Aokigahara jukai

Summary

Un grupo de chicos que entran en el famoso “bosque de los suicidios” donde uno de sus integrantes no vuelve a salir…

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🌜Hope🌛

Aokigahara Jukai era el destino de aquel grupo de amigos que habían decidido escaparse un rato de sus deberes para tener unas vacaciones de la universidad.

Inicialmente iban a disfrutar de la ciudad, tomar sake por allí, divertirse. Pero a YoonGi se le había ocurrido adentrarse al famoso "Bosque de los suicidios" para conocer un poco más de lo que es la cultura japonesa antigua.

Aquel lugar era conocido por muchos que si entrabas no salías. Mucha gente iba exclusivamente para poner fin a su vida, por ello había carteles por todos lados donde explicaban cuando valía tu vida y que había que echar un vistazo nuevamente en que es lo que estás dejando atrás.

Remontándonos al Japón del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar, dejándolos a su suerte, eventualmente teniendo el destino que estaba predicho para quienes eran abandonados en esas épocas. Por este motivo, surgieron historias que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los que allí murieron.

Los seis amigos estaban dispuestos a conseguir el logro de haber ido al bosque. Después de todos los exámenes por fin tenían un tiempo libre, todos estaban tan estresado que quisieron desconectarse un poco de todo.

— ¿Están seguros de eso? - preguntó Jimin dudando de lo que estaban haciendo.

Habían pasado el día divirtiéndose por la ciudad. Visitando y paseando por los lugares que encontraban, dejando como último destino el bosque.

Había dos opciones de recorridos. Uno era con un guía que les explicara los bosques, y otra opción era ir por cuenta propia, usualmente esta última era escogido por los turistas que ya conocían el bosque, porque así se aseguraban de no perderse, que era cuando había que temer.

— Oh vamos, nos vamos a divertir - sonrió JaeSung emocionado.

— Es mejor ir solos, así podemos observar todo a nuestro ritmo, ¿no creen? - TaeMin parecía ser el más experimentado en aquello, por eso lo escogieron como el líder del grupo.

— No va a pasar nada, hay señalamientos por todos lados para que no te pierdas, la gente que lo llega a hacer es porque quiere - explica Seungwoo quien había estudiado un poco también.

— Asustas a los niños - le regaña YoonGi señalando a los más jóvenes del grupo; Woosik y Jimin.

— Todo va a estar bien - explica JaeSung.

Jimin rápidamente corre a abrazarlo cuando comenzaron a caminar dentro del bosque. TaeMin rápidamente se colocó frente al grupo para comprobar que todos hubieran traído todo lo que necesitaban.

— Vamos a ver si traemos todo. ¿Bebidas? - preguntó buscando al responsable.

— Yo lo tengo - respondió JaeSung levantando la mochila que traía.

— Yo tengo las botanas - explicó Jimin.

— Seungwoo trae los desechables y yo traigo los sándwiches - dice YoonGi señalándolos respectivamente.

— Bien, como ya dijimos - comenzó a explicar TaeMin. —, hay señalamientos por todo el bosque, también están los cordones señalados para que no se pierdan, no lo hagan.

Todos asintieron y se adentraron al bosque, como tenían pensado quedarse toda la noche, tenían que buscar un lugar en el que montar las carpas que habían traído. Comenzaron a caminar mientras miraban todos los árboles que había ahí.

Jimin se sentía tan nervioso por todo que estaba presenciando. Usualmente este tipo de cosas le asustaban mucho, más que nada el hecho de desconocer aquel lugar. Muchos por aquella razón lo creían alguien inocente e ingenuo, cuando la verdad es que no era aquello. Simplemente era un poco asustadizo.

— Si te da miedo, ¿por qué decidiste venir? - preguntó TaeMin con curiosidad.

— Porque YoonGi vino… - explicó mirando al mayor.

— Claro, si viene el enano estamos a salvo - de burla Seungwoo recibiendo un golpe de Jimin que le había dado con su mochila de acampar.

— No seas así, me siento más seguro a su lado, no seas imbécil - se queja mirándolo, viendo cómo levantaba las manos en señal de rendición.

— Solo decía, no me hacía coherencia - explica rindiéndose.

— Está bien que haya venido, así somos más y es más divertido - le sonríe JaeSung a Jimin.

Así todos siguieron adentrándose en aquel bosque. Todo parecía ir correctamente, observaban los árboles con los distintos señalamientos, alguno que otro objeto personal que alguien habría dejado tirado.

— Todos los objetos que encontramos aquí son juguetes o pertenencias de los abandonados en el bosque, muchos venían aquí con sus prendas personales y al no tener alimento ni vivienda eventualmente terminaban yéndose sin ellas - explicaba TaeMin.

— ¿Por qué nadie venía por ellos? - preguntó Jimin abrazado a YoonGi.

— Porque nadie tenía el sustento para cuidarlos, por eso los dejaban aquí principalmente, cuando la crisis terminó ya no quedaba nadie vivo aquí - explicó YoonGi encontrándole la lógica.

— Así mismo… si estás completamente solo, sin medicamento, sin interacciones sociales, los resultados eran catastróficos…

Jimin volteaba a todos lados mirando lo que había a su al rededor, si bien aún no había visto nada fuera de lo común, su cuerpo estaba totalmente alerta a lo que pudiera aparecer. Realmente sentía que en cualquier momento iba a salir alguien a matarlos, secuestrarlos o torturarlos.

Mirar películas de terror cuando eres asustadizo nunca es buena idea.

[•••]

La noche estaba comenzando a caer, TaeMin parecía completamente seguro del lugar al que quería llegar para acampar, porque iba con total seguridad por aquellos árboles.

En un momento que Jimin volteó entre unos árboles, logró mirar un humo color blanquecino, que se desvanecía entre los árboles a varios metros de distancia. Apretó su agarre en la mano de su mejor amigo quien rápidamente se dio cuenta de esto.

— ¿Qué sucede? - preguntó curioso mirándolo.

— Allá hay algo… - dijo Jimin sin despegar su mirada de aquel lugar.

Instintivamente todos voltearon hacia ese lugar para inspeccionarlo. El menor rápidamente abrazó a su amigo para sentirse más seguro.

— Hay muchos juguetes aquí, de hace años - explicó YoonGi aceptando el abrazo del menor.

— Estoy seguro de que no es un juguete...

— No puede ser nada más, todas las noches los guardabosques entran a inspeccionar todo - explicó JaeSung acariciando la espalda de Jimin.

— Ya sabes, si alguien se colgó y esas cosas. Hace mucho miré el video de un chico que se grabó mientras alguien se colgaba en el fondo - explica Seungwoo mientras caminaban.

— Suena completamente aterrador. Ya no quiero estar aquí - dijo Jimin pegándose más a YoonGi.

— Tranquilo Jimin. Todo va a estar bien, nadie va a atacarnos, nada va a hacernos daño. Es un lugar seguro, solo estamos nosotros y nuestra propia mente - explica JaeSung acariciando su espalda.

Sorpresivamente eso tranquilizó a Jimin, de cierta manera sus palabras lo confortaban. Asintió a lo que había dicho, ya más relajado con respecto a estar en aquel bosque.

Más entrada la noche, todos se dispusieron a comenzar a armar su campamento. Cada quien estaba por su lado, armando las tiendas, y colocando los sacos de dormir dentro de las respectivas. Cómo eran un grupo par, solamente trajeron tres tiendas en las cuales metieron seis sacos de dormir, que serían los seis sacos que usaría en cada uno de ellos: Woosik, Jimin, Seungwoo, TaeMin, YoonGi y JaeSung.

Comenzaron a preparar todo lo necesario para la cena, como únicamente habían traído sándwiches, los colocaron en los platos desechables y sirvieron un poco de jugo para acompañarlo. Todo esto luego de haberse bebido el alcohol que habían traído, lo suficiente para divertirse, pero no tanto como para perder el conocimiento.

En un momento, mientras bebían, Jimin logró escuchar un susurro en su oído. “Encuéntrame” era lo que escuchaba, seguido de algunos tarareos en el viento que lo obligaban a voltearse hacia los árboles del bosque. No sabía de qué eran, pero el hecho de que solamente él pareciese notarlo le hacían creer que estaba volviéndose loco.

De la nada el humo blanco volvió a aparecer en el lugar hacia donde estaba observando, logrando apreciar la silueta de esta. Un chico de apariencia joven era dibujado por el humo, haciéndolo voltear nuevamente.

— Creo que ya es suficiente para mi…

[•••]

Al terminar de comer, Jimin notó que JaeSung y Seungwoo se habían alejado un poco para charlar. Volteó a ver al resto de sus amigos, TaeMin, YoonGi y Woosik se encontraban en sus carpas de dormir, los tres solos, pues cuando habían repartido las tiendas no les tocó juntos, Jimin dormiría con YoonGi.

Pero antes de hacer aquello quería darles las buenas noches a sus amigos, por ello se acercó hasta donde estaban hablando, a espaldas del campamento, escuchando un poco de su conversación.

— Ya estoy harto, Woo - murmuró en un tono frustrado, provocando que Jimin rápidamente se escondiera.

— No puede ser tan malo… - dijo Woosik intentando calmarlo.

— Claro que lo es, nunca se despega de mí, es como si tuviera un bicho a mi lado.

La curiosidad le estaba matando, tenía una idea de quién podrían estar refiriéndose. Más tenía miedo a estar en lo correcto. Solamente sacudió su cabeza para quitarse estos pensamientos.

— Por favor, Jae, lo que daría media universidad por que Jimin estuviera detrás de ellos como lo está contigo. ¿Qué te pasa? - le dijo con un poco de molestia.

— Lo que daría porque ese mocoso estuviera detrás de alguien más. No hace más que desesperarme, siempre afuera de mi salón de clase esperándome, cada viernes dándome un pastel “porque quiere que sepa cuando me quiere” - talla su rostro desesperado.

El corazón de Jimin estaba a mil por hora. No podía creer lo que estaba escuchando de JaeSung. Claro que era obvio que toda la escuela sabía que a Jimin le gustaba. Pero jamás imaginó que fuese ese el pensamiento del mayor. Sus lágrimas comenzaron a formarse en su rostro amenazando con salir, pero solo cubrió su boca para no soltar un sollozo.

— No entiendo, si no te gusta Jimin ¿porque le das seguimiento a sus avances? - pregunta con el ceño fruncido.

— Porque me lo quiero coger. Pero nunca pensé que fuese tan difícil el hijo de perra - niega molesto.

Jimin cerró sus ojos fuertemente intentando calmarse un poco mientras escuchaba aquella conversación. ¿Por qué decía eso? Si Jimin solo había pensado en cosas lindas para él, ¿esta era su forma de decir gracias?

— JaeSung, estás siendo un completo imbécil - se queja alejándose un poco. El chico solo se encogió de hombros. — ¿Y qué vas a hacer o qué? No puedes seguir jugando con Jimin de esa manera.

— ¿Qué más puedo hacer? Pienso tomar lo que tanto busqué por meses, cuando nos vayamos de aquí no pienso volver a hablarle nunca más. Conocí a esta chica en la universidad y… tengo pensado pedirle salir, no sin antes llevarme el tesoro del enano. - explica con una sonrisa socarrona.

— Me das as…

Jimin no aguantó más la conversación, salió de su escondite llamando la atención de ambos chicos quienes lo miraban sorprendidos. Seungwoo más preocupado que JaeSung, quien parecía asustado por su reacción.

El menor de los tres solo miró al chico que pensó que le correspondía, negó ligeramente con su rostro lleno de lágrimas y se dio media vuelta.

— ¡Jimin! - escuchó la llamada de Seungwoo, quien, supuso, estaría intentando alcanzarlo.

Pasó de largo el campamento, pateando los termos con café para la mañana siguiente, escuchándose el estruendo que alertó al resto de sus amigos.

Cuando YoonGi escuchó a Seungwoo gritar el nombre de Jimin, salió corriendo de la tienda para ver qué era lo que pasaba, solo alcanzó a ver la silueta de su amigo corriendo hacia el interior del bosque.

— ¿Qué mierda fue lo que hicieron? - exclamó enojado mirando a los dos chicos que querían seguirlo.

— JaeSung es un idiota y Jimin escuchó como decía que quería cogérselo y olvidarse de él - explicó rápidamente Seungwoo mirando con odio a su amigo.

— ¿¡Que tu querías, qué!? - habló con un tono más alto acercándose a JaeSung.

— Es un entrometido, no debió habernos escuchado - de excusó.

— Oh, claro que no debió haberlo escuchado, pero adivina, tú tampoco debiste haberle dado ilusiones a Jimin. ¿Querías su culo? Hay muchos otros culos que querrían que los cogieras, ¿por qué Jimin? - lo interrogó empujándolo al suelo.

— Ya, YoonGi. No vale la pena. Tenemos que encontrar a Jimin antes de que entre más la noche - explica TaeMin tomándolo del brazo. — Woosik quédate con él.

El mencionado sólo asintió mirándolo con molestia mientras el resto se iba a buscar al más pequeño del grupo.

“¡Jimin!”

“Jimin ¿dónde estás? Somos nosotros, TaeMin, YoonGi y Seungwoo.”

“No nos hagas esto, Jimin. Vuelve.”

Era lo que se les escuchaba decir mientras caminaban por los bosques. Los tres iban caminando por los mismos lugares para no perderse.

— Recuerden no separarse, la soledad siempre juega en contra tuya - explica TaeMin mientras siguen caminando.

— Por eso hay que encontrarlo rápido - Seungwoo agudizaba su vista, usando la luz del teléfono para ver por dónde camina.

— ¿Cómo permitiste que JaeSung hablara así de él? - preguntó YoonGi con rabia.

— No lo dejaba como tal, quería saber que estaba planeando para contarle a Jimin. Incluso me habló de una chica con la que quería salir después de haberle quitado su virginidad a Jimin. - niega pensando en aquello.

— Que tipo tan asqueroso, por eso no le dio buena espina al inicio - confesó TaeMin.

— ¿A ti tampoco?

[•••]

Jimin corría por todos lados. Todos los lugares a los que iba se veían exactamente igual. Ni siquiera sabía por dónde ni cuánto tiempo tenía adentrándose en aquel bosque, sólo sabía que quería alejarse lo más posible. ¿Cómo había podido ser tan idiota como para creer que quería algo con él? Se sentía traicionado, engañado, utilizado.

Tanto tiempo que le costó poder confiar en alguien, Para que al final de cuentas terminar haciéndole esto. No le veía caso, si bien escuchaba su mejor amigo decirle una y otra vez que no valía la pena estar mal por un hombre que no lo había valorado suficiente, también se sentía tan vacío por haberle entregado tantas cosas a una persona que ni siquiera era su pareja oficialmente, que sólo había jugado con él para llevarlo a la cama, que eso era lo único que le importaba, sexo.

Corría y corría, hasta que sus piernas comenzaron a cansarse y la velocidad comenzó a disminuir, se detuvo cuando encontró unas bancas de madera, lo suficientemente anchas como para que se sentaron ahí alrededor de cuatro personas más o menos. Se sentó en ese lugar, cubriendo su rostro con sus manos y soltando todo el llanto que tenía acumulado.

Estaba seguro de que si sus amigos estaban cerca de él lo escucharían llorar, pero al mismo tiempo estaba seguro de qué estaba lo suficientemente lejos como para no ser encontrado. Subió las piernas a la banca y se abrazó a ellas, ocultando su rostro en el hueco que sus brazos se hacían.

Pasaron tan sólo unos minutos cuando comenzó a escuchar otra vez el tarareo, sólo que esta vez lo escuchaba más cerca, como si alguien lo estuviera tarareando justo detrás de él. Rápidamente se giró para observar al dueño de aquella dulce voz, pero no vio nada.

Al girarse nuevamente, aquel humo blanco con forma de un joven chico apareció nuevamente, a unos escasos 30 centímetros de su cuerpo.

Por instinto saltó de su lugar y pegó un grito, intentando salir corriendo, pero desgraciadamente su cuerpo no le respondía. Estaba en estado de shock, sin poder creerse que realmente estaba en presencia de lo que parecía ser un fantasma.

Aquella silueta blanquecina no se movía, ni siquiera le encontraba rostro. Solamente sabía que era un joven chico por la forma de su cuerpo, y las escasas facciones que podían verse en la zona de su cabeza.

Pasó un minuto en el que sentía como el tiempo pasaba tan lento, que le dio tiempo analizar toda la situación.

Si bien estaba en presencia de un fantasma, no sentía frío realmente, como le habían hecho creer los últimos años las películas de terror. No lloraba desconsoladamente como muchas leyendas urbanas habían contado durante siglos. En cambio, la presencia de aquel ente le resultaba bastante cómoda.

Aquella silueta blanquecina parecía estarle extendiendo una mano, la cual rápidamente tomó esta forma un poco más firme. A simple vista parecía como si al tocarla pudiese sentir realmente una mano humana. Pero aún no se sentía con la confianza de acercarse, hasta que comenzó a escuchar aquel tarareo nuevamente. Dándose cuenta de qué aquella melodía salía del fantasma.

Toda la atmósfera cambió de la nada, aquel en de frente suyo ya no parecía ser como en forma de una persona, sino que ahora parecía como una persona semitransparente y un poco pálida.

Cómo si de un perrito asustado se tratase, se acercó lentamente al fantasma, extendiendo su mano hasta tocar la mano que le estaban extendiendo. Fue en ese momento cuando una suave calidez fue percibida por el tacto, sorprendiéndolo gratamente, pues no se esperaba aquella reacción de su cuerpo.

— E-Estás tibio… - murmuró Jimin con un poco de miedo.

— A veces pasa eso - fue el turno del fantasma de responder.

Jimin se sorprendió aún más al escuchar la voz de aquel Fantasma. Sintiendo que su corazón comenzaba a acelerarse rápidamente, no entendiendo porque estaba sucediendo aquello.

— Tu… - volvió a decir mientras observaba la pálida piel.

— Sí, me puedo comunicar contigo… Así como tú también puedes comunicarte conmigo - explicó nuevamente.

— ¿Cómo es eso posible? - preguntó con un poco de miedo. Pero sorprendentemente no era hacia aquel fantasma.

— Por qué los fantasmas podemos escoger con quien comunicarnos y con quién no. Por eso no cualquiera nos escucha, incluso tampoco pueden vernos.

— Pero…

— No hablemos de eso, mejor hablemos de por qué un chico tan lindo está llorando en medio de un bosque bastante peligroso… no porque alguien te vaya a atacar, sino porque en este lugar tu mente siempre te juega chueco… - explica el fantasma sentándose a un lado suyo.

— Uhm. Bueno, es una larga historia, pero para resumirla, el chico que me gustaba resultó ser un idiota que sólo estaba jugando conmigo…

— Eso definitivamente es ser muy idiota - se escuchó a percibir una risa de aquel ente, seguida por la del chico que se mantenía observándolo, curioso por saber el por qué estaba ahí, porque lo podía ver y por qué lo podía escuchar.

— Lo sé, pero creo que yo también tengo la culpa por no haber escuchado a mi mejor amigo cuando al principio me dijo que no le da buena espina. Debe haber visto todas las alarmas, ahora me doy cuenta de muchas actitudes que tú y que yo no me di cuenta por estar enamorado, o algo así - dice Jimin volviendo a abrazar sus piernas, pero esta vez no ocultar su rostro, sino que se mantenía viendo al ente que estaba platicando con él.

— Supongo que todos hacemos cosas locas por amor, en mi caso yo recuerdo que me corte el cabello. Mala idea, tardó meses en crecer porque a mí no me crecía tan rápido como los demás... - soltó una risa al darse cuenta como el chico había sonreído por su anécdota.

— ¿Quién se corta el cabello por amor? - pregunta Jimin con una sonrisa en su rostro.

— Hey, no critiques la manera de demostrar su amor de otras personas. Fue hace muchos años y yo era bastante inexperto - explicó el fantasma.

— No critico, pero no es algo muy común que hagan las personas - se burla.

— Eran otros tiempos

— ¿Cuánto tiempo tienes viviendo en este bosque? - pregunta con genuina curiosidad, mientras observada.

— Alrededor de 150 años, a este lugar ni siquiera se le denominaba el bosque de los suicidios, puedo considerarme uno de los pioneros - bromea sutilmente, aunque el tema no pasó desapercibido para el chico.

— ¿Cómo terminaste aquí? - preguntó con curiosidad.

— Bueno… Yendo con una bruja, mal inicio de historia, me contó que mi alma gemela aún no existía, si no es que ya no lo hace. Algo tonto, pero si aún no nacía, ¿cuánto tiempo tenía que esperarme? La bruja no me supo responder, por lo que supuse que sería más el tiempo que me quedaba de vida, lo cual en aquellos momentos… No era muy alentador que digamos - explica.

— ¿Entonces decidiste venir aquí? - Jimin preguntó curioso.

— No era mi plan inicial, este lugar ni siquiera era recreativo. Simplemente corrí por desesperación… Pensando en todo aquello que me deparará. Sólo tenía 20 años, por aquella época ya debería estar casado y con hijos, sin embargo, darme cuenta de qué mi alma gemela aún le faltaban varios años para nacer. Ni siquiera me dieron ganas de esperarlo y sólo vi…

— Y llegaste aquí…

— Exactamente. Una cosa llevó a la otra, y he estado aquí atrapado porque al parecer si mueres en este bosque no puedes salir. Así que ni siquiera puedo decirte si hay algo más allá de la muerte, porque realmente para mí esto es lo que hay después de la muerte… soledad, lamento, y oscuridad… - suspira.

— ¿Cuál es tu nombre? Quiero decir, no me gustaría darte consejos diciéndote fantasma en lugar de por un hombre - sonríe escuchando una risa del contrario.

— Me llamó Jungkook… no necesito saber mi apellido, ya que en realidad no es necesario

— Entiendo… Y el tarareo que yo escuché - quiso indagar en el tema.

— Desde que llegaste me pareciste lindo, y parecías estar algo asustado entonces quise cantar un poco para intentar aliviarte… Pero al parecer sólo lo grabas estar temas - suelta una risa pequeña.

— Lo hacías, hubiera sido diferente que te hubieras presentado primero - ambos rieron.

— Lo siento. Me presento. Soy Jungkook, un alma en pena del bosque de los suicidios - se presenta sonriendo.

— Mucho gusto, Jungkook, yo soy Jimin, un joven estudiante de universidad que visitó el bosque de los suicidios - se presentó igualmente.

— ¿Por qué huiste de tus amigos? Ya sé que el idiota te hizo daño. Pero son un grupo de seis. - preguntó con sutileza.

— Bueno… necesitaba estar solo.

— Oh, puedo irme…

— No. No te vayas… supongo que tanto correr me hizo perderme - confiesa mirándole.

— Pensé que querías estar solo

— Si, pero... no sé, es raro. No todos los días hablas con fantasmas - se ríe. — Aún sigo intentando descifrar cómo es qué pasó…

— ¿Qué cosa? - preguntó Jungkook sentándose a su lado.

— Ya sabes. El que tú aparecieras. ¿Eres tú el humo que mire al inicio? - preguntó mirando un asentimiento de su parte. — Y eras tú la silueta tarareando que mire hace unas horas… ¿cómo es que te puedo ver como una persona ahora?

— Eso es porque tu tristeza te trajo a este lugar. Me puedes ver las tangible porque estás en un momento vulnerable.

— ¿Como?

— Cuando una persona está triste, siempre busca algo reconfortante, el bosque te atrae a eso, naturaleza, aire libre, soledad, muchas veces esas cosas te tranquilizan… - explica observando todo a su alrededor.

— ¿Y cómo es que la gente viene a morir aquí?

— Los momentos de tristeza máxima es cuando más vulnerables somos a los estímulos del bosque, es por eso que mucha gente viene y nunca más vuelve a salir.

— El bosque atrae gente a su confort, pero el mismo bosque los hace acabar con su tristeza… - repasa Jimin.

— No es así exactamente…

— ¿Este lugar me podría ayudar a acabar con mi tristeza? - preguntó de repente.

— ¿A qué te refieres? - preguntó curioso.

— Por muchos años me sentí que no encajaba… sentía que por más que me ayudaran a pertenecer a un grupo siempre terminaba sobrando… No pertenezco a ningún lado…

— Todos pertenecemos a algún lado, Jimin… - le dice suavemente, tomándose el atrevimiento para acariciar su mejilla.

Jimin se estremeció por la sensación de calidez que sintió por este toque, casi real, difícil de creer que fue por el toque de un fantasma muerto hace más de 150 años.

— ¿Y si no? - voltea a mirar sus ojos.

Los ojos de Jimin estaban brillantes en lágrimas, denotando toda la tristeza que estaba sintiendo en esos momentos, producto del daño que le han hecho, mientras que los de Jungkook no reflejaban nada, incluso podía mirar un arbusto a través de ellos. Pero al mismo tiempo podía percibir que estaba preocupado por el estado del chico.

— Estoy seguro que pertenecerás a algún lado…

El chico rápidamente pensó, claro, podía tener sentido… quizá el alma gemela de Jungkook aún no había nacido cuando él vivía, pero qué tal si el alma gemela de Jimin vivió hace muchos años.

Por mucho tiempo él creyó finalmente que su lugar siempre iba estar donde estuviera su alma gemela, si bien tenía un mejor amigo al cual quería muchísimo, también tenía derecho a buscar aquella persona a la cual amar eternamente, aquella que fue creada con el único propósito de encontrarlo a él, y vivir una eternidad juntos. ¿Qué pasaría si esa persona ya no estuviera entre los vivos?

— ¿Cómo puedo saber si pertenezco? - preguntó con tristeza.

— Porque te sientes completamente cómodo, no tienes temor a ser juzgado, a ser rechazado, o a ser desplazado… porque sabes que no lo vas a ser, porque entiendes que ahí siempre podrás llegar y jamás te recriminarán por ello - explicó con tranquilidad y una voz gran suave que a Jimin le dieron ganas de acurrucarse contra él.

— ¿Tú me juzgarías? Si yo fuese diferente a ti…

Aquella pregunta tomó por sorpresa a Jungkook. No se esperaba para nada aquella incógnita, y sabía para donde iba. Curiosamente se sintió sumamente feliz por aquella pregunta, como si algo dentro suyo se estuviera regocijando de felicidad. Sentía que si estuviera vivo su corazón palpitaría al mil.

— Yo… no tengo porqué juzgarte, es decir, soy yo el fantasma que está hablando con un vivo. Soy el menos indicado para juzgar - explicó discretamente.

— ¿Y si yo quisiera venir y contarte mi día... estarías alegre? - preguntó aún más curioso. — Sé que nos acabamos de conocer. Pero algo dentro de mí me dice que tú y yo nos conocimos de antes… como si estuviera predicho que nos conoceríamos.

Al explicar aquello Jungkook se puso más nervioso, y seguramente un sonrojo se alcanzó a ver en sus mejillas, pero al estar tan pálido y transparente seguro el chico no lo alcanzaría a notar, aunque su nerviosismo sí. Pero afortunadamente no dijo nada al respecto.

— Jimin… yo también siento que te conozco hace mucho, y no negaré que la primera vez que te vi entrando este bosque causaste algo dentro de mí… Aunque claramente no puedo decir exactamente qué, porque evidentemente hay un factor que lo impide - Jimin soltó una pequeña risa del comentario. — pero sé que hay algo más allá que nos une a ti y a mí… No me gustaría dar conclusiones precipitadas, pero puedo suponerlo, y estoy seguro de qué tú también puedes poner eso…

El cuerpo de Jimin reaccionó sin pensarlo. Quiso abrazarlo, pero ocurrió algo que era esperable pero no creía que hubiese pasado visto los acontecimientos pasados.

Jimin atravesó el cuerpo de Jungkook.

Nuevamente se sintió mal. Lo único que quería era un abrazo, y la única persona a la cual lo está ayudando este tiempo que estuvo perdido ha sido él, pero no poderlo tocar es algo que lo volví a poner triste.

Suspiro pesadamente, acercando su mano a lo del contrario, volteando a ver su rostro dándose cuenta de qué aquel ente lo estaba viendo de igual manera. Volví a cerrar los ojos y suspiro una nueva vez.

— Jungkook… - le llama con los ojos cerrados, pudiendo sentir como este se encontraba justo frente suyo.

— Dime...

— Enséñame como ir a tu mundo… - dice de la primera forma a la que se le vino a la mente.

— ¿Mi mundo? - preguntó curioso.

— Siento que quiero acariciarte, quiero abrazarte, quiero quedarme junto tu cuerpo y platicar de cualquier cosa que no sea ya pasó nuestra vida.

— No podemos hacer eso… - explica bajando su mirada.

— Quiero que encontramos la manera, estoy seguro de qué tú sabes cómo… - le pide nuevamente, tocando su mano que al parecer era lo único que podía hacer.

— Jamás podré pedirte algo como eso… no podría pedírselo a nadie - explica como si aquello le doliera.

— ¿Qué pasaría si te dijera que creo que somos almas gemelas?

Nuevamente la declaración del chico le tomó por sorpresa. No era imposible, pero también era muy poco probable. No podía descartar aquel hecho, pero tampoco podía ilusionarse con la idea de poderlo encontrar.

Durante muchos años se intentó convencer de qué jamás lo encontraría, pues estaba condenado a pagar en aquel busque por toda la eternidad. El hecho de que su alma gemela estuviera por algún lado y fuese justamente a ese bosque era algo muy poco probable. Sabía que estaba condenado aquel lugar, sin embargo, eso no volvió imposible el hecho de que su alma gemela estuviera por ahí, y es por eso que durante 250 años que estuvo en ese lugar siempre lo estuvo buscando.

¿De verdad era aquel chico de ojos llorosos, su alma gemela?

— Jimin… es un camino sin retorno… - le dice intentando razonar con él.

— No me importa… eres el único que realmente parece haberme entendido más en una hora que todos mis amigos en años… - le explica mirándole a los ojos, sintiendo al fantasma acercarse.

— ¿Y tus amigos? - preguntó mirando hacia un lado del bosque.

— Saldrán adelante sin mi…

Jungkook solo suspira y asiente, aceptando lo que le estaba pidiendo el chico. Levantándose de su lugar y extendiendo la mano.

— Ven, vamos…

— ¿A dónde? - pregunta Jimin curioso.

— Ya verás…

El Fantasma lo llevó se lo que parecía ser un pequeño Prado, casi no había árboles y podía notarse un lugar bastante despejado. Sin embargo, lo que llamó su atención fue una rama bastante gruesa con una cuerda colgando de ella, sabiendo instantáneamente el objetivo de aquella.

— ¿Voy a subirme a ella? - pregunta con un poco de miedo.

— No hay otro modo aquí, no te va a doler, yo te ayudaré con eso

Al explicarle eso, acaricia su cabello para que se sintiera más tranquilo. Lo vio hasta qué lugar, indicándole una piedra en la que se tendría que subir, tomando la cuerda para que la sujetará y pudiera amarrar las huellas, Jungkook dio un beso en su frente.

— ¿Estás seguro? - le pregunta nuevamente.

— ¿Siempre intentas persuadir a todos los que vienen? - pregunta intentando burlarse.

— No quisiera que renunciaras a tu vida por mi… aun eres joven. - explica mirándolo con tristeza.

— Tú también eres joven, por toda la eternidad... además, sé que no voy a estar solo, algo me dice que siempre voy a estar acompañado a donde voy - le explica afianzando la cuerda.

— Dame las manos… - le explica mostrándole sus manos para que las tomara. — Cuando estés listo vas a dar un paso hacia enfrente y yo me llevaré todo para que no sufras…

Jimin, con los ojos cerrados, dar una bocanada de aire, despidiéndose de ella, mientras que su corazón toma los últimos latidos antes de comenzar a acelerarse.

Está listo, da un solo paso indicando que ya estaba listo, sus manos se cierran en puño fuertemente, pero para su sorpresa no siente sus uñas en su palma, sino que siente las manos del chico ser apretadas. Su cuello no duele, aunque siente que su respiración se corta, sorpresivamente no necesita el aire.

Patalea por acto reflejo, aunque no siente la necesidad de bajarse. Su cuerpo deja de responder, aunque realmente no está deteniéndose.

Sin embargo, su cuerpo comienza a descender, aunque sabe que no lo está haciendo. Pero al abrir sus ojos puede notarlo, algo cambio.

Los ojos de Jungkook ya no eran transparentes y pálidos, ahora tenían un color castaño claro precioso y hechizante. Su rostro ya no estaba blanco y sin vida, ahora tenía unos atractivos y rosados pómulos, sus labios formaban una sonrisa mientras su cabello castaño se ondeaba con el viento.

— ¿Cómo? - pregunta confundido.

— Ahora estamos en la misma dimensión… por decirlo de algún modo… ahora yo… puedo verte mejor… - explica Jungkook aun sujetando las manos de Jimin.

— Yo… también siento que te recuerdo…

— ¿Park? - pregunta tanteando, y el chico asiente.

— ¿Jeon? - pregunta también, sintiéndose emocionado de la nada.

— No puede ser… ya sé quién eres… tu… tu reencarnaste de nuevo… - explica acercándose a él.

— Yo he soñado contigo… - explica mirándolo.

— No fueron sueños… son recuerdos de tus otras vidas… yo… ya sé quién eres… Jimin…

— Jungkook…

El mencionado no pierde tiempo de atrapar al menor con sus brazos, finalmente abrazándolo. Acariciando su espalda como tanto tiempo añoro hacerlo.

— Tuvimos nuestras vidas pasadas juntos… siempre que lo hacíamos algo nos separaba y jurábamos reencontrarnos, hasta que quede condenado al bosque… - explica Jungkook sintiendo que sus lágrimas salían por sus ojos.

— Ya lo recuerdo… - confiesa Jimin. — Nuestra última vida juntos juramos encontrarnos… pero yo no había podido encontrar el lugar al cual llegar…

— Y yo tuve la mala suerte de nacer entre el caos…

— Las almas gemelas…

— Están destinadas a encontrarse… en el plano que fuese - compleméntela Jungkook.

No pudieron continuar porque escucharon un fuerte grito seguido de un llanto. Era YoonGi, encontrándose con la escena que era Jimin. O su cuerpo físico.

— Escondámonos, no puede mirarte al lado de tu cuerpo.

— ¿Por qué no? - pregunta confundido.

— Lo puede hacer entrar en estado psicótico. Vamos…

Ambos se esconden detrás de unos árboles, aun no le había enseñado a desaparecer por lo que tenían que ser invisibles como fuese.

— Jimin, no, no, ¡no! - grita desesperado, cortando la cuerda que lo sujetaba, cargándolo para recostarlo en el suelo con cuidado, mientras entre llantos comenzaba a intentar reanimarlo.

— ¿Le servirá? - pregunta con tristeza al mirar a su amigo así.

— No, ya estás aquí, eso no va a servir…

— No puedo quedarme a ver eso… - explica Jimin tomando la mano de Jungkook y caminando hacia otro sitio, cerrando sus ojos mientras se abraza.

— Él va a estar bien.

YoonGi se encontraba arrodillado en el suelo, al lado del cuerpo de su mejor amigo, abrazándolo sin querer dejarlo ir.

Jimin y él habían sido amigos por años, aunque era mayor siempre iban juntos a cualquier lado, YoonGi se encargaba de siempre cuidarlo y al encontrarlo de esa manera solo lo hizo sentir culpable, un inútil.

— Por favor dime que es una broma… por favor dime que estar dormido - se repetía entre sollozos acariciando las mejillas de su amigo. — Por favor… ¡alguien! ¡TaeMin! ¡Seungwoo! ¡Woosik! - gritó lo más alto que pudo para llamar a sus amigos, pero nadie venía. — Alguien que le ayude… quiero a mi amigo

Mientras abrazaba el cuerpo de Jimin, escuchó un susurro en su oído que lo hizo voltear rápidamente hacia unos árboles, era como un instrumento musical siendo tocado por alguien. Luego de eso volvió a escuchar otra vez una voz, esta vez llamándole.

— Búscame…