01. El arte de ser un distraído
Jane
15 de febrero del 2021
¿A veces no te pasa que no sabes que carajos estas haciendo con tu vida, que solo quisieras ser espectador de ella, y no solo ponerte tus audífonos, escuchar tu playlist mas deprimente —pero con la que te identificas más—, recostarte en tu cama, y llorar hasta quedarte dormida? Porque a mí sí, y me está pasando en este mismo instante.
Cerré mis ojos lentamente, respire hondo, tratando de pensar en cosas positivas, y no en la posibilidad de tomarme un vaso de cloro ahora mismo.
En un intento de relajarme y que la creatividad fluya en mí, ya teniendo una idea sobre qué voy hacer, agarró mi lápiz, colocó una nueva hoja, pongo la punta del lápiz en ella. y al momento de empezar a dibujar...me bloqueo otra vez.
—¡¿Por qué se me hace tan difícil dibujar, justo ahora?! —resoplé frustrada.
Me recosté en el escritorio —que era amplio, para mí suerte—, con mis brazos alrededor de mi cabeza cubriendola. Al llevar un tiempo en esa posición y pensando bien las cosas, no iba a solucionar nada de ese modo. Así que empecé a recoger las cosas que había dejado tiradas en el escritorio hasta que empezó a vibrar un poco y me di cuenta que era mi celular con una llamada de Chris, mi querido, pero a veces, estresante hermano mayor.
—Christian Miller García, dime por amor a dios que no estás metido en alguna pelea, o que te raptaron y me llamas para rescatarte, justo cuando estoy en un bloqueo creativo y muy estresada, porque créeme, no pagaría el rescate. —dije todo eso tan rápido que ni yo lo he procesado.
—Ok ok, calmate demonio de tasmania, muy bien le podrías hacer competencia a Eminem, ¿sabías? —soltó arrastrando algo de burla en sus últimas palabras.
Quiero y aprecio mucho a mi hermano, pero en estas situaciones no tanto, y lo conozco, tanto como para saber el porqué no me respondió directamente, y que cuando me llama después de las 12:00 am, es probable que esté en problemas y necesite un favor.
—Chris, por favor, no estoy de humor ahora, ¿si?, solo dime que paso ahora, para ver si considero la posibilidad remota de ayudarte e irme a dormir, porque, joder, lo necesito.
—¿No puedo solamente llamar a mi querida hermana para ver si se encuentra bien y decirle que la quiero mucho? —contestó al escuchar mi petición pero sin ir al grano, otra vez.
—No, porque cuando sueles hacerlo a las, que? emm...—separo el móvil de mi oído un poco solo para observar la hora—, dos y media de la madrugada, es porque estás en algún embrollo o quieres que te haga un favor.
—Ey, no siempre es por eso.
—¿De verdad quieres que discutamos eso ahora? —se que no me puede ver a través del móvil pero aún así enarco una ceja.
—Buenoo, está bien. ¿Recuerdas que te comenté que Jackson organizó una fiesta para celebrar la victoria que obtuvo hoy en su partido de básquet?
—Sí, si lo recuerdo, continúa.
—Todo iba a bien hasta que nos pusimos a jugar Beer Pong, gané como siempre —no lo podía ver pero se que al decir eso puso su engreída sonrisa—, al terminar vi a una chica que ya había notado que llevaba todo el rato mirándome, me pareció atractiva así que me le acerqué...
—Chris, ¿si me vas a decir que es lo qué pasó o no? —interrumpo al estar más estresada de lo que ya estaba.
—Shhh, ya estoy cerca. Cómo te decía, me pareció muy interesante y atractiva, hablamos de ciertos temas, hasta que en un punto de la charla, las cosas se empezaron a poner un poco calientes y subidas de tono, una cosa llevó a la otra y...
—Bro, no necesito los detalles, ve al grano ya, por favor.
—Perdí las llaves del auto de mamá y mi billetera. —la llamada entró en un silencio absoluto.
Sabía que un día de estos con lo despistado que es mi hermano, esto podría pasar. Pero eso no quita el hecho de lo enojada que me estoy poniendo con lo que me acaba de decir.
—A ver... –agarro el puente de mi nariz y trato de pensar en una forma de no matar a mi hermano, lo cual, no funciono– ¡¿me estás diciendo que perdiste las llaves del auto de mamá y que de paso, también tu billetera?!
—Sé que fue algo muy distraído de mi parte pero créeme que las he estado buscando en cada lugar, rincón, y hasta basura de esta casa, y no las encuentro.
—¿No se te ocurrió perder tu móvil también o las llaves de la casa, mhm?
—No me regañes ¿si?, ya tengo suficiente con la jaqueca y preocupación que tengo.
—Dios, mamá nos va a matar, bueno, a ti. Cuando se entere no va a estar para nada contenta y en especial hoy que tiene una reunión especial en su firma.
—No es necesario que lo sepa Jay, solo ayúdame a solucionar esto, plis. Hazlo por tu queridísimo hermano mayor, al que amas bastante, ¿cierto que si? —lo último lo dijo como si estuviera hablando con una niña pequeña.
—Primero, no me hables como a una bebe porque no lo soy, y segundo, este ya sería otro favor más a la extensa lista de favores que te he hecho. Aún así, te ayudaré, porque soy una buena hermana y todavía te quiero vivo.
—Gracias, gracias, gracias, no sabes cuánto te amo Janey.
—Ok, pero deja de usar ese apodo, ya no tengo 10 años, ¿está bien?
—No te prometo nada. —empezó a reírse y dió fin a la llamada.
─── ❖ ── ✦ ── ❖ ───
Mientras estoy pensando en un plan para arreglar la estupidez que mi hermano hizo, veo cómo este sale del auto de Jackson y va llegando a la puerta.
—Por fin llegas, pensé que habías decidido huir del país antes de que mamá se enterara, y te encontrara. —lo molesto mientras se quita sus zapatos para no hacer mucho ruido al entrar.
—Ja ja, que graciosa. Por más que huyera, sabes que ella me encontraría. —asiento ante su comentario por lo cierto que es y se nos salen unas cuantas risas.
Después de esa hermosa bienvenida que le hice, le dije que subiéramos a mi habitación para contarle lo que planeé.
—Bueno, este es el plan bro: no hay plan. No logré pensar en nada después de que cortaste la llamada, me quedé dormida y, es tu funeral, sorry. Te llevaré unas lindas flores y dire que te pongan un lindo mensaje en tu lápida.
—¿Y si le decimos a papá? Al menos es más flexible que mamá.
—Sí es. —al decirlo me causó un poco de gracia.
En el momento en el que estábamos pensando en que decirle a papá para que nos ayudará en el problema que se metió Tony, siento que mi cama empezó a vibrar y era el móvil del susodicho sentado a un lado de la misma.
—Ajá, ¿piensas contestar?, o ¿quieres que te atienda la llamada? —suelto lo último con un poco de estrés por la situación.
—Tranquila fiera, ya contesto. —dijo él mientras tomaba su móvil y me sobaba los hombros en un intento de calmarme.
—Chris!! —al escuchar tal llamado por parte de la chica que además estaba en altavoz, tuvimos que alejarnos si apreciábamos nuestros tímpanos— te he llamado varias veces, ¡¿por qué no me has contestado?!
—Brooke, nena, perdón —le contestó en un tono que se escuchaba, realmente, ¿arrepentido?—, no tuve oportunidad de contestarte porque después de nuestro encuentro...perdí las llaves del auto, no las encontraba por ningún lado y estaba estresado, así que puse mi móvil en silencio.
Fruncí el seño y de inmediato le toqué el hombro al no escuchar que haya mencionado también la pérdida de su billetera. A lo que él, al ver mi confusión, me explicó que lo de su billetera ya estaba solucionado. Jackson se la encontró debajo de un sillón por donde jugaron beer pong.
Despistado es su segundo nombre...pff
—Por eso te llamaba Chris, cuando me arreglaba para salir de la habitación me pareció ver algo en un esquina de la cama y eran tus llaves. Salí para buscarte y entregártelas pero no te encontré en ningún lado, por eso también eran las llamadas.
—¡Cristo rey, eres grande y todopoderoso! —de un momento a otro se veía como le volvió el alma al cuerpo y se le ensanchaba su sonrisa.
Quien lo viera dijera que se acaba de enterar que ganó la lotería.
—Nos podríamos encontrar en la cafetería cerca de la U, y de paso tomarnos un café, no se, solo si tú quieres —el ambiente se tornó silencioso, ya que mi hermano, al parecer, se volvió una estatua y no dijo ni una sola palabra—...para devolverte las llaves, claramente. —carraspeó diciendo lo último para ver si esta vez el idiota de mi hermano si contestaba.
—Emm...sisi, claro, m-me parece bien la idea. —respondió.
¿Eran ideas mías o Chris estaba tartamudeando?
—Perfecto, emm...entonces, nos vemos ahorita a las...ocho? —le pregunto y percibí un poco de nerviosismo en su voz.
—Si, eh, me parece súper a esa hora —empieza hacer sonidos como si la llamada se estuviera entrecortando— Brooke...creo que la llamada se va a cortar...no tengo buena señal.
—Tienes razón, bueno, nos vemos en unas horas, descansa, byee. —finalizó la llamada haciendo que mi hermano soltara un suspiro.
Ok, eso fue un poco extraño e incómodo pero al menos el problema ya estaba medio arreglado, solo tenía que convencer a papá que llevará a mamá a su trabajo.
—Hey, mira el lado bueno, ya casi está todo arreglado. Ahora, ¿qué fue eso?
—¿Qué fue qué? —el bastardo fingió demencia.
—Eso, sabes muy bien a lo que me refiero. —le respondí enarcando una ceja.
—Ehh, ¿sabes que Janey?, estoy realmente cansado —fingió bostezar mientras iba retrocediendo hacia la puerta—, por lo que pudiste ver, tuve una noche muy agotadora, así que mejor me voy a recostar por estas 3 horas, te quiero, gracias por todo, descansa. —salió cerrando fuertemente mi puerta, y parecía que estuviera huyendo de mí.
En fin, después me lo contará.
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Unos minutos después de que Chris saliera de mi cuarto tan extrañamente, baje a hablar con papá y logré convencerlo de que llevara a mamá a su trabajo. Aunque voy a tener que recompensárselo, fue la única condición que me puso, ya que era su día libre y no quería salir.
Todo ese embrollo de la madrugada ya estaba más olvidado que mi tarea.
Y cuando por fin vuelvo a estar dispuesta para irme a dormir, miro por la ventana, causándome curiosidad el porqué había un camión de mudanzas en la casa de al frente. De modo que me quede observando a ver si podía recopilar algo más de información.
Para llamar sofisticadamente al arte de chismear.
Mi cuerpo se quedó estático al ver al chico de cabello rubio, un poco largo por lo que puedo ver, que al parecer se ejercita, viéndolo desde acá arriba, entrar con unas cajas a la propiedad, parecerme muy familiar, como si ya lo hubiera visto antes pero hace mucho tiempo.
Empiezo a unir piezas y creo saber quien es cuando veo salir a una señora, la cual años atrás, antes de mudarnos a Boston, iba todo los días a mi casa, acompañada de su esposo.
—¿Esa no es la Sra. Emilia y el Sr. Henry? —balbuceó para mi adentros sin saber cómo esto está pasando— si, si ellos son...oh, no, no, no, no, no, no.
Si ellos son los Cowen, eso quiere decir que él es...oh, no.