Amor unilateral

Summary

'Si tanto te gusta, díselo, además, comienzo a repetirme en mis chistes por tu amor unilateral.' BaekHyun permaneció durante un minuto mirando la palabra unilateral, como si quisiera borrarla del diccionario y recordó cuán patética era su vida amorosa desde que se enteró de que estaba enamorado de ChanYeol.

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18+

Capítulo 1

—Soy tan sexy. Tan jodidamente sexy, BaekHyun.

BaekHyun bufó por enésima vez desde que a JongDae comenzó a subírsele demasiado el alcohol a la cabeza y no dejaba de decir más idioteces de lo habitual. Por dios, si incluso la bebida que él había pedido para sí, se la había tomado. Y BaekHyun era malditamente consciente de su alrededor, del club, del humo, el calor, el olor a sudor y sexo, de las miradas, de la tipa que se restregaba contra ChanYeol y de que las manos de JongDae cada vez eran más confiadas y babosas sobre su persona.

Por eso no le gustaba frecuentar esta clase de locales, así como tampoco soportaba rodearse de gente ebria, y no era mejor cuando él era una de esos ebrios. La resaca era demasiado al día siguiente y su sentido del ridículo superior, aparte de las burlas continuas de JongDae lo desanimaban lo suficiente como para moderarse con el tema de los tragos. Y por eso siempre terminaba sujetándole la cabeza a JongDae, mientras vomitaba, eso si el chico no lo hacía sobre BaekHyun, como ya le pasó una vez.

Fue la experiencia más asquerosa de toda su vida y estuvo una semana completa sin poder mirar al susodicho a la cara, entre asqueado y enojado. También fue la primera vez que BaekHyun se planteó en poner en práctica lo aprendido en hapkido, sin importarle que su cara pudiera salir mal parada, cuando Kim se lo pidió a gritos -Eh, Baek, has sido bendecido con el vómito del gran inmortal Kim JongDae, deberías sentirte honrado y agradecérmelo. Inclínate ante tu dios, mortal. Sí, citado textualmente.-

—Recuerda que no puedes golpear a nadie esta noche, BaekHyun. El idiota del Yoda podría darse cuenta de que te gusta. O quizás no. ¡Y dios no quiera que le pase algo a tu hermosa cara! —se burló JongDae con un tono sumamente alto que lo molestó.

—Cierra la boca.

—Pero no te preocupes, que aquí está Kim JongDae, el hombre inmortal para consolarte. Incluso podría hacerte un favor y follarte si te sientes muy desesperado. Por supuesto, tú serás el pasivo. No esperes que yo ponga mi culo en pompa. Aunque sé que a ti te gusta que te den por atrás.

BaekHyun le lanzó una mala mirada y se preguntó por qué seguía sentado al lado de JongDae cuando sabía que se volvía extremadamente imbécil y obsceno cuando bebía -más de lo habitual, quería decir.- Es más ¿por qué carajo era su amigo en primer lugar? Porque vamos, los amigos están para apoyarte en tus malos momentos, no para hundirte en la miseria, regodearse de la misma y burlarse de ti como si no hubiera un mañana.

—No necesito que me hagas ningún favor, inmortal.—rodó los ojos, ante el adjetivo. —Si quisiera follarme a alguien, ya habría ido a buscármelo por mi cuenta.

—¿En serio? Y yo que pensaba que al que te querías tirar contra la pared del baño de manera salvaje era a ChanYeol. —de nuevo la sonrisa ebria y el tono burlesco.

—¿Sabes, JongDae? En este momento tengo ganas de estrangularte y que tú me des más de un motivo para convertirme en homicida, no me ayuda en absoluto, así que hazte un favor, y cierra el pico de una maldita vez.

BaekHyun se cruzó de brazos y estuvo tentado a tomarse de un solo trago la bebida de contenido cuestionable frente a JongDae. No lo hizo.

—Creía que tus instintos homicidas despertaron cuando la pelirroja comenzó a restregarle el culo en la polla de ChanYeol, pero si tú lo dices y prefieres echarme a mí las culpas, seré amable y fingiré que te creo. —se encogió de hombros, tomándose otro trago de su bebida. Él frunció los labios, pero calló, no tenía sentido negarlo. —Eres tan idiota, Baek. ¿Cómo puede gustarte alguien como ChanYeol?

—¿Qué tiene de malo? —se apoyó en la barra.

—Atento, Kim JongDae te va a dar un par de motivos por los cuales no debería gustarte Park ChanYeol. —Parecía un vendedor de aspiradoras y en otro momento, quizás hasta le habría hecho gracia.—Tiene las orejas grandes, se ríe como un desquiciado la mayor parte del tiempo, cuando no sonríe como un completo imbécil, es un rascacielos de piernas largas, manos grandes y descoordinado de cojones. Grita mucho, habla demasiado y es muy escandaloso. Ronca, duerme con la boca abierta y te tira de la cama si duermes con él. —BaekHyun alzó las cejas en ese punto y JongDae tosió. —¿Qué? Ya sabes, noche de chicos, videojuegos y alcohol. La casa de JunMyeon hyung es enorme, pero siempre terminamos desparramados en el salón, peleándonos por el sillón.

—Sí, me suena, he estado allí ¿recuerdas? —respondió sarcástico. —¿Pero cuándo has dormido tú con ChanYeol?

—Un día. —BaekHyun casi lo ahorcó por darle una respuesta tan simple. En cambio, JongDae lo ignoró, hizo una pausa, como si pensara por donde iba antes de hacer ese receso y continuó como si no hubiera pasado nada. —Ah, y es idiota.

BaekHyun tomó una bocanada de aire, JongDae se sirvió otra copa y entonces se percató de la etiqueta de la botella donde rezaba vodka. Bueno, al menos no bebía mejunjes o mezclas raras.

—No es idiota.

—BaekHyun, BaekHyun, Baek —pronunció su nombre meneando la cabeza y con un tono casi meloso. —El amor te está jodiendo las pocas neuronas que te quedaron vivas después de comer tierra en el parvulario.

—El que comía tierra en el parvulario eras tú, imbécil.

—Sí, sí, lo que tú digas. Pero en serio, esa caída del árbol te jodió la cabeza.

—ChanYeol se cayó del árbol, yo nunca me atreví a subir porque no quería romperme la ropa y que mi madre me regañara. —bufó.

JongDae se rascó la cabeza, confuso, las ideas comenzaban a nublarse en su mente debido al alcohol y BaekHyun conocía demasiado bien esa etapa.

—¿Y qué mierda te pasó a ti? ¿Fumaste demasiados porros? ¿ChanYeol consiguió que fumaras sus porros a base de amapolas?

—JongDae, ChanYeol no fuma porros. Menos de amapolas. —arrastró las palabras, amenazante.

JongDae no se inmutó.

—Sobre todo de amapolas. —lo corrigió. —A mi no me engaña con tanta agua de manzanilla y toda esa mierda medicinal y natural. ¡Fuma porros por eso se ríe como un degenerado! —se exaltó de repente. El barman les lanzó por enésima vez una mirada extraña y BaekHyun supo que el tipo estaba escuchando su maldita conversación. A JongDae, evidentemente le dio igual.—El amor te está jodiendo seriamente. Yo creía que eras diferente, Baek. ¡Eres como una niña! —lo acusó de repente, de forma exagerada. Se tambaleó en el taburete y una carcajada ebria se le escapó por su propio chiste.

—No soy una chica, imbécil hobbit con cara de dinosaurio.

—Bueno, consuélate, no estás tan echado a perder, pese a tu exceso de eyeliner, las cremas esas que usas y tu miedo a perder la hermosura de tu cara. —le palmeó la espalda —LuHan hyung sigue siendo más princeso que tú.

—¿LuHan hyung sabe qué dices esas cosas sobre él? Porque hasta donde sé él sigue afirmando que es varonil.

—Sí, y YiFan hyung lo defiende, pero igual le compra ropa a Tao para que se la chupe, a mi no me engañan. Y me ofendes, yo no hablo de otras personas a sus espaldas. Primero les digo lo que pienso de ellos, luego ya se lo cuento a los demás.

BaekHyun no sabía si reírse o golpearlo. Pero con esa no tan inusual charla con JongDae había olvidado por unos cuantos minutos que la pelirroja seguía ahí fuera contoneando su casi desnudo cuerpo contra el de ChanYeol. Y cuando fue a buscarlos con la mirada, porque básicamente él era masoquista y muy estúpido, descubrió que ya no podía distinguir la cabellera teñida ni la cabeza de su amigo sobresalir entre la multitud.

Tuvo deseos de gritar, llorar o aunque sea, golpear algo. JongDae eligió ese momento para hacer una arcada y BaekHyun se encontró a sí mismo, arrastrando al chico al baño de hombres y sujetándole la cabeza mientras vomitaba.

¿ChanYeol? Bueno, digamos que BaekHyun le deseó una diarrea, que no se le levantara y que la pelirroja no se la chupara. Sí, todo junto. Eso no hizo que lo que soltaban las tripas de JongDae oliera mejor, pero al menos lo consolaba, aunque fuera un poco.

***

BaekHyun despertó a la mañana siguiente en la habitación de JongDae en mala postura, oliendo a vómito, sudor y alcohol y con la imagen de la pelirroja chupándosela a ChanYeol en su mente. Sí, sus sueños eran encantadores. Todo nubes, arcoíris y caramelos.

Irritado, abrió los ojos, encontrándose con un primer plano de la cara de JongDae, que por cierto, le estaba babando su camiseta. BaekHyun hizo una mueca de total y profundo desagrado y recordó que JongDae la noche anterior se había puesto de pesado y baboso e insistió en que él tenía que ser su almohada y sentirse honrado por aquél privilegio. Si no lo golpeó fue porque su madre siempre le dijo que no se aprovechara de las personas mentalmente deficientes y JongDae ebrio era deficiente y gilipollas.

Apartando la mirada del chico -aún sin entender por qué era su amigo- rodó los ojos por la habitación, buscando a ChanYeol. Lo encontró tirado de cualquier manera sobre la alfombra de JongDae, delante de la televisión y las consolas. Boca abierta, silbidos fuertes y extremidades sobresaliendo por todas partes, llenando con su metro ochenta la reducida estancia.

BaekHyun nunca supo si llegó a tirarse o no a la pelirroja, aunque su mente se encargó de proporcionarle imágenes nítidas y reales, por si acaso. JongDae se tomó sus buenos quince minutos para vomitar todos los líquidos ingeridos en dos horas y media y BaekHyun casi no fue capaz de hacerlo ponerse de pie y arrastrarlo hacia la salida. Una vez afuera, sólo tuvo que esperar cinco minutos por ChanYeol, después de enviarle un mensaje.

No le dijo nada al respecto. Tampoco iba a preguntárselo. Prefirió centrarse en evitar que JongDae besara el suelo y despertara a toda la maldita calle con sus alaridos de verdulero.

Y es que, había una fina y delgada línea que separaba la relación de mejor amigo entre BaekHyun y ChanYeol.

Desde niños eran unidos. El mismo día en el que se conocieron, pelearon porque ChanYeol torpe como era, le tiró un bote de pintura verde al pobre BaekHyun en la cabeza. JongDae lo disfrutó muchísimo -desde niño jodiendo a la gente.- Pero, a decir verdad, Byun y Park, consiguieron arreglar sus diferencias al día siguiente y no volvieron a separarse.

Iban al colegio juntos, se sentaban juntos, compartían juntos, lloraban, reían, comían y estudiaban juntos. No eran las personas más parecidas del planeta, eran diferentes, y esas diferencias los hacía verse como una versión extraña del gordo y el flaco, o como los apodó JongDae, el titán y el hobbit.

No se mentían, se contaban sus problemas y sentimientos y sabían que siempre podían contar con el otro para que le brindara con su apoyo emocional, aunque fuera el tema más estúpido del mundo y la crisis se tratara de no tener dinero para comprar un cd de su grupo favorito por haberse fundido el total de sus ahorros en ropa -todos no tenían una tarjeta de oro como JunMyeon hyung.-

Por supuesto, también estaba dentro de la ecuación JongDae, pero aunque fuera amigo de ambos, él simplemente era independiente y el lazo afectivo que los unía no era el mismo. Era como esa pequeña vocecita molesta y antipática que se encargaba de joderte la existencia recordándote cuán idiota eras y se burlaba constantemente de ello.

ChanYeol y BaekHyun eran casi hermanos -donde el casi había empezado a marcar la diferencia.-

BaekHyun fue el primero en definir la línea de su amistad, y ni siquiera se dio cuenta de ello hasta que el entrometido de JongDae un día levantó la cabeza de su comic y le dijo: Estás enamorado de ChanYeol, princesa hobbit, asúmelo y deja de tocarme las pelotas con tus lloriqueos lastimeros sobre la estúpida y cliché novia de Yoda.

Pese al grado de confianza que había, a BaekHyun le resultaba un tanto incómodo hablar sobre sus relaciones con ChanYeol, igual que no le gustaba saber nada sobre sus ligues. Y aunque fue a ChanYeol a la primera persona que le contó que era homosexual, no se sentía cómodo hablando sobre el tema de citas, ni en referencia a él ni al alto. Al fin y al cabo, las novias que tuvo el alto siempre le cayeron mal o le parecían muy cliché y la situación no mejoró el día que le confesó que se estaba sintiendo atraído por un chico, pese a que tenía a su despampanante rubia como pareja.

Creía que sólo eran celos por sentirse abandonado por su mejor amigo. Creía ilusamente, que le costaba imaginar al inocente ChanYeol compartiendo besos y caricias con otra persona. JongDae en cambio no dejó de mortificarlo con sus comentarios directos y burlones hasta que aceptó la realidad que se le estampó en la cara casi como una puerta en las narices: estaba enamorado de ChanYeol. Fin. Se sentía menospreciado ante las parejas de su amigo porque no era él el que colgaba de su brazo.

Y entonces, por primera vez, BaekHyun tuvo un secreto para su mejor amigo.

—¿BaekHyun, estás despierto?

—Sí.

—¿JongDae aún no te ha asfixiado?

ChanYeol rodó por el suelo, lanzándole una mirada divertida y BaekHyun bufó.

—Evidentemente no, pero me está llenando de babas.

—Babas inmortales. —se rió ChanYeol.

—Qué gracioso.

Un silencio se hizo entre ambos y BaekHyun no se movió de su sitio, se quedó muy quieto y apartó la mirada de ChanYeol, porque aún veía a la pelirroja bajo los focos intermitentes y coloridos del club, y esa imagen le dolía como la mierda.

—¿Cómo lo pasaste anoche?

Casi, casi, le respondió algo ácido del estilo lo sabrías si no hubieras estado restregándote con la teñida. Pero eso sonaba demasiado celoso y humillante.

—¿Tú qué crees? No tuve tanta suerte como tú y me quedé en la barra con un JongDae ebrio hablando incoherencias. —su tono fue hasta divertido, pero no engañaba a ChanYeol.

El otro borró su sonrisa alegre y volvió a echarse en su posición inicial, seguramente sintiéndose culpable por dejarlo solo. BaekHyun no pudo evitar sentir un poco de satisfacción personal. Porque que se sintiera mal significaba que ni la diarrea ni la disfunción hicieron efecto, y que probablemente la pelirroja sí se la había chupado, como mínimo.

***

La mañana del lunes, BaekHyun amaneció cansado y arisco. El resto del domingo se la pasó tirado en casa, liado entre ecuaciones, derivadas e integrales para aprobar su jodido examen final -maldito fuera su profesor de matemáticas- y sin apartar de su mente la estúpida imagen de la pelirroja y su mejor amigo.

Quizás JongDae sí tenía algo de razón al decir que el amor le estaba jodiendo el cerebro o simplemente era masoquista, pero BaekHyun estaba de malhumor, no sabía qué hacer consigo mismo y no tenía la santa paciencia en estos instantes para entrar a su clase de matemáticas. Aunque fueran una de las pocas que le quedaran antes del examen y a lo mejor le viniera bien prestar atención para completar su último año de matemáticas.

Igual la sufrió como cualquier alumno corriente, de morros y con JongDae escribiéndole cosas estúpidas en su cuaderno.

‘Préstame atención, débil mortal.’ Escribió su amigo en la hoja de cuadritos vacía de BaekHyun.

‘Que te jodan.’

‘Prefiero joder a los demás, gracias.’

BaekHyun rodó los ojos y apartó la mirada de JongDae. ChanYeol se sentaba en la mesa de al lado, en la otra hilera de sillas y mesas. Él si prestaba atención a la clase y apuntaba con rapidez lo que quiera que fuera aquello que rezaba en la pizarra. Su mejor amigo era bueno en matemáticas, al contrario que él.

‘BaekHyun, me aburro. Deja de mirar tanto a ChanYeol, tus miradas pronto le lanzarán corazones y yo tendré que buscarme otro amigo.’

‘Búscate otro amigo entonces y déjame en paz, gnomo de jardín.’

‘Si tanto te gusta, díselo, no creo que él se dé cuenta por sí solo y comienzo a repetirme en mis chistes por tu amor unilateral.’

BaekHyun permaneció durante un minuto mirando la palabra unilateral, como si quisiera borrarla del diccionario y recordó cuán patética era su vida amorosa desde que se enteró de que estaba enamorado de ChanYeol. JongDae esperaba una respuesta, casi ansioso y Byun hizo bailar el bolígrafo entre sus dedos, perezoso.

JongDae tampoco era su compañero de mesa original. De toda la vida, siempre se había sentado con ChanYeol, pero BaekHyun se vio envuelto en una cosa muy fea llamada culpabilidad por dejar solo a JongDae y se encontró ante un dilema cruel en clases como las de matemática en las que el profesor se negaba hacer filas de más de dos personas. ChanYeol se vio separado de su lado por los números pares.

‘¿Y por qué mejor no dejas de burlarte de mí?’

‘Baek, no me burlo de ti, me regodeo en tu fracaso amoroso y te hago ver cuán idiota te ves sufriendo por nada. Soy un buen amigo.’

‘Eres un grandísimo bastardo, gnomo.’

‘No sé por qué te empeñas en llamarme gnomo, cuando tú no eres tampoco lo que se dice alto.’

BaekHyun chasqueó la lengua, dejó el bolígrafo a un lado y echó el cuaderno hacía el lado de JongDae, diciéndole claramente que no iba a continuar con esa tontería de conversación.

Se dedicó a algo mucho menos productivo, renegándose a entender qué mierda decía el profesor, observando a ChanYeol y la forma tan estúpidamente adorable en la que fruncía el ceño y los labios al concentrarse en el ejercicio.

JongDae tiró de su manga de la chaqueta del uniforme y aunque quiso resistirse a esa inoportuna llamada, bufando tuvo que fijarse en el cuaderno. JongDae sonreía con esa sonrisa suya tan malévola y fascinante, que lo convertían en un cabrón con demasiada suerte en los exámenes de matemáticas.

’¿Te gustan los altos porque tú eres bajito o porque eres pasivo?

Frunció el ceño.

‘¿Qué mierda de pregunta es esa?’

‘Una que siempre quise hacerte, pero que se me olvidó hacer. Respóndeme.’

‘No me gustan sólo los altos y no siempre soy pasivo.’

JongDae casi soltó una carcajada en alto y tuvo que llevarse una mano a la boca para no descubrirse a sí mismo ante el profesor. Rió entre dientes y escribió efusivo en el papel, seguramente olvidado que se suponía debían ser discretos.

‘Todos los chicos con los que saliste, te enrollaste o follaste eran una cabeza más altos que tú.’

BaekHyun se sorprendió, abrió la boca y la volvió a cerrar. JongDae le dio un codazo, animándolo a escribir.

‘¿Qué pasa? ¿Qué llevas la cuenta o algo?’

‘No, pero soy una persona que además de inmortal es observadora. Y tampoco hace falta ser un genio para darse cuenta, no es que seas inocente y virginal.’

‘¿Y qué si me gustan altos? ¿Es delito?’

‘No, no pasa nada. Sólo me preguntaba en este momento de aburrimiento total si ese pequeño gusto tuyo por los altos no se debía a tu enamoramiento frustrado por ChanYeol, lo que igual me hace replantearme cuánto hace que estás loco por él y no lo sabías.’

A BaekHyun se le secó la garganta, frunció profundamente el ceño y miró la sonrisa autosuficiente de JongDae durante un largo rato, o quizás no tanto. El timbre sonó dando aquella tortura por finalizada y la clase estalló en su bullicio acostumbrado.

—De nuevo no prestaron atención. ¿Juegan a quién se mantiene la mirada por más tiempo o qué?

BaekHyun reaccionó como un resorte ante la cercanía de ChanYeol. Se tiró sobre su cuaderno, cerrándolo y ocultándolo entre sus brazos, en un movimiento rápido, torpe e infantil. JongDae soltó una carcajada.

—Sí, ChanYeol, y BaekHyun acaba de perder.

***

Jugaban a baloncesto en el recreo. Bueno, para ser exactos los altos y los enanos que se engañaban a sí mismos creyendo que la altura no era importante, jugaban. BaekHyun tenía muy clara su altura, la había aceptado hacía mucho tiempo y no le apetecía recibir empujones.

El chico se encontraba sentado sobre el muro, contemplando con cara de total aburrimiento a sus amigos jugar y apostando mentalmente cuando JongDae iba a besar el suelo. Nunca lo hizo y eso sólo confirmaba su teoría de que JongDae era un cabronazo bendecido con demasiada suerte.

Aparte de él, sólo KyungSoo, JongIn y SeHun no se habían enzarzado en una competencia a muerte por meter canasta. Los dos menores, que igual eran dos postes telefónicos en comparación con él o KyungSoo, jugaban animadamente entre ellos con sus teléfonos, probablemente a candy crush. BaekHyun no podía evitar bufar al verlos tan emocionados, golpeándose y gritándose para que no se hicieran trampas. Apostaban quién pasaba primero de nivel y Byun no entendía qué tenía de apasionante el maldito juego.

BaekHyun prefería criminal case.

—BaekHyun.

—Mmmm.

—Deja de hacer eso con el pie.

KyungSoo había alzado su cabeza del libro y le estaba lanzando una mirada reprobatoria y fija, de esas que solía poner el chico con sus ojos grandes y de muchas zonas blancas para advertirte de que no estabas comportándote adecuadamente.

BaekHyun no se había dado cuenta del movimiento continuo de su pie derecho sobre el banco de madera. El zapateo hacía vibrar el asiento y apartaba la concentración de KyungSoo de su lectura.

—Lo siento. —se disculpó avergonzado.

Todo era culpa de JongDae. Y de ChanYeol. Sí, eso era. Su enamoramiento frustrado estaba rozando los límites de lo inaguantable y ya no sabía qué diablos iba a ser de él si esto seguía así. No es como si llevara unos meses enamorado de este idiota, joder. Ni siquiera podía calcularlo, porque tonto como era todo el asunto, no pudo darse cuenta de su enamoramiento y ahora estaba en lo más hondo de la zona de amigos.

—¡BaekHyun, cuidado!

Pero el grito llegó demasiado tarde y el balón se estrelló en su cara, sacándole sangre por la nariz.

—¿Estás bien?—preguntó ChanYeol preocupado.

—He recibido un balonazo ¿cómo diablos crees que estoy?

—Pobrecito, su hermosa cara sufriendo imperfecciones. —rió JongDae.

—Cierra la boca o te hago tragar el puñetero balón, JongDae.

ChanYeol lo acompañó a la enfermería y era la viva imagen de la preocupación. La enfermera logró le aseguró que no tenía nada roto y le obligó a permanecer allí hasta que se le cortara la hemorragia con dos trocitos de papel higiénico en la nariz. BaekHyun se sintió humillado.

—No es divertido.—murmuró, avergonzado.

—Lo sé, pero te ves tan idiota con eso en la nariz.—comentó ChanYeol, apoyado en la pared con los brazos cruzados.

—Estúpido Yoda. —BaekHyun desvió la mirada a la ventana y probó a sacarse el papel, comprobando que ya no le sangraba la nariz.

—¿Qué tal si esta tarde jugamos videojuegos? Últimamente no quedamos tanto como antes.

Eso era verdad. Antes quedaban más como dúo, pero ahora raramente estaban solo ellos dos y siempre había más gente a su alrededor. Sus tardes de videojuegos y comida chatarra ya no eran tan habituales y aunque JongDae era un buen amigo -a veces- le gustaba pasar tiempo con ChanYeol, solo con él, sin más gente tocándole los cojones.

—¿Fuiste tú quien me lanzó el balón, verdad?

—Puede. —sonrió en son de culpa, rascándose la nuca. —Yo llevo la comida.

***

La tarde fue divertida. Durante unas cuantas horas, BaekHyun recuperó a su amigo, sin que existieran pelirrojas, amigos malvados o agentes externos que pudieran perjudicarles de cualquier forma y solo estaban ellos dos, la comida basura y los videojuegos.

En parte, él se había alejado un tanto de ChanYeol porque se cansó de oírlo hablar de chicas e igual, lo echaba de menos porque era su amigo. Eran sentimientos encontrados y que lo frustraban jodidamente. No obstante, se divirtió.

BaekHyun cayó hacia atrás en la alfombra, sintiendo el estómago lleno por pura grasa saturada y colesterol y ChanYeol hizo lo mismo, tumbándose a su lado, ambos mirando el techo.

—¿Por qué últimamente no tienes citas, BaekHyun?

—¿Qué?—jadeó buscando sus ojos, sin encontrarlos.

—Nunca te veo ligar con nadie, de hecho LuHan hyung dijo que rechazaste el chico de su clase que te invitó a salir.

Joder. ¿Y ahora qué se suponía que tenía que decir a eso? ¿Era pecado no querer salir con nadie? BaekHyun no quería salir con nadie porque estaba enamorado de su mejor amigo y secretamente esperaba que le correspondiera, por idiota que fuera. Pero eso no podía decírselo a ChanYeol.

—No quiero salir con nadie. —respondió secamente, intentando que su voz sonara normal.

Supo cuando los ojos de su amigo se clavaron en él. ChanYeol se giró, apoyándose en el codo y lo miró significativamente, no creyéndole del todo su mentira. Porque BaekHyun sí quería salir con alguien. Con él.

—Mentiroso.

—Es la verdad.

—Mientes. —susurró en su oído. BaekHyun se encontró mirándolo a los ojos y con su cara muy cerca y mierda, no debería de haberse sonrojado. —Dime la verdad.

—Me gusta alguien.

ChanYeol alzó las cejas, sorprendido. Por un instante, ninguno de los dos dijo nada, al minuto siguiente, el alto regresó a su posición inicial y BaekHyun pudo volver a respirar con normalidad.

—¿Lo conozco?

—No quiero hablar sobre eso.—murmuró quedamente, cerrado los ojos.

—Nunca quieres hablar de eso conmigo.—fue casi un gruñido tan bajo que podría habérsele escapado, pero estaba demasiado atento a lo que él pudiera decirle.

BaekHyun no supo por qué sentía que ChanYeol estaba enojado con él y que el ambiente era extraño, pero así se sentía. El aire parecía más pesado y cortante y el silencio por parte del otro estaba agobiándolo en dudas y paranoias.

—Solicité una beca para irme a estudiar a China medicina.

—¿Qué? —era la pregunta de la noche.

BaekHyun se levanta y lo mira. ChanYeol sigue allí acostado, parece tranquilo y quiere maldecirlo y golpearlo porque él no se siente ninguna de las dos cosas y su mejor amigo no le contó que pensaba pedir una beca para irse a estudiar al extranjero. Sin él.

—¿Cuándo lo hiciste?

—A primeros de curso.—se encogió de hombros, incorporándose.

—¿Por qué no me lo contaste?

—Creí que no me la darían.

Le estaba tratando de restar importancia en cada jodida palabra y lo odiaba. BaekHyun se sentía traicionado a muchos niveles y dolido. Mierda, se iba a ir a China durante todo un año fuera del país, no compartirían habitación en la universidad como siempre dijeron que harían y por alguna extraña razón, sintió que él era el último en enterarse y que por eso decidió pasar esa tarde de juegos con él.

—¿Vas a irte?

—¿Tú qué crees? Es una gran oportunidad.

Sí, lo era, pero tenía sentimientos contradictorios en este momento y no podía sentirse plenamente feliz por él.

—¿Y qué pasa conmigo?—lo dijo en un hilo de voz inseguro, siendo egoísta.

—Tienes a JongDae.—su mirada se endureció al responder.

BaekHyun se levantó, sintiéndose como si le hubieran clavado una estaca. Le dolía, dolía muchísimo. ChanYeol ni siquiera contó con él para hablarle de su sueño de ir a China a estudiar medicina, simplemente solicitó la beca a sus espaldas. Y BaekHyun se recordó que eran amigos e hizo lo que haría cualquier buen amigo, tragarse sus sentimientos patéticos y sonreír.

—¿Cuándo te vas? ¿A inicios de la universidad?

—En realidad, tengo un programa de adaptación al país, así que me iría dentro de un mes.

¿Un mes? ¿Había esperado tanto tiempo para decirle que se iba a China? ¿Tampoco pasarían el verano juntos? Pero de nuevo se tragó su dolor, aunque la sonrisa le temblaba en los labios.

—Me alegro por ti, ChanYeol.

***

BaekHyun se mató a estudiar y así alivió su dolor. A decir verdad, ni siquiera JongDae se atrevió a burlarse de él por la nueva noticia de la inminente partida de ChanYeol y él se concentró en aprobar todos los exámenes para poder tener su vida universitaria, aunque en esta no estuviera su mejor amigo, al menos no durante el primer año. Vivió el momento y el momento era el inminente examen de matemáticas que lo iba a volver loco.

—Estás preocupándote demasiado.

—Claro, como tú apruebas sin estudiar.—le gruñó a JongDae, repasando por quinta vez su cuaderno y dándose cuenta de que no solo no entendía una mierda, sino que ni siquiera tenía los ejercicios al completo y que lo más probable es que estuvieran mal resueltos.

—Yo te dije que prestaras atención en clase. —apareció de repente, ChanYeol, apoyándose en la mesa de BaekHyun.

—No necesito de esas palabras ahora. Y sabes de sobra que aunque hubiera prestado atención yo no entiendo las explicaciones del profesor Kim. —se estaba tirando de los pelos mientras hablaba y continuaba mirando su cuaderno y el libro, tratando de encontrar algún tipo de iluminación divina.

—Déjame ver. —tiró de su cuaderno ChanYeol, observándolo. BaekHyun tuvo la tentación de morderse las uñas, agobiado. —Este ejercicio está mal y esto ni siquiera está completo. ¿Dibujas gatitos en clase de matemáticas? —alzó las cejas, divertido.

Le arrebató el cuaderno de las manos, ofendido.

—Es un perro.

—No lo parece.

—¿Vas a criticar mi arte para dibujar en vez de ayudarme aprobar esta mierda?

ChanYeol bufó y le revolvió el pelo, haciéndolo rechinar los dientes y tomarle la mano, fingiendo que lo iba a morder, como algún tipo de cachorro enojado. JongDae se balanceó en la silla de adelante hacia atrás, tentando a la suerte si las patas decidían ceder a la gravedad y tirarlo al suelo.

—Te ayudaré. Todas las tardes estudiaremos juntos. Y nada de tener una hora de descanso, que nos conocemos. —le advirtió con el ceño fruncido.

—Está bien, pero se puede morir por estudiar demasiado, lo sabes. —ChanYeol rió aunque trataba de ser serio. —Gracias.—sonrió BaekHyun. —¿Me dejas tu tarea de matemáticas? —probó suerte, juntando ambas manos y haciendo morritos.

—No aprendes copiando, Baek.

—Pero ahora no te da tiempo a explicármelo. Esta tarde pondré empeño.

—Más te vale. —le tendió cuaderno, que a diferencia del suyo sí tenía todo bien apuntado.

—¿Y a mí por qué...?

JongDae cayó de la silla antes de poder terminar de quejarse porque a él no se le incluyó en copiar tarea. BaekHyun pensó que eso fue el karma dándole una patada en las pelotas a su amigo y se rió.

***

Las matemáticas eran difíciles y BaekHyun o tenía un jodido trauma con la materia o simplemente no se llevaban bien. ChanYeol tuvo que volver a explicarle conceptos nuevos desde el principio, cosas que se suponía ya debía saber de los trimestres anteriores. A diferencia de otros años, este último curso ellos no habían quedado tanto para estudiar como antes, de hecho, era cierto lo que dijo en esa tarde de videojuegos, ya no era tan habitual que quedaran solo ambos y BaekHyun no sabía de quién era la culpa.

Supuso que fue porque ambos crecían, tenían más amistades en común con las que quedar y a veces a él no le resultaba tan cómodo estar a solas con ChanYeol sin imaginar cómo sería tratarlo como un novio en vez de un amigo. Y cuando estaba a solas con él hacía esas pequeñas cosas, como tocarlo, abrazarlo o tener su cara a centímetros de la suya y BaekHyun no quería hacerse ilusiones, quizás por esto las tardes de videojuegos se fueron acabando y ChanYeol no contó con él para decirle que se iba a China.

—Se me derrite el cerebro. —murmuró dejando caer su cabeza en la mesa. Estaban en la casa de ChanYeol esta vez.

—Sería más sencillo si esto lo hubiéramos hecho desde principio de curso. —comentó ChanYeol, frotándose la nariz, pero sin reproche en su voz. Él también lo había pensado. —Pero no te preocupes, aún tenemos tiempo y estás pillando los conceptos más rápido que otras veces.

—No sé cómo tomarme eso.—frunció el entrecejo, fingiendo ofenderse.

—Tómatelo bien. Vas aprobar matemáticas y después no tendrás que volver a saber nada de ellas.

—Hasta que necesite calcular el precio de algo o el cambio que me tenían que devolver en la tienda y sea cruelmente estafado porque me da pereza sumar y restar sin una calculadora. —le dijo dramáticamente, presagiando su futuro, algo que no era muy diferente a cómo era actualmente. Por eso siempre que iba de compras dejaba que ChanYeol pagara y comprobara que todo estaba en orden.

—Eso ya lo haces. —rodó los ojos ChanYeol. —Tendrás que llevar una calculadora contigo cuando esté en China.

El alto lo dijo como un comentario divertido, riéndose, pero a BaekHyun le salió mal la risa y terminó haciendo una mueca. ChanYeol lo notó y se detuvo, mirándolo fijamente. Se quedaron en silencio, él jugando con su lápiz, girándolo entre sus dedos y su amigo con la mirada pérdida entre la mesa y el cuaderno, pensativo.

—Oye, BaekHyun, siento mucho no haberte contado lo de China. —sus miradas se encontraron. —Cuando pedí la beca de verdad no pensé que pudiera ser seleccionado, solo lo hice en un impulso y no se lo conté a nadie.

BaekHyun asintió, encogiéndose de hombros.

—No importa. No te voy a negar que me sorprendió bastante, sobre todo porque queda poco tiempo para que te vayas y yo...bueno, yo soy tu mejor amigo. —paladeó las últimas palabras sintiéndolas secas como cartón.

—Lo sé, lo siento. —se rascó la nuca y supo que le ocultaba algo más. —Este curso no hemos estado tan unidos como siempre y puede que sintiera algo de celos de JongDae.

—¿JongDae? ¿Ese gnomo de jardín idiota?—se sorprendió BaekHyun abriendo los ojos un poco más de la cuenta.

¿Celos de qué? Oh, claro, eran amigos y creía que JongDae había pasado a ocupar su lugar. Tenía que recordarse eso constantemente, tenía que recordarse que ChanYeol lo veía como un amigo.

—¿Por eso no me contaste lo de China? ¿Porque paso tiempo con JongDae?

—Es posible. —murmuró y vio que estaba avergonzado, desviaba la mirada y sus mejillas se ponían ligeramente rojas.

BaekHyun le dio una patada por debajo de la mesa, frunciendo el ceño. ChanYeol saltó, golpeándose a su vez la rodilla y aullando de dolor.

—Eres idiota, Park ChanYeol.

—Joder, BaekHyun, eso me ha dolido.

—Jódete. —le dio una mala mirada mientras su amigo trataba de frotarse la zona herida, aliviando el dolor.

—¿Te compraré helado?—probó, sonriendo dulcemente.

—De chocolate. Tres bolas.

—Hecho.

BaekHyun sonrió. Mierda, iba a echarlo de menos.

***

El día antes de su examen final de matemáticas estaba resignado. Si durante esas semanas parecía un histérico con un ataque de nervios, BaekHyun esa tarde estaba tranquilo mientras hacía sus ejercicios de repaso.

De nuevo, la casa de ChanYeol fue un punto de encuentro, solo que JongDae había rogado asilo para dejarse dormir después de dos horas de estudio, donde ChanYeol casi lo ahorca con la corbata de su uniforme. El chico de verdad estaba hasta emitiendo pequeños resoplidos que parecían ronquidos y su amigo no dejaba de mirarlo como si quisiera matarlo con la mirada.

—Ya sabes cómo es, no malgaste energías mirándolo mal. —le comentó BaekHyun. Esta vez también habían cambiado de posiciones, y JongDae estaba en su habitual asiento y él estaba enfrente junto a ChanYeol.

—Lo peor es que luego aprobará.

—Tiene mucha suerte, el bastardo. —se encogió de hombros.

—Tú estás bastante tranquilo.—se giró a mirarlo.

—He estudiado todo lo que me ha permitido mi cerebro, lo que no me haya entrado en estas semanas, no entrará en un par de horas y yo me conformo con aprobar.

—Lo has hecho bastante bien. —lo felicitó. —Tendrías que ser capaz de aprobar sin problemas.

Él asintió, frotándose el cuello y quitándose de la frente algunos mechones de pelo. ChanYeol se dejó caer sobre un hombro, distraídamente y BaekHyun sonrió, apoyándose a su vez sobre él.

El curso prácticamente estaba terminado, a falta del examen final de matemáticas y de historia, aparte de las consiguientes recuperaciones si fallaban en los parciales. No obstante, estaba contento de que esta vez, no fue tan apurado como otras veces y era en parte por esas tardes de estudio con ChanYeol, ya que no solo repasaron ecuaciones.

Casi le parecía absurdo que en su siguiente año, ya no podría estudiar con él, pese a que quisieran estudiar cosas totalmente diferentes y de hecho, él aún no eligiera entre literatura y fotografía.

—¿Sigues rompiendo corazones, uhm?—preguntó ChanYeol suavemente, cortando el silencio cómodo que se había formado entre ambos, solo roto por los resoplidos del dormido JongDae.

—¿Te refieres a WooHyun?—lo sintió asentir contra su hombro y mejilla, con un sonido de garganta. —Él es un idiota.

—En eso coincido contigo.

—¿Entonces por qué quieres que salga con él?

—No quiero que salgas con él. Era una observación. —comentó con la voz un tanto ronca, bostezando. —¿No me vas a decir quién te gusta?

BaekHyun se tensó, alzando la cabeza y desviando la mirada. ChanYeol se incorporó y notó su mirada penetrante en él, midiéndolo. Él retorció sus dedos, sin saber qué responder, no podía confesarle quién era, por mucho que se fuera a China, no deseaba decirle así sus sentimientos.

—No vale la pena. Él no me corresponde.

—¿Te rechazó?

Lo miró, lamiéndose los labios. Joder, por qué tenía que ponerle eso tan difícil, por qué insistía en ese tema.

—Él no me ve como.... ¿chico?

ChanYeol clavó sus ojos negros en él, anclándolo allí y BaekHyun se empezó a sentir nervioso, nervios que no tenían nada que ver con el maldito examen final de matemáticas o sus notas. Nervios que tenían todo que ver con esa mirada oscura sobre él que eran tan intensos que lo estaban comiendo vivo. Y no lo entendía, no lo hacía, porque ChanYeol le acarició la mejilla en algo tan dulce e íntimo que le producía cosquillas y un sentimiento cálido en el pecho. Pero cuando se inclinó hacia delante, BaekHyun pensó, creyó, que lo iba a besar.

—¿Qué hacen?

Y la magia se fue a la mierda. JongDae despertó con un estrépito, graznando su pregunta y ChanYeol se alejó de BaekHyun tan rápido que casi lo sintió como una bofetada. Tenía que aprender a recordar que eran amigos y que los amigos no hacían esas cosas.

—Nada. —aseguró el alto con voz fría. —¿Por fin despertaste, idiota? ¿Así piensas aprobar matemáticas?

BaekHyun retorció sus dedos por debajo de la mesa, mirando su cuaderno sin verlo de verdad. Los amigos no se besan y no podía olvidar que su amor frustrado por ChanYeol era unilateral. Sin embargo, tendría varios meses para olvidarlo ¿no? Cuando se fuera a China, quizás podría dejar atrás a Park ChanYeol.

Entonces ¿por qué no era feliz?