemáticas, que preferían aquello.
Los tres estaban perfectamente bien ahora y aquella unidad familiar era todo lo que necesitaban y anehlaban, nada más.
Decir que la tarde transcurrió y Jimin llegó por fin del banco, mencionando que ya hace años, realizó la carrera de economía y ahora estaba trabajando en aquello que tanto le gustaba.
-Ya he llegado. -Su vocecita resonó suave por si alguien estaba tomando la siesta, y frunció sus cejas extrañado cuando no recibió respuesta alguna.
Lentamente se quitó sus zapatos de mocasines para dejarlos a un lado de la entrada, dejó su maletín en el perchero y cerró con llave para posteriormente dirigirse a la habitación que compartían los tres.
Quedándose embelesado cuando vio a Taehyung y Jungkook durmiendo sobre la gran cama con Hoseok en medio.
Riendo bajito cuando vio uno de los diminutos pies de Hoseokie estar apoyado contra una de las mejillas de Jungkook y su cabecita descansar paralelamente en el pecho de Taehyung.
Y ahí se sintió la persona más afortunada del mundo.
Ellos eran su familia.
La familia más bonita y deseada que jamás hubiera podido siquiera desear.
Y aquello lo afirmaban los tres anillos brillantes que relucían preciosamente en los dedos anulares de los tres.
Por fin consiguieron su final feliz, el mismo que habían merecido desde hace mucho tiempo.
F I N.
Muchas gracias poe haberla leído♡.