Capítulo 1
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Mi hermana vive conmigo desde aproximadamente un año y tres meses, por el simple hecho de que hace un año atrás se metió a coger con un tipo que era su novio y este la dejó preñada con tan solo una vez.
Desgraciadamente, luego de que el tipo supiera que Jimin estaba esperando un hijo suyo, la dejó botada y se esfumó como si de polvo se tratase.
Lo peor de todo fue cuando nuestros padres se enteraron y no quisiero aceptarla más en casa.
Ese día, fue horrible para mi hermosa Jimin y tuve que defenderla y terminamos siendo corridos de casa ambos por obvias razones.
Luego de eso, me hice responsable de ella y del bebé, ya que actualmente tengo veinte años y Jimin apenas solo tiene dieciséis.
Puedo decir con toda la sinceridad del mundo que cuándo el bebé nació, me sentí el hombre más feliz del mundo. Y no, desde ese entonces no pude seguir viendo a Jimin con los mismo ojos.
Incluso ahora que ella estaba dándole de mamar a Jungkook, me sentí tan perdido admirando sus hermoso pechos.
Odiaba que alguien más tuviera la posibilidad de tener esa hermosa vista de ella alimentado a mi hijo. Porque si, Jungkook es mi hijo, así lo veo y así lo es.
No me importa que no haya sido yo la persona que lo haya engendrado. Él para mi es como un hijo y lo trato como tal.
Incluso es tan hermoso y gordito como lo es su madre que no puedo describir lo mucho que los amo. Incluso más que cualquier cosa o persona en el mundo.
- Al parecer tiene mucha hambre.
Jimin soltó una risita mientras cambiaba de pecho y alimentaba a Jungkook con pancienca mientras éste parecía haberse quedado dormido por poco.
- Ya se está durmiendo - murmuró, regalándome una hermosa vista de su pezón rosado, el cuál ya había sido soltado por el bebé y no pude evitar saborearme los labios.
- ¿Te duelen mucho? - sus pechos se veían enormes y solo deseaba poder amasarlos con mis grandes y venosas manos.
- Un poco - hizo una mueca, tocándose uno con sus pequeñas manos y no le importó dejar su pecho descubierto, sabiendo que yo la veía atentamente - Jungkook se llena demasiado rápido, y a veces termino mojando mis camisas porque la leche se sale sola.
Dios, no sabe cuanto daría yo
por probarlas tan siquiera un poco.
- Son muy grandes - dije como si nada y mi hermana se puso de pies, cargando al bebé para meterlo a la cuna y desgraciadamente acomodó por completo su pequeña camisa.
- Lo son - asintió riendo - Aunque son demasiado grandes para mi gusto - resopló, sentándose nuevamente en el sofá, pues estabanos en la habitación del pequeño Jungkook - Al pareces a ningún hombre le gustan las mujeres con pechos así.
Si, puede que mi hermosa hermanita haya querido buscar una pareja. Sé que siente que me molesta tenerla siempre conmigo y al bebé, pero en realidad amo que ambos estén conmigo.
- A mi me fascinan - hablé sin pensarlo tanto y ella pareció sorprenderse un poco.
- Espero que cuando encuentres una novia, ella tenga todo lo que haya dentro de tus gustos - sus mejillas se sonrojaron y la quedé admirando detenidamente - Por mi parte, veré si encuentro a alguien que me quiera como soy.
- Jiminnie, eres perfecta - ella sonrió apenada - No tienes que andar buscando ser aceptada.
- Gracias Yoongi - se peinó un poco su flequillo y se quejó por lo bajo, viendo un poco molesta su camisa.
Al parecer sus pezones estaban mojando su camisa por culpa de la leche.
- Diablos, ahora me llenaré toda - sus pezones podían verse perfectamente sobresaliendo de su pequeña camisa, ya que no andaba ningún sostén y de pronto la verga se me paró.
- ¿Necesitas algo? - me puse de pies y ella suspiró ruidosamente.
- No sé cómo hacer para que deje de salir - se quejó añiñadamente y evité reírme - Ya llené unos biberones y no puedo llenar más porque se va a arruinar la leche y ahorita me estoy chorreando.
¿Por qué no podía dejar de ver sus tetas?
Me acerqué hasta donde Jimin estaba y me coloqué frente a ella, notando que estaba algo apenada.
- ¿Me dejas ayudarte? - Jimin me miró con un poco de dudas y asintió despacio.
- ¿Qué vas a hacer?
- Sube tu camisa y dejame verlas - hermosamente, se sonrojó fuerte y con timidez subió la pequeña camisa de color blanco que andaba puesta.
Ahí pude admirar aquel hermoso
par de pechos que tanto me encantaban.
Eran bastante grandes. Sus pezones eran muy rosaditos y ambos se encontraban húmedos y brillantes por la leche que salía en gotitas, bajando de apoco por su estómago.
Ella alzó la mirada con vergüenza y soltó un jadeo cuándo tomé uno de sus pechos con mi pálida mano.
- Son tan hermosos... - mi hermana soltó un pequeño gemido cuando ambas tetas fueron apretujadas con algo de fuerza por mi culpa y solo pude disfrutar porque ella era muy sumisa y la leche salía.
- Hermano, ¿Q-qué heces? - me acerqué un poco más a su rostro y sus ojitos brillaron en demasía.
- ¿Me dejas probar de tu leche? - soltó un pequeño jadeo y pasé mis dedos por sus lindas y gorditas piernas, acriciandolas al estar desnudas porque ella estaba usando una mini falda.
- Yoongi, estás muy grande como para pedir eso - el puchero en su boca me mató de ternura y solo sonreí, dejando a la vista mis encías.
- Pero quiero probar - susurré bajito - ¿No quieres amamantarme a mi también? - se quedó un momento en silencio - Te juro que seré muy, muy cuidadoso - ella estaba excitandose y yo lo sabía.
- Si fuera mayor que tú, ya te hubiese dado un par de nalgadas por pervertido - me regañó.
Sin previo aviso, atrapé sus labios en mi boca y la besé, disfrutando de lo esponjosos y rico que sabían. Probablemente ella estaba más sorprendida que yo por mi indecente acto.
- Y-yoon, ¿Por qué hiciste eso? - su voz salió temblorosa y yo simplemente no pude aguantarlo más.
- Te amo - me sentí tan aliviado por decirlo - Estoy enamorado de ti desde hace mucho tiempo y ya no sé qué hacer.
Pareció demasiado impactada, pero ella no me alejó y aún sus pechos estaban entre mis manos.
- Sabes que eso es incorrecto, y-yo... - negó rápidamente - Somos hermanos, Yoongi - me recordó una vez más - Nosotros no podemos - sus ojitos se cristalizaron un poco - Algún día te vas a aburrir de nosotros y vas a irte.
- Yo no me iré - tomé sus mejillas - Te lo puedo jurar - me acerqué a besar una vez más sus labios y ella por fin me correspondió - Quiero ser el único en tu vida.
Con algo de timidez, volvió a acercarse a mi rostro y me besó despacio, metiendo su legua, volviendo húmedo el beso y los chasquidos comenzaron a salir de nuestras bocas.
Una de mis manos bajó hasta sus pechos y tomé uno de estos para comenzar a masajearlo.
Bajé por su cuello, depositando pequeños besos y enterré mi rostro entre medio de sus tetas y las comencé a besar.
Desesperado, metí uno de sus pezones a mi boca y el sabor de su leche me llegó, obligándome a succionar con fuerza y saborearla por completo.
- Aah, Y-yoonnie... - ella abrió las piernas y me metí en medio de estas, escuchando de fondo sus pequeños gemidos mientras mamaba sus pechos y su leche salía.
- Son deliciosas, bebé - estiré su rosado pezón y seguí chupando, llevando mi otra mano a su entre pierna y noté que estaba muy mojada.
- Se siente distinto cuando tú lo haces - sus supiros salieron a flote y supe que debíamos ir a mi habitación.
La cargué entre mis brazos mientras iba chupando una de sus tetas y ella iba tan sonrojada que solo pude besarla conrtamente.
Por suerte, mi habitación estaba bastante cerca y nos metí a ambos hasta llegar a la cama y comencé desvestirla.
- Abre las piernas, mi amor - ella obedientemente lo hizo y yo saqué mi verga de los pantalones para bajarlos y quitarlos junto a mi ropa interior con algo de desespero.
- E-espera... - ella abrió un poco sus ojitos y me detuve por un instante - P-ponte un condón.
- Pero así, no podré sentirte - me quejé, masajenado mi enorme erección, alistandome para ella.
- J-jungkook solo tiene tres meses - dijo en voz baja - Me vas a embarazar.
La idea de dejarla preñada me calentaba demasiado.
- Sshh, me encantaría ver más bebés en casa - me acomodé entre sus piernas y alinié mi pene en su vagina, metiéndome de apoco, escuchándola gritar.
- L-la tienes muy g-grande - sus manitos me agarraron con fuerza de los brazos y gemí encantado por su rica estreches.
- Estás tan apretada - con fuerza, comencé a embestirla y ella comenzó a gemir desesperada.
Podía sentir como sus ricas paredes se abrían cada vez que yo entraba y se acoplaban a mi gran tamaño.
- ¡Mmh! ¡Ah! ¡Ah! - devoré sus tetas con hambre y las succioné con fuerza mientras me la cogía - Oh, ¡Yoongi! Me voy a correr.
- Mgh, tu coño es tan rico - la tomé de la cintura y la embestí con más fuerza - Sshh, vas a despertar a nuestro hijo - ahogué sus gemidos besándola y se aferró con fuerza a mi cuerpo.
- ¡Yoonnie! ¡Yoonnie! - sus pechos se movían hermosamente por mis embestidas y su vagina parecía mojarse aún más por tener mi verga hasta adentro.
- Joder, bebé - cerré los ojos por un momento y me concentré en ese delicioso placer de estar golpeando su útero - Voy a llenarte toda.
Mi hermana se sostuvo con locura de las sábanas y y el golpeteo de nuestras pieles acompañaron los sonidos de nuestros gemidos ahogados.
- Aahh, me v-vengo, Yoongi, me vengo, si, ¡Si! - se mordió el labio con fuerza y sus ojos se abrieron grandes - ¡Yoongi! - y se corrió, bañando mi verga con sus jugos, temblando ante el estímulo mientras yo seguía penetrándola.
- Eres exquisitamente deliciosa - me apresuré con mi cogida y la besé, escuchándola gritar cuando mi esperma la inundó, dejándola temblorosa.
La besé por mucho más tiempo y me quedé en su interior, disfrutando de su deliciosa calidez.
- Esto está mal - dijo en un hilo de voz, tratando de recuperar el aliento - ¿Qué pensará la gente si nos ven juntos?
Lo que la gente pensara, me importaba muy poco. Yo los quería conmigo, si o sí.
Solo si ella me lo permitía.
- Nos iremos de aquí y los haré muy felices a ambos - le aseguré. Porque estaba muy seguro de quedarme junto con ellos - Solo quiero que seas mía.
- Solo soy tuya.