Capítulo 1
Dulce. Demasiado dulce. A veces la boca de BaekHyun tenía un sabor tan fascinante que a duras penas podía alejarse. Creía fervientemente en que la boca de su esposo obtenía más dulzura cada día.
Y no sólo su boca. Todo BaekHyun era dulce y resplandeciente. En especial después de la llegada de su pequeña. De algún modo su rostro parecía brillar y, a ChanYeol se le hacía más hermoso que nunca.
Estaba muy bien con solo observarlo, admirar su dulce rostro y en especial verlo alimentar a su hija, pero las cosas ya habían llegado a un punto en el que ya no podía aguantar. Le urgía tenerlo otra vez. Su cuerpo lo pedía.
El último mes de embarazo de BaekHyun no hicieron otra cosa más que compartir besos y arrumacos, el sexo no estaba en la lista por su frágil condición. Lo aceptó porque la salud de su esposo era lo primordial. Pero desde entonces, cuando nació BanDi pensó con alivio que pronto iba a suceder, sin embargo ya habían pasado nueve semanas y, no tenía nada.
Después del nacimiento de BanDi, obtuvo una orden de descanso completo por diez días y después seguir una cuarentena. Todo bien, BaekHyun siguió las palabras al pie de la letra con ayuda de ChanYeol. Y joder, ya había terminado la maldita cuarentena y por algún extraño motivo, el cual ChanYeol estaba muy dispuesto a averiguar; BaekHyun no quería tener sexo.
Parecía huir cada vez que ChanYeol lo sugería. ¿Por qué? ¿Por qué lo hacía? ¿Es que acaso ya no lo disfrutaba como antes?
Todos los días se carcomía la cabeza con esos pensamientos.
Unas horas antes, cuando regresó del trabajo se encontró con la bella imagen de su pequeño esposo sentado en el sillón de la sala, sosteniendo a su hermosa niña, amamantándola. Estaba tan inmerso en ello que apenas y se dio cuenta de cuando entró ChanYeol. No fue sino hasta que lo tuvo respirando cerca de su nuca que reaccionó. Todo su precioso cuerpo se erizó y tembló. ChanYeol lo disfrutó muchísimo.
—Estás aquí —sonrió adormilado alzando la vista. Se le veía cansado, por suerte no tenía tantas ojeras como antes. Ya se sabía los horarios en los que BanDi tardaba durmiendo y se acostaba con ella para dormir al mismo tiempo.
ChanYeol se inclinó y besó la suave boca de su chico. Dejó su maletín detrás del sillón y se deshizo de su sacó y su corbata. Mientras daba la vuelta para llegar hasta su niña, no pudo evitar observar las redondas tetas de BaekHyun. Su boca se estaba haciendo agua. Sentía que podía perder la cabeza cada vez que veía ese hermoso par.
Se arrodilló en frente de BaekHyun. Park BanDi era sin duda la niña más hermosa que ChanYeol había visto. Tenía los ojitos más bonitos, la nariz más tierna y la boquita más dulce. Todo de ella era precioso. Y era suya y de BaekHyun, y ambos eran suyos.
Besó su pequeña cabeza, una sonrisa se dibujó en su rostro cuando el olor de bebé llenó sus fosas nasales. Luego besó su frente y después su mejilla, aquella que estaba muy pegada al seno de BaekHyun; el hermoso montículo que se pegó a la mejilla de ChanYeol; la suavidad de la piel lo hizo tragar saliva.
Y pensó que no era justo que él no pudiera disfrutar de ellos como lo hizo una vez. El recuerdo de un bonito BaekHyun adolescente con sus pequeños senos le traía calor al pecho. Sin duda ese BaekHyun adolescente no se comparaba al hombre del presente. Por supuesto que había sido hermoso a sus cortos dieciséis años, pero ahora, su cuerpo era más firme, más maduro. Era realmente caliente.
Eso y que podía fantasear libremente con el BaekHyun de treinta años sin sentirse enfermo. Con el precioso BaekHyun de treinta años con hermosas tetas que difícilmente podría cubrir con sus grandes manos.
¡Es que eran enormes! Bueno, no de una forma exagerada, pero sí que eran grandes. Y se veían tan llenos y deliciosos. Si tan sólo pudiera obtener una probada. Sólo una. Sin embargo no creía que BaekHyun estuviera pensando en ello, ni siquiera se le pasaba por la mente. Igual y habían pasado muchos años desde aquella vez y puede que lo olvidara; para ChanYeol, sin duda sería difícil quitarle de la mente el sabor de la leche de BaekHyun.
Era la segunda cosa más dulce que había probado.
Una cálida mano se posó en su hombro y lo empujó con cuidado. Había estado frotando su mejilla en el seno de BaekHyun sin darse cuenta.
El rostro del castaño estaba sonrojado y sus ojitos se veían húmedos. Se veía hermoso en ese momento. O bueno, BaekHyun se veía hermoso todo el tiempo.
—Deberíamos obtener algo para cenar —ofreció como distracción con su voz temblorosa.
Ninguno de los dos diría nada sobre la tensión. ChanYeol tampoco lo obligaría a hablar sobre ello.
BanDi seguía sujeta al pezón derecho de BaekHyun, succionando. Estaba durmiendo, ajena a la situación extraña que estaba ocurriendo. Pero cuando la teta se le resbaló de la boca, dejando a ChanYeol obtener un vistazo del duro pezón rosa con una gota de leche colgando de la punta, su polla sufrió de una contracción y maldijo.
Llevó su vista al rostro de BaekHyun. Sus mejillas estaban coloradas y sus ojos no podían devolverle la mirada. Con rapidez volvió a introducir el pezón en la boca de su hija.
—Consigamos la cena —convino antes de volverse e ir a su habitación.
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La cena fue bien. La incomodidad fue pasajera, y pronto BaekHyun estuvo obsequiando sonrisas y risitas.
Cada quien contó lo que hacía en su día a día. Incluso cuando ChanYeol sabía que sus asuntos de oficina eran aburridos, BaekHyun escuchaba atento y guardaba silencio hasta que terminaba de hablar. Luego hacía preguntas o daba sus opiniones.
Después era el turno de BaekHyun de contar su día. Todo era sobre BanDi. Sobre lo difícil que había sido bañarla él sólo, ya que su madre se marchó el día anterior, dejándolo para hacer por sí mismo todas las cosas relacionadas a su niña. Se emocionó y sus ojos se hicieron una tierna línea cuando sonrió al recordar la casi sonrisa de su bebé.
—Debiste haberlo visto, Yeol. Se veía hermosa —comentaba mientras recordaba los momentos con su niña durante el día.
Normalmente al terminar de cenar se ocupaban de sus platos, pero esta noche, ChanYeol envió a BaekHyun a tomar un baño mientras él hacía la limpieza. El rostro de BaekHyun no había dejado de verse cansado. Y esa noche era el turno de ChanYeol de hacerse cargo de BanDi, pues el día siguiente lo tenía libre y no habría motivos para levantarse a las seis de la mañana como lo hacía cuando iba a la oficina.
Después de que BaekHyun salió de bañarse, mientras ChanYeol buscaba su pijama, que en realidad era sólo un pantalón de pijama, lo observó con cariño. Se veía todavía cansado mientras daba vueltas por la habitación, buscando las cosas de BanDi para prepararla para dormir.
Por buena suerte, o tal vez mala suerte, BaekHyun tenía bien cubierto su precioso par de tetas. Aún así ChanYeol podía ver los dos picos rosas sobresaliendo.
Normalmente, BaekHyun dormía con una de las playeras más viejas de ChanYeol, una que le quedaba inmensa, y que hasta antes de que BanDi naciera, el chico la solía usar sin nada debajo. Ahora llevaba enormes pantalones de pijama, cubriendo la tersa piel de sus piernas. Y no entendía del todo porqué lo hacía.
De hecho, cuando recién se casaron, la ropa ni siquiera era necesaria cuando iban a dormir. Y ahora se cubría demasiado. Escondía todo su hermoso cuerpo de ChanYeol y no era justo. Porque si no podía tocar, al menos quería observar.
La ducha fue lo suficientemente fría para espabilar sus pensamientos lujuriosos. Pero cómo no hacerlo, cómo podría mantener su mente sana y libre de ideas sucias cuando se tenía un esposo como Park BaekHyun. Con su bello e inocente rostro y su cuerpo suave y delicado que pedía a gritos ser corrompido.
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Más tarde revisó todas y cada una de sus notificaciones, sólo respondiendo a lo más importante. BaekHyun estaba ocupado adormeciendo a su niña.
El día finalizó cuando su pequeño esposo acostó a la bebé en su cuna, la cual se encontraba a un costado de la cama, porque BaekHyun jamás dejaría a su hija sola en otra habitación, y ChanYeol estaba de acuerdo con él. También porque era más fácil escuchar su llanto cuando despertaba a mitad de la noche, pidiendo por BaekHyun y su deliciosa leche materna.
Cuando las luces se apagaron, el cálido cuerpo del castaño se pegó en su costado. No perdió el tiempo y lo envolvió en sus brazos. El cuerpo de BaekHyun fue rápido, subiéndose y acomodándose sobre él.
La pesadez familiar de la pierna regordeta de BaekHyun sobre sus muslos lo hicieron sonreír. Anteriormente no le gustaba dormir de esa forma. Parecía un oso de peluche, con BaekHyun envolviendo sus brazos y piernas alrededor de su cuerpo. Acomodaba su rostro dentro del calor del cuello de ChanYeol y así se quedaba dormido.
Y se lo dijo, le dijo que no le gustaba porque se sentía sofocado y a la mañana siguiente despertaba lleno de sudor. Entonces, la noche siguiente BaekHyun durmió dándole la espalda y eso, en verdad no se sintió ni un poco bien. Desde entonces BaekHyun dormía envuelto en su cuerpo, a veces encima del pecho de ChanYeol. E incluso si no estaban teniendo sexo, aquello no era algo que dejarían de hacer.
Creyó que eso era todo. Pensó en dormitar un rato antes de que BanDi empezara a llorar. La verdad es que esperanzas de que algo ocurriera ya no le quedaban. Por eso mismo dio un salto cuando los labios afelpados de BaekHyun acariciaron su cuello con pericia.
Sus sensuales labios succionaron la piel de su cuello; su dulce lengua recorrió con parsimonia un largo camino hasta la mandíbula de ChanYeol. Las ráfagas de placer recorrieron su ancha espalda. El olor del shampoo de durazno perteneciente al cabello de BaekHyun llenó sus pulmones; el cálido cuerpo presionándolo, y la dulce boca chupando y mordiendo su mandíbula… era exactamente lo que había estado necesitando. O al menos una pequeña parte de lo que quería.
Aceptó encantado cada una de las atenciones. Sus manos serpentearon hasta las anchas caderas de su bebé. Las mismas redondas caderas que sujetaba con fuerza cuando tomaba a BaekHyun con el pecho descansando sobre la cama, y con sus caliente culo al aire, listo para tomar todo lo que ChanYeol podía darle.
—¿Te gusta? —susurró BaekHyun entre besos. ChanYeol se alzó para observar la cuna, en la cual, por suerte no detectó ningún movimiento.
—Sí… me gusta mucho—. Lo besó en los labios, y pronto el cosquilleo en su estómago surgió, como cada vez que lo besaba.
La lengua de BaekHyun acarició la boca de ChanYeol, pidiendo un cuidadoso permiso para entrar, sin embargo ChanYeol se lo negó. La siguiente vez que BaekHyun volvió a pasar su lengua sobre la boca de ChanYeol, se encontró con el suave roce de la lengua de ChanYeol. Soltó un jadeo.
Pronto la lengua de ChanYeol invadió la boca de BaekHyun. La suave dulzura estaba ahí, esperando por el alto. Se dispuso a beber de ella, no queriendo dejar nada.
Sus bocas se acariciaron, compartiendo un beso mojado y descuidado. Y mientras estaban en el beso, ChanYeol no pudo evitar que sus pensamientos libidinosos llenarán su cabeza. Podía imaginar la misma lengua que chocaba contra la suya acariciar la cabeza de su polla. Los mismos labios podrían estar chupando sus bolas en ese momento. La dulce saliva de BaekHyun resbalaría todo el camino hasta yacer sobre la piel de su abdomen por no tragarla, por tener ocupada su garganta con la polla de ChanYeol.
BaekHyun soltó gemidos suaves que se perdieron en la boca de ChanYeol. Incluso los chasquidos que sus labios hacían al separarse y volver a unirse estaban regulados, siendo estos casi imperceptibles; todo con tal de no despertar a su princesa.
Apretó las caderas de BaekHyun cuando las traviesas manos del castaño recorrieron su abdomen. Sus dedos estaban helados. Soltó un jadeo por la sorpresa; el bajito sonrió risueño al notar su sobresalto. Mas ChanYeol no le permitió tanto tiempo alejado de su boca y volvió a juntar sus labios.
Lo acarició sobre la ropa. Era algo que hacían entre ellos. La mano de BaekHyun a veces descansaba sobre la polla de ChanYeol, algunas veces sólo la dejaba quieta, cubriéndolo con el calor de su palma. Otras veces lo acariciaba distraídamente. A ChanYeol no le importaba. De todas formas, a su edad no obtenía una erección solo por un par de caricias. El acto en sí no se propiciaba de forma sexual. Era simplemente por tener a ChanYeol en sus manos. Era una cosa de BaekHyun.
Así que esa noche, cuando BaekHyun hizo lo mismo mientras compartían un beso caliente, el castaño escurrió su mano hasta la entrepierna de ChanYeol. Sus delicadas manos buscaron hasta encontrar el miembro flácido de su esposo, y cuando lo encontró lo acarició con lentitud y suavidad.
Y ocurrió lo impensable. ChanYeol se puso duro. No medio duro, se puso jodidamente duro. Como una puta roca. Ocurrió tan rápido que el mareo lo hizo romper el beso.
BaekHyun lo miró con sus pequeños ojos nublados, sorprendido por la extraña reacción.
—¿Por…?—empezó mas no terminó, el llanto de BanDi lo interrumpió.
Antes de que pudiera decir otra cosa, ChanYeol huyó a encerrarse al baño.
Pensó que definitivamente necesitaba follar a su esposo, cuanto antes mejor.