Jeden
°1°
Era una noche fría, bastante fría y nevada, como era costumbre en Oregón cuando está en invierno claro, pero vamos a centrarnos en un pequeño pueblo que había en medio del gran espeso bosque que lo rodeaba.
Donde una de las calles de la ciudad, estaba completamente sola y un poco oscura, lo único que la alumbraba eran unas tenues luces de las velas de algunas casas que daban hacia la calle.
Y ese mismo día, a las once de la noche, una chica iba caminando por esa calle y casi sin abrigo ya que iba huyendo de su casa, ya no soportaba estar en ella así que se escapó, de lo que no se percató es que lo iban siguiendo.
El misterioso hombre que la seguía caminaba rápido tras ella hasta que logró alcanzarla y antes de que ella pudiera gritar, la misteriosa figura cubrió su boca con un trapo, amarró sus manos juntas y luego la cargo sobre su hombro como si ella no pesara absolutamente nada - ya que él era considerablemente más grande que ella- para luego emprender su camino con ella en su hombro sin ser visto por nadie.
Está chica había huido de su casa esperando obtener una vida nueva una vez que fuera libre de esa prisión llamada hogar, no obstante, su libertad no le había durado mucho ya que ese misterioso hombre la llevaba como si fuera un saco de papas.
Ella pataleaba e intentaba golpearlo pero no le hacía mayor cosa, el hombre que la cargaba era más fuerte y grande que ella, obviamente no le haría mayor cosa pero aún continúa luchando mientras que el hombre solo seguía su camino por las vacías y oscuras calles.
Después de lo que ella creía que era una hora de camino, ella terminó sin fuerzas de tanto tratar de luchar y terminó por rendirse desplomandose cansada sobre el hombro del hombre. Al dejar de luchar notó que iban saliendo del pueblo en ese momento donde la calle terminaba y empezaba la tierra y nieve del bosque al que estaban entrando.
Podía ver los grandes y secos árboles a su alrededor adornados de la blanca nieve que podía observar ante el brillo de la media luna que se reflejaba, al igual que las pisadas que dejaba el hombre en la nieve del suelo. Así fue durante unos minutos hasta que él paró por lo que ella trató de darse la vuelta para ver que sucedía y el porqué de su parada tan abrupta.
Pero se encontró con un gran lago congelado y del otro lado de éste había una cabaña de madera, se veía vieja y no muy grande pero tenía una luz encendida y salía humo de la chimenea también por lo que ella supuso que se dirigían hacia ese lugar. Él avanzó con pasos firmes pero a la vez cauteloso por el delgado hielo del lago.
Ella al ver hacia abajo notó que el hombre tenía un tipo de zapatos especiales para caminar en ese tipo de situaciones del clima facilitándole el hecho de movilizarse por ahí hasta llegar al otro lado en donde abrió la puerta de una patada suave y soltó a la chica dejándola de pie en el suelo, a un lado.
Ella - con sus manos aún atadas - empezó a golpearlo e intentar empujarlo pero él ni se movía; ella se detuvo al ver que no le hacía mayor cosa y empezó a sentirse mal, empezó a sentir como su respiración aumentaba del miedo y la desesperación, se sentía angustiada y no sabía ni que hacer porque era claro que había sido secuestrada por ese hombre que no le había dicho ni una palabra hasta ahora.
Al levantar su vista notó que el hombre tenía la cara cubierta con una bufanda, unos lentes para esquiar y un gorro. Él se dio la vuelta y cerró con llave la casa y empezar a quitarse la chaqueta de piel de un tipo de azul/negro oscuro que traía puesta, también quitó su gorro dejando ver su desordenado cabello rosado de color negro
Se quitó su bufanda y los lentes, luego se giró hacía ella - quien lo veía atenta - y se sorprendió al notar que el alto y fuerte hombre en realidad se veía más joven de lo que parecía, pero no sólo eso, reconoció su cara en seguida, era el hijo de un asesino famoso de esa ciudad, ya que lo habían relacionado con su padre aunque nunca se les viera juntos.
Aunque sí bien, él no era famoso por ser asesino, era famoso por ser el hijo del hombre que perdió a su familia y mató a muchas de personas también, y quien anda suelto y es buscado por la policía, haciendo que ella se alterará más e incluso le salieran algunas lágrimas del miedo al estar frente a ese hombre que era un supuesto asesino.
Había sido secuestrada quien sabe para que cosas, había sido llevada a esa cabaña en medio bosque donde nadie la escucharía gritar, nadie la ayudaría a escapar de ahí, estaba sola con él ó eso era lo que ella creía ya que antes de que él dijera algo, los sonidos de un bebé llamaron por completo su atención hacia el punto donde aparentemente estaba.
El hombre hizo a un lado la chica y se acercó a la cama que había; con cuidado hizo a un lado la gran cobija que parecía ser de piel de un oso - algo común en esa ciudad cuando era invierno - y tomó en sus brazos a una pequeña bebé que no pasaba de un año de edad quien estaba llorando quizá de frío o de hambre.
Aún así ella había quedado confundida y no entendía bien que hacía ahí una pequeña bebé, le parecía extraño el hecho de que un hombre como él tenga una bebé con él en ese lugar que se veía más acogedor por dentro que por fuera.
El hombre dejó a la bebé en la cama y se acercó a ella para le soltarle las manos, luego tomar a la bebé nuevamente para dársela. En ese momento ella sintió la libertad de hablar y gritarle como tanto había querido hacerlo en todo el camino, y pese a tener la bebé en sus brazos, no evitaría que ella hiciera eso.
—¡¿Qué es lo qué quieres de mi?!, ¡déjame ir!, además ¿para qué me das ésta bebé?, ¿vas a matarme?, por favor no me mates...solo dejame ir y ya, prometo no hablar pero no me mates...—le dice
—¿Podrías callarte?, me estresas...y respondiendo a tú pregunta, no, no te iras —responde el hombre
Ella se sorprendió de que le respondiera ya que no esperaba que eso sucediera, pero de igual manera lo único que quería ahora era irse
—No te lo pregunté, te lo estoy diciendo, ¡déjame ir! —vuelve a gritar
—Sssh, vas a despertar a la bebé, no te pongas a gritar —le regaña
Pero antes de decir algo la bebé empezó a llorar más fuerte por lo que él frunció el ceño pero no se movió de donde estaba, solo observaba como ella arrullo a la bebé en sus brazos y empezó a calmarla hasta que ésta volvió a dormirse; él quito su ceño quedando serio pero aliviado de ver como había logrado calmar tan rápidamente a la bebé
—Vaya...veo que al fin te encontré —dice él viéndola
—¿Disculpa? —pregunta ella más bajo
—Eres la indicada para que la cuides, se ve que le agradas, serás buena en ésto, la última que traje no podía y además se escapó, pero veo que tú y ella si se entienden mejor lo cual es un alivio para mi —responde simple
—¿Qué?, no, no, yo no pienso cuidar a una bebé y menos quedarme aquí contigo, ni siquiera te conozco pero sé cómo te llaman y a decir verdad no me tranquiliza para nada saber eso —dice intentando no levantar su tono
—Ya lo decidí y así será, así que no pruebes mi paciencia y haz lo que te pido, necesito que lo hagas, ¿ok?, no te lastimare, solo necesito que lo hagas —responde serio y le pasa un lado
—No puedes hacerme ésto —ella se da la vuelta para verlo
—Claro que si, ya lo hize —responde poniéndose su gorro y tomando la chaqueta —Además te estuve vigilando, no tienes a dónde ir así que considera ésto como tú nueva casa gratis y con tranquilidad —agrega
—No puede ser...—suspira molesta —¿Y ahora tú a dónde crees qué vas?, ¿me planeas dejar sola con ésta bebé?, ¿de dónde la sacaste? —pregunta molesta hablando bajito
—Iré por comida, tienes que comer al igual que ella y alguien tiene que traer la comida, así que la cosa será así —abre la puerta y la ve —Tú te quedas a cuidar la bebé y yo te traeré lo que necesites, fin de la conservación —sale y cierra la puerta con llave por fuera
Él se fue de ahí dejandola sola con la bebé - quien ahora dormía tranquilamente en sus brazos - y ella aprovechó e inspeccionó la cabaña pero no habían ventanas lo suficientemente grandes como para que ella saliera por ahí, solo había una puerta y la otra era la del baño el cual no tenía ventanas
Estaba ahí atrapada y sola con una bebé que no sabía el porqué está ahí, ni que hace un supuesto asesino con una bebé en esa cabaña pero sabía que no tenía escapatoria, pero lo único que le aliviaba era el saber que estaba lejos de su casa donde estaba peor ó por ahora así se veía, esperaba no arrepentirse de pensar eso....
Más tarde el hombre volvió y notó que tanto ella como la bebé estaban dormidas en la cama bien acomodadas. Él dejó la bolsa con la comida en la mesa redonda de madera que había, tomó la cobija y la extendió sobre ambas con cuidado para después salir sin hacer ruido, cerrar la puerta y quedarse afuera vigilando que no hubiera nadie y a la vez, se quedó cazando algún animal que encontrará para comerlo luego.