Regalo (HunHan/HanHun)

Summary

Conjunto de One shot's HunHan. 1. Ducha 2. Como ellos 3. Recordar todo 4. Perdóname 5. Futuro 6. Casual (+18) 7. Androide (+18)

Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Duchas

—No voy a llegar—pensó Sehun mientras salía de su departamento a toda velocidad.

Tenía su clase sabatina de natación, la cual comenzaba a las 8 am y ya eran las 7:57 am cuando salió. No se encontraba tan lejos, era una caminata de trece minutos, pero él podía en cinco o eso creía.

Al llegar a su destino miró su celular, eran las 8:06 am. —Oh es muy tarde—pensó.

Cuando ingresó, todos sus compañeros estaban dentro de la piscina olímpica.

Su instructor lo regañó, por el hecho de no haber llegado puntual, este era bastante estricto. Pedía que todos los alumnos llegaran antes de su hora de entrada, para que pudieran cambiarse y realizar los estiramientos respectivos. Por alguna razón el instructor había amanecido de buena gana y acepto que Sehun entrara, por lo que lo mandó a las duchas para que se cambie.

El muchacho se preguntaba cómo es que lo dejó ingresar a la clase a pesar de haber llegado tarde. —Tal vez es mi día de suerte—pensó. Sin más se dirigió a las duchas para caballeros.

Al entrar escuchó que una de las regaderas estaba siendo usada. —Seguro es alguien del turno de las siete—dijo para sí.

Esas duchas eran algo reveladoras según él.

Sehun no se aseaba ahí. Le daba demasiada vergüenza. Él siempre fue diferente y lo sabía. Estaba casi seguro de su orientación sexual. Sabía que le no le atraían las personas del sexo opuesto. Por ese motivo prefería meterse a un vestidor, cambiarse e irse. Así nadie se sentía incómodo, ni los demás, ni él.

Las duchas tenían muchos defectos. Primero, solo tenían como división un vidrio que a él le llegaba a la cintura, es decir, era muy revelador. Segundo, las duchas estaban muy juntas, podrías ver claramente al compañero de al lado, lo cual era abominable para él. Tercero y último, él no quería que lo vieran desnudo.

Se seguía escuchando la regadera abierta. Sehun tomó aire e ingresó. Las luces estaban apagadas, aunque fuese de día, el lugar era bastante oscuro. Estuvo a punto de encenderlas cuando notó que una ducha estaba iluminada, solo una, por eso detuvo su acción.

Sehun dirigió su mirada hacia aquella ducha. —Es una chica—fue lo primero que pensó al ver a esa persona. Pero se equivocó la persona bañándose era chico delgado con cabello de color castaño claro, tal vez se veía más oscuro de lo que era por estar mojado. Este le daba la espalda. Sehun seguía pensando que una jovencita se había confundido de baño. Aún no prendía las luces. De pronto vio como volteó. Sehun se sonrojó en el momento que se dio cuenta que la chica, resultaba que era un chico. Gracias al shampoo, el misterioso chico tenía los ojos cerrados. —¿Y ahora qué hago?—nuestro protagonista enfrentaba un conflicto interno.

—Debería prender la luz, irme corriendo y perder la clase, pasar con los ojos cerrados, preguntarle su nombre, pedirle su número, dejar de mirarlo—su última opción era la más adecuada. Sehun no dejaba de observarlo desde que entró. Sacudió su cabeza para tratar de pensar en otras cosas, cuando el chico de las duchas abrió los ojos. Sehun entró en estado de shock. Por suerte el chico no pudo distinguir nada, debido a la poca luz de los pasillos.

Sehun no podía dejar de mirar como las gotas chorreaban de su cabello, se deslizaban por su cuello, pasaban por su pecho, seguían por su abdomen y su visión era interrumpida por el vidrio. —Vidrio asqueroso—pensó enfadado.

Hasta que al fin miró su celular y se dio cuenta que había pasado más 15 minutos observando a un desconocido. Regresó su mirada y se percató que el chico no estaba. Se acercó a la ducha, ya desocupada, con algo de temor mirando a todos lados. —¿A dónde se fue?—la regadera aún goteaba. Cerró bien la perilla y se percató de algo. Había números escritos en el vidrio, al parecer era un número de celular. —Él sí me vio—dijo ruborizado. Al lado del número se encontraba una carita feliz y un nombre. —Luhan—entusiasmado guardó el número en sus contactos y salió por la puerta trasera del centro deportivo.

—Definitivamente este es mi día de suerte—mencionó esperando a que se diese la oportunidad de verlo otra vez.