twice ♡ yoonmin

Summary

Dos son mejor que uno.

Genre
Erotica
Author
ʚɞ
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo Único

...


¿Cómo comenzar esto? ni yo mismo lo sé.


Han pasado un par de años desde el inicio de todo esto, el inicio de convertirme en el omega de mi propio padre y mi tío. Sin duda es algo que jamás había considerado cuando conocí el mundo de la sexualidad y el incesto, ¿Es repudiable? lo sé, pero no cambiaría por nada la felicidad y el placer que me entregan cada día mis hombres.


Vivo en un pequeño pueblo rural junto a mi padre Yoongi y mi tío Agust, su hermano gemelo idéntico a mi padre como dos gotas de agua.


Siempre había tenido el anhelo de irme a vivir a una gran ciudad cuando tuviera la mayoría de edad, el pueblo donde nací, si bien tenía buena economía no sobrepasaba cien pobladores ya que en su mayoría era habitado únicamente por Alfas mayores que cuidaban sus tierras y ganado. Por mi parte, el crecer en un lugar donde no habían niños fue un poco solitario pero si no fuera por mi padre que siempre estuvo cuando lo necesité.


Cuando mi madre omega murió poco después de darme a luz, Yoongi quien siempre fue un Alfa de negocios del tipo traje y corbata decidió tomarme a mi y llevarme a la antigua casa de mis abuelos.


¿El por qué de su decisión? siempre se arrepintió de abandonar sus deberes como marido y dejar a mi madre, YoonJi, sola durante la mayor parte de un embarazo de alto riesgo por preferir la oficina y el trabajo, y no lo culpo, siempre tuvo la idea de darnos lo mejor, pero el embarazo por alguna razón no iba como se planeó y un día llegué a este mundo de forma prematura, papá no alcanzó a llegar al hospital y mi madre murió sin despedirse de él.


Fue muy duro para él perder el amor de su vida, es algo de lo que aún se culpa. Y cuando finalmente me dieron el alta, papá ya tenía todo preparado para asentarnos en esa vieja granja, al tiempo llego mi tío Agust, con el ideal de apoyar a su hermano mayor en lo que fuera.


Si los miras a simple vista, aún con su edad actual es muy dicifil diferenciarlos, ambos tienen un largo cabello oscuro que suelen atar o trenzar cuando van a trabajar al campo, ambos tienen el mismo tipo de contextura de músculos marcados por el trabajo físico, a decir verdad aún las omegas que los suelen ver se quedan babeando a pesar de que ya tienen casi cuarenta años, ambos tienen una estatura de casi 1,85 siendo mi padre unos escasos centímetros más alto que Agust, ¿En qué se diferencian entonces? mi tío tiene una marca de nacimiento en su pectoral derecho bastante notoria y por supuesto sus personalidades contrariadas siendo Yoongi un hombre mas serio y Agust todo un payaso de fiesta. Con un poco de todo esto, siempre me pregunté el por qué seguían solteros después de tanto tiempo, de mi padre me lo imaginaba debido a su viudez, pero de Agust jamás conocí un interés amoroso llegando a pensar incluso que era homosexual o algo así.


Por mi parte soy más parecido a mi madre en cuanto a mi físico, con caderas bastante anchas y un busto prominente del que siempre suelo quejarme producto de que no encuentro ropa de mi tallaje, soy de contextura media, tengo curvas y un abdomen que no llega a ser plano, pero que sí hace resaltar bastante mi cintura.


Mi piel contrasta bastante con la de mi padre y mi tío, ya que no me gusta salir mucho a asolearme, soy bastante pálida a decir verdad, mi estatura es de 1,60 (producto de que tuve problemas de crecimiento en mis primeros años) y mi cabello de un color rubio casi platinado heredado de mi difunta madre, los únicos rasgos que heredé con fuerza de mi padre son unos llamativos ojos verdes que compartimos la mayoría de nuestra familia.


El crecer junto a dos hombres y sin ninguna figura femenina me formó un caracter un tanto especial, no me gusta llamarme delicado, al contrario, en las discusiones siempre suelo ser yo el ganador por lo que la mayoría de las veces soy yo el que escoge las comidas o las películas para ver, pero aún así, mi debilidad siempre han sido mis chicos como suelo llamarles debido a que no puedo decir que no a la mayoría de favores que me hacen y visceversa.


Soy el pequeño de ambos.


Con todo lo anterior y un poco mas claro, mi historia comienza una mañana cuando mi despertador no sonó para mis habituales lecciones en casa, lecciones que me impartían tanto mi padre como mi tío en nuestra propia casa producto de que no había una escuela funcionando desde hace mucho tiempo en el pueblo.


Me levanté sobresaltado cuando vi el bendito reloj que marcaba las diez con cincuenta de la mañana.


- Maldito reloj...


Casi tropesando con las sábanas pude salir con rapidez de mi habitación estando hecho un completo desastre con mi cabello enmarañado y vistiendo mi habitual pijama de remera vieja y bragas que solía ser lo único que vestía a esas alturas del verano por el sofocante calor que me volvía loco.


Cuando bajé las escaleras lo primero que vi fue a mi tío bebiendo su habitual café matutino junto al sonido de la radio local de fondo, él al escuchar los chirridos de la vieja escalera de madera ante mi peso, enseguida se giró lanzándome una mirada de obvio enfado junto a un total silencio, siendo extraño considerando su habitual naturaleza de hombre bromista.


- Disculpa, el despertador no hizo su trabajo - me antepuse a decirlo antes de que esa mirada me terminara por fulminar de la faz de la tierra.


Agust seguía con esa penetrande mirada de ojos verdes sobre mi, pendiente de cada paso que daba hasta que pude sentarme en silencio a la mesa en mi habitual silla.


Apenas lo hice, mi tío se levantó de forma abrupta soltando su taza de café y dirigiendose hasta la cocina, segundos después, con sus manos detrás de la espalda volvió hasta ponerse frente a mi.


- No sé si hubiera sido mejor comprarte un reloj nuevo ya que no es la primera vez que me dejas esperando para tus lecciones.


- ¡Prometo que será la última vez! - Dije con el tono de voz más suplicante que tenía.


Agust solo siguió con su seria mirada que me hacía dudar si se trataba de mi querido tío o mi estricto padre, pero eso fue descartado cuando puso frente a mi una caja perfectamente envuelta sobre mis piernas.


- Tan preocupado de tus obligaciones que ni siquiera recordaste que era tu propio cumpleaños, bobo.


Me quedé de piedra por unos segundos hasta que Agust comenzó a mofarse de mi expresión, ahora mismo era yo quien lo fulminaba con la mirada mientras él volvía comodamente a su silla para volver a beber de su café.


Observé la caja sobre mis muslos descubiertos cayendo de cuenta que realmente había llegado el día de mi cumpleaños, el día donde se supone que pasaría a la adultez.


- Gracias tío.


- De nada, pequeño.


Sonreí ampliamente, el recibir regalos era sin duda la parte favorita de este tipo de días aunque generalmente ya me podía adelantar a lo que había dentro de las cajas.


Cuando lo abrí finalmente esperaba encontrar o una muñeca de las que solía coleccionar o alguna prenda de uso diario, no fue para mi sorpresa que lejos de eso al fondo de la pintoresca cajita habían un par de prendas interiores de un encaje rojizo.


No era el habitual conjunto de ropa interior que solían darme, sino que se trataba de autentica lencería algo que siempre había querido y que por obvias razones nunca tuve la oportunidad de comprar por mi mismo.


- ¿Papá sabe de esto? - Le pregunté a Agust un tanto temeroso, sabía que si mi padre llegaba a ver ese regalo seguramente causaría un serio alboroto producto de que hasta ese punto siempre me trató como a su bebé negandose a la idea de mi crecimiento.


- Lo sabe, es más, me ayudó a conseguirlo.


Una vez más me quedé atonito, ¿Mi padre había conseguido y posiblemente elegido esto para mi? varias veces en el pasado el mismo me había negado incluso el comenzar a comprar ropa interior un poco mas sexy saliendo de lo típico infantil que vestía dandome a entender que aún no tenía edad para esas cosas, pero ahora al parecer entendía que había llegado al punto de dar su brazo a torcer.


Realmente estaba feliz de eso.


Emocionado me levanté de mi silla con la intención de ir a mi habitación a probarme mi nueva adquisición, pero Agust me detuvo agarrandome de la muñeca.


- ¿No piensas darme un beso de agradecimiento? - Lo había mencionado haciendo un simpático puchero en sus labios.


Tomando la postura del peor criminal posible por no darle un merecido beso de agradecimiento a mi tío favorito, me incliné hacia él para besar como suelo hacer sobre su mejilla, pero por un error de cálculo mío mis labios fueron a parar a la comisura de su boca savoreando por un instante el sabor del amargo café que bebía, no era la primera vez que sucedía asi que no le di importancia.


Agust me soltó la mano después de la recompensa y me dejó volar hasta mi habitación donde me dispuse a cerrar la puerta para dejar la cajita sobre la cama y pasar a desnudarme.


Miré mi cuerpo desnudo brevemente frente al espejo, se suponía que ahora era un adulto, pero no me sentía distinto ni mucho menos notaba cambios significativos en mi cuerpo después de que me desarrollé cuando tenía casi quince años, pero por alguna razón, la imagen reflejada en el cristal me parecía extrañamente sensual.


Tomé primeramente las diminutas braguitas y al colocarmelas me di cuenta de como mis gluteos devoraban el encaje que tapaba muy apenas mi vagina, me di un vistazo exhaustivo y pase por la segunda prenda casi rezando que el tamaño de copa fuera perfecto y en efecto, siendo un milagro cumplido cuando aquél bralette sostenía a la perfección el peso de mis dos pechos.


- Increíble.


Fue inevitable no decirlo, no podía dejar de mirar cada centímetro cubierto por esa translucida tela que apenas ocultaban la erección de mis pezones en ese momento los cuales rocé apenas con la yema de mis dedos dandome una deliciosa sensación de cosquilleo.


"¿Qué estoy haciendo?" Esa pregunta pasó por mi cabeza cuando mis manos ya se encontraban bajando el encaje para liberar de mis pezones, acto seguido comencé a apretar de esos botones duros con la punta de mis dedos, jalandolos entre ellos manteniendo aún mis ojos hacia el espejo.


Fui sacado de ese trance cuando tocaron a mi puerta, me apresuré a acomodarme rápidamente la lencería antes de abrir la puerta para encontrar a mi tío Agust, detrás de ella.


- ¡Vaya! El rojo te luce bastante bien, pequeño.


- ¿Lo crees? - con un poco de nerviosismos, pasé un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.


Agust por alguna razón no apartaba su intensa mirada de mi cuerpo como si estuviera grabando cada centímetro de mi piel en su memoria.


- ¿Papá aún no vuelve?


- Para eso vengo. Me llamó y me pidió que te avisara que no volverá hasta la noche, fue hasta la ciudad para comprar el pastel que tanto te gusta, también dijo que aprovecharía de hacer unas diligencias así que hoy solo seremos tu y yo.


- Me imagino que me vas a pedir que cocine yo el almuerzo, ¿No es así? -era inevitable, lo podía leer casi como a un libro infantil cuando sabía que no le gusta cocinar.


- Me descubriste, pero, como es tu día especial tendrás el honor de compartir la cocina con este apuesto ayudante, ¿Te parece justos? - Agust intentó erguirse y llevar sus manos hasta su cintura como si estuviera orgulloso de lo que dijo, pero olvidando como siempre su altura, golpeó su cabeza contra el marco de la puerta de mi habitación causando una divertida mueca ante el dolor. No pude evitar no soltar una risilla.


- Bien bien, tu ganas. Por desgracia para ti, cocinaremos ese estofado que tanto odias.


- A veces pienso que prefieres complacer a tu padre antes que a mi con las comidas.


- Sería más sencillo si tu no fueras un completo quisquilloso con mis comidas, tú te lo buscas - Me crucé de brazos divertido mientras que mi tío solo fingía una derrota, aceptó que mis palabras eran verdaderas con la mirada y se dispuso a irse no sin antes decirme algo que me dio una sacudida.


"Podrías aprovechar de cocinar con ese lindo conjunto, realmente me harías feliz si lo hicieras".


Después de unos cuántos minutos, finalmente todos los ingredientes se encontraban cocinando en la vieja cacerola de la abuela, sin nada más que hacer y un poco avergonzado por llevar solo ese conjunto de lencería planeaba ir a cambiarme por algo más comodo, pero por alguna razón en sentirme casi desnudo frente a un miembro de mi familia me causaba un poco de adrenalina, además de que no sabía si había imaginado esos roces contra mi cuando mi tío pasaba por detrás de mi mientras me encontraba picando las verduras.


- ¿Tienes sed, pequeño?


- Un poco, entre el calor de la cocina y el de afuera, no sé si hay alguna diferencia.


- Pues ya que tienes dieciocho, creo que es momento de que pruebes un poco de esto.


De la nevera sacó una botella fría de la habitual cerveza que solían beber tanto él como mi padre de vez en cuando, a decir verdad siempre había tenido la curiosidad de probar algo con alcohol cuando nunca se me había permitido.


Descorchando la botella y apoyando su cuerpo contra el refrigerador, Agust bebió un largo sorbo antes de darme la botella.


Al sentir la fríaldad de la cerveza contrastando con la caliente mirada de Agust aún sobre mi, empiné contra mis sedientos labios la boca de botella y bebí mi primer trago de cerveza causando una leve mueca en mi rostro por su amargura.


- ¿Qué tal? - Preguntó curioso.


- No pensé que fuera tan amarga - me limpié los restos de la cerveza pasando el dorso de mi mano contra mis labios. Agust solo reía mientras me veía querer devolverle la botella.


- Oh no, si la empiezas debes acabarla, son las reglas.


- Pero lógicamente tu diste el primer trago tío, eso sería trampa - resignado bebí con valentía otro sorbo más, y no alcancé a pasar todo el líquido cuando mis labios comenzaron a ser devorados por Agust, mi propio tío.


Me quedé frío por breves segundos, el líquido que había vertido en mi boca ahora se encontraba en su mayoría chorreando por mis comisuras hasta mi pecho producto de ese intenso beso que Agust me propinaba hasta que se alejó, una vez más solo para aferrar una de sus manos a mi cintura desnuda para apegarme contra de él.


- Tí..


- Te dije que no podías desperdiciarla, sobrino - Sin poder evitarlo me acorraló contra la encimera de la cocina, me arrebató esa botella y con una de sus manos bastó subirme sobre ella encajándose en medio de mis piernas.


- ¡Espera! No podemos hacer esto... - quise protestar pero con esa feroz mirada silenció mis labios causando un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.


Agust observó esas gotas derramadas contra mis pechos y sin decir nada más, comenzó a pasar su húmeda y caliente lengua sobre mi piel partiendo desde mi cuello, mi clavícula hasta bajar a mis pezones los cuales comenzó a succionar sobre la tela.


En ese punto, mi cuerpo comenzó a reaccionar instintivamente a esa desconocida sensación de placer, inevitablemente mis manos se aferraron a su cuello con la idea principal de alejarlo, pero solo lograba lo contrario apegando cada vez más ese rostros familiar a mis pezones, para ese punto ya había empezado a soltar mis primeros gemidos de placer desconociendo lo sensibles que eran esas zonas erógenas de mi propio cuerpo.


Mi tío terminó alejandose con lentitud, su expresión por alguna razón me hacía sentir que estaba en presencia de mi padre, lo que me ponía cada vez mas nerviosa.


- Si me dices que pare, lo haré, pero, si no me detienes es algo que no tendrá fin, ¿Estás seguro de que es lo que quieres?


Agust comenzó a plasmar suaves besos en mi cuello, algo que me hacía templar de deseo, ¿Cómo quería que le respondiera de forma sincera si estaba seduciendome de esa forma? mis piernas terminaron por aferrarse a sus caderas lo que causó que sintiera una firme erección contra mi vagína que solo era protegia por un delgado y translucido pedazo de encaje,

¿Era lo que deseaba? Nunca en la vida había visto a mi tío con otros ojos que no fueran los de un sobrino, inclu lo era como un segundo padre para mi, pero ahora el verlo de esa forma con esa erección enorme apuntando hacia mí, había hecho nacer un deseo desconocido en mi interior.


No pude articular palabra alguna, solo mis labios dejaban salir suaves gemidos que fueron el suficiente testimonio de lo que había decidio.


Mi tío con uno de sus dedos aún sin seararse de mi cuello bajó el encaje que cubría mis pechos dejandolos totalmente expuestos, admiró por breves segundos el color rosado de mis aureolas y de forma abrupta capturó una de ella mientras que estimulaba mi otro pezón con sus dedos de forma ruda, casi desesperada.


Era doloroso, pero a la vez no quería que esa sensación desapareciese. Mis caderas instintivamente buscaron más de esa deliciosa fricción, de un segundo a otro me encontraba deseando lo que sea se estuviese prisionero de esos viejos y desgastados jeans, ( jeans xd).


Se dió cuenta de esto y dejandome sin su boca y manos, frente a mi comenzó a bajar esa bragueta hasta que finalmente pude ver ese duro pedazo de carne enorme.


Me asusté de lo que vendría a continuación, sabía que mi padre y mi tío eran enormes en consideración al habitante promedio, pero jamás pensé que los penes fueran proporcionales a eso.


No solo era considerablemente gureso, sino que también de un largo que fácilmente llegaba a los 20 centímetros o más.


Agust comenzó a masturbarse frente a mis ojos y para mi sorpresa su pene se puso más y más rigido. De su glande escurría un poco de líquido preseminal el cual por alguna razón se me hizo apetitoso, él se dio cuenta de eso, me bajó de la encimera y poniéndome de rodillas... ese glande rojizo tocó mis labios embadurnandolos de ese salado y delicioso líquido.


- ¿Quieres imaginar que es una paleta?, te será más sencillo saber qué hacer.


Tomé a consideración sus palabras. Tomé su pene con ambas manos y dirigí su glande al interior de mi boca, solo un poco, lo suficiente para comenzar a darle chupetones con mis labios como si de una paleta se tratase.


Pasando los segundos comenzaba a engullir cada vez más y más de ese delicioso pene. Mi tío en ese punto pese a que aún era un poco torpe se encontraba agarrando mi cabello para guiar con suavidad mi cabeza, apenas y había tragado la mitad ya sentía mi boca completamente llena.


- No sabes las veces que me masturbé pensando en esa boca, estuve aguantando por mucho tiempo, pequeño.


Sus palabras de alguna forma me excitaban cada vez más y más, sin darme cuenta había llevado una de mis manos hasta mi vagina para buscar mi clítoris que en ese punto se encontraba bastante hinchado, bastando un simple roce de mis desdos para que esa sensación de placer se intensificara.


Comencé a mover mi cabeza más y más rápido, en ese punto mi saliba salía de forma contínua por mis comisuras, Agust por su parte no podía apartar la mirada de mi rostro y yo por alguna razón estaba hipnotizado por esos ojos que eran iguales a los míos y los de mi padre, pensando brevemente en lo morboso de todo esto y como era el hecho de estar mamando el pene de mi tío el que me estaba volviendo loco de deseo.


De un segundo a otro la puerta principal se escuchó abrirse, miré a mi tío quien había dejado de prestarme atención para mirar despreocupado hacia la entrada.


- Yoongi, llegaste temprano, ¿Qué tal la ciudad?


- Ya te podrás imaginar, terminé por volver antes. ¿Y Jimin? - reconocí enseguida la voz de mi padre al otro lado de la encimera.


Mi cuerpo se llenó de miedo, miedo por ser descubierto de esta forma y sobre todo la reacción de mi padre ante mis acciones, intenté safarme, pero Agust seguía de forma despreocupada penetrándome la boca incluso con un poco más de intensidad que antes.


- Está ocupado ahora mismo, preparamos el almuerzo juntos, ¿Quieres ver lo que hay dentro de la cacerola? - sonrió - Estoy seguro de que te gustará.


Para ese punto definitívamente no había escapatoria, pues los pasos de mi padre comenzaban a resonar cada vez más y más hasta que pude ver su silueta dirigiéndose directamente hasta los fogones, los cuales terminó por apagar al notar como la cacerola estaba hirviendo y casi derramándose.


- Parece que la comida se quemó, una pena, tendré que calmar mi hambre con otra cosa.


De pronto la mirada de mi padre estuvo sobre mi, lejos de esa reacción de decepción que esperaba lo primero que noté fue una erección igual de grande en los pantalones de mi propio padre.


Finalmente Agust me liberó, limpié la comisura de mis labios de ese líquido preseminal y mi propia saliba para ponerme apenas de pie y encarar a mi padre.


-Papi... - fue lo único que pude decir, o más bien, lo único que quería decir.


Mi cuerpo se acercó instintivamente a él, por otra parte sin demorar más, me tomó en sus brazos aferrando sus manos a mis húmedos muslos y yo buscando apoyo abrazando su cuello, una postura que conocía bastante bien ya que estaba acostumbrado que me cargara de esa forma desde que era un niño.


- ¿Decidiste aceptar la propuesta? - Me dijo con su habitual voz grave.


- Esto estuvo planeado, ¿No es así? - Era lo único que podía preguntar, mi corazón yendo a mil por hora y la mirada de mi padre sobre mi, hacían que todo mi cuerpo temblara, ¿Del miedo? o tal vez excitación, no estaba seguro de esto.


- Ya tendremos tiempo de hablar, bebé, ahora quiero que le muestres a papi, qué tanto lo deseas.


Mordisquié mi labio inferior ante esas palabras, temeroso me acerqué lentamente a su boca hasta que pude sentir sus labios contra los míos, enseguida papá comenzó a devorarlos con desesperación dejándome sin aliento en varias ocasiones hasta que se alejó de mi, en ese minuto por primera vez me di cuenta de que realmente había deseado a mi padre desde hace mucho tiempo, desde pequeño tal vez.


El simple hecho de desear casarme con él y mi tío en algún punto no se trataba de simples juegos infantiles, realmente ese era mi deseo.


- Estoy caliente, papi.


- Eso podemos arreglarlo - Agust se apresuró y con su pene aún fuera tomó mi rostro e introdujo su lengua dentro de mi boca, cuando se separó, tanto él como mi padre solo se dedicaron una mirada de confidentes junto a unas sonrisas de satisfacción pura.


Me llevaron hasta la habitación de mi padre que era la que tenía la cama más grande.


Mi padre me depositó con delicadeza sobre las sábanas de su cama desecha, inclinándose sobre mi y capturando una vez más mis labios comenzó a desabotonar su camisa, en tanto mi tío a mi lado hizo que me aferrara con mi mano a su pene por lo que enseguida comencé a masturbarlo subiendo y bajando mi mano que apenas podía cerrarse en el contorno total de su falo.


De un segundo a otro los ter terminamos completamente desnudos sobre esa cama, mi padre había dejado un camino de besos desde mi abdomen hasta mi vagina la cual comenzó a succionar.


Esa nueva sensación causó en mi un frenesí que culmió en poco segundos por el primer orgasmo de mi vida, mi padre sin dar tregua de ese instante continuó con su faena contra mi vagina, en y tanto Agust una vez más me hacía engullir su pene dentro de mi boca, solo bastaron unos minutos y sentí la primera descarga de semen que terminé tragando a duras penas por la cantidad.


Parte de él terminó por chorrearse por mis comisuras lo cual intenté recoger la mayor parte con mis dedos.


- ¿Te gustó el sabor del semen de tu tío? - a lo cual yo solo respondí con la cabeza con una expresión casi de poema obsceno - Vamos Yoongi, ¿No quieres descargarte dentro de tu hija, acaso?, si no quieres, solo necesito unos segundos para estar completamente duro otra vez.


Las palabras de mi tío conservaban ese habitual tono burlesco, pero era diferente, era casi como un reto que despertó algo muy en lo profundo dentro de mi padre.


Papá terminó por separar su boca de mi húmeda e hinchada vagína sintiendo enseguida la falta de algo cuando lo hizo, dirigí mi mirada hacia su rostro de manera casi suplicante, de verdad quería algo dentro de mi, quería a mi propio padre penetrarme.


Tomando un poco de liderazgo, tomé de la mano a papá e hice que se acostara en la cama, al hacerlo pude ver finalmente a detalle ese duro y enorme pene, cual comparándolo con el de mi tío era exactamente igual con la particularidad de que ambos estaban curvados al lado contrario.


Me levanté a duras penas y me puse de el en cuclicllas sobre su glande. Con movimientos circulares comencé a frotar de forma morbosa mi vagina contra él para dejar que se impregnara de mis jugos, en tanto papá casi complacido de eso se agerró a mis caderas con sus manos para seguir ese vaivén torpe de mi parte.


- ¿Te gusta el pene de papá? - era extraño escucharlo decir ese tipo de cosas, pero, de alguna forma me excitaba de sobremanera.


- Me gusta, papi, quiero tenerlo dentro de mi - aferré mis manos a sus muñecas, de pronto sentí como el glande de papá se encajaba en mi orificio.


Agust sin quedarse atrás se puso detrás de mi y aferrando mis pechos con una manos con la otra comenzó a estimular mi clítoris lo que causó que me relajara más y más para el siguiente paso.


Lentamente comencé a engullir el glande de mi padre con mi vagina, lo primero que sentí fue un dolor punzante que era adormecido gracias a las descargas de placer que me estaba otorgando mi tío con sus manos, tomé un poco de impulso y papá de un movimiento terminó por introducir por completo su glande dentro de mi.


En su mirada notaba como la excitación se apoderaba poco a poco de él hasta el punto de que de forma desesperada continuó con suaves pero repetitivas embestidas y a meter centímetro a centímetro de su pene hasta que llegó al punto sin retorno, él me miró como si quisiera mi permiso, como si esperase que aún hubiera una vuelta atrás, por mi parte solo asentí con pequeñas lágrimas en mis ojos producto de la mezcla de el placer y el dolor batallando en mi interior, solo bastó una embestida de furia para terminar finalmente sentado sobre la pelvis de mi padre, teniendo por completo ese pene que alguna vez me concibió ahora dentro de mi.


- Ah, ah, ah... Papi, Se siente b-bien.


Mis gemidos para ese punto no paraban de resonar. El dolor se transformó en un delicioso placer mientras saltaba sobre mi padre.


Finamente el pene de mi tío había cobrado rigidez nuevamente por lo que cambiando de posición adoptando una postura de perro mi padre comenzó a penetrarme una y otra vez mientras que Agust aprovechaba una vez más mi boca.


Era demasiada morbosa esa situación, tener a mi padre follandome desde atrás y a mi tío por delante me hizo sentirme una puta completa, ya que por alguna razón esa sensación de sentirme lleno, era algo casi hipnotizante.


- Tu vagina se siente demasiado bien, bebé, ni siquiera a tu madre podía meterselo completo - gimió - En cambio tú... estás hecho a mi madida... mmgh~ Jamás me cansaré de follarte.


- ¡Ah! ¡Follame papi, folla a tu propio hijo! - negué desesperado - Ahora no podré dormir sin sus penes dentro de mi....


- Eso se puede arreglar, pequeño.


Sacando su verga de mi boca, mi tío hizo que me posisionara sobre él, alejándome del pene de mi progenitor, lentamente comenzó a penetrarme hasta que tuve su pene dentro de mi, pero no basto ahí, mi padre se acercó nuevamente y comodando su propio pene comenzó a empujar contra mi culo.


- ¿Qué haces? no creo poder con dos - dije un poco asustado, pero papá continuó estimulándome hasta que mi culo cedió y comenzó a recibir el pene de papá aún teniendo el de Agust muy profundo en mis entrañas - Dios, tío... papi... me está penetrando.


- Lo sé cariño, tu vagina y tú culo tienen que poder con los dos para que esto funcione.


Cuando la penetración de papá terminó, ambos al unísono comenzaron a penetrarme dejando en cada embestida una sensación constante de que querer desmayarme, pero lo toleraba.


Nuevamente, pasados los minutos pude acostumbrarme y a comenzar a disfrutar. Sentir dos penes en mi interior era la mejor sensación del mundo, Agust embestía y mi padre retrocedía. Cuando mi padré me embestía con fuerza, Agust no se quedaba atrás y me emujaba más y más profundo.


- ¡Y-ya no aguanto! - de un segundo a otro sentí que me desbordaba con la llegada de un nuevo orgasmo.


- Me voy a correr también, bebé, lo haré afuera.


- ¡No!, hazlo dentro de mi, por favor papi, quiero sentir como me llenan, quiero sentirme lleno.


No sé si fueron mis palabras o la poca capacidad de mi padre de decirme que no, pero con unas embestidas cada vez más firmes sentí la primera corrida de mi padre dentro de mi, llenando cada espacio de mi interior junto con su enorme nudo, enseguida mi tío hizo lo mismo, lo que causó que por presión, el semen se desbordara de mi vagina y mi culo.


Los tres quedamos totalmente exhaustos, yo en medio de ellos mientras mi tío me abrazaba por detras y yo reposaba mi cabeza en el pecho de mi padre, con mi vagina y mi culo, aún chorreando semen y fluídos, sabiendo las conseciencias de ese acto.


- Quizás quede embarazado - susurré por debajo, casi como si fuera un secreto, pero mi padre que siempre tuvo buen oído esuchó mis palabras.


- Si es así, será hijo de los dos, pequeño, así que no te preocupes en decidir por el padre, esta vez no lo haremos así.


- De alguna forma las palabras de Agust las compartía con mi padre, pero, ¿A qué se refería con "esta vez"?


- ¿Qué significa eso? - miré a mi padre en busca de una respuesta sincera, él por su parte depositó un suave beso en mis labios mientras se preparaba mentalmente para que iba a revelar.


- Tu madre, YoonJi, mi esposa también era nuestra hermana. - mis ojos se abrieron como platos, ¿Mi madre?, ¿Hermana de mi padre y mi tío?


- ¿Qué...?


- YoonJi, tu padre y yo, nacímos aquí - murmuró - Nuestros padres murieron muy jóvenes y nos criamos solo nosotros tres, de eso ambos nos enamoramos de YoonJi, fue inevitable, así que decidimos formar una familia.


» Cuando Yoongi quedó embarazada, digamos que dejamos a la suerte quien sería el padre, en ese caso ganó Yoongi, suponiendo que sería lo mejor. Luego ellos se casaron pero seguíamos siendo nosotros tres, y cuando el embarazo se complicó, nos fuimos a la ciudad buscando mejores médicos, pero YoonJi siempre fue frágil y enfermiza, murió al darte a luz, luego volvimos aquí y decidimos criarte como le hubiera gustado.


Aquél relato me dejó descolocado, ¿Mi madre era hermana de mi padre y de mi tío?, ¿Mi tío puede que sea mi padre? Eran demasiadas cosas que procesar, solo pude quedarme en silencio mientras era abrazado con fuerza por esos hombres que ahora, me pertenecían y a los que yo les pertenecía.


- Quizás pienses que sobrepasamos cualquier límite de la moralidad, Jiminnie, pero, fue inevitable no enamorarnos cada día de ti desde que comenzaste a convertirte en un omega, no pienses que es porque nos recuerdas a tu madre, sino que eres simplemente extraordinario, no hubo noche en que no deseara tu cuerpo aún sabiendo que eres nuestro hijo, nuestra sangre, pero fue así y tú decidiste que esto continuara.


- Ahora eres nuestro hijo y omega.


Los labios de mi padre una vez más capturaron mis labios, por su parte con sus manos comenzó a estimular mi recién llenada vagína, si bien todo esto no era moralmente bien visto sabía que ya no había vuelta atrás, aunque me negara ahora mismo, cada segundo de mi vida iba a desear de ellos, iba a desear mi propia sangre.


Abracé con fuerza a mi padre, introduciendo mi lengua dentro de su boca. Mi cuerpo lentamente era acomodado una vez más para recibir a mis padres, mi sangre, mi familia a quienes amaba pase lo que pasase sin importar el daño, era mi decisión y así permanecería dentro de esas cuatro paredes, siendo dueño y propiedad del pecado incestuoso del que nací.