trans ♡ yoonmin + jimsu

Summary

Jimin no era gay.

Genre
Erotica
Author
ʚɞ
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

...


Esta es una historia verídica. Sucedió hace unos años, fue una experiencia totalmente inesperada y por ello mismo única.


Aunque debo decir que en un principio quedé chocado. Los acontecimientos posteriores me hicieron ver que ella, lejos de constituir una experiencia negativa, fue algo fantástico, fructífero y absolutamente placentero. Para nada de haberme dejado llevar, había cuenta que gocé y disfruté como nunca. Y aquí va.


Lo que voy a contarles sucedió hace unos años cuando ocupaba el puesto de asistente personal del gerente de relaciones comerciales de la empresa para la que trabajo.


Antes que nada me describiré. Soy Park Jimin y actualmente vivo en Seoul, pero en la época vivía en Daegu. Mi familia es de clase alta y nunca pasé necesidades, no obstante, mi padre me inculcó siempre el gusto por el trabajo.


Siempre fui inteligente, me gradué con honores del instituto e ingresé a la universidad.


Estudié administración de empresas y comercio internacional en simultáneo, egresando de ambas carreras con honores y apenas salido de la facultad ingresé a trabajar en la empresa de un amigo de mi padre, ascendí rápidamente hasta que el gerente en cuestión se fijó en mí y me llevó a ser su asistente personal.


Para alguien tan joven eso constituyó casi una sorpresa. A mis 27 años ya era dueño de mi propio departamento en una exclusiva zona de la capital Sur Coreana, por lo que ya no dependía para nada del dinero de mis padres.


Físicamente hablando soy atractivo. Mido alrededor de 1,85 ms, soy de piel bronceada, cabello rubio, ojos negros, soy algo fornido, no un Adonis pero me cuido haciendo ejercicios por lo que mantengo mi forma atlética, tengo una polla regular, no es masiva como las que se ven en las películas porno, pero el tamaño nunca ha sido problema.


De hecho me siento orgulloso de mis 19cms. Eso unido a mi atractivo físico y mi carácter extrovertido siempre fue un factor de éxito a la hora de ligar a alguna hembra, dicho sea de paso, en mi cama nunca faltaron coños y debo decir que eso exactamente fue lo que más me hizo dudar cuando se presentó el momento que relataré.


Al momento de suceder los hechos estaba de novio desde hacían 2 años, vivíamos juntos e incluso la fecha de la boda estaba fijada. No obstante, la relación no atravesaba un buen momento, los dos meses sin sexo que llevábamos eran prueba palpable de eso.


En fin, en la época que trata este relato el directorio de la empresa recibió una propuesta de negocios que se mostraba muy lucrativa de parte de una empresa cuya sede se hallaba en la ciudad, y mi jefe, gerente de relaciones comerciales, un hombre capaz y muy astuto fue seleccionado para ser la cabeza de la delegación que fue enviada a tierras antiguas para negociar acerca de la propuesta, al ser su asistente personal obviamente (y felizmente, por lo que sucedió) obligatoriamente debí acompañar a las 6 personas que viajaron a Daegu.


Llegamos a Daegu un martes por la tarde, ese día fuimos al hotel y descansamos.


La empresa de ese lugar se mostró muy cordial al reservar un cuarto para cada uno en un lujoso hotel de 5 estrellas. Esa noche fuimos a cenar a otro lujoso restaurante y luego a descansar, las reuniones empezaban por la mañana. Nadie en su sano juicio imaginó lo duras que serían las negociaciones, las cuales se extendieron por espacio de diez días.


Yo estaba por volverme loco. El estrés había llegado a un punto álgido, ya ni siquiera podía dormir, esto unido a la falta de sexo que estaba por alcanzar los tres meses (en ese lapso ni siquiera me tiré una paja) me tenía tirándome de los pelos, un colega de la empresa me recomendó que contratara a una dama de compañía a fin de relajarme, dije que lo pensaría pero resolví que sería mejor no hacerlo a modo de no dar pie a que cuestiones ajenas a lo estrictamente comercial truncaran las negociaciones, no obstante, me consta que los demás, mi jefe incluido hacían constante uso de los servicios de dichas damas.


Finalmente, el trato se cerró, gracias a una jugada magistral de mi jefe (que ya veía su ascenso a gerente general) un viernes a las dos de la tarde, ese día todos se tomaron lo quedaba del día libre para recorrer y relajarse, habida cuenta que el vuelo de regreso a Seoul ya estaba fijado para el sábado a las tres de la tarde.


Esa noche el grupo resolvió ir a celebrar con una cena en un elegante restaurante y luego ir a divertirse en algún local nocturno, yo decliné la invitación pues tras diez días conviviendo con mis compañeros de la empresa estaba algo cansado de sus rostros, así que decidí salir por mi cuenta.


Llamé a un amigo que me había hecho entre los empleados de la empresa de ese lugar, y éste me recomendó un bar no muy lejos del hotel, me dijo que era tranquilo, y que, incluso, siempre había oportunidad de ligar con alguna mujer buena, pues era un local concurrido por empleados de muchas empresas que se hallaban en la zona y casi todas tenían por política contratar a mujeres buenas en base al criterio de “buena presencia” que en forma casi unánime los manuales de recursos humanos recomiendan.


Así que, me di un buen baño con agua caliente para relajarme, me vestí lo más informal que pude, pero con onda, y me dirigí al bar, solo completamente solo.


Hacía mucho tiempo extrañaba esa sensación y me gustó, me hizo sentir bien, por primera vez desde hacía rato me sentía libre y liviano. Así que pedí una botella de mi vino favorito y decidí pasarla bien.


En eso estaba, degustando un excelente vino cuando la vi. Sentada en la barra y tomando un Martini, estaba la hembra más buena que había visto desde que entré al bar.


Llevaba una falda ajustada que le marcaba la cintura, la cadera y el mejor culo que había visto en mi vida; una blusa blanca con un generoso escote bajo el cual se veían unas tetas impresionantes y se insinuaba un sostén en extremo sexy; medias negras y zapatos de tacón también negros.


Llevaba el pelo recogido en una larga coleta, tenía una cabellera negra de un lacio perfecto, unos ojos color miel, los labios carnosos con labial de un color que resaltaba su piel pálida que se percibía, desde donde yo me encontraba, como tersa y suave.


Tenía un aire elegante y sensual, se veía a las claras que disfrutaba de un buen nivel de vida, en fin era una mujer hermosa, sexy y con clase.


Habida cuenta del tiempo que llevaba sin acción no pude evitar sentir como el deseo empezaba a hacerme hervir la sangre. Al instante la polla se me puso más dura que una piedra mientras imploraba por que la dejara salir de mis pantalones, con tal erección y loco de deseo decidí jugármela.


Cuando vi que se había terminado su Martini, llamé al camarero y le pedí que le llevara otra bebida por cuenta mía.


(esa no falla xd).


Cuando le acercaron el trago y aceptó gustosa no pude evitar regocijarme por dentro, sobre todo cuando me dirigió una mirada tan sensual que mi temperatura se habrá elevado hasta los 1000°, estaba abstraído imaginando que la tenía en mi cama, cuando siento una mano sobre mi hombro, volteo y la veo allí, a mi lado, pícara y sonriente, y me dice en un español perfecto:


– “Hola, ¿Has sido tú el de la bebida?”, le respondo que sí y pregunta si puede sentarse conmigo, hago un gesto afirmativo con la cabeza, ya que se me había cortado el habla.


Me costó algo recuperarme pero al fin me sobrepuse y decidí hacer valer toda mi experiencia en ligues para lograr algo con el monumento que se hallaba conmigo en ese momento. No sé a lo cierto cuánto tiempo estuvimos ahí, pero hablamos de todo, y lentamente la conversación se dirigió al tema que yo quería.


Llegados a este punto, ya se había generado entre nosotros cierta tensión sexual, así que no fue difícil ni complicado sacar la cuestión, así que ni corto ni perezoso le tiré de una:


– “Me encantaría follarte”, mientras esperaba que me tirara la bebida a la cara y me rematara con una cachetada, pero jamás esperé que me dijera:


– “¿Si, por qué te has demorado tanto en decírmelo? Si desde que me invitaste la bebida y me sonreíste me dije, he ahí un bombón al que tengo meter a mi cama”.


La invité a ir a mi hotel, pero se negó.


Me dijo que no se sentiría a gusto allí, en cambio propuso que vayamos a su departamento a lo cual accedí gustoso.


Pagamos la cuenta, llamamos un taxi y nos dirigimos a su departamento. Ya durante el trayecto fuimos prácticamente comiéndonos a besos, lo cual parece ser normal en Daegu, n/a: (hay, que paja, pero bueno jsjdjs) ya que el taxista ni siquiera nos prestó atención, al llegar noté que el mismo se encuentra en un lujoso edificio de un coqueto barrio residencial de esa maravillosa ciudad.


Entramos, esperamos el ascensor.


Cuando estuvimos dentro me dijo que me contuviera (estuve a punto de apretarla contra la pared y comerle a besos nuevamente) ya que las normas eran estrictas y todos los ascensores tenían cámaras.


Llegamos al piso 18 o 28 no recuerdo bien, estaba con la calentura a tope. Entramos y percibí el buen gusto con el que estaba decorado. Allí mismo la tumbé en el sofá y nos comimos a besos.


En ese momento ni me imaginaba que estaba a punto de vivir la mejor experiencia sexual de mi vida.


Atormentado por la abstinencia de casi tres meses ya no aguantaba más, solo quería que abriera las piernas para meterle mi polla y quitarme las ganas.


Pero no, en lugar de ello se dedicó a jugar conmigo, primero, se libró de mi control y me hizo tumbar, empezó a besarme la boca con pasión, luego empezó a besarme el cuello.


Allí se detuvo un buen rato haciéndome delirar. Acto seguido, empezó a desnudarme. Primero fue por los zapatos, luego las medias, fue arriba y me quitó la chaqueta que tenía puesta y luego la remera, allí fue a por el cinto y finalmente los jeans.


Cuando quedé únicamente en bóxer me hizo recostar nuevamente, mi polla estaba completamente dura y suplicaba porque la dejaran salir pero mi tortura aún no había concluido.


Empezó a acariciar mi polla por sobre la ropa interior y luego empezó a darle ligeros mordiscos acompañados de caricias con los labios, estaba a punto de reventar, entonces, empezó a retirarme la última pieza de ropa que quedaba.


Ahí estaba yo, completamente desnudo y con la polla durísima esperando acción cuando ella se levantó y rápidamente sin darme a disfrutar se quitó la falda y la blusa quedando en ropa interior, allí pude notar que llevaba un conjunto sexy… sexy… muyyy sexy de color negro con portaligas.


Se quitó el portaligas, las medias y el sostén, quedando únicamente con la tanga preciosa que tenía puesta.


Me hizo sentar, me separó bien las piernas, se arrodilló y se llevó mi tiesa polla a la boca, ¡Por favor! Fue la mejor mamada que me hicieron en mi vida, empezó dando lamidas por toda la extensión de mi aparato, luego se llevó la cabeza a la boca y la chupó como si de un caramelo se tratara, de a poco fue bajando introduciendo todo el miembro a su boca, acelarando sus movimientos.


Luego, bajó a mis bolas dándoles el mismo trato, mientras yo me volvía loco. Escupió abundante baba y saliva sobre mi miembro y siguió chupando hasta que ya no me aguanté y descargué toda la leche acumulada por tres meses de abstinencia en su boca. Ni siquiera avisé que me corría, solo no pude contenerme. Creí que allí mismo, desnudo y todo, me pondría a la calle por echarle leche a la boca sin avisar pero, lejos de ello, puso una cara de perra golosa y se tragó hasta la última gota.


En ese momento ocurrió lo inesperado. Se sentó a mi lado y me susurró al oído:


– “¿No has notado algo diferente en mí?”.


No entendí la pregunta y se lo dije, me volvió a decir que había algo en ella que era distinto pero que si yo no lo había percibido ella tendría que enseñármelo.


Se paró y se quitó la tanga y allí entendí lo que quería decirme. No sé dónde la ocultaba porque juro que no se notaba ni siquiera cuando ya solo tenía puesta la tanga.


A la vista y completamente dura estaba una polla enorme, era incluso algo mayor que la mía, algo como 20cms. Quedé estupefacto. Seguía caliente, pero la erección se desvaneció en un instante.


Al ver que se me bajaba la polla, puso cara de acongojada y me dijo que nunca debió liarse conmigo pero que no pudo aguantarse al verme tan guapo. Pero ¿A quién no se le quitaría la erección al ver que la tremenda hembra a la que estaban a punto de follarse resultaba tener tremenda polla?


n/a: Ay, mi estómago jfvjgvkj xd


No obstante me sentí como un tremendo imbécil, ¿No era yo el que decía siempre que en el sexo no existen tabúes y que todo vale con tal de disfrutar? Con eso en la cabeza le pedí disculpas y le dije que podíamos seguir.


Fue en vano. A pesar de todos sus intentos, no se me paraba, entonces le dije que ya no podía, que no lograba endurecerla y ahí sucedió. Me dijo:


– “¿Qué drama hay en eso? La mía sí que está para la guerra”.


Y era cierto, mientras la mía estaba más muerta que Franco, la suya estaba bien a punto.


No era que no entendía lo que acababa de insinuar, lo entendí pero no quise admitirlo. Entonces me dijo si tapujos:


– “Ay papi, date vuelta y ponte a cuatro patas que ese culito tuyo me lo follaré yo”.


Solo me tomó un instante decidirme. Siempre había visto películas porno en que trans se follaban a hombres y si bien me parecía horrible, debo confesarlo, en algún momento eso llegó a excitarme.


Bien, me dije a mí mismo. Me volteé y me puse a cuatro patas. Ella me dijo que la espere porque ya volvía, cuando lo hizo vi que llevaba en la mano un tubito.


– “Gel lubricante”, me dijo.


¡Oops! Pensé, esto va en serio.


Se arrodilló detrás de mí y, ¡Vaya!, sentí su lengua rozando mi ano.


¡Por Dios!, en mi vida me habían hecho un beso negro y eso que follé con mujeres tan degeneradas que hasta me daban escalofríos.


La pasaba alrededor de mi esfínter y, sobre la entrada de mi culo y cuando creí que ya había hecho de todo, ¡Ah, introdujo su lengua!


Creí que gozaría otra vez, pero no ocurrió nada. Dándose por satisfecha, abrió el gel y la dejó caer sobre mi culo, empezó a frotarla alrededor de mi esfínter y por toda la zona anal, luego untando el gel a un dedo, lo introdujo en mi culo a fin de lubricarlo por dentro y para dilatarlo un poco, así repitió unas cuatro veces la operación, alternando entre uno y dos dedos, cuando mi ano ya estuvo algo abierto, volvió a untarme algo de lubricante y finalmente lo embardunó por toda su gran polla.


“Todo sea por una experiencia nueva”, pensé.


Quedé helado cuando sentí la cabeza de esa polla asomarse a la entrada de mi culo y me desesperé cuando sentí que lo hacía así, en pelo, sin nada.


– “Estoy limpia”, me dijo, “Por eso no usaré condón”.


Era grande y yo algo estrecho, porque tuvo que presionar bastante para entrara.


Joder, ¡Cómo dolía! Sentía cómo intentaba bloquear el acceso. Apretaba los dientes y hundía la cabeza en el sofá para no gritar. Ante mi dolor, ella decidió retirar otra vez la polla y volver a embadurnarse con lubricante, para volver a intentarlo.


Otra vez la cabeza en mi culo y esa presión para hacer que entre, al fin logró meterla y, despacio, empezó a introducir el resto en mi culo.


Era una sensación nueva y desconocida la que estaba experimentando, me sentía lleno, sentía como me iba entrando cada milímetro, cada centímetro, hasta que, finalmente, tuve toda es gran polla dentro de mi culo.


Tras aguardar un rato para que me acostumbrara a lo que tenía dentro, empezó a bombearme, primero lento y suave para luego ir aumentando el ritmo de cada embestida. Cada una de ellas era brutal, sentía como su miembro se abría camino por las paredes de mi culo y, gran sorpresa, lo estaba disfrutando, jamás creí que sería capaz de sentir esa clase de placer, el placer de tener el culo follado por una polla.


Sentía como su miembro entraba y salía, mientras sentía sus bolas se balanceaban de un lado a otro y chocaban contra las mías, sentía cómo mi polla se agitaba.


En ese momento, retiró su polla de mi culo y se acostó en el suelo, y me ordenó que me subiera, hice lo que ordenó, subí y de una sentada introduje nuevamente su miembro en mi ano, al hacerlo sentí un placer indescriptible, sentí como mi culo volaba con esa sensación y, ¡Vaya sorpresa!, mi polla que había permanecido lánguida como caballo viejo recuperó todo su vigor de golpe.


“Vaya momento que encuentras para despertar, justo cuando ya entregué mi culo” me dije.


Pero sin importar, cabalgué como una puta cualquiera, eso era exactamente lo que en ese momento sentía que era una grandísima puta.


Gemía cada vez más alto y pedía más y más polla, quería sentir que me dieran en serio por el culo, quería tenerlo bien abierto.


En el momento cumbre, sentí que su polla temblaba allí adentro, me levantó y retiró su polla, me hizo arrodillar y derramó toda esa leche caliente por mi cara, boca y pechos. Había gozado y disfrutado en ser follado, pero quería más, había recuperado toda la calentura y la rigidez de mi miembro era la prueba.


Entonces, la tumbé en el sofá y devolví el maravilloso beso negro que me había dado. Su culo sabía salado pues había sudado muchísimo al cogerme, aun así estaba delicioso.


n/a: giuu.


Luego le unté el gel y fui directo al grano, “Tampoco yo usaré condón”, le dije y ella asintió.


No necesité presionar demasiado, se nota que su culo estaba acostumbrado, e ingresó la mitad de un solo empujón, así que solo necesité uno más para que toda mi polla estuviera dentro de su sabroso culo.


Me sentía extasiado así que di todo de mí para que ella gozara, y gozó. A medida que aumentaba el ritmo de las embestidas, sus gemidos aumentaban, vi que tenía los nudillos blancos de tanta fuerza que hizo para atajarse del sofá.


Llevé el ritmo de mis embestidas a un nivel casi robótico y debo decir que ya no sentía las piernas, el peso me estaba tumbando.


“Lecheee, quiero tu lecheee en mi culo” gritó, eso me excitó más aún y no pude contenerme más y gozé descargando cuatro chorros enormes de leche dentro de su culo.


Ella también gozó, ya que sin tocarse siquiera, descargó otros dos chorros sobre la alfombra de su sala. Quedamos rendidos, y dormimos allí mismo.


Cuando desperté eran las ocho de la mañana y ella sonriente me trajo el desayuno, le dije que debía irme porque debía tomar un vuelo de vuelta a Seoul a las tres de la tarde.


Le pregunté su nombre ya que no lo había hecho el día anterior, y sin rodeos me lo dijo. "YoonJi".


Intercambiamos teléfonos y correos y, tras una buena ducha, regresé al hotel, donde los demás miembros de mi comitiva ya me estaban buscando. Obviamente no les conté nada acerca de lo sucedido.


Regresé a Seoul, pero por poco tiempo. Por razones de seguridad me hice los análisis correspondientes y salió todo bien, a los seis meses me volví a hacerlos e igualmente dieron negativo. Un mes después de mi retorno di por terminada mi relación y volví a las andanzas, me follé a muchas mujeres pero ya no disfrutaba como antes.


Entonces empecé a follarme a trans pero no eran lo mismo. Debo decir que en ningún momento perdí contacto con la “chica” con la que follé en Daegu, solíamos hablar por teléfono y comunicarnos por correo. Así, año y medio después de la experiencia que cambió mi manera de ver y disfrutar del sexo, regresé a Daegu, pues solicité un traslado a la oficina que se abrió allí como consecuencia del trato que se había cerrado.


La volví a ver, volvimos a follar en forma más salvaje y desinhibida que antes. Ahora, vivo en Daegu y ella… bueno, ella, ahora, es mi chica.


...


n/a:


Debo admitir que me es tan difícil tener un Yoongi bottom, porque en verdad no puedo ver a Yoongi como un pasivo xd pero me ah gustado como ah quedado :3