Capítulo I
Era un día normal en el pueblo de Sogen en 1885. Todo el mundo se conocía y se saludaban con forme se veían a lo largo del día, todos tenían un trabajo que hacer como debía de ser, ó bueno, casi todos.....
—¡Y no vuelvas! —grita el hombre cerrando su puertas
—Pero...—el portazo lo interrumpe y suspira —Y ahí va otro esta semana...—se levanta del suelo
—¡Ryder Connery! —grita el Sheriff
—Oh no...—se voltea a verlo —Papá...hola, que sorpresa que estés aquí —saluda
—¿Otra vez? —ve el bar
—En mi defensa, las botellas son muy resbalosas, no es mi culpa que se me resbalen —responde levantando su sombrero
—Ryder, éste es el segundo trabajo del que te hechan —lo ve —Ésta semana —termina
—No es mi culpa, ¿ok? —sacude el polvo de éste
—Ryder, eres mi hijo, el hijo del Sheriff, y no tienes un trabajo, no puedes estar así toda tú vida —camina a la comisaría
—Ya te dije, déjame ayudarte en la comisaría aunque sea cuidando las celdas —camina detrás de él
—Ryder —se detiene y lo ve —La última vez que te dejé cuidando las celdas te dormiste y logró escapar así que no —vuelve a caminar
—Por favor, ya se que me han hechado de varios —el Sheriff lo ve y luego camina —Está bien, de todos los trabajos posibles...pero dame tiempo y lograré encontrar uno —le pide
Ryder no era bueno conservando ningún trabajo en el pueblo:
Ni en los bares
La herrería
La propia comisaría
La iglesia
La escuela
El cementerio
El campanario
En la caballeriza
En una tienda de ropa y cueros que había
Con el doctor
En absolutamente nada y la paciencia de su padre no era eterna
—Ryder mira, eres mi hijo y sólo quiero lo mejor para ti, pero tienes que hacer algo, y ya que no puedes aquí, pensé en mandarte con tu tía —se sienta en su silla
—¿Qué?, ¿a la granja? —lo ve
—Podrás estar con tus primos, tú tío y tú tía, te hará bien estar ahí —responde
—Claro —rueda Los ojos — Lo único que quieres es mandarme lejos para que no sea una vergüenza para ti —se cruza de brazos
—No eres una vergüenza eres mi hijo y le prometí a tú madre que ibas a ser un gran hombre pero un buen hombre trabaja duro —responde
—Todos saben que solo soy el hijo que no sabe hacer nada...—suspira
—Ryder por favor entiende, sólo quiero un bien para ti ya no eres un niño, debes trabajar, como John, él ya tiene un trabajo —lo ve
—Si y tuvo suerte que la caballeriza lo aceptará para ayudar al veterinario, pero yo no soy bueno con los caballos...ó cualquier otro animal —lo ve
—Mira, te daré dos días más para encontrar un trabajo y mantenerlo, si lo haces te quedas, sino, le diré a tú tía que te espere en la granja —dice
—Bien...—acepta sin ganas
Ryder iba a salir de su oficina cuando Henry Foster - el ayudante del Sheriff - llegó rapidamente con ellos con un rostro de preocupación y a la vez, de alerta despertando la gran curiosidad de Ryder hacia lo que sucedía
—Sheriff Connery —le llama entrando
—Foster, ¿qué sucede? —lo ve
—Ha llegado un forastero, nadie lo conoce pero camina por el pueblo como si fuera suyo y algo en él no suena bien, Sheriff —anuncia
—Entiendo —se levanta y toma su arma —Bueno, vamos a conocer a ese tal forastero —camina a la puerta
—Si vamos —apoya Ryder tratando de sonar rudo
—Ah, ah, tú quedate —pone su mano en su pecho
—Pero papá, prometo no estorbar solo quiero ver, además podría servirte de apoyo —quita su mano
—Bien pero harás lo que yo te diga —acepta suspirando
Los tres salieron de ahí y se pararon en el pórtico de la comisaría para verlo. Todo el mundo había salido de los establecimientos para ver al forastero quien iba sobre su caballo negro paseándose por el pueblo con la cabeza baja y su sombrero tapaba sus ojos.
Él no veía a nadie ni a ningún lado, solo iba caminando y la curiosidad de Ryder creció al verlo, quería saber quién era, qué hacía ahí, de dónde venía ó ha dónde iba, pero no podía ir si su padre estaba ahí presente, no lo dejaría así que solo se limitó a verlo pasar.
El forastero por fin hizo su parada en la caballeriza, en donde para suerte de Ryder trabaja John Clayton - su mejor amigo de toda la vida - pero él solo llegó a dejar su caballo y se metió al bar de enfrente, lugar donde habían despedido a Ryder esa misma mañana.
El forastero venía todo de negro, salvo por la camisa blanca que traía debajo de su gabardina negra, botas, sombrero y pantalones también eran negros
«Era claro que tenía algo con el color negro» pensó Ryder
Aún así, el Sheriff se dirigió al bar y su curioso hijo lo acompañó. Entraron y cuando volteó a ver al dueño, éste bajo la botella que tenía sobre la mesa y Ryder le dio un sonrisa nerviosa, pero se concentró en el forastero quien estaba sentado con sus dos pies arriba de la mesa fumando, como la mayoría de los hombres de ahí.
Ambos se acercaron a él hasta pararse de frente sin mostrar miedo alguno ante el forastero quien ni siquiera se inmutó ante su presencia
—Soy Bill Connery, Sheriff de Sogen, ¿Quién eres tú? —le pregunta viendolo
—Dalton —levanta su sombrero mostrando su cara —Thomas J. Dalton —lo ve
—Thomas (Tom) Black Wolf Dalton...—susurra Ryder y Tom lo ve pero vuelve su vista al Sheriff
—Con que Thomas Dalton, ¿eh?, oí qué los Dalton sólo son dueños de problemas a dónde van —el Sheriff lo ve
—Supongo —toma un trago de su vaso
—¿Qué quieres de Sogen? —pregunta
—Solo estoy de paso —responde
—¿Cuánto tiempo? —pregunta Ryder metiéndose en la conversación
—Ya veré —responde tirando el humo en su rostro
—Oye...—tose un poco —Eso no es una repuesta —Ryder se queja sacuendo el humo con sus manos
—Ryder —el Sheriff lo ve —¿Qué te dije? —lo regaña
—Lo siento...—responde
—Bueno —ve a Tom —Espero que no causes problemas aquí ó terminará mal para ti, Dalton —le amenaza
—Haré mi mayor esfuerzo, Sheriff —toma del vaso otra vez
—Vamos Ryder —termina
El Sheriff salió de ahí y obligó a Ryder a irse con él pero sin que su padre lo viera, éste se escabullo hasta la caballeriza donde se encontraba su mejor amigo cuidando justamente el caballo del forastero
—Hey Rider —saluda John
—Hey —se acerca —¿Es el caballo de Thomas Dalton? —lo ve
—Así es, ¿no es muy hermoso?, sé nota que lo cuida bastante —lo acaricia
—Si oye escucha ésto —se ven —Papá habló con él, dijo que venía de paso pero no dijo cuanto se queda ó la razón de que venga de paso pero....—lo interrumpe
—Seguro no es nada, te pones así con todos los forasteros y resulta que no son nada —John le recuerda
—John, él es Thomas Black Wolf Dalton, ¿acaso no sabes lo de su familia? —pregunta
—No, yo no vivo en la comisaría —le sonríe y Ryder rueda lo s ojos
John había conseguido su trabajo de manera fácil y rápida ya que era bueno en lo que hacía, Ryder lo había intentado pero no le fue bien, así como sus demás trabajos....






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Joseph Bedaphca