Chapter 1
Taehyung
Estoy en mi recámara acostado leyendo un rato cuando él llega.
Sin decir nada se recuesta en silencio a mi lado y me abraza enterrando su cara en mi brazo.
—¿Estás bien Chimmy?—pregunto dejando mi libro a un costado de la cama y girandome a acariciar su espalda, él aún no me mira pero lo puedo sentir sollozando, algo le pasa, lo conozco demasiado para advertir cuando Jimin está triste.
Levanta su rostro y sus ojos están tristes y cristalizados, sé que le pasa y quién lo pone así.
—¿Otra vez Jungkook?— Pregunto.
Él asiente y vuelve a enterrar su cabeza en mi hombro.
—Me odia Tae, no soporta mi cercanía, huye de mí si intento tocarlo y me desprecia, me duele… de verdad me gusta mucho pero creo que le doy asco.
No es un secreto que Jimin está enamorado de Kook y hace todo por llamar su atención, lo que si es un secreto es lo que yo daría por estar en el lugar de Jungkook y me quisiera así, amo a Jimin de todas las formas posibles, es mi apoyo y consuelo cuando la he pasado mal; me hace reír, y es genial compartir con él mis alegrías y tristezas , además es hermoso.
A veces me pierdo mirando sus facciones, amo que sus hermosos ojos cuando sonríe empequeñecen de manera adorable, y la forma en la que su cabello cuando está largo los oculta, su bella boca que puede hacerlo ver angelical e ingenuo y a veces jodidamente caliente.
Todo él me fascina y sé que el me ama pero no de la forma en la que yo desearía, lo sé y lo acepto, solo que en ocasiones como estas me gustaría poder darle consuelo y hacerle ver que aunque Jungkook lo desprecie, yo puedo hacerlo sentir amado.
—Jimin… Jungkook no te odia, solo se asusta, es normal, tiene 16 años y no sabe aún que pasa con sus sentimientos o preferencias y tus atenciones…ummm yo creo lo asustan pero puedo apostar que no le eres indiferente.
—¿Eso crees?— pregunta levantando su cara y haciendome un puchero adorable.
Sonríe y le pellizco un cachete.
— Claro bobo, eres adorable,¿Quién no podría amarte chimmy?
— Él — dice frunciendo su ceño.
— Dale espacio enano, tal vez si lo ignoras se de cuenta de que existes, ven acá— dije mientras lo acomodo en mis brazos.
Me coloco de lado pasando un brazo debajo de su cabeza y jalandolo hacia mí y con el otro brazo lo atraigo a mi cuerpo.
Su respiración se relaja y su cuerpo también.
— Gracias Tae, siempre logras calmarme — dice levantando su bello rostro y mirándome a los ojos.
Y simplemente me perdí en ellos el tiempo suficiente para que él lo notara.
—¿Tae?— Dice mirandome nervioso.
Y sin pensarlo lo acerco a mí y le beso la boca.
Él se queda quieto y sorprendido por mi reacción, no me aparta pero tampoco me corresponde solo está quieto.
Cuando dejo de besarlo acaricio su mejilla mientras me ve como un niño asustado.
— Tae…yo… — intentaba nervioso hablar.
— Lo sé Jimin, sé que te gusta Jungkook y que estás enamorado de él y que tú me amas como un hermano pero está bien, no necesitas estar enamorado de mí, solo … déjame amarte, déjame hacerte sentir bien, déjame consolarte…como amigos. No necesitas sufrir mientras Kook se decide.
Jimin permanecía quieto, asimilando mis palabras, no pudiendo creer lo que acababa de decirle; no me rechazó, ni se alejó de mi abrazo, solamente no creía que yo, su paño de lágrimas y confidente le estuviera proponiendo algo así.
Sin darle tiempo a un rechazo volví a besarlo, pero esta vez mi beso fue hambriento y duro, quería dejarle claro lo que me hacía sentir, si era mi última oportunidad de tener su boca en la mía la aprovecharía.
Lo apreté fuerte a mi cuerpo, quería que sintiera mi creciente erección.
Jimin gimió en mi boca con el roce de mi miembro en su entrepierna y abrió su cavidad bucal dándole paso a mi lengua; eso fue suficiente para que mi ansiedad desbordara.
Llevé el beso más profundo, succioné su labio inferior y le di pequeñas mordidas; en mis sucias fantasías con mi amigo había deseado su boca mil y una vez y probarla superaba mis espectativas.
El cuerpo de Jimin tembló, era receptivo a mis besos y a las caricias que le daba a su espalda y cintura.
Empezamos un vaivén con nuestros cuerpos y la electricidad en ellos se encendió.
Me giré sobre él mientras abría sus piernas para darle acceso a mi cuerpo de quedar cerca del suyo, nuestras respiraciones eran agitadas, el oxígeno nos faltaba pero no quería separarme de su boca, temía que si él me miraba a los ojos y veía que era yo se asustara y se fuera, tenía conciencia de que tal vez su fantasía se desarrollaba en su mente con la imagen de Jungkook pero eso no me importaba.
¿Poco amor propio de mi parte?... Tal vez, pero eso era lo de menos.
Quería sentir a Jimin, lo he deseado por mucho tiempo y no voy a desperdiciar está oportunidad.
Lo amo y no espero nada más de él, solo que hoy no me rechace.
Descendí un camino de besos de su boca a su cuello pasando por su barbilla mientras mis manos jugaban apretando su cintura y cadera.
La suave tela de sus pantalones deportivos de algodón me hizo sentir su excitación.
Era mía, su erección era mía y me haría cargo de ella en este momento.
Bajé mi mano hacia ella para acariciarle por encima de su ropa, el gemido que mi amigo soltó en mi boca fue musica para mis oídos y mi lujuria; no me rechazó y eso fue suficiente para continuar.
—Minie — dije sobre sus labios mientras masajeaba su miembro en mis manos — Déjame amarte por favor, solo hoy — miré a sus ojos suplicante.
Asintió mirándome con ternura mientras acunaba mi rostro en sus manos y me acercaba para besarme con suavidad, en ese beso me dio cariño y amor, tal vez no de la forma que yo lo deseaba pero fue suficiente para mí, me dio acceso a su cuerpo y yo era feliz sosteniendolo en mis brazos.
Con cuidado y temor a su reacción todavía, tomé su playera y fui levatandola poco a poco con mi vista fija en sus ojos, analizando alguna señal de pánico o incomodidad de su parte, pero jimin solo me dio una de sus hermosas sonrisas, esas donde sus ojitos se perdían y que yo tanto amaba sacar de él.
Cuando tuve su torso desnudo debajo de mí pasé una mano por él apreciando su suavidad, grabando con las yemas de mis dedos el calor de su contacto, él cerró sus ojos e inclinó su cabeza hacia atrás disfrutando de mis caricias.
Bajé mi boca a su pecho y comencé a repartir pequeños besos.
Su respiración se volvió lenta y profunda, y cuando tomé uno de sus botones rosas en mi boca se quedó sin aliento por un momento.
Disfruté su sabor y textura en mi boca, con mi lengua delinee su circunferencia dando lengüetazos arriba y abajo, degustando su dureza a mi tacto.
Di un pequeño mordisco logrando que soltara un jadeó y procedí a hacer lo mismo con su otra tetilla.
Bajé dando lamidas y succiones por su delicado y firme vientre, deslicé hacia abajo solo un poco su pantalón para delinear con mi lengua su línea V; podía sentir la firmeza de su miembro oprimiendose en mi pecho y la mía se frotaba contra el colchón, podía sentir el líquido preseminal en mis boxer por mi exitacion.
Delicadamente tomé la pretina de su pantalón por los lados y la bajé, mis manos temblaban de anticipación, levanté mi mirada y Jimin estaba recostado con sus ojos cerrados disfrutando tanto como yo esté momento.
Recuperando el control de mis manos aproveche a bajar sus boxer y liberé su miembro.
Estaba firme, con la punta rosa y goteando también líquido preseminal.
Lamí mis labios y me aproximé a delinear con mi lengua toda su extensión hasta llegar a la punta y suavemente introducirlo en mi boca.
Jimin jadeó y se removió inquieto,
Tomé la parte interna de sus piernas y lo abrí para mí profundizando más mi boca en su falo.
— Aaah Tae — soltó mi nombre en un suspiro y eso me excitó como un demente.
Saber que su mente era consciente de que yo le estaba dando placer me encendió al instante.
Empecé a succionar de forma rápida y continua mientras Jimin levantaba sus caderas de arriba abajo desesperado y sus gemidos…
¡Oh Dios! Sus gemidos eran el mejor aliciente de que estaba haciéndolo bien, agradecía el que solo él y yo estuviéramos en la casa.
Era un día libre y cada chico había salido a hacer sus propios asuntos, me había dicho que Jungkook se había ido después de negarse a pasar con él el rato y no pude estar más feliz de que no se reprimiera.
Jimin tomó mi cabello y empezó a guiar la mamada dándose placer con mi boca, yo estaba más que caliente dejando que hiciera conmigo lo que quisiera.
—Oh Ta…Taeeee…. Ya ummg ah ah ya casi.
Acune sus testículos con ambas manos y con mis dedos pulgares daba pequeños masajes debajo de ellos muy cerca de su entrada mientras mamaba su polla más profundo hasta mi garganta.
Esa acción fue suficiente para que se viniera en un pequeño grito profundo y ahogado.
Tragué todo lo que me ofreció y lamí la cabeza de su polla minuciosamente limpiando todo rastro de su escencia.
Él se veía hermosamente despeinado con sus ojos a medio cerrar y sus labios hinchados.
Subí repartiendo besos en su cuerpo hasta su cuello donde acuné mi nariz y aspire profundamente su aroma, me quite los pantalones y me coloqué entre sus piernas alineando mi miembro con su entrada.
— Me muero por estar dentro tuyo Minie — succioné el lóbulo de su oreja — pero aún estoy a tiempo de parar si tú no estás seguro de esto.
Él asintió mirándome a los ojos, y abriendo más sus piernas me dio permiso para acceder.
Me introduje poco a poco; sus paredes se iban extendiendo deliciosa y dolorosamente para mí, me apretaba de una manera exquisita.
— ¡Oh mierda! Esto…esto…oh te sientes muy bien Minie, estás tan apretado — dije empuñando mis manos a sus costados y cerrando mis ojos con fuerza, tratando de asimilar todas las sensaciones que estaba sintiendo en ese momento.
—Tae — dijo deslizando sus pequeñas manitas de mis brazos a mis hombros y luego las pasó detrás de mi cuello hacercando mi boca a la suya para besarnos.
Mientras nos besamos, suavemente empecé a enterrarme en él, poco a poco entraba y salía apreciando exquisitamente la forma en la que sus paredes anales apretaban alrededor de mi miembro.
Mis estocadas fueron subiendo de intensidad mientras mi boca devoraba cada parte de su piel a mi alcance.
— Me encantas Minie, ah…. Ummg… me gusta como te sientes, Dios te amo bebé, te amo — lo miré a los ojos sin dejar de balancearme sobre él — siempre voy a estar para tí, siempre me vas a tener para tí no importa lo que pase ¿Me escuchas? — el vaivén con el que me enterraba en él era lento y suave al igual que mis palabras — te quiero Minie.
Sus ojos se cristalizaron mientras me respondía — Yo también te quiero Tae, mucho, pero en este momento ummg — se retorcía bajo mi cuerpo mientras cerraba sus ojitos y me apretaba los hombros con sus pequeñas manos— necesito que me folles lo más duro que puedas.
Enredó sus piernas alrededor de mi cintura y ¡Mierda! Me deslice hasta el fondo.
Él gemía... yo gruñía... nuestros cuerpos estaban demasiados sudados y resbaladizos, la habitación estaba caliente, y el fuerte olor a sexo flotaba en el aire; los ruidos de mi cuerpo chocando con el suyo eran excitantes.
De un momento a otro Jimin me empujó haciéndonos girar y cambiar posicion.
Sin salirse de mí quedó montado y clavado sobre mi miembro, colocó las manos en la cabecera de la cama y empezo un exquisito vaivén con sus caderas y ese precioso culo.
¡Sí señores! Así como baila se mueve en el sexo.
Me estaba volviendo loco la ferocidad con la que me succionaba la polla con el culo.
¡Benditos Dioses!
Literalmente él subía y bajaba tragándosela por completo entre sus nalgas con un ágil y elegante movimiento.
Bajó sus manos, las colocó en mi pecho y me devoró en un beso profundo enredando su lengua con la mía y callando el gemido, más bien grito, que soltó un momento después al venirse de nuevo intensamente sobre mi vientre.
El calor de su semen salpicando hasta mi barbilla fue el detonante para venirme en su interior aferrandome fuertemente en su culo; estoy seguro que tendría moretones después.
Se desplomó sobre mí, sudoroso, agitado y hecho un hermoso y completo desastre.
Después de un rato en qué recuperabamos el aliento hablé.
—Jimin…yo…yo no quiero que se vuelva incómodo el trato entre nosotros, empecé a decir bajito mientras acariciaba su espalda y regulaba la respiración, sé que no te gusto como quisiera, y no espero nada más que seguir siendo tu amigo y reforzando la amistad cada que tú quieras, dije elevando mis cejas de arriba debajo de manera divertida mientras él levantaba su cabeza para verme a la cara.
— Eres un idiota — dijo dándome un pequeño golpe en el hombro y riendo suavemente — y te quiero— sabes que lo hago Tae pero no como tú quisieras, y lo de ahora, no diré que fue un error pero eso no cambia lo que yo siento por tí ni lo que quiero con Jungkook — perdón — dijo apenado apartando su vista de mí.
— Lo se Minie, no te disculpes, lo sé y no espero nada solo quiero que dejes de sufrir por Kook, y tal vez sería bueno que de una vez por todas lo dejaras en paz y te resignes a no seguirte lastimando con su indiferencia, sigue adelante con tu vida y tal vez puedas superar tu enamoramiento.
Levantó su cabeza nuevamente para mirarme y con un suspiro de nostalgia dijo — Tal vez tengas razón y sea hora de superar mi enamoramiento con él — y así volvió a recostarse en mi pecho mientras yo lo abrazaba pegandolo a mí mientras sonreia estúpidamente por la suerte que había tenido.
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Mientras tanto detrás de la puerta entreabierta un shokeado Jungkook sostenía la manija con fuerza mientras su lengua empujaba fuertemente su mejilla después de lo que acababa de ver y escuchar…
Primer oneshot de la trilogía "Reforzando la amistad"