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MinSeok no podía dejar de mirar al humano y él no solía comportarse como un jodido acosador, pero mierda, sus ojos no se despegaban ni por un solo centímetro del chico en el que su placa rezaba Kim JongDae.

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Capítulo 1

MinSeok no podía dejar de mirar al humano y él no solía comportarse como un jodido acosador, pero mierda, sus ojos no se despegaban ni por un solo centímetro del delicioso estudiante y creía que comenzaba a perder la cabeza. Tampoco era normal que a su felino un humano le resultara tan atrayente, de hecho, la bestia solía ser selectiva con sus amantes, hasta el extremo de tocarle las pelotas a MinSeok de una manera monumental y discrepando de sus elecciones. Pero éste le gustaba y hasta cierto punto, eso no era bueno.

No para MinSeok. Porque ese estudiante era Kim JongDae, el hijo de uno de los socios de su hotel Paradise. Al chico lo tenían trabajando como recepcionista en vacaciones de navidad debido a su mala relación con su padre por la elección de su carrera. Diseño y desarrollo de videojuegos no era lo que se esperaba de él y su padre esperaba enderezarlo teniéndolo dentro del hotel.

Y sinceramente, no veía que JongDae se redimiera. La mayor parte del tiempo se la pasaba jugando videojuegos y cuando tenía que atender a los clientes solían causar impresiones diversas, no siempre buenas. Olvidaba encargar a los botones subir maletas, enviar toallas o despertar clientes. JongDae era probablemente el peor recepcionista que había tenido en mucho tiempo, mientras jugaba sus expresiones eran raras y MinSeok tenía un grave problema con su sonrisa y sus labios.

Además, JongDae no estaba interesado. MinSeok no era bueno flirteando, a decir verdad se le daba como el culo y JongDae cortaba cualquier intención que él tuviera de acercarse con comentarios rápidos y evasivos, lo que lo llevaba a pensar en dos opciones: Era virgen o era virgen por el culo. No se le ocurrían más opciones porque JongDae podía rechazarlo, huir y fingir que jugaba a LOL, pero nadie engañaría nunca al olfato de MinSeok, y su olor le decía que lo deseaba y que a él también se le ponía dura, hablando con rudeza.

Era un completo acosador.

Observó la cámara de seguridad. JongDae seguía allí sentado, concentrado en su partida y haciendo caras ridículas y seguía pensando que esos labios deberían estar sobre su polla y…

—Deja al humano en paz.

YiFan como siempre tan aguafiestas.

—No lo estoy molestando.

—No, solo lo estás desnudando con los ojos. —bufó el más alto.— Puedo oler tu deseo por él desde la otra esquina del hotel.

—No exageres, YiFan.—gruñó MinSeok.

—JongDae es joven, lo más probable es que nunca le haya gustado un hombre ni haya tenido sexo con ninguno, no sabrá qué mierda hacer contigo y francamente, el chico es como un grano en el culo.

MinSeok miró a su amigo, se llevó la mano a la corbata y tiró de ésta, entre molesto y hastiado. A su derecha seguían las cámaras de seguridad del hotel mostrando diversas zonas, entre ellas, la recepción y a Kim JongDae jugando de manera descarada alguno de sus videojuegos de mierda.

—No hagas estupideces, MinSeok y deja a JongDae en paz. No olvides que solo es un humano, uno que no sabe cómo son los leopardos.

Pero él podía enseñarle. Eso se dijo MinSeok mientras bajaba por el ascensor desde su despacho a la recepción. Aunque ciertamente, le inquietaba el entusiasmo de su bestia interna. Normalmente, hombre y felino no pensaban igual, discrepaban a menudo, pero lograban mantener las formas y ser tranquilos. El animal en cambio, vibraba ante la expectativa de oler el aroma inconfundible de JongDae y MinSeok casi se sentía como un lobo estúpido. Los lobos eran los que tenían problemas con las fragancias de sus amantes, no los leopardos. Y de nuevo se tuvo que corregir, porque JongDae no era su amante.

No aún.

—Kim JongDae ¿en algún momento piensas dejar ese juego y trabajar?

—¿Ves que tenga intenciones de dejarlo?

—Ni siquiera eres capaz de fingir que estás trabajando delante del director del hotel.

El chico alzó las cejas, por fin apartando la vista del ordenador y lanzándole una mirada enfurruñada. El principal problema de JongDae era que no quería trabajar en el hotel, no porque no pudiera ser agradable, sino por la obligación que había por parte de su padre.

—¿Si ya te contestaste tu solo para qué me molestas a mi? Si tanta queja tienes sobre mi trabajo, despídeme. —le soltó con desparpajo, cruzándose de brazos, desafiándolo.

—Lo estás deseando ¿eh?—MinSeok se apoyó en el mostrador. —No es a mí a quién tienes que desafiar, fue tu padre quién te puso ese traje y la chapa con tu nombre.

—¿No venías presumiendo de que eres el director? ¿Tienes que pedirle permiso a un socio para disponer de tu personal?

El mayor sonrió.

—¿Quién ha dicho que quiero despedirte?

—¿Entonces qué quieres? —chasqueó la lengua.

—Invitarte a comer.

—¿Sueles acosar a tus empleados?

—¿Te estoy acosando?

—¿Es habitual que los invites a comer?

—YiFan y yo solemos comer juntos.

—YiFan técnicamente no cuenta porque tú eres el único aquí que no le tiene miedo y es tu amigo.

—¿Comes conmigo? —insiste.

JongDae bufa, tirándose para atrás en su silla de oficina y haciendo que esta haga un ruido raro. MinSeok se da cuenta de que el chico ha cambiado el original taburete de la recepción, por la silla del despacho del jefe de recepción.

—¿Y dónde piensas llevarme a comer? ¿Algún restaurante con platillos ridículos que no te dan ni para una muela a los que van las personas estiradas?

Fue su turno de alzar una ceja.

—¿Me consideras un estirado?

—Llevas un traje que cuesta lo que vendría saliendo uno de mis riñones, te codeas con ellos, te peinas como ellos y de hecho, sí, hablas como ellos. Creo que la respuesta está clara.

—En realidad pensaba llevarte a comer algún sitio de comida rápida, una hamburguesa o pizza, lugares que suelen visitar los chicos jóvenes como tú.

—La pizza es sana y no soy tan joven.

—Comparado conmigo, eres un bebé, la pizza no está dentro de una dieta equilibrada y no soy un estirado, lo sabrías si dejaras de evitarme.

—Si soy un bebé ¿para qué quieres salir conmigo?

—Quiero comer contigo, no salir. —lo corrigió de vuelta, sonriendo ante el fruncimiento de ceño de JongDae. —¿Debo deducir que te gusta la pizza?

—La pizza debería ser una comida fundamental.

—Pizza entonces.

JongDae se mordió el labio, dudó y MinSeok supo que ya tenía un arma para controlar al universitario.

—Quiero dejar claro que solo iré por la pizza gratis, porque la pizza gratis nunca se rechaza. Si veo que tratas de propasarte, haces comentarios con dobles intenciones y te pones en plan pervertido, te arreo un guantazo y me pido 20 pizzas para llevar como pago por daños y perjuicios hacía mi persona.

—Tienes una visión distorsionada de mi.—arrugó la nariz.

—Estás avisado.

***

La mirada que le lanzó JongDae al verlo llegar a la recepción a la una y media de la tarde fue digna de fotografía. El estudiante ya iba vestido de calle porque había terminado su turno y parecía un tanto estupefacto al ver a MinSeok aún trajeado.

—¿Piensas ir así?

—Tengo que volver después al hotel. ¿Preferías verme con otra ropa?

—Pensé que no querrías arriesgarte a manchar tu traje de diseño en un cutre local donde no hay ni tenedores. ¿O vas a llevarme a una pizzería de alto standing?

—Estás un poco obsesionado con esa mierda de las clases sociales, JongDae. Te quejas de que soy estirado igual que todo el círculo que rodea a tu padre, pero tú haces lo mismo que ellos, juzgando a las personas sin conocerlas.

—No te juzgo, me baso en lo que veo.—se cruzó de brazos.

—No estás mirando bien entonces. —bufó el otro. —¿Vamos a seguir discutiendo o prefieres comer pizza, mientras me sigues comparando con tu padre?

—Lo único que te salva de que no te deje plantado es la pizza gratis ¿lo sabes, verdad?

—Jamás se me ocurriría pensar que es de otra forma.

Pero MinSeok sonrió.

El trayecto en coche no supo si calificarlo como agradable o no. JongDae se introdujo dentro de su auto sin decir una palabra, pero diciéndolo todo con su mera mirada significativa. El chico tenía las ideas claras sobre los ricos, pese a que su padre fuera uno de ellos y por ende él lo fuera, y ver que su coche también era un deportivo de lujo solo lo dejaba encasillado en su estereotipo de estirado millonario. No obstante, notó también que le gustaba. El coche. Casi se podría decir que disfrutaba con el sonido del motor. Su aroma lo decía.

Y hablando del aroma de JongDae. Nunca había estado en un espacio reducido a solas con él y su leopardo se estaba volviendo loco con la idea de besarlo, tocarlo y seguramente follarlo, por si fuera poco, el estudiante le lanzaba miradas de reojo, como si supiera qué ocurría con él o pudiera olerlo como si fuera un cambiaformas, algo ridículo.

Suponía que por eso le gustaba tanto JongDae, porque no era un humano como cualquier otro que hubiera conocido.

—De verdad vas a entrar ahí con ese traje.—murmuró el chico al divisar el local.

—Sus pizzas son buenas.

—Son maravillosas. —lo corrigió.

—Por qué no me sorprende que ya los conozcas.

—Porque eres un acosador que le habrá preguntado mis gustos a cualquier empleado.

—Tú de verdad tienes una visión distorsionada de mí. —rodó los ojos. —No le pregunté nada a nadie, me gusta esta pizzería.

JongDae se vio brevemente confuso y MinSeok aprovechó para pasar la mano por detrás de su espalda y empujarlo hacia la puerta, obligándolo a entrar.

—Aprovechas cualquier oportunidad para tocarme. —murmuró JongDae, dando dos pasos hacia la izquierda.

MinSeok podría haberse ofendido, en cambio, le pareció un movimiento totalmente inocente y casi virginal del estudiante. JongDae siempre rechazaba cualquier intento suyo por querer acercarse, y eso solo hacía que lo deseara más.

—Hablas como una jovencita virginal, JongDae. —bufó el mayor, pasando por su lado y dirigiéndose hacia una de las mesas desocupadas.

JongDae aunque tratara de disimularlo, su cuerpo reaccionó solo y se puso de tres tipos diferentes de rojo, de nuevo pareciéndole a MinSeok algo sumamente adorable. Se sentó enfrente suya y jugueteó con la servilleta, desdoblándola y doblándola, dándole forma.

—¿Si no te gusta ser recepcionista por qué sigues allí? —él lo miró, pero Minseok añadió. —Sé que tu padre te obliga de alguna forma, pero eres libre de marcharte.

—Si dejo el trabajo mi padre dirá que evito mis responsabilidades y que huyo de la vida. —bufó.—Él solo trata de castigarme porque no elegí empresariales como quería y si renuncio tendrá otra cosa más que echarme en cara.

—¿Y por eso eres tan mal recepcionista?—alzó las cejas MinSeok.

—Trataba que me despidieras, pero no quieres.

A MinSeok le hizo gracia la forma de acusarlo de aquello, como si fuera un crío.

—Si te despido tu padre igual te lo echará en cara por no atender bien tu puesto de trabajo ¿no?—JongDae hizo una mueca y se mantuvo en silencio.—¿Cómo te va en tu carrera?

Y estuvo seguro de una cosa: JongDae no estaba acostumbrado a que la gente le hiciera esa pregunta, como si diseñar videojuegos no fuera importante y él solo jugara.

A partir de ahí, vino la camarera, leyeron la carta, hablaron de su carrera, los videojuegos y llegaron las pizzas. En ese momento, MinSeok creyó que si JongDae hubiera podido, se habría revolcado en pizza y habría sido feliz. El chico ponía cara de placer mientras se comía sus trozos y él no dejaba de mirarlo entre sorprendido y divertido.

—De verdad amas la pizza.

—La pizza es nivel suprema.

No fue hasta que JongDae se tragó su último trozo de pizza, devoró lo que le sobró a MinSeok y se bebió la coca cola que MinSeok decidió soltar su maldita pregunta.

—¿Por qué huyes de mi?—JongDae se atragantó.—Sé que te gusto.

—Tonterías.

—Lo percibo en tu aroma, JongDae, no puedes engañar a un cambiaformas, sé que me deseas. —y su tono fue grave y serio y JongDae se estaba poniendo nervioso.—No entiendo por qué no podemos salir.

—Te advertí que cuando te pusieras pervertido me largaba.

—Eres virgen.—sentenció, cruzándose de brazos, rudo, hastiado.—¿Quieres irte? Vete. Pero no entiendo por qué no puedes admitir que te gusto y no darme una maldita razón para rechazarme.

JongDae frunció el cejo.

—Me gustan las tetas. Normalmente, un tipo con traje y peinado con gomina no me la pone dura, así que perdóname si me cuesta aceptar eso. —Chasqueó la lengua, levantándose.—Vine por la pizza, la pizza ya se acabó y con ella esta...reunión.

Lo había presionado con el tema.

—JongDae.

—¿Esperabas que te la chupara por un poco de comida? —le dijo notándose el enojo en su voz.—¿Te pone que sea un inexperto con tíos y quieres ultrajarme el culo? Pues te jodes y te haces una paja, porque yo me voy.

MinSeok maldijo al tiempo que JongDae salía por la puerta. La había cagado.

***

—¿Y si fueras un poco menos borde?

JongDae alza la mirada del juego para observar la obscena forma de BaekHyun de llevarse la piruleta a la boca y obtiene su respuesta de por qué ChanYeol logra soportarlo.

—Me acosa.

—Te gusta.

—Quería ultrajarme el culo a cambio de pizza.

—Está guapo.

Se vuelven a mirar y esta vez BaekHyun tiene el dulce en la boca y le da una sonrisa caramelizada y sardónica que acaba con la poca paciencia de JongDae.

—Tu dices eso porque ChanYeol es un perro y de alguna forma has caído ante ellos.

—Es un lobo, no un perro.—frunce el ceño a la vez que se quita el chupete de la boca, ofendido. —Y no hables de los cambiadores como si fueran alguna clase de secta. —JongDae rueda los ojos. —Tu problema es que te gusta MinSeok y no sabes cómo lidiar con eso.

—Si tan bueno eres dando consejos sentimentales no sé qué haces que no montas un consultorio.

—No me has negado que te guste.—ríe y JongDae se pregunta cuándo se invirtieron los papeles y no es él quien se burla de su amigo.

—ChanYeol ha vuelto hacer su trabajo de olfato ¿no?

—No necesito la nariz de ChanYeol para saber que te gusta el director. Te lo comes con los ojos.

Una cliente salva el cuello de BaekHyun de las manos de JongDae y se ve forzado a sonreírle a la anciana y ofrecerle la llave de su habitación. Pasan algunos minutos y MinSeok decide hacer acto de presencia, despidiéndose de la mujer con una venia y una sonrisa. JongDae frunce mucho el ceño y BaekHyun comienza a sonreír.

—JongDae.

—No me he metido en líos en esta mañana.

—Lo sé. ¿Quieres comer conmigo?

—No, de hecho mi amigo BaekHyun y yo íbamos…

—Hola, soy BaekHyun.—se presenta y corta la mentira de JongDae.—Y yo he quedado con ChanYeol.

—Pero…

—Nada. Invítalo a comer, hace tiempo que no sale con nadie y está volviéndose un huraño.

MinSeok no puede evitar sonreír, aunque trata de controlarse para no ofender a JongDae. El chico en cambio parece enojado con el mundo en ese instante y bufa y mira la pantalla de su ordenador, buscando ignorar a esos dos.

—¿No es así siempre?

—Le caes bien aunque no lo parezca, solo se quiere hacer el difícil.

—No sabía que ahora también hacías de celestina, BaekHyun.—suelta muy malhumorado JongDae.

—No hago de celestina, digo verdades. —le saca la lengua de forma juguetona.

El alto novio de BaekHyun aparece en ese momento, sonriendo y batiendo su mano en el aire y entonces hacen una escena de dorama, cuando su amigo corre hacía ChanYeol como si hiciera un año que no lo ve. JongDae forma una expresión extravagante en su rostro, una que denota su disgusto y MinSeok observa al chico con la ceja alzada.

—Tu amigo es muy expresivo.

—BaekHyun es un tocapelotas que monta una escena por cualquier chorrada. —JongDae lo mira. —No hace ni una hora que no se ven.

—¿Y prefieres comer con ellos a comer conmigo?—casi parece ofendido.

JongDae mira la escena, mira de nuevo a MinSeok y maldice.

—Supongo que es más agradable soportar tus insinuaciones e intentos de tocarme que ver como esos dos se meten la lengua hasta la campanilla y se dicen mariconadas dulces que hacen vomitar arcoiris.

—Lo dices como si mis insinuaciones fueran fuertes. No has escuchado ni la mitad de lo que me gustaría decirte, JongDae. —le aclara sonriéndole. —¿No te gustan las declaraciones de afecto?

—Esas no. —hace un ademán a donde están BaekHyun y ChanYeol, ambos siguen con su pantomima y se abrazan y juegan diciéndose cosas vergonzosas en medio del hall.

—¿Nunca le has puesto un apodo a tu pareja o algo así?

—No. Nuestros padres nos ponen un nombre por algo y cada vez que los veo a ellos dos, menos ganas tengo de tener una pareja.

—¿Cuántas parejas has tenido?

JongDae alza la ceja.

—Guarda alguna pregunta para el sushi.

MinSeok sonríe mostrando sus dientes y JongDae debe carraspear porque se ha puesto nervioso al ver esos colmillos un poco más afilados de lo normal. Por alguna cosa que no sabe, se los ha imaginado sobre su piel y eso es completamente una locura. O eso quiere creer.

***

La comida transcurre de manera normal. MinSeok sigue trajeado y JongDae de alguna forma, está acostumbrado a verlo así y no se sorprende. Esta vez el restaurante es más elegante que la pizzería y se siente un poco fuera de lugar con sus vaqueros desgastados y el suéter a rayas blancas y rojas. No puede evitar percibir las miradas furtivas de algunos comensales y se pregunta qué mierda les pasará por la mente al verlos, porque MinSeok parece demasiado joven pese al traje y JongDae es conocido por ser un hijo rebelde.

El ambiente entre ellos hoy ha mejorado. MinSeok parece hacer un esfuerzo por dejar de ser el único que hace preguntas y le da margen a JongDae para conocerlo. Eso saca un lado sádico del universitario, lo descubre por la sonrisa de gato que le ofrece, y aunque MinSeok no está acostumbrado a hablar de sí mismo, lo intenta.

JongDae descubre que es día que MinSeok es tan estirado como aparenta. Ama el orden y la limpieza y casi jura que tiene algún tipo de TOC con eso, pero no puede comprobarlo y se queda en una teoría se que promete averiguar. Es directo, no suele hablar por hablar, sabe tocar el piano y sin embargo, es fanático del rock. Se sorprende de que tengan el mismo gusto por el género de terror, tanto en películas como en novelas.

Si tiene que resumirlo, JongDae se da cuenta de que MinSeok no es tan malo como él ha querido verlo y decide que si no lo mirara con esos ojos tan intensos que parecen que se lo quieren comer, hasta podrían ser amigos. Pero no puede, porque JongDae siempre ha pensado que es heterosexual, de hecho, le gustan las chicas con tetas grandes y el en único sitio donde ha metido su pene ha sido dentro de una vagina.

—¿Eres de esos tipos que llama a sus parejas cariñito y así? —JongDae arruga la nariz.

MinSeok sonríe. Se ha quitado la chaqueta del traje para comer y hoy no lleva corbata. JongDae en algún punto ha pensado que se ve atractivo, pero reprime esa idea hasta el fondo de su mente maldiciéndose.

—No. En ese punto pienso como tú.

—¿Y las declaraciones de afecto públicas?

Por un momento, se queda callado.

—No suelo tener parejas formales como para que me dé tiempo a adaptarme a demostraciones de afecto.

JongDae frunce el ceño.

—¿Qué edad tienes?

—Ciento cuarenta y seis.

—¿Y con esa edad no has tenido tiempo de adaptarte? —JongDae bufa.—BaekHyun siempre me dice que me dan asco las cosas cursi de pareja porque no he encontrado a alguien especial por el que no me importaría ser un idiota. —rueda los ojos en el proceso. —Pero tú ya eres un poquito viejo ¿no te parece?

—El concepto viejo en cambiaformas es un tanto diferente al de los humanos. Nosotros no envejecemos hasta los seiscientos años, quizá setecientos si nos cuidamos bien.

La boca de JongDae se abre.

—Y para nosotros encontrar una pareja también es un poco más complicado y el concepto ‘especial’ se hace algo más laborioso.

—¿Entonces ChanYeol y BaekHyun…?—deja la frase sin terminar y JongDae comprende lo que quiere preguntar.

—En el caso de ellos dos, noté que están vinculados, así que BaekHyun permanecerá joven al lado de ChanYeol hasta que él envejezca y muera.—JongDae se sorprende. BaekHyun le ha contado muchas cosas sobre su noviazgo -detalles que no quiere saber, para ser exactos-, pero lleva saliendo con su gigante novio tres meses y no le ha dado detalles de su futuro y casi se siente traicionado porque otro cambiaformas deba contárselo.

—¿Qué quiere decir vinculados? ¿Eso se elige o cómo va?

MinSeok comprende que JongDae no tiene ni idea y quizá se replantea si no estuvo mal informarle sobre el estado de ChanYeol y BaekHyun.

—Los cambiadores tenemos dos partes que forman un todo, humano y animal. El animal forma parte de nosotros tanto como la parte racional. —comienza su explicación con voz pausada y a JongDae le agrada el tono sereno de MinSeok. —Normalmente, debe existir un equilibrio entre humano y animal para mantenernos cuerdos, las parejas son un punto fundamental en esto, porque lo queramos o no, tenemos una parte brutal, un animal salvaje que duerme dentro y que si no sabemos cómo imponernos ante él, podemos enloquecer. Por eso, se dice que existen parejas destinadas y cuando encontramos a esa persona con la que ambos, animal y humano, se sienten en paz, pero fuertes y poderosos, hemos encontrado a la persona indicada para pasar el resto de nuestra vida. —hace una pausa. —Una vez sabes que has encontrado a tu pareja y esta te ha aceptado, ambos pueden emparejarse, para marcar a los demás que son el uno del otro, y así ningún otro cambiaforma trate nada con esa persona, respetando que tiene un compromiso. Y además, pueden vincularse, en el caso de parejas con humanos, esto suele ser una opción bastante usada, ya que les permite estar juntos hasta que la vida de uno de los dos finalice.

—¿Juntos hasta la muerte, eh?

—Sí. Se podría decir que los cambiadores somos una raza bastante tradicional y romántica. Muchas cambiadores son los que continúan vinculándose, pese a que no hay necesidad.

JongDae lo mira, nota esa expresión entre sarcástica y escéptica y sabe que está juzgándolo.

—¿Un poco cursi todo no?

El mayor se encoge de hombros.

—Lo es, pero he visto a cambiadores que juraron nunca volverse románticos ni considerados con sus parejas y terminar pisando el suelo de sus mujeres... o adorando cada cosa que hace su pareja, como pasa con ChanYeol.

—Sigo pensando que BaekHyun se la debe de chupar muy bien a Chanyeol para que éste lo soporte tan bien. —responde de forma airada.

MinSeok suelta una carcajada.

—Prefiero no saber.

JongDae asiente y se lleva otro trozo de sushi a la boca.

—¿Y cuando encuentras a tu pareja destinada, hay algún ritual o algo así? ¿Cómo sabes que es esa tu pareja?—lo pregunta con la boca llena y aunque MinSeok encuentra esos modales asquerosos, en JongDae no le provoca que sus nervios se crispen como habitualmente.

—Se sabe. —JongDae de nuevo hace una expresión escéptica y MinSeok larga una carcajada. —No puedo explicártelo mejor, JongDae. Cuando un cambiador encuentra a su pareja simplemente lo sabe. —se encoge de hombros. —Y si deciden emparejarse lo hacen durante el sexo, marcándose.

—¿Marcándose?

—Una mordida.

JongDae abre y cierra la boca y MinSeok percibe que eso lo ha inquietado de alguna forma y se ha sonrojado a medias. El joven se remueve en la silla y bebe agua para ocultar sus mejillas.

—¿Tú te has emparejado alguna vez o has encontrado a tu pareja?

Es el turno de MinSeok de ponerse incómodo y tensarse. No suele hablar de esto, pero algo le hace abrir su boca y contárselo a JongDae.

—Creí encontrarlo una vez, pero él no sentía lo mismo. —pasa la yema de su dedo por el borde de la copa, distraídamente.

—¿No siempre es perfecto?

MinSeok alza los ojos, JongDae no ha sido burlón, parece serio y sincero al preguntarle.

—Creer haber encontrado a tu pareja no significa que el otro sienta lo mismo. De hecho, a veces a pasado que cambiadores se han emparejado con la persona equivocada y con el tiempo, el amor se esfuma y solo queda odio.

—Románticos hasta la médula. —murmura JongDae. —Parece que crearon a tu raza después de que alguien se leyera una novela de romántica rosa.

El mayor asintió y rió.

—Entonces…¿estabas enamorado de él, no era tu pareja?

Asiente para responderle, porque aún en el fondo, siente una pequeña espina cuando recuerda a LuHan.

—¿Te has enamorado, JongDae?

—Creía que esa pregunta te la respondí con la explicación de por qué no me gustan los apodos cariñosos. —chasquea la lengua.—¿Por qué me invitas a comer?

—Porque me gustas, creía que había sido claro con eso.—JongDae bufa.—¿Te cuesta creerlo?

—No, sé que soy irresistible.

Ha percibido su humor negro y ácido en la respuesta y MinSeok entiende que en parte lo cree y en parte se burla.

Fue la primera vez desde que llegaron, que la conversación se detuvo y se formó un silencio. No podía describirlo como tenso, pero MinSeok pensó que de nuevo era como si fueran extraños y haber desandado todo lo que había creído avanzar con JongDae hoy.

—Sé que te gusto. —lo menciona mirándolo directamente, no hay prepotencia en su voz, solo la realidad de lo que es verdad. —Pero no sé por qué me rechazas.

—Ya te lo dije, me gustan las tetas y no estoy acostumbrado a que un tío me provoque cosas.

MinSeok trata de no exasperarse con esa respuesta. Él es tranquilo, sereno, pero el leopardo está refunfuñando porque desea al humano y MinSeok tiene que lidiar con todo a la vez.

—¿Ni siquiera una vez te ha llamado la atención un chico? ¿Ninguna experiencia memorable?

JongDae frunce los labios y se sorprende cuando le responde. Quizá se había acostumbrado a ser rechazado por el chico o se concentró demasiado en su boca.

—Una vez, BaekHyun y yo nos besamos.

—¿Con BaekHyun?

—Lo sé, me junté con la princesa de lo varonil. —ríe burlón.—Estábamos ebrios y creo que BaekHyun me retó por no intentar nada con un tío. Lo cierto es que tengo recuerdos confusos de ese día. —lo dice sin ningún tipo de tono en especial, como si en verdad hablara del tiempo.

—Espero que ChanYeol no lo sepa. —sabe que su voz ha sonado tensa y MinSeok se maldice por dejar que los celos del leopardo se filtren en su tono.

—No querrá mandarme los christmas ¿eh? —se burla y MinSeok sonríe.—Es por eso que dejamos de beber juntos y solo uno de los dos se embriaga cuando está con el otro. Somos una mala combinación cuando los dos estamos borrachos.

—¿No toleras bien el alcohol?

—¿Quieres emborracharte y aprovecharte de mi estando ebrio?

No es la primera vez que una respuesta rápida de JongDae lo descoloca y eso le gusta del chico. MinSeok sonríe mucho cuando está con él.

—Prefiero que seas tú el que me pidas que me aproveche de ti. —su voz baja, lo ha mirado a los ojos y nota que a JongDae le ha gustado que sea directo. Y no necesita su nariz para saberlo.

—¿Alguna vez te quitas ese absurdo traje?

—¿Responderás algún día a mis insinuaciones?

JongDae sonríe y MinSeok cree entender por qué le gusta tanto ese chico. Desde LuHan, es la primera vez que no necesita tener un motivo para sonreír.

***

Si alguien le preguntaba a JongDae por qué mierda estaba acudiendo a la fiesta con cocktail en la piscina del hotel lo más seguro es que te responda con un gruñido y culpe a BaekHyun. Lo que venía siendo verdad. Su amigo lo obligó a levantar su culo de la cama, dejar su manga a medio leer y vestirse de una manera decente para acudir al hotel al que tenía que acudir todos los malditos días del verano y del que estaba hasta la polla de ver.

Francamente, JongDae estaba de mal humor porque el manga estaba en la mejor parte y BaekHyun no dejaba de llamarlo pervertido por leer porno en dibujos. Además, él aún estaba enojado porque su mejor amigo, con el que comía tierra en el parvulario, aquel al que le sujetaba la cabeza al vomitar, con el que se fumó su primer porro y con el que tuvo su primera experiencia homosexual -por decirlo de algún modo- no le había contado la magnitud de su noviazgo con su nuevo novio. ChanYeol aún quería matarlo porque fue el vigésimo tercer beso de BaekHyun -haciendo una aproximación muy inferior a la realidad-

—¿Quieres quitar la cara de plátano que tienes e intentar divertirte un poco?

—Cara de plátano, en serio. —se burla JongDae, girando el rostro. —No me hables, aún estoy enojado contigo.

—¿Exactamente por qué? —bufa BaekHyun, apoyándose en la barra.

ChanYeol está unos metros más allá y JongDae tiene la desagradable sensación de que no solo los vigila sino que escucha su conversación. Mentalmente se increpa, porque ChanYeol está de espaldas y como no los vea con el ojo del culo es imposible que lo haga. JongDae se irrita aún más porque sabe que está molesto por algo estúpido y ha llegado al punto donde ni siquiera él es capaz de lidiar con eso.

—¿Cómo crees que me sentí cuando me di cuenta que no sabía nada de tu relación con ChanYeol?—se gira y lo mira y BaekHyun aparta los ojos, avergonzado. —Soy tu mejor amigo y no tenía ni idea de que habías decidido pasar toda la puta eternidad con ChanYeol.

—Es hasta que ChanYeol muera. —murmura.

—Lo que viene siendo lo mismo para mi, BaekHyun. —JongDae se traga su chupito de golpe invitado por la rabia y le quema la garganta al tragar el contenido.

—Lo siento.

—¿Cuándo pensabas contármelo? —le pregunta sin ninguna emoción en la voz.

—Todo fue muy deprisa, JongDae. Creí que me ibas a increpar por no tener más tiempo para conocer a ChanYeol y simplemente aceptar ser su pareja.

JongDae bufa.

—Claro que te iba a increpar. Eres mi mejor amigo, mi trabajo es joderte tus fantasías cuando estás enamorado. —su voz no tiembla pero suena demasiado baja y sabe que no debería beber más.

—Mierda, lo siento ¿vale? Lo siento muchísimo, pero no te pongas de gilipollas conmigo. —hay un deje irritado en su voz, pero la sinceridad destaca por encima y esta es la forma de pelear de JongDae y BaekHyun, enojándose los dos a la vez.

No se dicen nada, él se gira de cara a la barra, observando fijamente las botellas de alcohol y su amigo hacia la pista de baile, y esta vez, JongDae sí siente de verdad unos ojos clavados en su nuca y por las muecas que hace BaekHyun, entiende que es ChanYeol.

—Ahora me arrepiento de que mi única experiencia homosexual fuera contigo. —murmura y el chupito nuevo cortesía del barman termina en sus labios.

—Te gusta MinSeok y no sabes qué hacer con él.

—Si fuera tan princesa como tú, creo que todo sería más fácil.

BaekHyun le golpea el hombro fuerte y quizá es porque JongDae comienza a sentirse flotando en una nube, pero casi pierde el equilibrio y algo de su chupito se resbala por su barbilla.

—No soy princesa, sigo siendo hombre aunque me gusten los penes, Kim JongDae. —le refunfuña.

—Apuesto a que a ChanYeol le ha encantado que me pegues.

—Deberías de ser más amable, soy la única razón por la que no te arrancó la garganta esta tarde.

JongDae decidió que fue una forma de venganza estropear la cita de su amigo diciéndole a su novio cambiaforma que se había besado una vez. Supuso que no tuvo en cuenta que se trataba de un tipo mitad humano mitad lobo que, al parecer, era posesivo con su pareja y se ponía celoso del mero hecho de imaginarse a su BaekHyun con otra persona que no fuera él. Nadie lo diría si conocemos al patoso y extravagante de ChanYeol, y JongDae quería pensar que por eso su sentido de la supervivencia fue tan pobre.

—Está sobreestimándote. No eres mi tipo. Sólo porque una vez nos besamos y muchos tipos te quieran follar no quiere decir que yo quiera lo mismo.

—Sí, ya sabemos que tu al que quieres follarte es a MinSeok. —lo codea BaekHyun con una sonrisa ladeada.

—Cierra el pico. Es un estirado. Como mi padre. —lo escupe tratando de autoconvencerse a sí mismo.

—Todo sería menos complicado si lo aceptaras y le dieras una oportunidad. —BaekHyun remueve su chupito.

JongDae lo observa por el rabillo del ojo, mientras él ya lleva cerca de cinco o quizá seis, BaekHyun apenas ha tocado el contenido de su vaso.

—Lo que te pasa es que me quieres toda la eternidad contigo y por eso tratas de hacerme de celestina con un cambiaformas. No puedes vivir sin mí. —le dice con un tono arrogante y suficiente chispeante producto del alcohol.

BaekHyun alza las cejas.

—Me has descubierto. No sé qué haría sin tus gustos excéntricos, tus desvalijos en mi nevera, los discursos de vendedor de aspiradoras y tus sabotajes en mis momentos románticos con ChanYeol. —parece una burla, pero hay algo de sinceridad en su tono y por ningún motivo en especial, JongDae suelta una carcajada.

—Al final si voy a resultar ser un rival potencial de ChanYeol. Me deseas. —mueve sus cejas en un intento de ser provocativo y BaekHyun le da un golpe juguetón en el brazo.

El ambiente entre ambos se relaja y continúan riendo y haciéndose bromas. JongDae se siente muchísimo menos enojado que al inicio de la velada y ya no sabe si es por haber hecho las paces con BaekHyun o por el alcohol ingerido, pero sabe que su risa comienza a ser achispada y estúpida y que su lengua se está soltando. En el fondo, se maldice por tomarse esos chupitos cuando sabe que son fuertes y que él hace tiempo que no bebe.

—Ey, mira allí. —su amigo lo hace girarse completamente hacia la entrada de la piscina y a JongDae se le seca la boca, la garganta y hasta el esófago. —Se ve bien sin el traje.

MinSeok acaba de entrar, su habitual traje de diseñador se había quedado colgado en el perchero y usaba un vaquero y una simple camisa de botones blanca. Ni siquiera traía su pelo engominado, sino que casi lucía despeinado y JongDae lo estaba mirando muy fijamente.

Tanto que no fue consciente cuando el idiota de ChanYeol (el que se había robado a su amigo por toda la eternidad) se acercó.

—Apestas a excitación y alcohol. Si lo miras como a un filete, lo más probable es que quiera que lo comas.

JongDae odiaba las comparaciones de ChanYeol, sobre todo porque él creía que eran graciosas.

—Pizza. Deberías haber usado la pizza en esa estupidez. —arrastró las palabras, entrecerrando los ojos cuando MinSeok le dio una sonrisa.

—Filete, pizza, hamburguesa, entendiste lo que quise decir. —ChanYeol abrazó a BaekHyun por la espalda. —No puedes negarle nada, hyung huele lo mismo que yo.

—Que te jodan, ChanYeol. —dice con un tono pesado. —Ya que sabes tantas cosas ¿para qué mierda sigues mirándome mal y remarcando en mi presencia que te robaste a mi mejor amigo bastardo?

—JongDae. —lo regaña BaekHyun.

—Me da igual lo que hagan en la intimidad de su apartamento, ya los escucho a través de las finas paredes de mi casa. —su amigo se sonroja y ChanYeol da una sonrisa tan satisfactoria que parece un gilipollas. —BaekHyun es mi mejor amigo y no me pediste permiso para vincularlo a ti hasta que mueras.

ChanYeol alza las cejas, pero sigue bastante divertido con su discurso y BaekHyun bufa.

—Buenas.

—El que faltaba. El trozo de pizza. —suelta JongDae girándose y casi perdiendo el equilibrio.

—¿Cuánto ha bebido?

—Poco. —refunfuña JongDae, sujetándose de la barra.

—¿Por qué no lo llevas dentro a que se tome un café o un vaso de agua? —sugiere BaekHyun.

—Ya te he dicho que no hagas de celestina, princeso.

BaekHyun le saca el dedo del medio y le sonríe tan dulcemente que sabe que le importa una mierda lo que diga. Y al parecer a MinSeok también, porque lo obliga a pasar una mano por sus hombros y lo arrastra cerca suya. JongDae no puede evitar pensar que su perfume es varonil, fuerte, pero con la pizca justa para meterse en tu nariz de forma agradable. Le gusta y se regaña porque sus pensamientos ya están dispersos y embriagados con seis chupitos.

—Disfruta de la pizza, JongDae. —se despide ChanYeol.

—Tú también me amas y te encanta que te patee el culo en el mario kart. —le grita JongDae mirándolo por encima del hombro, mientras MinSeok procura tirar de él y sonríe nerviosamente a los clientes.

Si ChanYeol le responde, JongDae no lo escucha. MinSeok hace un buen trabajo guiándolo hacia la salida, esquivando a las múltiples personas que toman sus cocktails en la enorme piscina del hotel. El universitario se queda abrumado por los vestidos elegantes, las joyas y relojes brillantes y los polos de marca, algo que durante toda su vida lo ha rodeado y que siempre ha despreciado por el egoísmo y la presunción que eso conllevaba.

Dentro del bar del hotel, hay menos gente, MinSeok lo hace sentarse en uno de los sillones y JongDae se hunde entre los cojines, cerrando los ojos. Él se sienta a su lado y se queda mirándolo.

—¿Me dices el motivo de tantos tragos?

—No fueron tantos.—argumenta con voz pastosa.—Tenía ganas. Hacía tiempo que no me tomaba unos chupitos. —termina admitiendo, abriendo los ojos.

—Te pediré un café.

JongDae tira de la manga de su camisa y lo obliga a quedarse.

—Sólo estoy algo mareado, dame un segundo para recuperarme.

—¿Trozo de pizza? —pregunta.

JongDae no lo entiende y cuando reacciona ríe.

—ChanYeol dijo que te estaba mirando como a un filete y yo le corregí, la pizza es mil veces mejor. —habla rápido y no es consciente de la mierda que suelta. —ChanYeol siempre hace analogías estúpidas con comida o relacionadas con los lobos. —se remueve en el sillón para estar más cómodo. —Es idiota.

—¿Me mirabas con hambre?—nota la diversión en su voz.

—No dije eso.

—Pero tú miras la pizza con hambre. Si hubieras podido, te habrías revolcado en pizza el otro día.

JongDae se queda callado y MinSeok no sabe si está pensando en pizza, recordando la cita del otro día o cualquier otra fantasía ebria.

—Te ves diferente sin traje.

—¿Diferente?—alza las cejas por el cambio brusco de conversación.

—Diferente. —se inclina cerca suya. —Está bien que no engomines tu pelo. Te vas a quedar calvo con tanto potingue.

—Llevo desde que existe la gomina peinándome el pelo así y aún tengo pelo.

—Tú lo has dicho, aún.

Y se echó a reír. Era una risa ebria e incontrolable. JongDae no sabía bien de qué se reía y MinSeok lo miraba con algo de estupefacción.

—Creo que comienzo a entender por qué BaekHyun y tú no pueden beber juntos. —comenta con voz muy suave MinSeok.

—No es justo que digas eso sin ver a BaekHyun en todo su esplendor.

—Ya te he visto a ti, con eso me hago una idea.

—BaekHyun aguanta el alcohol peor que yo. A ChanYeol no le hará gracia el día que Baekkie decida ponerse realmente ebrio. —la sonrisa en sus labios le dijo que él estaría allí grabándolo.

MinSeok no dijo nada más y JongDae dejó caer su cabeza hacia atrás, permitiendo que esta rodara hasta quedar sobre el hombro del mayor. Durante varios minutos permanecieron así, sentados en el sillón, con el más joven dormitando apoyado en él. Podía notar alguna mirada curiosa al distinguir al director allí, tan informal, tan cercano con el peor recepcionista de la historia del hotel, pero no le importó. Ni siquiera cuando YiFan pasó hacía la salida y se detuvo a mirarlo con una sonrisa que le dijo todo lo que pensaba.

—YiFan me odia.—murmuró JongDae.

Se sorprendió de que estuviera despierto.

—¿Por qué piensas eso?

JongDae abre los ojos a medias, aún está apoyado en su hombro y así luce especialmente lindo y su leopardo quiere besarlo y MinSeok debe hacer un esfuerzo para no hacerlo y recordarse que está en público y que JongDae no es nada suyo como para que lo ande besando solo porque se le antoja. Además, si el chico supiera que piensa que es lindo, lo más probable es que le pegue o se enoje o haga algo.

—El jefe de recepción se la pasa en su despacho quejándose de mí. —él inclinó la nariz y lo olió y el leopardo se estremeció igual que el humano. —Hueles bien. Mierda, no debí beber.

—YiFan no te odia y tú necesitas un café.

MinSeok consiguió ese café y JongDae hizo una mueca al tragarlo sin azúcar, fuerte y oscuro, pero no se quejó. El mayor no quería cuestionarse por qué estaba cuidando del universitario, tampoco lo pensó mucho cuando le propuso llevarlo de regreso a casa, aunque le sorprendió que JongDae aceptara.

—¿No deberías quedarte?

—¿Prefieres unirte a la pareja feliz?—le preguntó abriendo su coche.

—No, ya tuve suficiente por hoy de esos dos.

El trayecto fue agradable, JongDae ya no estaba mareado y estaba regresando a sus sentidos. Le parecía un tanto patético que solo por un par de chupitos se hubiera puesto tan alegre. Ciertamente, hacía mucho que no bebía y ahora había hecho el ridículo delante de MinSeok y eso no debería de afectarle en nada.

Para lo único que hablaron fue para recibir las instrucciones de la vivienda de JongDae y ninguno pareció molesto por el silencio establecido entre ambos. Con el auto estacionado y después de subir las engorrosas escaleras hasta el tercer piso de su edificio (el estúpido ascensor de nuevo estaba estropeado), se encontraron delante de la puerta de su piso y dudaron. Porque era raro que ellos dos hubieran llegado hasta allí, aunque solo estaba acompañándolo a casa, no era malo.

—A la mierda. —murmuró para sí mismo JongDae girando la llave.

MinSeok sonrió al entrar detrás del chico.

Lo primero que lo recibió fue el recibidor con los zapatos tirados de cualquier forma. Eso no lo alentaba e hizo una mueca que al parecer, JongDae no notó. El salón no estaba mucho mejor, había mangas, comics y revistas tiradas por toda la mesa, el suelo y el puff. MinSeok notó que para ser el hijo de un tipo rico, el apartamento era como el de cualquier universitario independizado.

—Te diría que lamento el desorden y no poder ofrecerte otro asiento, pero no es cierto. —se sacudió el pelo y apartó alguna camisa del camino, así como cerró algunos mangas de contenido cuestionable y los hizo desaparecer con el pie debajo de un futón. —Siéntate donde puedas.

El mayor alzó las cejas, tomó un cojín suelto que tenía estampado la cara de alguna chica de manga muy tetona y se sentó arriba como un indio, tratando de ignorar el desorden que lo rodeaba. Normalmente, MinSeok no podría permanecer en un espacio sucio y con falta de organización, pero aunque fuera raro, no estaba ansioso o irritado.

JongDae apareció de repente de la cocina con dos cervezas y le tiró una. La cogió al vuelo.

—Te ofrecería un vaso, pero se me han ido rompiendo los que me regaló mi madre cuando me vine a vivir aquí y ahora solo me queda mi taza de Bob esponja y más tazas de leche.

—¿Hace cuánto vives aquí?

—Desde que decidí que no iba a estudiar empresariales y me inscribí en la carrera equivocada. —bufó las palabras, obviamente recordando a su padre. —Tres años hace este septiembre.

—¿Tu padre no te ayuda económicamente? —abrió la cerveza y miró la lata con cierta repugnancia a poner sus labios en la boquilla.

—Cuando nací me crearon una cuenta bancaria para pagar mis estudios.—JongDae sí bebió de la lata. —Con eso cubro la matrícula, los libros y cualquier cosa extra. El apartamento me lo pago yo trabajando en una tienda de videojuegos y cómics que hay cerca de aquí. Solo trabajo algunas horas durante la tarde, verano y en épocas de exámenes no. —se bebió otro trago. —Como podrás comprobar mi sueldo no me da para mucho.

—¿De verdad los ahorros para los estudios no te dan para pagar el alquiler y vivir?

—Probablemente sí me dé y me sobre, pero fue idea mía independizarme y al menos una cosa quería tenerla por mí mismo. Los ahorro los toco para temas financieros lo menos posible. —se encogió de hombros sonriendo suavemente.

MinSeok miró su cerveza intacta y JongDae se carcajeó.

—La taza de Bob esponja está en el fregadero. Sírvete tu mismo.

—¿No deberías comprarte unos vasos? —puntualizó cuando regresó con la horripilante taza de Bob esponja.

JongDae se había tirado sobre el puff de una forma muy cómoda y hojeaba una revista.

—Nah, no es mi estilo. Además, creo que BaekHyun me los va a regalar por mi cumpleaños.

MinSeok no pudo evitar reír.

—Para ser el hijo de un millonario eres muy tacaño, JongDae.

—Y para ser el dueño de un gran hotel te ves demasiado infantil sin tu traje, hyung.

Era la primera vez que lo llamaba hyung y por algún motivo que desconocía, se estremeció como un idiota. Quizá fue porque JongDae utilizó un tono amable, burlesco, ese tono cómodo que había escuchado utilizar con muchas personas, pero no con él. O sólo fue porque al parecer, a MinSeok cualquier cosa que viniera del chico le gustaba y vaya si eso no era perturbador (incluso más que la siniestra sonrisa de la dichosa taza.)

—¿Eso me lo tengo que tomar como un cumplido?

—Eso no hace que te veas menos estirado con tanto potingue y ropas de diseñador. —otro trago de cerveza.

MinSeok se fijó en el brillo resplandeciente en los ojos de JongDae. Dos horas atrás era el alcohol lo que le aflojó la lengua y lo hacía mirarlo como si fuera un trozo de pizza, según sus propias palabras. En ese momento, aunque aún permaneciera en él el dichoso olor a los chupitos, sabía que hablaba con JongDae, el verdadero, el auténtico chico que ocultaba de él sentado en la silla de escritorio y con una chapa con su nombre.

—Tú de verdad eres increíble. —rodó los ojos.

—Lo sé. —le respondió con suficiencia. —¿Sabes? Comienzo a cuestionarme mi sentido de la supervivencia. —MinSeok alzó una ceja, invitándolo a seguir. —Hoy he provocado a un cambiaformas emparejado diciéndole que fui el no-sé-cuánto beso de su novio y ahora dejo que mi acosador sepa donde vivo y lo invito a entrar en mi casa.

—En tu ficha como empleado está tu dirección, número telefónico y hasta el tipo de sangre que eres.

—¿Eres una mutación de cambiaforma y vampiro o algo así? —bromea JongDae chasqueándole la lengua y realizando una mueca, seguramente por no haber caído antes en ese detalle.

—Nop, puedes estar tranquilo.

—Oh, yo estoy muy tranquilo. Eres un acosador que puede transformarse en leopardo, no tengo nada que temer, eso en comparación con el hombre del saco no es nada.

De nuevo está ahí el sarcasmo, ese modo tan común y fácil de JongDae de bromearle a los demás con un tono serio que nunca sabes identificar qué parte de lo que dice es verdad y qué no. Pero MinSeok sabe que está a gusto. Lo ve en sus ojos, en la relajación de su músculos, en la simple manera de respirar sin preocuparse en cuándo está exhalando e inhalando. Por una maldita vez, JongDae está relajado en su presencia y no parece alerta, esperando que él le haga algún tipo comentario incómodo o directamente se lance a por él. Y mierda, lo desea.

—No hace falta que pongas esa cara. —MinSeok parece despertar de su ensoñación. Se ha quedado mirando los labios de JongDae. —No hablaba totalmente en serio.

—¿A no?

—No, todo el mundo sabe que el hombre del saco no existe.

MinSeok se ríe, pero moderadamente, sigue dándole vueltas a cómo avanzar con JongDae sin hallar una respuesta y se lleva la taza sonriente de la esponja de baño que vive en el fondo del mar a los labios, deseando que todo sea más fácil. Pero si fuera más fácil, no se trataría de JongDae ¿no? Porque MinSeok ha tenido otras personas en su vida, personas que aceptaban sus coqueteos, que calentaban su cama durante un par de horas, pero que al final descartaba porque una vez pasado el momento de meter y sacar, MinSeok no encontraba nada más que le interesara. Nada qué descubrir, nada. Mierda ni siquiera con LuHan tuvo tantas ganas de besar alguna vez a alguien. Y él amaba a LuHan.

—Deja de mirarme así. —se queja JongDae.

—¿Cómo te estoy mirando? —y aunque pretende que sea juguetón, su tono solo es sorpresivo.

—Me siento como si te hubiera negado algo importante, como si estuvieras castigado por algo absurdo y tuviera que perdonarte. —sacude la cabeza en su explicación.—Es frustrante y casi más perturbador que cuando parece que quieres devorarme.

—Creía que no te gustaba que te mirara así.

—Nunca me quejé específicamente de eso, lo que me incomodaban eran tus comentarios e intentos de seducción barata.

—¿Barata? —puede notar una nota ofendida en su voz al preguntar.

—¿Quieres saber por qué te rechazaba realmente?

—¿Aparte de porque te gustan las tetas?

—Aparte. —sonrió JongDae y su expresión se vuelve seria al añadir:—Sentía que yo solo era un polvo. El chico virgen por el culo al que te propusiste seducir.

El mayor se queda callado, aprieta la taza con fuerza y se recuerda que debe modular su agarre para no romper la sonrisa de Bob Esponja. MinSeok lamenta que sus intenciones hayan sido malentendidas, joder, le molesta que JongDae crea que sólo era un reto, algo que te atrae por un tiempo y que cuando consigues tu propósito, abandonas para olvidar su nombre y su cara. Y luego llega a él la verdad ¿y qué era JongDae para MinSeok entonces? ¿cuál fue su verdadera intención con el universitario al posar sus ojos en él su primer día de trabajo? El leopardo ruge, se revuelve en la tranquilidad oscura de su subconsciente y quiere morderle el culo al hombre.

—¿Hyung? —MinSeok alza los ojos y suelta la taza, dejándola suavemente. —De nuevo estás mirándome como un tipo apaleado. —trata que su tono suene más alegre.

—¿Y ahora cómo te sientes conmigo?

—Me he acostumbrado a que me acoses. —se encoge de hombros y ve la broma en sus ojos. —Tienes que esforzarte menos, MinSeok. —murmura con seguridad. MinSeok lo mira con atención y sus ojos quieren traspasarlo. Son fuego. —No se trata de hacer comentarios ingeniosos y picantes todo el tiempo, debes permitir que te conozca. Ser tú mismo, no un chulo de mierda.

—¿Chulo de mierda? —pregunta con voz grave.

—Me gustó comer sushi contigo. —admite JongDae y juega con un lápiz entre sus dedos.

—Aunque la pizza sea tu comida favorita.

MinSeok sonríe y él asiente.

—Supongo que tú también me agradas. —comenta y revolotea los ojos por la habitación llena de poster de mangas. Está avergonzado.

—Te agrado. —está complacido, el leopardo le envía un ronroneo y MinSeok no quiere plantearse el por qué.

Una vez más, se quedan en silencio, pero no hay olor a nervios o incomodidad. JongDae abre distraídamente un manga al azar y se muerde los labios. MinSeok sabe que está jodido con ese hábito del chico porque desea que sean sus colmillos los que estén ahí, saboreándolo.

—Ahora yo soy la pizza. —murmura JongDae. —Si vas a seguir mirándome así podrías al menos decirme qué piensas, quiero saber por qué me he convertido en comida. —rueda sus ojos al finalizar la frase y MinSeok curva sus labios hacia arriba.

—Sueles morder tus labios y estoy malditamente loco por besarte.

El chico se sorprende, pero en vez de parecer asustado y con ganas de echarlo de una vez de su casa, cambia de posición, lo mira y MinSeok cree ver un brillo de deseo en sus ojos.

—Eres un jodido acosador, hyung. —ríe. Y se miran y hay fuego, mucho fuego. Y electricidad. —Bésame.

—¿Qué?

JongDae niega, le saca la lengua y se mueve por una vez tan rápido que ni él como cambiaforma lo ve o quizá solo se ha vuelto idiota porque no razona las palabras del chico. Al segundo siguiente, está besándolo y su leopardo ronronea como un gato doméstico. Y es suave, explorador, como un primer beso curioso que solo pretende aprender de los labios del otro. MinSeok se vuelve loco cuando la lengua de JongDae lo toca y entonces toma las riendas del beso y ya nada es inocente. Se queman.

Al separarse ambos jadean. MinSeok no sabe cuándo JongDae se acercó tanto o si fue él quien rodeo su cintura atrayéndolo, pero se encuentran pecho contra pecho, respirando en la misma frecuencia y al mismo compás. El aroma de JongDae habla de deseo y su propio olor se ha intensificado y una fragancia fuerte a especies se adueña del reducido apartamento. Es el aroma de un cambiaformas reclamando a su pareja y MinSeok se maldice entre dientes a él y al puto leopardo.

—¿Es normal que huela como ChanYeol ahora mismo? —murmura con voz entrecortada y los ojos cerrados.

—¿Para ti es la misma fragancia? —y sabe que su voz es grave y que ha dejado que la bestia hable a la vez. Está celoso.

—No exactamente. —JongDae lo mira y sus narices se rozan. —Huele parecido a ChanYeol cuando se pone troglodita con BaekHyun, pero no es lo mismo.

MinSeok asiente y le da una media sonrisa.

—Es el aroma que desprende un cambiaforma para marcar a su pareja.

—¿Te permito besarme y ya te das la libertad de marcarme, MinSeok? —rueda los ojos JongDae. —Pareja. Como si yo lo fuera.

—No es algo que yo controle. —se excusa.

Sin embargo, no puede evitar sonreír porque JongDae se ha quejado pero no se ha alejado de él ni un milímetro y no parece realmente enojado.

—¿Y esto suele pasar cuando besas? —alza las cejas.

Está esperando una respuesta adecuada, lo sabe. JongDae es capaz de echarlo de su casa tirándole un par de mangas a la cabeza si no le dice exactamente lo que quiere oír. Y MinSeok no necesita mentir para eso.

—No, se supone que ese aroma se desprende solo cuando el animal ha encontrado a una pareja y quiere hacerle saber a los demás que es...uhm, suya.

JongDae se separa lo mínimo para que MinSeok tenga una imagen completa de su rostro y no sabe qué mierda se le cruza por la mente y eso lo pone nervioso.

—Vamos, que estás marcando tu territorio. ¿Vas a mearme la casa también?—pregunta con ironía.

MinSeok hace una mueca.

—Soy un leopardo, JongDae, eso lo hacen los perros.

Otro silencio. Respiran el mismo oxígeno, curiosamente sus corazones sigue sincronizados en un mismo latido y cuando sus ojos se encuentran se lanzan chispas entre sí, compitiendo por ver quién pierde.

—Me siguen gustando las tetas. —dice JongDae con seguridad y a MinSeok se le desencaja la cara, lo sabe. —Pero estoy dispuesto a ver a dónde nos lleva esto.

Una sonrisa se dibuja en los labios de MinSeok y a JongDae le aaun poco el labio inferior.

—Y eso no quiere decir que yo vaya a tener sexo contigo. Necesitarás mucha pizza para eso, hyung. —le advirtió con rapidez.

MinSeok rió. Toda la que quisiera, pensó, antes de besarlo.