Capítulo Único
...
En estos momentos estoy tan caliente que no sé qué hacer.
Mi bebé vino conmigo el día de hoy, ya que le propuse ir de campamento solo por el simple hecho de que quería pasar tiempo a solas con él y así no tendríamos a nadie quién nos interrumpiera.
Jimin solamente tiene dieciséis años y yo ya soy un hombre de treintay seis. Aunque no los aprentara, pues me cuido demasiado físicamente.
Ahora el problema era que Jimin estaba con unas pequeñas bragas mientras parecía provocarme y la verga se me paró desde hace ya un buen rato.
Ya habíamos preparado la casita de acampar y apenas eran las cinco de la tarde y la brisa parecía ser muy fresca en verano.
Hace más de un mes que mi esposa no me complace sexualmente y mi bebé es demasiado delicioso como para poder negarme a sus tentadoras propuestas.
Así que simplemente me acerqué hasta donde él estaba y sonrió pícaro mientras dejaba que lo tomara de la cintura y lo manoseara.
- ¿No tienes frío, mi amor? - mis manos las coloqué sobre sus nalgas desnudas y él se tomó de mi cuello mientras yo las amasaba con delicadeza.
- Papi, quiero que me calientes un rato - un puchero se dibujó sobre su boquita de cereza y dejó un pequeño besito sobre mi cuello y con un poco de dificultad porque era demasiado bajito y eso me causó mucha ternura.
- Papá necesita que lo calientes, también - lo acerqué hasta que topara con mi verga y él se sonrojó ante aquello, pues la sintió - Estoy seguro de que eres perfecto para eso y bastante cálido.
- Creeme, papi... - su manita se posó sobre mi paquete y lo apretó con fuerza - Mi interior es tan cálido que te derritirás.
Con algo de fuerza, lo besé con desespero y él comenzó a quitar el cinturón de mi pantalón para desabrochar mi botón y bajarmelo junto a mi ropa inteiro mientras que le quitaba las braguitas con rapidez y lo acariciaba con mis dedos.
Inmediatamente lo volteé frente a mi y él se agarró de un árbol quedando de espaldas y apegando su trasero desnudo contra mi pene.
- Umm, estás muy despierto, papi - abrió sus dos mejillas traseras y tomé mi enorme erección para meterla entre sus nalgas y pasarla por éstas de adelante hacia atrás - Estoy seguro de que mamá no va a molestarse si me llenas de tu lechita.
- ¿Te la puedo meter así, bebé? - me empujé contra su ano y él jadeó con fuerza - ¿O te preparo un poco?
- Metemela toda, papi - meneó su cabeza para sonreírme con coquetería - Ya me preparé desde hace ratos.
- Eres todo un pervertido, eh? - con una sonrisa en mis labios lo tomé de la cintura con fuerza y me metí en su entrada de una sola estoncada - ¿Te gusta, bebé? ¿Papá te está llenado todo? - mi cara se llenó de placer al sentir sus paredes estrechas tragándome con fuerza - Joder, estás tan apretado...
- ¡Angh! ¡D-dios! - mi bebé se tomó con fuerza del tronco del árbol y comencé a embestirlo con precisión - Amm, si... Tú polla es tan grande...
- Eres delicioso - besé su cuello y su entrada se mojó en demasía - Debes prometer que no le dirás a mimi nada de esto - el sonido de mis testículos chocando contra los suyos me excitaban tanto...
- Solo si prometes que solo me la meterás a mi - sus ojos se voltearon y soltó un fuerte grito - Ah,ah,ah,ah, si, justo ahí... mi culo se siente tan bien - le di la vuelta rápidamente y lo puse de espaldas contra el tronco - Oh por Dios - me salí por completo y él fue testigo de lo grueso y largo que era mi verga saliéndose de sus paredes - Metela de nuevo, p-por favor, papi.
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- Sshh, es toda tuya, bebé - sus dedos se enterraron en mis hombros y su carita se desformó torturosamente por mi intromisión lenta - Si, eres tan rico... Mmm ~
- O-ouh... - enredó sus piernas en mi cintura y quedó en el aire, siendo sostenido sólo por mi fuerza - T-tan grande... - mi pene era absorbido por sus paredes y podía sentir lo profundo que llegaba. Él simplemente comenzó a sollozar cuando encontré su próstata - M-mierda.
- Aah, amo tu culo - me enterré por completo y su cara de éxtasis llegó junto a sus gemidos rotos - ¿Quieres que papi te dé más duro? - asintió tan desesperado.
- S-si... por favor... por favor papi... - mis manos bajaron a sus caderas y lo agarré con más fuerza mientras lo dejaba caer sobre mi verga con dureza y sus gritos se hicieron más fuertes - Si, si, si, dame más, papi, dame más - besó mi boca y me ayudó con sus movimientos, tratando de no caerse y sosteniéndose desesperado de mi cuerpo.
- Me v-voy a correr, bebé - sus fluidos bañaron mi torso luego de un fuerte grito por parte suyo y me obligó a correrme dentro de él por la asfixia - Santa mierda, Jiminnie...
- Ahora quiero de perrito en la tienda, papi - me besó las mejillas y yo no puede resistirme.
...
- Rico... Tan rico ~ - su culo rebotaba por el golpeteo de nuestras pieles y para este entonces, mi verga la tenía por todo su vientre.
Su respiración estaba dañada y la verga no dejaba de pararseme con cada ronda.
Su entrada estaba bañada en semen y se desbordaba por nuestras unión mientras que su pancita parecía estar muy llena de mi leche.
Ya era de noche y calor de nuestros cuerpos nos protegía del frío y Jimin se encargaba de hacerme entrar en calor.
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Era tan adictivo que no podía dejar de cogermelo.
- ¡Mm! ¡Mm! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! - su culo seguía tan apretado - ¡Papi, papi! ¡Ah! ¡Ah! Ah - sus manitos me ayudaban a abrir sus nalgas para que le caviera toda y su cuerpo no dejaba de tener espasmos.
- Ya te llené demasiado, mi amor - sonreír enamorado al verlo rojito de su cara y su cuerpo parecía una obra de arte por mis chuletones en su cuello y mis manos dibujadas en sus gorditas nalagas - Papá ya no puede llenarte más porque estás revalzando.
- No importa, Yonnie, entonces me la comeré - era tan sensual y sucio... - Quiero chupartela, papi. Dame de tu leche.
Lo hice gemir durante toda una semana.