c-men . yoonmin

Summary

Jimin normalmente siempre había sido un joven muy bueno y con un corazón sincero. Un católico muy ejemplar y bastante tímido. Entregado por completo a sus creencias, guiadas por sus padres, y siempre había sido fiel a estas. Pero lamentablemente, una vez sintió mucha curiosidad por haber visto algo indecente y accidentalmente mientras navegaba por el dichoso internet como a cualquier adolecente de su edad le pasaría. Y luego pecó, haciendo ciertas cositas que no era correctas e inmediatamente y después de eso, se sintió muy, muy culpable. Es por esto que acudió en ayuda hasta la iglesia. En donde se fue a confesar con el padre Min Yoongi, el hombre correcto que ayudaba a las personas a pedir perdón por sus pecados para llevar una vida llena de paz, en santidad y tranquilidad ante los ojos de Dios. Aunque más bien, Jimin se fue muy bendecido a su casa, luego de haber recibido una poderosa purificación mientras se encontraba en el despacho del hombre más comprensivo que pudo haber conocido en toda su vida. ... n/a: hola, pecadoras. aquí les traigo algo bastante caliente. voten pliss, me ayudan mucho con eso.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

🌷; una disculpa por si

hay faltas de ortografía.





"Confesaos, pues,

mutuamente vuestros pecados".


...


Min Yoongi era un hombre de veinticinco años.


Estaba soltero. No tenía Hijos. Y se quedaría así por siempre porque a los quince decidió entregarse por completo a sus creencias.


Dejando en el olvido y renunciando a sus sentimientos y pensamientos carnales para ser entregado en cuerpo y alma a aquellas creencias que sus padres le inculcaron desde niño y que ahora felizmente estaba cumpliendo con todo el gusto de su alma.


O eso trataba de aparentar.


El día de hoy parecía ser un día muy tranquilo, incluso estaba en su casa realizando algunas investigaciones mientras leída la palabra de Dios en su oficina personal, aunque a veces se sentiera un poco solo al no tener a nadie más viviendo con él en su enorme casa.


Eran aproximadamente las dos de la tarde y estaba tomando un delicioso café cuando se desconcertó al escuchar el sonido del timbre de su casa pues no esperaban tener visitas un día sábado.


Bajó rápidamente hasta la segunda planta y se sorprendió aún más al abrir la puerta, viendo a Park Jimin en la puerta de su casa con las mejillas sonrojadas y la respiración errática, tal vez porque había corrido recientemente.


- Yoongi Hyung, ¡Hola! - su manita se extendió para agitarla en una forma de saludo y Yoongi dejó a la vista su sonrisa de gomita solo para el rubio de mejillas abultadas.


- Buenas tardes, Jimin - lo dejó pasar inmediatamente a su hogar y el pequeño de quince años entró, luciendo una ropa casual y muy cómoda para estas fechas de primavera.


- ¿Puedo saber, cuál es el motivo de tu visitan? - preguntó amablemente mientras subía nuevamente las escaleras y le indicaba a Jimin que lo siguiera y lo llevó hasta su despacho.


- Quiero hablar con usted de algo - le dijo en voz apenada, logrando que Yoongi se diera cuenta de su pequeña ansiedad.


Jimin no venía a su casa almenos que no viniera junto a sus padres de visita.


- Claro, toma asiento - ofreció, dejando que el pequeño se sentara en su enorme sofá caro acolchonado - Dime qué es lo que pasa.


Park soltó un pequeño suspiro tembloroso ante lo que diria, pues apesar de que Yoongi era una persona cercana y comprensiva, sentía mucha vergüenza ahora mismo.


- Q-quiero confesarme - tragó duro.


Yoongi alzó la mirada y asintió lenatamente, colocando una silla frente al menor para estar más cerca de él.


- Sabes que solo los domingos se hacen ese tipo de cosas, pequeño - su voz en ningún momento dejó de ser amable.


- Lo sé, pero debía desahogarme un poco y eso es ahora - sus mejillas se colorearon fuertemente y Yoongi sonrió de ternura.


Pues cuando los católicos confiesan sus pecados a un sacerdote, están simplemente siguiendo el plan establecido por Jesucristo.


Él perdona los pecados a través de un sacerdote... o eso piensa su doctrina católica.


Es por eso que Jimin había decidio correr en ayuda de Min Yoongi, el cuál siempre había sido amigo de sus padres y era su Hyung favorito.


Sabía que él iba a ayudarlo para que no se sintiera tan culpable del error que había cometido ante los ojos de Dios.


- Está bien, cuéntamelo todo.


Jimin se acomodó correctamente en su asiento y se mordió el labio con fuerza ante la atenta mirada de su mayor y bajó la mirada, sintiéndose la peor persona del mundo.


- Y-yo... Me eh estado complaciendo... - Yoongi aguantó la respiración un segundo y esperó hasta que el otro hablara más - Analmente...


Si, definitivamente esto le robó el aliento. Yoongi comenzó a sudar y su mano se volvió puño sobre su pantalón.


- Oh... B-bueno... - pasó saliva por su granganta y sus dedos temblaron - Jimin, eso definitivamente no es algo que un niño como tú, debería de tener en la mente... - el rubio se vió realmente afligido - Pero parece que ya llevas un tiempo en eso.


- Um... - asintió con su cabeza y sus ojitos se cristalizaron un poco.


- Así que dime, ¿Qué te hizo venir a mi hoy? - necesitaba esa respuesta. Aunque ya era bastante obvia.


Se supone que él es un sacerdote.


- B-bueno, es que anoche, me lastimé - aún tenía los recuerdos de la noche anterior. Se sentía sucio - Y no puedo ir con mis padres, no sabía con quién más ir.


Oh, con que era eso...


- ¿Y qué hiciste, Jimin? - sus ojos lo inspeccionaron, lamentándose por tener una erección en sus pantalones ahora mismo.


- Estaba usando mi vibrador en mi culo y sentí un toque y... no sé qué está mal - negó desesperado - No sé si es por dentro o por fuera - un sollozó abandonó su boca y Yoongi pasó saliva por su garganta - Simplemente creo que esto podría ser la forma en la que Dios usa para castigarme por mis pensamientos impuros.


Puede que esto que haría no estaba bien. Pero por Dios, estaba enamorado de ese niño desde hace un buen tiempo.


Incluso juraba que si Jimin hubiese sido una mujer, hubiera abandonado su puesto como sacerdote pasa casarse con él y hacer las cosas correctamente ante los ojos de Dios.


Pero todo era muy complicado. Y ya había aguantado demasiado todo este largo tiempo.


No era fácil verlo siempre a su alrededor y peor cuando recibía las muestras de afecto por parte del pequeño que le aceleraba el alma.


Ya no podía.


- Q-quieres... ¿Quieres que heche un vistazo...? - si, definitivamente estaba tan mal esto.


- ¿A qué se refiere, Hyung? - su manito se posicionó en su pecho con preocupación.


- Oh pues, bueno... P-podría hechar un vistazo ahí abajo y ver si en verdad te lastimaste - pídele perdón a Dios, Yoongi.


- ¿L-los padres normalmente hacen eso? - sus mejillas estaba rojitas y se veía demasiado hermoso.


- Jimin, por eso viniste a mi, ¿no? - se relamió los labios - Porque no puedes ir con tus padres... - se colocó de pies y Jimin hizo lo mismo - Y peor con ese tipo de información.


- S-si... - un puchero se formó en sus labios y Yoongi quiso besarlo.


- Los conozco suficiente como para saber que no lo tomaría nada bien. Y sinceramente puedo ayudarte si me dejas - estaba demasiado ansioso.


- Está bien, Hyung.


...


* cinco minutos después *


- Oh... - Yoongi se sintió asfixiado enormemente cuando su verga entró por completo en aquella pequeña cavidad, obligándolo a apretar sus dientes con fuerza.


- ¡Oh, si! - Jimin sintió sus ojos voltearse por el enorme pedazo de carne que llegaba hasta dentro, incluso a lugares donde él nunca antes tocó - S-si...


- Te voy a purgar con cada golpe - murmuró, comenzando a penetrarlo con fuerza y se adentró hasta su próstata, escuchándolo gemir deliciosamente.


Etaba tan jodidamente apretado.


- Oh, ¡Dios mío! - el pequeño comenzó a sollozar, sintiendo el golpeteo en sus nalgas, mientras sus pieles chocaban con fuerza y de una forma tan vulgar, por el simple hecho de que tenía toda la verga de Yoongi enterita en su culo - Gracias, gracias Yoonnie - se tomó fuerte del sofá y alzó un poco más el culo, recibiéndolo gustosamente, meneando sus caderas hacia atrás, para que la tuviera por completo.


- Si bebé, así... - cerró los ojos por un momento, disfrutando y concentrándose en las sensaciones tan deliciosas que el jovencito le estaba haciendo experimentar por primera vez.


- Dios, ¡si! ¡si! - Jimin sintió un fuerte agarre en sus cabellos pero no se quejó, dejo qué Yoongi lo tuviera en esa posición de perrito, mientras se lo cogía con fuerza y dejaba que le quitara todo mal pensamiento que quisiera invadir su mente.


- Tenemos que profundizarlo más - avisó, saliendo de golpe, logrando que el pequeño rubio temblara porque el gran pedazo de carne salió de un solo y su entrada se contrajo con fuerza.


Yoongi lo volteó, dejándolo boca arriba sobre el sofá y lo tomó de las piernas para flexionarlas por completo y dejarlo tan abierto solo para él.


El de mejillas abultadas, se encontraba con la cara muy roja y estaba un poco avergonzado por tener un poco irritado su ano, al ser Yoongi muy grande para él.


- Oh, m-mierda - sus lagrimas bajaron nuevamente y sus ojitos se abrieron impresionado cuando entró por completo de repente.


Podía ver con admiración el pene de Yoongi salir y entrar de su cavidad anal, viendo lo largo y grueso que era. Incluso su culo se abría y se cerraba mojado por el líquido que el pálido soltaba de su miembro.


- Todo en el nombre de nuestro Señor, Jiminnie - el niño asintió de acuerdo mientras sus piernas eran sostenidas por las fuertes manos de Yoongi y el sofá era víctima de las embestidas, chocando fuertemente contra la pared y siendo acompañado por los sonidos obscenos de sus pieles y los gemidos.


- ¿Lo sientes? - una de sus manos viajó hasta el vientre del menor y lo acarició; sonriendo porque este se alzaba con cada entrada que su verga daba y topaba llegando hasta su estómago - Dime si lo sientes, bebé.


- Si, si - asintió enloquecido - ¡Lo siento! - mordió sus gorditos labios - Lo siento, tan b-bien...


Ahora ambas de sus gorditas piernas fueron subidas hasta los hombros del mayor y Jimin gimió encantado por los besos que recibía su bonita y rica boca.


Su pequeño pene dejaba salir el líquido preseminal en abundancia, manchando su estómago y sus cuerpo estaban bañados en puro sudor.


- Eres tan delicioso que sería un pecado para mi si no te ayudara, Jiminnie - le comió la boca nuevamente y sus penetraciones siguieron en ritmo una y otra vez - Necesito que me bendigas con tu hermoso cuerpo.


- Si, si... si por f-favor... - acarició los cabellos del hombre y lo besó desesperadamente - Usame, usame, Hyung.


Y así lo hizo.


- Estás cerrandote... tanto... - pegó sus frentes mientras cerraba los ojos con fuerza y supo que el pequeño estaba ya en su límite - ¿Ya vas a correrte, bebé?


- Y-ya, no aguanto - sollozó bajito - P-por favor...


- Entonces, ahora, debes dejarme bendecirte también, porque tu ya lo hiciste conmigo - aceleró sus embestidas y Jimin lo vió directamente a los ojos, no dejando de gemir.


- Ah,ah,ah,ah... Ah... ¿S-si? - Yoongi asintió emocionado por tener sus ansiados orgasmos.


- Si... - y lo volvió a besar.


- De acuerdo, y-yo... - se corrió con fuerza, manchando su abdomen y tembló frágil cuando su vientre fue llenado de abundante semen - H-hyung... - tan caliente y espeso, que no tardó en salir a chorros de la unión de ambos.


- J-jiminnie...


Yoongi calló sobre su pecho, respirando agitadamente, sintiéndose cansado y lleno de paz por todo lo que habían hecho.


Él no se arrepentía de nada.












FIN.















son bromas xd