Cuentos cortos

All Rights Reserved ©

Summary

Cuentos sobre el kookmin.

Genre
Romance
Author
Paulina
Status
Complete
Chapters
10
Rating
4.9 18 reviews
Age Rating
16+

Cuento 1

Cuento 1

Estoy solo, escondido en un edificio abandonado, tengo tanta pena.


Me escapé de casa, mis padres descubrieron que soy homosexual y se negaron rotundamente a aceptarlo.

Me tienen las salidas restringidas, sólo puedo ir y volver del colegio, como si esta solución cambiara lo que soy.


Me llamo Jeon Jungkook, tengo dieciséis años.


Hace un par de meses conocí un chico dos años mayor; ambos nos inscribimos en un taller de baile, al conocerlo me llamo la atención inmediatamente, pero debido a mí timidez me mantenía lo más lejos de él, por miedo a que se diera cuenta de que me gustaba.


El chico se llama Park Jimin, es más bajito que yo, de pelo rubio y ojos azules, muy delgado de piel blanca, labios abultados y manos pequeñas.

Yo creo que el notaba que lo evadía, y con eso logré el efecto contrario, en vez de mantenerlo alejado él me buscaba constantemente.


Más tarde me confesó que le divertía ver como me ponía nervioso cuando se acercaba y la forma infantil que tenía de escaparme.


Era la primera vez que me interesaba por un chico, y la verdad no sabía cómo manejar mis emociones, por un lado me encantaba el hormigueo que se producía cuando lo sentía cerca y por otro sentía vergüenza de que alguien se enterara.


Jimin era dulce y tierno con todos, pero conmigo era un poco diferente, cada vez que tenía la ocasión les decía a todos lo lindo y tierno que me encontraba y que me había adoptado como su cachorro.


Éste tipo de cosas hacían que me ruborizara constantemente y que me escapara en cuanto lo veía acercarse.

Uno de los días me fui más temprano a la sala de prácticas, tenía que ensayar unos pasos que no me salían, practiqué frente al espejo una y otra vez, pero seguía equivocándome.


La puerta de la sala se abrió y entró Jimin, lo miré asustado y corrí a recoger mis cosas para irme.


-Por favor no te vayas- me dijo Jimin.


- Ya terminé- respondí evitando mirarlo.


- Eso no es verdad, te estaba observando y no puedes sacar el paso, déjame ayudarte, prometo no molestarte.


Por primera vez lo miré directamente a los ojos y vi que era sincero, no vi burla en ellos.


- Esta bien- respondí dejando nuevamente mis cosas en el suelo.


Nos acercamos al espejo y empezamos a bailar, Jimin fue muy paciente y me ayudó hasta que por fin el paso que no podía hacer me salió, Jimin me miró a través del espejo y sonriendo me acarició la nuca.


Éste sólo gesto hizo que mi timidez volviera y dejara de estar relajado, Jimin lo notó y se alejó para no incomodarme.


-Si quieres podemos ensayar juntos- dijo Jimin.


- Ok- recogí mis cosas- Gracias, ahora debo ir a clases.


Salí corriendo, mí corazón acelerado, él probablemente sentía lástima al ver lo tímido que era, tenía que tener cuidado de no malinterpretar sus acciones, el que yo sintiera cosas por él no quería decir que él sintiera lo mismo.


Cuando estábamos en clases de baile, por lo general escogía a cualquier compañero menos a Jimin, y cuando él trataba de emparejar conmigo inmediatamente yo me alejaba.


Las únicas veces que me permitía estar cerca era cuando ensayabamos a solas, en mi interior siempre esperaba esos momentos con ansias.


- ¿Porqué en clases me evitas?- me preguntó de repente Jimin.


Cómo le decía que me daba miedo quedar en evidencia ante todos.


- Creo que te equivocas, hago parejas con el que esté a mi lado.


Jimin me miró y sacudió su cabeza.


-Eres lindo, ¿lo sabes?.


Bajé mi cabeza avergonzado.


- Estos últimos días te he estado pensando demasiado, ¿te incómoda que te lo diga?- preguntó Jimin.


- No sé que responder, supongo que para tí es normal, eres así con todos, pero yo no estoy acostumbrado.


- No soy así con todos, tú por alguna razón que no me explico me estás volviendo loco. - me respondió.


¿Había escuchado bien?


-Creo que te estás confundiendo. - recogí rápidamente mis cosas y salí rápidamente de la sala de entrenamiento sin siquiera despedirme.


Había actuado como un idiota, sería muy difícil enfrentarlo nuevamente.

Cuando llegué a clases, Jimin ni siquiera me miró, estaba con un grupo de chicos conversando y riendo relajado.


- ¡Hey Jimin, llegó tú cachorro! - le dijo un chico que se encontraba en su grupo.


- Era, ya no. ¿Quieres ser tú mi cachorro?- le preguntó al chico abrazándolo y sonriendo.


Yo escuché todo pero fingí no hacerlo, sentándome en una esquina alejado de Jimin y su grupo, saqué mi botella de agua y bebí un sorbo, esperando el inicio de la clase.


Hoy deberán elegir un compañero para bailar estilo libre, la meta hoy es expresar sentimientos de amor que no necesiten de palabras para que el público lo entienda. - nos comunico el profesor.


Estaba listo para elegir al chico que estaba a mi lado, cuando alguien me tomó del brazo susurrándome al oído.


- Hoy bailas conmigo- me dijo Jimin.


Yo estaba colorado hasta las orejas.


Uno a uno comenzaron a bailar en parejas, muchos terminaban riendo por lo difícil de hacer lo que el profesor pedía.


Fuimos los últimos en acercarnos al espejo para iniciar nuestro baile, Jimin escogió una canción de su playlist llamada serendipity.


La letra de la canción caló hondo en mi pecho y comencé a bailar con él sintiendo y expresando lo que la letra me inspiraba. Jimin no despegaba sus ojos de los míos, era como si estuviéramos solos en aquel salón.


"Estoy asustado tanto así que mí corazón se agita

Porque el destino está celoso de nosotros

Estoy tan asustado como tú

Cuando me ves

Cuando me tocas..."


Terminamos de bailar, con nuestras respiraciones agitadas sin poder separar nuestras miradas, un torbellino de aplausos nos sacó de nuestro ensimismamiento.


- De eso era de lo que yo les hablaba, sus compañeros lograron hacer suya la canción con sus movimientos, y expresaron sentimientos de amor que nos traspasaron a nosotros como espectadores, muy bien chicos, sigan así.


La clase se dio por finalizada, y yo escapé al instante, necesitaba serenarme, porque si supieran que sólo transmití lo Jimin me hacía sentir, me moriría de la vergüenza, además Jimin hacía un rato me dejó claro que yo no le importó, y si bailó conmigo fue sólo para castigarme por la ofensa que le hice el otro día cuando ensayamos.

Me fui a las duchas para asearme y seguir con mis clases.


Jimin llegó a las duchas.


- Otra vez escapando.- me dijo Jimin.


Me di la vuelta para irme, pero Jimin me sujetó del brazo y me metió dentro de la ducha cerrando la puerta.


Quite mi brazo enojado.


- ¿Qué pretendes?, déjame en paz por favor- le supliqué a punto de llorar.


- No puedo,- apoyo su frente en la mía- voy a ser claro, tu me gustas, no como amigo, si tú no sientes lo mismo me haré a un lado.


Caí al piso sin poder parar de llorar.

Jimin se arrodilló a mi lado.


-No te sientas mal, no llores por favor. - me dijo angustiado.


Levanté mi rostro bañado en lágrimas.


- No sé trata de eso, tenía tanto miedo de que te dieras cuenta de lo que siento por tí.


- Entonces está todo bien, ahora ya sabes que me siento igual.


Le sonreí tímidamente.


- ¿Puedo besarte?


Mi corazón latía aceleradamente, nunca imaginé que mis sueños podrían hacerse realidad.


Lo quedé mirando y asentí.


Jimin se acercó lentamente y posó sus labios en los míos, apenas un roce, pero la sensación fue maravillosa.


-¿Te han besado antes?- preguntó Jimin.


- No, eres el primero. -respondí.


- No sé que voy a hacer contigo, me estás volviendo loco.


Procedió a besarme nuevamente, con su lengua entreabrió mis labios para luego tocar con ella suavemente la mía, tímidamente respondí tocando la suya con la mía, sentí como su respiración se aceleró y intensificó la fuerza de su boca sobre la mía, yo respondía a su beso sin pensarlo, sumergido completamente en estas nuevas sensaciones que recorrían todo mi cuerpo.


Nos separamos lentamente por que ya nos faltaba el aliento.


Jimin se sentó a mi lado y me abrazó.


-¿Señor Jeon Jungkook, quiere ser mi novio?


Me puse a reír.


- Sí, pero tienes que tener paciencia, todo es nuevo para mí.


Jimin sonrió.


- No haré nada que tú no desees, sólo no me alejes de tu lado.


- Nunca más, te lo prometo.- le respondí emocionado.


- Vamos, llegaremos tarde a clases, hoy nos vamos juntos.


Asentí sonriendo.


Desde ese día, éramos inseparables, yo aprendí a ser más abierto y menos tímido y Jimin era dulce y tierno conmigo, aunque a veces tendía a sobreprotegerme, pero a mi no me importaba.


Llevábamos cerca de tres meses como novios, cuando un día mi madre me vio besando a Jimin cuando vino a dejarme a casa.


Cuando entré, lo primero que me recibió fue una fuerte bofetada que mi madre me dio.


- ¡Eres un desvergonzado!, ¿Cómo pudiste?- me gritó furiosa.


Yo la miraba angustiado a punto de llorar.


- Mamá, yo lo amo, soy diferente de lo que tú querías, pero aún soy tú hijo.


- ¡Yo no tengo un hijo así!, cuando llegue tu padre hablaremos, ahora vete a tú cuarto, no quiero verte.


Me encerré en mi cuarto a llorar, llamé a Jimin para contarle, él me dijo que les tuviera paciencia y que tal vez con el tiempo nos aceptarían.


Jimin estaba equivocado, me quitaron el celular y me iban a dejar y buscar al colegio.


No podía ver ni hablar con Jimin.


Una noche descubrí que mis padres planeaban cambiarme de colegio.

Ese fue el límite de mi paciencia, esperé la noche y hui de casa con sólo unas pocas pertenencias.


Era la vergüenza de mis padres, Jimin al final se aburriría de mí y me dejaría, no veía salida a mi situación, la desesperación y la angustia no me dejaban razonar.


Salí del edificio, arrastrando los pies y totalmente desorientado, no vi el coche que venía al cruzar la calle, sólo sentí el impacto y luego todo se apagó para mí.

Desperté en el hospital, tenía un brazo y una pierna quebrada.


Mis padres estaban allí, cuando los vi di vuelta mi rostro para no verlos.


Mamá se acercó y acarició mi mano.


- Hijo, perdónanos, fuimos muy duros contigo, te prometemos cambiar, pero debes tenernos paciencia, te amamos y haremos el esfuerzo de entender.


Mi padre se acercó y abrazó a mamá, las lágrimas comenzaron a salir aliviando mi corazón y el de ellos.


Jimin vino a visitarme al hospital, mis padres lo trajeron.


Cuando estuvimos a solas Jimin me abrazó.


- No sabes la angustia que me hiciste pasar, ¿porqué no me buscaste?


- No sabía cómo encontrarte, además la angustia no me dejaba pensar con claridad.


- ¡Te amo tanto, que duele!- me besó repetidamente.


Yo acaricie su rostro y le sonreí.


- Eres mi primer amor, te amo demasiado, nunca más haré las cosas sin pensar.


- El camino no será fácil Jungkook, tendrás que aprender a confiar.


- Lo sé, desde hoy haré mi mejor esfuerzo, y aunque me cueste ya no dependeré de tí, de ahora en adelante seré tu compañero y novio, pero enfretaré la vida y sus complicaciones con mis fuerzas.


Jimin me miró con orgullo.


-No esperaba menos de tí.


Nos besamos dulcemente, sabiendo que por lo menos por ahora seguiríamos caminando juntos.


Fin