Capítulo único
La mente del ser humano es una maravilla tan complicada. En ella tenemos distintas emociones como la alegría, tristeza, el enojo, pero lo que más importa aquí es el miedo. El miedo es una emoción que nos hace sentir temerosos de algo. Produce ansiedad, angustia, incluso fobias. Tener miedo puede tener sus ventajas, prevenirnos de algún peligro cercano.
- ¡Hey! ¡Camina más despacio, tonto!
Jimin, un chico de estatura pequeña, corría lo más rápido que podía para alcanzar a su gigantesco amigo, Jungkook.
Quien se reía internamente tan sólo imaginar cómo su pequeño amigo utilizaba sus pequeñas piernas.
Decidió parar un momento hasta que Jimin, con un suspiro, llegó.
-Estoy caminando despacio, gnomo. - Mira a su lado. Observa como el chico tiene sus manos en sus rodillas tratando de recuperar el aire.
-¡Te he dicho miles de veces que no me llames así! No soy tan enano estúpido Goliat.
Jungkook suelta una gran carcajada, que hasta varios transeúntes voltean a verle dando una mirada desaprobatoria.
Después de unos momentos se calma. Mueve su cabeza de un lado para el otro, se ubica delante de su amigo y se pone de cuclillas.
-Se ve que estás cansado Minnie. Súbete.- lo anima.
Jimin bufa, pero le hace caso y se sube a la espalda de su amigo. Jungkook se levanta y comienza a caminar cargando al chico.
Era la hora de salida de la universidad y se dirigían a sus casas, que por obra del destino, quedaban relativamente juntas.
Resulta que la familia Park se mudaron hace años, cuando Jimin apenas era un bebé, al estado de Busan. La familia Jeon llevan viviendo años ahí. Las señoras Yihyun y Momo coincidieron en el pequeño mercado que quedaba cerca de donde vivían.
Desde ahí ellas se volvieron inseparables. Los esposos de ambas también se hicieron amigos y con ellos, sus hijos.
Aquellos chicos se consideraban como uña y mugre: iban al Kinder juntos, hacían sus tareas juntos, jugaban juntos, se bañaban juntos. Hasta iban al baño juntos.
Sin embargo no todo era color de rosa.
A medida que iban creciendo, han tenido muchas diferencias. Discusiones por aquí, peleas por allá.
El que la cagaba más era Jimin, sin embargo su orgullo era más grande que su estatura y no le gustaba disculparse con nadie. Pero no le gustaba ver la cara de cachorro triste de su amigo, así que bajaba de su nube de superioridad y se disculpaba.
A pesar de la diferencia de tamaño, definitivamente el más rudo de ellos dos era el más bajito. Ha estado metido en varias peleas con sus demás compañeros y la razón principal era Jungkook.
Jungkook tiene la apariencia de ser un hombre alto y fuerte. La mayoría de las chicas babean por él ya que era muy atractivo y su voz grave "mojaban sus bragas". Sin embargo, era tan dulce y frágil, casi como un niño y varios de sus compañeros lo molestaban. Por eso Jimin tenia el deber de protegerlo. Aquel chico era su todo, haría lo que sea por él.
-Mimi ya llegamos. Puedes bajar.- Se para en el porche de la casa de Jimin.
-No quiero.- se recuesta en el cuello de su amigo. Jungkook ríe por actitud que estaba mostrando.
-Pero debes. Sabes que tenemos tareas que nos dejó de ciencias.
-Hay que hacerlas juntos.- Jimin lo vio suplicante.
-Es tarea individual.
-Por favor Kookie.- Hizo un puchero.
Que Jimin lo llame "Kookie" más el puchero es la debilidad de Jungkook. No sabe el porqué, sólo sabe que no puede negarse.
Talvez sí sepa, pero no lo quiere admitir.
Con un suspiro y resignado, camina hasta la puerta de la casa de los Park y toca el timbre. La señora Park es la que atiende.
-Buenas tardes ma.-Dice Jungkook y sonríe. Como estos dos se conocen de toda la vida, cada uno llama "ma" y "pa" a los papás de cada uno.
-¡Jungkookie! Buenas tardes hijo.- La señora Park los hace pasar.- ¿Dónde está Jimin?
-Hola mamá.- Jimin alza una mano.
-¡Park Jimin. No seas un holgazán y bájate de la espalda de Jungkookie! Sabes que no es tu medio de transporte. - Yihyun se cruza de brazos enojada.
-No se preocupe ma. Ya me acostumbré al peso de Jimin.
La señora Park suspira.
-Bueno, la merienda ya va a estar lista. En cuando terminen su trabajo los quiero ver aquí. ¿Entendido?
Los muchachos hicieron un saludo militar y se fueron por la escalera hasta el cuarto del más bajo. Ya llegando, Jimin tira su mochila al suelo, acomoda un poco su parche que se había movido un poco y se echa en su cama dispuesto a dormir. Siente un peso a su lado pero lo ignora. Jungkook a visto por varios años su amigo ponerse ese parche. Se pregunta el porqué.
Ya le preguntará después.
- Mimi.
-Mm.
-¿No qué había tarea?
-Si.
-¿No la vas a hacer?
-No.
-Pero es para pasado mañana.
-Si.
-Son 6000 palabras.
-Mm.
-La profesora te va a poner mala nota.
-Si.
-Ma te va a castigar.
-Mm.
-Quedarás encerrado por un mes sin celular ni play.
-Si.
-Si te castigan no podremos ir a nuestra casa de la playa para pasar Halloween.- Jimin abre los ojos de golpe y se levanta llendo hacia su computador para hacer la tarea. - Wow, ni flash ha sido tan rápido.
-Cállate.
Sin embargo, también tener miedo trae sus desventajas. Como por ejemplo perder algún objeto valioso para uno...
Aquel 30 de Octubre parecía un día normal; un día hermoso y soleado, familias, jóvenes y niños jugaban en aquel lugar tan concurrido.
Jungkook y Jimin estaban en su pequeña casa de la playa, esa que ellos mismos construyeron, contemplando a la gente divertirse en la arena.
-Mimi.
-¿Si?
- El día está precioso.
- Mm.
- ¿Podemos ir?
-Puedes ir tú si quieres.- agarró su pequeña libreta y empezó a hacer apuntes.
-Pero yo quiero ir contigo.- Lo miró suplicante. Jimin suspira.
- Hace demasiado sol, Kook... mi piel es sensible.
- Tengo protector solar... Eh... - busca en su mochila.
- No tienes. - Sonríe un poco y sigue leyendo. O eso quería hacer creer al pelinegro. La verdad es que no entendía ni una mierda.
- Estoy seguro que lo puse aquí...
- No lo pusiste. De hecho lo ibas a guardar, pero te hacías pipí, así que lo dejaste en el mueble y te fuiste al baño.
Jungkook puso un puchero y se cruzó de brazos. Iba a levantarse y dirigirse sólo a la playa, pero recuerda que quería hacerle una pregunta al rubio. Cree que es ya el momento indicado.
- Mimi.
- Mm.
- ¿Porqué tienes el parche? Casi toda nuestra vida te he visto con ese parche, no tuve el valor de preguntarte antes ya que... lo creí innecesario. Pero no te lo quitabas para nada y se me hizo curioso. Ahora que estamos solos, puedes decirme.
Jimin se paralizó en su sitio. No se esperaba para nada esa pregunta.
La verdad es que no podía decir a nadie el porqué llevaba ese parche, ni a su mejor amigo. Sólo sus padres y él saben el motivo.
Si antes Jungkook no le cuestionó nada, ¿Porqué lo hace justo hoy?
Iba a inventar una historia cualquiera, cuando de repente voltea a ver de frente y nota algo extraño.
Ya no hay personas en la playa.
- ¿Jimin? ¿Qué sucede? - Mira hacia la misma dirección. -¿Pero qué-
- Carajos.
- ¿Dónde están los niños? ¿Dónde están...
Jimin, con algo de temor, camina hasta llegar al punto donde el sol ilumina y estira su brazo temblante. Suspira aliviado al notar que los rayos solares bajaron, sin embargo, se le hizo extraño que de un momento a otro el cielo se haya puesto raro y para rematar, ¡No había absolutamente nadie!
-Mimi, vamos a buscar si hay...
- No hay nadie.
- ¿Cómo estás seguro? ¡Ah, ya sé! Podemos ir al centro para-
-Jungkook. No hay nadie aquí. Sólo nosotros.
- ¿Te estás escuchando? ¡Estamos en Busan! Lugar donde hay más habitantes de toda Corea.
-No.
- Voy a buscar a alguien.
Un Jungkook enojado camina con prisa hacia el lado izquierdo.
- No estamos en Busan...
- ¡JIMIN!
- ¿Jungkook?- Se pone nervioso cuando no escucha respuesta alguna y se dispone a buscar a su mejor amigo. - Si estás haciendo alguna broma tuya me voy a enojar. ¡Jungkook!
Escucha una risa cerca, así que decide seguir el sonido.
A una distancia no tan lejana, se encuentra Jungkook, quien lo mira serio y sin decir nada, camina hacia el carrusel.
Jimin confundido, por impulso decide seguirlo.
¿Qué pasa?
-Jungkook, no te vuelvas a separar de mí. ¿Me lo prometes?
Jungkook sólo acaricia el cabello de Jimin. No le responde.
El juego inicia. Jimin siente que el mundo da vueltas.
El carrusel iba cada vez más rápido, sentía que iba a desechar el poco alimento que logró ingerir.
- Jungkook, que pare el juego, por favor.
Jungkook sigue sin responder. Es más, Jimin siente que está siendo ignorado.
De pronto, el juego paró. Jimin se baja del carrusel, fatigado y mareado.
-Jimin. - El mencionado lo mira. Jungkook se acerca y acaricia lentamente la mejilla del contrario, mirándolo fijamente. - Eres más hermoso justo hoy, Jiminssi. - ríe.
- ¿Qué?
Esto es extraño.
Jungkook para de reír, pone una mano en la espalda baja del rubio y se acerca para darle un suave beso en esos belfos esponjosos.
Jimin se sorprende. Quiere decir tantas cosas, preguntar porque está actuando de esa manera tan misteriosa y extraña a la vez.
- Te deseo... justo hoy, Jimin.- susurra en su oído.
Jimin no emite ni una palabra, tampoco podría hacerlo ya que los labios de Jungkook cubrieron los suyos.
Parece un sueño. Un sueño del cual no quiere despertar jamás.
Jungkook para el beso para tomar la mano de Jimin y corren hacia un lugar que el pelirubio desconoce, pero no le toma importancia.
- Serás mío. - Continúan besándose mientras se despojan de sus ropas.
Jungkook empuja a Jimin a la cama y lo besa con ferocidad. Jimin lo abraza del cuello y lo atrae más.
- Si esto es un sueño... no quiero despertar. - Dice el más pequeño entre gemidos.
El pelinegro no responde. Más bien sonríe. Es una sonrisa macabra. Jimin no nota nada.
Jungkook introduce un dedo en el interior de Jimin con fuerza y lo estimula. Jimin sólo cierra los ojos con fuerza y se deja llevar por el placer.
- Eres mío. Di que eres mío.- Dice ronco mientras retira su dedo e introduce su miembro ya erecto a la pequeña cavidad.
- S-soy tuyo. - Jimin grita ya que no estaba preparado del todo para tremendo tamaño. Era un grosor casi inhumano.
Jungkook embiste fuerte y rápido sin piedad mientras el otro chico llora y grita.
- J-Jungkook... para... para porfavor... - Jimin gime de dolor y tapa su cara con las manos.
Jungkook suelta un risa y aprieta la almohada que está al lado de la cabeza de Jimin con fuerza mientras sigue embistiendo. Él no piensa parar.
- ¡Jungkook! - Jimin grita mientras se corre fuertemente. Jungkook no se detiene hasta tener un orgasmo atroz. Sus ojos brillan.
El más alto se retira de Jimin tan rápido que el pelirubio gritó más soltando gemidos y algunas lágrimas. Se puso la ropa y sin más, se fue dejando al pobre chico cansado y con moratones por todas partes.
O más doloroso aún: perder a alguien.
Aquella Luna no era normal. Jimin lo notó.
Con algo de dolor, caminó fuera de aquella casa tan ajena. Se preguntó porqué el pelinegro lo hizo entrar allí. Pero la pregunta que más invade su mente es, ¿Dónde estará Jungkook?
El pelirubio mira a las personas caminar alegremente. Algunos con disfraces y otros en trajes.
Jimin siente la garganta seca. Tiene tanta sed.
El cielo se pone rojo.
Un rojo vivo.
Un rojo sangre.
Su olfato se agudiza más.
Escucha pulsos.
Sangre corriendo por las venas de personas ingenuas.
No.
Tiene que controlarse... sólo tiene que concentrarse en su...
- Jimin.
El mencionado ve a Jungkook.
No es Jungkook.
No es su Kookie.
- Vamos a jugar, pequeño híbrido.
¿Cómo sabe de su naturaleza? ¿Acaso cometió un desliz y Jungkook lo notó?
- El juego consiste en matar a todas éstas personas.- Señala a su alrededor.- El que tenga más números de victimas gana.
Jimin niega con la cabeza y retrocede de a poco.
- ¿Qué pasa, cariño? ¿Acaso tienes miedo? ¡JA!
Él tenía miedo.
- T-tú no eres...
- Soy tu Jungkook. Soy tu Kookie. - Suelta un risa malvada mientras se acerca.
- No...
- Te lo voy a demostrar. - Retrocede lentamente.
De sus manos salen dos cuchillas y persigue a la gente quienes gritan despavoridos. "Jungkook" ríe mientras despedaza a un señor que gritaba pidiendo ayuda.
Jimin se queda congelado al ver la gran cantidad de sangre que corre por las calles mientras el pelinegro seguía clavando sus cuchillas y reía eufórico.
Su ojo le duele.
El parche se mancha.
Más sed.
No no no...
Desesperado se quita el parche.
Contempla la escena que tiene al frente.
Era como una película de terror sacada en la vida real.
- ¡SÍ! ¡ÉSTO ES MARAVILLOSO! ¡JA!
Su ojo rojo izquierdo sigue sangrando. Aguantó bastantes años esta parte de su ser. Vivir como mitad vampiro ha sido duro.
Tuvo que aprender a sobrellevar su sed por la sangre, hasta que llegó un momento donde logró controlarlo y vivir la vida como "ser humano".
Sin embargo, ahora en su interior había una lucha entre sus dos mitades.
A convivido tanto tiempo con personas. No puede dañarlas.
- ¡Eres un maldito bestia inunda!
El pelinegro detiene su masacre y mira a Jimin fríamente. Sus iris que antes eran de un color miel, ahora están completamente negros. La oscuridad invadía completamente su vista, la ropa, cuchillas y brazos manchados de sangre inocente.
Él no era Jungkook.
Era un monstruo.
El monstruo del miedo.
- Perdiste, Park Jimin.
Y, sin más, le clava la cuchilla.
- ¿Jimin? Despierta. Hoy es Halloween.
El pelirubio se levanta de la cama un poco desorientado. Parece que todo fué un mal sueño.
Jungkook le acaricia el cabello mientras le mostraba una sonrisa dulce.
- ¿Vamos a la casa de la playa? - Pregunta Jungkook mientras cerraba las cortinas de la ventana.
- ¿Podemos pasar Halloween aquí? Es que no quiero salir.
- De acuerdo. como tú digas. Pequeño vampirito.
El pelinegro sale del cuarto, dejando a un Jimin en estado de shock.
No no no no ...
- ¡JIMIN!
Bueno, hasta aquí queda la historia :3
Espero que les haya gustado 😊
Si les ha gustado, no olviden dejar su estrellita y comentarios 😘
Y bueno también si quieren pueden preguntar uwu
Hasta luego y feliz Halloween 💛💜